Parte III

Se tomó un tiempo para llegar, y es que la última si era una parada especial, ahí concluiría su mayor venganza, tomaría la vida de quienes habían terminado de dañar su mente, de quienes se habían encargado de convertirlo en lo que era ahora, un zombie.

La casa era pequeña pero se veía acogedora, un pequeño patio separaba la puerta de la casa de la reja, muchas flores adornaban el camino de entrada. Ren pisó cada una de ellas, recordando todas las flores que fueron regaladas, y todas las que habían sido prometidas en una historia de amor.

Llegó a la entrada, la forzó y entró. Ahora si que ya no tenía interés de cubrir sus pisadas, su rastro, ahora todo terminaría y por fin podría volver a su antiguo yo. Subió las escaleras hasta una habitación donde sintió los ronquidos del Ainu. Estaba a punto de abrir la puerta cuando escuchó a sus espaldas.

- Oh Dios mío, Ren! ¿Que haces aquí?

- Tamao…

Ren se giró sobre sus talones y sonrió sádicamente, Tamao estaba petrificada a la salida del baño, nunca había esperado encontrar macabra sorpresa en su casa.

Ren caminó lentamente hacia la pelirosa, la lanza ya estaba en su mano.

Tamao gritó como nunca antes lo había hecho. Ren aprovechó y la tomó del cuello.

- Grita puta, grita porque esta vez es la ultima vez que lo harás! - la colera lo había invadido finalmente

Horo salió de la habitación quedándose espantado con la escena. Ren sostenía con una mano el cuello de Tamao y en la otra tenia su lanza, la que estaba apuntando a la novia del peliazul en el pecho.

- Ren, que estas haciendo?

- ¿Qué es lo que parece?…querido -dijo en un tono burlón- estoy obteniendo por fin lo que merezco… venganza.

- Suéltala por lo que más quieras por favor!

- ¿Tanto la quieres? - su voz estaba llena de dolor

- Por favor, es la persona que amo

- ¿Amas?…por favor, escuche tantas veces eso que ya perdió gracia.

- Ren por favor, por tu hermana, hazlo por ella.

- no metas a Jun en esto.- dijo volviendo a un tono frío y monotono de voz.

- ho…Horo - dijo Tamao con lagrimas en sus ojos.

- Tamao!

- Son patéticos! - y luego de decir esto enterró la lanza en el pecho de la chica y arrojó el cuerpo agonizante al baño.

- No! Tamao!…amor resiste- Horo se acercó a su amada y le acarició el rostro que a cada segundo parecía perder cada vez más vida

- Sabes? Tu hermana, recuerdo que quedó en la misma posición después de mi visita

- qué?… Pili… bastardo como te atreves a hablar así de mi hermana!

- Horo no me hables así, no sabes cuan satisfactorio fue esa pequeña tarea, tan chillona…

- eres un desgraciado! - dijo mientras se abalanzaba sobre el chino.

- toma, un regalo para ti mi amor - lanzando la argolla de su madre y su muñequito hacia Horo

- no puede ser - las lágrimas se formaron en sus ojos al ver el anillo de su madre - que les hiciste bastardo! - gritó enfurecido

- adivina…- esa sonrisa macabra volvía a aparecer, su rostro ya ni se parecía al que había enamorado al Hokkaideño, ahora esa cara estaba llena de odio, más del que un ser humano normal podría soportar.

Ren esbozó por última vez su sonrisa sádica y llena de odio antes de clavar la lanza en el abdomen de su amado.

Horo lo miró impresionado y cayó arrodillado frente a él. Ren se arrodilló y acarició su mejilla.

- Pase tanto por ti, me alejé de todo y de todos por ti, y tu pfff ni te importó al momento de abandonarme. Yo te amé Horito, y si que lo hice, pero me di cuenta de algo, no fui hecho para amar, sólo soy un arma de destrucción, y lo peor, es que no me importa.

- Ren…

- si, que bueno es saber que te acuerdes de mi nombre. Espero que mis ojos sean lo último que veas.

Ren besó los labios de Horo por última vez, sacó su lanza del abdomen del Ainu y tomó el cuerpo arrastrándolo hacia la entrada de la casa. Dejó el cuerpo tirado cerca de la puerta y salió de la casa. No se había dado cuenta, pero los gritos de Tamao habían alertado a los vecinos, y ahora una patrulla estaba fuera de la casa y un hombre apuntaba directamente a Ren.

- Quieto!

- hmm - fue su única respuesta y siguió avanzando, ya había cumplido todos sus deseos, había cobrado venganza y con eso había recuperado su orgullo y todo lo que representaba ser un Tao. Un sonido ensordecedor cruzó el aire, y un dolor quemante invadió su pecho, se miró y vio sangre brotando de él. Todo se nubló, sintió como se debilitaba, y luego la frialdad del suelo. Todo se tornó negro.

- está muerto - dijo uno de los policías alejando la lanza del cuerpo de Ren.

Un auto negro llegó al lugar, la ventana bajó unos centímetros y un hombre miró aquella triste y horrible escena.

- recuperen el cuerpo de mi hijo y prepárenlo. Por fin vas a ser mi mejor zombie.

Fin


Lo escribí en una noche, con un poco de sueño, perdónenme lo sádico(mi mente es un misterio para mi xD) y la redacción no es muy buena, pero sé que si lo dejo para revisión va a perder la gracia para mí.

eeh y se termino..jaja mi primer fic q dura mas de un capitulo, ojalá les haya gustado..igual fome no ver muchos reviews...pero culpare la epoca del año :P

y a los q esciberon aunque sea en el primer capitulo se agradece el apoyo.