-Edward, ¿Estás seguro? Yo sigo sin querer ir.

-Que si, mi amor, tú tranquila. Va a ser genial.

-Pero... ¿Si intentan morderme?

-Bella, en este instituto hay tanto vampiros como humanos, tú tranquila ¿Si?

Se acercó a mis labios, pero le paré con un dedo.

-No, siempre haces eso. Intentas que olvide todo y esta vez no voy a picar...¿No ves que hasta el nombre da miedo?

-¿Qué tiene de malo medianoche?

-¡Todo!

Se oyó la sirena de un coche.

-¡Vamos chicos! ¡Hay que irse al nuevo instituto!-Gritó Emmett.

Maldito grandullón con sus estúpidas ideas y su estúpido Jeep.

-Venga, Bella. Termina de prepararte que nos vamos.

-Pero... no sigo sin querer irme...

-Mira el lado bueno... vas a estar lejos de Charlie... y con un poco de suerte nos toca en la misma habitación...

-Edward, tú al final nunca haces nada. Además, no creo que vaya a ser así, te imaginas:

Hola, somos Bella y Edward, por favor, pónganos en la misma habitación. No piense mal, nosotros no hacemos nada, solo hasta que nos casemos, si es necesario compramos el instituto para que nos toque...

Alice subió por la ventana.

-¡Bella! ¡Esto es horrible!

Se acercó y me dio un abrazo que casi me deja sin respiración y empezó a sollozar.

-Alice ¿Qué te pasa?

-Bella, si tú no quieres ir, yo me quedo contigo.

-¿Qué?- Algo muy malo tenía que pasar para que no quisiera ir a un instituto lleno de gente adinerada que entendía de marcas...

-¡Hay que llevar uniforma! ¡Es horrible!

-Ah...ahora lo entiendo...-Y me empecé a reír.

-Vas a desear no haberte reído. Toma, tu uniforme.

Medió una camisa blanca, con una falda negra corta, con leotardos negros y un jersey gris con un escudo de una espada y dos cuervos.

Alice desapareció tan rápidamente como había venido.

Edward se quedó pensativo.

-Definitivamente, me gusta la falda...

Ay, genial...