CAPITULO 6

Todos permanecieron silenciosos ante el recién llegado, prácticamente nadie sabía quien era, solo Sakura y sus guardianes comenzaron a ponerse nerviosos, y en el caso de Kero y Yue también adoptaron una actitud defensiva hacía Sakura.

- Por fin te encuentra maestra... te he buscado por todas partes.- Dijo Brona.

- ¿A sí?- Dijo Sakura como quien no quiere la cosa, aunque se la veía visiblemente nerviosa.- Bueno, pues ya me has encontrado... aunque me extraña que lo hayas logrado, vaya... se ve que tienes más inteligencia de lo que pensé.

- Eres muy graciosa, maestra, pero la verdad es que debo darle las gracias a tus amiguitos... ellos me han guiado hasta ti, sin darse cuenta claro.

- ¿Qué quieres?

- Creo que ya te lo dije ¿no? Deseo derrotarte para demostrar a todos que soy el hechicero más poderoso del mundo, y tu mera existencia me lo impide.

- ¿Yo? Si solo soy una simple hechicera japonesa.- Dijo Sakura mientras disimuladamente comenzaba a concentrar poder.

- ¿Una simple hechicera japonesa? ¿¡Una simple hechicera japonesa!? ¡JA! Eso no se lo cree nadie... con todo el círculo de magos hablando de ti como si fueras algún tipo de fenómeno. Que si la maestra Sakura ha hecho esto, que si nivel de magia a alcanzado lo otro, que si ha creado esto otro... solo se oye tu maldito nombre... ¡Demostraré a todo el mundo que tú no eres absolutamente nada, tan solo una estúpida niña mimada!

Mientras Sakura y Brona hablaban, todos los hechiceros comprendieron que era este el tipo que había herido a Sakura en su tiempo, y comenzaron a adoptar aptitudes beligerantes, a la vez que Eriol junto con sus guardianes y Shaorán adoptaban posiciones de combate.

- Me das pena, Brona.- Dijo Sakura.- Me llamas niña mimada, cuando eres tú el mimado que no soporta que hablen de los demás... Yo no soy nada más que una hechicera, una hechicera que se esfuerza por superarse día a día y que no se mete con nada ni con nadie, que vive y deja vivir... No te he hecho nada Brona, en cambio tú me atacaste a traición, por la espaldas e intentaste matarme, pero mira, no quiero luchar contra ti. Regresa a tu casa y déjame tranquila, y yo no te denunciaré ante el Concilio.

- Ohhh, la misericordiosa Sakura Kinomoto, la que nunca es capaz de enfadarse, la que nunca haría daño a nadie... ¡Mentira! ¡Déjate de tonterías y lucha!

Brona comenzó a invocar grandes bolas de energía que se dirigieron a la muchacha, las cuales esquivo con simples y gráciles saltos. Ni tan siquiera había invocado su báculo, sencillamente esquivaba los ataques de su oponente, aunque eso cambió cuando Brona comenzó a utilizar varios hechizos oscuros con el objetivo de matarla, en ese momento, Sakura tuvo que invocarlo para llamar a la carta Escudo.

- ¿Te dignas ahora a luchar conmigo, Sakura?- Dijo él.

- Yo no deseo luchar, Brona, pero si no me dejas más opción lucharé.

Todos los demás se dispusieron a ir en ayuda de Sakura pero esta los paró con un leve gesto, ella sería quien lucharía con él. Sabía que sería fácil, después de todo ya no estaba herida y aunque su nivel de magia no era el 100% había mejorado mucho en ese tiempo.

- Fuego... necesito que me ayudes, rodea a Brona y logra que no pueda moverse.- Dijo Sakura.

La carta hizo exactamente lo que su dueña le había ordenado, se dirigió hacía el hechicero que estaba demasiado ocupado preparando un gran ataque hacía la muchacha y comenzó a crear una prisión para él, cuando este quiso reaccionar ya era demasiado tarde, la carta había formado una pared infranqueable a su alrededor. De nada sirvieron los intentos por destruirla.

- No lo intentes siquiera Brona, por mucho que quieras no podrás romper esa pared. ¿Por qué no te rindes?- Le dijo Sakura con amabilidad.- Si lo haces, testificaré a tu favor en el Concilio.

- ¡No necesito tu misericordia!- Dijo el hechicero con rabia.

- Sabes que pueden condenarte a muerte.- Se preocupó.

- Lo condenarán.- Afirmó Shaorán.- Esto no solo te lo ha hecho a ti, Sakura. Ese fue el motivo de la reunión a la que debía asistir, y a la cual, al final falté.- Dijo Shaorán con una pequeña gotita.- El Concilio lo busca porque también había atacado a Xun Hen y Lit Ma Shen, y a ambos bajo la misma excusa que a ti, el demostrar que era el mejor, casi los mata a los dos, si no hubiera sido por la oportuna intervención de un tercero, ahora mismo ambos estarían muertos.

- ¿En serio?- Preguntó Sakura sorprendida.

- Sí, Sakura.- Dijo Eriol.- También ha atacado a varios hechiceros occidentales, también en Inglaterra está buscado. Atacó a dos jóvenes hechiceros en aprendizaje porque según él le insultaron, pero lo único que dijeron fue... ¿qué fue?... ¡A sí! Lo único que le dijeron fue que tal vez debía mejorar un poco su hechizo de fuego ya que era un poco débil. También a ambos los atacó y por poco los mata.

- Así pues, no puedo hacer nada por ti, Brona.- Dijo con tristeza.

Los hechiceros del Concilio que habían estado observando todo lo acontecido, se hicieron cargo de Brona. Le lanzaron un hechizo para que no pudiera utilizar su magia y lo llevaron a la prisión de la sede, después de aquello invitaron a Sakura y los demás a permanecer y participar en aquel Concilio.

- Ya que habéis hecho un viaje tan largo deberíais descansar ¿no os parece?

- Pero mi familia tiene que estar preocupada.- Dijo Sakura pensativa.

- Por eso no te preocupes, Sakurita, ya Tomoyo pensó en eso. Les ha dicho a tu padre y a tu hermano que has viajado a Hong Kong con el mocoso.- Dijo Kero.

- ¡Oye! ¿¡A quien llamas mocoso!?- Saltó Shaorán.

- A ti, por supuesto.- Dijo Kero como si tal cosa.

- ¿¡Pero como te atreves peluche!?

- Por favor, no comencéis.- Dijo Sakura mientras tanto a ella como a todo los demás le surgía una pequeña gotita (incluido Yue) y a Eriol le parecía una escena muy divertida.

- Bueno...- Cortó Clow, al cual también la escena le parecía divertida.- pues ya que os quedaréis aquí unos cuantos días más, podéis alojaros conmigo, tú Sakura puedes seguir utilizando tu habitación.

- Es muy amable, señor Clow.

Unos cuantos días después, Sakura y sus compañeros volvieron al presente, donde les esperaba su familia y su vida normal. Nada más llegar, se encontraron con una delegación oficial del Concilio que les estaba esperando con el propósito de llevarse a Brona (que seguía bajo el hechizo que le habían puesto en el pasado) para que no pudiera hacer daño a nadie más.

FIN