Bueno aquí el capitulo 10

Como alerta volví a Allen una chica - Alice Walker -

"pensamiento"

-dialogo-

(nota de la autora)

ºoºoºoºoºoº cambio de escenario

Recuerdo

Sueño Sueño

(Queda por decir que DGM no es mío si no de hoshino katsura...)

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-vamos debes de ayudarme un poco- trato de llamarle, pero el mayor parecía un peso muerto sobre sus hombros…

Y aquello se sentía claramente como un deja vú… un escalofrió le recorrió la espalda y trato de ignorarlo, le levanto torpemente para tratar de dejarle en la cama cuando sintió el peso del el rendirse sobre su cuerpo, bien el golpe no había sido duro, pero aun así podía sentir el cuerpo de Kanda arder sobre el suyo, así que trato de tomarle por los hombros cuando de repente sintió sus muñecas aprisionadas a ambos lados de su cabeza.

De repente sintió como liberaba una de las manos de la albina para tomar su barbilla

-espera Kanda-le llamo con el rostro sonrojado ante el shock y sintiendo su aliento cálido tan cercano a su rostro, pero al final solo sintió todo el peso de él ceder sobre su menudo cuerpo.

Debía tener el rostro totalmente rojo, hasta las orejas, no tenía idea porque se había vuelto a meter en ese lio.

Suspiro…

Bien, había llegado al departamento del mayor y para su sorpresa no solo no estaba listo, sino que además se encontraba en el suelo ardiendo en fiebre.

Tenía que acomodar su ideas y rápido, ahora al menos ya estaba en la cama, aunque sobre ella, pero en la cama, al fin y al cabo, se retiró como arrastrándose bajo el, bien, ahora solo él estaba en la cama.

Trato de colocarle en la mejor postura posible, su cabello suelto no ayudaba demasiado con la tarea, no entendía cómo diablos un hombre podía tener un cabello tan lindo y además tan suave, pero igual debía de tener especial cuidado con este, logro colocarlo en una posición que parecía menos incomoda, pero aun parecía arder, le toco la frente y en efecto Kanda se encontraba totalmente enfermo.

-felicidades Alice te ascendimos a enfermera- Se dijo para sí misma, acto seguido corrió sus mangas hacia sus codos y le miro, no pudo evitar sonrojarse aún más, seguramente el carmín iba de su cara hasta sus pies, pero no pudo evitarlo al notar que el mayor tenía el dorso desnudo y solo contaba con unos pantalones holgados que parecían de pijama

-y hace un momento tu- enrojeció aún más al recordar que hace un momento atrás se encontraba bajo ese cuerpo, se cubrió la cara sin poder evitarlo, después de todo nadie la miraba, sacudió la cabeza –"venga no es momento de pensar en eso"- le miro nuevamente, respiraba pesadamente, y con dificultad, le cubrió con una muy ligera sabana y corrió a la cocina buscando hielos y un cuenco.

Busco también algunos paños y regreso de nuevo con él, puso el paño sobre su frente y con otro le limpio un poco el sudor, se quedó quieta por un momento sin poder apartar sus ojos de él.

- ¿Por qué lucias tan solitario Kanda? - le pregunto a sabiendas que no iba a recibir una respuesta…

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-si estas a mi lado… quizás…- se encontraba de pie el jardín del sitio era en verdad armonioso y pacifico – si no hubieras huido- bajo su rostro hasta que sus ojos estuvieron cubiertos por su flequillo…

La sombre del árbol le cubría y el clima era sin lugar a dudas agradable

-Kanda- le llamo, pero este no pareció inmutarse – vamos – le pidió el hombre alto a su espalda, estaba vestido de negro y tenía algunos aros en ambas orejas.

-Voy a quedarme un momento más Marie.

-Ella solo quería…

-No quiero escucharlo Marie – le interrumpió –ya no importa lo que queríamos ninguno de los dos…

Abrió los ojos pesadamente, y lo primero que pudo visualizar fue al pequeño a su costado con los ojos cerrados, seguramente estaba sentado sobre el suelo, se incorporó un poco y vio caer un paño húmedo sobre la cama.

- "Así que por eso estaba aquí" – pensó, y al mirar al piso pudo confirmarlo, ya que al costado del peliblanco estaba un recipiente con agua y algunos paños más.

-Oi Moyashi- le llamo, pero el menor no pareció inmutarse, le miro por un momento, tenía facciones tan delicadas que seguramente era fácil confundirle con una chica, después recayó en su puño cerrado con otro paño húmedo atrapado en él. – Tsk… - la fiebre que tenía debía haber sido alta, para no poder recordar en que momento había llegado el ojiplata a su departamento, ni siquiera recordaba haber despertado en algún momento, suspiro y volvió a mirarle, normalmente se las apañaba solo, había olvidado cuando fue la última vez que alguien había cuidado de él.

Se dejó caer nuevamente.

Parece que el movimiento brusco apenas había alterado al menor, así que recostado le dio un pequeño golpe en la frente.

-Oi Moyashi- le llamo de nuevo acercándose a él

El menor abrió los ojos pesadamente y se encontró con la cara del pelinegro demasiado cerca, así que dio un respingo.

-Espera Kanda

- ¿Qué? – Le miro sin comprender

El menor le miro desorientado, pero ya no parecía que el pelinegro le estuviese acorralando aun así podía sentir su rostro arder debido a la vergüenza, por un momento pensó…

- ¿Acaso ahora también tienes fiebre Moyashi? -le pregunto al tiempo que se incorporaba un poco para tratar de tocar la frente del menor.

Sintió su mano alcanzar su rostro y su pulso se aceleró mientras un violento sonrojo se apropiaba de sus mejillas.

-No – dijo alejándose abruptamente del mayor mientras se incorporaba de un salto. – Tenias una fiebre terrible así que llame a tu oficina para que pudieran posponer tus citas – le dijo sin mirarle ocultando su rostro sonrojado.

El mayor volvió a recostarse sobre la cama, la fiebre quizás no había cedido del todo pues sentía su aliento cálido.

-También te compré esto, solo que no conseguí que lo tomaras antes – le dijo al tiempo que le extendía un vaso con agua y algunas medicinas. – Parece que tu fiebre ha bajado, pero igual deberías tomar algo y visitar al médico.

Acepto el agua y tomo una pastilla, la cabeza aun parecía darle vueltas, pero respiraba con menos dificultad, solo vio al menor ir y venir hasta que volvió a quedarse dormido…

Podía sentir su menuda figura temblando bajo el, olía su perfume, era casi tan dulce como sus labios, casi tan adictivo como su tacto.

Lento casi acompasado, no quería dejar sus labios, definitivamente no quería dejarla ir…

Cuando volvió a abrir sus ojos el menor ya no se encontraba ahí…

Aquello había sido ¿un sueño?

No tenía importancia pues este había acabado antes de poder apreciar su rostro, se preguntaba si en realidad también esa noche solo se había dedicado a admirarla.

Se incorporó un poco sobre la cama y encontró su habitación pulcramente limpia, parecía que el garbanzo había tenido un rato libre.

Se puso de pie y su costado pudo visualizar un sweater que se colocó sobre el torso desnudo, por la falta de luz y la apariencia en el exterior debía ser muy tarde, sintió su estómago gruñir…

Tendría que pedir comida por delivery, aunque no sabía qué hora era y si aún habría algún restaurante abierto, busco su móvil con la mirada para encontrarlo justo sobre su mesa de noche, miro la hora y suspiro.

02:00 am

Definitivamente tendría que ir a la tienda de conveniencia el mismo, decidió que al menos así podría comprar algo de avena y...

Salió de la habitación y se sorprendió, en realidad el resto del departamento también se encontraba bastante limpio, el solía ser algo ordenado pero las circunstancias actuales y la enorme cantidad de pendientes hacían que su departamento continuara en condiciones poco agradables.

- ¿Ese Moyashi podría convertirse en una excelente esposa? – dijo para sí mismo riéndose por lo bajo.

Definitivamente se lo mencionaría cuando volviera a verle, el molestarle sin lugar a dudas había tomado un lugar especial entre las cosas que hacía para matar el tiempo.

Camino lentamente hacia la cocina, debía ver que tenía aun en la nevera, cuando se acercó encontró sobre la barra un plato y una nota…

Te he dejado gachas de avena

Pd. Deja de coleccionar comida caducada.

No pudo evitar soltar un bufido divertido.

Definitivamente ese chico parecía una madre más que una esposa.

Después de calentar el platillo comenzó a comer recargado sobre la barra, aquel había sido un día largo y se encontraba hambriento, aunque parecía que el tiempo se había ido como un suspiro.

Y de repente recordó su sueño, la desconocida…

Se pasó la mano por el cabello notando que lo tenía suelto, suspiro con molestia, esta estaba especialmente dirigida hacia sí mismo y su memoria, no lograba recordar esa noche ni tampoco el sueño, era como tener cortos fragmentos de una película donde había sido el protagonista.

Pero aquello a pesar de todo le resulto agradable, por no mencionar lo impresionante que era el haber logrado conciliar el sueño sin tener ningún tipo de recuerdo o pesadilla más de las que solía tener.

Cosas que no le habían sucedido hace mucho tiempo pensó, colocando el plato en el lavavajillas…

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Hola!

Recién me di cuenta que este fanfic lo comencé hace ya casi exactamente 10 años, eso me da muchísima vergüenza jaja :C la vida como una mujer adulta trabajadora es mas absorbente de lo que una espera pero debido a la situación actual me han mantenido haciendo Home Office y en los ratos libres comienzo a escribir, espero poder darles el desenlace que merecen con el tiempo que me resta trabajando en casa.

Gracias por leer!