Ohaio Chicas!

¡Me tarde! Lo sé y lo siento mucho...

Quiero darle un profundo agradecimiento a todas y todos los que se han tomado un ratillo para comentar... quienes no, pero que han leido la historia tambien mil gracias!

Sé que en el capitulo anterior más de una se jaló los pelos conmigo. Este capitulo va dedicado a ustedes con todo mi amor...

Espero sus comentarios, como siempre... son alimento para mi alma.

Matta ne!


No dormiré,

No dormiré hasta que logre encontrar la respuesta.

No me detendré,

No me detendré antes de encontrar una cura a este cáncer.

A veces

Siento que me deprimo y estoy tan desconectado.

de alguna manera

Sé que estoy preocupado para que me necesiten

IN THE SHADOWS (Entre las sombras, The Rasmus)


Capítulo 16: Equivocado (Segunda parte)

Mis músculos se contrajeron con la urgencia, el ansia, la necesidad de ello.

Tenía que matarlo.

Yo pelaría de una manera lenta, arrancándole pedazo por pedazo, la piel del músculo, el músculo del hueso…

Pero la muchacha - la única muchacha en el mundo -se adhería a su asiento con ambas manos, mirándome fijamente, sus ojos todavía grandes y completamente confiados.

La venganza tendría que esperar.

"Ponte el cinturón de seguridad" le pedí.

-¡Dime que esa perra no está ahí!

La cantarina voz de Rosalie brotó de aquel pequeño teléfono como un gruñido profundo, que por extraño que parezca, solo había alcanzado a escuchar tres veces desde que llegó a la familia.

La primera vez, fue 50 años atrás, cuando tuvo que ponerle un fin a las descaradas insinuaciones de Tanya con su marido, desprendiendo grandes y abundantes mechones de su cabello color fresa.

La segunda vez, cuando Emmett le dijo "NO" a un par de zapatillas de plataforma muy populares, en el auge de los 70´s. En aquel entonces, el pobre de mi hermano fue privado de sus derechos conyugales por 6 infelices meses.

La tercera vez, fue 10 años atrás, la noche en que la familia Cullen debatía sobre la vida de Bella Swan.

"¡Demonios! ¡Esta furiosa!"

Aquel pensamiento me hizo girar los ojos hacia Emmett cuyo rostro parecía desplorable.

Jasper lo miró con profunda lastima.

-Ya se fue… -conteste en voz calmada tratando de mediar sus ánimos, sin éxito. Emmett suspiró profundamente, diciéndole adiós a una noche de sexo desenfrenado que había planeado minuciosamente toda la mañana.

-¡Pásamelo! –incitó una segunda voz, cuyo tono encantadoramente amenazante hizo respingar a Jasper, quien abrió los ojos con sorpresa.

Lo hermoso de pertenecer a una familia como la mía es que no había secretos. Con Alice, como una inoportuna antena receptora del futuro, habría sido imposible ocultarles lo sucedido.

Obviamente, Alice lo había visto todo y de inmediato se lo dijo a Rose, quien escupía su enojo como fuego.

-¡Pero donde demonios tienes la cabeza, pedazo de idiota! ¿Qué necesita hacer ella para que la pongas en su sitio? ¡Pero claro! Eres como todos los hombres… ¡Tienes los testículos en la cabeza! ¡Si Bella no te castra, lo haré yo!

-¡Dame ya el maldito teléfono! .

- ¡Eres increíblemente estúpido si no le pones un alto a esa arpía!

-¡Rosalie!

-¡No es mi culpa que rompieras el tuyo! – siseo - ¡Cómprate uno nuevo!...

-¡Fuiste tú quien lo arrojó contra la pared! ¡Dame el maldito teléfono ahora!

Emmett, Jasper y yo escuchábamos en respetuoso silencio el siseo de voces femeninas, precedidas por la pérdida de frecuencia y el tono de descolgado.

Suspire cansado.

A pesar de sus acciones equivocadas, no le deseaba ningún mal a Tanya. Ella era como era y nadie en este mundo podía cambiarla; sabe Dios qué Eleazar y Carmen hicieron el intento desde un principio, sin buenos resultados.

Ella no era una mala persona.

Sin embargo, mis buenos pensamientos se esfumaron cuando percibí los pensamientos de Esme, quien apareció en lo alto de las escaleras. Algo en el rostro acongojado de mi madre me dijo que la situación era mucho peor de lo que habíamos imaginado.

-Se encerró en su habitación… no quiere hablar con nadie.

Fruncí el ceño.

En un instante estuve ante su puerta. Trague ponzoña ruidosamente.

-¿Rennesme? - la llamé en el tono de voz más suave, el que solía utilizar cuando quería persuadir a los humanos.

No me contesto, pero podía escuchar su corazón batiendo como alas de colibrí, aun más acelerado que de costumbre. Y su olor…el delicado efluvio a jazmines y miel que se desprendía de su habitación, estaba mezclado con otra cosa.

Sal.

Lágrimas.

La culpa inundó mi ser como la furia por mis venas.

La mayor parte de las veces, Rosalie exageraba las cosas, pero este no era el caso. Tanya había desahogado toda su rabia hacia mí en una persona que además de inocente, resultaba ser la más vulnerable de todos nosotros.

Felizmente, me deje llevar por la inapropiada y no muy noble fantasía de ver a Tanya, calva, como hacía 50 años. Si se lo pedía, Rosalie estaría más que feliz por la encomienda, aunque para esta tarea estaba seguro que habría más de una candidata.

No era de extrañarse que Bella quisiera decapitar a alguien más aparte de mí y que Alice estuviera igual de molesta que Rosalie. Lo que no era de esperarse… era la furia de mi madre. Los pensamientos tradicionalmente dulces de Esme estaba impregnados de irritación y molestia, no solo contra la lengua bífida de Tanya, sino contra mí. Esme me hizo una seña con el mentón para que la siguiera a la estancia. Jasper y Emmett habian dejado a un lado sus juegos y sus pensamientos estaban ensombrecidos por una nube negra, igual que sus miradas.

-Muy bien Eddie… - dijo Emmett con una expresión severa que en cualquier otro momento, pudo haberme arrancado una sonrisa, pero que en ese preciso momento anticipaba otra cosa -¿Qué tienes que decir a tu favor?

Los miro de uno a otro, sin comprender su pregunta.

- ¿De que estás hablando? – frunci el ceño.

Jasper rodó los ojos, mientras Esme me miraba con reproche.

-Es obvio que aquí hay más de lo que dicen…. Tanya y tu…

Respingue en mi lugar. Mire a los tres como si les hubiera crecido una segunda cabeza.

-No hay ningún "Tanya y yo". - replique de inmediato - Ella esta encaprichada conmigo desde hace mucho tiempo… eso ya lo saben….

-Todos sabemos cuán ligera puede ser Tanya… - agrego Jasper sin miramientos - No estamos hablando de ella. Estamos hablando de ti.

-No pueden estar hablando en serio…

- Con todo y sus extraños hábitos, Tanya es una persona noble… - intervino Esme - Hace 50 años, ella comprendió su error, ofreció disculpas y no volvió a acercarse a Emmett, siempre ha respetado a tu padre y Alice… bueno, ella resulto ser más persuasiva que Jasper.

- Desde luego – agregó el aludido con una sonrisa - cuando manifestó interés en ti y tú la rechazaste, ella se aparto y te dio tu espacio.

-Sin embargo, ahora ella viene aquí sin ningún recato, y a la primera oportunidad que tiene se abalanza sobre ti y me pregunto… - cuestiono Emmett en un gesto casi meditativo, mientras se acariciaba la barbilla - ¿Qué es lo que ha cambiado entonces?

-Está convencida de que la amas - concluyó Jasper – No está enamorada de ti, pero la intensidad de su impronta es tan fuerte que bien podría confundirse con amor. Sus sentimientos viajan de la ira a la pasión con tal fuerza que me causa vértigo.

El recuerdo de mi ultima visita a Denali vino a mi memoria y con ella toda la culpa que habia estado reservando en silencio por aquel terrible malentendido.

-Creo que se por qué piensa eso…- los tres levantaron el rostro y me contemplaron esperando una respuesta. – Hace 10 años cometí una indiscreción cuando estuvimos en Denali.

-¿Qué tipo de indiscreción?

-Yo…bueno… yo la besé.

La forma en la que mi madre y mis hermanos me miraban; así como sus pensamientos me hicieron sentir avergonzado. Emmett se sonrió a medias, debatiéndose internamente entre golpearme o felicitarme que al fin actuara sin mojigaterías, mientras que Esme se había quedado en blanco.

- Estaba muy confundido… - comencé a explicar apresurado antes de que sus mentes, comenzaran a trabajar en otras situaciones - No supe en que momento sucedió… pero solo fue eso… un beso. Me disculpe y le pedi que lo olvidara, cosa que por lo visto no logró.

Una oleada de paz me invadió de inmediato. En silencio, le agradecí a Jasper su intervención.

-Bueno… - carraspeo incómodo - Eso explica porque esta tan obsesionada contigo.

- Hijo, se que eres un caballero y que jamás hablarías de una mujer aunque se tratara de Tanya…- insistió mi madre con cierta vergüenza - pero necesito… ella y tú…

Enfoque los ojos en mi madre desesperado.

-¿Cómo me preguntas eso a mí? Esme, sabes que por más de 10 años Isabella Swan ha sido la única mujer para mí…

-El amor y el deseo no van en la misma dirección, hijo.

-Para mí sí: No existe deseo sin amor.

Mi madre me contempló en silencio con sus ojos dorados llenos de expectación. Poco a poco su mirada se fue suavizando hasta que finalmente, asintió para sí misma, visiblemente satisfecha. Emmett, espero la respuesta de Jasper. Este, quien había estado midiendo mi estado de ánimo, me dio una mirada aprobatoria.

-En ese caso… - suspiro mi hermano, cruzando sus enormes brazos frente a su pecho – Pequeño Eddie, creo que tienes un problema muy serio….

Rodé los ojos ante el comentario inoportuno de Emmett.

-¿Crees que no lo sé?

-Lo que te dije es cierto, Edward… - Jasper rememoró en su mente las confusas emociones de nuestra visita. Pude leer la conclusión en su mente, mientras se formulaba.

"Bella y la niña son un obstáculo. Tanya esta tan perdida en sus propios sentimientos que me temo que podría llegar a ser peligrosa"

Peligrosa.

El adjetivo me helo por dentro.

Por supuesto que lo sabía. Ya había leído entrelineas los pensamientos de Tanya. Cuando no estaba sobre mí, contemplaba a ambas en absoluto silencio midiéndolas como sus rivales. En su mente, había llegado a la conclusión de que Bella era tan común y corriente como cuando había sido humana y tras atestiguar con sus propios ojos la forma en que me ignoraba la mayor parte del tiempo, rápidamente perdió interés en ella.

Con Reneesme, había sucedido lo contrario. A pesar de sus intentos por restarle importancia, desde el principio, Tanya había visto con fascinación a aquella pequeña chiquilla mitad humano, mitad vampiro caminar frente a sus ojos, tan real como cada pétalo de rosa, tan fresca como el rocío de la mañana.

Por mucho que se esforzara, era imposible ignorarla a ella, Reneesme era la constante de mi amor por Bella.

Adivinando mis pensamientos, Esme me contemplo con preocupación.

-Si quieres, tu padre y yo podemos hablar con Tanya y hacerle ver por las buenas que no tienes interés en ella.

-Eso ya lo intente hasta el cansancio, Esme…- suspiré catapultando mi cabeza hacia mis manos, con visible frustración. Mi madre, enterro sus largos y delicados dedos entre mi cabello, en una caricia de consuelo.

El repentino pensamiento de Emmett me hizo levantar la vista, atónito.

-Bueno… siempre podemos recurrir al plan B – de nuevo, mi hermano meditaba con cautela. Jasper giro los ojos, aburrido ante la expresión misteriosa de Emmett.

-Podríamos dejar las cosas en manos de las chicas… mi Rose la pondrá en su lugar… eso es seguro.

-Emmett… se trata de arreglar las cosas en buenos términos. Si dejas las cosas en manos de Rosalie, pronto tendremos que enviarle además de nuestras disculpas, una urna con cenizas a Kate e Irina. Debe haber otra forma.

Los lazos afectuosos con la familia de Tanya eran algo importante para toda la familia. Tal vez, como Rosalie había aventurado, la única solución la tenía yo.

-Esta noche hablaré con ella – dije sin más remedio, recordando la última vez que había actuado con frialdad y egoísmo ante una persona.

Aquella ultima imagen que conseervaba en mi memoria del rostro humano de Bella caló dentro de mi alma, haciéndome sentir miserable.

Al menos, esta vez tendría una mejor excusa.

"Tendrás que ser rudo…si eres compasivo solo se confundirá mas"

El pensamiento de Jasper no podía ser más acertado.

Cuando mis hermanas aparecieron, el sol ya se había retirado de los cielos de Forks, sumergiéndolo en la más profunda obscuridad. Densas nubes negras rodeaban el cielo pronosticando una torrencial tormenta.

Los rostros de ambas demostraban que el incidente por el celular no había parado en absoluto. Rosalie me envió una mirada envenenada y tanteando el aroma de la casa, frunció los labios satisfecha por no encontrar la enervante fragancia de Tanya flotando en el aire. Para sorpresa de Emmett, quien esperaba que comenzara a gritarme en cualquier momento, Rose se dirigió hacia la cochera en absoluto silencio para trabajar en su BMW.

Por otro lado, Alice siguió directo a su habitación sin hacer caso de Jasper, quien se había adelantado a ayudarle con sus compras. Mientras subía las escalinatas, las puntas de su cabello adquirieron un aspecto más amedrentador, que la hacía verse más peligrosa.

Jasper retrocedió confundido. Solo negué con la cabeza.

Pronto comprendí la razón de ambas para abandonar la estancia con actitud bastante contenida.

La silueta grácil de Tanya apareció entre los árboles a distancia. Sus rizos fresa rebotaban mientras brincaba de una rama a otra, hasta finalmente llegar al suelo.

Era el momento de actuar.

-Esto no será agradable, Esme…. Será mejor que vayas con Reneesme por si esto se pone feo.

Mi madre me miro con gesto compasivo.

"Sé que esto te gusta tanto como a mi… pero ella no te ha dejado otra opción"

"Estaremos cerca por si nos necesitas" – prometió Emmett caminando hacia el garaje. Por su parte, Jasper me dirigió una mirada afirmativa.

Sali de la casa y me aleje lo mas que pude dentro del bosque, en dirección contraria a la de Tanya. Me detuve un instante para hacerle un gesto para que me siguiera.

Sus labios esbozaron una sonrisa radiante.

"Mi amor… al fin te has decidido…."

Apresurando su paso, Tanya llegó hasta mi y al acto se arrojó a mis brazos, ronroneando de placer. Suis pensamientos estaban llenos de felicidad.

Una punzada de culpabilidad me atravesó y me repetí a mi mismo las palabras de Jasper.

-Sabia que por al fin te darías cuenta…No sabes que feliz me hace…

-Cállate. – conteste con voz fría y en un movimiento brusco que la tomó por sorpresa la sujete de los brazos con fuerza, apartándola de mi. Tardó un momento en reponerse. Los ojos dorados de Tanya estaban abiertos como platos, su rostro dibujaba la incredulidad y dolor ante mi rechazo.

-¿Qué te sucede, Eddie? – pregunto con voz ahogada.

-Estoy cansado de ti…

Dejo escapar un jadeo, mientras reparaba en mis palabras.

-Eddie… amor… no entiendo…

-Mi nombre es Edward…

-Edward…- corrigió visiblemente avergonzada al ser consciente que aquel desagradable apodo solo lo utilizaba Emmett cuando quería molestarme - Pensé… crei que…

-¿Qué? ¿Qué creíste? ¿Que estaba esperándote como un feliz enamorado?

-Si..- musito - eso crei..- Tanya asintió mientras se sobaba los brazos, en un inconsciente gesto humano.

Apreté la mandíbula al contemplar su rostro con detenimiento. Inconscientemente sus rasgos se habían constreñido en un involuntario puchero. Mi subconsciente me gritaba por dentro que tenía que haber otra manera de hacer entender a Tanya.. Después de todo, ella no era culpable de aquel terrible malentendido.

"Sin contemplaciones, Edward"- La voz de Jasper a lo lejos tan clara como firme como si estuviera a mi lado. Para no dejar lugar a dudas, como ingrediente extra agregó una memoria; en la cual podía apreciar el rostro sonrosado de mi pequeña hija, rodeado por lagrimas.

"Sin contemplaciones" – repeti en mi mente como un mantra.

-Veras Tanya. Ese es el problema contigo. – dije con renovada convicción - Siempre piensas… siempre crees… jamás preguntas… das las cosas por hecho. Estoy cansado de que me persigas…que alimentes en tu imaginación esas vividas fantasías que nunca se harán realidad.

-¿Por que me dices esas cosas, Edward? Tú me amas…- replico con desesperación alcanzando mi mano entre las suyas.

-Claro que no.

"Me besaste" – dio invocando el recuerdo de aquel penoso incidente.

-Hace 10 años cometí un error contigo, que nunca volverá a repetirse.

-¡Mentira! ¡Tú me quieres a mí!

-Jamás te he querido Tanya… ni siquiera me gustas… soporto tu presencia por mi familia… así que haz el favor de soltarme…

-¿Por qué estas haciéndome daño Edward? ¡Estas rompiéndome el corazón en mil pedazos!

-Eso pregúntatelo tú…

Tanya era lo bastante inteligente para entender. Pronto, fue consciente de la magnitud de sus acciones. Su dolor pronto se convirtió en ira.

-¿Estas castigándome por lo que le dije a la mocosa? – preguntó incrédula y agregó en su mente.

"¿Cómo puedes estar seguro de que es tu hija?"

- Ten cuidado con lo que dices, Tanya…. Es mi hija, que no te quede duda. Si no eres capaz de comportarte con ella, será mejor que te vayas y no regreses nunca.

Los pensamientos de Tanya corrían a mil por hora. Pronto, hizo a un lado todas sus reservas.

-Hasta hace unas semanas, ni siquiera sabias de su existencia… a mí me conoces de toda una vida… - puntualizó con pasión - ¿Cómo puedes preferirla a ella y a la puta de su madre?

Aquello no podía estar sucediendo. Gire sobre mis talones y desee con todas mis fuerzas que la tierra se abriera y se la tragara viva o que un rayo viniera del cielo y la partiera a la mitad. Mis músculos se tensaron de inmediato, mientras el sabor a metal inundaba mi boca. Apreté fuertemente los dientes tratando de contener al monstruo que amenazaba con brincar sobre Tanya y hacerla pedazos.

-No sigas por ese camino, te lo advierto…- sisee.

A lo largo de mi existencia había aprendido muchas cosas, pero no estaba preparado. El alma de una mujer dolida era terrible al igual que su sed de venganza; y su lengua.

-Puta. Sí, eso fue lo que dije – soltó con un bramido, esbozando una sonrisa de satisfacción al notar la tensión de mi cuerpo, listo para cazar. - ¿Cómo le llamarías a una mujer como ella, que trabaja vendiéndose a los hombres?

Al demonio con la compostura.

-Madre. Eso es lo que es… la madre de mi hija. – Avance hacia ella y con voz ronca agregue- Nunca… óyelo bien… nunca podré amarte como a ella.

La expresión del rostro de Tanya se hizo fiera, sus manos se crisparon en puños de roca y su corazón se hizo frio como el hielo.

-¿Es tu última palabra?

-Será mejor que te vayas de Forks… ya no eres bienvenida en nuestra casa.

Di media vuelta y camine dándole la espalda. De repente, una sensación desconocida para mí me asaltó por completo.

Dolor.

Caí de rodillas, llevándome las manos a la cabeza. Una punzada de dolor muy fuerte atravesó mi cabeza e invadió mi cuerpo. Abrí y cerré los ojos desesperado, mientras la intensidad de aquel dolor incrementaba.

Aún en medio del dolor, pude percibir que la humedad en el aire se hacía más densa. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, creando un eco que aunque suave, me partía la cabeza.

Un par de manos tomaron mi rostro, obligándome a levantar la mirada. Tanya estaba arrodillada, junto a mi contemplándome con dolor.

-He amado a muchos hombres…- murmuró después de posar sus labios sobre los míos con delicadeza.- pero a ninguno le ofrecí lo que a ti…mi corazón y mi amor… que ingrato eres…

En medio del dolor, un vago recuerdo de nuestros primeros encuentros con el Can Denali vino a mi mente.

Eleazar nos comentó como había conocido a Tanya, Irina, Kate y a la misma Carmen. Las cuatro habían sido consortes de los enemigos jurados de los Vulturi, un desaparecido clan egipcio. Aro estaba muy interesado en ellas por inconmensurable belleza y en sus dones, principalmente en Kate y Tanya.

Tras siglos de esclavitud, cuando la guerra entre clanes termino y fueron liberadas ambas juraron no utilizar sus letales dones para dañar a nadie nunca más…

La familia no pregunto por aquello nunca más. Ahora, había caído bajo el poderoso don de Tanya, quien se preparaba para asestar el golpe final.

Al ver el peligroso brillo en sus ojos, tuve la certeza de que aquel sería el último día de mi existencia.

Me había equivocado una vez más y finalmente, uno a uno el peso de mis pecados definiría hacia qué lado se inclinaría la balanza; Cielo o Infierno.

Era extraño, pero no sentía miedo.

A pesar de haber existido como un monstruo, mis ojos de hombre había atestiguado cosas que ningún otro ser jamás vería; milagros en la naturaleza humana y vampírica que inspirarían la historia más increíble jamás contada.

Aún así, casi al final de mi existencia, la curiosidad e incredulidad prevalecían y mientras miraba de nuevo sus pupilas doradas ardiendo de furia me preguntaba que me había llevado a ese momento en que terminaría mi existencia…

…y un único rostro vino a mi memoria, mientras mi tiempo se terminaba…

Reuniendo las últimas fuerzas que me quedaban en mi cuerpo esboce una sonrisa y musite casi sin voz.

-Bella…. Te amo…

Los ojos de Tanya brillaron con odio cuando escucho mis palabras y se preparó para terminar conmigo. Fue entonces que algo parecido a un borrón pasó frente a mis ojos y arrastro a Tanya hacia las profundidades del bosque.

..y un grito desgarrador rompió con la quietud de la noche.