Hola mis amores preciosos. Pues me he apegado muchisimo a ustedes, y me encataria que siguieran leyendome, en especial el nuevo fic; Creo en Ti siento una conexion magnifica con ese fic asi como la senti con casados.. Tambien les recomiendo profundamente que busquen e la pagina de lady cremisi (es la que tiene de imagen a kagome y de fondo a Sesshoumaru les cree un album de fan arts que me gustaron como "fotos" de casados... : / / w w w . . p h p ? a i d = & i d = & # ! / / - / quiten los espacios o solo deben poner lady cremisi y es la pagina donde dan me gusta la foto es de Kagome y Sesshoumaru, alli esta el album llamado fic: casados y cada fan art tiene el titulo del capitulo al que pertenece.. Tambien tiene una portada :$

Gracias Inmensamente a: Lazzefire, Pascussa, StarRyou, MRS Taisho- Potter, Iosi e Iuki, Luna, Goshy, Hekate ama, YafatiShirel, Naoko Nayamira, Kaname lin-chan, Azul D Cullen. MUCHISIMAS GRACIAS A TODAS USTEDES POR SUS BELLISIMOS REVIEWS! Pasense por Creo en Ti, quizas tambien les gustara.. LAS QUIERO Y LAS LLEVARE EN MI CORAZON.. Exitos todo el tiempo chicas, son bellas personas.

Mañana me realizaran una operación sencilla en las encías :S asi que no se cuando actualizare las demás.. Las quiero

Disfruten


En la fría y blanca sala de espera se encontraba Kagome, sentada en la silla de metal. Tenía 4 horas allí sentada y aun no salía ningún médico a darle noticias. Se había realizado una prueba de embarazo y había dado negativa. Ahora solo le importaba que Sesshoumaru estuviera bien. El reloj de pared se movía lentamente o eso pensaba ella.

Al fin salió un afanado medico del quirófano, su rostro lucia sereno y eso le ofreció seguridad a Kagome.

-El señor está bien, cuando se despierte podrá verlo. Quizás quiera comer algo, se ve pálida.- Dijo un anciano con bata blanca.

-No se preocupe, estaré mejor cuando el despierte.- Kagome se acomodo en el sillón, buscando comodidad. Miroku, Bankotsu y Kouga habían estado un rato allí con ella, pero tenían más obligaciones. No se había molestado siquiera en llamar a sus padres, no tenía sentido.

Dos horas más tarde, faltando 20 minutos para las 6 am Sesshoumaru despertó, volviéndole el alma al cuerpo a Kagome. Se coloco al lado de el, y tomo su mano.

-Despertaste mi amor, me asustaste mucho. Te amo.- Hablo con suavidad Kagome, se había dado cuenta de que lo amaba y de que no quería perderlo por nada en el mundo. El era su mundo.

-Cuando me dejaste quise salir detrás de ti, pero ella estaba en el portal. Kagome yo nunca te he engañado, el antiguo Sesshoumaru dejo de existir, contigo rompí mis cadenas y soy un hombre nuevo; un hombre que quiere tener una familia, que ama a su esposa y a sus perros. Entiéndelo, yo TE AMO.- Y dicho esto último la atrajo hacia sí y la beso lentamente.- ¿estás embarazada?

-No, falsa alarma.- Fue un murmullo con tristeza.

-Amor, ¿conociste la torre Eiffel?

-No, prometí que volvería contigo para subir. Es algo mágico solo si se vive en pareja.

-Vamos, quiero que me lleves a los sitios que conociste. Recorrer parís contigo.

Así fue, cuando Sesshoumaru estuvo recuperado totalmente partieron a una nevada parís. Se acercaban las fiestas navideñas y todo era simplemente encantador. Las calles cubiertas de nieves, los arboles desnudos cubiertos con una capa blanca. Hacia tanto frio que prefirieron quedarse en la cálida habitación de hotel haciendo el amor. Tomaron champagne y comieron frutas con miel. Se mimaron la noche entera, y Kagome besaba una y otra vez sus cicatrices de bala.

Afortunadamente, Kagura y Naraku Onigumo habían obtenido cadena perpetua. No podrían salir ni por buena conducta. Kagome no había querido que se les otorgara la pena de muerte, le parecía poco humano. Prefería que se pudrieran en la cárcel, a Naraku no le quedaba mucho tampoco había contraído SIDA.

Al día siguiente salieron a caminar, por los parques y a subir la torre, Sesshoumaru llevaba un suéter blanco y jeans, mas una estola porque el frio era aterrador, y Kagome iba sencilla, unos jeans oscuros y un suéter grueso café, mas unos guantes para poder sentir sus dedos.

Se sentaron en un poco de césped que aun no estaba cubierto de magia blanca, contra un árbol seco. Cuando Sesshoumaru poso su espalda en el fino tronco un pajarillo verde cayo del mismo. Kagome lo recogió y ambos lo observaron un gran rato. Quizás era la libertad devuelta a ambos. Una libertad que se obtiene con el amor.

Se besaron apasionadamente bajo el cielo parisino, y luego subieron a la torre Eiffel allá arriba, hacia más frio y tuvieron que envolverse con la estola.

-Quiero tener un bebe, contigo. Y quiero que renovemos nuestros votos matrimoniales. En pocas palabras te estoy pidiendo que te cases conmigo de nuevo. ¿Lo harías? Una boda real, con amor.

-Claro que quiero casarme contigo. Hagámoslo. Pero solo con nuestros amigos. Algo íntimo y real.

Después de eso y durante las siguientes semanas pasearon, comieron creme brule, Kagome lo llevo a los barrios bohemios, a los museos, a su academia de baile y cocina. Al café donde almorzaba. Volvieron a casa mas enamorados que antes, y Kagome traía nauseas matutinas.

Comenzaron a planear su sencilla boda, y se enteraron de que Sango y Miroku también contraerían nupcias. Estaban todos muy felices. Kagome lucía un vestido sencillo de tul rosa pálido, un velo cubriendo parte de su recogido y cintas rosa viejo. Sesshoumaru utilizaba un smoking blanco. Y la ceremonia fue sencilla y tranquila. Se tomaron una nueva foto para el portarretrato de la sala, y de luna de miel se fueron a su cabaña.

Dos meses después fue la boda de Sango y Miroku. Se veían preciosos, tan enamorados. Pasaron a la pequeña recepción que había organizado la familia de Sango, en especial su hermano mayor Kohaku. Estaban todos sentados alrededor de una gran mesa llena de un delicioso festín, Miroku y Sango juntos, Kouga y Áyame igual, Bankotsu con su Kaname y Sesshoumaru con Kagome, más el hermano de Sango y su esposa, Rin.

-Ya dejen de besarse que no nos dejan dar nuestra importante noticia- Dijo un irritado Bankotsu que hacia muecas de asco en dirección a donde estaban los recién casados.- Kaname y yo vamos a casarnos.- Todos aplaudieron y resonó un tenedor golpeando una copa.

-Kagome y yo seremos padres, tiene tres meses de embarazo.- Todos los felicitaban y sonreían.

-Perfecto, róbense nuestro momento, no hay problema nuestro día especial es también el suyo.- Dijo con un marcado sarcasmo Miroku mientras era golpeado en el costado por Sango.

-Cállate amargado, la felicidad de nuestros amigos es también la nuestra.- Y sonrió hacia Kagome y Kaname

Sesshoumaru llevo a su bella esposa a casa luego de esa celebración, y la cargo en el umbral, se veía sensual con ese vestido gris y blanco.

-Te ves sexy, y hermosa.- Mirándola a los ojos.

-Tú también, me encanta cuando estas de traje. Te ves tan apetecible, o serán cosas de las hormonas. -Besándolo.

Emi estaba grande y fuerte, al igual que Bobby. Eran los perros mas mimados que habían conocido nunca. Eran fieles y leales. Unos grandes guardianes, Emi estaba adentro casi todo el día, y Bobby se encargaba de cuidar afuera, aunque en las tardes su mama humana lo dejaba entrar a recostarse en gran cojín y comer croquetas con sabor a tocino y pollo. Daban largos paseos por una plaza que estaba cerca de casa, y eran amados.

4 meses después.

-Cariño quiero helado de chocolate con chispas de colores.- La pelinegra hacia un adorable puchero.

-Nena son las 3 am, donde diablos conseguiré helado de chocolate con chispas? No podrías esperar hasta más tarde?- Dijo Sesshoumaru con voz somnolienta.

-Pero quiero ya, además más tarde es la odiosa sesión de fotos para la revista.- Kagome se revolvió en la cama y se levanto.

-Para dónde vas Kagome?- Sesshoumaru también se encontraba de pie.

-Que estas sordo? QUIERO helado de chocolate y chispas.

-Maldición es que todas las mujeres quieren cosas imposibles?, ponte un abrigo y saldremos a ver qué consigo.

Así fue, Sesshoumaru iba manejando por las calles solitarias de vuelta a casa con una sonriente Kagome que comía un polo de chocolate con maní. Y pensar que en dos meses más tendrían a su pequeña hija con ellos, la adorable Laure Taisho. Era una lástima que su suegro estuviese en la etapa terminal del cáncer de próstata, solo quería que llegara a conocer a su nieta.

-Puja nena puja, tú puedes.

-CALLATE

-Veo su cabeza.- El llanto frágil inundo la habitación dando a entender que una nueva vida había iniciado.- Es hermosa Kagome. Tan igual a ti.

Estallo la algarabía en la clínica, sin duda alguna había sido una bebe muy deseada. Por sus abuelos, y muchos tíos y tías, que llenaban la sala de espera entre flores, globos y muñecos de felpa.

6 años más tarde.-

-Mami ya lo limpiare, onegai. Lo siento mucho mamita.- La pequeña pelinegra con ojos dorados corría azorada por la sala hacia la cocina. Kagome bajaba lentamente la escalera sin saber porque su pequeña corría. Había renunciado a la escuela y tenia su propia academia de arte, por lo que pasaba más tiempo en casa, con sus perros y su adorable rayito de sol.

-Lu que sucede?

-Ensucie el sillón con jugo de uva mami pero ya lo limpio no te enojes, por favor no me pegues.- Su rostro estaba rojo y sus ojos cristalizados en lagrimas.

-Ven aquí princesita, nadie va a pegarte.- La tomo y la sentó en sus piernas.- Como tú misma has dicho el sofá puede limpiarse, y solo fue un accidente.- Beso su frente.- Papi y yo te amamos.

-Mi abuelito fue malo verdad?

-No corazón, tu abuelito solo fue de la única manera que sabia ser.

-Y porque tú eres así y no como él?

-Porque el amor cambia a las personas y yo tengo más que tu abuelito porque tengo a tu papi y a todos tus tíos.

-La tía sango, Kaname, áyame, y Kikyo me quieren?

-Te aman mi amor. Mucho. Vamos a limpiar esto y a hacerle un pastel a tu papi.

Pasaron la tarde riendo, y horneando un pastel de fresas que le gustaban a Sesshoumaru. Cuando todo estuvo listo se bañaron y se vistieron para cenar. Llego Sesshoumaru y cargo a la pequeña Laure haciéndole cosquillitas en la barriga.

-Ya papi, ya… Quiero pastel.-

-Lo hiciste tu?- pregunto Sesshoumaru mientras besaba a su mujer.

-Si papi, mi mami me ayudo...

-Papi cuando viene el tío Inuyasha y la tía Kikyo?- pregunto con inocencia Laure, lo cierto era que sus tíos vivían juntos. Eran una adorable pareja joven que demostraba que no todas las parejas funcionaban casados.

-12 años después-

-Nena que felicidad que tengamos casi dos décadas casados, y que hoy nuestra hija cumple 18 años. Eres mi mayor felicidad, gracias por todos estos años juntos.

-Tú también fuiste mi héroe, muchas veces y de muchas maneras. Quién diría que después de lo atropellado de nuestro matrimonio envejeceríamos juntos...

La cena estaba lista, el pastel de fresas con las dieciocho velas también, la mesa larga arreglada de manera que cupieran todos los tíos, tías, primos, las abuelitas y el abuelo paterno. Sin olvidar que estaba el novio de hace tres años, un joven rubio de ojos verde aceituna llamado Jusuke.

Kagome estaba sacando un pasticho del horno cuando vio que su hija jugueteaba con sus manos, sin duda alguna Laure era hermosa. Alta, delgada y curvilínea, de ojos dorados y cabello lacio negro azabache. Y ese vestido turquesa le quedaba increíble.

-Mama, tengo algo muy importante que decirte.- La chica estaba nerviosa, y un poco pálida.

-Cálmate hija, sea lo que sea seguro tiene solución. Siempre has sido muy nerviosa. Relájate palomilla.

-Mama, estoy embarazada.

Kagome no mostro sorpresa alguna, solo una conciliadora sonrisa y abrazo fuerte a su hija. Ella había visto en los ojos de su hija su profundo amor por ese muchacho, desde que lo había traído a casa la primera vez. Y en los ojos verdes del chico podía leerse la devoción que sentía por la azabache.

-Todo estará bien querida, serás una madre fantástica, y ese bebe tendrá unos abuelos que ya lo aman. Déjame llamar a tu padre, invita al muchacho un momento hacia acá.

Kagome se trajo a Sesshoumaru de donde estaba conversando con sus amigos, y lo guio a la cocina donde dos jóvenes los esperaban, ambos lucían nerviosos.

-Sesshoumaru los chicos tienen algo que decirnos.

-Papa, estoy embarazada.- Laure apretó la mano de Jusuke esperando el estallido por parte de su padre.

-¿Y cuando se casaran? ¿Por qué van a casarse verdad?

-La verdad es que queremos vivir juntos como hacen la tía Kikyo y el tío Inuyasha. Una boda es un gasto de dinero muy grande, dinero que necesitaremos para el bebe y la casa.

-Laure Taisho, pondrás el apellido por los suelos. Lo mejor es que se casen, no podemos permitir darle carroña a la prensa. Se casaran esta dicho.- Sesshoumaru estaba visiblemente alterado, hasta que sintió las finas manos de su esposa en sus hombros.

-Los obligaras a casarse?, que no pasamos por lo mismo?- dijo Kagome suavemente para no espantar mas a los chicos.

-No, tienes razón. Casarlos a la fuerza no es la solución. A tu madre y a mí nos obligaron a casarnos, y no nos queríamos. Ya ustedes tienen la mitad del trabajo hecho. Así que les doy mi bendición para lo que quieran hacer… Si el dinero es lo que les impide la boda, yo se los daré.

Laure abrazo a su madre y a su padre, y sollozaba de felicidad. Ella conocía la historia de sus padres, y también sabía que no había amor más puro que ese que nació de la nada. Jusuke y ella esperarían hasta tener el dinero por su propia cuenta, después de todo las cosas que sudas son las que valoras. Por eso su madre y su padre valoraban tanto la relación que tenían, porque en su época les había costado lágrimas de sangre. Ojala su cuento de hadas pudiera ser como el de ellos.


Dejen su ultimo review en este fic, y vayan corriendo a leer Creo en Ti & Better with you! No se arrepentiran... LAS QUIERO.. Recuerden lo de la pagina, asi podran ver las fotos ;)

Lady Cremisi | 17-02-2011