De nuevo: Twilight (c) Stephenie meyer


Little-Blue-Tiger

"Lo que hubiera sido mi vida con los Cullen"

Capítulo 3

"Sacrificio y recompensa"

Miré aterrada al lobo al escuchar ese pequeño chasquido.

-Espera, ¡Sam! ¡No! Ella está con nosotros.-gritó una voz femenina que ya me era conocida.

Alice apareció corriendo junto con Jasper. Sin embargo no se acercaron mucho, se detuvieron a cierta distancia.

El lobo me soltó en ese momento y se volteó hacia los vampiros.

-Ella no es amenaza. Nosotros nos hacemos responsables de ella. No la dañes.

El lobo me volteó a ver, luego miró a Alice. Y sin más, con cierto recelo, se fue.

-Ven, Bree.-me llamó Alice.

Me acerqué aún sorprendida.

Alice me sonrió apenada. -Creo que no te contamos todo sobre el mundo sobrenatural.-la miré con los ojos bien abiertos.-Lo siento, no sabía si podíamos tenerte la suficiente confianza para contarte lo de los lobos, y...

Alice calló y su expresión cambió. Se quedó viendo la nada. Un momento después volvió en sí.

-¿Qué pasa?-cuestionó Jasper.

-oh-dijo y se volteó hacia mí- Bree ¿qué te parecería intentar cazar con nosotros?

¿Eh?

Habían pasado cinco días desde que había llegado a esta casa. Después del ataque del lobo, me quedé con los Cullen, ellos me explicaron que eran esas creaturas, el trato que tenían con ellos y la razón de que me hubiera atacado. Su misión era matar vampiros para mantener a salvo su gente. No guardé resentimiento contra el lobo. Pero si le tenía algo de temor.

Había conocido un poco mejor a la familia. Supe que la mujer rubia se llamaba Rosalie y el hombre grande, que era su compañero, Emmett. El pelirrojo se llamaba Edward. Bella, la humana, era su compañera, pero no la había querido convertir, sin embargo de algún modo, llegaron al acuerdo de que ella se convertiría en vampiro en unas semanas, después de casarse. También supe que tres de ellos tenían poderes. Como ya sabía Edward podía leer la mente, pero además Alice podía ver el futuro y Jasper era un empata, podía controlar las emociones, y afectar a los demás aún cuando no se lo proponía, eso me hizo recordar las extrañas emociones que no parecían mías y que como quiera sentía y les dio sentido.

Apenas había soportado estos días sin beber nada. Era lo malo de solo tener unos meses, era bueno que no hubiera humanos cerca, y no me dejaban salir de la casa. Hoy Alice y unos cuantos más de la familia me llevarían de cacería, ellos no tenían necesidad hasta dentro de unas semanas, solo me acompañaban. Estaba advertida de que la sangre animal no era ni por asomo tan apetitosa como la sangre humana, pero a nadie de ellos les importaba, todos estaban comprometidos con tal de no matar humanos, no comprendía aún con claridad la compasión que sentían por la gente.

Estaban todos preparándose y yo esperaba en la sala.

En eso Emmett bajó junto con Rosalie, siempre que los veía ella tenía una mueca de indiferencia y él sonreía de oreja a oreja.

-¡Hey, Bree!-Emmett habló y lo miré sorprendida de que me dirigiera la palabra.-Siempre que caces es más divertido si haces enojar a tu animal. –me guiño el ojo y Rosalie los puso en blanco.

-Umm…gracias-le dije.

El rió fuertemente. Edward bajó después junto con Alice y Jasper.

Carlisle y Esme no tardaron mucho.

-¿Listos todos?-preguntó Carlisle.

Todos, incluyéndome, asintieron.

Esme se acercó-Tranquila, Bree, todo irá bien. Además es tu voluntad, esto solo es por si te gustaría quedarte con nosotros.

Asentí. En realidad, no sabía si quería abandonar la sangre humana, pero estaba segura de no querer estar sola. Mis oportunidades de encontrar a Fred eran mínimas y no quería vagar por ahí sin compañía.

Salimos al garaje. Ya había visto la variedad de carros que tenían, no me cabía en la cabeza todo el dinero que poseían, pero claro, después de tantos años trabajando como doctor, uno se haría rico.

Íbamos a ir en el Porsche. Que por lo que había escuchado era de Alice. Ella iba al volante con Jasper de copiloto y Emmett, Edward y yo atrás. Nos dirigíamos a algún lugar cerca donde se practicaba excursionismo, pero en esta época no estaba abierto al público…al normal.

El viaje fue rápido y silencioso. Un poco incomodo quizás.

-Llegamos-dijo Jasper después de una hora de camino. No me hubiera dado cuenta de la diferencia ya que todo era bosque alrededor. Nos bajamos y las distintas esencias que se encontraban en un bosque me inundaron. Alice se me acercó, ella y Esme eran las que me hablaban más. Esme era muy cariñosa y Alice simplemente tenía una personalidad simpática, era fácil que te agradara.

-Ven, Bree, es hora de cazar. Si quieres observar primero como lo hacemos, puedes ver a Emmett. Aunque te advierto que puede ser un poco fanfarrón.

Sonreí y asentí. Alice le dijo a Emmett su plan y el sonrió orgulloso.

-Vamos, Bree, ahora mismo te enseño como cazar de verdad. Sabes, Edward, tú podrías venir también, no te haría mal aprender, ¿eh?

-Gracias por la oferta-contestó sarcástico.

-Tú te lo pierdes.-luego se dirigió hacia mí-Muy bien, ¿captas algún oso?

Olisqué le aire, no sabía exactamente como olía un oso, pero entonces escuché unos gruñidos y capté un olor de hierbas y carne. Emmett también lo olió.

-Genial, son dos, ¡vamos!

Echó a correr en menos de un segundo y lo seguí sin demora. Correr era grandioso y a través del bosque le daba diferentes sensaciones. Pronto llegamos donde dos osos peleaban.

Emmett profirió un gruñido y se abalanzó contra uno de los osos. El otro iba atacarlo pero él lo lanzó unos metros contra un árbol.

Vi incrédula como empezó a jugar con su presa. El oso lanzaba zarpazos y Emmett los esquivaba mientras el también lanzaba "zarpazos". El otro oso tardó en ponerse de pie y avanzó a donde la pelea.

El olor de los animales no era apetitoso, no como los humanos, pero mi garganta ardía y mi cerebro se desconectó, lista para cazar el oso.

-Yo me encargo del otro-le dije a Emmett y me abalancé sobre el animal.

A diferencia de Emmett, yo le clavé los dientes directamente en la yugular. El oso trató de defenderse pero rápidamente lo maté. Cuando terminé miré mi ropa rasguñada. No era mucho solo me había roto una manga y un zarpazo en el abdomen. Volteé y vi que Emmett por fin se había decidido a matar a su presa.

Me miró y dijo: -bien para la primera vez que cazas, cuando yo lo hice termine prácticamente sin camisa y con medio pantalón.

Reí divertida, en verdad que Emmett no era nada aterrador como aparentaba.

-Bueno, ya no habrá más osos, pero seguro encontraremos unos cuantos herbívoros.

En efecto cazamos unos ciervos, pero aún así mi garganta siguió ardiendo. Incluso cuando terminé y ya no sentía deseos de más sangre. La quemazón seguía ahí.

Regresamos con el resto y vi que sus ojos eran de un color dorado muy claro por la sangre que corría por su cuerpo.

Subí al auto. Nos pusimos en marcha. Estábamos en completo silencio, pero mi cabeza se hacía muchas preguntas, todo era un caos, lo sentía por Edward que era capaz de oírme. Él resopló.

Cuando llegamos a la casa, Esme nos recibió.

-¿Cómo les fue?

Ignoré su pregunta y le dije:

-Esme, la quemazón no desparece ¿verdad?

Tardo un minuto en contestar. Me miró con pena y lástima.

-No, no desaparece nunca.


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