Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia a mi.

Capítulo 1: Reencuentro

BPOV

Perfecto.

¿Y ahora que hacía?

¿Me iba a vivir debajo de un puente?

¿Iba a una residencia de desamparados?

¿Mendigaba por la calle?

Caminaba por las calles intentando encontrar una solución ante mi problema: me había quedado sin casa.

Estaba estudiando último curso de economía en la universidad. Tengo 21 años. Y mi casero me acaba de echar de casa.

Hace tres meses que no la he podido pagar y ha optado para darme un ultimátum.

Me habían despedido de mi trabajo como camarera en un pub por las noches, pero la verdad es que me faltaba tiempo para estudiar, así que me concentré en mis notas.

Ahora estaba con mi maleta en plena calle y sin casa.

Pasé por un quiosco y me paré a hojear las noticias, a lo mejor había ganado la lotería.

Pero lo que ví me abrió la mente.

En dos revistas de prensa rosa decían: " el hombre más sexy del momento según una encuesta echa por la revista people es Edward Cullen", " Edward Cullen el soltero más deseado del mundo"

Cogí mi llavero y observé una llave que tenía.

Cogí mi móvil y marqué mi número de teléfono favorito.

- Diga- dijo una voz que yo muy bien la conocía.

- Hola- le dije entusiasmada, hacía como una semana que no habíamos hablado.

- Hola Bella, ¿qué tal estás?- me dijo contento.

- Bien, he leído que eres el soltero más deseado en el mundo y no he podido evitar llamarte- le dije.

Si, en efecto. Edward Cullen era mi mejor amigo desde que se nos caían los mocos de pequeños.

Es un poco raro tener un mejor amigo que salga en las portadas de las revistas, pero el será para mí mi mejor amigo pase lo que pase.

Además, tenemos una relación muy unida.

Desde que teníamos pañales que nos conocemos, nuestras madres eran muy amigas.

Y su hermana Alice y yo éramos muy amigas en el instituto, pero era diferente entre Edward y yo, estábamos en mejor sintonía.

Y él, bueno, el había cumplido su sueño completamente: era jugador de la NFL ( liga de jugadores profesionales de fútbol americano) en el equipo de New York Gegants.

Era el jugador más joven, soltero y deseado del fútbol americano.

- Vaya, me parece que por tu voz me vas a pedir algo…- me dijo y lo acertó de pleno.

Me conocía muy bien.

- Si bueno, ¿aún tienes esa casa en Arizona que estaba al lado de la universidad?- le pregunté.

- Claro- me dijo como si fuera normal tener casas esparcidas por el mundo.

- ¿Me la puedes prestar una semana? Es que no tengo donde vivir, hoy me acaba de echar mi casero. En serio me harías muy feliz…- le dije comenzándole a hacer chantaje.

- Que casualidad ahora estoy en el aeropuerto de Arizona y estoy cogiendo mi coche para ir a esa casa, me voy a estar tres temporadas en Arizona- me dijo y no lo entendí- Después te explico- me aclaró-. Claro que puedes ir, no hace falta que me pidas permiso, es también tu casa si quieres-.

- Gracias, ¿entonces nos vamos a ver ahora?- le pregunté eufórica.

- En unos veinte minutos- me confirmó.

No entendía por qué no estaba en New York, pero era la mejor noticia que me habían dado en un año.

Después de tres mese vería a mi mejor amigo.

- Voy para allá, hasta ahora- le dije y colgué.

Fui rumbo hacía su apartamento.

Mientras llegaba mi mente viajó al pasado.

Edward es tres años mayor que yo, por eso, cuando yo empecé el instituto, él era de los grandes.

Siempre que alguien se metía conmigo Edward venía y lo arreglaba todo, o bien, dándole un puñetazo o amenazándole.

Por eso, la gente se portó muy amable conmigo. Tenían miedo de edward.

Aún, cuando se fue del instituto a estudiar en la universidad, si, lo sé, es una máquina de estudiar y trabajar, a veces me venía a ver a la salida del colegio para ver si se portaban bien conmigo.

Como tenía mis defectos: era patosa, despistada… bueno, aún lo soy.

Y Alice, bueno ella iba a la misma clase que yo, pero es diferente, ella era muy sociable y amiga de todo el mundo.

Estaba ya en la calle donde había el apartamento.

Cuando vi como Edward salía de un taxi.

Mi corazón latió desenfrenadamente.

¡Qué ilusión volverlo a ver!

Fui deprisa a su lado.

Dejé la maleta en el suelo y cuando me vio extendió sus brazos.

Instintivamente corrí hacia el y me lancé de pleno en sus brazos.

Me cogió al aire y le comencé a dar besitos por toda la cara.

Siempre hacíamos estas cosas, la gente pensará que estamos locos, pero cada vez que nos volvíamos a ver la alegría inundaba el lugar donde estuviéramos.

Acabé dándole un megabeso en la mejilla.

El me dio su típico beso de "amistad".

Bueno es que desde pequeños que cuando estábamos muy contentos nos dábamos un pequeño besito en los labios, pero eso ya era costumbre entre nosotros.

Me parece que eso es culpa de nuestras madres que cada vez que nos hacíamos una foto nos decían que nos diéramos un beso, y como éramos pequeños lo hacíamos en los labios.

No era para incómodo.

- Te he echado mucho de menos, Bella- me dije dándome un último abrazo.

- Y yo también, ahora bájame o montaremos un escándalo público- le dije sonrojada por la gente que nos miraba y sacaba el móvil para hacer fotos.

Él, al igual que yo, solo llevaba una maleta.

Subimos a su apartamento.

Era un ático precioso, pero pequeño. Solo tenía comedor, baño y dormitorio, contando con la cocina.

Llegamos al apartamento y comenzó la lucha de siempre cuando me quedaba en esta casa a dormir.

- Quien llegue antes a la cama se queda con ella- dijo Edward.

La verdad es que no me parecía justo porque era us apartamento, pero esa era una de sus reglas.

Así que corrí hacia el dormitorio.

Pero unos fuertes brazos me cogieron al aire y me apartaron.

- ¡Edward! ¡No se vale usar tu fuerza sobrehumana!- le dije.

- Aquí todo se vale- me dijo y llegó primero.

Cuando llegué a la habitación él me miraba con cara de orgulloso por haberme ganado.

- No es justo, has utilizado tu fuerza contra una chica- le dije cruzándome de brazos y estirándome a su lado en la cama.

- Bueno, te dejo dormir conmigo en la cama, pero no te acostumbres o si no, cuando seas mayor no podrás dormir sin mí- me dijo riéndose.

- Sólo eres tres años mayor que yo, fanfarrón- le dije dándole un puñetazo amistoso en el brazo.

- Tienes razón, y ahora me vas a explicar lo que te ha pasado- me preguntó mirándome.

- Mmm.. Bueno, si puedo dormir en la cama…- el asintió- pues que me han echado de mi antigua apartamento, llevaba tres meses de retraso con el pago. Esta mañana me ha dicho que esta noche no dormiría en el piso . Entonces he pensado en que me podrías adoptar unos días o como mucho una semana- le dije con cara de corderito y con un puchero.

- Bella, parece mentira, soy tu mejor amigo, y eres como una hermana para mí, si necesitabas ayuda con el pago me lo podrías haber dicho, yo te hubiera ayudado, incluso mis padres- dijo frunciendo el ceño.

- Edward, no, ya hemos hablado de eso. Todos vosotros ya habéis hecho mucho por mi en este último año, no quiero deber más cosas- le dije.

- No nos debes nada, eres de nuestra familia, y una familia se cuida entre ellos- me dijo- pero yo te adopto el tiempo que quieras, incluso meses si quieres- me dijo- ¿pero no tenías trabajo en un pub?-.

- Si, pero me echaron por ser demasiado patosa- le dije y el se rió- ¿tu por qué estás aquí?-.

- Ah- me dijo con una sonrisa- he firmado por tres temporadas con el equipo de Arizona, los Arizona Cardinals así que durante tres años voy a vivir aquí- me dijo ilusionado- te quería dar una sorpresa pero… A demás, ¡Tengo la oportunidad con este equipo de llegar a la Super Bow!

- ¡Eso es fantástico! Así te podré ver en los partidos- le dije también ilusionada.

- Me alegra mucho de que otra vez estemos juntos- le dije- te he echado mucho de menos, me he sentido un poco sola- le confesé.

- Respecto a eso, ¿cómo lo estás pasando? ¿te sientes mejor?- me preguntó preocupado.

No, otra vez no, las lágrimas ya se me empezaban a acumular.

No quería pasar otra vez por el mismo drama.

Me tragué mis lágrimas como pude, me tragué mis malos recuerdos y mis pesadillas. No le podía hacer esto a Edward otra vez, no quería que sufríera por mi culpa.

- Estoy bien, sin contar el hecho de que me obligan a ir a terapia los sábados por la mañana…- le dije y le medio sonreí.

Me levanté de la cama y me puse a deshacer mi maleta.

Él también hizo lo mismo, mientras hablamos de cosas triviales, que habíamos hecho, cómo había ido….

Al final se nos hizo tarde.

- ¿Qué cenas normalmente?- le pregunté, la verdad es que no sabía sobre sus hábitos alimenticios.

- Comida basura- me respondió bajando la cabeza.

- ¡Edward!- le regañé- eres un deportista, deberías haber aprendido a cocinar- le dije- hoy pediremos comida china, pero mañana que es sábado, iré a la compra y yo me encargaré de cocinar en esta casa- le dije.

- Ei- me dijo haciéndose el inocente- yo te puedo acompañar a la compra, ¿con qué coche vas a ir?-.

- Ya pero antes tengo que ir a terapia así que cuando venga vamos en tu nuevo coche- le dije como si fuera una cosa mala.- En serio deberías ahorrar.

- Pero si ahorro- me dijo- solo es un coche de alquiler hasta que mi Volvo vuelva de New York en avión.

Puse los ojos en blanco ante su explicación.

Pedimos comida china y como de costumbres vimos la televisión mientras cenábamos.

Después mientras él fregaba los platos yo me duché y me puse mi pijama.

Cogí mi libro de Cumbres Borrascosas, y me metí en la cama bien tapada.

Estábamos en diciembre y hacía un frío de muerte.

Después Edward se duchó y vino a dormir.

Mientras leía noté que Edward se removía mucho en la cama.

- Bellaaaa…- me dijo con voz de sueño- Apaga la luz… No puedo dormir-.

- Pero quiero leer- le recriminé.

Él se incorporó, y alcanzó el interruptor de la luz en mi lado, y me apagó la luz.

Entonces me cogió una rabieta de las mías.

Volví a encender la luz, me levanté de la cama y encendí todas las luces de la casa.

Me volví a meter en la cama.

- ¡Bella!- protestó Edward.

Se levantó apagó todas la luces, la mía también, pero pude ver que en su cara había una sonrisa medio torcida.

Se volvió a meter en la cama.

Me dio un beso en la frente.

- Buenas noches Bella. Definitivamente de he echado de menos- me dijo.

- Buenas noches Edward- le dije.

Y me dormí.

Hola chicas!

Bueno, espero que os guste la historia, y a la que la seguíais en la cuenta de gumersinda, espero que me apoyéis =)

Intentare actualizar cada día, para así poder seguir donde se quedó la historia =D

Nos leemos

Saludos, bss i abrazos

Laura