Naruto y personajes correspondientes © Masashi Kishimoto

FanFiction © ~LunosA


Pain for Pleasure

3


Por algo se empieza:

"Las cosas que consideramos insignificantes son las causantes de todo"


- ¡Vamos Sakura! ¡Te distraerás un poco! No seas aguafiestas… – La rubia le imploraba a su amiga ojijade.

- No, Ino… No tengo tiempo para pensar en divertirme, déjame sola… – La pelirosa se acurrucó en la cama de su amiga – Pero si te agradezco que me hayas dejado quedarme en tu casa…

La noche anterior Sakura salió sigilosamente de su habitación, tocó la puerta de su abuela la cual se encontraba leyendo y le explicó la situación. Al principio la ojimiel se resistió a que dejara la casa, pero luego pensó en el bien que le haría a su nieta dejarla respirar un poco de paz, así que con mucho cuidado salieron de la casa. No esperaron mucho afuera cuando llegó Ino con su Mercedes a recoger a su necesitada amiga pelirosa. Sakura se despidió de su abuela y se encaminaron rumbo a la casa de la Yamanaka, dejando en el portón de la mansión Haruno a una llorosa y triste Tsunade.

Durante el camino, Sakura no pronunció palabra. La rubia se dio cuenta de que su amiga no quería entablar una conversación y la dejó con sus atormentados pensamientos. Llegaron a la residencia de Ino aproximadamente a las 2 de la madrugada, la ojiazul no se tendría que preocupar por aguantar a adultos haciendo preguntas indebidas. Su padre, Inoichi se encontraba en un viaje de negocios y llegaría la semana que viene, y su madre había muerto en el nacimiento de la rubia. Subieron a la habitación de Ino y Sakura resolvió por acostarse en la cama de su amiga. Estaba cansada, triste y frustrada. ¿Para qué rayos sus padres la tuvieron? A lo mejor su madre la concibió por accidente. Si, seguro nació fruto de una posible reconciliación… Já, una reconciliación que aún esperaba por ver. Era algo fantástico, imposible.

Ino al ver a su amiga tan deprimida la dejó dormir en su cama. Le dio las buenas noches y se acostó en el cuarto de su padre. Así le daría privacidad a la pelirosa. Al día siguiente tendrían tiempo de conversar. Muy temprano en la mañana Ino se levantó, fue a su cuarto y encontró a su amiga dormida. Se acercó un poco para observar como estaba y en el rostro de la Haruno habían rastros de lágrimas, parecía que recién se había quedado dormida. Seguramente había pasado toda la madrugada llorando sus penas. ¿Pero quién no dormiría mal con los problemas que tenía Sakura? Mizuki era tan detestable… No soportaba como le mentía constantemente a su amiga. Y el señor Haruno… Él prácticamente la ignoraba, prefería el trabajo que a su hija. Y cuando ésos dos se juntaban, discutían al punto de que la pobre ojijade terminara llorando en algún rincón de su cuarto. Agradecía que por lo menos en aquel infierno, porque la palabra hogar no cuadraba en ese concepto, Tsunade se encontrara presente para apoyar a la pelirosa. Pero como Sakura se lo había dicho infinidades de veces, eso no era suficiente para llenar el vacío que sentía.

Decidió que la dejaría dormir hasta cuando se levantara y bajó a desayunar. De repente recordó que había olvidado asistir a clases. Bah, su mejor amiga era más importante que unas buenas calificaciones. A mitad de la mañana sonó el teléfono de la mansión Yamanaka. La llamada resultó ser de Mizuki, y le exigía a Ino que le pasara a su hija. La rubia negó que su amiga pelirosa no estaba en su casa y fingió preocupación. La pelirosa mayor le respondió que Tsunade le había dicho que tampoco sabía dónde estaba la ojijade pero Mizuki insistió en llamar a casa de Ino, pero una vez más la ojiazul insistió en que Sakura no estaba. La Haruno no tan convencida le informó que en cuanto supieran del paradero de Sakura se lo haría saber. La Yamanaka agradeció y colgó el teléfono. Suspiró y se dispuso a ver televisión hasta entrada la tarde.

A las 5:30, el sol tenía un tono rojizo, y amenazaba con ocultarse para así darle la bienvenida a la noche. Ino se percató de ello y subió a su cuarto, recordando que Sakura aún dormía. Antes de despertar a su amiga se le ocurrió una brillante idea la cual despejaría a la pelirosa de sus problemas. No pasó mucho tiempo para que la huésped ojijade despertara, y allí llegamos a la conversación de estas dos amigas…

- Frentuda… – Suspiró de manera preocupada – Sabes que siempre eres bienvenida aquí, eso no lo dudes nunca…

- Gracias una vez más Ino, pero de verdad, no quiero salir…

- Sakura… – La rubia se puso de cuclillas y miró a la citada fijamente – ¿Quieres olvidarte de tus problemas?

- Já… – Rió irónicamente – Sabes que eso es algo imposible, eso es…

- Pero… – La Yamanaka la cortó bruscamente – Por unos momentos tal vez los olvides…

- ¿Qué…? – Se interrogó confundida – No sé a qué te refieres…

- ¿Por qué no vamos a… Una discoteca? – Su sonrisa se ensanchó

- ¿Qué…? – Sus ojos se abrieron como platos dejando expuestos esos ojos jade – ¿Y qué rayos crees que yo haré en ese lugar?

- Mmm… – Se levantó del suelo y se puso a dar vueltas en su habitación como quien no quiere la cosa – Tu sabes, bailar, divertirte… – En un inesperado momento corrió hacia la pelirosa y tomó sus manos – ¡Por favor frentona! ¡Es por tu bien!

- Yo… – La ojijade no pudo ignorar los ojitos brillosos que tenía Ino… Rayos, ésa la ganaba – De acuerdo, cerda… – Dijo con resignación

- ¡Kyaaaaaaa! – Se levantó y dio pequeños pero enérgicos saltitos – Invitaré a mucha gente. ¡Sí, eso haré! – La rubia tomó su teléfono que estaba en la mesita de noche y marcó un número – ¿Hola? ¿Hinata? ¡Siiii, soy Ino! Oye, te tengo un plan para hoy en la noche… ¿Salimos? ¡¿Sii! ¡Perfecto! ¡Eres la mejor! ¡Por cierto! Pásale el dato a otros por si quieren ir… – Sakura al ver a su mejor amiga tan contenta no pudo evitar en todo ese mar de problemas que tenía, lanzar una sonrisa de medio lado. Mientras tanto Ino hablaba como desquiciada con varias personas. Luego de unos minutos que le parecieron eternos a Sakura, la heredera de los Yamanaka terminó su sesión telefónica – ¡Perfecto Sakura! – La rubia tomó de improvisto a la ojijade y la sacó de la cama arrastrándola hacia el baño – ¡Vístete! Ya hablé con muchas personas para poder ir en un grupo grande – Le sonrió de manera afectuosa – Anda, por lo menos hazlo por mí, ¿sí?

- De acuerdo – Con una sincera sonrisa Sakura cerró la puerta del baño y comenzó a asearse.


8:37 pm de ésa misma noche:

Mansión Yamanaka:

- Wow… Sakura, quedaste preciosa – Una asombrada ojiazul contemplaba con alegría a su amiga, la cual vestía un simple vestido negro con una mediana cinta blanca rodeándole la cintura y unos zapatos crema con manchas negras dándoles un aspecto similar al de una cebra – Definitivamente tendré que prestarte más ropa mía – Sonrió con arrogancia

- Já, muy graciosa cerda, pero sabes perfectamente que por nada del mundo cambio mis tenis – Dijo mientras lanzaba los zapatos de tacón a un rincón – Devuélveme mis Converse

- Pero frentona, si quedaste como una princesita – Lloriqueó a la vez que observaba sus zapatos

- Mis Converse… – Una mirada verde intensa le advirtió lo que le pasaría.

- Oh no… – La rubia se resignó y le lanzó sus tenis – Tú y tus zapatos bajos… – Refunfuñó

- Es mi estilo, lo siento Ino – Dijo mientras se amarraba las trenzas – No sé como soportas estar siempre con tacones…

- ¡Porque le da un toque más femenino a la mujer Sakura! – Respondió como si fuese la cosa más obvia del mundo

- Ser femenina no implica usar cosas que supuestamente dices tú, te hagan ver más mujer… – Luego de terminar de amarrar sus zapatos se levantó

- De verdad no sé cómo somos mejores amigas – Se preguntó la rubia – Tú con tu guitarra, skate, Converse y yo con mis tacones y vestidos…

- ¿No tenemos remedio verdad? – Sakura sonrió

- Para nada frentona

Se carcajearon juntas hasta que escucharon la corneta de un auto.

- ¡Rayos! ¡Mira la hora que es! ¡Deberíamos estar en el portón esperando a los chicos! – Dijo horrorizada – ¡Vamos Sakura! – La arrastró escaleras abajo y con la respiración agitada llegaron – ¡Hola! ¿Qué tal? ¿Cómo les ha ido? – En los dos flamantes Ferraris que estaban afuera aguardando la llegada de las chicas, habían más chicos que chicas y Sakura como no tenía mucha experiencia en ése campo, se ruborizó.

- Estas muy sexy Ino… – Un chico de tez blanca y de cabello negro corto, bajó sus manos hasta la cintura de la rubia y sin ningún aviso le dio una nalgada, Sakura miró la escena espantada. ¿Por qué Ino se dejaba tocar? ¿Acaso su amiga era la fácil del grupo o…? No, Ino no era así… O eso creía.

- Jajaja, muy gracioso Sai – Le guiñó un ojo – Mira, te presento a Sakura Haruno, mi mejor amiga. Sakura, mi novio Sai.

La pelirosa suspiró aliviada. Eso explicaba muchas cosas. Pero tampoco era para que le diera la nalgada en frente de todos.

- Vaya… – Alzó una ceja – Así que ésta era la tal Sakura de la que tanto nos hablabas – Desvió su mirada de Ino y con una sonrisa extendió la mano hacia la ojijade – Un gusto, Sai Yamiya.

- Un placer… – Sus mejillas se tiñeron de un rosa pálido.

- Muy bien Sakura ahora te presentaré a los demás – Señaló al primer Ferrari – Estos son Yahiko, su novia Konan y Hidan, – Luego señaló el segundo Ferrari – Estos son Deidara, Sasori e Itachi y a Sai ya lo conoces – Rió con picardía.

- Un gusto en conocerlos a todos.

- Así que tú eres la amiguita de Ino la cual no quería salir por estudiar ¿Eh? – Bromeó el pelirrojo Sasori

- Pues si – Comentó con orgullo – pero hoy es una ocasión especial

- Oye, oye – El rubio cuyo nombre era Deidara subió ambas manos en son de paz – Era una broma lo que dijo Sasori, no le prestes atención, es sólo que está frustrado de que no haya terminado de estudiar

- ¡Eso no se dice cabeza hueca! – El pelirrojo golpeó en la cabeza a Deidara y luego dirigió su mirada a la de Sakura – Pero es verdad, sólo era una broma.

- Bien, bien… – Arrastrando a Sakura a entrar en el vehículo – Ya dejen de hablar de estudios que se me pone la piel de gallina – Dijo Ino fingiendo un escalofrío mientras subía al auto y unas risas se escucharon – ¿Nos vamos?

- Por supuesto, belleza – Sai le dio un beso en la mejilla y los dos Ferraris salieron de la zona de los Yamanaka.


8:50 pm de esa misma noche:

Mansión Uchiha:

- ¿Cuándo pasarán por nosotros Teme? – Un impaciente Naruto le daba vueltas a la habitación

- Silencio Baka. Itachi ya llamará – El pelinegro estaba sentado en el alfeizar de su ventana esperando la llamada de su hermano. Ni siquiera sabía porque carajos había aceptado esa invitación de Itachi. Seguramente para salir de esa casa y pasar un buen rato…

- ¡Oye Teme! – La voz lejana de Naruto lo sacó de sus pensamientos – Tu celular está sonando…

- Genial… ¿Hola?

- Sasuke…

- Hasta que al fin te dignas en reportarte… – Rodó los ojos y se levantó impaciente – ¿Dónde coño estás?

- Te llamaba porque no pasaré por ti. Se ofrecieron a llevarme y bueno, estoy con un grupo de personas…

- Tsk… – Era más que obvio que Itachi le fallara de esa manera, ya ni se sorprendía – Entonces diviértete con tus estúpidos amiguitos y cuando llegue al local ni me dirijas la palabra…

- Sasuke…

- ¿Qué? – Estaba a punto de colgar pero la voz de Itachi lo detuvo

- Lo siento… – Dijo sinceramente.

- Si claro, siempre dices lo mismo. Adiós – Cortó la comunicación de manera brusca.

- Déjame adivinar Teme… – Naruto no era un tonto, conocía perfectamente las caras del pelinegro y ésa cara reflejaba el enfado de tener un hermano mayor tan descuidado para con el – Itachi no viene…

- Cállate y vámonos en mi auto…

- ¡Mejor! ¡Así estrenamos el nuevo auto que te compraste!

Sasuke se limitó a rodar los ojos y bajaron hasta el garaje de la mansión. Se montaron en el Mercedes del Uchiha y se fueron rumbo a la discoteca.


- ¡Vamos Sakura! ¡Baila! ¡Anímate un poco! – Con una bebida en mano, Ino bailaba muy pegada a Sai y de vez en cuando se acercaba a la pelirosa.

- No gracias Ino. Me gusta estar aquí – Sonrió de manera afectuosa.

- Como quieras – La rubia regresó a donde se encontraba el grupo y siguió bailando con Sai.

Hace unas cuantas horas llegaron al local, y su reloj marcaba las 11:40, faltaba poco para la medianoche. Desde que entraron a la discoteca, Ino había estado bailando con Sai y parecía que nunca se separarían. Una hora después había llegado la prima de la rubia, Hinata Hyuuga, una chica peliazul y de ojos perla y desde entonces la había estado acompañando.

- Oye Sakura-Chan ¿No bailarás? – Preguntó Hinata.

- No, sólo quiero estar sentada.

Mientras tanto en el otro lado de la discoteca se encontraba un pelinegro recargado en una columna. Tenía una mano en el bolsillo y la otra sostenía un vaso de whiskey. Estaba al lado de un chico hiperactivo que no dejaba de buscar con la mirada a unos amigos.

- ¡Neji, Shikamaru, Suigetsu! ¡Aquí estamos! – Agitando las manos como un loco llamó la atención de tres chicos que estaban apartados en un rincón.

- Vaya, vaya… – El chico de extraña dentadura de tiburón le golpeó de forma afectuosa el hombro a Sasuke – ¿Qué hace un Uchiha en estos lares?

- Hmph… – Cállate Suigetsu – De un solo sorbo bebió su trago.

- Tsk… Que problemático, siempre tan hablador ¿no Sasuke! – Shikamaru, el heredero de los Nara se colocó al lado del Uchiha

- ¿Hasta qué hora se piensan quedar? – Un joven de cabello castaño largo y de ojos perla se sentó en una silla cercana al grupo.

- Hasta donde el cuerpo aguante hehehe… – Un rubio más hiperactivo de lo normal se movía de forma extraña.

- Genial, la bebida ya le afecta el cerebro… – El pelinegro rodó los ojos observando al pobre rubio que había tomado más de la cuenta.

- ¿Más? El cerebro de Naruto está así desde que nació, si no me equivoco – Bromeó el peliplateado a lo que Sasuke sonrió de forma burlona.

- ¡Oiiii! ¡Cállate Suigetsu! No querrás que te caiga a golpes ¿o sí?

- Ja,ja,ja no me hagas reír...

- ¡Oigaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan! – Una voz femenina les llamó la atención, hasta que vieron de que se trataba

- ¿Ino? – Shikamaru se acercó hasta la rubia y la saludó de forma afectuosa – Hace tiempo que no te veía y wow… – Miró su atuendo – Estás hermosa…

- Gracias Shika… – Guiñó un ojoy luego se dio cuenta de quien tenía al lado del Nara – Ohhhh… Neji, primo ¿Qué haces aquí?

- Pues acompañando a Hinata… – Contestó simplemente

- Pues para tu información querido primito, Hinata ya es muy grandecita como para poder venir a estos lugares.

- Me vale, tengo que cuidar a mi hermana menor.

- Dejemos eso de lado primito y mejor preséntame a tus amigos – Sonrió Ino encantada ante la presencia del rubio y del pelinegro.

- ¡Hola! Soy Naruto Uzumaki-ttebayo!

- Encantada, pero oye, ¿no crees que andas pasadito de copas? – Preguntó con picardía

- Já, para nada – Respondió con ironía el peliplateado – Soy Suigetsu.

- Como si no te conociera tonto – Rió Ino – ¿Cómo has estado?

- Pues bien, de aquí a allá, tratando de sobrevivir. Tu sabes.

- Jaja. Te entiendo perfectamente.

- Y este baka es Sasuke Uchiha – Naruto jaló al pelinegro que se había rehusado a hablar

- Hmph… Un gusto – Dijo de mala gana

- Encantada – Respondió Ino con extrañeza, pero luego recuperó su habitual personalidad – ¡Oigan! ¿Quieren conocer a unos amigos? Así el grupo crece… – Sonrió

- ¡Genial-ttebayo! ¡Más amistades! – Y sin ningún aviso los arrastró a todos hacia el centro de la pista

- ¡Chicos! – Dijo la rubia acercándose a Sasori y compañía – Quiero presentarles a unos amigos – Así comenzaron las presentaciones hasta que Sasuke se dio cuenta de un pequeño detalle…

- Maldita sea… – Ladeó la cabeza hacia un lado

- ¿Qué pasa Teme? – Preguntó Naruto con preocupación

- Itachi conoce a la tal Ino…

- Carajo…

- Tonto hermanito menor, no me esperaba encontrarte aquí – Itachi Uchiha se había acercado a Sasuke y a Naruto sin previo aviso.

- ¿U-ustedes son hermanos? – Se sorprendió Ino

- ¿No te habías fijado en el parecido Ino? – interrogó Shikamaru como si fuese la cosa más obvia

- Pues no, para que veas…

- Te dije que no me dirigieras la palabra, Itachi… – Sasuke se alejó lo más que pudo del grupo pero el pelinegro de coleta larga lo siguió. Todos se quedaron extrañados ante la relación tan rara de los hermanos y Naruto salió a salvar la situación.

- Hehehe… Disculpen al Teme, es que a veces es antisocial con las nuevas amistades, pero con el tiempo mejorará… – Sonrió el rubio.


Afuera del local:

-Déjame en paz, Itachi…

- Sólo quiero hablar un momento contigo – insistió el pelinegro mayor

- Te dije que me dejes S-O-L-O… – Remarcó la última palabra

- Está bien, Sasuke… – Itachi se dio por vencido y regresó con el grupo.

- Idiota…

El Uchiha menor se sentó en la acera y se recostó en la columna del local. Y mientras esperaba que el tiempo pasase, tomó un cigarrillo y lo prendió. Inhaló del humo y se sintió mejor.


Dentro de la discoteca estaba Sakura hablando animadamente con Hinata. Ino tenía razón esa salida le había resultado de lo mejor y sonreía. Pero se vio interrumpida por la vibración de un celular.

- Dame unos minutos Hinata… – Se disculpó con la ojiperla y salió del local a contestar la llamada – ¿Hola?

- ¡Sakura Haruno! ¿EN DONDE ESTÁS? – Una voz furiosa de una mujer se escucho al otro lado del teléfono celular de la pelirosa.

- ¿Acaso te importa? – Contestó desafiante

- ¡TE REGRESAS EN ESTE MISMO INSTANTE! ¡Y ME VALE EN DONDE ESTÉS!

- ¡CÁLLATE! ¡A MI NO ME ORDENAS NADA! – Gritó lo más que pudo

Unos metros no muy lejos de la ojijade Sasuke escuchó claramente los gritos y decidió oír

- ¡NI SIQUIERA TE IMPORTO! ¡SÓLO ME ORDENAS QUE VUELVA PORQUE TE CONVIENE! ¡¿NO ES ASI!

- ¡CÁLLATE SAKURA O ESTO TERMINARÁ EN ALGO PEOR!

- ¡NO VUELVO!

Sasuke por un momento sintió una pequeña conexión con esa chica desconocida, las palabras que le había dicho a ésa persona. Apostaría lo que fuera que era su madre o padre.

- ¡ERES UNA MAL AGRADECIDA! ¡TE TUVE EN MI VIENTRE DURANTE NUEVE MESES! ¡Y ASÍ ME LO AGRADECES! ¿¡EH!

- ¡NO VALGO NADA PARA TI! – Sus ojos jade se le comenzaron a cristalizar – ¡NO ME LLAMES MÁS! – Cortó la comunicación. Perfecto, su mamá le había arruinado la noche. Se acercó a la acera y comenzó a llorar con amargura.

Sasuke que había escuchado absolutamente todo se levantó y fue a donde estaba ella.

- Oye, disculpa… – Sakura se limitó a levantar la cabeza – ¿Estás bien? – Preguntó con sinceridad el pelinegro.

- No… – Su voz se quebró – Para nada estoy bien…

- ¿Te puedo ayudar en algo? – No sabía con exactitud porque le preguntaba esas cosas a una extraña pero sentía que algo los conectaba y que debía ayudarla

- No… No puedes ayudarme… – Dijo con tristeza.

- ¿Quieres sentirte bien? – Sakura asintió levemente. Sasuke que estaba en cuclillas se sentó a su lado – Hay veces en las cuales yo ando en el mismo estado que tú, y bueno… – Sacó una caja de su bolsillo – Y me fumo uno de estos…

- Eso es…

- Cigarros. ¿Quieres uno? Te relajan…

- Yo… – Dudó por unos momentos, pero luego pensó en el dolor que sentía, y quería que pasara – Está bien… – Sasuke se lo colocó en la boca y con un yesquero se lo prendió. Al principio cuando Sakura aspiró el humo tosió continuamente.

- ¿Qué pasa? – Preguntó con ojos llorosos

- ¿Es la primera vez que fumas cierto? – Sakura asintió – Tranquila es normal… – Sasuke botó su cigarro que estaba punto de terminarlo y prendió uno nuevo – Ahora estoy a la par contigo… – Sonrió de lado

Se quedaron mirando hacia el horizonte. Sakura, como toda inexperta en fumar tosía de vez en cuando pero luego de tantas inhalaciones se acostumbró. Después de unos minutos de silencio la pelirosa se aventuró a preguntar

- ¿Por qué haces esto?

- No lo sé

El silencio reinó de nuevo, hasta que el Uchiha menor lo rompió y de su boca salió una extraña petición.

- ¿Quieres ir a la playa?

Algunas veces olvidar es un tipo de felicidad...

~Continuará…


Uff… He acabado el tercer capítulo.

Bueno, espero que les haya gustado. Ya las veo diciendo "¡Vaya manera de conocerse Sasuke y Sakura!". Pues sí, hasta yo misma me sorprendí xD

Y mil disculpas por la tardanza, pero es que son mis últimas semanas en la Universidad y bueno, ando atareada con tareas, trabajos…

Espero que les haya gustado, y gracias pro los comentarios recibidos!

~Bye!

LunosA