Capítulo II

Me llamo Ai

La niña miró incrédula al guardián, aquello tenía que ser una broma y una de muy mal gusto además, ¿acaso habían retrocedido veintidós años en el tiempo? ¡Eso era imposible! ¡Imposible! Porque de ser cierto ahora mismo estaría en la época en la que sus padres tenían su edad. Iba a interrogar a Kero cuando súbitamente acudió a su mente el sueño que había tenido la noche anterior ¿y si aquel sueño tenía algo que ver con todo esto?

- Oye Kerito, ahora que me acuerdo... no te expliqué mi sueño.

- ¿El de tu madre?

- Sí, tal vez nos aclare algo ¿no?

- Bueno... es una posibilidad. ¡Venga explícamelo!

- Bien, primero me veía con papá saliendo del cementerio, y una sombra alada nos seguía, luego me veía en mi fiesta de cumpleaños, en el momento del deseo y tras apagar las velas volvía a ver la sombra alada que asentía con la cabeza, acto seguido me vi en un campo lleno de árboles en flor eran cerezos y vi a mamá con la abuela y con una niña de mi edad, me acerqué a ellas y tanto mamá como la niña se giraron pero yo solo podía ver la cara de mamá y la de la abuela y entonces tanto mamá como la niña me dijeron que pronto estaríamos juntas.

- Déjame pensar...- Dijo el leoncito buscando un significado al sueño. No tardó ni dos segundos en continuar.- ¿¡POR QUÉ NO ME LO CONTASTES ANTES!?

- Es que por la mañana no tuve tiempo y por la tarde con lo de la fiesta... ¿por qué? ¿Puede ayudarnos?

- ¿¡AYUDARNOS!?

- ¿Ayudarnos? ¡Por el amor de dios, Ai, si te lo dijo clarísimo!

- ¿Que quieres decir?

- Pues que el sueño te quería decir ésto. Seguramente... ¿Ai, que deseo pediste?

- Di te lo digo no se cumplirá.

- ¡DIMELO!- Rugió Kero con una enorme vena en la cabeza.

- Bueno...- Dijo la pequeña algo asustada.- Deseé conocer a mamá.

- ¡ME LO IMAGINABA! La sombra alada de tu sueño, era tu madre, al seguirte a todos lados quiere decir que ella siempre está cuidando de ti y cuando al pedir el deseo ella asintió, quiere decir que ella ha sido quien te lo ha concedido, o sea, que ella ha sido quien nos ha enviado aquí. ¡AHORA ENTIENDO QUE AYER NOTASE SU PRESENCIA!

- Y lo del campo ¿Qué quiere...?- Dijo la niña atónita.

- Seguramente la niña que estaba con tu madre y tu abuela, era tu madre de niña por eso no le podías ver la cara y al decirte que pronto estaríais juntas...

- Me decía que me iba a enviar al pasado para que la conociese.- Dijo ella con un hilo de voz.

- Exactamente.

- ¿Y como regresamos?

- Nosotros no podemos hacer nada, el hechizo lo hizo tu madre, así pues solo ella lo puede quitar.

- ¡¿QUÉ?! ¡¿ESO QUIERE DECIR...?!

- Que hasta que tu deseo no se haya satisfecho, no volveremos a nuestro tiempo.- Dijo el leoncito muy serio.

- "Que raro que Ai no se haya levantado aún. Kero ya tendría que haberla despertado..."- Pensaba Shaorán mientras se dirigía a la habitación de su hija para despertarla.- Ai, levántate que ya es...

No llegó a terminar la frase, la habitación estaba vacía. Ni Ai, ni Kero estaban allí. La buscó por toda la casa o al menos una nota que le dijese donde estaba pero nada. Ahora sí comenzó a preocuparse, Ai nunca se iba sin avisar. Cogió el teléfono dispuesto a llamar a Tomoyo y Eriol.

- ¿Diga?- Se escuchó al otro lado del teléfono.

- ¿Tomoyo? ¿Eres tú? Soy Shaorán.

- Shaorán ¿que pasa? te noto angustiado, dime...

- ¿Está Ai en tu casa?

- No ¿por qué me lo preguntas?

- Porque no está aquí ni ella, ni Kero yo no hay ninguna nota por su parte... no sé donde puede estar...

Mientras en la casa de Touya y Kaho, Touji estaba muy inquieto, al igual que su padre, ambos tenían un presentimiento muy extraño y lo estaban comentando con Kaho cuando llegó una visita un tanto... inesperada.

- Touji, hijo, ¿Qué te pasa? Te has quedado muy pálido.

- Mira tras de ti, papá.

- Hola, Touya.- Dijo una voz perfectamente conocida por los esposos Kinomoto.

Touya se giró, solo para observar a una mujer joven de unos veintidós años de pelo largo y liso de un color castaño muy claro, casi rubio. Con enormes ojos verdes y una tez más o menos pálida, que vestía un bonito vestido rosa pálido y a la que le sobresalían dos alas rosáceas. Hay que añadir que era totalmente transparente.

- Sa...Sakura.- Dijo casi en un murmullo apenas audible.

- Me alegro de volver a verte, hermano. Kaho. Ha pasado mudo tiempo.

- Sí, mucho. Ayer hizo once años, y la verdad es que te he echado de menos.

- Y yo a ti.- Dijo con una sonrisa muy dulce.

- ¿Tú eres mi tía?- Dijo un todavía asustado Touji- ¿La madre de Ai?

- Sí, Touji, lo soy. Realmente has crecido mucho en once años.

- ¿Que esperabas? No siempre iba a ser un bebé.- Replicó Touya con una sonrisa.

- Hermano, he venido para pedirte un favor.

- ¿Un favor?- Dijo extrañado.- ¿Cual?

- Seguramente, dentro de poco, te llamará Shaorán preguntando por Ai. Quiero que le digas que está bien, que estoy cuidando de ella y que volverá dentro de algún tiempo.

- Pero... ¿Qué quieres decir? ¿Dónde está?

- Cumpliendo su deseo de cumpleaños. La he mandado al pasado.

- ¿Qué? ¿Cuál era el deseo?

- Pregúntale a Kaho sobre la conversación que mantuvo ayer con ella. Adiós, hermano.- Sonrió y se fue.

Padre e hijo se miraron, no acaban de entender lo que les había dicho, pero sí sabían que no lo entenderían si no hablaban con Kaho.

- Ka...- Empezó a decir Touya, aunque no pudo terminar ya que en ese momento llamaron a la puerta.

- ¡Touya! ¿Está Ai aquí?- Era Shaorán que en su preocupación había optado por salir directamente a buscarla.

- Pasa, Shaorán, debo hablar contigo.

Hizo entrar a su nervioso cuñado hasta el salón y una vez allí, el explicó lo que hacía unos minutos le había explicado su hermana. Decir que Shaorán se quedó mudo era poco, realmente no supo como reaccionar.

- ¿por qué no me lo explicó a mí? Yo también puedo verla.

- Sinceramente, no lo sé. Tal vez pensó que resultaría doloroso par ti volver a verla. ¿Quién sabe?- Respondió Touya confundido.

- ¿Y cual es ese deseo?

- No lo sé. Sakura dijo que le preguntará a Kaho sobre la conversación que mantuvo con ella ayer. Iba a preguntarle cuando llegaste.

Ambos hombres se giraron hacía la profesora de la primaria Tomoeda, de forma inquisidora.

- ¿De qué hablasteis, Kaho?- Preguntó su esposo.

- De tu.. de tu hermana. Ahhh (suspiro). Me dijo que se sentía un poco triste porque en días como el de ayer se preguntaba como era Sakura y me pidió que le hablase de ella. Eso fue lo que hablamos.

- Entonces... su deseo.. seguramente fue...- Murmuró Touji.

- Conocer a Sakura.- Murmuró Shaorán.

Ai miró al guardián con ojos llorosos, mientras intentaba poder decir algo, pero antes que pudiese abrir la boca, se puso a llorar. De nada sirvió los intentos del leoncito de calmarla. Estaba asustada y no sabía que hacer. Quería estar con su padre, que era tan amable y se preocupaba tanto por ella, con sus tíos y su primo, aunque le molestase, y con su amiga Reiko y sus padres. Cuando por fin parecía que se calmaba, Kero le dijo:

- Ai, no llores, lo que debes hacer es conocer a tu madre en esta época y huna vez tu curiosidad quede saciada regresarás, bueno mejor dicho regresaremos a nuestro tiempo.

- De la forma que lo dices, parece muy sencillo, pero dime ¿como voy...?

No llegó a formular la pregunta, ya que en ese preciso momento, vio el uniforme de la escuela y los papeles de matriculación. Kero también lo vio y sonrió.

- Aquí tienes tu respuesta. Según ésto irás a su misma clase, ahí la conocerás.

- ¿La 5-2?... Bueno y aunque vaya a su clase, nadie me garantiza que seamos amigas...

- Lo seréis, ya lo verás.- Volvió a hojear la matrícula.- Según ésto comienzas mañana, ¿no es cuando se inician los cursos nuevos?

- Sí, al menos en nuestro tiempo.

- Bien pues hoy te compras ropa y compras comida. ¡No me mires así!- Le dijo al ver la expresión de la niña que venía a decir una cosa así "¿De dónde saco yo dinero para vivir?".- Conociendo a tu madre note habrá dejado desamparada. Seguro que hay dinero por algún lado.

Y tenía razón porque al buscar por los armarios de lo que parecía ser la sala de estar, en uno de los cajones encontró un sobre con una buena cantidad de dinero en el que estaba escrito "Para Ai". Nada más ver la letra Kero puedo reconocer la letra de su querida Sakura, y una gran sonrisa se dibujó en su rostro cuando además del sobre con el dinero encontró una cajita con unos pocos dulces.

- "Esta Sakura, no cambiará nunca. Me alegra que se encargue de Ai"

- Kerito... ¿De dónde han salido esos dulces?

- Del mismo lugar que ésto.- Le dijo alargándole el sobre.

Aunque la niña preguntó, suplicó y pataleó no consiguió que el guardián le dijese quien había sido. Así pues, la niña se vistió con lo único que encontró. un vestido con bolso compañero, y se dispuso a comprar para su nueva vida en el pasado.

- ¡Ai!- Dijo Kero desde el bolso de la niña que iba cargada de bolsas de ropa.- No te olvides de comprar algo de comida. ¡Que tengo hambre!

- Sí ya lo sé. Ahora mismo voy a comprar comida para hoy y mañana, ¿qué te apetece?...- Dijo la niña, pero enseguida continuó de forma que el muñequito no pudo decir palabra.- Bueno compraré algo de arroz, algunas verduras y algo de carne, con eso tendremos suficiente por ahora, mañana después de clases compraré más.

- ¿Quieres un consejo?

- ¿Cual?

- Compra comida para al menos tres días.

- ¿Por qué?

- Tú hazme caso. Mañana sabrás porqué te lo digo.

- Esta bien.

Cuando la niña salía de la tienda de comestibles iba tan cargada que apenas podía ver por donde iba. No había dado ni dos pasos cuando se chocó de frente contra alguien y todos sus paquetes se fueron al suelo.

- ¡Auch!- Dijo debajo de todos los paquetes que cayeron encima de ella.

- ¿Estás bien?- Dijo una voz masculina.- Vas muy cargada. Si quieres te echo una mano.

- Muchas gracias, es muy amable pero...- No acabó lo que iba a decir, porque delante de ella había un joven de unos diecisiete o dieciocho años, pelo castaño oscuro, ojos marrones y una tez morena. No hacía falta presentaciones, era su tío Touya.

Pero Touya por su parte no es que estuviese muy tranquilo, tenía delante a una niña que era exactamente igual que su hermanita, exceptuando el color de su pelo y que ésta lo tenía más largo. (Touya no podía ver que lo tenía rizado porque lo llevaba recogido en una trenza.)

- ¿Dónde vives, pequeña?

- De verdad, no hace falta.

- No vas a poder con todos esos paquetes.- Dijo mientras cogía la gran mayoría.- Te ayudaré. ¿Cómo te llamas?

- Gracias. Me llamo Ai.

- Muchas gracias, de verdad.- Repuso la niña cuando llegaron.- Espero verte alguna otra vez, Touya.

- Adiós Ai.

Touya le sonrió y se disponía a irse cuando vio muy cerca de la niña el espíritu de una mujer joven, muy parecida a su madre que le sonrió y le "saludó" con la mano. Aunque algo confundido inclinó la cabeza y se fue.

Al día siguiente por la mañana, Ai se levantó muy temprano (con la ayuda de Kero, porque a ella le ocurría exactamente igual que a su madre, le costaba levantarse) y se preparó para ir a la escuela.

- Ai, por fa, por fa, por fa déjame ir ¿Sí?

- Pero Kerito, mamá y papá te pueden notar y...- Repuso una muy nerviosa Ai.

- No lo harán de verdad... te lo suplico déjame ir, no me quiero quedar solo.

- Yo no diría eso.- Rió la niña.- Yo más bien diría que lo que quieres es ver a mamá.

- Pues sí, está bien, lo admito.- Repuso un avergonzado Kero.- Y tú más vale que cuides esa bocaza que tienes...

- ¡KERITO!

- Lo digo porque como se te escape un papá, tío o tía, nos meterás en un buen lío.

- ¡Ups! No había pensado en eso... ¡Oh! Más vale que vaya tirando. No es plan que llegue tarde el primer día de clase. Kerito, si vas a venir, metete en la mochila.

Y la niña salió a toda velocidad en sus patines (una de las pocas cosas que habían viajado con ella) y se dirigió hacía su escuela.

Mientras en otra parte de Tomoeda, otra niña junto con su hermano y el mejor amigo de éste, también se dirigía hacía la escuela. Aunque su hermano estaba más callado de lo normal, para preocupación de la pequeña ya que esa mañana no se había metido con ella, ¡y eso sí que era raro!

- Yukito... ¿tú sabes que le pasa a mi hermano?- Murmuró la niña.

- Ni idea.- Le respondió.- ¡Ah! Por cierto, toma. Es un regalo de cumpleaños y por haber pasado a quinto.

- ¡Oh! ¡Gracias Yukito!- Repuso la niña.- ¡Mira hermano! ¿Hermano?

- "¿Quién será esa niña? Se parece tanto a Sakura, por no decir que son casi iguales. Y esa mujer... ese espíritu... se parecía tanto a mamá... lo único que las diferenciaba era el pelo... sino fuera porque es imposible..."- Pensaba el hermano de la niña que no era otro que Touya Kinomoto.

- ¡HERMANO!

- ¿Qué?

- ¿QUé te pasa Touya? Estás en las nubes.- Le dijo Yukito.

- No es nada.

En ese momento llegaban a la escuela primaria y se separaron de la niña. Mientras que Yukito seguía intentando que Touya le explicara y al final lo logró.

- ... No sé porqué pero es niña, Ai, me inspira una gran ternura y grandes deseos de protegerla.

- ¿Y que más pasó?- Dijo un sorprendido Yukito por lo que acababa de escuchar.

- Bueno, acompañé hasta su casa. ¡La pobre niña vive sola!- Dijo como si eso le angustiase.- y... bueno... cuando ya me iba, y aunque no lo creas, vi un espíritu junto a la pequeña...

- ¿Por qué no lo iba a creer? Ya se que tú puedes verlos.

- Porque ese espíritu era idéntico a mi madre, solo se diferenciaban en el pelo. Lo tenía más claro y lo tenía liso. Además parecía más joven. Calculo que debía tener unos veintidós o veintitrés años al morir.

- ¿¡EN SERIO!?

- Sí, ¿y sabes que? Aquel espíritu cuando me vio... me dio la sensación que me conocía, e incluso me "saludó" con la mano. Si no fuera porque es imposible... yo diría que ese espíritu es...

- ¿Quién?

- Mi hermana. Yo diría que era mi hermana. (VAYA SI ES LISTO TOUYA ¿NO?)

- ¡Pero eso es imposible!

- Lo sé, lo sé.

Volviendo a la primaria, una de las niñas se dirigía muy nerviosa a la sala de profesores. Al llegar allí se paró en la puerta, tomó aire y tocó a la perta.

TOC, TOC, TOC. Se escuchó por la sal de profesores cuando llamaron. Todos los allí presentes se miraron, ya sabían que tenía que llegar una alumna nueva a la clase número dos de quinto de primaria.

- Adelante.- Dijo la profesora que ese año sería la tutora del grupo dos de quito.- Pasa.

- Bue... buenos días. Mi nombre es Ai Li y soy la nueva alumna del grupo 5-2.- Dijo la niña al entrar en la sala, causando más que sorpresa en el profesorado.

- Tú... ¿Tú eres Ai Li?- Dijo la señorita Mitzuki.

- Sí.- La niña parecía tan nerviosa como la profesora, cosa que tranquilizó un poco a esta última.

- Mucho gusto, Ai. ¿Me dejas que te llame Ai?- La niña asintió.- Yo soy Kaho Mitzuki y seré tu tutora. ¿De dónde vienes?

- "¡Ostras! ¿Y ahora que digo? Piensa... piensa Ai... ¡Ah! ¡Ya sé!"- Pensó la niña- De Nagashaki, señorita.

- Bien, Ai, bienvenida. ¿Vamos a la clase?

- Sí.

Ambas se dirigieron a la clase, donde el resto de alumnos esperaban que llegase el profesor o la profesora que sería su tutor ese año.

- "Que extraño"- Pensó la profesora antes de entra a la clase y dirigiendo una mirada muy tierna a Ai.- "Ésto es muy extraño, esta niña... tiene una gran cantidad de magia... y muy poderosa. Además se me hace muy conocida su magia."

La profesora entró a la clase con una sonrisa pícara en la cara, se imaginaba la cara que pondrían al ver a la niña.

- Buenos días.. Mi nombre es Kaho Mitzuki, y seré vuestra tutora este año. Espero que no llevemos bien.- Dijo con una sonrisa.- Antes de todo, os quiero presentar una nueva compañera. Pasa por favor.- Ai entró y provocó asombro y confusión entre los alumnos, sobretodo entres niñas y un niño.- Esta es Ai Li, y viene desde Nagashaki. Veaaaamoooos, hay un sitio libre delante de Sakura. Siéntate ahí.

La niña se fue a ese sitio y se sentó no sin antes lanzar una mirada a Sakura y Shaorán y sonreír. Mientras que Kero se asomaba levemente por la mochila de Ai y miraba con gran alegría a la pequeña Sakura.

- "No me lo puedo creer, es ella, es mi Sakura. ¡Oh! Que ganas que tengo de salir de aquí e ir a hablar con ella. Pero si lo hago meteré n un lío a Ai."- Pensaba el muñequito.

Justo en ese momento la señorita Mitzuki dio por acabados sus objetivos y propuso de ir a jugar al patio.

- Vayamos al patio. Del cielo caen cosas bonitas, salgamos antes que lo cubran todo.- Dijo Kaho.

- ¿¡Qué!?- Dijeron Sakura y Ai.

Todos salieron al patio y Ai se sintió un poco sola, Kero le había dicho que enseguida se haría amiga de su madre pero..., pero por ahora no le había dirigido la palabra. Estaba pensando seriamente subir a la clase a hablar con Kero cuando...

- Hola.- Dijo una niña.

Ai se giró y cual fue su sorpresa cuando vio a su madre, perdón quiero decir a Sakura, a Shaorán, a Meiling y a Tomoyo junto a ella y con una expresión... pero Sakura y Tomoyo sonreían.

- Hola.- Respondió

- ¿Cómo te llamas?- Le dijo Sakura, que había sido quien le había hablado antes.

- Li, Ai Li.- Dijo sonriendo.- "Kerito tenía razón, mamá ya ha venido a hacerse amiga mía."- Pensó muy contenta.