A/N: Esta es algo así como una Introducción a la historia, ya que no es un capítulo hecho y derecho, jaja.

Espero que les guste. No sé si alguien en realidad lee este tipo de historias, pero si los hay, dejen su comentario, por favor, me haría saber que es lo que va bien y que no.

Está escrito en el punto de vista de mi OC.

Twilight (c) Stephenie Meyer.


Little-Blue-Tiger

"Los fantasmas no existen...pero tal vez los vampiros sí"

Introducción

La alarma de mi reloj despertador sonó. Abrí los ojos con esfuerzo y se me volvieron a cerrar. Cuanto deseaba quedarme un poco más acostada, pero no podía, tenía que ir a la escuela. Me forcé a levantarme de la cama y prendí la luz, eso ayudaba.

Me estiré y me dirigí al baño, me lavé la cara y me ví en el espejo. Mi cabello era un horror. Y tenía ligeras ojeras debajo de mis ojos de color verde. Aunque durmiera bien, de alguna forma lograba estar cansada.

Toc, toc.

-¿Jen, estás ahí?-escuché a mi hermana pequeña.

-Sí, ya voy, Gina.-contesté.

Hice mis necesidades y salí. Mi hermana me esperaba afuera. No era muy parecida a mí. Tenía el pelo más claro que yo,-y eso que mi cabello era castaño claro-. Sus ojos eran cafés, casi negros. Y tenía pecas en las mejillas. Siempre decían que se parecía a mi papá y yo, más bien, a mi mamá.

Le sonreí y me dirigí a mi cuarto. Me quité la pijama rápido y me puse una blusa beige con flores rojas bordadas. Me puse mis jeans y mi suéter. Cepillé mi cabello hasta que lo pude desenredar y me puse una diadema.

Bajé las escaleras y saludé a mi mamá. Mi padre ya estaba en su trabajo.

Gina bajó un poco después y nos sentamos a desayunar.

-El autobús llegará en unos 5 minutos. Espérenlo afuera.-obedecí y salí- ¡Que tengan un buen día!-gritó mi madre.

Suspiré. Yo solía ir en mi carro, pero la semana pasada se había descompuesto y no lo había podido arreglar. Vivía en un pueblo pequeño. Casi siempre el cielo estaba gris. Era realmente raro cuando el sol se mostraba.

El autobús llegó y lo abordé sin demora. En verdad el trayecto no era muy largo.

Cuando llegué a la escuela, había una gran conmoción. Se podía sentir hasta en el aire. Vi a Cristina, una de mis amigas más cercanas llamarme. Me acerqué a ella.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué tanto alboroto?

- ¡Hay alumnos nuevos!-dijo emocionada, con sus ojos azules bien abiertos.

-¿Y luego?-cuestioné desinteresada.

-Es que no son normales.-alcé una ceja confundida.-Nada más deberías de verlos, con ver sus carros es suficiente.

Volteé a ver donde varios chicos estaban admirando un carro de color amarillo. No sabía mucho de autos, pero gracias a mi papá lo reconocí. Era un Porsche turbo 911. Estaba segura por que mi papá sabía todo sobre ese auto. Lo más raro era que era viejísimo y se veía como salido de una agencia.

No sé si instintivamente sentí que me observaban, pero desvié la mirada del auto y me encontré con un muchacho de cabello rojizo que me miraba.

Me quedé pasmada. Su piel era sumamente pálida, no había visto a alguien tan blanco en mi vida, sus ojos eran de un color extrañamente amarillo. Era muy atractivo, pero demasiado, no se podía comparar a ninguno de los artistas que me gustaban, a ningún modelo, a nadie que se considere hermoso, era una belleza que jamás había visto. Su mirada me perturbó, parecía como si estuviera consternado de algo, y no sabía si tenía que ver conmigo. Todo pasó en unos pocos segundos, cuando se percató de mi mirada giró y se fue caminando con elegancia.

Lo vi alejarse hacía el salón de clases de Literatura.

Seguramente él era uno de los nuevos estudiantes.