Ni los personajes ni la historia me pertenecen. Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia de Cheyenne McCray.


Fin De Semana Erótico

Capítulo Dos

La sonrisa de Edward fue absolutamente carnal como si lentamente lanzase al mercado su agarre en Bella. Ella se encontró con que podía respirar de alivio, pero su corazón todavía corría velozmente, como loco.

-¿Um, por dónde empezamos? -Si iba a hacer esto, lo iba a hacer bien.

Él frotó las manos de arriba abajo por sus brazos desnudos y la carne de gallina puso áspera su piel.- Tanya te preparará para mí.

-¿Tanya? -Bella quitó sus manos del pecho de Edward.- ¿No vamos a ser tú y yo?

Él gesticuló detrás de ella y Bella cambió de dirección y miró boquiabierta la vista de una pelirroja regordeta y bonita. La mujer llevaba puesto un traje rojo apretado con sus amplios senos prácticamente saliéndosele del escote. Una falda pequeña y cómoda de cuero rojo moldeaba sus muslos, apenas cubriéndole el montículo, y llevaba puestas un par de botas de tacón alto rojas. Pero lo que captó la atención de Bella fue el collar tachonado de cuero rojo que llevaba alrededor del cuello y el lazo de la correa colgando de el.

-Maestro Edward -Tanya le hizo una inclinación de cabeza profunda, rompiendo la atención de Bella de ella y regresando a él.

-Por favor toma a Bella y prepárala para mí. -Su mirada clavada en Bella, ella tragó saliva bajo un torrente de anticipación.- Métela en algo apretado y negro que luzca mejor que las ropas que lleva puestas. -Acaricio con el dedo a lo largo de la mandíbula de Bella hasta sus labios, nunca apartando su mirada de la de ella.- Pero déjale puestos los tacones.

Bella tembló, sintiéndose despertada, excitada y asustada al mismo tiempo. ¿En qué se había metido?

Tanya dobló la cabeza.- Sí, Maestro.

Edward se agacho y le murmuró algo a la pelirroja en el oído, luego cambió de dirección y caminó a grandes pasos alejándose y dejando a Bella sola con Tanya.

Bella le observó atravesar el cuarto andando, adelantando y dando empujones.

Pensándolo bien…

Dio un paso adelante, sintiendo la necesidad repentina de seguirle. Tenía que decirle que había cambiado de idea. Que no podía llevar a cabo esto.

Pero Tanya extendió la mano y tomó de la mano a Bella.- Edward es un buen amo. Disfrutarás este fin de semana.

Con eso la atención de Bella volvió de regreso hacia Tanya, un sentido extraño de celos despertándose a través de ella al pensar en esta mujer estando con Edward.- ¿Estas teniendo una relación con Edward?

Tanya se rió.- No. Le he servido sólo al Amo Jacob nueve años. Pero tú sabes cómo es esto de ser una esclava sexual. -Habló quedo.- Todos los esclavos hablan. Edward se ha acreditado como un Dom estricto pero justo.

Un sentido de que esto no era real inundo a Bella. ¿Esto es un estilo de vida para Edward, y no simplemente una cosa para pasar el fin de semana?

-Preparémosla. -Tanya tiró de la mano de Bella, dándole escolta muy cerca de la barra, bajando a un vestíbulo largo y ricamente revestido con paneles. El lugar entero era primoroso, al menos lo que ella había visto hasta ahora.

Bella le permitió a Tanya guiarla, no sabiendo qué decir o hacer. El sinsentido, oh el sinsentido, oh el sinsentido. No sé si puedo hacer esto.

Pero ya se había dicho a sí misma que iba a llevarlo a cabo. Ahora ya era demasiado tarde para echarse atrás.

Sin soltarle la mano a Bella, Tanya la llevo hasta pararse delante de una puerta enorme de caoba y golpeteo en ella con los nudillos. Cuando nadie contestó, Tanya entro dentro de la habitación con Bella a remolque.

La puerta se cerró detrás de ellas con un sólido golpe. La mirada de Bella recorrió el cuarto, que estaba decorado con tan buen gusto como el salón. Era una mezcla de enseres de caoba, las paredes y el mobiliario con cojines, las cortinas estaban hechas en azul marino y de color pizarra. Tenia olor a almendras y vainilla, otra vez el estómago de Bella se expreso con un gruñido.

En el centro del cuarto había tres mesas de masajes tapizadas en cuero azul oscuro. A lo largo de una pared había tres puestos con cortinas en azul marino, y al lado de ellas una puerta se abría en un closet-vestidor grande lleno de ropa apiñada apretadamente, se asomo para ver que había allí dentro. El cuero, spandex, y esas cosas negras brillantes de látex, era todo lo que ella podía definir. A lo largo de otra pared había gabinetes de caoba y estantes sujetando una colección variada de botellas, envases, y dispositivos de extraña apariencia.

Los espejos cubrían las otras dos paredes y el reflejo de Bella le devolvió volvió la mirada. Una mujer demasiado delgada con pechos pequeños, su color moreno, y el cabello castaño en una masa descabellada alrededor de una cara pálida.

La pelirroja barrió con su mano para abarcar el cuarto.- Aquí es donde los esclavos nuevos se preparan para sus amos.

Bella sacudió con fuerza su atención del cuarto para mirar a Jamie.- ¿Los esclavos? Voy a ser una Acompañante Sexual como substituta para el fin de semana, no una esclava.

La mujer se rió y apuntó hacia uno de los puestos acortinados.- Escoge un vestidor. Desnúdate, quítate toda tu ropa y ponla en una de las bolsas. Lo enviaremos para tu cuarto.

Bella sólo podría clavar los ojos en la mujer ayudanta.

Tanya palmeó una de las mesas de masaje.- Cuando estés lista, recuéstate. Puedes envolverte una toalla alrededor del cuerpo si lo deseas.

Apuesta que lo hago.

-¿Es todo esto necesario? – Bella se encontró girando en espiral uno de sus dedos en un rizo de su pelo, algo que no hacía desde que era una niñita.

-Caramelo, ve a armarte. -Tanya la llevó del brazo y la condujo al puesto más cercano.- Relájate y contrólate. Deja de preocuparte, y gózalo.

Goza, goza, goza. Dios, el pensamiento de controlarse parecía casi ennoblecido. Podría hacer esto.

Bella se metió detrás de la pesada cortina de terciopelo del vestidor. Cuando terminó de desvestirse, apartó de un empujón su ropa y la metió en una de las bolsas finas de tela, dejando fuera los tacones de estilete, luego se envolvió el cuerpo en una gruesa toalla azul.

Cuando volvió a entrar al cuarto, Tanya la esperaba delante de una de las mesas que había visto.- Sigue adelante y recuéstate, caramelo.

Bella sujetó la toalla tirante alrededor de su cuerpo para subirse encima de una de las mesas de cuero, boca abajo.

-Jazmín -Tanya regresó, llevando una botella llena de aceite de oro.- El maestro Edward insistió.

Bella frunció el ceño cuando Tanya echo una parte del líquido en ella y coloco en el suelo la botella. No le había oído decir a Edward nada de esto, aunque había murmurado al oído de Tanya. Era un perfume que adoraba, el que siempre llevaba puesto, así es que no iba a discutir.

El aire se llenó del perfume del jazmín, Tanya frotaba el aceite entre las manos, y luego empezó a darle masajes en la espalda a Bella con un toque experimentado.

Bella no la podía ayudar. Gimió ante la sensación de la mujer esparciendo el aceite en por su cuerpo y relajando la tensión de sus músculos. Como Tanya trabajaba, empujó hacia abajo la toalla, hasta que Bella estuvo desnuda.- Hey -dijo Bella.

Pero Tanya dijo en una voz práctica:- Mejor acostúmbrate a dejar al descubierto tu cuerpo, caramelo.

Bella tragó saliva.- Vale.

Mientras le daba masajes en trasero, Tanya le explicó las reglas.- Cuándo estés en el mismo cuarto que tu amo, debes conservar tus manos cogidas por detrás, tu postura recta, y tu mirada agachada.

Bella enterró su cara en los brazos, como Tanya dijese de un solo tirón más reglas la estrangularía. Oh, había echo una investigación en Internet antes de venir al club, pero el pensamiento de realmente llevar a cabo esto con Edward, no era menos que darle un susto mortal a su corazón. Éste no era un trato inversor, nada de lo que ella estuviera al mando.

En cuanto a que este fin de semana era afectado, verdaderamente iba a ser la Esclava Sexual de Edward.

Enfocó la atención en el masaje, hizo un intento para no crisparse cuando Tanya amasó su trasero, luego sus muslos, acercándose a sus pliegues. Para su sorpresa, el contacto íntimo hizo que le doliera el coño. Cuándo Tanya la hizo ponerse boca arriba, había pasado lo peor. Las manos de Tanya fueron expertas, profesionales, pero mientras trabajaba sobre los pechos de Bella, el abdomen, y los muslos superiores pensó que gritaría si no tenía un orgasmo.

Se levanto cuando finalmente terminó el masaje sensual. Se habría avergonzado si hubiera llegado al clímax.

Bella, desnuda, se deslizó fuera de la mesa con ayuda de Tanya. Estaba enteramente desnuda, pero ahora mismo no le importaba. Se sintió demasiado bien, y relajada.

-Tengo simplemente la ropa que debes llevar puesta para el Amo Edward. -Tanya trabajó con prisa en el armario y lo registró. Cuando regresó, llevaba un traje negro pequeño de cuero, que no veía como eso cubriría mucho de cualquier parte de su cuerpo.

No lo hizo. Cuando finalmente se metió con dificultad en el traje apretado, clavó los ojos en su misma imagen en el espejo ancho mirándose. El corsé de cuero negro atado debajo de sus pechos, empujando sus pequeños globos hacia arriba y juntándolos para que al fin realmente tuviera hendidura. Sus pechos tenían la apariencia de como si estuvieran en una bandeja de servir. La parte superior del corsé apenas le cubría los pezones, un indicio de sus pezones de un tono rosado mirando a hurtadillas por encima del cuero negro.

La falda cortísima no fue mucho mejor, apenas escondiendo los rizos de su montículo y por detrás apenas cubría su trasero. No hubo ropa interior.

-Esto no puede ser todo. -dijo a través de la cabina acortinada donde se cambiaba.

-Veamos -vino la voz agradable de Tanya desde el exterior la cabina.- Pero no olvides los tacones.

-Los tacones. Vale - Bella masculló cuando rebuscaba entre el bolso de la ropa y buscaba los estiletes negros de cuatro pulgadas. Tenía otra apariencia en el espejo de cuerpo entero. Sus pezones se levantaron tan duros y tensos que podían verse presionando en contra del cuero suave. Los botones de sus pezones arrugados alrededor de los fondos, que se adornan como diamantes duros y estaban apenas ocultos. Sus mejillas ya no estaban pálidas, estaban enrojecidas con lo que ya fuera excitación o vergüenza, probablemente ambos y sus ojos grandes, los iris de un color café profundo como de chocolate. Su cabello oscuro pendía en cascada hacia sus hombros, lo arregló a fin de que se resbalara sobre sus pechos, cubriéndolos completamente, porque los había estado mirando a hurtadillas desde arriba. Se vio deseable, ardiente. Parecía un gatito sexual. ¡Todo desde cómo iba vestida a cómo se vio gritando, fóllame, soy tuya!

Sus mejillas ardieron al pensar en Edward viéndola con este vestuario puesto. Tal vez la tomaría en el acto y aliviaría la dolencia entre sus muslos.

-Ven adelante, fuera, caramelo. -La voz Tanya sonó con un tono impaciente.- Tu amo está a la espera.

Bella tembló. El amo.

Cuando empujó a un lado la cortina del vestidor y salió al cuarto, su cuerpo entero ardió.- Necesito una envoltura o algo por el estilo para esta cosa. No puedo caminar por allí fuera con esto.

-Es perfecto. Sólo una cosa más. -Tanya cambió de dirección y hurgó en un gabinete, luego sacó una larga tira de cuero negro de semental, de plata.- Esto debería ir en tu cuello.

Bella tragó saliva cuando vio que era un collar, como el que Tanya llevaba puesto. Tuvo el valor para ver que era una correa.- No vas a poner eso en mí cuello.

Tanya suspiró, su dorada mirada brillaba intermitentemente con impaciencia.- Quizás el Maestro Edward escoja hacerlo él. Cierta cantidad de los Doms lo hacen.

Bella no conocía estas cosas, pero esperaría y discutiría sobre esto con Edward.

A Bella le dio escolta Tanya para salir del cuarto, hasta otro vestíbulo, y hacia un cuarto común que estaba llenó de parejas vestidas como ella. Hizo un intento para no mirar cuando Tanya la condujo por una escalera al segundo piso. El camino entero Bella bamboleó, y cada vez que pasaba por al lado de alguien, se sonrojaba con calor. Por el rabillo del ojo, vio que hombres y mujeres la miraban con miradas apreciativas cuando paso. Pero Bella guardó calma y se puso a prueba para no encontrar los ojos de alguien.

Pasaron numerosas puertas mientras Tanya iba delante. Todo estaba bellamente decorado en caoba y verde oscuro, y la alfombra era paisley, hecha en un tono borgoña así como también de color verde profundo.

Llegaron al final de otro corredor, estaban ante una esquina entera con un set de contrapuertas, obviamente una suite. Tanya dio un golpe en las puertas inmensas de caoba, y Bella contuvo el aliento.


Que les pareció? Merece reviews? ...Ok, he aquí un cap más dedicado a quienes lo pidieron.

Oh, y antes de que lo olvide, quiero pedir su ayuda. Estoy en A Beatles Contest, y necesito votos y apoyo para mis historias -seh, ya comenzaron las votaciones-, así que si se sienten generosos me harían muy feliz si pasaran a leerlas & de paso votar por ellas. El link al contest está en mi perfil.

Gracias por leer mi aburrido discurso! ;)

Beatiful Blush