Para detener el Apocalipsis

Warning: spoilers temporada – castigo corporal en próximos capítulos.

Introducción

Al final de la temporada 4 Sam Winchester libera a Lucifer, engañado por la demonio Ruby, y comienza el Apocalipsis.

Durante toda la temporada 5 tratan de detener a Lucifer.

Para esto una de las opciones es que Sam acepte ser poseído por Lucifer y Dean acepte ser poseído por el Arcangel Michael y que ambos entablen una lucha que supuestamente está "destinada" a suceder. Teóricamente Michael vencería a Lucifer. Y obviamente que esto implicaría que ambos hermanos luchen a muerte.

Otra opción es que, juntando los anillos de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis pueden abrir nuevamente el Infierno y encerrar a Lucifer.

Esta serie tratará básicamente sobre el argumento de cómo detener a Lucifer… pero con la presencia de John Winchester para ayudar a los muchachos en su tarea y con capítulos de las temporada mezclados (a los efectos del tema que nos interesa :-D)

Capítulo 1

Ayuda del Cielo

Sam quedó encerrado en la habitación del pánico de hierro de Bobby, comenzando su período de desintoxicación de la sangre del demonio.

Pronto, sus gritos comenzaron a escucharse en todos los rincones de la casa.

La abstinencia le producía horribles alucinaciones.

Dean no soportó más escuchar el sufrimiento de su hermanito. Dejó a Castiel solo de guardia y salió al patio delantero de Bobby.

Ya no supo a quien recurrir.

Con lágrimas en los ojos, solo se limitó a pedir ayuda mirando al cielo. Y dándose cuenta que lo más probable era que nadie le contestara, bajó la cabeza y dejó sus lágrimas fluir.

De repente, sintió una presencia frente a él y, creyendo que era Castiel, trató de darle la espalda y esconder su cara llorosa.

"Dean" la voz era inconfundible.

Dean se volvió por completo para quedar frente a la figura que estaba alejada unos metros, sin querer dar rienda suelta al pensamiento que le decía que la voz era de su papá.

Pero la figura maciza que se acercó y puso una mano en su hombro era efectivamente John.

Dean se pasó una mano por los ojos para aclarar su visión "Qué es esto?" preguntó, beligerante "quién eres y por qué estás usando el…el cuerpo de mi padre?"

John le dio su media sonrisa y puso su otra mano en el otro hombro de su hijo.

"Soy papá, Dean. De verdad soy yo"

El muchacho comenzó a pestañear rápidamente, aún desconfiando de la figura pero con una parte de su mente queriendo creerle y tirarse en sus brazos.

Los instintos fueron más fuertes y empezó a recitar unas palabras de exorcismo.

Habían pasado tantas cosas, que no quería que ningún demonio lo hiciera pasar por tonto.

John se rió y sacudió un poquito al muchacho "No soy un demonio, Dean. Tampoco un ángel. Soy yo Deano, Papá, de verdad"

"Papá?" las manos de John subieron para tomar la cara del muchacho en sus manos y acercarse a él "Papá?..."

Dean se dejó llevar y devolvió el abrazo feroz que el hombre le estaba dando.

Si.

El hombre. De carne y huesos. Con el olor a colonia de papá, con la poco crecida barba que le raspaba el cuello, con los brazos poderosos que siempre le daban seguridad.

"C-c-cómo…?" alcanzó a preguntar, entre lágrimas y suspiros.

John siguió acariciando la espalda de su muchacho y apretando su abrazo.

"Siendo padre de los dos recipientes más importantes del destino… tengo derecho a pedir algunos favores" dijo a modo de explicación "ya no podía ver a mis muchachos sufrir tanto" agregó con la voz un poquito rota.

Se separaron del abrazo pero Dean no podía quitar la vista ni las manos de su padre.

"D-de verdad…? De verdad e-eres tu?" tartamudeó. Tantas veces había sido engañado por demonios, ángeles y cualquier cosa en el universo que supiera de su amor incondicional a su padre, que ahora se negaba a creer lo que podía ver con sus propios ojos y tocar con sus propias manos.

John volvió a reírse.

"Castiel no está errado en su búsqueda. Dios existe. Y me otorgó el favor de venir a ayudar a mis hijos y luchar contra el apocalipsis" dijo a modo de explicación "Después de todo… El también es padre…"

Y esa misma explicación fue la que dio cuando vio a Bobby y a Castiel en la casa. Hombre y ángel no podían quitar la vista de él.

Pero el ángel sabía quien era él y se lo confirmó a Dean.

Por imposible de creer que fuese… era John Winchester, vuelto a la vida.

John levantó la cabeza y frunció el ceño cuando escuchó el grito.

"Sam está en la habitación segura" dijo Bobby "Sabes donde está. Yo…no puedo acompañarte…" terminó haciendo un gesto hacia la silla de ruedas.

John lo miró. Había muchas cosas que arreglar, pero su hijo lo necesitaba más ahora.

Con pasos determinados y seguido de cerca por Dean y Castiel, John se dirigió a la sala donde estaba Sammy.

"Papá, está en desintoxicación…" trató de explicar Dean antes de que su padre abriera la puerta de hierro.

"Lo se. Y también está sufriendo las más horribles torturas…" contestó John ásperamente, antes de abrir y entrar al lugar.

Dean se quedó observando desde la puerta.

Sam se revolcó en la cama, como si estuviera atado de pies y manos a los extremos de la misma, y arqueando la espalda y gritando como si lo estuvieran matando.

"NOOOOOOO! NOOOOO! AAAYUUUUUUDAAAAA! DEEEEEEEAAAAAAANNNNN!"

John corrió al lado de su hijo menor y puso rápidamente una mano sobre su frente. Inmediatamente Sam dejó de gritar pero continuó respirando pesadamente, y en su mente, el demonio que estaba cortajeando su piel desapareció.

Sam paseó la vista por la habitación hasta dejarla fija en su padre… otra alucinación.

"Y ahora tu…" dijo llorosamente "¿también vas a decirme que soy una desilusión?"

John se sentó en el borde de la cama y continuó pasando la mano por la frente y el pelo de su niño "No soy un fantasma. Y las alucinaciones que estabas teniendo ya han terminado." John guardó silencio esperando que su hijo absorbiera sus palabras.

Sam volvió a pasear la vista por la habitación, pasando por Dean recostado en la puerta y la cara de Castiel que asomaba por el hombro de Dean. Y la volvió a fijar en su padre.

"Papá?" Se incorporó un poco en la cama y extendió la mano para tocar la cara de John.

"Si Sammy… soy papá…"

Sam no dudó.

Se tiró hacia su padre para envolverlo en un abrazo fuerte que John devolvió con la misma fuerza. Alucinación o no, Sammy no quería dejar pasar un momento más sin abrazar a su padre y disculparse y decirle que lo amaba… algo que nunca pudo hacer cuando el hombre estaba vivo.

"Papá…oh papá… lo siento… lo siento…" murmuraba mientras sollozaba desesperadamente.

"Sshh…niño…ssshhh…estoy aquí Sammy… papá está aquí…" y John continuó acariciando y abrazando a su bebé.

Dean entró y John le hizo lugar en la cama para que se uniera al abrazo.

Y así permanecieron un buen rato, reforzando los lazos familiares, bajo la mirada atenta de Castiel.

Estaban todos en la sala de Bobby.

Sam se había dado una ducha para quitarse el sudor y los malos recuerdos, y ahora estaba sentado en el suelo a los pies de John. Dean estaba sentado en el brazo del sofá donde estaba su padre.

Ninguno de los muchachos quería perder contacto con él.

"Como dije…" estaba diciendo John "pedí algunos favores…" aludiendo al hecho de que había desintoxicado a Sam con el primer toque.

Pasó una mano por el pelo largo de su niño, acariciándolo y dándole un suave tirón a la vez.

"Necesitas un corte, niño" dijo, divertido.

Sam hizo una mueca pero no hizo ningún intento de retirar su cabeza de la mano de su padre.

"Entonces… cuál es el plan?" preguntó Castiel.

"Lucharemos contra Lucifer y lo mataremos nosotros." Explicó John con voz dura "No permitiré que mis hijos sean títeres en esta lucha. Muchachos, la decisión ya no está en sus manos. Ahora estoy yo"

Se produjo un silencio en el que todos trataron de entender lo que decía John.

"Pero…pero… papá… no tendremos que enfrentar solo a Lucifer…los ángeles también quieren esta lucha…" dijo Sam.

"No todos ellos. Y aquí tenemos un ejemplo" respondió rápidamente John, haciendo una seña a Castiel que respondió asintiendo con la cabeza.

"pero…" empezó Dean, pero se calló ante una seña de su padre.

"Escuchen. Ya es muy tarde y con todas las cosas que han pasado no estamos muy lúcidos como para idear los detalles del plan. Sugiero que nos vayamos a dormir y mañana veremos todo con una nueva luz…".

Los otros permanecieron en silencio. Evidentemente aún shockeados por la aparición de John y su manera tan natural de tomar el mando.

"Pero antes… aún hay algo que debo hacer" continuó John, poniéndose de pie y dirigiéndose a la silla de Bobby.

"Bobby. Quiero agradecerte por haber salvado a Sam… arriesgando tu propia vida además.."

"Por favor, John" Bobby hizo un ademán como para detenerlo, sintiéndose incómodo con las palabras de su amigo "Sabes que amo a tus hijos como si fueran míos, lo volvería a hacer sin pensarlo dos veces"

John sonrió "Lo se. Igual quiero agradecerte" murmuró, extendiendo su mano y tocando el hombro de su amigo, casi en la unión con el cuello. Sus dedos alcanzaron las cervicales del hombre inválido y ejercieron una breve pero intensa presión.

Bobby sintió como un rayo caliente se extendía a lo largo de su columna y miró extrañado a John. Inmediatamente sintió como el calor se extendía a sus piernas y desvió su mirada de John para observar sorprendido sus extremidades. Podía sentir la sangre fluyendo por ellas.

"Inténtalo" dijo John sin dejar de sonreir.

Bobby levantó la cabeza y miró a su amigo, tratando de decidir si estaba hablando en broma o no. Luego de un momento de duda, movió su pie derecho bajándolo del soporte de la silla. Siguió con el izquierdo y propulsándose con sus brazos desde los apoyabrazos se puso de pie tratando de controlar su equilibrio.

Volvió a mirar a John, esta vez con la boca abierta y lágrimas en los ojos.

"Gracias…" murmuró.

John puso sus manos en los hombros de su amigo y lo sacudió un poquito "Es otro de los favores que pedí…" explicó.

"Guau…debes tener amigos en lugares muy altos…" Bobby trató de hablar en broma a pesar del nudo que tenía en la garganta.

Sam, Dean y Castiel observaron maravillados el milagro.

"Y en cuanto a ustedes…" John se dirigió con voz firme a sus hijos, para restaurar un poco la hombría que la escena sentimental les había quitado "Dejarán las mentiras, desconfianzas, insultos y todo lo que implique una pelea entre los dos. Se todo lo que ha transcurrido entre ustedes y ustedes saben que por menos de eso los hubiera puesto sobre mis rodillas."

Sam y Dean lo miraron incrédulos.

Dean lanzó una risita que sonó más como un ruido amorfo que verdadero divertimento "pero ya no puedes" dijo "somos adultos"

"Yo no contaría con eso, campeón" respondió John, manteniendo su expresión seria.

A los muchachos se les agrandaron los ojos.

"A la cama. Ahora" ordenó nuevamente su padre, y esta vez ambos muchachos tropezaron uno con otro en su apuro por obedecer.

John fijó su mirada en Castiel.

"Los ángeles no dormimos" dijo Castiel con su seriedad característica.

Bobby y John se rieron entre dientes.

"No se tu, pero yo no creo que pueda dormir esta noche" dijo Bobby y se dirigió rápidamente a un armario para sacar su mejor whisky y dos vasos. Los llenó y entregó uno a John.

"Por tu regreso" dijo mientras ambos chocaban los vasos en un brindis y luego tomaban el líquido caluroso de un solo trago.

Y ambos amigos se pasaron la noche hablando de todo lo sucedido y de todo lo que aún faltaba que sucediera.

En la habitación de los muchachos.

"Tengo malditos 30 años y fui enviado a la cama como si fuera un niño…!" se quejaba entre dientes Dean mientras se ponía una remera vieja y unos pantalones pijamas.

Sam lo observaba ya ubicado en su cama. Estaba de costado con el codo apoyado en la almohada y la mano sosteniendo su cabeza.

"Si pero…. Creo que es un pequeño precio a pagar por tener a papá aquí" dijo mientras apoyaba la cabeza en la almohada y se disponía a dormir.

Dean se acostó en la misma posición que su hermano y se dedicó a pensar en lo que él había dicho. Si… papá está aquí… fue su último pensamiento coherente.

Por primera vez en cuatro años Dean y Sam pudieron dormir profundamente, sin ninguna preocupación.