Cansada de Besar Sapos

Disclaimer:

Los personajes no me pertenecen, son de la fabulosa S. Meyer, yo solo juego un poco con ellos, la historia es mía, cosas locas que están en mi cabecita desde hace tiempo.

Este capitulo tiene música cuando vean (1) escuchen la canción de este enlac : / / w w w . you tube watch?v=pkVfANH5Zrc

ya saben sin espacios

En el capítulo anterior…..

-Gracias por hacerla venir amor, era capaz de sacarte de la cama muy a mi pesar para buscarla – le dije dándole un beso a mi hija en su cabecita para después besar a mi esposo que bien suena esa palabra esposo

-Yo también la extrañaba, además que ella pasará con nosotros este fin de semana que será nuestra corta luna de miel, es así como la quiero pasar, con mi esposa y con mi hija, mi familia, y te prometo que nuestra luna de miel será muy larga, por el momento no podremos hacer el viaje que quiero, pero en lo que esta pequeña esté mas grande lo haremos para que disfrutemos los tres.

-Te Amo, eres un hombre maravilloso Edward, que no resiente el hecho de tener que compartirme con nuestra hija

-Amor ahora no somos dos, somos 3 y en el futuro espero que seamos más, y eso es una promesa…

Capítulo 24

Bella POV

Me asomé al balcón del ático y allí en la playa los vi. Era una imagen hermosa padre e hija tan compenetrados que hasta daba miedo. Edward estaba tumbado en una hamaca con nuestra hija, obviamente no escuchaba que locura le hablaba a Claire pero la veía reír a carcajadas, era una imagen que siempre me robaba el aliento desde que mi pequeña nos regalaba su risa y si éstas eran provocadas por su padre el efecto era devastador en mí.

Tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para terminar de arreglar nuestro equipaje que había aumentado considerablemente con las cosas de nuestra hija, es asombroso como una personita tan pequeña necesite de tantas cosas, sin duda alguna Alice tuvo que ver con su equipaje.

Cuando terminé de arreglar todo aproveché que ellos seguían entretenidos, puse a llenar el jacuzzi y le agregue unas sales para perfumar un poco el agua. Coloqué un poco de música de fondo, comencé a quitarme la ropa y me metí en el jacuzzi tarareando la canción que sonaba hasta que escuché una garganta aclararse.

Volteé y me encontré a Edward mirándome fijamente con Claire en brazos quién al verme comenzó a reír y estirar sus bracitos para que la tomara, su padre no se daba cuenta porque estaba muy ocupado devorándome con la mirada.

-Hola, pensé que tardarían un poco mas y no resistí la tentación de consentirme un poco – dije mientras levantaba una pierna y la acariciaba con mis manos en un gesto seductor para ver si Edward reaccionaba, lo vi mover la cabeza como para despejarse de sus pensamientos lujuriosos.

-Malo malo – dijo negando – debiste esperarnos, sabes muy bien que esto es una fiesta de tres – me reclamó.

-Ustedes estaban muy ocupados sin mami allí abajo, así que estamos a mano y la verdad Edward no sé qué estás esperando para venir aquí conmigo.

Y como si hubiese dicho las palabras mágicas le quitó la ropa y el pañal a Claire y me la pasó. Cuando me la entregó comenzó él a quitarse la ropa y torturarme, ahora yo era la que estaba hipnotizada viendo como su glorioso cuerpo quedaba a mi vista, afortunadamente el cuerpo de mi hija me ayudó a centrarme en ella y no en el padre como quería.

Edward se unió a nosotras en el jacuzzi y se sentó frente a nosotras. Claire estaba feliz porque tenía toda nuestra atención y se entretuvo bastante salpicando agua como loca.

Yo me sentía realmente feliz y en los ojos de Edward podía leer el mismo estado, después de recorrer un largo camino al fin estaba donde quería atrapada en su amor, sin duda alguna estaba destinada a estar con él. Y como si el destino o la vida o quién fuera quisiera darme la razón comenzó a sonar Bound to you de Christina Aguilera (1) y comencé a cantarla. Edward al escucharme nos atrajo hasta sus brazos, recostando mi espalda en su pecho mientras Claire seguía jugando a salpicar agua por todos gritando emocionada.

-Te amo – me susurró al oído para después morder mi lóbulo y excitarme más si es que era posible. Se me escapó un gemido lo que lo hizo reír y con su risa pude sentir que él también estaba excitado.

-Edward – medio hable medio gemí – la niña, no comiences algo que no podamos terminar.

-Te prometo que te haré el amor en un Jacuzzi, no sé cuándo ni dónde pero es una promesa y te la voy a cumplir, esto – dijo pegando su muy erecto miembro a mi trasero – no se queda así.

-No permitiré que se quede así, esa es mi promesa – le respondí mientras me movía y fue el turno de él de gemir ante mi acción.

-Mi dulce amor, yo estoy atrapado en tu amor, eres todo lo que necesito cuando te abrazo y cuando te veo, en cada segundo de mi vida, a ti y a Claire, al fin encontré mi camino y sé que lo vamos a transitar juntos, te amo Bella Cullen – me comenzó a susurrar Edward siguiendo la letra de la canción.

-Tú eres mi camino y amo estar atrapada en tu amor, eres lo que necesito para ser feliz, estoy destinada a estar contigo, te amo… - y después de escuchar mis palabras hizo más fuerte su abrazo abarcando con el también a nuestra hija y me besó tiernamente.

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Fue difícil salir del hotel después de ese fin de semana tan maravilloso. Edward y yo vivimos nuestra micro luna miel con algunos contratiempos como pareja porque varias veces cuando estábamos en la mejor parte de nuestra pasión nuestra hija reclamaba nuestra atención.

Ahora estábamos llegando a nuestro hogar y me emocioné mucho al ver que mis amigas no se habían marchado, los chicos estaban afuera con Jacob que revisaba el auto de Emmett. Alice y Rosalie apenas esperaron que Edward detuviera el coche para correr hasta donde estaba.

-Bella ¡Qué bueno que llegaste! Ya te extrañábamos – gritó Alice mientras me abrazaba después que Rosalie tomó a Claire en sus brazos.

-Sólo fue un fin de semana exagerada, no sé qué hubieses hecho si nuestra luna de miel hubiese sido más larga – le dije riéndome.

-Bella es que… siento que debemos recuperar todo el tiempo que hemos perdido, además Rose y yo queríamos hablar contigo antes de irnos a Seattle a terminar de arreglar las cosas para nuestra mudanza. Edward espero que no te moleste que nos robemos a Bella unos minutos – Él se encogió de hombros sabiendo que era inútil negarse.

-No me queda otra opción ¿Carlisle ya se fue? - preguntó y como si lo hubiese llamado en voz alta apareció Carlisle acompañado de mis padres que venían de su casa.

-¡Al fin llegaron! – gritó mi madre mientras nos saludaba a los tres. Se notaba que todos nos extrañaron mucho.

-Repito sólo fue un fin de semana mamá.

-Sí pero ahora no eres solo tú, son los tres y estamos muy acostumbrados a ustedes y sobre todo a esta pequeña – me respondió mientras le hacía morisquetas a Claire quien de inmediato se lanzó a los brazos de su abuela.

-Bueno bueno, después nos contarán de su luna de miel pero por el momento nosotras nos robamos unos momentos a Bella – dijo Rosalie mientras me tomaba de la mano y me jalaba por el patio de mi casa hasta la playa, yo apenas pude voltear y vi que Edward era arrastrado por los hombres.

Ya en la playa las chicas y yo nos sentamos en la arena y ya no aguantaba la curiosidad por saber qué era lo que las tenía tan ansiosas por hablar conmigo.

-Ok, ¿Se puede saber qué es lo que pasa que tenían tanto afán por hablar conmigo separándome de mi esposo y de mi hija? Por cierto Alice, ¿Todo bien después del acto de malabarismo por ganarte el bouquet de mi boda?– les dije ya un poco desesperada.

-Todo perfecto Bella, es que no podía permitir que Leah me ganara el bouquet, yo ya tengo a mi Jazz y a ella todavía le falta el novio, en mi boda se lo lanzaré a ella – dijo Alice haciéndonos reír

-Bueno Bella a lo que vinimos… no habíamos tenido la oportunidad de hablar contigo como antes de que te marcharas, sabemos que hiciste borrón y cuenta nueva pero yo… necesito pedirte perdón – me dijo Rosalie mientras agarraba fuertemente una de mis manos entre las suyas.

-¿Por qué me tienes que pedir perdón? – le pregunté extrañada.

-Porque te fallamos – me contestó Alice agarrando mi otra mano entre las de ella – te fallamos cuando más nos necesitaste. No estuvimos para ti en los momentos difíciles, nos concentramos en nuestra felicidad sin darnos cuenta de lo que tú estabas sufriendo.

-Y lo que es peor permitimos que nos alejaras para que nuestra felicidad no se viera afectada por lo que les pasaba a ti y a Edward. Bella eso sólo lo hace una buena amiga como tú, siempre lo has hecho y no es justo.

-No era justo que yo les empañara su felicidad y créanme que fue bastante difícil para mí alejarme de ustedes, ¡Sí! Las necesité pero debía seguir adelante por el bien de mi hija, afortunadamente la vida me devolvió a mis amigas y al hombre que amo.

-Bella perdóname por no haber acudido a ti aquel día que me llamaste desesperada y yo te dije que no te ahogaras en un vaso de agua. Cuando al rato de hablar contigo me puse en tu lugar me di cuenta de lo egoísta que fui y te busqué pero ya te habías ido – dijo Rosalie y vi que una lágrima se deslizaba por su mejilla.

-Mi diosa del hielo no llores que es algo que está perdonado desde el mismo instante, era mi problema no el tuyo – le dije mientras me soltaba de su agarre para limpiar su cara y vi que sonreía por el sobrenombre.

-Bella yo no estuve para ti porque todavía estaba disfrutando de los efectos de los afrodisíacos de ese fin de semana con Jazz…

-No digas más que no hacen falta más detalles por favor – casi le grité y las tres nos soltamos a reír por mi respuesta – lo importante ahora es que seguimos siendo las hermanas de siempre, y quiero que sepan que estoy feliz con el hecho de que se muden para Los Ángeles, son muy importante para mi así como los chicos lo son para Edward, además ¿Qué soy yo sin mis mosqueteras? – y sin más nos unimos en un abrazo donde sellamos un pacto de seguir siendo las mosqueteras de siempre.

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3 meses después

Estaba en la oficina. Se acercaba la hora del almuerzo y quería terminar mi trabajo antes de que llegaran Edward y Claire por mí. Benjamín estaba tan ocupado como yo analizando los estados financieros de la empresa, era increíble ver cómo habíamos crecido en tan poco tiempo, a veces Edward nos veía tan atareados que él se unía a nosotros y terminábamos de trabajar más rápido.

El restaurant de Edward y Jacob era todo un éxito y siempre estaba lleno a rabiar, lo bueno de ser la esposa del socio mayoritario era que nunca faltaban en casa todas las delicias que ofrecía el menú y me ahorraba el cocinar, así tenía más tiempo para dedicárselo a mi familia.

Terminé el informe y se lo envié a Benjamín por correo. Cuando me llegó la confirmación de haberlo recibido entró Edward a mi oficina con Claire dormida en sus brazos, algo en su rostro me dijo que algo había pasado

-Hola amor ¿Todo bien? – le pregunté

-Hola amor, si todo estará bien – me dijo acercándose a mí y besando mi frente, yo besé la frente de mi pequeña que ya tenía ocho meses y era una bebé muy inquieta – debemos ir al hospital – me dijo Edward abrazándome.

-¡Oh por Dios! Vanessa va a dar a luz, vamos rápido no perdamos más tiempo - le dije mientras intentaba soltarme de su abrazo.

-No es Vanessa, hay un donante – y al escuchar esas palabras sentí que mi corazón se paralizaba por unos segundos para luego comenzar a latir desbocado.

Al fin había llegado el momento que tanto habíamos esperado, mi papá tendría una nueva oportunidad. La agonía de la espera por un donante comenzaba a ahogarnos porque después de la boda su salud había estado algo delicada, la operación que le habían hecho era algo temporal hasta encontrar el donante apto para hacer el trasplante.

Edward me abrazó fuertemente y me transmitió en ese abrazo la seguridad y el apoyo que necesitaba en ese momento. Salimos de la oficina después de avisarle a Benjamín quién me aseguró que él se haría cargo y que yo me quedara tranquila con Charlie.

El camino al hospital fue silencioso, no hacían falta palabras. Edward me sostuvo la mano en todo el trayecto, me estaba dando espacio, él conocía mis temores y siempre me apoyaba cuando mis miedos querían ganar la batalla, al fin había llegado el momento, había una esperanza.

Si bien era cierto que la sola operación era un gran riesgo no tenía miedo de ella, mi mayor temor era que nunca apareciera el donante compatible con Charlie. Sentía pesar por la familia del donante, ellos en este momento estaban sufriendo la pérdida de un ser querido y sin embargo no negaron la oportunidad a otra persona a seguir viviendo. Tenía fe de que Charlie saldría bien de la operación y ya encontraría la manera de agradecer a la familia del donante la oportunidad de vida que le estaban brindando a mi padre.

Me di cuenta que habíamos llegado al hospital cuando Edward desabrochó mi cinturón de seguridad y me abrazó fuertemente, primero sin decir nada hasta que después de unos minutos me habló - Todo va a salir bien, Carlisle llegó hace unas horas porque Ben lo llamó apenas se presentó la posibilidad del donante, en lo que confirmó la compatibilidad llamó a Charlie y luego a mí, ya Charlie debe haber llegado.

-Sé que todo va a salir bien amor, pero no puedo evitar pensar en los familiares del donante, imagino el dolor de su pérdida y me siento mal de alegrarme por la oportunidad de vida que se le presenta a Charlie, mis sentimientos están encontrados.

-Te entiendo perfectamente y también venía pensando en eso, entremos a ver cómo va todo y ya veremos si tenemos la oportunidad de Apoyarlos.

-Me alegra que Carlisle esté aquí, es una garantía más para que todo salga bien, no me alcanzará la vida para agradecerle toda la atención que le ha brindado a Charlie y el apoyo que ha dado a Ben en el seguimiento del caso de Charlie – le dije mientras me acomodaba en mi asiento para salir del coche.

-Lo hace gustoso, lo sabes – me respondió saliendo y dirigiéndose hasta mi puerta abriéndola y ayudándome a salir para después abrir la puerta de atrás y sacar a Claire de su silla. Ella que estaba dormida hasta ese momento comenzó a abrir sus ojitos y en lo que me vio pidió que la cargara, la tomé en mis brazos y Edward se encargó cargar sus cosas, me pasó un brazo por mis hombros y entramos al hospital.

Estábamos esperando el ascensor para ir hasta el piso de cardiología donde ya Edward tenía los datos de ingreso de Charlie cuando escuchamos una voz ahogada llamándolo. Esa voz nos paralizó y como acto reflejo apreté fuerte a Claire contra mi pecho y Edward afirmó su abrazo, ninguno de los dos se atrevía a voltear, sólo nos quedamos mirando fijamente a los ojos.

En los ojos de Edward pude ver muchas cosas, sorpresa, anhelo, rabia, incertidumbre, lo entendía perfectamente y sabía que aunque no era el mejor momento la vida por algo la puso en su camino. Asentí para hacerle saber que lo que hiciera tendría mi apoyo y los dos nos volteamos hacia donde provenía la voz.

Allí estaba ella, la mujer que nos separó por su egoísmo, Esme Cullen estaba en medio del pasillo con una mano en su boca para ahogar los sollozos que se escapaban de su garganta.

-Edward Hijo...

-¿Qué haces aquí Esme? – le preguntó Edward en tono molesto y desconcertado

-Supe que tu padre venía a Los Ángeles y no quise quedarme sola, últimamente me paso la mayor parte del tiempo sola… aunque sé que es mi culpa.

-Al menos lo reconoces – le contestó mordazmente.

-Edward, te espero arriba – le dije y me acerqué a él para dejar un beso en sus labios antes de alejarme de allí. No estaba preparada para enfrentarme a ella, no era el momento de lidiar con tantos sentimientos, mi padre era lo más importante para mí en este momento pero tampoco podía negarle la oportunidad a Edward de conversar con ella

-¿Es mi nieta? – preguntó Esme emocionada queriendo acercarse a Claire que se había vuelto a dormir en mis brazos.

Antes de que pudiera contestarle como se merecía fue Edward quien contestó - ¿Ahora si es tu nieta? Que yo recuerde dijiste que era un bastardo. Lo lamento Esme pero éste no es el mejor momento para hablar, mi suegro está a punto de ser operado y necesito subir para apoyar a mi esposa y mi familia, así que hasta luego – le respondió sacando el veneno que tenía guardado dentro de él desde el día que nos separamos por su culpa.

-¡Por favor! Sólo les suplico que me escuchen – dijo mientras las lágrimas corrían por sus ojos, busqué la mano de Edward y la presioné en señal de apoyo.

-Yo no tengo nada que escuchar Sra. Cullen, usted dijo todo aquel día en donde se dio a la tarea de insultar a mi hija, yo no puedo perdonar eso como madre, usted debe entenderme

-No sabes lo que me arrepiento de haber dicho esas palabras… estaba completamente cegada – dijo pasando las manos por su cabello tal y como hacía Edward cuando estaba desesperado-

-No … por favor no quiero excusas, a mi no me hacen falta, yo no puedo negarle a Edward que tenga algún tipo de contacto con su madre, y desde que comenzamos nuestra relación se lo dejé claro a él, jamás escúcheme bien, jamás lo pondría a elegir entre su madre y yo, no le diré lo que debe hacer y lo que no, a mi no tiene que decirme nada, ya lo dijo todo esa tarde donde me ofendió y humilló, preocúpese por el perdón de su hijo y tal vez algún día pueda tener contacto con su nieta

-Sé que me merezco tus palabras y todo esto que estoy sintiendo, actué cegada por las mentiras de un ser egoísta y perdí a mi familia, pero por favor no me nieguen la oportunidad de hablar ¡Por favor!

-Te enviaré un mensaje con Carlisle, adiós Esme – le contestó mientras entrábamos al ascensor que acababa de llegar, una vez que el ascensor comenzó a subir nos abrazó fuertemente como asegurándose que seguíamos allí con él.

-Ya nada podrá separarnos, el pasado hay que dejarlo donde pertenece y quiero que sepas que decidas lo que decidas tienes mi apoyo – le dije para tranquilizar su angustia, a pesar de todo el daño que nos había causado yo no tenía el corazón tan egoísta como ella para negarle a Edward que sanara su corazón de ese rencor que yo sabía no lo dejaba ser completamente feliz.

Si hay algo que nunca iba a cambiar en mi era mi capacidad de perdonar y seguir adelante, la vida sola se encarga de hacer pagar por nuestros errores y yo no era nadie para juzgar a Esme.

Que Edward hable con ella y ya veremos lo que sucede, obviamente no iba a ir a ofrecerle mi otra mejilla, pero no le negaría la oportunidad de reconciliarse con su hijo y más adelante conocer a su nieta. No me importaba lo que pensara o sintiera por mí, eso dejó de quitarme el sueño hace tiempo, y estaba segura que Edward se encargaría de cuidar a mi hija de lo que ella pueda decir o hacer.

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La operación de Charlie afortunadamente salió bien, su cuerpo aceptó su nuevo corazón sin ningún contratiempo, y respecto al donante Ben nos contó que se trataba de un hombre de cuarenta años que sufrió un accidente de tránsito por culpa de un conductor ebrio que embistió contra su coche causando su muerte cerebral.

En sus documentos de identificación estaba un carnet que lo identificaba como donante voluntario de órganos. Al investigar un poco en su historial supimos que se había hecho donante al perder a su esposa por una insuficiencia renal. Él no pudo donarle por no ser compatible y su esposa no resistió la espera de un donante. De allí no supimos nada más porque los familiares así lo pidieron.

Pasaron los días. Charlie se recuperaba satisfactoriamente y todos estábamos felices, pues ya la sombra de la espera no estaba sobre nosotros y al fin podríamos reír y seguir adelante con la seguridad de que todo estaba bien.

Renée y yo nos turnábamos para cuidar a Charlie mientras estuvo en el hospital y cuando después de tres semanas lo dieron de alta lo recibimos en casa con una gran fiesta de bienvenida. Ya Alice, Jasper, Emmett y Rosalie se habían mudado a Los Ángeles y vivían a unas cuadras de nosotros, ellos fueron de gran apoyo en el proceso de recuperación de Charlie ayudando a Edward a cuidar a Claire los días que yo me quedaba en el hospital y él tenía que estar hasta tarde en el restaurante.

En esas tres semanas Edward se reunió con Esme en su restaurante y después de dejarle bien claro que no permitiría que se metiera de nuevo en su vida y en sus decisiones y de que ella reconociera todos sus errores y admitir que estaba orgullosa de él por luchar por lo que quería se perdonaron. La relación no era la misma pero Esme sabía que tenía que esforzarse por recuperar la confianza de sus hijos y sobre todo disfrutar de su nieta. No sé si en el futuro yo entraré en esa ecuación, eso sólo el tiempo lo diría.

Estábamos todos reunidos en el porche trasero de la casa de mis padres en medio de la celebración cuando Vanessa rompió fuente y salimos todos de nuevo al hospital con la emoción de que ya Billy Jr. estaría con nosotros. Charlie y Renée se quedaron en casa porque mi papá todavía no podía agitarse mucho, así que nos hizo prometer que le llamaríamos en el mismo momento que naciera Billy para informarle de todo lo referente al bebé.

Fue un parto bastante rápido, el pequeño no le dio mucha guerra a su mami para nacer. Una hora después yo estaba informándole a Charlie que el pequeño había nacido pesando 3 kilos con 500 gramos y midiendo 55 centímetros, se notaba que iba a ser un hombre grandote como su papi.

Jacob estaba realmente feliz y sentimental con su hijo y no dejaba de besar a Vanessa agradeciéndole el maravilloso regalo de un hijo tan hermoso.

Ya en la madrugada volvimos a casa dejando a Jacob y a Vanessa descansando. Edward y yo estábamos realmente agotados y Claire ya tenía una hora que había caído rendida en los brazos de Morfeo por lo que no sintió nada cuando la cambiamos de ropa y la dejamos acostada en su cuna, gracias a Dios ya dormía toda la noche y a veces hasta nos regalaba unas horas de descanso en la mañana.

Entré a nuestra habitación quitándome la ropa, Estaba desesperada por darme una ducha y acurrucarme en el pecho de mi esposo. Edward al parecer tenía la misma idea que yo porque se unió a mí en la ducha y de manera tierna nos enjabonamos el uno al otro, sin decir palabras sólo hablándonos con nuestras miradas, si bien no habíamos podido hacer el amor desde la operación de Charlie no estábamos desesperados, al contrario, solo disfrutábamos el uno del otro, no había prisa.

Cuando terminamos de ducharnos nos secamos el uno al otro y cuando me coloqué frente al espejo para desenredar mi cabello Edward se paró detrás de mí pasando sus brazos por mi cintura y se dedicó a observarme mientras me peinaba. En sus ojos había adoración y eso era algo que calentaba mi sangre a más no poder y eliminaba el cansancio. Le pasé el peine y me tocó a mí adorarlo mientras lo veía peinarse o al menos hacer el intento.

Sentía su masculinidad despierta pegada a mi trasero y mi respiración comenzó a acelerarse cuando Edward soltó el peine y su mano comenzó a acariciar mi pecho, sin dejar de vernos por el espejo, era realmente excitante estar así.

Comencé a moverme contra su erección logrando que gimiera y se apretara más a mi cuerpo. Mi mano se unió a la que él tenía en mi cintura y la otra se fue hasta su cabello, cuando pase mis dedos por su cabello lo escuché suspirar y dirigió su boca a mi cuello comenzando a chupar haciéndome gemir de placer.

Nuestras manos fueron bajando de mi cintura hasta mi sexo que ya estaba bastante húmedo y mi centro anhelaba sus atenciones y éstas no se hicieron esperar. Mientras nuestras manos comenzaban las caricias en mi clítoris sus labios buscaron los míos y comenzamos a besarnos con toda la pasión que nos estaba quemando.

-Te amo Bella – me dijo mientras con su pierna empujaba las mías para poder acomodarse mejor entre ellas desde atrás – y quiero hacerte el amor aquí y ahora, quiero que nos veamos mientras nos amamos

-Soy tuya Edward, y te necesito ¡Ahora! - le contesté temblando de excitación. Mi cuerpo estaba desesperado por sentir el suyo, necesitaba sentirlo llenándome y la posición en la que estábamos me excitaba sobremanera, apoyados en el lavabo y viéndonos por el espejo.

Edward al escuchar mis palabras se posicionó en mi entrada y no pudo evitar gemir al sentir la humedad

-Mmmm Bella siempre tan lista para mí y tan divina- dijo esto mientras llevaba mi mano que estaba unida a la de él acariciando mi clítoris hasta sus labios, al verlo saborearme de manera tan exquisita y todavía sin entrar en mí busqué con mis labios su mano y comencé a chupar sus dedos gimiendo.

Ese gesto fue suficiente para que Edward se dejara llevar por la pasión y entró en mí de una sola embestida. La imagen era lo más erótico que había visto hasta ahora, Edward penetrándome desde atrás con uno de mis dedos en su boca y sus ojos cerrados disfrutando, yo con sus dedos en la mía y su otra mano agarrando mi pecho.

Un fuerte gemido escapó de mi boca al ver la imagen en el espejo y Edward al abrir los ojos y ver los mismo que yo gruñó de placer y sus embestidas que hasta ese momento eran lentas y profundas se fueron haciendo más frenéticas, sacó sus dedos de mi boca para poder sostenerme con las dos manos a medida que aceleraba el ritmo de sus embestidas.

-Te amo mi hermosa Bella, eres mi perdición – gimió en mi oído.

-Tú eres la mía Sr. Cullen, y déjame recordarte que eres mío para toda la eternidad – le dije entre jadeos y gemidos.

-Hasta que dure nuestra existencia Bella – gimió y comenzó a succionar mi cuello aumentando mi placer.

-¡Ohhh! – fue lo que pude decir porque ya mi cerebro no podía procesar palabras, sólo sentir.

Yo me sostuve del lavabo para inclinarme un poco más y sentirlo más profundo dentro de mí y Edward se inclinó conmigo buscando desesperado mis labios. Mi orgasmo se acercaba por el ritmo frenético de sus estocadas largas y profundas y sentía el frío del mármol del lavabo justo en mi clítoris lo que me estaba llevando a la locura.

Nuestros gemidos y jadeos se escuchaban en el baño y nos excitábamos más al escucharnos, mis paredes comenzaron a cerrarse en torno a Edward, mis piernas ya no me sostenían de tanto placer que estaba sintiendo y mi cuerpo entero temblaba. Las embestidas se hicieron más frenéticas y pude sentir cómo Edward crecía y se tensaba más dentro de mí en señal de que su orgasmo también estaba cerca

-Te amo Bella – escuché que me decía y me dejé ir. El calor invadió mi cuerpo por completo, mi sexo apretaba el de Edward dándome mucho placer y sentí cómo llegaba al orgasmo conmigo, percibir como llegaba dentro de mí me daba un placer inexplicable, me hacia quedar sin fuerzas y casi sin sentido.

Edward me sostuvo fuertemente contra su pecho y poco a poco salió de mí para después tomarme en sus brazos. Se metió en la ducha y abrió el agua caliente para limpiarnos y quitarnos el sudor que nuestra pasión había dejado en nuestros cuerpos.

Yo me sentía sin fuerzas y me dejé consentir por él. Después de lavarnos y secarnos me volvió a tomar en sus brazos para llevarme hasta nuestra cama. Nos acostamos desnudos, así nos gustaba dormir para poder sentir el calor del otro y nos facilitaba todo cuando en la madruga alguno de los dos despertaba con ganas de hacer el amor.

Sabíamos que no siempre podríamos hacerlo porque nuestra hija estaba creciendo y nosotros debíamos adaptarnos a las circunstancias pero era algo que no nos preocupaba porque teníamos la suficiente imaginación para aprovechar las oportunidades que teníamos para amarnos.

Estaba feliz de haberme cansado de besar sapos porque pude ver a este monumento de hombre que me enseñó que el amor vale la pena, que la vida es un camino de rosas y debes cuidar que las espinas no hagan tanto daño, y si te lastiman las espinas el tiempo ayuda a sanar las heridas.

-Dulces sueños amor – le dije ya casi dormida en su pecho.

-Contigo siempre son dulces sueños mi vida, te amo – escuché y eso fue todo lo que necesité para caer rendida en sus brazos… por siempre.

FIN

….

Y ahora sí mis perver… colorín colorado esta historia ha terminado….

Gracias a todas las que me han acompañado a lo largo de esta historia brindándome su apoyo con hermosas palabras, ocupan un lugar muy especial en mi corazón, las adorooooo

Lloré cuando puse las 3 malvadas letras que ponen fin al fic pero así es la historia, sobre un epílogo… no creo los personajes lo dirán o si a alguna de ustedes les gustaría saber algo más de este sapo tan bello me lo dicen ok.

Bueno y para que no me extrañen mucho pues aquí les dejo el link de mi nueva creación www . fan fiction s / 6929309 / 1 / sin espacios claro!

Me despido por ahora porque voy a pasar mi despecho con mi betaBetza amiga GRACIAS por tu amistad, apoyo y etc TQM, ya me habías dicho que terminar una historia era duro pero hasta hoy es que lo he sentido.

Y a mis otras dos mosqueteras Gery Withlock y Bertlin, las quiero un mundo

Besos a todas

Gine :D