Hetalia fic

NOTA: ni el animé, ni el manga ni lo personajes de hetalia me pertenecen y tienen dueño propio

Se ve a Alemania tirado en el pasto (o césped, como le digan) al parecer estaba recién despertando, cuando al fin esta mas o menos despierto mira a su alrededor.

Luego de un sueño que no sé cuando empezó ni cuanto habrá durado me empiezo y de despertarme, me di cuenta estaba tirado en el suelo en lo que parecía un campo abierto, no sabía cuando fue que llegue ahí o si alguien me había llegado, así que me decido a levantarme, no alcanzo a ver o divisar a nadie y aun estoy un poco adormilado, intentando no bajar la guardia reviso si llevo algún arma o algo con que defenderme por si a caso, encuentro mis 2 pistolas, ambas con solo una bala , pero con carga en fin, con eso listo, las dejo en su lugar y empiezo a caminar, sin saber mi rumbo pero decidido a saber donde estaba y como salir de ahí. Mientras caminaba me di cuenta que no solo estaba en un campo abierto, si no que era posiblemente un campo de batalla, en posible uso actual, a lo lejos, muy lejos, se divisaban unos cuantos árboles por un lado y por el otro unas colinas, sigo caminando y gritando a ver si hay alguien que responda el llamado, nada así que me dejo de gritar por un rato para ahorrar fuerzas y aun preguntándome donde estaba, pasado un rato no muy largo alcanzo a divisar una silueta, no estaba seguro de quien era, pero sí de que era una persona, por lo que avanzo algo más rápido, al parecer quien sea que fuese no había reparado en mi presencia, así que empiezo a gritar nuevamente.

-¡HEY, oye, aquí! – No parecía escucharme, pero aun así continuó gritando mientras avanzo - ¡oye tú! ¡Quien seas!- al acercarme lo suficiente creí empezar a reconocer esa silueta, aun que su dueño estaba dado vuelta, pero al parecer al fin se estaba dando cuenta de mi presencia, así que al asegurarme de que al fin se dio cuenta de que estaba hay deje de gritar, además no tarde mucho en yo darme cuenta de quién era esta persona, era nada y nada menos que el hermano de sur de Italia, Italia Romano y al por lo que vi, el también se estaba dando cuenta de quién era el que le hablaba, aunque por alguna razón se volvió a dar vuelta, no se para que, aun que como estaba más o menos cerca, creí oír un ´´hm`` departe de él, no le di mucha importancia a ese detalle, acostumbrado a la actitud que tenia con migo. Cuando finalmente estuve lo suficientemente cerca, lo tome del hombro y le hablé.

-Romano finalmente encuentro a alguien –era la primera vez que estaba tan feliz de verlo y de de hablarle- ¿puedes explicarme qué está pasando?

-Sin darse vuelta aun- ¿Explicarte que está pasando?- curiosamente no era la reacción que esperaba de él, aun no me decía insultos ni nada, ni si quiera me había dicho algo como ´´macho patatas`` como suele llamarme, pero pensé que para el momento eso era lo de menos.

-Sí, también quisiera sabes que este lugar? – iba a seguir hablando pero me interrumpió.

-¿Qué es este lugar? Hablas en serio Alemania? – se dio ligeramente le vuelta de manera que solo podía ver a penas parte de su boca.

-¡Por supuesto que hablo en serio!

-Hm.

-¿Qué?...-estaba a punto de preguntarle por qué no me respondía, pero por una acción que verdaderamente no me esperaba mucho que digamos, me detuve.

I. Romano se había dado vuelta al fin y en su mano tenía un cuchillo que apuntaba de manera amenazante a Alemania, además en su rostro había una sonrisa burlona que casi inspiraba…miedo y además sus ojos ya no estaban cerrados como de costumbre, si no que al contrario los tenia abiertos y muy atentos.

-Y yo creyéndote aun que sea un poco más inteligente, pero al parecer me equivoqué, primero vienes hasta aquí y te acercas como si nada y luego me sales con preguntas como esas.

Yo estaba algo confundido, esta situación además de ser nueva era bastante extraña, pero aun así no podía permitir que siguiera.

-¡Baja ese cuchillo en este instante! – estaba listo para sacar una de mis pistolas y devolverle la amenaza .

-Oh, por favor.

-no parecía tomarme muy en serio-bájalo!- no dice nada, solo seguía con la misma sonrisa algo burlona, que no hacía más que molestarme, me puse en posición de sacar mi arma-¡¿ que no escuchas?! Te estoy diciendo que… - no alcance a terminar la frase pues fui interrumpido.

-¡Veneciano!- hizo un ademan de saludo con la mano, no baje la guardia porque bien se podría tratar de una trampa- mira lo que tenemos aquí.

-Vaya, pero si es Alemania- esa voz, la podría reconocer en donde fuera, imposible no reconocerla, era Italia, Italia Veneciano-

-Y que crees, al parecer se quiere pasar de listo, o mejor dicho de tonto, míralo tú mismo, es algo patético no?

-Bastante- verdaderamente tuve ganas de golpearlo al oírlo decir eso.

-¡Italia!- me di vuelta para verlo, pero en ese momento realmente creo que me quede estático, prácticamente en un shock que tal vez si duro unos segundos, pero a mí me parecieron unas horas o días, o tal vez más al ver a Italia… a mi amigo Italia, hacer algo que no me imagine que hiciese ni se me paso nunca ni por si acaso por la cabeza, solo para no dar más rodeos, v i a Italia más o menos cerca de mí con una pistola en la mano, que además de estar bien tomada me estaba apuntando a mí.

Verdaderamente no podía creerlo, de él lo más que me podía imaginar era usando una pistola de agua, pero no podría estar más seguro de que la carga de esa pistola no tenía nada que ver con agua. Y no terminaba hay, lo otro que me pareció más o menos igual de raro era la mirada de Italia, no era la de siempre, no era esa mirada con sonrisa inocente, de ojos cerrados que indicaba despreocupación, que no indicaba ninguna intensión ni interés en molestar o herir a nadie, esa mirada que no hacía más que dar la sensación de que este tipo era tan fuerte como un gatito y que todos los países que hayan visto a Italia conocían ya no estaba, era completamente distinta, no solo el hecho de que ahora tenía los ojos abiertos, si no que ahora su mirada era imponente y demostraba seguridad, para resumir daba la sensación de que prácticamente era otra persona, hasta su sonrisa era diferente, a decir verdad era parecida a la que tenía su hermano ahora- francamente puedo decir que ambos hermanos Italia tenían un cambio parecido, solo que por razones obvias, el de el menor de ellos era el más drástico, ahora si oficialmente no entendía exactamente nada de lo que pasaba- .

Al salir del shock me pude dar cuenta al oír el ruido de otra arma que ambos hermanos Italia me estaban apuntando con un arma.

-Vaya Alemania, no creí que tú fueras de los que cometen errores de principiante, quien lo hubiera dicho.

No dije nada ¿qué podía decir?

-Dime hermano que castigos se le pueden dar a este tipo de actitudes.

Pero no podía quedarme callado ni de brazos cruzados.

-¡Que quieren e mi, déjenme ir de una vez ustedes 2!

-Uuuui palabras fuertes para una rata acorralada-dice el italiano del sur.

Bien eso estuvo entre que me extraño y me molestó mucho o bastante, no pude evitar enojarme, al parecer ellos también lo notaron.

-Mira eso, ahora se está enojando- dice I. Veneciano.

-Mira como tiemblo.

Eso si me hizo enfadar, de ninguna manera iba a aguantar seguir escuchando a cualquiera de los 2, así que hice algo al respecto aprovechando que tenían la guardia baja, si conocía aun que sea lo suficiente a Italia era posible que esto parara sus burlas.

-Ya es suficiente Italia

-¿Uh? ¿Eh? ¿¡Oye qué haces?! –dijo Italia Romano.

Alemania les estaba sujetando Italia. V el riso que sobresalía de su cabello y que lo caracterizaba, que, al igual que a su hermano, es molestaba y le incomodaba mucho que se lo tiren.

-¡Oye suéltalo!– gritaba el mayor de los hermanos Italia -¡suéltalo, suéltalo ya!

No le hice caso, se lo merecían, además no tenia por que obedecerles, entre las razones estaba que ninguno de los 2 me había intimidado antes no lo hacía ahora… o al menos eso fue lo que yo creía, pero de repente.

-¡QUE ME SUELTES!- Italia no sé cómo me había dado un golpe en la cara que me hizo soltarlo, solo sé que ahora el furioso era él.

-Esa la vas a pagar caro- me volvió a apuntar con el arma con toda intención de dispararme, verdaderamente me encontraba sorprendido por todo esto.

-Hermano, este déjamelo a mí.

-Como gustes.

No tenía que ser un genio para entender lo que quiso decir, verdaderamente apenas podía creer que hablara en serio.

-Despídete.- fue lo único que dijo justo antes de disparar, lo siguiente que supe fue que vi que algo desvió la mano de Italia, creo que fue una piedra y que sentí un gran dolor en uno de mis hombros.

-¡¿Qué?! ¡¿Quién fue?!

I. Romano iba a sacar su arma pero otra piedra hace que la suelte. Al parecer la herida de la bala había sido profunda, porque la vista se me tornó algo borrosa, aun así intente mirar a quien había lanzado la roca, pero solo vi una silueta creo que luego de eso debí haber perdido la conciencia, ya que no recuerdo bien lo que sucedió después, solo sé que desperté en un lugar completamente diferente, pero que no era un lugar familiar, en eso oigo la voz de alguien hablando a mi lado.

-Finalmente despiertas.

-Uh?

-En que estabas pensando almolestar a los hermanos Italia.

Continuará