1.- Como sucedió esto.

Solo. Así se encontraba en ese momento. Junto a el en la barca lo acompañaban cuatro aurors. Se limitaban a observarlo con sus varitas en la mano. Deseando de que el hiciera algún movimiento en falso para atacarlo.

A lo lejos se divisaba poco apoco una gran roca negra. Azkaban.

Mientras más se acercaban a sus muros mas se sentía el frío en el aire. Una sensación de agobio lo empujaba hacia el fondo de la barca.

Esta llego a su destino. Un golpe seco y uno de los aurors salio de ella.

- ¡Camina!.- lo levantaron del fondo de la barca y pisó el suelo de su nueva residencia.

- ¡Bienvenido a tu nueva casa!. ¡Potter!.- un empujón hizo que caminara hacia la gran puerta de la entrada.

Nada mas cruzar la puerta sintió la presencia del ser mas horrible que podía imaginar. Dos dementotes estaban junto a la entrada y se acercaron a el.

Si no hubieran estado sujetándolo seguro que habría caído al suelo.

Un nuevo auror se acerco al grupo. El que comandaba la expedición le tendió un pergamino enrollado.

- ¡Harry Potter!. ¡Acusado de utilizar la maldición asesina!. Mato a un mago.

- ¡Era Voldemort!.- apenas podía hablar.- Si no hubiera hecho el me hubiese matado a….- Un golpe en el pecho lo callo.

- ¡Calla!. ¡Me da igual!. Mi obligación era traerte y lo he hecho.- miro al carcelero.- Es todo vuestro.

Los aurors entregaron el chico a un par de carceleros que se acercaban.

Mientras el que los había recibido abrió el pergamino y lo leyó. Los enviados del ministerio no esperaron mas habían cumplido y fueron hacia la salida.

- Uso de las maldiciones imperdonables con resultado de un muerto… Sentenciado de por vida a permanecer aquí.- bufo divertido.- Conozco tu historia Potter. Es gracioso el pago que te han dado por tus servicios.- Dio una ultima mirada a los aurors antes de que estos salieran por la gran puerta negra. Solo quedaban sus hombres el prisionero y el. Miro a sus compañeros.- ¡Subidlo arriba!.

- Esas son las celdas de los que están poco tiempo aquí. Este estará aquí hasta que muera.- miro a su compañero.- Debería estar abajo con el resto de…

- ¡Yo mando aquí!. Ha sido condenado y mi obligación es que se cumpla la sentencia.- les apunto con el pergamino.- Pero, no me han ordenado nada, yo decidiré como se hará. ¿Queda claro?.

- Como digas.-. Añadió el otro.- ¿Que diremos si preguntan por que esta en esa zona?.

- Lo que he dicho. No indicaron nada y yo lo puse en una celda. - Suspiro.- Mi sobrino estudio con el.- miraba a Harry.- le salvo la vida y quiero agradecérselo a mi manera. Aunque no se si será buena idea.- lo miro serio.- Fijaos apenas se tiene en pie. Aunque no estén tan cerca los Dementotes. Allí arriba se volverá loco.

- Abajo no durar mucho. Creo que seria mejor para el terminar pronto.

- ¡Ya veremos!. ¡Subidlo!.

Un casi inconsciente Harry fue llevado a una de las celdas del nivel intermedio. En la zona de los que permanecían solo algunos años en la prisión.

Un triste consuelo. Aun estando lejos de la influencia de los guardianes, la mayoría de los que allí estaban acababan volviéndose locos o con serios problemas durante el resto de sus días.

Las celdas de esta zona eran algo más cómodas que las de los niveles inferiores. Un pequeño hueco les dejaba entrar un poco de luz. Los escasos días que el sol conseguía atravesar la perpetua niebla del islote. Algo de corriente mantenía el ambiente mas seco y menos agobiante que en la zona inferior. Esa otra parte si era una Verdadera mazmorra, llena de pasillos abarrotados de dementotes. Los muros rezumaban agua y la oscuridad era casi permanente. Eran contadas las celdas que podían atisbar el leve brillo de alguna antorcha de luz mágica.

Lo único que se podia oír además del repiqueteo del agua eran los gritos de los que habían pedido la razón en ese lugar. Una música que llenaba casi por completo el lugar.

Mientras arrastraban al moreno los dos guardias hablaban.

- ¿Este no es el Potter que…?.

- ¡El mismo!.

- Pero si acabó con el innombrable, ¿como es que acaba aquí?.

- Es el premio que dan a los Héroes.- respondió con ironía.- Un tipo tan joven y con tanto poder no es bien visto por el ministerio, ¡y mas si no lo pueden controlar!.

- ¿Quieres decir que es inocente?.

- ¿Tu le echarías en cara lo que ha hecho?, ¿a quien ha matado?.- el otro callo.- Yo solo hago mi trabajo. No pregunto. Si dicen que lo encierre lo hago y punto.

- ¡Joder!. ¡Valla agradecimiento!.

- ¡Y no solo a el!.- miro a todas partes antes de seguir hablado.- Tengo entendido que están buscando a todos sus amigos para investigarlos. Seguro que mas de uno termina aquí naciéndole compañía.- su compañero silbó en señal de sorpresa.

- Peleas para conseguir paz y acabas convirtiéndote en un fugitivo aun ganando. ¡Que putada!.-

- ¡Ya te digo!. Yo no me meto, pero esta vez entiendo al jefe.- llegaron delante de una puerta abierta.- Esta valdrá.- abrieron la puerta y metieron dentro a Harry.- Pongámoslo en la cama.- su compañero lo miro.- No es como esos desgraciados de abajo. ¡Espero!.

Salieron de la celda y cerraron la puerta. En la cama, en un estado de pesadilla, Harry Potter se movía con dificultad recordando toda su vida. La muerte de sus padres. De Cedric, de su padrino y los últimos tres días. Los peores de sus pesadillas.

UNA SEMANA ANTES

Habían terminado sus estudios. Algo increíble estando en medio de una guerra.

El señor Oscuro se había revelado abiertamente y atacaba casi a diario en todas partes.

Entre sus filas infinidad de mortifagos y criaturas oscuras.

La cantidad de Magos mordidos por hombres lobo o que perdieron su alma ante el beso del dementor eran increíbles. Toda un ala de San Mungo fue reservada para estos.

Gran cantidad de compañeros eligieron la carrera de auror junto con Harry y Ron. La mayoría miembros del ED.

La formación era sobre todo práctica ya que el ministerio necesitaba con urgencia Aurors capacitados.

Hermione se decidió por la sanación, junto a ella estaban las hermanas Patil y Hanna Habbot. Al final no pudo seguir, demasiadas victimas y siempre alguna conocida. Acabo reuniéndose con sus amigos y peleando en primera fila.

Quisieran o no tendrían que prepararse para la guerra.

El ministro no veía con buenos ojos a Potter y sus amigos. Habían tenido la esperanza de que el chico cediese a sus peticiones al escoger la carrera de Auror.

Pero en una entrevista realizada sin preguntarle al moreno. Se dijeron e insinuaron gran cantidad de ideas que ni de lejos seguía el joven.

Más que prestarse a colaborar, negó rotundamente colaborar con el ministerio en nada mas que no fuesen sus labores como Auror al terminar su preparación.

Sus amigos y conocidos se mostraron de acuerdo con el moreno y le dieron abiertamente su apoyo. Ridiculizando en el proceso al ministro de magia.

Desde ese momento, la vida se les complico más de lo que hubieran supuesto.

El colmo fue justo cuando todo comenzó. El señor oscuro decidió atacar con todo lo que tenía Hogwarts.

Albus Dumbledore pidió ayuda al ministerio, pero este se limito a posponer cualquier acción hasta que no hubiesen comprobado que el ataque fuera real.

Varios auror perteneciente a la orden desobedecieron y desaparecieron del lugar. Junto a ellos fueron la gran mayoría de aprendices de auror capitaneados por Harry potter. No les paro ni la amenaza de expulsión si acudían.

La batalla del fabuloso castillo estaba del lado del señor oscuro y sus seguidores. Los profesores y algunos miembros de la orden se defendían intentando evitar que los mortifagos accediesen al castillo.

La llegada de los refuerzos hizo que la balanza se equilibrara un poco.

Pero la sorpresa inicial quedo pronto mitigada y ambas partes, los defensores y sus refuerzos, tuvieron que esforzarse para sobrevivir.

Voldemort vio a Harry Potter peleando en primera fila de los recién llegados.

- ¡POTTER!. ¡VEN!. ¡TE ESPERO!.- Harry esquivo una nueva maldición y miro a su enemigo.- ¡DEJADLE PASAR!. ¡QUE NADIE LO TOQUE!.- los mortifagos obedecieron la orden de su señor y abrieron un pasillo para el chico entre sus filas. Voldemort lo miró y sonrió con malicia.

Sin pensarlo el chico salio corriendo y se coloco frente a su enemigo, lanzando una maldición al mismo tiempo que este.

Todos estaban luchando o defendiéndose. Solo que en un determinado momento eso quedo en segundo plano.

Los rayos de colores, saltos, protecciones y mis malabarismos de la pareja protagonista. Consiguió que poco a poco todos se quedasen mirando la escena central.

Sin dejar de observar a las fuerzas rivales, estas se fueron agrupando a ambos lados de los combatientes. Por un lado los mortifagos y por otro los profesores y la orden del fénix. No perdían de vista al enemigo pero era mayos su atención ante lo que ocurría entre los dos líderes.

Si Voldemort atacaba, Harry lo esquivaba, saltando o moviéndose hacia un lateral.

Respondía a los ataques con rapidez y precisión consiguiendo que su contrincante, más de una vez recibiese un hechizo enfureciéndolo más. El poder y experiencia del señor oscuro se estaba viendo poco a poco superada por la agilidad y determinación del muchacho.

Las fuerzas le abandonaban por momentos y el señor oscuro lo sabía. Tenia que conseguir que el chico se despistase para pode huir. Maldecía por lo bajo. El, el mago más poderoso de la época, tendría que huir para renovar fuerzas. Eso seria un duro revés.

Miro a los defensores todos reunidos, sabía como conseguir que el chico lo dejase. La mirada no paso desapercibida para Albus Dumbledore.

- ¡Todos al suelo ya!.- los defensores lo miraron y poco después todos se acostaban sobre el pasto de la entrada.

El anciano mago por su parte se preparo para lo que vendría.

No se equivoco en el mismo momento en que mando a todo agacharse el mago oscuro. Desaparecía y aparecía justo en frente de la orden, con Harry entre ellos.

- ¡Avadra Kedabra!.- la luz verde salio de su varita.

El chico la esquivo sin problemas pero al hacerlo vio hacia donde se dirigía.

Quedo tan sorprendido como el mismísimo Voldemort.

Toda la orden se estaba agachando a la vez, quedando fuera del alcance del terrible rayo.

Por su parte Dumbledore levito un gran tronco y lo lanzo contra el rayo, este al tocarlo hizo que se partiese por la mitad.

Aprovechado el momento Voldemort dio la orden de retirada.

Mas por instinto que por determinación, Harry lanzo la maldición a su oponente que se escapaba.

- ¡Avadra Kedabra!.- Voldemort intentó desaparecer, pero antes de hacerlo recibió la maldición en un costado. Cayendo sin vida al momento.

Los mortifagos no se lo podían creer. Su amo había muerto ante el chico.

Aterrorizados, comenzaron una huida a la desesperada.

Los hermanos Lestrange, tiraban de una histérica Bellatrix.
Cuando los mortifagos desaparecían. Las fuerzas del ministerio hacían acto de presencia.

Solo pudieron observar como los últimos mortifagos escapaban y ver como Dumbledore se acercaba al chico, de pie frente al cadáver del mago mas temido.

Rufus Scrimgeour sonrió al ver la escena. Era justo lo que necesitaba.

- ¡Arresten a Potter!.- todos miraron sorprendidos al ministro.

- ¡Rufus!. ¿Que dices? . ¡Harry cumplió su misión!. ¡Termino con Voldemort!.- el ministro se estremeció al oírlo.

- ¡Señor Potter!.- Harry lo miro.- ¿Me presta su varita?.- Harry miro al director y este asintió. Después se la tendió al ministro que la cogió.- ¿Ha sido el único que la ha usado?.

- Si.

Sonriendo le aplico el hechizo para saber el ultimo hechizo hecho por esta. No había duda, el último fue la maldición asesina.

- ¿Mato usted a...- miro el cuerpo del mago oscuro.- este mago?.

- Si.- Harry no entendía que sucedía.

- ¡Todos son testigos!- dijo para que lo escucharan.- ¡Tras comprobar la varita, esta demuestra que con ella se lanzo la maldición asesina! ¡Y el mago Harry Potter admite abiertamente que con ella mato a este mago!- Sonrió mirando a Dumbledore.- No creo que sea necesario nada mas.

- ¡Rufus no!

- ¡Como ministro de magia y por la autoridad que se ha sido otorgada en estos momentos de guerra!. ¡Yo!. ¡Rufus Scrimgeour!. ¡Condeno al mago Harry Potter a cadena perpetua en la Prisión mágica de Azkaban, por el resto de sus días!.- tres auror cogieron al moreno y lo inmovilizaron antes de desmayarlo.

- ¡NOOO!.- todos los presente intentaron ayudar al chico y fuero rodeados por los Aurors del ministerio.

- ¡A todos los presentes se les interrogara como colaboradores del delito!. ¡Serán conducidos al ministerio donde…!.

Dumbledore saco su varita y con un movimiento desarmo a los Aurors que rodeaban a todos.

- ¡Váyanse!.- algunos desaparecieron pero otros….- ¡Fuera de aquí rápido!.- el resto desapareció antes de que los aurors reaccionaran. Solo quedaron algunos profesores de Hogwarts, que no se resistieron a los Aurors, alegando que defendían el castillo solamente.

Cuando los aurors rodeaban al director, este lanzo su varita al cielo y fue cogida por Fawkes que desapareció con ella.

- ¡Mal hecho Dumbledore!.- Scrimgeous desprecia odio al hablar.- ¡Ahora todo son fugitivos del ministerio!.

- Mejor eso que torturados y presos.- miro con tristeza al ministro.- ¿Por que Rufus?.

- A Potter no se le puede controlar. Lo mejor será encerrarlo para evitar que se convierta en un nuevo señor oscuro.- se acerco y apunto con su varita al anciano mago.- Y tu vas a lamentar el interponerte.

- ¡No Rufus!. Creo que el que lo lamentara serás tú.- más de lo que crees. ¿Qué dirás a la gente de Harry?. ¿Como explicaras su caída?.- señalo el cuerpo sin vida de Voldemort.

- Un mago oscuro acabo con otro en una lucha por el poder. Es lo más simple del mundo.

- ¿Crees que te creerán?.

- En este momento lo que mas necesitamos es control y eso es precisamente lo que va a proporcionar el ministerio. Mañana el profeta informara de lo que ha ocurrido aquí. Los que se molesten e intenten la liberación del asesino Potter, serán investigados por traición.- el anciano comenzó a entenderlo todo.

- Cambiaras el reinado del terror de Voldemort por el tuyo propio y legal.

- Solo hago lo mejor para nuestro mundo. ¡Desmallus!.- Dumbledore callo al suelo.- llévenselos.

Desde ese día había comenzado la pesadilla del chico.

Sin juicio, sin publicidad, nada. Había sido llevado a una celda en el ministerio. Fue interrogado durante dos días por el paradero de sus compañeros y conocidos. Antes de sacarlo de allí el propio ministro rompió su varita ante sus ojos. Después fue llevado a Azkaban.

Como dijo Scrimgeour, el profeta saco una detallada historia de cómo al tratar de tomar Hogwarts, dos magos oscuros habían acabado enfrentándose y uno muerto. El ministerio capturo al otro y en ese momento estaba en Azkaban por asesinato de otro mago. Añadía un elogio a los profesores de Hogwarts que permanecieron en su puesto. También se hacia una pequeña reseña sobre el supuesto apoyo de Albus Dumbledore a una de las partes. Por lo que permanecía bajo arresto para esclarecer los hechos.

De sus amigos poco se había hablado.

Los Weasley desaparecieron del país. A los padres de Hermione se les interrogo incluso con veritaserun sin obtener nada, aunque se mantuvo la casa vigilada.

El director del quisquilloso fue interrogado al igual que a su hija. Con la chica apenas se preocuparon ya que colaboro en todo. Fue tomada por una loca y dejada sin más.

La abuela de Neville tuvo menos suerte. Cuando el ministerio fue en busca de su nieto, ella se opuso a que entraran en su casa y la anciana acabo en San Mungo. Su casa fue registrada y gran cantidad de sus pertenencias decomisadas y puestas bajo control directo del ministerio.

Neville apareció un par de días después a visitar a su abuela en el hospital mágico. Fue detenido, interrogado y, después de una sesión de tortura, puesto en libertad bajo una fuerte vigilancia.

En cuanto estuvo seguro de que su abuela se encontraba mejor, desapareció sin dejar rastro.

Nadie escapo a la campaña del ministerio. Una serie de artículos en el profeta trataban de minar la integridad de Harry y Dumbledore. Solo consiguieron que gran cantidad de magos protestaran abiertamente. Alguno se ganó unas maldiciones y los que peor suerte corrieron fueron conducidos a Azkaban junto al chico.

Sin darse cuenta el ministerio había perdido casi por completo la credibilidad en la comunidad mágica del país y crear serias dudas en el resto de países.

En un acto sin precedente. Scringeour, corto todo lazo con el mundo Muggle Prohibiendo cualquier relación con este.

Los descendientes de Muggles, y los que Vivian como tales, tuvieron que permanecer en el mundo mágico bajo amenaza de arresto y destrucción de varita.

Aun con voldemort derrotado parecía que sus seguidores habían heredado su legado y tomado el mundo mágico.

Los mortifagos que habían escapado permanecían escondidos, si bien con la nueva política del ministerio la gran mayoría fue encontrada y en el mejor de los casos detenidos.

El ministerio aprobó la utilización de las maldiciones imperdonables para defenderse, pero solo a los aurors más fieles al ministerio. La unidad especial de capas rojas. Llamada así por tener el escudo del ministerio sobre una túnica de un oscuro color rojizo. Lo ultimo que algunos veían y lo que todo mago deseaba no ver en esos tiempos.

Una semana terrible para el chico. Llevaba cuatro días en Azkaban. Poco a poco las pesadillas habían conseguido aislarlo del exterior. Era apenas un muñeco que permanecía en el colchón destrozado.

Sus carceleros sabían de sobra que el chico duraría poco en ese estado.

Pocas veces había comido algo y si lo hacia lo vomitaba después.

Notificaron esto al ministerio sin recibir respuesta.

Esa mañana sin embargo fue diferente a las demás. Una visita llego a la isla.

Estas eran muy escasas, nadie quería ir a ese lugar. Y aun así pocos entraban.

Lo mas sorprendente era que venia a ver a Potter.

Uno de sus hombres le informo de la visita. Como jefe de la prisión su deber era averiguar lo que quería. Juzgar si era conveniente que visitase al preso y notificarlo al ministerio si lo creía oportuno. Pero el saber que la chica quería ver a Potter…

La visita era una chica rubia. No parecían afectarle los dementotes ya que apenas parecía concentrada. Su mirada perdida dejaba escapar un par de lágrimas.

Estaba completamente envuelta en una gran capa de viaje.

- Me han dicho que quiere hacer una visita a Harry Potter.- la chica lo miro y asintió.- ¿Puedo saber la razón para hacerlo?.

- Es un buen amigo y quiero que sepa que siempre contara con migo.- dijo tranquila sin dejar ese aire de ensoñación.

- Sabrá que el preso es alguien muy peligroso señorita…

- Lovegood. Luna Lovegood.

- Potter utilizo contra otro mago la maldición asesina y por eso ha sido sentenciado de por vida en esta prisión.- la chica lo miro tranquila.

- No vengo a discutir eso. Solo a ver a un amigo. Si lo desea puede informarse en el ministerio. Ya me han investigado, y tanto yo como mi padre hemos colaborado y quedados libres de sospecha.

Durante un buen rato lo pensó.

No se le había notificado nada en contra de visitas a Potter. Solo que debía permanecer todo lo que le quedase de vida en la prisión. Hasta recibir instrucciones el permitirlo o no quedaba dentro de su cometido.

En la zona en la que se encontraba el chico se permitía una visita al año sin permiso expreso del ministerio.

La chica parecía completamente ida y no representaba un peligro aparente.

- Si accedo a que lo vea será bajo algunas condiciones.- ella asintió.- Es evidente que tendrá que dejar aquí su varita y después de que comprobemos que no trae nada extraño. Se la acompañara a ver al prisionero. Yo en persona estaré presente durante la entrevista y como comprenderá mandare un detallado informe de esta al ministerio.- Paro un segundo.- ¿Esta de acuerdo?.

- Es comprensible, acepto.- El auror le tendió la mano, y la chica saco su varita dándosela.

Esta, junto con algunas pertenencias más, fue colocada dentro de una caja preparada para ese fin.

Otro auror le pidió que se quitara la capa y la chica lo hizo.

A la belleza de la cara había que añadir un cuerpo delgado y bien proporcionado. Se veía de sobra que tenia que ser de la edad de Potter o incluso algo menor.

En el cuello tenia un collar de corchos, que se quito y puso junto a su varita.

Vestía con unos pantalones y una gran blusa.

Un auror le paso la varita de arriba a abajo murmurando un hechizo para repetirlo después por el otro lado. Este proceso se repitió dos veces mas con un Auror distinto cada vez.

Mientras otro revisaba las ropas y pertenencias de la chica.

Una vez terminado se le permitió volverse a colocar la túnica y la capa.

- Si me hace el favor de seguirme.

Fueron recorriendo varios pasillos hacia la parte superior.

De vez en cuando veían a lo lejos como un Dementor se desviaba en otra dirección al verlos. En todo el camino por el tétrico lugar los acompañaban los gritos y lamentos de los que habían perdido la cordura. Si le afecto la chica no dio señal de ello.

Al subir una escalera, un auror se acerco.

- ¡Jefe tenemos un problema!.- Se alejo un par de pasos.

- ¿Que pasa?.

- Uno de los presos ha muerto.

- ¿Vatine?.- el auror asintió.

- Me lo esperaba. Comunícaselo a su hermana y prepara el cuerpo para enviarlo a donde indique.- El subalterno asintió y salio corriendo hacia la parte baja. El jefe de la prisión se giro.- lo lamento. Uno de los presos ha fallecido.

- ¡Es…!.- Fue la primera vez que noto como la cara de la chica mostró preocupación en ese lugar.

- ¡No tranquila!. Es otra persona. Se encontraba muy mal y no ha podido resistir. Sigamos.

Lo que vieron al abrir la puerta mágica no se lo esperaban.

Sobre el suelo estaba Harry Potter. Mortalmente pálido. Se notaba que la falta de alimento y el efecto de los dementotes estaban haciendo huella en el chico. Apenas parecía un montón de huesos en el suelo de la celda. Las gafas se las habían retirado nada amas llegar por lo que tenia un aspecto aun mas… deplorable.

Luna corrió hacia el, le cogió con cuidado la cabeza y lo llamo.

- ¡Harry!, ¡Harry por favor responde!. ¡O Merlín que no este muerto, no por favor!.- Un quejido les indico que seguía con vida. Una sonrisa volvió a la cara de la chica.- ¡Harry!. ¡Creí que estabas…!.

- ¿Lu… Luna?. ¿Eres tú?.- ella le acaricio la mejilla.

- Si soy yo.- el le cogió a tientas la mano.

- ¡Tienes que irte si te atrapan te encerraran…!.- abrió los ojos sin mirar a nada.- Ya te cogieron.- una lagrima corrió por su mejilla.- ¡Maldito Scrimgeour!. Como puede…

- ¡No!. Tranquilo no pasa nada. El ministerio ya nos interrogo a mi padre y a mí. No hay que temer. Creen que estoy loca.- el apenas la oyó sonrió y se desmayo.

Si hubieran preguntado al Auror hubiese dicho que era cierto, pero al ver a la chica se fijo en que su actitud había cambiado radicalmente. Sus perdidos ojos azules estaban en ese momento llenos de miedo y preocupación. Era una persona completamente distinta.

Se pregunto si no habría engañado de esta forma al ministerio.

Un nuevo auror entro en la celda.

- Jefe tenemos visita.

- O no viene nadie o todos quieren...- Al ver la cara de su compañero supo que no era esa clase de visitas.- ¿Quien?.

- Un grupo completo de aurors del ministerio. Dicen que son el relevo y piden hablar con usted.

- Voy ahora.

- Apúrese o se puede liar.- Miro a su hombre intrigado.- Esos desgraciados no para de criticarlo todo y se las dan de la gran cosa. No me gusta nada. Llevan escrito en la cara problema.

- Llévalos a nuestros cuartos y que el jefe espere en mi despacho.- Miro a la chica que sollozaba junto a Harry.- Señorita Lovegood, será mejor que se valla.

- ¡No pienso dejarlo así!. ¡Esta muy débil!.- La levanto del suelo.

- ¡Esta condenado de por vida!. Lo mejor que le podría pasar es que muriese. Cree que el ministerio le dejara salir algún día.- Miro al chico.- representa demasiado como para liberarlo.

- ¡El no puede estar aquí!.

- A los asesinos se los encierra en la parte baja. Allí ya estaría muerto. No estoy de acuerdo con lo que sucede pero solo puedo obedecer.- miro al chico.- Lo traje aquí por que esta parte es algo mejor y por esa misma razon he acedido a que lo visite. Pero…

- ¿Pero que?.

- Si esos son de verdad el relevo el ministerio trama algo. Aun faltan mas de seis meses para que nos relevasen.- suspiro.- Me temo que el ministerio ha decidido hacer algunos cambios aquí. En cuanto lo vean ira a la mazmorra. Como esta no durara mas de una semana. Diría que el ministerio esta ansioso de comunicar que murió aquí.- suspiro.- Seria la primera plana del profeta.

- ¡NO!. ¡Tengo que llevármelo!. ¡Tengo que…!.- intentaba levantar al chico. El auror la levanto y la zarandeo.

- ¡Esta loca!. ¡No puedo permitir que se lo lleve!. ¡Soy un auror y el esta condenado por un crimen!.

- ¡EL NOS SALVO DE…!.

- ¡Lo se!. ¡Pero no deja de ser un crimen!.- suspiro.- No la quiero engañar. Esta será la única visita que Potter tendrá en lo que le quede de vida. – Luna sollozo.- Lo único que puedo hacer es dejarla con el a solas un momento y acompañarla a la salida. Créame que lo siento.- Luna comenzó a llorar y las lagrimas caían sobre la cara de Harry.

Este las noto y se despertó.

- ¿Luna que haces aun aquí?. Vete o tendrás… problemas. No quiero que te encierren… aquí.

El auror se levanto y se acerco a la puerta. En lo posible quería que hablasen tranquilos.

- ¡Harry!. ¡Tienes que aguantar, tienes que luchar!. ¡Te aseguro que haré lo imposible para que salgas vivo!. ¡Seguro que mi padre…!.- el puso un dedo en sus labios.

- Sabes que es inútil.

- ¡NO!. ¡Yo…!. - no sabia que decir.

- Vete. No soportaría que tuvieras problemas.- ella rompió a llorar y pego la cabeza al cuello del chico.- ¡Shhh!, ya vale. No pasa nada, estoy bien.

-Antes de irme quiero que sepas algo y quiero que te lo graves en la mente.- le dijo aguantando las lagrimas la rubia.

Desde la puerta el auror vio como la chica se ponía a llorar en el hombro del chico y de cómo esta antes de retirarse le dijo algo al oído. Con invenció de separarlos dio un paso pero se paro al ver la cara del chico. Una expresión de sorpresa y felicidad apareció en su cara. Incluso sus ojos parecían haber ganado algo de brillo. Miro a la chica con una expresión mezcla de sorpresa y… ¿alegría?.

- ¡Recuérdalo siempre!.- dijo antes de alejarse de el. Antes de salir Harry la llamo.

- ¡Luna!. ¿Y el director, como esta?.

- ¿Albus Dumbledore?. ¡Fue acusado de colaboración en tu crimen y de traición al mundo mágico!. Esta condenado de por vida igual que tu.

- ¿Dumbledore arrestado?.- esta vez fue el auror el que hablo.

- ¿No esta aquí?.- pregunto la chica. El auror negó.- Tomo el mundo piensa que…

- El único preso con cierto reconocimiento que han traído ha sido Potter. El resto son magos y algún que otro Mortifago.- La chica se sorprendió con la noticia.

- Toda la comunidad mágica piensa que esta preso junto Harry en Azkaban.

- El ministro se esta pasando.- El auror pensaba en voz alta. Harry como pudo se levanto del suelo y se apoyó en el camastro.

- Te juro Luna que resistiré todo lo que pueda.- ella sonrió.

- Más te vale.- dicho esto se acerco y lo beso. Después salio corriendo para que el no la viera llorando. El auror cerró la puerta, pero antes añadió algo.

- TE puedo asegurar que no estoy de acuerdo con todo lo que esta pasando.

Mientras Luna recogía sus pertenencias y salía de la prisión mágica, sin dejar de llorar. Harry se acerco a la comida que había en una esquina y devoraba todo lo que había en un viejo plato de metal.

El jefe de Aurors encargados de la seguridad de la prisión mágica de Azkaban, entraba en ese momento en su despacho.

Frente a el un hombre abría sin preocuparse los cajones del mueble.

- ¿Se puede saber que hace?.

- Estoy familiarizándome con mi nuevo despacho. Soy Hate Feature. Su relevo.- Avanzo con la mano estirada y se la estrecho. Sus hombres tenían razón esa gente no eran de fiar.

- Aun faltan mas de seis meses para el relevo. ¿Por que…?.

- No se si sabe que en estos momentos hay algunas personas que no están de acuerdo con la política del ministerio. El ministro ha decidido que una temporada en Azkaban para estos… disconformes. Será una terapia beneficiosa. Además con mi grupo se le dará una mayor seguridad a Azkaban.- Había estado rodeando el escritorio mientras habla.- Por cierto. ¿Que tal se encuentra nuestra incorporación estrella?. ¡Potter!.- Ahora muchas cosas encajaron.

- Vivo.

- Es una sorpresa. Aguanta mejor de lo que dijeron los Dementotes. Pero pronto se rendirá. Rodeado de mortifagos y dementotes…

- No esta con ellos.- El Auror lo miro.

- ¿Por que no?.

- No se dieron instrucciones al respecto. Decidí que era mejor por el momento tenerlo en las celdas superiores.

- ¡Será mandado ahora mismo a las celdas de la parte mas baja de esta prisión!.- parecía muy molesto.- ¡Y que sepa que mandare un informe sobre su comportamiento!.- El aludido se encogió de hombros.

- Se han enviado varios informes sobre el preso y no he recibido respuesta. Así que es un poco estupido pedirme cuentas sobre el tema. ¿No cree?.- Se veía al mago irritado por no salirse con la suya.- Dentro de estos muros si no se ha especificado nada es el jefe de aurors el que decide que hacer.

- ¡Entonces eso haré!.- saco una carta y la dejo sobre la mesa.- Desde este momento usted y sus hombres son relevados y yo tomo posesión del mando de la prisión de azkaban. Usted y los suyos abandonaran la isla con la mayo brevedad.- Al decirlo el aurora toco el pergamino sobre la mesa junto al recién llegado. Este brillo un segundo y volvió a su estado. El cambio de poderes en la prisión mágica se había realizado.

- ¿Es todo?.

- ¡Si!. ¡NO!. ¡Espere!. Me dijo uno de sus hombres que había una visita.- ¿Quien era y a quien ha venido a visitar?.- Algo hizo que no le dijera la verdad.

- Uno de nuestros, de sus reclusos ha muerto. Su hermana vino a verlo. Mandara una lechuza para estipular el lugar donde enviaremos el cuerpo.

- ¿Por que no lo notifico?.

- El preso era de los de menor condena. Apenas un par de meses y saldría. Pero enfermo y ha muerto. No se pudo hacer nada. No se si fue locura o Merlín sabrá.

- ¡Pero eso no quita que usted no ha notificado la visita!.- El auror se rió

- Solo se puede visitar a un vivo. Sobre su mesa esta la notificación de su muerte al ministerio.- Lo miro.- ¿Como quedaría si notifico que han venido a visitar a un muerto?.- Hate Feature estaba muy molesto.

- ¡Quiero que usted y los suyos salgan de aquí dentro de media hora!.

- Acuerdese que tiene que mandar el cuerpo. La hermana mandara una lechuza.

El relevo se produjo en menos de media hora. Todos los auror pasado ese tiempo habían salido de la prisión dejando en ella a los recién llegados.

Diez minutos después Harry Potter veía como su celda era abierta y sin mediar palabra un par de maldiciones lo tumbaron en el suelo retorciéndose de dolor. Cuando perdió el conocimiento fue llevado a su nueva celda.

Al despertar. Pudo notar que ese lugar era totalmente diferente al anterior. Frió, húmedo y muy oscuro.

La sensación de frió se agudizo y el chico supo la razón. Dementotes. Y por lo que podía sentir muchos más que antes.

Le costo mucho esfuerzo concentrarse para no perder la cabeza. Las escenas mas terribles de su vida pasaron poco apoco por su mente. De un momento a otro se volvería completamente loco. Prefería la muerte a vivir un solo minuto más en ese estado.

Un recuerdo gano poco a poco terreno al resto. Y este era demasiado feliz como para que los Dementotes pudieran quitárselo. Cada vez que lo recordaba, conseguía aislarse un poco mas del exterior. Crear un lugar en el que el influjo de las criaturas no surtía efecto.

Aquí esta una nueva historia Seque tardado mas de lo que dije y advierto que no se como me las arreglare para subir los nuevos capítulos.

Esta historia quiero que sea algo mas violenta que las anteriores. Me parece que alejarse algo de lo normal, a veces abre nuevos caminos.

YA me lo diréis.