Una cana angelical al aire.

Nota del autor: basado en el episodio 2 (encuentran al jinete Guerra) y 3 de la temporada 5, donde Dean lleva a Castiel a un prostíbulo para que disfrute su última noche en la tierra. Mientras tanto, Sam se enfrenta a Lucifer.

Los muchachos permanecieron parados, tomando su desayuno y escuchando los descubrimientos de su padre.

Al parecer, los anillos de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis formaban una llave que abriría las puertas de la celda de Lucifer y podrían encerrarlo nuevamente.

"Y cómo los conseguiremos?" preguntó Sam mientras tomaba un bocado de sus huevos revueltos.

"Oh. Los llamaremos por teléfono y les pediremos amablemente que nos presten sus joyas" respondió enseguida Dean, aprovechando la pregunta para ser sarcástico.

"Imbécil"

"Estúpido"

"Basta!" la potente voz de John los acalló a los dos.

John les dirigió una mirada que presagiaba malos momentos para cada uno si continuaban con esa actitud.

Ambos hermanos entendieron el mensaje, sobre todo porque aún estaba fresca la charla que tuvieron la noche anterior con su padre, y que era la razón de que ambos estuvieran desayunando de pie.

Luego de un silencio embarazoso, Bobby continuó "Hay señales que irán presagiando la llegada de cada jinete. Deberemos estar atentos a ellas."

Siguieron comiendo en silencio mientras pensaban en lo que sucedería.

El día transcurrió sin novedades.

Los muchachos se dedicaron a reparar algunos de los autos que estaban en el patio de Bobby mientras los dos mayores continuaban con la investigación.

Normalmente, los muchachos protestarían por ser enviados a hacer el trabajo pesado pero ninguno de ellos estaba en condiciones de sentarse a investigar, así que hoy aceptaron alegremente la tarea asignada por su padre.

"Sammy! Dean!" los llamó John a la hora del almuerzo. Ambos se limpiaron lo mejor que pudieron y entraron a la casa a comer lo que había preparado Bobby.

Con una mueca de dolor en ambas caras, los muchachos se sentaron en las sillas duras de la cocina y comenzaron a comer.

"hay algo que pueden hacer" dijo John sin preámbulos "Cas, diles lo que sabes"

El ángel se adelantó y se sentó a la mesa con el resto de los hombres pero sin tocar la comida.

"Podemos buscar a Raphael. El nos podría decir dónde conseguir los anillos de los jinetes…"

"la tortuga ninja?" preguntó Dean con la boca llena. Como respuesta recibió una palmada en el muslo propinada por su padre – no te hagas el tonto.

"El Arcangel Raphael" dijo Sam con una mueca de burla.

"Oh. Ooohhh… realmente esos años de universidad te sirvieron eh?" Dean no soportó la expresión burlona de Sam.

"Eso lo aprendes en catecismo, a los diez años Dean, pero…oh…qué digo, si no puedes retener lo que aprendiste la semana pasada…" fue interrumpido por un trozo de pan que voló desde la mano de Dean.

"Basta!" rugió John, poniéndose de pie "qué les pasa a ustedes dos? Quieren otra dosis de lo que recibieron anoche?"

"No señor"

"No papá"

Ambos pusieron su mejor cara de contrición.

John mantuvo su mirada fija en ellos durante unos segundos más para afirmar el mensaje y luego se sentó e hizo una seña a Castiel para que continuara hablando.

"Se de un lugar donde han denunciado que hubo una luz muy potente y un hombre comportándose de manera extraña…" con estas palabras, Castiel contó lo que sabía respecto del Arcangel.

"Ustedes tres irán a buscarlo" ordenó John "Bobby y yo iremos a un pueblo donde se están atacando entre todos los habitantes, aparentemente una banda de demonios se apoderó del lugar"

Dean fue el primero en protestar "Papaaá! Por qué no vas tu con Sam a buscar a la tortuga y Bobby y yo vamos juntos!" no quería pasar demasiado tiempo con su hermano, aún dolían las palabras que había escuchado cuando Sam estuvo bajo la influencia de la sirena.

John frunció el ceño pero antes de que pudiera contestar Sam se adelantó

"No es una tortuga! Y si no quieres ir conmigo puedes quedarte tranquilamente aquí haciendo idioteces como estás acostumbrado!" Sam había adivinado el motivo por el que su hermano no quería ir en busca de Raphael.

"Acabo de darles una orden!" explotó John, truncando cualquier discusión "Dean, Sam quieren que volvamos a discutir qué deben hacer cuando doy una orden?"

"No" dijeron ambos al unísono.

"Entonces hagan lo que acabo de decirles!"

El viaje hacia el pueblo que mencionó Castiel se hizo en absoluto silencio.

Dean manejaba con la vista fija en el camino y Sam miraba por la ventanilla en el lado del acompañante, moviéndose inquieto de vez en cuando. Castiel estaba sentado atrás y pasaba su mirada de un hermano a otro.

"Deja de moverte Samuel" increpó Dean ante el décimo movimiento que hacía su hermano en los últimos cinco minutos " qué tienes? Hormigas en el culo?"

Sam resopló "Es tu respuesta a todo, verdad? Agredir para demostrar que eres el más fuerte, no?"

Dean se rió "la mejor defensa es el ataque, hermanito"

"Sí, claro, sólo que con eso demuestras tus inseguridades, hermano mayor." Y comenzó a hablar en falsete "mira papá, soy el más fuerte! Mira papi soy el más valiente! Mira pa…"

"Cállate!" Dean estaba rojo de furia. Las palabras de su hermano habían dado en el blanco más de lo que jamás admitiría. Pero él también tenía su propia artillería "Al menos yo no tengo que tomar sangre de demonio para hacer el trabajo que tenemos que hacer!"

Esta vez fue el turno de Sam de enrojecer. Endureció su mandíbula y se negó a contestar, fijando la vista en el frente. Y Dean aprovechó el momento para tratar de curar su propio orgullo herido, continuando con palabras hirientes "Veamos. Tienes que tomar esa asquerosidad para tener fuerza, tienes que beberla para animarte a atacar a nuestros enemigos y cuando te desintoxicas sufres del síndrome de abstinencia…eso te convierte en… un simple y vulgar drogadicto"

Sam dio vuelta la cara hacia la ventanillla para ocultar su expresión herida, pero con una mirada a su reflejo tomó una decisión.

"Dean. Deten el auto" ordenó.

Su hermano lo miró divertido "qué quieres? No puedes aguantar las ganas de ir al baño?"

"Lo que quiero es separarme de ti. Tu y yo juntos no podremos hacer nada más que pelear. Deten el auto y dejame bajar"

Dean quitó su mirada del camino por un segundo para mirar a su hermano a ver si hablaba en serio.

Cuando vio la expresión enfadada de Sam, orientó el impala hacia un costado del camino y se detuvo "Haz lo que quieras" le dijo, convencido también por las palabras de su hermano. Los dos juntos no dejarían de pelear.

Sam tomó su mochila que estaba a sus pies y se bajó del auto sin decir una palabra más. Y Dean continuó su camino en cuanto sintió que la puerta del lado del pasajero se cerraba con fuerza.

Sam continuó su camino a pie, con la mochila al hombro. Una hora después, llegó a un pueblucho destartalado por el que supuso que habrían pasado su hermano y Castiel.

Buscó algún lugar para dormir y se encontró con un motel no menos destartalado que el pueblo, donde alquiló una habitación.

Tirando su mochila hacia un rincón sució, hizo lo mismo con toda su humanidad sobre la cama, quedando boca abajo y con los brazos y los pies colgando por los costados.

Por qué no? – pensó – qué pasaría si finalmente aceptaba ser el recipiente de Lucifer?. Qué pasaría si Dean aceptaba ser recipiente del arcángel Michael? Quizá el propio Sam podría doblegar la voluntad del demonio y hacer que Dean ganara la lucha… y con eso todo estaría terminado… con estos pensamientos, se durmió.

"Hey! Qué quieres decir con eso?" preguntó mirando asombrado a Castiel.

"Raphael es un arcángel muy poderoso…. Podría matarme si lo quisiera….y creo que querrá hacerlo cuando lo encierre para obligarlo a hablar"

Hubo un momento de silencio mientras Dean digería esas palabras. Estaban en una guerra… se acercaba el fin del mundo…no había tiempo para sentimentalismos….

Pero sí había tiempo para una cosa…

"Si esta podría ser tu última noche en la tierra…. Vamos a divertirnos un poco!" y con eso Dean arrastró al ángel a bares y prostíbulos.

Dean no podía parar de reírse, la muchacha que había salido de la habitación que compartía con Castiel estaba furiosa y luego de escuchar la explicación del ángel Dean no pudo evitar que la risa se adueñara de él.

Entre el barullo que se armó al escuchar los gritos de la muchacha enfadada vinieron los guardias de seguridad del lugar y Dean tuvo que arrastrar a su amigo afuera por la puerta trasera.

Aún estaba riéndose cuando escuchó que sonaba su celular. Sin mirar quién era, atendió.

"Dean"

"pa-papá… hola papá" Dean tartamudeó en el teléfono, tratando de controlar su risa.

"Dónde están? Encontramos algo importante con Bobby. Tenemos que reunirnos"

Dean tragó, poniéndose serio al notar el tono urgente de su padre.

"Eeehhhh… nosotros… estamos en un pueblo a 300 km de la casa de Bobby…"

John enseguida notó la duda en la voz del muchacho "Sucedió algo?" preguntó "están bien? Tu hermano está contigo, verdad?"

Dean volvió a tragar y demoró en contestar lo suficiente como para que John se diera cuenta que algo estaba muy mal.

"Dean" la voz de orden

"Sam no está con nosotros papá… él… yo… nos peleamos…y él tomó otra dirección"

"Qué?" Dean separó el celular de su oreja y arrugó el ceño ante el grito de su padre "Dónde está? Se suponía que debían estar juntos!"

"su…supongo que…se quedó en el pueblo donde …donde nos peleamos" pudo decir Dean entre los gritos de su padre.

"Bien. Dime donde es y te vuelves inmediatamente a buscar a tu hermano. Nos encontraremos allí"

Sam se despertó un poco desorientado. Luego de recorrer con la mirada la pocilga donde se encontraba recordó la pelea con su hermano y sus pensamientos antes de dormirse.

Sí. Ahora estaba solo. Dean tenía razón. Solamente tomando la sangre del demonio tenía la valentía suficiente para seguir luchando. Sería mejor concluir todo de una vez… y que se cumpliera lo que fuera que estaba escrito.

A tropezones se dirigió al baño a higienizarse un poco y luego tomó sus cosas y salió de la habitación preguntándose cómo invocar a Lucifer para llevar a cabo su plan.

No tuvo que pensar mucho. En el estacionamiento del bar que estaba cerca del motel notó que un hombre lo observaba fijamente.

No necesitó muchas dotes de adivinador para saber que estaba ante el mismo Lucifer. Siguió caminando hasta quedar delante de él.

"Hola Samuel" dijo el hombre mirándolo de arriba abajo con una sonrisa engañosa "Entiendo que querías encontrarte conmigo…"

Sam solamente lo observó. Ahora, estando frente a frente con el propio demonio, comenzó a tener segundos pensamientos sobre su anterior decisión. El luchador en él comenzó a levantarse.

"En realidad…sólo estaba analizando alternativas" dijo burlonamente.

El hombre frunció el ceño y endureció su mirada "no hay muchas alternativas. Tarde o temprano dirás que sí y tú lo sabes… por qué demorarlo más?" La lucha en Sam comenzaba a abandonarlo, escuchaba como un eco en su mente sus pensamientos anteriores, los que tuvo en la habitación del motel.

Abrió la boca para contestar y se sorprendió al oir otras palabras que no eran la respuesta que pensaba dar y que no era su voz sinó la de su padre la que habló.

"Samuel. Ve al auto con tu hermano" ordenó John sin apartar la vista de su enemigo.

Lucifer sonrió burlonamente mientras Sam obedecía retrocediendo sin quitar la mirada del frente.

"Siempre John Winchester arruinando la diversión… ya estaba a punto de conseguir el si…"

"No te vuelvas a acercar a mi muchacho…" John no pudo dejar de apretar los dientes para decir esas palabras. La frase salió todo lo amenazadora que un padre que había pasado por el cielo y el infierno podía emitir para proteger a su cachorro.

El hombre-angel caído se encogió de hombros "No lo vuelvas a dejar solo…la próxima vez ya no será tu muchacho…" y desapareció.

John apretó los puños hasta sentir que sus cortas uñas se hundían en su palma, luego dio media vuelta y se dirigió al impala con sus grandes zancadas.

"Donde está Samuel?" preguntó asomándose por la ventanilla del conductor al notar que en el auto solamente estaban Dean y Castiel.

"E..en el..camión de Bobby…" alcanzó a decir Dean segundos después que el rostro de su padre hubiera desaparecido de la ventanilla. Para cuando terminó la frase, John ya se estaba dirigiendo al camión de su amigo, que estaba a unos metros, luego de haber visto a Sam en el asiento del acompañante.

John no hizo ningún intento por controlarse ni por recordar que su hijo era un adulto y que estaban en un lugar público.

Con fuerza abrió la puerta del acompañante y pegó un tirón al brazo de Sam para bajarlo del camión.

Haciendo caso omiso a los esfuerzos del muchacho por liberarse de su agarre de acero, John comenzó a llevarlo hacia el Impala aplicando su mano derecha con toda la fuerza de que era capaz al trasero de su hijo desobediente.

PAFF!PAFF!PAFF!PAFF!

Aaahhhh! Ooowww! Papaaaá! Protestaba Sam al tiempo que trataba de apurar sus pasos hacia el auto para evitar más indignidad. Con su mano izquierda trataba de cubrir sus nalgas del ataque de su padre.

"Si te digo que vayas al auto con tu hermano lo que haces es ir al auto con tu hermano!" PAFF! PAFF! PAFF! "no hablamos ya sobre la desobediencia?" PAFF! PAFF! PAFF!

Luego de una eternidad para Sam llegaron al auto y John lo hizo entrar al asiento de atrás con movimientos bruscos.

Ooowww… siguió protestando Sam cuando su trasero dolorido impactó contra el asiento de cuero.

"Perdimos otro pasajero…" murmuró Dean entre dientes al darse cuenta que el asiento trasero estaba solamente ocupado por Sam que trataba de encontrar una posición cómoda.

John lo miró con el ceño fruncido mientras se sentaba en el asiento del conductor.

Una mirada al espejo retrovisor le informó lo mismo que había visto Dean y otra mirada al espejo del lado del auto le informó que Castiel estaba en el asiento del acompañante de Bobby.

Con sus poderes, Castiel había podido desparecer de uno y aparecer en el otro vehículo en un pestañeo.

"John Winchester está muy enojado…" murmuró el ángel seriamente a Bobby, que lo estaba mirando fijo.

Luego de un segundo, Bobby también arrancó y siguió al Impala que ya iba dejando una estela de polvo en la carretera.

"Los dos a la sala" ordenó John una vez que entraron a la casa de Bobby. No fue necesario que aclarara quiénes dos. John los precedió, acomodó el sofá de dos cuerpos en medio de la sala y se quedó con los brazos en jarra observando algo en la biblioteca.

Dean y Sam obedecieron y se quedaron parados al lado del sofá desvencijado de la sala. Una mirada al sofá y comprendieron que se esperaba que los dos se inclinaran sobre el respaldo del mismo, pero se quedaron quietos, mirando la espalda de su padre.

Cuando estuvieron a punto de preguntar a John qué libro estaba buscando, el padre habló

"ya saben cómo va esto. Sin pantalones y calzoncillos y recostados contra el sofá. Ambos"

"Pero… pero… papá… podemos hablarlo…no es necesario." Las protestas de los dos jóvenes se superpusieron.

John los miró fijo, conteniendo su enojo una vez más.

"A ver. Repasemos. Les di una orden que no obedecieron. Les dije que fueran juntos y se separaron. Samuel te pusiste en peligro por un berrinche y tu – dijo apuntando a Dean – te dedicaste a una noche de jolgorio mientras no sabías dónde y cómo estaría tu hermano. Necesitamos seguir hablando?"

Los muchachos habían bajado la cabeza escuchando sus transgresiones. Cuando su padre terminó, lo único que pudieron hacer fue desabrocharse los pantalones, bajárselos hasta medio muslo junto con los calzoncillos e inclinarse donde les había dicho su padre.

John miró ambos juegos de nalgas blancas y se quitó su cinturón ancho de cuero. Esta debía ser una lección memorable.

CHASS! CHASS! Un chirlo a cada uno.

CHASS! CHASS! Dos rayas cruzaron ambos traseros

OOOOWWW! AAHHH! AAAUUCCHH!

CHASS! CHASS! "Esta pelea no es entre ustedes"

CHASS! CHASS! AAAUUUGHHH! OOOWWWWW!

CHASS! CHASS! "De hecho, estamos trabajando para que no sea entre ustedes dos"

CHASS! CHASS! " Y USTEDES DOS PELEAN SOLOS ENTRE SÍ!" CHASS! CHASS! CHASS! CHASS!

AAUUUGHH! AAAYYYYYYAAAYYYY! PAPIIIIIII! Sam fue el primero en sucumbir.

CHASS! CHASS! CHASS! CHASS!

CHASS! CHASS! CHASS! CHASS!

OOOOWWW! AAHHH! AAUUUGHH!

CHASS! CHASS!

"SI VUELVEN A PELEAR

CHASS! CHASS!

A DISCUTIR

CHASS! CHASS!

O A MIRARSE MAL SIQUIERA

CHASS! CHASS! LES DARÉ LA PEOR PALIZA DE SU VIDA!

CHASS! CHASS! CHASS! CHASS!

AAAUGGGHHH! AAAYYYAAAYYYYAAAYYYYYYYYY! AAAHHHHHHH!

NO MAAAS PAPIIIII! NOOOOO!

Los muchachos continuaron sollozando con todo su ser mientras sentían el fuego extenderse en sus traseros.

John sintió un poco de compasión por sus niños, al escucharlos sollozar tan amargamente y al ver las marcas rojas que su cinturón iba dejando en las colas frente a el. Pero esto era muy importante. No se podía permitir el lujo de ser permisivo con los muchachos. El más mínimo error, sobre todo si estaba relacionado a la seguridad de alguno de ellos, debía ser castigado severamente. Endureció su corazón para terminar la paliza.

CHASS! CHASS! CHASS! CHASS! CHASS! CHASS!

Con estos últimos cintazos, John dejó el cinturón a un lado y se quedó de pie, mirando como los muchachos continuaban sollozando.

Finalmente, se acercó a Dean y lo ayudó a incorporarse, el muchacho no se había dado cuenta que la tunda había terminado. Permitió que Dean se apoyara en su hombro y continuara llorando.

"Ssshhh, cielo, ya está bien" murmuró, tratando de consolarlo y recordando todas las veces que en su anterior vida no había llamado a su hijo por nombres cariñosos "ya pasó. Sólo recuerda la lección"

"S-si pa-papá. L-Lo si-siento mu-mucho" Dean suspiró y se separó del abrazo para comenzar a levantar sus pantalones.

Luego fue el turno de Sam. "Ya está ok, Sammy" dijo levantando y abrazando a su bebé "ssshh bebito, ya está. Estás con papá…" Entendió que recién estaba impactando en Sam el peligro que había corrido.

"yo-yo también l-lo si-siento" dijo el muchacho entre sollozos "yo-yo-yo casi dije que-que siiii" y con esto una nueva andanada de llanto.

John apretó su abrazo y vio como el rostro de Dean comenzaba a mostrar señales de culpabilidad. Desprendió uno de sus brazos del cuerpo de Sam y atrajo a Dean hacia él, para abrazarlos a los dos al mismo tiempo.

"ssshhh, ya está chicos, ya pasó y no sucedió nada grave. No pensemos en lo que pudo haber ocurrido. Pero quiero la promesa de ambos que no se descuidarán de esta forma de nuevo"

"Lo pro-prometo" dijeron ambos al unísono y con la respiración todavía entrecortada.

"Muy bien. Ahora arriba a descansar! Cuando bajen hablaremos sobre los nuevos descubrimientos"

Ambos muchachos asintieron. El cansancio pudo más que la curiosidad y por supuesto que confiaban con todo su corazón en su padre. Si fuera más importante, John no los mandaría a dormir primero.