NO TE PROMETO NADA

CAPÍTULO UNO

Disclamier: Los personajes no me pertenecen, son de Meyer, la trama si

ESE TÍTULO ES TENTATIVO, SI SE LES OCURRE UNO MEJOR; ESTOY ABIERTA A SUGERENCIAS

Decidí, que ya era hora de cambiar un poco, estaba escribiendo humor, y he recibo muchos comentarios positivos, pero me di cuenta que era hora de expandirme, y que mejor que esta linda pareja: Alice/Jasper, si no les gusta me devuelvo a humor, no hay problema, a otra cosa para las lectoras de DESEOS CONCEDIDOS, el inicio de este Fanfic no quiere decir que pienso abandonar mi primer Fanfic

Contemplaba a su musa, mientras bailaba, se veía tan grácil, con su piel tersa y blanca, si blanca por que ella no era un monstruo y él sí, pensó el muchacho, mientras la seguía viéndola bailar, ella tan frágil con su cabellos negros como la noche, desordenado en una especie de bucles hasta su cintura baja, esos labios que lo provocaban, y aquellas emociones tan puras que venían de ella que él podía sentir, lo hacían dejar un lado su naturaleza de depredador.

Como cada viernes, las clases de Alice terminaban más temprano ella ni corta ni perezosa, se iba al auditorio de baile, si bailar ballet era su pasión desde aquella vez que a los 5 años sus padres la llevaron a ver el "cascanueces" , estaba en el último año del instituto, poco le faltaba para terminar, debía ensayar cada vez más duro si quería entrar a las academias más prestigiosas de Londres, Mary Alice Brandon Cullen, aún que ella prefiriese solo Alice, a sus casi 18 años, era algo revoltosa a como sus padres querían que fuese , ella se negaba rotundamente a asistir a bailes y cosas de sociedad, a quien se le ocurre eso en pleno siglo XXI, ella siempre supo que era especial Sus padres han optado por ignorar el "defecto" de su hija, mientras Alice ha aprendido a sobrellevarlo con los años .

Iban para eso de las tres de la tarde y Alice debía llegar a su casa temprano, no es que le provocase, todo lo contrario, solo que no tenía planes más interesantes que ese día. Ella volteó al terminar de sonar la última nota musical, el sumido en sus pensamientos y la contemplación no se percato estaba hipnotizado, verdaderamente, y es que no era la primera vez que la veía bailar, era costumbre, aún él se marchaba antes de que ella se percatase de su presencia, pero no hoy, el se había quedado hay estático, mientras ella se le acercaba.

-Soy Alice, un gusto—dijo ella presentándose.

-El placer es mío señorita—contestó, y no es que no supiese el uno sobre la existencia del otro, pero ambos tenían demasiados complejos como para admitirse empezar una relación.

El espero que ella se cambiase, sustituyendo los leotardos y el pequeño vestido azul marino, por el fastidioso uniforme del instituto que usaba desde los 8 años desde que se mudó de Forks a Londres, a ella le gustaba el pueblo de la localidad de Washington, pero sus padres siempre dejándose llevar por las ambiciones la habían arrastrado hasta ese insípido lugar.

Se acomodo la blusa blanca, subiéndose las mangas hasta los codos, la falda azul oscuro una cuarta por debajo de las rodillas, las medias, estúpidas medias blancas altas, aun que ella las bajaba, odiaba el uniforme, más aún los costosos zapatos negros mocasines, no entendía el concepto de tener que usar los pasados de moda uniforme, con los que parecía una monja
¿Acaso lo era?, simple no, pero odiaba que su padre le había impuesto estudiar en colegio católico, cuando las chicas y los chicos que allí estudiaban, mejor no caer en detalles.

Al atravesar los portones de la escuela, Alice salió corriendo un buen trecho y luego miro burlona a Jasper invitándolo a alcanzarla. No le costó mucho, parecían un par de niños corriendo, jugando entre risas.

Como era de esperarse, empezó a lloviznar, era algo común en la ciudad de Londres.

Jasper sacó su paraguas y lo abrió

-Señorita—dijo Jasper ofreciéndole la mano.

Ahora caminaban los dos juntos, de la mano, bajo la suave llovizna Londinense, parecían otra pareja más en aquel parque, hablaban animadamente, mejor dicho Alice hablaba y Jasper la escuchaba con suma atención. Debes en cuanto se miraban a los ojos, un roce, flechazos, como corriente eléctrica que circulaba por sus cuerpos.

De pronto los ojos de Alice se perdieron en el espacio, si estaba teniendo otra visión, las tiene desde que es una niña pequeña, ya ha aprendido a vivir con ello, para su fortuna o su desacierto; pero Jasper no sabe nada de las visiones, nunca ha presenciado como Alice tiene una, la mira e intenta sacudirla con suavidad, segundos después Alice vuelve a ser ella misma, solo que ahora conoce algo que podría suceder en el futuro, la noticia en realidad no le afecta, ella sabía que un chico no podía ser así de maravilloso, y Jasper no es un chico, no del todo.

Se miran y se sonríen. Alice está dispuesta a explicarle aquel episodio sucedido hace solo unos segundos, lo hará sin temor a ser juzgada por qué sabe que el la aceptará tal como es. Y ella acepta lo que él es.

-Yo se que eres un vampiro—las palabras salen de su boca con aquella naturalidad, casi increíble tratándose de un tema tan delicado, pero a ninguno de los dos parece importarle.

-Podría decirte que se te ha ido la olla, pero eres demasiado perspicaz –dice el

-No sería la primera vez que me lo dicen—afirmó la muchacha—Desde que tengo conciencia digamos que he tenido visiones del futuro, mi madre aun continúa escandalizada con el asunto.

-Intentas comparar el que yo sea un vampiro, alguien despiadado y sin alma, contigo una humana que ve el futuro—Dijo Jasper—con humor mientras le miraba a los ojos, se habían detenido y ahora estaban sentados en una pequeña banqueta.

-Si eso hago—respondió la chica mientras asentía energéticamente con la cabeza.

-Pues entonces en una escala del 1 al raro definitivamente yo gano—dijo.

-No, claro que no Jasper Hale, yo soy por absoluto mucho más rara que tu—respondió de inmediato Alice.

-Sería mejor si lo declarásemos empate—dijo al final—aun que añado que lo he declarado empate porque soy un caballero.

-Lo que tú digas—dijo Alice para después salir corriendo hacia el otro lado del parte.

Estuvieron así otro buen rato, corriendo bajo las suaves gotas de dulce rocío.

-Ya dejo de llover, genial ¿No?—pregunto ella

-No le veo lo genial, ha dejado de caer agua del cielo, seguro pronto empieza de nuevo—dijo él mientras se encogía de hombros.

-¡Claro que es genial tonto, ¿Qué no ves que ha salido el arco iris?—exclamó Alice mientras contemplaba el arco iris como una niña pequeña.

-Es lindo, pero no más que tu—dijo él haciendo que ella se ruboriza por completo.

Hubo un silencio cómodo, no tenían necesidad de llenarlo con palabras, simplemente disfrutaban el uno de la compañía del otro.

Jasper sintió la fatiga de Alice, era de suponer que debía estar cansada, de tanto caminar y corretear, de seguro tenía hambre le monto en sus hombros como si se tratase de una niña pequeña y Alice refunfuño como una.

Después de un buen rato sobre los hombros de Jasper, Alice se dio cuenta de que este se había detenido pero no estaban en su casa, estaba demasiado aturdida como para percatarse hacia donde se dirigían, estaba sobre los hombros de Jasper, su olor y ese simple hecho la desconcentraba por completo.

-Listo mi damisela—dijo mientras me ayudaba a bajar de su espalda—He oído que a la mayoría de los adolescentes frecuentan este lugar—termino con una sonrisa, mientras le abría la puerta de un pequeño restaurante de moda, Alice se sorprendió; Jasper se preocupaba por ella más de lo que ambos creían por eso la llevo a comer, y ella no se había percatado del hecho de que estaba hambrienta de no ser porque Jasper la había llevado a ese lugar.

Como buen caballero le acomodo la silla, llamo al camarero y pago la cuenta, aun que él no hubiese comido nada.

En esta ocasión Jasper creyó más conveniente tomar un Taxi, que los dejo en la entrada de la casa de los Brandon, Caminaron en silencio el caminillo de piedras hasta la entrada y bajo la luz amarilla del farol, Alice se puso de puntitas y le robo un beso a Jasper, el cual quedo impresionado ante semejante muestra de cariño, Alice no hizo más que ruborizarse y entrar a prisa cerrando la puerta tras de ella, sin decir si quiera Adiós. Ese beso lo dijo todo.

Gracias a mi amiga Sonia, aun que últimamente no hemos podido hablar, te extraño

A MIS BETA READERS: las primeras personitas que leyeron esto, AVISPIN, PERRO GRUÑON, las amo. Atentamente PANKEKERA

¿Quieren que actualice? ¿Quieren que deje de escribir esto o qué continúe?

Es fácil, es rápido, es sencillo, dejen un Review ;)