Capítulo X

Una despedida, regreso al hogar y...

Habíamos dejado en capítulo anterior a Ai, Reiko y Kerito acompañados por Tomoyo Sakura, Shaorán y Eriol, Spinel y Rubimoon, que acababan de presenciar el nacimiento del nuevo guardián... mejor dicho, guardiana. Kitiara o Kity, como Ai la llamaba. Y sus "acompañantes" después de los acontecimientos habían descubierto la verdadera personalidad de Ai y Reiko.

- Es realmente preciosa.- Decía Kerito.- Escúchame bien, Kity, yo soy tu hermano mayor y tienes que ser buena y obedecerme.

- ¡No puede ser!- Dijo Sakura con los ojos muy abiertos.- Ai, ¿quién es ese espíritu?

- Ese espíritu... era mi madre, Sakura.

- ¡Pero tiene mi círculo mágico!

- Lo sé.

- Pero dos personas no pueden compartir la misma magia. ¡No pueden!

- También lo sé. Pero no estáis compartiendo nada.

- Lo que estás insinuando es...

- Lo que piensas.- Dijo Kerberos, bajo su auténtico aspecto y ya sin la ilusión que lo ocultaban a sus ojos.

- ¡Kero!

- Hola Sakurita.

- ¡No puede ser!

- Ahora entiendo porqué la presencia de Ai se me hacía tan familiar.- Dijo Shaorán.- porque se parece mucho, a la de Sakura.- Dijo mirándola.- Su madre.

- Ai.- Dijo entonces una dulce voz adulta.

Ai se giró, y todos pudieron ver como sus ojos se llenaban de lágrimas cuando se encontraron con el espíritu de Sakura que sonreía muy dulcemente y tenía los brazos abiertos.

- Ai.

- ¡Mamá! ¡Mamá!- Dijo lazándose a sus brazos.

- Mi pequeña Ai. No llores... no me gusta verte llorar, y a tu padre tampoco.

Mientras madre espíritu e hija se abrazaban, Sakura todavía era incapaz de creer lo que veía, lo que acababa de descubrir era demasiado... demasiado para poder aceptarlo. ¡AI ERA SU HIJA! Pero un momento, si ella era su madre... su padre...

- Un... un momento. Si Ai e mi... mi... mi hija, ¿quién es su padre?

- Esa es una buena pregunta...- Dijo Shaorán enojado ante la idea.- "Más que nada para pegarle una paliza"

- Pensad un poco...- Dijo Tomoyo con una risita.- ¿Cual es el apellido de Ai?

- ¡Que pregunta Tomoyo! El apellido de Ai es...- Sakura palideció y Shaorán se puso más rojo que una manzana de esas que parecen de caramelo... ya sabéis.

- Es... es... Li.- Dijo Shaorán y continuó con un murmullo.- Eso quiere decir que Ai es... es...

- Sí, Shaorán. "Tu" hija.

Esto ya era demasiado para la pobre Sakura... acababa de enterarse que Ai una de sus amigas y que siempre había estado envuelta en el misterio, era "su" hija... eso ya era mucho pero... pero es que además también se había enterado que el padre de Ai era su mejor amigo, Shaorán.

Mientras madre e hija seguían abrazadas. Sakura porque siempre lo había querido hacer y Ai porque expresaba al fin todos sus sentimientos hacía su madre. Bien sabía que no era más que un espíritu pero era su madre. Siempre se había sentido celosa cuando sus amigas hablaban de sus madres, no tenían ninguna consideración, de la única persona que nunca había sentido envidia de que tuviese a su madre cerca, era de Reiko. Su tía Tomoyo siempre se había comportado como una madre con ella, pero... su tía nunca podría ser su madre, nunca ¡NUNCA!

- Mamá.- Dijo todavía con voz llorosa y mirándola a los ojos.

Era extraño se había pasado toda su vida pensando que le diría a su madre si pudiese verla y ahora, sencillamente era incapaz de pronunciar una palabra, una palabra que no fuese "mamá". Pero no hacía falta... su mirada lo decía todo, decía lo mucho que la quería, lo mucho que la había echado de menos, lo mucho que había deseado tenerla a su lado, y Sakura podía leerlo y lo sabía. Lo sabía porque siempre había estado con ella.

- Ai, es la hora.- Le dijo mientras le acariciaba el cabello.

- ¿La hora? ¿La hora de qué?

- De volver.

Ai se separó de su madre y la miró con atención. Había pasado ocho meses en el pasado y la idea de volver le había pillado por sorpresa. Quería asegurarse que lo dicho era cierto.

- ¿De verdad?

- Sí. ¿Acaso no deseas volver a ver a tu padre?

- Claro que sí. Pero me cuesta creer que ya pueda regresar. Si puedo regresar quiere decir que ya te conozco ¿verdad? Que ya sé como eres.

- Sí. Y es por eso que es hora de volver a casa.

- Un... un momento.- Dijo Sakura.- No entiendo.

- Es fácil, Sakura.- Le dijo Reiko.- Ai deseaba saber como eras y puesto que le era imposible hacerlo en nuestro tiempo fue enviada aquí por ti, para que pudiese conocerte. Pero aunque tú nunca te habías separado de ella, para que no estuviese sola también trajo a Kerito. Como el hechizo para viajar a este tiempo lo lanzaste tú, ella no lo podía contrarrestar y entonces hasta que Ai no te conociese lo suficiente, no podía regresar.

- Es decir, que Ai vino aquí por Sakura.- Añadió Tomoyo.

- Sí.

- Reiko. Tú también has de regresar. No tiene caso que te quedes una vez que Ai haya vuelto.

- Sí, tía.

Reiko se separó un poco de Sakura, Tomoyo y Shaorán y comenzó a recitar un conjuro y para sorpresa de todos fue recitado en inglés, formándose debajo de ella un círculo mágico muy parecido al de Clow Reed, y tras despedirse con la mano, desapareció, como si nunca hubiese estado allí.

- Ahora te toca a ti, Ai. ¿Quieres despedirte?

- Sí.- Se acercó a Tomoyo, Sakura y Shaorán.- Me ha alegrado conocerte, Sakura. Gracias ti he podido resolver muchas dudas. Por favor, no cambies nunca.- Y le dio un fuerte abrazo.- Tomoyo, me ha gustado comprobar que ha pesar de los años eres igual que la misma tía Tomoyo que conozco, cuida mucho de ella.- Le dio otro abrazo y se quedó mirando a Shaorán.- Si he de ser sincera, vine aquí para conocer a mi madre aunque me ha sorprendido ver que eres muy diferente a como yo te conocía.- También a él le abrazó.- Cuidaos mucho. Os recordaré siempre porque os quiero muchísimo.- Dijo mientras una lágrimas rebeldes se escapaban y corrían por sus mejillas.

Cogió a Kity en brazos e hizo una seña a Kerito ara que la siguiese, mientras se dirigía hacía su madre, para poder regresar a su vida normal.

- Cuando nos marchemos,- Dijo Sakura mirándose a sí misma, y a sus amigos (por el momento)- no podréis recordar nada, quedaréis sumidos en un sueño profundo que os hará olvidar. Nada en este tiempo podrá recordar nuestra presencia aquí.

Entonces se giró hacía Ai y le puso la mano en la frente mientras debajo de ellos aparecía el círculo mágico de Sakura, de un tamaño descomunal.

- Oh, padre tiempo. Escucha la súplica, de ésta, tu sierva. Concédeme una parte de tu inmenso poder. Permítenos regresar al Espacio-Tiempo al que pertenecemos. ¡Ayúdanos, oh, padre tiempo!

Una luz cegadora inundó el lugar y cuando desapareció Ai, Kity, Kerito y Sakura espíritu habían desaparecido. Fue en ese momento en el que vieron que ya no estaban que todas y cada una de las personas o seres que habían tenido contacto con Ai cayeron en un profundo y relajante sueño. Cuando despertaron les embargó la duda.

- ¿Qué estamos haciendo aquí?- Preguntó Sakura confusa cuando despertó.

- No tengo ni idea.- Repuso Shaorán.

- Bueno, volvamos a casa.- Dijo Tomoyo.

- Sí.

Y se marcharon, mientras Eriol, Spinel y Rubimoon tampoco entendían que era lo que había pasado.

- Eriol. ¿Qué es lo que estamos haciendo aquí?- preguntó una confusa Rubimoon.

- No lo sé. No consigo recordarlo, pero... puedo notar los restos de tres magias muy poderosas.

- ¿Tres?- Preguntó Spinel

- Sí, tres. Una es la de Sakura, aunque se nota muchísimo más fuerte. Y las otras dos, son completamente desconocidas para mí, aunque una tiene un gran parecido con la de Sakura y la de Li y la otra a la mía, pero son a su vez... diferentes.

- ¿Qué significa?

- No lo sé. Y no creo que logre averiguarlo, al menos no en mucho tiempo. Dijo misteriosamente.- Volvamos.

Era temprano, para ser domingo y Ai dormía plácidamente con Kerito a los pies de su cama como ya era costumbre. Seguramente hubiese dormido hasta tarde si no hubiese sido por un llanto que se escuchó por toda la habitación. Aún así, fue Kerito el primero en reaccionar.

- Shhhhhhh. Calla Kity que vas a despertar a Ai. ¿Qué te pasa? ¿Tienes hambres? Vamos, ¿Que tienes?- Dijo Kerito trantando de calmar a la pequeña bebé guardiana.- Shhhhhhh, pro favor, que vas a despertar a Ai.

- Que ya me ha despertado.- Dijo Ai abriendo los ojos.- ¡Kerito! ¡Hemos vuelto!

- Sí, que no recuerdas que tu madre te trajo de regreso ayer.

- Es verdad.- Dijo con una sonrisa, pero como el llanto de Kity no cesaba se levantó y se dirigió hacía la cestita donde estaba la pequeña. ¿Que tienes, corazón?- Dijo cargándola.- ¿hambre? Sí, tienes hambre... normal.

- ¿Hambre? pues espera que yo tengo unos dulces aquí guardados que...

- ¡Kerito! ¡Que es un bebé!

- ¿Que quieres decir?

- ¿Acaso comía dulces cuando yo era un bebé?

- No, tú tomabas biberones de leche.

- Pues, eso es lo que tiene que tomar Kity.

- Pero no tenemos biberones.

- Los crearemos con "Creativa" sujeta a Kity.- Ai cogió la carta y escribió, para que apareciesen biberones.- Toma.- Dijo alargándole uno a Kerito.

- ¿Y que quieres que haga yo?

- Que prepares uno. ¡Date prisa!

Y mientras Kerito se marchaba remugando a preparar el biberón, Ai acunaba a la pequeña Kity, mientras canturreaba para que se calmase. Un ratito después volvió a aparecer Kerito con el biberón preparado y se lo dio a Ai para que Kity se lo tomase.

Al cabo de un rato, Kity se terminó el biberón y se quedó dormida, y Ai se vistió y arregló su habitación y se dispuso a bajar para hacer el desayuno, y darle una sorpresa a su padre, tenía tantas cosas que contarle... aunque sus sorpresa fue ver a su padre levantado y sentado en la mesa mientras leía el periódico.

- ¡Buenos días, papá!- Dijo lanzándose a sus brazos llena de emoción.

- ¡Ai! ¡Mi niña! ¡Como has crecido!

- Papá, te he echado tanto de menos.

- Yo también. ¿Sabes? Me preocupé mucho cuando te fui a despertar y no estabas.

- Y yo me asusté mucho cuando me vi allí.

- ¡Vamos! Siéntate para que podamos desayunar.

- ¿Has preparado el desayuno?

- No, yo no lo he preparado.

- ¡Entonces lo iré a preparar!- Dijo Ai con muchas ganas.

- Buenos días, Ai.

Aquí Ai se quedó congelada, esa voz... esa voz era... era... Se giró hacía la cocina para ver si era cierto y... sí, era increíble, pero ahí estaba, con su sonrisa dulce y tierna para darle los buenos días...

- Ma... mamá.- Dijo en un murmullo apenas audible.

Porque la persona que estaba ahí con una sonrisa encantadora y la bandeja del desayuno no era otra que Sakura. Pero no, el espíritu de Sakura, no. Era Sakura de carne y hueso, como una mujer de treinta y tres años, que sería la edad que tendría si siguiese viva.

- Mamá, eres tú.- Dijo llorando.- ¿Es esto un sueño? ¿Estoy soñando? porque si es así no quiero despertar.

- No, Ai.- Dijo Sakura mientras dejaba en la mesa la bandeja con el desayuno y le sonreía.- Esto no es un sueño, es real.

- Mamá... ¡Mamá!- Dijo lazándose a sus brazos llena de alegría.

Estuvieron un rato así, abrazadas. Disfrutando del momento tan feliz para ambas mientras Shaorán sonreía. Él ya tuvo ese momento durante toda la noche anterior y le alegraba presencia éste.

- Pero, ¿qué es tanto alboroto?- Preguntó Kerito molesto.- Vais a despertar a... ¡Sakurita! ¡Eres... eres tú!

- ¡Kero!- Dijo abrazándolo con fuerza, mientras el peluche lloraba.

- ¿Pero... pero como...? Si tú...

- Digamos... que ha sido un pequeño regalo del padre tiempo.- Dijo con una sonrisa.

- ¿Que quieres decir, mamá?

- Esto es lo que sucede cuando un espíritu como era yo, invoca los poderes del tiempo, o padre tiempo como se le llama en los hechizos y conjuros. Pero para poder hacerlo tienes que conservar parte del poder mágico que tenías en vida y tener un buen motivo.

- Eso no lo sabía yo.- Dijo Kero con los ojos enormes.

- Es normal, Kero. Yo me enteré cuando ya había muerto y a través de mi madre.

- ¿Y que pasará ahora? La gente sabe que tú...

- Será como si nunca hubiese muerto. Solo aquellas personas más allegadas mí, es decir, tu padre, tus tíos, tu primo, tu abuelo, Tomoyo, Eriol, Reiko, Tenshi, Kero, Yukito/Yue y tú sabréis que yo no resistí el parto. Para los demás yo pude sobrevivir y cuando tú ya habías nacido pude curar mi enfermedad.

- ¿Quieres decir que te quedarás por siempre?- preguntó Ai.

- Sí, al menos hasta que la muerte me vuelva a llamar. Y ahora que tal si llamamos a los demás, me muero de ganas de verlos.

- Sí, pues yo tengo ganas de ver que cara ponen...- Rió Shaorán.

Fin

Bueno... ya se acabó.

Ehhhhhh! Un momento...

¿Que quieres Kero?

Nosotros también tenemos derecho a decir nuestras opiniones no?

Cierto... cierto...

Pero... ¿cómo queréis...?

Oye... que nos hemos mantenido calladitos durante todo el fic no? Ahora déjanos hablar.

Shaorán por favor no seas tan brusco. Perdónalo Khari

Gracias Sakura, tu siempre tan buena...

Bueno que queréis decir... rapidito.

Veamos... primero de todo... desde cuando me llevo yo bien con el mocoso? Por qué se tiene que casar con Sakura? ¡No me gusta! ¡Tampoco me gusta que me llaman Kerito! y...

Ay! ya cállate Kerito, cuando quieres puedes llegar a ser...

Oye Ai!

Como continúes protestando le voy a decir a Kity que no te haga ni caso.

No! Me gusta tener una hermanita... eso no!

Pues cállate y deja hablar a los demás.

Vale

Por qué tengo que morirme? eso no me ha gustado Khari

Porque si tú no te morías no había fic, además te he resucitado no?

No lo ha hecho el Padre-Tiempo.

Y quien se ha sacado de la manga lo del Padre-Tiempo.

Vale.

Pues yo no estoy conforme con el hecho de que Sakura se muriese... pero me ha encantado casarme con ella y tener una hija. **^^**

Sí a mí también ****^^****

Pues anda que a mí... así he podido nacer... ^^

¿Algo más?

Sí, muchas gracias por hacer que me haya casado con Tomoyo. Te lo agradezco mucho... y gracias por crearme una hija tan agradable y parecida a su madre.

Esto jaja ^^U

Sí, yo también te lo agradezco mucho Khari.

Y yo también. Si no yo no hubiese nacido... y no habría aparecido en el fic ni habría podido grabar a Ai cuando creó a Kity...

^^U Alguien más tiene algún comentario?

NOOOOOOOOOOO

Bueno pues ahora sí.

Fin