Sospechoso

—Mi señora, aquí se encuentran sus amigos —Med se acercó a mí mientras degusto la comida y detrás de él puedo divisar a Serio, Azul y Paco—. ¡No me digas señora! —ellos se aguataban la risa ante mi comentario— No soy tan vieja… mejor dime su alteza, sí, así estaría bien.

—De acuerdo mi seño… digo su alteza —mencionó inclinándose ante mí haciendo una reverencia.

—Muy bien, espero que llames así de ahora en adelante… —hice una pausa dramática mirándolo directo a los ojos. Intenté ser intimidante tapándome la boca con una mano y haciendo ruidos aspirando y exhalando mucho aire— Recuerda que… yo soy tu capitana.

—Si alteza —asintió con tranquilidad, para después salir de donde sea que haya venido.

—Vaya Pilar, ¿tú eres la que está al mando de todo esto? —preguntó Serio mirando los alrededores cubiertos de una brillante luz blanca y pura, de la cual apenas y se pueden distinguir los colores brillantes de los distintos botones que sirven para tripular aquella nave hecha de una extraña aleación de metal puesto que es fluorescente, precisamente es la razón por la que todo el lugar brilla con tanta intensidad.

—Pues creo que después de que Med me llamara "su Alteza" debería quedar claro ¿no? —dije y sonreí triunfante.

—Quién diría que algún día estarías a cargo de una tripulación alienígena ¡Mira todas estas cosas que tienes! Me pregunto si algún día nuestros ingenieros aeronáuticos podrán hacer naves similares a ésta —expresó Azul pululando de aquí para allá, observando la tecnología con la que contaba la nave, sus ojos brillaban del asombro, como si fuera una niña en una dulcería.

—¡Mira cuánta comida tienes! Aunque es una lástima que son de tus comidas raras —exclamó Paco con una mueca de disgusto al boservar mi mesa llena de mis ricos manjares; hay mucha comida que aún no he acabado debido a que buscaba por dónde comenzar.

—Si se tomaran la molestia de probar mi comida sabrían que no es tan mala como ustedes piensan, ¿qué tal si empezamos con algo sencillo… como estos ricos chapulines? —les acerqué el platillo pero sus expresiones me dijeron que no estaban tan entusiasmados—. Bien, ¡ustedes se lo pierden!

—En otra ocasión será Pilar—mencionó Azul que con sus manos bloqueaba mi intento de acercarles aún más la comida— Aunque ya sabes que la razón por la que te gusta todo eso es porque no eres de este mundo.

—Es verdad, lo había olvidado.

—¿No es irónico que a lo que más temías, es lo que resultaste ser? —Comentó Serio con una sonrisa burlona. La verdad es que resulta curioso, creo que lo peor es eso, ser aquello a lo que más temor le tengo.

—Es como una cruel broma del destino… —hice una pose dramática colocando mi mano sobre mi frente mirando hacia arriba con la voz quebrada—. Aún no lo puedo creer, creo que nunca debí hablar tan mal de los extraterrestres, no han resultado para nada desagradables, se han portado muy bien conmigo, además del hecho de que soy como ellos, una alienígena… —terminé diciendo con derrota y arrepentida.

—Querrás decir "medio alienígena" —me corrigió Serio.

—Cierto —espeté.

—Creo que este es un claro ejemplo de la frase "cuida que sus palabras sean dulces y suaves, por si algún día tienes que tragártelas" en este caso ese día para ti, Pilar, fue hoy —dijo Azul señalándome con una sonrisa, quizás para recalcar que siempre exageré en mi manera de demostrar desagrado hacia los extraterrestres.

—No tienen idea de cómo ha sido de traumático enterarme de todo esto.

—Sólo podemos imaginarlo, "un poco" —indicó Serio mientras se cruza de brazos— Yo no creo que sea tan malo, mira tienes a toda una especie a tus pies, eres la persona —carraspeó y corrigió— digo, "ser", que salvará a nuestro mundo.

—Eres el ser más importante ahora, ¡imagina que Perla y Telmo se enterasen! de seguro se morirían de envidia —mencionó Paco con una sonrisa de satisfacción.

—Eso, o… se mueren de un infarto por la impresión —comentó Serio mientras fingía que le daba un paro cardiaco de manera cómica.

—Sería genial, pero ya saben que no podemos decirle nada a nadie —nos dijo Azul sacándonos de nuestra burbuja.

—Sí, es exactamente lo mismo con lo de ser combo niños —mencioné con un poco de melancolía.

—No lo había pensado, pero… ¿Esto significa que ya no habrá más combo niños? ¿Ya no entrenaremos ni lucharemos juntos contra los divinos? —señaló Serio con un rostro igual de melancólico, colocó sus manos detrás de su cabeza y miró hacia arriba tratando de aparentar que lo que ha dicho no es importante.

—Creo que ya no —dijo Azul con una sonrisa triste, cruzando los brazos detrás de su espalda e inclinó un poco la cabeza hacia arriba, mirando a la nada... quizás recordando viejos tiempos.

—Tal vez ya no luchemos contra los divinos… pero estoy seguro que aun así seguiremos siendo un equipo —dijo Paco tratando de darnos ánimos. Nos miró con los brazos entrecruzados, como si sintiera que nos dimos por vencidos.

—Tienes razón… ¡Seguiremos siendo un equipo! —le secundó Serio mientras empuñaba una mano.

—Creo que deberíamos dejar de lado esos pensamientos, tratemos de ser positivos, y si no se diera el caso, por lo menos tendremos nuestros recuerdos juntos —nos hizo notar Azul, siempre he pensado que ella es la más madura de nosotros porque trata de buscar una manera de darnos esperanza aún si momentos antes se mostrara triste.

—Para cambiar de tema… Pilar ¿tienes idea que hacen todos esos botones brillantes? Digo con todos esos colores… me están tentando, es como si dijeran "soy un atractivo botón colorido, accióname, te aseguro que lo que hago les resultará divertido" —expuso Serio haciendo gala de su actuación, tratando de dejar aquella tensión.

—Pues la verdad todavía no lo sé, aunque ahora que lo mencionas, creo que no haría mal presionar algunos botones para probar las funciones de la nave, digo ¿Qué más podría pasar?—. Justo cuando dije eso, Paco quien estaba a mi lado junto a una palanca, me ignoraba.

—Me pregunto que hace esta palanca… —mencionó al instante que movió una pequeña palanca de color plateado que se encontraba en una de las paredes de la nave, estaba cubierta por una pequeña puerta de cristal, la cual él había abierto, justo en el momento que movió aquella palanca brillaron unas luces de color azul, después nos vimos cubiertos por unos tubos muy extraños que comenzaron a brillar en color y despedir un extraño humo. Una vez lo hicieron desaparecieron, ya que se dispersó el humo que nos cubría, pudimos notar que portábamos unos trajes que, casualmente, eran del color de nuestros uniformes.

—¿Pero qué son estos trajes tan extraños? —preguntó Paco observándose.

—¿Qué hay con éste casco? Va arruinar mi peinado —dije y observé a los demás. Es curioso que los detalles de cada casco representen a nuestros tótems.

—Están como pegados a nuestra piel —Hizo notar Azul.

—Mírenme parezco un superhéroe-astronauta —carraspeó— Soy un combo niño que lucha por la verdad y la justicia. Soy un tigrillo y te castigaré en el nombre de Nova Nizza—. Expresó Serio con unas poses muy graciosas. Todos comenzamos a reír ante sus ocurrencias. Justo en ese momento llegó Sole interrumpiendo nuestra diversión.

—Chicos, no quiero interrumpirlos, pero ustedes deben marcharse. Sus familiares se preocuparán y lo que menos queremos es que las personas comiencen a sospechar, lo cual harán si se dan cuenta que ustedes vuelven de la selva a sus casas ya de noche. Aprovechen que aún no se ha puesto el sol.

—Si señorita Sole —respondimos todos inclinando la cabeza. Todos decidieron marcharse.

—Bueno Pilar, nos vamos, esperamos verte antes de que te vayas a tu guerra estelar —me dijo Serio dándome un abrazo, lo cual no es muy propio de él, para después alejarse y salirse de la sala.

—¿Pero qué cosas dices Serio? Recuerda que nosotros también seremos parte de esa batalla —indicó Paco—Nos veremos pronto Pilar—. Dijo despidiéndose con la mano, e igualmente salió de la sala.

—Bueno Pilar, espero que todo te vaya bien, debes ser una excelente líder de ahora en adelante. Creo es todo, tengo que irme —me dijo Azul, en ese instante la detuve del brazo.

—Espera —Le supliqué— Antes de que te vayas, quisiera saber, cómo va lo tuyo con Serio —pregunté ruborizándome, puesto que me daba algo de vergüenza preguntarle de esa manera, ya que hasta ahora pretendí no darme cuenta de los sentimientos que ambos sentían, por lo tanto debió sorprenderse de que le pregunte tan de repente… lo más probable es que trate de evadir el tema, ya estoy esperando que diga "¿De qué hablas?" "¿A qué te refieres con eso?"

—Pues en realidad, no ha habido muchos avances, sabes que tengo mucha vergüenza de que él se entere de mis sentimientos —me dijo ruborizada jugueteando con sus dedos índices de manera nerviosa.

—¿Eh? —es lo único que alcancé a emitir. Se supone que yo no sé nada… ¿y me da esa respuesta? ¿Por qué me responde como si fuésemos confidentes en el amor? Digo, lo sería si ella mostrara la confianza de decirme, pero hasta ahora todo eso se lo ha reservado y nunca ha dado señales de querer decirme lo que siente por él y de repente me contestó como si platicáramos de algo que ya sabíamos —Hum… —musité guardando silencio unos segundos, estaba pensando en una posibilidad, una muy remota posibilidad

—¿Hum? Pilar… ¿sucede algo? —me preguntó ella extrañada

—Pues sí, ¿no se te hace raro que te haga esta pregunta de tu relación con Serio?, ¿Por qué eres tan abierta de decirme cómo te sientes? —le cuestioné, la verdad aún estaba atónita.

—¿De qué hablas? Eres mi mejor amiga, además no es raro que entre las chicas hablemos de cosas románticas. —me dijo quitada de la pena.

—Eso es cierto pero, tú y yo nunca hemos conversado sobre tus sentimientos, sobre que te gusta Serio. —respondí ante su comentario, ladeó un poco la boca.

—¿Estás segura? ¿No será que has perdido un poco la memoria? —mencionó con una sonrisa fingida.

—¿Perder la memoria? No querrás decir ¿inventar una realidad?... ¡Tú no eres Azul!

Ella se puso nerviosa, amplió su sonrisa y dió unos pasos hacia atrás.

—¿Qué hiciste con ella? —la acorralé y ella abrió sus ojos con asombro—. ¡Dime quién eres y qué es este lugar!

—Pi… Pilar… Cálmate, soy yo, Azul… mírame… —balbuceó, pero hice caso omiso— ¡no, tú no eres Azul! —le dije cuando de repente, todos los sonidos y luces de la nave se detuvieron, Azul se quedó inmóvil, lo que estaba a mi alrededor se deshizo en partículas de polvo flotantes...