Declaimer: Los personajes pertenecen a la brillante mente de Stephanie Meyer, yo solo hago la adaptación del libro que sabran el titulo al final de la historia…

Gracias a nyssaCullen por agregarme a sus favoritos, así que este cap para ti nyssa…

Disfruten el segundo cap…

Soñando una vida contigo

Cap II

La casa de verano era la misma, pero singularmente empequeñecida por el tiempo. Vista a través del ojo de un niño, había sido un espacioso, un poco mágico lugar, un lugar donde la diversión y las risas eran comunes, una casa hecha para los largos, gloriosos veranos. Bella estaba sentada en su auto y la miraba fijamente, sintiendo amor y una sensación de paz brotar para dominar su miedo a estar realmente aquí, en la escena de sus más recientes sueños. Nada más que buenos tiempos estaban asociados a este lugar. A la edad de catorce, había recibido su primer beso, hallándose con Jacob Algo allí en las sombras del sauce llorón. Ella había estado salvajemente enamorada de Jacob ese verano, ¡y ahora no podía siquiera recordar su apellido! Demasiado para el amor verdadero.

Ahora vio que la casa era pequeña, y que necesitaba una mano de pintura. Sonrió, pensando que se podía encargar de esa pequeña tarea mientras estaba aquí. El pasto estaba alto hasta la rodilla, y el columpio, colgando de una gruesa rama del enorme roble, se había soltado de un lado. Bella se endureció a sí misma y rápidamente miró en dirección al lago. El muelle necesitaba reparación, también, y trató de concentrarse en eso, pero la extensión de agua azul alargándose más allá del muelle trajo un brillo de sudor a su frente. La nausea revolvió su estómago y tragó convulsivamente mientras volvía bruscamente su mirada hacia la casa y se concentraba en cambio en la descascarada pintura del porche delantero.

La noche anterior, él la había matado. La expresión de aquellos ojos aguamarina había sido calma y espantosamente remota cuando la sostenía debajo de la fresca agua del lago, sus brazos como acero mientras sus aterrados forcejeos perdían fuerza, hasta que sus torturados pulmones habían dejado escapar su último precioso suspiro de oxígeno y había inhalado su propia muerte.

Se había despertado con el temprano amanecer, sudando y temblando, y sabiendo que no podía continuar así mucho más tiempo sin tener un ataque de nervios. Se había levantado, servido una taza de café, y pasado las siguientes horas sobrecargada de cafeína mientras hacía planes. No tenía trabajo pendiente en ese momento, por lo que designar tiempo libre para ella misma fue fácil. Probablemente no era inteligente, ya que era durante el verano cuando obtenía el grueso de sus ingresos, pero era fácil. A una hora en la que podía esperar razonablemente que sus padres estuvieran despiertos, los había llamado y les había pedido permiso para pasar un par de semanas en el lago. Como había esperado, ellos estaban encantados de que finalmente fuera a tomarse unas vacaciones. Los hermanos de Bella normalmente hacían uso de la casa de verano, pero por una razón o por otra, Bella no había vuelto al lago desde que tenía dieciocho años. Once años eran mucho tiempo, pero la vida de alguna forma se había interpuesto en el camino. Primero había estado la universidad y la necesidad de trabajar en el verano para financiarla, después un par de aburridos trabajos en su campo elegido que le dijeron que había elegido el campo equivocado.

Había tropezado con su carrera como pintora de casas por accidente, cuando había estado sin trabajo y desesperada por cualquier cosa que le reportara algo de dinero. Para su sorpresa, a pesar del calor, del trabajo duro, le había gustado pintar casas. A medida que pasaba el tiempo, más y más trabajos se cruzaron por su camino. Durante el invierno hacía algunos trabajos de interiores, pero generalmente trabajaba como un demonio durante el verano, y sencillamente no había sido capaz de ir para reunirse con su familia en alguna de sus salidas al lago.

"¿Pero qué hay de tu cumpleaños?" preguntó su madre. Recordando repentinamente el próximo evento. "¿No vas a estar aquí?"

Bella dudó. Su familia era grande en los cumpleaños, cosa que ella odiaba. Ahora que sus hermanos estaban casados y tenían hijos, con sus esposas e hijos arrojados al embrollo, no había un solo mes en el que el cumpleaños de alguien no estuviera siendo celebrado. "No lo sé," dijo finalmente. "Estoy cansada, mamá. Realmente necesito un descanso." No era eso por lo que quería ir al lago, pero tampoco era una mentira. No había dormido bien por casi un mes, y la fatiga la estaba destrozando. "¿Cómo te sentaría una fiesta demorada?"

"Bueno, supongo que estaría bien," dijo su madre dubitativamente. "Tendré que dejárselo saber a los muchachos."

"Sí, odiaría que hicieran una travesura de cumpleaños el día equivocado," replicó Bella con tono seco. "Si ya han ordenado una carga de estiércol de pollo para que me sea entregado, simplemente tendrán que retenerlo por unos pocos días."

Renné, su madre, rió entre dientes. "Nunca han llegado tan lejos."

"Solo porque saben que les haría algo el doble de malo."

"Diviértete en el lago, cariño, pero ten cuidado. No se si me gusta la idea de que estés sola allí."

"Tendré cuidado," prometió Bella. "¿Hay provisiones en la casa?"

"Creo que hay algunas latas de sopa en la despensa, pero eso es todo. Regístrate cuando llegues, ¿bien?"

'Regístrate' era el código para lo que su padre llamaba Levanta El Teléfono Y Déjale Saber A Tu Madre Que Estás Bien Así Ella No Llamará A Personas Perdidas. La Sra. Swan normalmente dejaba que sus hijos continuaran con sus vidas, pero cuando ella decía 'regístrate' todos ellos sabían que estaba un poco ansiosa.

"Llamaré tan pronto llegue a la tienda de alimentos."

Bella había mantenido su promesa, llamando tan pronto como llegó a la pequeña tienda de alimentos donde siempre habían comprado las provisiones para la casa de verano. Ahora estaba sentada en su auto en frente de la casa, helada de miedo ante la cercanía del lago, mientras las bolsas con alimentos perecederos se derretían lentamente en el asiento trasero.

Se forzó a respirar profundamente, derribando el miedo. Muy bien, así que no podía mirar hacia el agua. Mantendría los ojos apartados mientras descargaba el auto.

La puerta de malla metálica chirrió cuando la abrió, un familiar sonido que alivió la tensión de su expresión. El porche delantero recorría todo a lo largo el frente de la casa, y en su infancia había estado ocupado por una colección de desiguales sillones de mimbre y sillas de jardín. Su madre había estado sentada a menudo en el porche durante horas, cosiendo o leyendo, y manteniendo un ojo en Bella y los muchachos mientras ellos retozaban en el lago. El porche estaba ahora desnudo; los sillones de mimbre hacía tiempo que habían desaparecido, y había oído a su madre decir que las sillas de jardín estaban almacenadas en el cobertizo trasero. Bella no sabía si se molestaría en sacarlas, ciertamente no estaría mirando el lago si podía evitarlo.

No, eso no era verdad. Había venido hasta aquí para enfrentar el miedo que los sueños habían causado. Si eso significaba forzarse a sí misma a mirar el lago durante horas, entonces eso es lo que haría. No dejaría que esta locura nocturna le robara toda una vida de placer.

Cuando abrió la puerta delantera, el calor y el olor a rancio de una casa cerrada la golpearon a la cara. Frunció la nariz y se zambulló adentro, abriendo todas las ventanas para dejar entrar aire fresco. Para cuando había entrado todos los comestibles y guardado los perecederos en el refrigerador, la ligera brisa casi había logrado endulzar el aire.

Fuera de hábito, Bella se dirigió a poner su ropa en la misma habitación que siempre había usado, pero se detuvo tan pronto como abrió la puerta. Su vieja cama con estructura de hierro había sido reemplazada por dos camas gemelas. La habitación era mucho más pequeña de lo que recordaba. Un ligero ceño unió sus cejas mientras miraba a su alrededor. Los desnudos suelos de madera eran los mismos, pero las paredes estaban pintas de un color diferente ahora, y persianas cubrían las ventanas, en lugar de las cortinas con volantes que ella había preferido de jovencita.

La habitación de los muchachos siempre había tenido camas gemelas –tres de ellas, de hecho- y ella verificó adentro para ver si seguía siendo así. Así era, a pesar de que el número de camas había disminuido a dos. Bella suspiró. Le habría gustado dormir en su antigua habitación, pero probablemente la habitación de sus padres era la única con una cama doble, y sabía que apreciaría la comodidad incluso más. Tenía una cama extra-grande en su departamento.

Se sentía como Ricitos de oro mientras habría la puerta de la tercera habitación, y estalló en risa. Ciertamente, aquí estaba la cama que era precisamente buena. La cama doble ya no estaba. En su lugar estaba una cama súper-extra-grande que ocupaba la mayoría del espacio, dejando solo el espacio suficiente a cada lado para moverse mientras hacía la cama. Una larga cómoda doble ocupaba el espacio restante. Tendría que tener cuidado de no aplastar sus pies aquí, pero definitivamente dormiría con comodidad.

Mientras colgaba su ropa en el armario, oyó el inequívoco chirrido de la puerta de malla metálica, pesados pasos sobre el porche, y después dos cortas, fuertes llamadas sobre el marco de la puerta abierta. Sorprendida, Bella se quedó completamente inmóvil. Un helado nudo de miedo comenzó a formarse en su estómago. No tenía idea de quién podía estar ante su puerta. Nunca antes había estado asustada aquí –la tasa de criminalidad era tan baja que era casi inexistente- pero abruptamente estaba aterrorizada. ¿Qué ocurriría si un vagabundo la había visto descargar el auto y sabía que estaba sola? Ella ya había llamado a su madre, para dejarle saber que había llegado a salvo, por lo que nadie esperaría oír de ella hasta dentro de una semana o dos. Podía ser asesinada o secuestrada, y podrían pasar dos semanas o más hasta que alguien supiera que estaba desaparecida.

Había otras casas en el lago, por supuesto, pero ninguna dentro de la vista. La más cercana, una de alquiler, estaba como a media milla de distancia, oculta detrás de un dedo de tierra que se adentraba en el lago. La familia de Jacob Cualquiera-Sea-Su-Apellido la habían alquilado aquel verano cuando ella tenía catorce años, recordó. Quién sabía quien estaba alquilándola ahora, o si alguien no se había molestado en alquilarla y simplemente había entrado por la fuerza.

No había oído otro auto o un bote, así que eso significaba que quien sea que estaba en su puerta había caminado. Solo la casa de alquiler estaba a una distancia realista caminando. Eso significaba que él era un extraño, en lugar de alguien perteneciente a las familias que ellos se habían encontrado aquí cada verano.

Su imaginación se había disparado, pensó, pero no podía controlar su rápida, superficial respiración, o el fuerte latido de su corazón. Todo lo que podía hacer era permanecer aquí en el dormitorio, como un animalito paralizado por la cercanía de un depredador.

La puerta delantera se abrió. Había otra puerta de malla metálica allí, pero no tenía puesto el pestillo. No había nada para detenerlo, quienquiera que fuera, de simplemente ingresar.

Si estaba en peligro, entonces estaba atrapada. No tenía ningún arma, como no fuera uno de los cuchillos de cocina, pero no podía alcanzarlos sin ser vista. Lanzó una mirada agonizante a la ventana, ¿Cuáles eran sus chances de abrirla y saltar sin ser oída? Dado el silencio de la casa y su mala suerte con el equilibrio, comprendió, no muy buenas.

Aquel fuerte doble llamado sonó otra vez. Al menos él aún estaba en el porche.

Quizás ella estaba loca. ¿Cómo sabía siquiera que era un hombre? ¿Por la pesadez de sus pasos? Quizás solo era una mujer grande.

-"¿Hola? ¿Hay alguien en casa?"-

Bella se estremeció cuando la voz reverberó por la casa, por sus propios huesos. Era definitivamente la voz de un hombre, y sonaba extrañamente familiar, a pesar de que sabía que nunca antes la había escuchado.

Mi Dios, pensó de repente, disgustada consigo misma. ¿Qué le pasaba? Si el hombre en el porche quería hacerle algún daño, acobardarse aquí en el dormitorio no le serviría de nada. Y además, un criminal simplemente abriría la puerta y entraría, y ya lo habría hecho. Este era probablemente un hombre perfectamente agradable que estaba paseando y había visto llegar a un nuevo vecino. Quizás él no la había visto en lo absoluto, pero había notado el auto en el camino de entrada. Estaba haciendo el tonto descontrolándose con estas sospechas, este pánico.

Aún así, la lógica solo podía llegar hasta allí para calmar sus miedos. Necesitó un montón de autocontrol para enderezar sus hombros y forzarse a regular su respiración, e incluso mas para forzar a sus pies a moverse hacia la puerta del dormitorio. Se detuvo una vez más, aún fuera de la vista, para obtener un control más firme sobre su coraje. Luego salió del dormitorio hasta la sala, y dentro de la vista del hombre que estaba en el porche.

Ella miró la puerta abierta, y su corazón casi se detuvo. Su silueta se recortaba contra la brillante luz de afuera y no podía distinguir sus facciones, pero él era grande. Un metro noventa, al menos. Con hombros que llenaban el marco de la puerta. Era solo su imaginación, tenía que ser, pero parecía haber una indefinible tensión en la postura de aquellos hombros, algo al mismo tiempo cauteloso y amenazador.

No había manera de que se obligara a sí misma a acercarse más. Si el hacía un movimiento para abrir la puerta, ella se escaparía por la puerta trasera en la cocina. Su cartera estaba en el dormitorio detrás de ella y no sería capaz de alcanzarla, pero las llaves del auto estaban en el bolsillo de sus jeans, por lo que debería ser capaz de abalanzarse dentro del auto y trabar las puertas antes de que él pudiera alcanzarla, y luego conducir en busca de ayuda.

Ella se aclaró la garganta.

-"¿Sí?"- se las arregló para decir. -"¿Puedo ayudarlo?"-

A pesar de su esfuerzo, su voz salió baja y ronca. Para su consternación, sonaba casi... invitante. Quizás eso fuera mejor que sonar aterrorizada, pero lo dudaba. ¿Qué sería más probable que desencadenara el acercamiento de un depredador, el miedo o percibir una invitación sexual?

¡Detente! Se dijo ferozmente. Su visitante no había dicho o hecho nada para justificar ese tipo de paranoia.

-"Soy Edward Cullen"- dijo el hombre, su profunda voz una vez más sumergiéndose por su piel, haciendo todo el camino hasta sus huesos. -"Estoy alquilando la casa vecina por el verano. Vi su auto en el camino de entrada y me detuve para presentarme."-

El alivio fue casi tan debilitante como el terror, comprendió Bella cuando sus músculos se aflojaron y amenazaron con derrumbarse completamente. Estiró una temblorosa mano para apuntalarse contra la pared.

-"M-me alegro de conocerlo. Soy Bella Swan."-

-"Bella"—repitió él suavemente.

Había una sutil sensualidad en la manera en que él decía su nombre, casi como si estuviera saboreándolo.

-"Me alegra conocerte, Bella Swan. Sé que probablemente todavía estás desempacando, así que no te entretendré. Nos vemos mañana."-

Él se volvió para irse, y Bella dio un apresurado paso hacia la puerta, luego otro. Para cuando él llegó a abrir la puerta de malla metálica, ella estaba en la entrada.

-"¿Cómo sabe que aún estoy desempacando?"- dijo bruscamente, tensándose nuevamente.

Él se detuvo, no obstante no se volvió hacia ella.

-"Bueno, siempre doy un largo paseo por las mañanas, y tu auto no estaba aquí esta mañana. Cuando toqué el capó de tu auto recién, todavía estaba tibio, por lo que no has estado aquí desde hace mucho tiempo. Era una suposición razonable."-

Lo era. Razonable, lógica. ¿Pero por qué había comprobado el capó de su auto para ver cuán caliente estaba? La sospecha la mantuvo en silencio.

Luego, lentamente, él se volvió para enfrentarla. La resplandeciente luz del sol brillaba en el cobrizo cabello del vecino y revelaba claramente cada poderosa línea de su rostro. Sus ojos encontraron los de ella a través de la fina malla de tejido, y una lenta, indescifrable sonrisa levantó los costados de su boca.

-"Nos vemos mañana, Bella Swan."-

Inmóvil otra vez, Bella lo miró irse. La sangre se escurrió de su cabeza y pensó que podría desmayarse. Había un zumbido en sus oídos, y sus labios se sentían adormecidos. La oscuridad comenzó a bordear su campo de visión y comprendió que realmente iba a desmayarse. Torpemente se dejó caer sobre sus manos y rodillas y dejó que cabeza colgara hacia delante hasta que el mareo comenzó a desaparecer.

Mi Dios. ¡Era él!

No había ningún error. A pesar de que nunca había visto su rostro en sus sueños, lo reconoció. Cuando él se había vuelto para enfrentarla y aquellos ojos verde intenso habían brillado hacia ella, cada célula de su cuerpo había hormigueado en reconocimiento.

Edward Cullen era el hombre en sus sueños.

Espero que les haya gustado, ya vamos viendo un poquito mas a Edward, el próximo capitulo se viene muy bueno y con mas Edward, así que nos leemos en el próximo…

¿Algún Rewiev?