Etto… bueno esta es mi primer fic publicado aquí, así que por favor no sean TAN duros. Me costó mucho trabajo decidirme pero aquí esta y espero que alguien lo disfrute n.n; n.n" aunque no es muy bueno.

comienza justo al terminar el capítulo 40 (creo que es ése en el que la salva, ne?)

Prefacio

-Nee, Pai-dijo un Taruto algo nervioso.

-hmm?-respondió el mayor mientras seguía investigando en la computadora (no se que sea lo que tienen pero eso parece XD)

-cómo sabes si te gusta alguien?-preguntó tímidamente

-pues...-dijo volteando a verlo

-la tratas diferente que a los demás, te molesta que este con otras personas, te sientes feliz cuando estas a su lado, etc...- interrumpio kisshu atravesando el umbral con su sonrisa patentada.

-sí-dijo subiendo los hombros- la definición de amor te lo dice: Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

-ehh? quién dijo amor?-preguntó asustado el pequeño-y, por cierto... ¿qué es reciprocidad?

Correspondencia mutua de una persona o cosa con otra- respondió volviendo a la computadora

-ehh?-dijo aún confundido-y...-seguió en voz un poco más baja-si te gusta alguien que no debería...-al decir esto kisshu comenzó a sospechar algo.

-Pues lo dejas y continúas con tu vida, si interfiere con tu misión simplemente lo olvidas- terminó fríamente.

-Oh- suelta Taruto dando la vuelta listo para teletransportarse a quien sabe donde cuando Kisshu lo detiene-¡Hey! ¡Suéltame!

-No!-dijo riendo pícaramente Kisshu mientras jalaba a Taruto a través de la puerta.

Ya en el pasillo Kisshu lo soltó.

-Y bien pequeñín, quien te gusta?-dijo con una sonrisa burlesca kisshu.

Los colores se le subieron a taru-taru mientras por su mente pasaba la imagen de una linda monita de vestido amarillo; volteó hacia otro lado, y con los brazos cruzados contestó-nadie.

-Oh bueno eso no es lo que demuestra tu cara- dijo el mayor pícaramente- me apostaría a que es una mew mew-taruto comenzó a ponerse más nervioso a cada palabra que daba Kisshu-una monita-taruto casi estalla en colores-de color amarillo-Taruto se voltea para que no vea su cara-llamada Puding-terminó Kisshu.

-QUE NO!-explotó el pequeñín todo rojo.

Kisshu comenzó a reír a carcajada suelta hasta que escucha a Pai acercarse, y ahí, justo en el umbral de la puerta, se desató una riña entre Kisshu y Taruto para que el primero no habirera la boca. La pelea hubiera continuado un rato(y Kisshu hubiera muerto) de no ser por que Pai detuvo a Taruto y lo alzó por los aires.

Silencio!-la voz atronadora de Pai hizo que se calamaran lo suficiente para poder bajar a taruto-Ahora no estamos para divertirnos o pelear entre nosotros, nuestra gente espera a que recuperemos este planeta! Así que a trabajar.-dijo todo esto sin gritar pero al mismo tiempo como una especie de regaño.

Horas más tarde vemos a Taruto sentado en un árbol cercano al parque donde pudin realizaba sus actos (aunque en esos momentos estaba trabajando y en el café y no haciendo malabares en la calle). Sus ojos tristes miraban hacia el horizonte mientras recordaba su dulce rostro y su amigable actitud(=P kawaii!^.^), hasta que de pronto escuchó un ruido a su espalda haciéndolo volver la cabeza y ver una silueta entre los árboles.

-De verdad la quieres?-preguntó una voz muy conocida por Taruto.

-Ya dije que no la quiero!-respondió este poniéndose nervioso.

-En serio?, a mí me pareció que sí-dijo Kisshu con su mirada pícara mientras salía de entre las sombras-pero como no la quieres, no necesito decirte que tienes una oportunidad-dijo subiendo los hombros y dando media vueta para marcharse, cuando...

-Qué tipo de oportunidad?-El mayor había logrado su cometido, Taruto estaba prestando más atención a la conversación y ya no tenía los ojos tan tristes.

-Aww, nada en especial. Yo sólo decía- dijo abriendo el portal.

-Espera!-lo detuvo Taruto-esta bien-volvió la cabeza hacia otro lado y dijo en voz baja- sí me gusta.

Kisshu se había quedado atónito, en realidad lo que él quería era simplemente molestar al pequeño. Pero...¿cómo iba a dejarlo así? Es decir sí sabía que a él le gustaba la mona, pero nunca se esperó que lo admitiera. Esto lo ablandó y, aún resintiendo el rechazo de Ichigo, quiso que tan siquiera el pequeño fuera feliz.

-Esta bien, te ayudaré.

El viento y la caída de la noche dieron por terminada la conversación, mientras Taruto, confundido, no sabía si sonreír o no.