UN VIAJE AL PASADO

Capítulo I:

¿Cómo era mi madre?

Tititití, tititití, tititití. El sonido del despertador no cesaba mientras una niña no dejaba de dar vueltas en la cama. Cuando por fin el sonido entró en su mente una mano salió de debajo de las sábanas para apagarlo, muy apurada.

- Eres un caso, Ai... ¿Por qué te cuesta tanto levantarte?

- Lo siento Kerito. Te prometo que...

- sí, sí, sí. Que mañana te levantarás temprano y antes de que tu padre y yo nos levantemos harás un gran desayuno. Ni te esfuerces en decirlo, es misma promesa me la hiciste ayer, y también anteayer y también el día anterior; me la haces cada día pero no logras cumplirla nunca.

- Pero mañana la cumpliré, ya lo verás.- Decía la niña mientras se terminaba de peinar.- Porque pienso ponerme el despertador en el escritorio y además utilizaré también el de papá.

- ¿Sabes Ai?- Dijo Kero un poco melancólico.- Me haces las mismas promesas que me hacía tu madre.

La niña dejó de retocarse el lazo que había puesto al final de su trenza y lo miró con cara algo triste.

- La añoras mucho ¿verdad?- Y como el muñequito asintió prosiguió.- ¿Sabes? Esta noche he soñado con ella... con ella y con la abuela. Y era un sueño muy bonito.

La niña salió de su habitación mientras se ponía la llave estrella, y bajaba corriendo a la cocina. ¿Que quien es esta niña? Bueno, pues su nombre es Ai Li Kinomoto y sí, es la hija de Shaorán y Sakura. Físicamente es igual que su madre, es decir, una tez más o menos pálida con unos enormes y preciosos ojos verdes, su pelo era la única cosa que la diferenciaba de su madre, tenía el pelo bastante largo y era de un color castaño oscuro, igual que su padre, lo tenía rizado igual que su abuela y normalmente lo llevaba recogido en una larga trenza. Debía tener once años.

- Buenos días, papá.- Se giró a una fotografía y dijo- Buenos días mamá.

- Buenos días, Ai. ¿Cómo has dormido hoy?

- Muy bien papá. ¿Sabes? Hoy he soñado con mamá.

- ¿De verdad, hija? Me alegro.

- Sí, me decía que pronto estaremos juntas.

- ¿Ya se lo has contado a Kero? Ya sabes que tus sueños suelen ser premoniciones.

- No, ya lo haré cuando regrese esta tarde.- Dijo ella expresando tristeza.- Hoy es el cumpleaños de mamá.

- Sí, y también el aniversario de su muerte.- Repuso Shaorán con tristeza, pero añadió con una sonrisa.- Ai, hija ¿Puedes traerme una carpeta que me he dejado en el salón?

- Sí, papá.- Dijo mientras se levantaba tras el desayuno dirigiéndose al salón y lanzando un grito de felicidad.- ¡Lo has recordado! ¡Lo has recordado!

- ¿Qué te pensabas, tontita?- Dijo Kero mientras entraba con Shaorán al salón.

- Nunca podría olvidarme de tu cumpleaños, Ai. Hoy cumples once años.- Miró como la niña saltaba de felicidad alrededor de un paquete preciosamente envuelto, y añadió.- Pero más vale que lo abras cuando regresemos esta tarde. Ahora vete o llegarás tarde al colegio.

- ¡Es verdad!- Repuso la niña mientras cogía su gorra y se ponía a toda prisa los patines.- ¡Adiós papá!

- ¡Ai no te olvides que te iré a buscar a la salida para visitar a tu madre!- Le dijo mientras la niña salía a toda velocidad y la veía alejarse.- "Ojalá pudieras verla, Sakura"

**Flahsback**

Se ve a dos jóvenes paseando cogidos de la mano. El joven está siempre atento a la muchacha por si necesita algo.

- ¡Ahhhh!(Suspiro)... Quieres tranquilizarte Shaorán. No voy a desmayarme. Tranquilo.- Le decía la joven con ternura.

- Sabes que no debes esforzarte. Mientras esperas el transplante debes agotarte lo menos posible, cariño.- Le respondía él.

Ambos se sientan en un banco y ella le coge la mano y le sonríe.

-¿Sabes? Te tengo una sorpresa.

- ¿Una sorpresa? ¿Cual?

- Vas a ser papá.

- ¿¡QUE!? ¡Eso no puede ser, Sakura! ¡Tú lo sabes! ¡En tu estado no puedes...!

- ¡Sí que puedo, Shaorán! Y quiero.

- Pero... podrías...

- No te preocupes Shaorán, no moriré. Soy una chica muy fuerte. Ya lo verás.

** Flashback**

- "Tal vez, debí ser más insistente, peor tú lo deseabas tanto..."- Pensaba- "Pero tú ya sabías que no sobrevivirías... y me lo ocultaste."

**Flashback**

- Cariño, ¿Qué haces con las cartas y la llave?

- ¡Oh! No, nada, Shaorán. Solo recordaba.- Le respondió ella con una sonrisa.

El sale de la habitación, hay alguna cosa que le dice que algo no va bien, y va a hablar con Kero, a ver si él le puede aclarar...

- Kero, ¿Tú sabes que hace Sakura con las cartas?

- No, me echó de allí en cuanto entré.

- Me da mala espina.

- Tranquilo, seguro que solo quiere recordar. Ya sabes que últimamente está muy sentimental con eso del embarazo.

**Flashback**

- "Pero no era eso precisamente, todo lo contrario. Todavía recuerdo la carta que me dieron las enfermeras después del parto... el parto..."

**Flashback**

- ¡Shaorán!

- ¡Tomoyo! ¡Eriol! Menos mal que ya habéis llegado, estoy muy preocupado por ella.

- No te preocupes. Ella es una persona muy fuerte.- Le dijo Eriol con mucho nerviosismo.

Todos estaban allí: Rika y su esposo el Sr. Terada, Chiharu y Yamasaki, Naoko, Tomoyo y Eriol, Touya, Yukito, el Sr. Kinomoto y la Sra. Daidouji. También estaba Kero, pero él estaba escondido en el bolso de Tomoyo. Todos iban de arriba a bajo, todos temían lo que podía pasar allí dentro, ya hacía varias horas que Sakura estaba de parto, y tenían miedo por ella.

De pronto, tanto Shaorán como Eriol, pararon bruscamente sus paseos nerviosos, y ambos se pusieron muy pálidos. Mientras Eriol se entristecía, Shaorán se derrumbaba mientras las lágrimas, se desbordaban en sus ojos. Lo habían notado, habían sentido como la energía mágica de Sakura, que está tan ligada a la energía vital se desvanecía en la nada.

- ¡ Por favor! ¡Sakura, no me dejes por favor!

- ¿Señor Li?- Dijo un doctor. Su rostro expresaba una gran tristeza y pesar.

- Soy yo.- Dijo Shaorán mientras intentaba aparentar calma. Como si no supiera lo que ya sabía.

- Lo... lo lamento mucho, señor. Su... su esposa ha fallecido al dar a luz. Su corazón no pudo soportar el esfuerzo. A pesar de que lo intentamos no pudimos salvarla. Murió justo después de tener una hermosa niña. En verdad... lo lamento mucho.

Ya sí, dio rienda suelta a su dolor. Lloró. Lloró como nunca antes había hecho. Había perdido a su mujer, a la persona que más había amado en toda su vida. La persona que había amado desde los diez años, que había amado nada más verla.

- Señor Li.- De dijo una enfermera.- Su esposa me pidió que le entregase ésto, en caso de que le ocurriese algo.

Le alargó una carta. Nada más abrirla vio la letra de Sakura y a medida que la leía podía escuchar claramente la dulce voz de su esposa.

" Shaorán, amor:

Sé que cuando leas esta carta yo ya no estaré. Lo sé y lo acepto. Espero que tú también lo llegues a aceptar un día no muy lejano. Sé perfectamente que no voy a sobrevivir gracias a mi poder... a mis sueños. No creas que no deseo vivir, ni mucho menos, lo que más deseo en este mundo es permanecer a tu lado y junto a ti, ver crecer al fruto de nuestro amor.

Cuida mucho de nuestra pequeña, porque será una niña, y haz que sea muy feliz, procura que tenga una niñez tan bonita como la tuve yo. Eso sí, te ruego que no le pongas mi nombre, me gustaría que se llamase Ai. Enséñale todo lo que puedas sobre magia, si es necesario pídele a Eriol que te ayude.

Con respecto a las cartas, no te preocupes. Lancé un conjuro sobre ellas, con su consentimiento, claro, por el cual pasarán automáticamente al cuidado de nuestra pequeña. Cuando ella cumpla ocho años, lo estarán de forma activa y ella deberá transformarlas tal y como hice yo. Pídele a Eriol que realice lo mismo que hizo por mí, lo de los trastornos...

Por último, te pido que seáis muy felices, al igual que lo somos ahora. Yo siempre estaré con vosotros como mi madre ha estado conmigo.

Tu esposa que te ama:

Sakura Li"

**Flashback**

-" Espero haber cumplido todo lo que me pediste, al igual que tú estás cumpliendo tu promesa, porque sé que siempre estás a mi lado"

- ¿Otra vez pensando en ella?- Kero interrumpió sus pensamientos.

- Sí. Sabes que siempre pienso en ella,- Repuso con una triste sonrisa.- al igual que tú.

- Sabes que no lo puedo evitar. Ai se parece tanto a Sakura, lo ha heredado todo de ella.

- Lo sé. Lo mismo me pasa a mí. Al mirarla me parece ver a su madre cuando era niña.

Mientras una niña patinaba a más no poder para no llegar tarde a la escuela, ya que aunque no se había levantado muy tarde, si se había distraído más de la cuenta esa mañana.

- ¡Ai! ¡Espérame Ai!

- Hola Reiko.- Dijo mientras disminuía la velocidad para que la alcanzasen.- ¿Cómo estás?

- Muy bien, gracias.- Repuso Reiko.- Por cierto ni creas que se me ha olvidado, felicidades.

- Gracias. ¿Cómo están tus padres?

- Muy bien. Te envían sus saludos y felicitaciones.

- Gracias. Supongo que los veré luego.

- Sí. Debe ser muy triste que tu cumpleaños coincida con el aniversario de la muerte de tu madre.

Ambas niñas continuaron el camino hasta la escuela hablando de todo un poco. Seguramente ya habréis imaginado quien es Reiko, pero igual yo lo aclaro. Reiko Hiragisawa Daidouji, la hija mayor de Tomoyo y Erio, puesto que ellos habían tenido dos hijos: Reiko, una niña de once años, tenía unos enormes ojos azules y pelo corto de un negro azulado, lo llevaba muy parecido a como lo solía llevar Sakura de niña, su tez pálida y sus gafas le daban un toque misterioso que había heredado de su padre; luego estaba Tenshi, un niño de cinco añitos, muy parecido a su hermana mayor. Reiko, al igual que en su día su madre lo fue de Sakura, era la mejor amiga de Ai, y también tenía una gran afición por las cámaras en general y una bonita voz, cosa que Ai adoraba.

Las dos niñas llegaron a la escuela, estaban muy animadas ya que era el último día del curso y les iban a entregar sus notas. Las dos estaban tranquilas puesto que eran muy buenas estudiantes, así pues estaban seguras de que iban a sacar muy buenas notas. Nada más entrar se dirigieron a sus asientos que daba la casualidad que eran los mismos que sus madres ocupaban cuando eran niñas e iban a primaria. No habían acabado de sentarse cuando llegó la profesora que comenzó a repartir los boletines.

- Aquí tienes, Hiragisawa. Perfectas como siempre.

- Gracias, señora.

- Éstas son las tuyas, Ai. Realmente estoy muy orgullosa de ti, son muy buenas.

- Gracias, tía Kaho.

La profesora continuó repartiendo las notas del resto de alumnos. Como ya habréis imaginado, la profesora de Ai ni es otra que Kaho, la antigua señorita Mitzuki, ahora convertida en la señora Kinomoto, ya que se casó con Touya un año antes que lo hicieran Shaorán y Sakura, y fruto de su matrimonio había tenido un hijo, al que llamaron Touji y que era un año mayor que su prima y se comportaba con ella igual que lo hacía Touya con Sakura. Cuando terminó de repartir las notas se despidió de sus alumnos y les deseó suerte pare el curso próximo.

- Ai, ¿puedo hablar contigo?- Dijo Kaho cuando ya todos se iban.

- Sí, claro que sí tía.

- ¿Te encuentras bien? He notado que hoy has estado muy callada y triste. Le dijo.- Es por el día de hoy, ¿Verdad?

- Sí y no. Por una parte estoy alegre porque hoy es mi cumpleaños, pero por otra también es el aniversario de la muerte de mamá.

- Ya lo entiendo. La echas de menos.

- Eso es confuso.- Le dijo Ai, que viendo la expresión de su tía continuó. Por un lado sí, la echo de menos pero a su vez... ¿Cómo se puede estar de menos a quien no conoces, tía? Cierto que papá me habla de ella, y que la quiero mucho, pero aún así no la conozco.

- Ai...

- No conozco a mi madre, prácticamente no sé como era y especialmente hoy no puedo dejar de preguntarme como era mi madre.- Entonces levantó la mirada.- Explícame algo de ella tía.

- Muy bien, pero vamos saliendo que tu padre te estará esperando.

- Sí.

La niña se puso su gorra y recogió sus cosas, mientras la maestra la esperaba en la puerta pacientemente, pensando que explicarle a la pequeña. Una vez se reunió con ella, comenzó.

- Tu madre, Ai, era una persona maravillosa. De esas que prácticamente no se encuentran. Siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás, incluso antes de tener sus poderes, cuado la miraban nunca la veías triste o deprimida, siempre sonreía y alegraba con su sonrisa a los demás. Era generosa y bondadosa al igual que modesta y con una gran inocencia. Siempre fue muy bonita al igual que tú, y como ya sabes, trabajó como modelo desde los diecisiete años. Tenía una gran vitalidad, con su gran facilidad para los deportes... Era única.

- Gracias.- Le dijo la niña.- Gracias por hablarme de ella. Realmente te lo agradezco.

La maestra sonrió tristemente mientras veía a la niña como se alejaba al ver a su padre. Pobre Ai, debía ser duro para ella el crecer sin su madre, claro que Sakura también tuvo que crecer sin ella.

- Hola papá.

- Hola Ai, ¿Qué tal el día?

- Muy bien, al igual que mis notas.

- Me alegro mucho hija. ¿Vamos?

- Sí.

Padre e hija se marcharon de la escuela, y se dirigieron al cementerio, como cada año en ese día, y rápidamente se dirigieron a un mausoleo. Una vez dentro depositaron unas flores encima de una tumba, flores de cerezo, sus favoritas. Allí padre e hija leyeron lo que rezaba la inscripción de la lapida:

"Aquí descansa Sakura Li.

Nacida el día 1 de abril de 1987 y fallecida a la edad de veintidós años, el día 1 de abril del año 2009. Descansa en paz.

Le dedican este pensamiento: su esposo Shaorán Li, su hija, su familia y amigos"

No estuvieron mucho tiempo, después de todo a Shaorán no le gustaba que Ai fuese a ese lugar, normalmente iba solo o con Kero. Solo la dejaba acompañarlo en ese día, y aún así lo hacían poco rato.

Al salir, se encontraron con Tomoyo y Eriol que al igual que ellos iban a visitar la tumba de Sakura, tras saludarse y quedar para más tarde celebrar el cumpleaños de Ai, se marcharon.

- ¡Kerito! Ya hemos llegado.- Dijo Ai nada más entrar.

- ¿Cómo ha ido?

- Bien Kero, gracias.- Repuso Shaorán con una sonrisa.- Ai, ¿no olvidas algo?

- ¿El qué, papá?

- ¡Tu regalo!- Dijo Kero.

- ¡Es cierto!

La niña corrió al salón y abrió la caja que esa mañana había dejado allí mismo al irse a la escuela. Allí, perfectamente doblado se encontraba un precioso vestido blanco.

- ¡Papá, gracias! ¡Es precioso!

- ¡Eh! ¿Y a mí no me dices nada? Yo también he participado.

- Gracias a ti también, Kerito.

- Ahora ¿Qué tal si comenzamos a prepararlo todo para la fiesta?

- ¡Sí!

Aquella tarde se reunirán para celebra el onceavo cumpleaños de Ai, y vendrían Fujitaka, Sonomi, Yukito, Touya y Kaho junto con Touji y Tomoyo y Erio junto con Reiko y Tenshi, todo tenía que estar perfectamente preparado para cuando llegasen. Así pues ya se podía ver a los tres preparándolo todo. Mientras Shaorán y Ai se encargaban de la comida, Kero decoraba el salón, pero al cabo de un rato Ai se le añadió, cosa que Shaorán aprovechó para cocinar el pastel de cumpleaños de Ai. Pronto estuvo todo listo.

-¡Jo! ¿Por qué tiene que venir Touji? Preferiría que no lo hiciera.

- No digas eso, es tu primo.

- Sí, pero siempre me molesta, e incluso me llama "monstruo" como si él no se hubiese mirado al espejo. Si lo hiciera vería que el único monstruo es él.

- Lo hace porque te quiere, ya lo sabes.

- Pues vaya forma más extraña de expresarlo.

Shaorán se rió mientras recordaba como Sakura también se quejaba del comportamiento de Touya, muy especialmente del apodo tan cariñoso con el que le llamaba: "monstruo". En ese momento llamaron a la puerta y fue a abrir al primero de los invitados, que no era otro que el Sr. Kinomoto.

- ¡Abuelo!- Gritó la niña al verlo entrar en el salón.

- ¿Cómo está mi nieta favorita?

- Muy bien, abuelo. No sabes lo que me alegro de verte.- Dijo la niña mientras Fujitaka sonreía.

Poco a poco fueron llegando todos los invitados que les iban entregando sus reglaos a la niña, Sonomi un frasco de perfume, Yukito unos dulces (como no), y Eriol y Tomoyo un enorme osito de peluche, muy parecido al que Shaorán le regaló a Sakura "Shaorán-Chan". Touya y su familia todavía no había llegado , peor no tardaron mucho en aparecer.

- ¡Hola monstruo! ¿Que tal te sienta ser un año más vieja?

- ¡TOUJI!- Gritó Ai mientras le daba una patada en la espinilla y lo perseguía por toda la habitación.- ¡VEN AQUÍ! ¡CÓMO TE PILLE TE MATO!

Todos rieron al ver la escena, como les recordaba a Sakura y Touya. Así entre risas llegó el momento del pastel. Se apagaron las luces y entró Shaorán con un pastel de chocolate con once velas.

- Pide un deseo, Ai.- Le dijo Reiko.

- Muy bien.- Dijo la niña.- "Deseo... deseo poder conocer a mi madre."- tras ésto sopló las velas que se apagaron todas.

- ¡Bien! Ahora tu deseo se cumplirá.- Le dijo su amiga ilusionada.

Después de aquello, la fiesta terminó pronto. Así pues, tras despedir a los invitados y recoger todo lo de la fiesta, se acostaron.

- "Espero que mi deseo realmente se cumpla."- Pensó la niña antes de dormirse.

- No te preocupes, yo haré que se cumpla.- Dijo una dulce voz de mujer.

Cuando Ai se despertó a la mañana siguiente, se sobresaltó, puesto que aquella no era su habitación, se parecía mucho pero no lo era. Vio a Kero durmiendo a su lado.

- ¡Kerito! ¡Kerito! Despierta ¡Kerito!

- ¿Que pasa?... ¡Vaya si te has levantado temprano, Ai!

- Deja eso ahora. ¿Que ha pasado?

- ¿Qué?

- Mira a tu alrededor. Esta no es mi habitación.

- ¡Vaya pues es cierto! ¿Y tu padre? ¿También está en este lugar?

La niña se levantó y buscó a su padre por toda la casa que resultó ser un pequeño piso, pero no lo encontró.

- ¡No está!- Dijo la niña mientras sus ojos comenzaban a brillar más de lo normal.

Siguiendo un presentimiento, Kero se acercó al televisor y lo encendió, apareciendo en la pantalla una mujer que iba a dar el parte metereológico.

- Hoy día dos de abril de mil novecientos noventa y ocho hará un día...- comenzó.

Ai y Kero estaban petrificados, ¡HABÍAN VIAJADO AL PASADO!