De sueños que se cumplen y cartas que llegan a su destino.

Una joven rubia contemplaba la escena con una graciosa boina verde, por supuesto, ribeteada en plata, que evitaba que su cabello se azotase por el viento.

Sonrió maravillada y trastabilló un par de veces hasta poder mantener el equilibrio, los viajes en Traslador todavía la mareaban. Junto a ella, un joven castaño, tuvo el tino de sostenerla y mirar a su alrededor con cara de circunstancias.

-¡Oh la lá!-Masculló él, con toda la burla que podía imprimir en sus palabras.

La chica estaba tan feliz, que apenas consiguió mirar a su acompañante con enfado, antes de que ambos empezasen a caminar por la desierta calle, adoquinada.

La rubia miraba todo a su alrededor con sumo interés, mientras avanzaba a paso lento y el chico la observaba divertido, tratando de evitar burlarse de ella.

-Podríamos mudarnos aquí-Sugirió al cabo, la pareja que les seguía rió con ganas el comentario de la joven, la calle se convirtió en plaza y el Sena se adivinaba a lo lejos.

-Sería un placer teneros de vecinos-Confesó la chica morena, cómodamente agarrada de la mano de su marido, que se limitó a sonreír con picardía.

-Cory, por favor, deja de mortificar a Theodore-Pidió Draco, apretando la mano de ella con suavidad y sin dejar de lado la sonrisa-, el pobre teme no poder competir con un simple gabacho.

Corinne frunció el ceño, recordando al rubio que ella era tan francesa como todos los demás, la brisa procedente del rio les golpeó en la cara y Diana se sentó sobre la barandilla, observando la plaza ante sí.

-Depende del gabacho en cuestión-Replicó, imitando el tono burlón de Draco y señalando a un hombre rollizo que cruzaba la calle a toda prisa-. Ese desde luego, no.

Nott chascó la lengua, en su propia tortura habitual, al tiempo que se daba impulso para sentarse junto a la rubia.

-Todos sabemos a quién te refieres-Fingió ofenderse mientras rodeaba la espalda de ella con una mano, temeroso de que cayese al frío rio-, ¿Sabéis que le puso su nombre a nuestro hijo? ¡Theodore Francis Nott!-Lo enunció como el padre orgulloso que era, pero no pudo evitar una mueca disgustada-. Theodore como su padre y Francis en honor a ese…

-Ministro muggle-Terminó Draco, palmeando la espalda de su amigo-, hay cosas que no cambian, ¿Verdad, Di?

La chica rubia había fingido no escuchar una palabra de lo que decían los demás, con la vista clavada en un gracioso barquito para turistas que cruzaba el rio.

-Hay cosas que es mejor no cambiar, Malfoy-Arguyó ella, recostando la cabeza sobre el hombro de Nott. Todos los demás sonrieron, de acuerdo con el argumento de la señora Nott, pues las cosas, a grandes rasgos, seguían siendo iguales: Theo seguía siendo demasiado perspicaz y observador, Diana seguía hablando francés a escondidas y seguía loca por Theo y por ese señor muggle que un día fue primer ministro, Draco, por fortuna o por desgracia, seguía siendo un arrogante, vanidoso y orgulloso, Slytherin hasta la médula, y como las cosas no cambiaban, seguía enamorado de Corinne, no había dejado de odiar a Potter y era tan Malfoy como había sido siempre. Corinne Delors, que ahora también era Malfoy, no había olvidado su rebeldía, y volvía a ser alegre como lo había sido en su infancia, antes de pisar Hogwarts por primera vez, a ojos de Draco seguía preciosa, más con aquel brillo que habían cobrado sus ojos claros y a pesar de la incipiente barriga que se adivinaba bajo su ropa, que de seguro iba a aumentar en los próximos meses.

-Sin ir más lejos, mirad a Luna-Continuó la rubia, sin mover la cabeza del hombro de su marido-, la vi hace poco, con un tal Scamander, parecía más… centrada.

Todos rieron otra vez, Draco seguía sin comprender que tenía que ver Lunática Lovegood con sus compañeros de casa, mucho menos entendía porque era amiga de Corinne, ni como Scamander podía tener tan mal gusto.

Se contuvo de decirlo en alto, pues su suegro podía ser más estricto en cuestiones de protocolo y diplomacia que Lucius Malfoy en sus buenos tiempos y él, había aprendido a ser comedido.

La charla continuó animada en la ribera del Sena, turistas muggles venían de aquí para allá, cargados con pesadas mochilas, se deleitaban tomando fotografías de todo a su alrededor, la mueca de desconocimiento era idéntica en todos los chicos que se sobresaltaban cada vez que un flash salía de esas cámaras que poco tenían que ver con las del mundo mágico.

-¿Así que Scamander? No veo a Luna desde nuestra boda, ¿No fue con ese Gryffindor?-Conjeturó la morena, pensativa-, nunca recuerdo su nombre, a Draco casi le dio un infarto cuando lo vio…

-Longbottom-Aclaró el rubio no sin denotar despreció.

Corinne asintió muy convencida, un suave viento mecía sus cabellos y la mano de Draco sostenía la suya con devoción, no se arrepentía de nada, lo sabía cuando lo miraba a los ojos y el amor se reflejaba en ellos, entonces, una sensación extraña se apoderó de ella y una pregunta que hacía tiempo que evitaba se formó en su cerebro.

-¿Alguien sabe algo de Cedric?-Dijo en alto y todos guardaron súbito silencio, cuando Draco la miró sin comprender a que venía semejante duda.

Diana miró a Theo que asintió con la cabeza, acariciando los cabellos de la rubia y con una sonrisa calmada en el rostro.

-Luna me dijo que Cedric Diggory la había invitado a su boda-Dijo, apenas con un susurro, Corinne palideció y Draco sólo pudo preocuparse por la extraña reacción de su Corinne, algo que hacía demasiados años que no le preocupaba, la posibilidad de que ella todavía sintiese algo por Diggory era ridícula y aterradora a un tiempo.

-¿Se casa?-Parecía muy sorprendida y Draco sostuvo su mano entre las de él, recordando que estaba allí, para ella- ¿Con quién?

Diana se mordió el labio inferior y Theo le apretó el hombro, animándola a hablar, la rubia no estaba segura de cómo podía reaccionar la Gryffindor.

-Con Cossette-Apenas fue un susurro, acallado por el ajetreo de la ciudad y el rumor del Sena, que todos comprendieron.

-Eso… eso es…-Corinne se aferró a Draco, recordándose que él era lo único que necesitaba y que del mismo modo que ella tenía a Draco, Cedric merecía a Cossette, sonrió, de haber sido otra mujer la que hubiese atrapado al tejón, se sentiría furiosa- maravilloso.

Todos sonrieron y Draco suspiró con alivio, animando a sus habitantes a seguir recorriendo las calles de Paris, rodeando a Corinne por la cintura, necesitado de sentirla junto a él.

Fue un día agotador, Diana les obligaba a ir de aquí para allí todo el tiempo, pletórica de felicidad por pisar la que era, a sus ojos, la mejor ciudad del mundo, mientras Theo protestaba, divertido, con cara de circunstancias y los cuatro recordaban viejos tiempos en Hogwarts, sentados en la terraza de un cálido Bistró, mientras disfrutaban de unas crepes.

-La culpa de todo la tuvo Nott-Insistía la morena, con una sonrisa agradecida en los labios-, me ayudo a darme cuenta de cuánto le importaba a Draco, de no ser por él nunca hubiese rectificado aquella noche.

El rubio alzó una ceja, ajeno al significado de aquellas palabras puesto que Corinne nunca había confesado que le había visto llorar sobre el hombro de Diana, desesperado.

-No es buen momento pero te vi, Draco-Confesó para sorpresa del rubio que no comprendió-, en la clase de Transformaciones, con Diana.

Él alzó una ceja hasta que comprendió que quería decir y se puso tenso, muy incómodo.

-Ah no, Corinne yo no…

-¿Cómo qué no?-Le cortó su mujer, conmovida por aquel gesto de su marido- Llorar no tiene nada de malo, más si es por amor. Es de lo más bonito que has hecho por mí.

Dio una palmada sobre la mano de su esposo que esbozó una sonrisa ladeada, mirando con enojo a Nott.

-No fue para tanto-Se defendió el rubio, avergonzado.

-Emborronaste la carta, Malfoy-Intervino Diana-, y eso que la llevaba en bolsillo, no se podía leer el remite.

Diana se cruzó de brazos, con el ceño fruncido para que Draco riera de su exagerada reacción, cuando recordó aquella misiva lacrada en verde que finalmente sí que entregó a Corinne para confiársela a su padre y rezar para que él la hiciera llegar a su destinatario.

-Otra vez no-Susurró Nott, mirando suplicante a Corinne.

-¡Qué más da!-Cortó la morena, con fastidio- Lo importante es que la leyó, no prestó atención al sobre.

Todos la miraron sorprendidos y los ojos de Diana se desorbitaron de repente, Corinne se mordió la lengua, Draco dejó escapar una carcajada.

-¿Qué has dicho?

-Nada, da lo mismo, volviendo a lo de antes, es obvio que ha de ser Theo quien…

-Sería un honor, pero no sé si…

-¿Qué has dicho?-Repitió Diana, fulminando con la mirada a Corinne e ignorando las carcajadas descontroladas de Malfoy.

-Vamos Theo-Se unió el rubio, serenándose-, el niño no encontrará mejor padrino-Acarició el redondo vientre de su esposa, dando un respingo al sentir un golpecito sobre la palma de su mano, ambos sonrieron, encantados, al tiempo que Nott parecía mantener una batalla interna consigo mismo.

-¿Has dicho lo que creo que has dicho?-Diana seguía dando vueltas a las palabras de Corinne, convencida de que lo había comprendido mal.

-Sí, Di, tranquila-La consoló Corinne, viendo como ella palidecía notablemente-, ¿No me lo pediste?

La rubia asintió, viendo lógica en el asunto, aunque de golpe se sintió muy avergonzada. Draco se dirigió a Nott, expectante.

-Vamos Theo, ¿Serás el padrino del pequeño Scorpius?-No pudo reprimir un mohín mientras esperaba y Nott asintió de un modo muy lento, como si lo pensara una última vez, Diana le abrazó, con una sonrisa encantada y un temblor de manos y Draco pidió una botella de champán, feliz al ver allí una variopinta familia que al fin disfrutaba de su propia felicidad, junta como deseaba estar.

Brindaron, por un futuro prospero y un pasado que no se debía olvidar, Corinne lo hizo con un batido de fresa pues su médico y Draco insistían en que no probase el alcohol durante su embarazo, pero eso no quitó grandilocuencia a las sabias palabras de Draco, ni emoción al beso que no se resistió a darle cuando sus copas entrechocaron con un gracioso tintineo y cuando todos decidieron que era hora de regresar a casa del señor Delors, ministro de Magia, él sugirió dar un paseo para hacerlo, por una vez deseaba conservar ese momento feliz el máximo tiempo posible, recordándose que el resto de su vida podía ser así si lo deseaba.

Llegaron al fin a la solariega casa que se alzaba a las afueras de Paris, y Draco prometió que regresarían a Londres cuando Scorpius naciera, la familia de Corinne había insistido en verlo nacer en Francia si ellos deseaban instalarse en Inglaterra después, y hasta Corinne añoraba las islas británicas.

Diana abrazó efusivamente a la pareja, midiendo sus fuerzas cuando fue el turno de Corinne, Draco despidió a su amigo, recordándole el compromiso al que ambos habían llegado y asegurando una vez más que Scorpius iba a necesitar a alguien como él.

Se sonrieron, cuando un hombre del ministerio trajo el traslador para los Nott, y antes de que se marcharan, Diana se acercó a Corinne, sin poder contener la curiosidad y con un latido expectante en su pecho.

-¿Qué fue lo que dijo cuando la leyó?-La morena sonrió y fingió tratar de recordarlo, aunque nunca olvidaría un momento tan memorable.

-Diría que le gustó-No pudo evitar reír al recordar la expresión de aquel hombre, sentado en la biblioteca de su padre, con el pergamino entre sus manos-, no dijo nada, pero se guardó el pergamino en el bolsillo y no dejó de sonreír, tal vez todavía la guarde.

Diana fue a decir algo, pero Theo la tomó del brazo, sin poder evitar resoplar con frustración y en un segundo tocó el traslador, ambos se desvanecieron en el aire, tras sentir el jalón repentino.

-¿Crees que todavía la guarda?-Se burló Draco, mientras ambos entraban en la casa.

-No seas malo, Draco-Pidió ella, tomándole de la mano nuevamente, la noche empezaba a caer sobre Paris-. ¿Qué muggle pediría un traslador y semejante encerrona si no fuese algo importante para él?-Subieron por las escaleras de la casa, entre risas- ¿Qué cara pondrá Diana cuando lo vea? Debimos avisarla.

-La pena es no poder ver su cara o la del muggle. No, la mejor será la de Theo-Malfoy se dejó caer sobre la cama y Corinne se acurrucó entre sus brazos, agotada.

Estaba contenta, y besó a Draco sin borrar la sonrisa de sus labios, escuchar que Cedric se casaba con su compañera de Hufflepuff había aliviado el peso que todavía pendía sobre ella y sentía que ya nada podía herirla de nuevo y que en algún lugar él por fin la perdonaba.

Draco la envolvió entre sus brazos y besó los labios de su mujer con apremiante necesidad, le hacía falta, era lo único que había añorado en su vida y después de tantos años no podía acostumbrarse a tenerla junto a él, descubrirla a su lado era lo más maravilloso que experimentaba Draco Malfoy cada día y saber que sería ella y no otra quien tuviese al heredero de los Malfoy le llenaba de sobrecogedor orgullo.

Acarició los cabellos de ella, desde que estaba con él, Draco sonreía todo el tiempo, en ocasiones como un tonto, pero por una vez no importaba, no podía haber otro mejor motivo para hacerlo.

Acunó a su esposa con delicadeza, esperando que se rindiera y ella recostó la cabeza en su pecho, recordando su primera noche juntos, en un frío suelo, y después de esa todas las demás, mezclando en un único momento todos los sentimientos posibles.

Ambos cerraron los ojos, cuando una lechuza parda golpeó el cristal de su habitación, obligándoles a incorporarse al mismo tiempo, fue Draco quien, sin dejar de protestar, se puso en pie y abrió la ventana para dejar pasar al animal que se posó frente a Corinne con demandante apremio.

Ella tomó el pergamino y el animal voló por la ventana sin esperar una recompensa por su trabajo.

-Malditas lechuzas francesas-Masculló Draco, sentándose junto a su mujer mientras ella desplegaba el pergamino.

"Cedric Diggory y Cossette Boissieu tienen el gusto de invitar al señor Draco Malfoy y esposa a su enlace que tendrá lugar…"

Corinne dejó de leer, aparentemente sorprendida y miró a Draco cuyo ceño, exageradamente fruncido, denotaba la misma sorpresa que ella sentía.

-Cedric nos invita a su boda-Apuntó, clavando la vista en los ojos de Draco que volvió a llenarse de absurdo temor-, ¿Por qué?

Finalmente, y tras comprenderlo, Draco sonrió, acariciando la mejilla de la preciosa Corinne Delors, a la que amaba locamente.

-Está agradecido-Sentenció, con total seguridad-, te lo debe-Ella le miró sin comprender, parpadeo mientras su vista se fundía con la de él-. Debe querer a esa chica, te perdona, te quiere Corinne, pero ya no es ese amor imposible y ficticio que ambos vivíais-Corinne no dejó de mirar a Draco, con una sonrisa suave como respuesta a sus tiernas caricias, entendía lo que él quería decir, ahora Ced había encontrado lo que ella tenía en Draco y así la carga se desvanecía para siempre.

-¿Cómo sabes eso?-Preguntó, acercándose el rostro al de Draco, reprimiéndose antes de besarle.

-Yo haría lo mismo en su lugar-Fue él quien la besó, muchas veces él había pensado que habría hecho si ella hubiese preferido a Cedric, si no le hubiese amado, y la respuesta, cuando la vislumbraba, era compleja, seguir adelante si acaso imaginaba que era posible, pero se sentía tremendamente afortunado.

Se besaron y Corinne no pudo evitar dejarse llevar por Draco, como siempre, su boca experta hablaba entonces por ambos, y ella ahora ya no temía por la felicidad de los demás, si acaso la de su pequeña familia.

Iría a la boda de Cedric, con Draco, porque los viejos tiempos fueron felices y ella quería ser su amiga, al menos ver que de verdad no le guardaba rencor, demostrar que había cumplido su promesa y era feliz, lo era junto al hombre que amaba, en aquel punto medio en que tal vez, algún día, ambos pudiesen convivir con armonía, y ella se encontrase de nuevo, entre la serpiente y el tejón.

Holaaa aquí está el epilogo!

Espero que os guste, ahora si es el final, yo me despido y me alegro de que os haya gustado la historia, un comentario de despedida?

Besos y gracias por leer, tenerme en favoritos y a los que habeis comentado.

Aivlis Malfoy

PD: Por si os queréis pasar, estreno Dramione! Tenia ganas de escribir un long fic de ellos y al fin me animo, jajajaja. Se llama "La sangre de la Serpiente" y ya está colgado el primer cap

Respuesta al comentario de Jazhy Malfoy:

Holaaa Jazhy! Me alegra que te haya gustado el cap, todo acaba, pero espero que el epílogo sea un buen colofón. Y pasando a otros asuntos (empiezo a pensar que el fic es lo de menos, XD), gracias por tus buenos deseos esta semana ha sido mucho mejor, sobretodo ahora que he terminado los deberes y se me ha pasado el dolor de muelas, jajaja, en cuanto a San Valentin, me es indiferente, estoy soltera y sin compromiso y por supuesto no me han regalado ni una triste rosa, pero no me quejo. Es cierto que en la variedad está el gusto y nunca me ha gustado encasillar a la gente, así que estamos de acuerdo, aunque a mí no me gusta el fucsia, tengo algun problema con los colores chillones, no es nada personal. Sabes? Tu también me caes bien, y me encantan nuestras charlas semanales, podrías pasarte por mi nuevo fic como excusa para seguir hablando, jajaja (lo digo en serio). Bueno chica espero tu último comentario en esta historia, muchos besos y espero que hasta pronto. Por cierto, muchas gracias por haber leeido este fic y haber comentado siempre

Aivlis Malfoy.

Respuesta al comentario de ZandiaRozada:

Holaaaa! Yo también lamento que escribir esto por siempre, me ha encantado escribir esta historia, pero todo lo bueno acaba, no? Espero que el epilólo haya sido una buena propina, y que te guste como el resto del fic, gracias por leer. Muchos besos

Aivlis Malfoy