Antes de irme del todo os traigo un pequeño regalo, o bueno, llamadlo como querais el caso es que Esmeralda Black no paraba de decirme que tal vez Draco debía besar a Hermione y a pesar de que yo sabía que debía rescatarla Lupin y que no había cabida para esto en la historia no me pude resistir a escribirle lo que hubiese podido pasar si Lupin, por cualquier circunstancia no hubisese acudido.

Se que os gustará más la otra versión, pero no me pude resistir a daros a probar este pequeño escrito que le envie a Esme y que espero que al menos os guste algo.

jajaja

De cómo, si esto fuese un Dramione…

Draco Malfoy volvió a escuchar el grito, ya no lo pudo soportar más, bajo las escaleras a toda velocidad, parándose en la sala, dónde un grupo de gente vestida de negro reía descontrolada.

Llevaban así varios días, los mortífagos parecían haber encontrado su diversión en torturar a Hermione, y él no podía hacer nada al respecto. Había sido Bella quien se lo había suplicado al Señor Tenebroso, Draco la odiaba, no podía decir cuánto, pero el deseo de acabar con ella y su siniestra risa le propinaba sosiego.

Su madre permanecía en un rincón, apartada del resto, cabizbaja y aparentemente ausente a la situación que la rodeaba, aunque alzó la vista cuando un nuevo grito desesperado salió de la habitación del fondo, Draco vio una lágrima caer de su iris azul.

Apretó los puños y con frialdad, tratando de aparentar que nada le alarmaba, recorrió la estancia en busca del desalmado que probaba su varita con Granger.

De nuevo sintió un escalofrío al comprobar que era Grayback otra vez quien faltaba en aquella sala, y un nuevo grito e Hermione le hizo saltar como un resorte. Era tarde y Lupin no iba a venir.

Cruzó la estancia, con paso firme y sin mirar a nadie, aunque su tía Bellatrix le llamaba entre gemidos histéricos.

De un golpe abrió la puerta y el odio corrió libre por su cuerpo cuando vio a Grayback sobre Hermione con la boca abierta sobre una herida sangrante en el cuello de la sangre sucia.

-¡Crucio!

La varita de Draco lanzó el hechizo contra el hombre lobo que se retorció, saliendo despedido, lejos de Hermione que sollozaba y gemía.

-¡Crucio!-Repitió consciente de que si no lo mataba era porque antes quería hacerlo sufrir.

No sabía por qué lo hacía y si acaso le preocupaba lo que pudiese hacerle a la sangre sucia, pero verla en ese estado había sido más de lo que podía soportar, y había soportado muchas cosas.

Grayback no dejaba de agitarse en el suelo, gritando de dolor.

-¿Qué se supone que pretendes?-Exclamó Bellatrix que ya no se reía y que aguijoneaba con la mirada a su sobrino.

-Se acabó tu turno engendro.-Le informó a Grayback, que paró de retorcerse en cuanto levantó su varita, ignorando las palabras de Bellatrix.-¿Acaso piensas que los sangre limpia deberíamos compartir nuestras sobras con alguien como tú?-Se burló en tono malévolo, metido en su papel de mortífago.

Hermione temblaba y Bellatrix empezó a reír de nuevo, arrastrando a Grayback fuera de la sala, el licántropo todavía gruñía y trataba de abalanzarse sobre Draco.

-Vaya sobrino, parece que si tienes lo que hay que tener, en ese caso, diviértete.-En ese momento Draco juró reservarle una imperdonable a su tía, pero cuando la puerta se cerró, recordó que había cosas más importantes que la venganza.

-¡Granger!-Exclamó corriendo hacia ella, su cuerpo todavía temblaba y lo hizo más cuando la tocó, para ver si tenía alguna mordedura.-No tengas miedo, no voy a hacerte daño. ¿Te ha mordido? Dime ¿Te ha mordido?

-No.-Contestó la chica entre sollozos.-No.-Repitió pues Draco, parecía no haberla oído y seguía palpando entre la sangre, buscando las marcas de los dientes de Grayback.

Se detuvo, tenía las manos empapadas de sangre, Hermione continuaba llorando descontroladamente y movido de nuevo por un impulso la abrazó.

Hermione no lo entendió al principio, por un momento pensó que la iba a atacar, que actuaría como Grayback, pero pasados unos segundos sus temblorosas manos se posaron en las mejillas de Draco, obligándole a mirarla, a la par que un sentimiento de gratitud hacia el Slytherin nacía en su interior.

-Gracias, Draco.-Dijo Hermione con ojos empañados en lágrimas y una voz entrecortada.-Muchas gracias.

Draco se quedó inmóvil por un instante, jamás había pensado que Hermione Granger tuviese nada que agradecerle, tampoco jamás había pensado que iba a salvarla, pero la chica todavía sollozaba con más intensidad.

-Ya está, Hermione ya pasó, voy a sacarte de aquí.-Aseguró, en tono solemne se lo prometió a sí mismo.

Apartó las lágrimas del rostro de la chica, que pareció calmarse ligeramente y se inclinó para delante con la intención de ayudarla a ponerse en pie.

Hermione creyó que iba a morir y Draco Malfoy la había salvado, ahora prometía sacarla de allí con incontestable autoridad y como una inconsciente ella confiaba ciegamente en él, también se inclinó hacia delante, pero sus intenciones eran bien distintas.

Quizá no era la mejor manera de expresar gratitud, pero en aquel momento, Hermione sabía que nada le iba a hacer sentirse más viva, que nada en el mundo podría transmitir mayores emociones que las que ella le quería transmitir a Draco.

Rozó sus labios con los suyos, temblorosos, húmedos de tanto llorar y lo hizo con miedo, con miedo de que Malfoy se diese cuanta entonces de a quien estaba ayudando, y con miedo la correspondió Malfoy, aferrándola con cuidado por la espalda, para que no cayese hacia atrás. Asustado como estaba, ahora él también temblaba, al tiempo que se internaba con suavidad en la boca de la Gryffindor, con a sabor a sangre y dolor.

Sabía que ella había sufrido, que deseaba sentir que a alguien le importaba, Draco sabía que el perdón que aquel beso transmitía no lo iba a encontrar en ninguna palabra vacía, supo que al final no todo iba a estar perdido, como si hiciese mucho tiempo que hubiese rogado por salir, una pequeña lágrima resbaló por su mejilla, y se mezcló con las de Hermione.

Permanecieron un tiempo así, reconfortándose mutuamente en aquel beso, haciéndose saber que no estaban solos. Hasta que se separaron y Draco la tomó de la mano, con la intención de ayudarla a levantarse.

-Vámonos.-Dijo al fin, consciente de que para sacarla de ahí, tendría que pasar sobre los mortífagos.

Vale, ahí está, ahora sí, de nuevo gracias y besos a todos, ya me dareis vuestra opinión respecto a esto, y bueno...hasta la próxima

os quiere

Aivlis Malfoy