Prologo

Ni siquiera recuerdo cuanto tiempo llevo perdida en la oscuridad, ni siquiera como llegue aquí. Lo único que sé es que aun no es suficiente para quitar lo marchito de mi muerto corazón, ya que aun recuerdo cosas que desearía olvidar, cosas de una vida humana que nunca debí de experimentar. El dolor y el sufrimiento que no soy capaz de borrar… ni dejar pasar, al igual que sus palabras que están gravadas con fuego en mi memoria como ninguna otra.

`` ¿Ya no me quieres?``- oigo un susurro que retorna en mi memoria

``No``- la negación permanece repitiéndose como un eco, sin dejarme descansar y aun pienso como una simple palabra de sus aterciopelados labios pudieron destruir mi dulce mundo.

Su voz, su olor, su rostro… todo lo que tanto quiero olvidar y aun así los recuerdo a la perfección al mismo tiempo. Sus palabras que me hacen sentir tan sola y vacía por dentro, pero también son las mismas que me hacen seguir adelante para encontrarle y hacerle saber que con Isabella Swan no se juega. A cada uno de aquellos, que se hicieron llamar mis Padres, hermanos, y mejor amiga y hermana. A todos aquellos que alguna vez jugaron con mis sentimientos… con los de una débil e ingenua humana que basurearon y abandonaron a su suerte. Todo eso, todas esas memorias son las que me impulsa a seguir, y cumplir mi único deseo… el deseo de hacerles ver que la inocente Bella ya no existe. Puesto que lo único que queda de ella es el odio y sufrimiento infinito que le hicieron pasar. Y por supuesto que pagaran, con lo más preciado, con lo más valorado, de lo cual tan orgulloso se sienten y los hace tan diferentes su 'familia``, les quitare esta la única pequeña esperanza de ser feliz.

Después de todo soy mucho más que unos simples vampiritos. Ja! Les hare desear de verdad estar muertos, serán ellos lo que desearan nunca haber existido jamás, pero para eso ya habrá tiempo… lo primero es iniciar con la cacería, que el más fuerte sobreviva.

¡Que el juego comience!

Después de todo su vida, tu vida Edward es mía… y hare con ella lo que se me plazca, ya que soy la más hermosa envidia de los cielos, tu dulce perdición…