Konnichiwa minna, este fanfic es uno de los ultimos que estaba escribiendo por el año "2003" y debo admitir que le tengo mucho cariño, bien espero que cuente con la aceptacion que tuvo en su momento y me dejen lindos rewiew's para animarme "GO GO MAKIMASHI MISAO FUTURE OF SHINOMORI IF YO GOT HIM" jejeje yo dandome animos, ya estoy lok... bueno, dedico este fic a aquellos que con cariño me han apoyado desde que empece a escribir fafic's hasta dormida, esto es para ustedes con mucho cariño.

A mi esposo mi primer amor...

A nuestros hijos que son mi vida...

Capitulo 1- Nuestra protectora...

Como todas las mañanas a la misma hora de en aquel año, La imponente figura de aquella joven mujer, se hacia presente en el Instituto de Tokio dejando a su paso, las miradas furtivas de las chicas y chicos que la miraban con reverente temor, mas ella ni se inmutaba ante eso, muchos se habían burlado de ella por razones que ni ellos mismos podían comprender, ¿total? era tan fácil burlarse o temerle a todo aquello que no entendían, simplemente actuaban por inercia e ignoracia por otro lado muchos la respetaban a la admirable " Reina de Hielo", su semblante frío y distante le había dado aquel peculiar apodo que no muchos se atrevían a decirle en la cara con sus 20 años su cabello se había acostumbrado a aquel peinado de señora, preso en un rodete apretado al final de su cuello que le daban un aire severo y elegante, el flequillo negro azulado que caían desordenadamente sobre sus ojos azul hielo enmarcado por larguisimas y oscuras pestañas adornando una piel nivea sin macula alguna que era el único vestigio juvenil, mas la impasibilidad de su rostro eliminaba toda alegría posible en aquella hermosa mujer temida y respetada. Misao Makimashi caminaba silenciosamente por el corredor, donde se podía escuchar los retazos de las clases que se impartían en las diferentes aulas por las que pasaba, así como conversaciones entre alumnos y algún que otro regaño de algún profesor a alguno de sus alumnos por haber llegado tarde.

—* ¡Siempre será lo mismo, niños!* — Pensaba mientras doblaba la esquina y escuchaba la amenazante voz del profesor de Matemática 1,2 y 3 " Saito Hajime", ignorando la regañina que en ese momento se escuchaba con claridad siguió avanzando hasta los locker's de las Universitarias omitiendo las primeras dos puertas donde estaban los de primaria y secundaria, caminó sin prisas hasta su locker y se dedico a abrirlo ignorando olímpicamente a algunas de sus compañeras de clase que estaba allí charlando alegremente, y estas le dedicaron el mismo trato, prácticamente habia una ley no escrita entre ellas, "ellas no molestaban a la reina de hielo y esta no las molestaba a ellas" y todo el mundo en paz; una de ellas comenzó a decir algo de una fiesta, llamando así la atención de toda la clase que se encontraba allí reunida, ya que la profesora y directora del Instituto, había tenido que buscar en el aeropuerto a unos estudiantes que habían llegado de la promoción de intercambio que habían sido enviados a "Estados Unidos".

— ¡Si kyo-chan!.. Será la fiesta del año! — dijo Takani Megumi, una joven mujer alta y dicharachera muy popular entre los estudiantes, tenia una lujuriosa cabellera chocolate oscuro que caia con libertad hasta su cintura en suaves ondas, de tez clara como la crema ojos marrones almendrados y labios rojos, era una belleza, y la mas popular despuse de la misma reina de hielo a quien su inalcanzable imagen tenia a mas de uno de rodillas, aunque no lo suficiente para confesarselo a esta so pena de muerte, aunque eso en secreto cabreaba a Megumi nunca lo admitiría.

— ¡Si! Que bien!.. ya decia yo si no tendríamos fiesta!— Contesto la aludida Hagashi Kyo, otra del club de las populares, la chica era mas baja que Megumi, tenia cabello color castaño oscuro, corto sobre los hombros y de su figura era muy bonita y como Megumi traía a mas de uno tras ella.

—¡ Vamos, Tenemos que planear un viaje juntas! — dijo una de ellas entusiasmada, ganando la aprobación del grupo de jóvenes.

— ¡Si claro... y! — había empezado a decir, antes de que un estruendo ahogara el resto de sus palabras, el grupo de chicas y el resto que se encontraban allí, contuvieron el aliento ante la escena, una chica de 5° año de secundaria estaba en el suelo frente a una impasible Misao y los libros de ambas estaban esparcidos alrededor de ambas; esta le dedicaba una mirada penetrante, ninguna de ellas por mas que se esforzaran podía describir emoción alguna en la forma de mirar, pero parecía ser capaz de mirar tu misma alma, y todo aquel que había estado bajo aquel frió y penetrante escrutinio se había sentido violentado. La chica en cuestión, no parecía ser la excepción, ya que se veía claramente aterrada.

—¡UY... eso si que es mala suerte! — comento Megumi sarcástica, mientras la "Reina de Hielo" ayudaba a la miedosa y temblorosa chica, a levantarse del piso, mirándola sin impresión alguna, mientras que esta por su parte estaba demasiado nerviosa y pálida para articular palabra.

— Lo.. Si- siento Makimachi-dono! — dijo finalmente, mientras le entregaba los libros con manos temblorosas a Misao que solo asintió sin inmutarse.

—¡Vamos Tsubame-chan!... Te mandaron a dar un mensaje y tu…— irrumpió otra joven cortándose al notar la situación le dedico una mirada de lastima a la muchacha.

—*¡Siempre lo mismo, Patético, todas parecen temerme!* —pensó mirando la expresión de las muchachas, e ignorando el deje de curiodad de Takani, tomó los libros que le faltaban de su locker, cerrándolo y caminando a la salida sin prisas, como parecía hacerlo todo.

—¡Un momento por favor! — Dijo ahogadamente la joven Tsubame mientras la aludida volvía su inexpresivo rostro hacia la chica, que la miraba azorada.

— ¿Que sucede? — Contestó secamente, mirando a la joven sin traslucir la irritación que le causaba; ella sabia que no era culpa de la joven Shekihara, solo dios sabia que la gente solia reaccionar haci con ella, y ella habia dejado de preocuparse por herir los sentimientos de nadie, por que hacía ya algun tiempo que había dejado de notarlos, en su fuero interno no habia dejado de pensar, que después de haberse reprimido a si misma, habia dejado de percibir lo que hacian las demas persona o la mayoria de ellas, ella en cambio admitia a si misma que solo se dedicaba a existir.

— ¡La... La directora ha mandado por usted! — Escupió atropelladamente Tsubame sonrrojandoce abochoranada.

— Veo... — murmuró secamente, antes de volverse y abandonar la habitación. —¡Asi que... finalmente están aquí! — pensó sin poder evitar preocuparse, no sabia como convivir con extraños.

—¿Me pregunto como puede vivir una chica de 20 años con tanta frialdad, es tan callada que, bueno asusta! —comento megumi, antes de que Misao diera algunos pasos mas y se alejara de allí y escuchara por milésima vez al Profesor Saito Jaime hablar sobre el poderoso "Shinsengumi" en Japón en la era del Bakumatsu Meiji; la verdad es que mucho de sus alumnos le respetaban y otros le temían, pero entre ambos grupos "TERROR Y RESPETO" compartían el mismo punto teniendo algo en común, siempre decían que el profesor estaba loco y que demonios iban a hacer ellos con el "Shinsengumi" y el "Bakumatsu" en un examen de matemáticas, donde al final saldrían con un cero con toda seguridad.

Misao camino sin prisas por los pasillos de aquella institución, ignorado a todos y a todo, ignorada por todo y por todos, en un tiempo no muy lejano, aquel aislamiento habría sido fatal para ella, totalmente antinatural, pero las cosas habían cambiado, ella había cambiado por completo, para muchos ella misma era irreconocible y ella estaba demasiado aislada del mundo para percatarse o para que le importase, diez minutos después se encontró frente a una puerta de roble con una placa metálica que rezaba:

" Rectoría"

*¡niños"* — pensó, golpeando la puerta tres veces, mientras miraba una chica y a un chico mirace preocupados esperando audiencia con la Directora con semblantes tristes y ahora realmente aterrados tras su aparicion.

— ¡Adelante! —contesto la melodiosa y alegre voz de la rectora, Misao entro y cerro las puertas tras de si, dirigiendo una muy seria mirada hacia la directora que sonreía amablemente.

— ¡Buenos días! — dijo notando que no estaban solas en la habitación un par de ojos mas estaban sobre ella.

— ¡Bienvenida Makimachi-san! — dijo la atractiva mujer saliendo detrás de su escritorio, dejando ver su combinacion de falda y chaqueta azul rey y camisa de seda blanca, Tokio era una de las directoras mas jóvenes que manejaban un Instituto que abarcaba las cuatro etapas de la Educación

— ¡Usted dirá.. Tokio-sama! — Dijo secamente, lo que haría era un paso bastante difícil para ella ya quería zanjar la cuestión lo antes posible —*¡Estas cosas solo me pasan a mi!...* — pensó sin poder evitar recordar lo sucedido apenas tres días atrás.—

*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+Flash back*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+

— ¡Makimachi-dono, la he mandado a llamar, para pedirle un favor! — había dicho la mujer con un serio semblante, nada mas atravesar el umbral de la puerta del despacho.

— Usted dirá... — contesto secamente, era obvio que se trataba de algo serio.

— ¡Veras... dentro de tres días, llegan a nuestro Instituto, los estudiantes de intercambio que mandamos hace tres años a Estados Unidos, y... tenemos problemas para ubicarlos en algún lugar para que vivan... Ellos habían ganado las becas por dos motivos!... — dijo mirándola como esperando una respuesta que nunca llego, por lo que se obligo a explicar el caso.

1- ¡Son unos excelentes estudiantes… y el otro motivo bueno usted lo sabe mejor que yo, ninguno de ellos tienen familia… ya que sus familias murieron en el accidente de Avión que hubo hace un año… Fue días después de que se fueran... Es en eso que consiste lo que deseo pedirle ya que usted también fue victima de aquel fatídico accidente que la dejo sola...

— ¡Le agradecería… omitir lo que ya se, vaya al grano... — la corto secamente, aun dolia y seguirria doliendo por el resto de sus dias, no necesecitaba que so lo restregaran an la cara, ella lo hacia por cuenta propia y sin ayuda.

— ¿Podría llevarlos con usted en su casa?... por favor. — Dijo agarrándole una de las heladas manos — por favor… no tienen a nadie todo lo que tenían…

— ¡Sea!... ¡Ahora debo irme tengo muchas cosas que atender! — contesto soltándose de una sonriente Tokio. No quería pensar por que había accedido, cuando podía simplemente ponerles un apartamento y olvidarse de ellos, no quería indagar dentro de ella misma, no queria ahondar en sus motivos.

— ¡Sabia que eras de buen corazón! —Celebro la rectora claramente aliviada

— ¡Lo que usted quiera… solo, que quede entre usted y yo.! — Agrego antes de salir del despacho, con pasos firmes, incluso ante si misma era difícil admitir la tensión, que aquella decisión le causaba, aunque debía admitir que nadie la había obligado —*¡Pude haberme negado. Pero mi maldita conciencia no me dejaría en paz, es casi imposible callar una conciencia cuando se cuenta con ella, pero a veces daría todo lo que tengo por poder ignorarla al menos una maldita vez!* — pensó, mientras se alejaba de la rectoría.

*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+Fin*+del*+Flash*+Back*+*+*+*+*+*+*+*+*+

— ¡Bien!... — Dijo Tokio arrancándola de sus pensamientos, mientras le sonreía maternalmente. — ¡Ellos son los estudiantes de quienes le hable hace unos días Makimachi-san! — dijo haciendo un ademán hacia los dos jóvenes caminaban en dirección a Tokio, eran una chica y un chico, el un joven hombre alto de cabello negro, que caía en todas direcciones ocultando casi por completo sus ojos, ella tenia el cabello largo y negro en una cola alta de caballo, los ojos Azules oscuros donde se veía que era muy alegre la miraba con clara expresión de sorpresa, la chica sonrió y Misao solo asintió, ante esto el joven sonrió aun mas.

— ¿Bien?... — dijo Tokio rompiendo el hielo, lanzándole una mirada nerviosa a los jóvenes y a Misao.

— ¡Mucho gusto! Makimachi-dono!... soy Kamiya Kaoru! — se presento la joven, estrechando la mano de Misao enérgicamente y dándole un beso en la mejilla, tanto Tokio como Misao estaban estupefactas ante la acción de la chica, mas a la ultima no dio muestras de ello.

— Makimachi Misao... mucho gusto… Kamiya-dono. — dijo secamente, Kaoru la miro algo extrañada, mas no parecía ofendida.

— ¡Oh Por favor, Solo Kaoru!... ¿Nada de formalidades si? —contesto alegremente ahciendo un ademan con la mano restandole importancia a asunto, ante lo cual Misao solo asintió.

— ¡Mucho gusto, Makimachi-san, yo soy Shinomori Aoshi! — se presento con tranquilidad, mas omitiendo por completo la acción besarla, como había echo su compañera, para el había sido obvia la incomodidad de la joven, la miro a los ojos mostrándole a esta aquella Linda tonalidad de Verdes grisáceos, y este a la vez descubriendo aquellos ojos Azul intenso, extrañamente opacados con una sombra de seriedad y frialdad.

— ¡Makimachi Misao... mucho gusto! — dijo a su ves. — *¿hasta cuado estaré aquí?* — no podía evitar pensar, en realidad no veía la hora de terminar aquello, sin embargo su educacion le impedian hacerles un desplante.

—¡Espero que podamos ser muy buenas amigas! — dijo parándose junto a Misao sin dejar de sonreír alegremente abiertamente.

— *¿Amigas... yo?... ¿desde cuando?... ¡si al fin de cuentas siempre he estado sola!* — pensaba, asintiendo sin alterar su expresión.

— *!Fría como hielo!... ¿Que hay debajo de esa mascara?... ¡creo que mi regreso a Japón no será tan aburrido después de todo!* — pensaba viendo el contraste entre amabas mujeres.

— ¡Bien Misao-san!... ¡la he relevado del inicio de sus clases por hoy, así que, puede llevar a la Srta. Kamiya y al Sr. Shinomori a su casa, para que se vayan conociendo y acomodando! — Dijo Tokio sonriendo. — *¡Como sea te traeré de vuelta... se que estas allí... se que en algún lado esta la Makimachi Misao, que conocí... Y yo te traeré de vuelta...como sea!* — pensaba tristemente sin poder evitar recordar el amado rostro de la joven mujer que de alguna manera se habia convertido su amiga.

— ¡En ese caso... hasta el lunes Tokio-sama! — dijo asintiendo y saliendo de despacho sin esperar por Kaoru y Aoshi, que la seguían un par de pasos detrás de ella. — *¡Bueno... supongo que no soy… tan... tan dura como quisiera aparentar! O como quiciera ser en realidad!.* — pensaba, caminando, firmemente por los pasillos, bajo las miradas de uno que otro alumno sorprendido de verla en compañía, iban saliendo del Instituto, cuando Tsubame entro corriendo, perseguida por Yahiko su novio y se estrello contra Misao, que dio gracias a dios silenciosamente por poseer buenos reflejos, así que la agarro de los hombros antes de que la atropellara otra vez.

— ¡Makimashi-Sama! — Soltó la chica azorada, mientras Aoshi y Kaoru se miraban sorprendidos.

— ¡Ya esta!... — contesto soltándola, recogiendo sus libros, los de ella, entregándoselos y saliendo del Instituto, seguida de unos extrañados y muy sorprendidos Aoshi Shinomori y Kaoru Kamiya, hacia el estacionamiento donde mientras caminaba abrió su bolso distraídamente y saco unas llaves, ajena a los pensamientos de ambos jóvenes que iban desde su extraño comportamiento a la posibilidad de que sus padres fueran igual de secos que ella, por otro lado decía mucho a su favor haber ayudado a la muchacha. Una vez llegaron hasta el auto un Hyundai de cuatro puertas Azul satinado, quito la alarma y abrió la maleta para que ambos metieran sus pertenencias y se sentó a esperarlos.

— ¡Aoshi!... ¿tu vas adelante he?.. — dijo rápidamente, el aludido no le había dado tiempo de negarse cuando ya Kaoru lo había metido a empujones de copiloto, pero no pudo salvarse de la mirada asesina que este le lanzo.

— *¡ Bien.. justo lo que necesito... mas responsabilidades!...* — pensaba mientras los sacaba con movimiento fluido, del estacionamiento, sabia que no eran un par de niños, pero había aceptado la responsabilidad, en nombre del pasado que los tres compartían, aun no sabia con seguridad si les diría la verdad, de echo no estaba segura de estar preparada para ello, lo único que por el momento podía hacer con seguridad, era ayudarlos a seguir adelante, poniendo un techo sobre sus cabezas, de lo demás se encargarían Omasu y Okon, a ella ya no le quedaba un rastro de candor que compartir con nadie, ni siquiera consigo misma.

— ¡Aoshi-chan, tenemos que salir un poco!… ¡tanto tiempo fuera de Tokio, han cambiado mucho las cosas !… — Comento Kaoru rompiendo el hielo después de casi 10 minutos de absoluto silencio, trataba inútilmente de iniciar una conversación pero parecía que todo mundo estaba hundido en sus propias mentes.

Rin! Rin! Rin!

— Misao-chan? — resonó por todo el auto la cantarina voz de una mujer mientras, Kaoru y Aoshi miraban el auricular que estaba en el tablero del auto.

— ¿Que sucede Omasu-san? — Contesto tranquilamente, no era costumbre de ella alterarse.

— ¡Pues, queríamos saber si vendrá a almorzar hoy!...

— ¡voy para allá.! — contesto cortándola secamente.

— ¿Si? ¡ Ok!.. Nos vemos! — dijo, claramente sorprendida.

— ¡nos vemos! — respondió sin quitar la vista de la carretera.

— ¿Era su hermana? —pregunto inútilmente tratando de entablar conversación.

— No. — contesto sin mas ni mas, ante aquello, tanto Aoshi como Kaoru omitieron los comentarios y preguntas hacia Misao, 20 minutos después, se encontraban cruzando los portales de una imponente mansión.

— ¿Que venimos a hacer aquí?... — Solto Kaotu sin poder reprimirse, mientras Misao se estacionaba frente a la puerta principal y salía del auto sin darles respuestas.

— ¡Creo que es su casa!... — Contesto Aoshi quien al parecer estaba deacuerdo con la eleccion de casa esta le iba perfecto a aquella joven fría y sin corazón.

— ¡Oh por dios! ¿Usted vive aquí?... — pregunto Kaoru mirandola con los ojos como platos, ante el comentario de Aoshi, mas ambos notaron que incluso antes de que tocara la puerta esta se abrió rápidamente develando una mujer de chaqueta y falda verde oscuro junto a otra de un uniforme igual pero negro

— ¡Nuestros huéspedes…—anuncio a las dos mujeres.

— ¡Oh!, ¡Un placer conocerlos! Sr, Srta, yo soy Omasu Tokishio para servirles! — se presentó claradamente emocionada la mujer de uniforme verde.

— ¡Mucho gusto, yo soy Okon Tokishio! A sus ordenes! — Agrego la otra haciendo una reverencia igualmente emocionada al parecer por la precencia de ambos.

— ¡Un placer Kaoru Kamiya... por favor solo Kaoru! —contesto abrumada por el trato deferencial.

— ¡Mucho gusto, Aoshi Shinomori!.. — dijo sonriendo, ante la cara de Kaoru, al notar que dos hombres vestidos en uniformes de chofer habían bajado sus equipajes y que los llevaban de seguro a alguna de las habitaciones.

— ¡Bueno, adelante Bienvenidos a su casa! — dijo sonriendo alegremente junto a Okon.

— ¿Donde esta Makimachi-san?.. — pregunto notando la ausencia, de la joven mujer.

— ¡Ella esta en el despacho, atendiendo otros asuntos... después de que se instalen, quiere verlos en el despacho! — Agrego Okon mas formalmente — Omasu-chan , lleve a Kaoru-san a su habitación... yo llevare a Sr. Shinomori a la suya — agrego triunfante, mirando a Omasu que parecía algo desilusionada, las dos estaban locas de interrogar a los nuevos huéspedes de la mansión.

— ¡Si!... por aquí Kaoru-san! —dijo la mujer guiándola por las mismas escaleras por las que subían Aoshi y Okon.

— ¡Omasu-san, Le agradecería que por favor solo me llamara Aoshi! — dijo minutos después de haber subido a la primera planta de la mansión, que para el parecía mas un edificio.

— ¡Bien, Si así lo prefiere Aoshi-san!... — contesto sonriente, para ellas era lo mejor que podía haber pasado en cuanto se habían enterado por Tokio del regreso de los jóvenes habían echo sutiles comentarios cuando Misao estaba cerca para prepar el terreno, y aquí estaba el resultado— ¡Vera Aoshi-san!.. En la Mansión tenemos reglas que deben cumplirse!

— ¡Lo imagine, así que por favor ¿podría explicármelas?... no deseo tener problemas! —* !Nada es perfecto!¿No?* penso decidido a acatar las reglas hasta tener los madios para independisarce.

— ¡Verá... esta casa tiene tres pisos como lo puede ver a simple vista, pero también tiene uno subterráneo, es allí donde se guardan los autos de la familia! — dijo deteniéndose frente a una puerta después de haber caminado varios minutos en busca de la habitación dispuesta para el.

— ¿No es una casa muy grande? — dijo mirando a su alrededor

— La verdad si!... demo...ya nadie lo nota! — Dijo sonriéndole — ¡Verá, Kaoru-san y usted, puede tener acceso a toda la casa, menos a dos partes, el despacho y el ultimo piso de la casa — agrego mirándolo con seriedad, dejándole en claro que estaba hablando muy en serio.

— ¿Y que hay en el ultimo piso? — pregunto, sin poder evitarlo.

— ¡Las habitaciones de Misao-san!... — contesto sencillamente.

— ¡Entiendo!... — dijo mirando la puerta que tenia en frente *Excluida incluso en su propia casa, me pregunto...* penso sin sorprenderse de aquella medida, quedaba perfecto con ella.

— ¡Ah!.. Si!.. Su habitación!.. Lo siento! — soltó abriendo la puerta y entrando a la habitación donde ya estaban dispuestas las maletas del muchacho que una doméstica estaba deshaciendo y ordenando cada prenda en un lugar.

— ¿Usted esta segura que esta será mi habitación? — Dijo sorprendido, la habitación era sencillamente enorme estaba pintada de beige, en el medio una cama enorme de hierro forjado y cortineras, la cama estaba vestida de blanco y las cortinas de seda caían sobre esta dándole un toque muy elegante, frente a esta estaba un enorme televisor pantalla plana con DVD, VHS y todo tipo de accesorios musicales, en fin, la habitación estaba completamente equipada, por un momento Aoshi pareció esperar encontrarse con la cocina en algún rincón, tenia un balcón con una mesa y sillas que mas podía pedir? *Esto tiene que ser una error* pensaba, si bien la opulencia del lugar era obvia, no esperaba tanta abundacia para con el, un completo extraño.

— ¿Sucede algo, hay algo que no sea de su agrado Aoshi-san? —pregunto preocupada, notando la mirada de total confusión de Aoshi, sin lograr entender.

— ¿Qué.. que?.. — contesto mirando de un lado al otro, como si el simple echo de encontrarle algún defecto a aquel lugar fuera una completa locura.

— ¡Si hay algo que no le agrade, podemos cambiarlo de habitación! — agrego preocupada ante la mirada perpleja de Aoshi.

— ¡No!... no es nada!... solo!... ¿esta segura que estamos en la habitación correcta? — dijo ganandoce una mirada de alivio, mientras esta lo conducía a una mini sala que estaba dentro de la amplia habitación donde pudo notar dos puertas, una supuso que era el baño, esta abrió una de las puertas y se encontró dentro de un estudio donde había desde computadora hasta fax todo de ultima generacion, allí confirmo que no estaba en el lugar correcto y que todo debía ser una prueba que hacen los ricos para ver que tipo de personas están metiendo en su casa.

— ¡Si... Misao-san ordeno, que se les de el mejor trato posible! — contesto esta sentándose en uno de los muebles en la pequeña salita, mientras este la imitaba mirandola boquiabierta.

— ¿E... Ella ordeno todo esto? — dijo inmediatamente. — ¿Y sus padres no se molestaran, no nos echaran de aquí? — dijo temiendo la respuesta, aunque para el era obvio que era una niña engreída que le daban todo lo que pedía.

— ¿Perdón? — soltó la mujer claramente confundida.

TOC! TOC! TOC!

— ¡Adelante! - Dijo e inmediatamente entro una muy sonriente Kaoru, y comenzó a contarle a Aoshi todo lo que tenia su habitación, sin importar que el tenían lo mismo, la emoción hablaba por ella.

— ¿Son muy simpáticos verdad? — dijo Omasu sentándose junto a su hermana mirando a los dos muchachos hablar entre ellos.

— ¡Si... pero.. Aun no saben la verdad de los señores de la casa! — Contesto Okon preocupada contagiando a su hermana con el sentimiento.

— ¡Todo esto... creo que es un error! — dijo Aoshi preocupado mirando a su alrededor antes de mirar a Kaoru cuyo animo estaba marchitandoce ante las palabras de su amigo.

— ¿Qué, que quieres decir? — Solto esta enseriadoce de golpe.

— ¡Todo esto lo ordeno ella!... Makimachi-san!.. ¡De seguro sus padres nos echaran a patadas de aquí, en cuanto se enteren! — contestó ante la chica que bajo la mirada con tristeza.

— ¡Y eso que Omasu-san me había prometido enseñarme a cocinar! — Se quejo Kaoru tristemente.

— ¡Con permiso! — interrumpido una sonriente chica de cabellos castaños en una cola de caballo y uniforme de domestica.

— ¡Makimachi-sama desea verles! — anuncio a todos sacandolos de sus pensamientos.

— ¡Gracias, Koniya-san! — dijo Omasu mientras la aludida los miraba con curiosidad.

— ¡Los espera en el despacho! — agrego dedicándoles la ultima sonrisa antes de salir por donde vino, Aoshi y Kaoru se dedicaron una mirada de total horror entre ellos.

— ¡No se preocupen, ya verán que no se irán de aquí! — dijo Okon dedicándoles una sonrisa tranquilizadora y guiándolos hasta una puertas de roble tocando tres veces.

— ¡Adelante! — contesto la seca voz desde su interior.

— ¡Pasen! — dijo empujándolos dentro del despacho, este era muy amplio, las paredes cubiertas por una biblioteca de roble barnizada en tonalidades oscuras, exeptuando una ventana enorme que estaba detrás de Misao dando el aspecto de un cuadro muy peculiar sobretodo en sus bordes donde se había puesto una especie de marco de piedra, Misao estaba sentada detrás de un enorme escritorio, entre carpetas y frente a una computadora portátil redactando muy rápidamente.

— ¡Hola! —dijo kaoru alegremente junto a Aoshi que estudiaba la habitación donde se encontraba, en especial a la mujer que quitaba la mirada de su trascripción para mirar a los recién llegados y luego volver a ella.

— ¿Desea algo Misao-chan? — pregunto caminado hacia ella y susurrándole algunas cosas rápidamente, para luego incorporarse esperando respuesta.

— ¡Un te frío para mi, por favor! — contesto, cerrando la computadora frente a ella y mirando de Kaoru a Aoshi, esperando por sus peticiones, mas estos estaban tan preocupados por su futuro paradero que no entendían lo que ella quería decir; no fue hasta que Okon les hizo seña, que entendieron y terminaron pidiendo lo mismo que ella.

— ¡Permiso... Acaba de llegar esto para usted Makimachi-san! — dijo un hombre poniendo un gran ramo de rosas blancas sobre el escritorio y marchándose inmediatamente.

— Tomen asiento... por favor...— dijo suavemente, mas la gelides no dejaba de estar allí, entre sus notas, Aoshi y Kaoru notaron como Misao había quedado mirando las rosas por unos segundos, la vieron meter las manos entre los tallos y extraer una tarjeta del ramo, leyó el contenido y miro sin rastros de emoción a las rosas — *¿no vas a dejarme en paz tan fácilmente verdad?...Tu, maldito!...* — Pensó poniendo en su lugar la tarjeta.

— ¡Oh, Misao-chan.. Lo siento..., el chico es nuevo! — decia Okon nerviosa no refiriéndose a la tardanza, caminado apresuradamente con una bandeja con los tres vasos de te frió, la jarra y un plato con algunas cosas para picar.

— Tíralas. — dijo sin mostrar la rabia y dolor que llevaba por dentro — *¿Hasta cuando me atormentas?, ¿Que mas quieres de mi si me lo quitaste todo?* — pensaba Misao Con rabia, mientras Okon sacaba las rosas de la vista de todos cerrando la puerta tras si. —¿Alguna pregunta? — continuo como si nada hubiera pasado, saliendo detrás del escritorio y sentándose frente a ellos, esperando por respuesta que no llegó aunque las preguntas mas obvias eran sobre cosas que no quería contestar. — lo tomare como una negativa... Bien,... No me gusta darle muchos rodeos a las cosas, así que iré al grano... — dijo fríamente mirando de Kaoru a Aoshi— En esta casa.. Solo habita la última miembro de la familia Makimachi, así que no deben preocuparse por nada — agrego dejándolos estupefactos.

— ¡Esta queriendo decir.. Que usted vive sola en esta casa?.. — dijo Kaoru dejando traslucir algo de la tristeza que eso le causaba, mientras Misao asentía, sin ofenderse por su lastima.

— ¡Imagino que ya saben las reglas que mantiene esta casa!... ¿o no? — contesto firmemente mirado a ambos de tal manera que ellos podrian haber jurado que podia leer sus almas.

— ¡Si!... ya nos explicaron! —Contesto la chica dedicándole una tierna sonrisa, Misao la miro sin expresión alguna en el rostro, dejando un poco fuera de lugar a Kaoru y a Aoshi.

— ¡Bien... se les proporcionara de transporte, si desean chofer Shiro-san y Kuro-san están a sus disposiciones, si no lo desean, pueden tomar alguno de los autos... — dijo levantándose y caminado hacia la ventana, mirando los terrenos frontales de su casa, donde una domestica caminaba apresuradamente con el ramo de rosas blancas directo al container.

— ¿No esta siendo muy flexible con nosotros? - pregunto Aoshi sin poder contenerlo.

— ¿Que quiere decir? — Contesto Misao ausentemente.

— ¡Na.. Nada! — contesto dejando el tema antes de empeorar todo, tomando el vaso de te y dando un trago largo tratando de atascarse con algún cubo de hielo

— ¡Gracias por todo Makimachi-san!.. — dijo Kaoru llamando la atención de Misao.

— ¡No hay nada que agradecer Kaoru-san! — Contesto esta volviendoce— ¡solo deseo pedirles una cosa! — dijo mirándolos severamente.

— ¡Usted dirá Makimachi-san! - dijo Aoshi a su vez, dispuesto a cumplir dentro de lo razonable con la peticion de la mujer.

— ¡No hablen a nadie nada sobre mi... y esta casa! — les advirtió con un deje distraído.

— ¿Pasa algo malo? — Dijo kaoru mirándola confundida.

— Les seré sincera, en la Universidad, por no decir en todo el complejo, se podría decir que... Me temen y me respetan, así que al asociarlos conmigo podrían excluirlos de algunas cosas... — agrego tomando su vaso de te y tomado un pequeño trago mientras Kaoru servia su segundo vaso.

Rin! Rin! Rin!

—¿Alo?… habla Makimachi Misao... — dijo la chica mirando el aparto

—¡Misao-dono!, ¿Como esta? — dijo una alegre voz de hombre desde el aparato.

— ¡Buenos días Himura... estoy bien gracias! — contesto secamente.

— ¡llamo para pedirte, que te des una vuelta por Kyoto!, ya es hora de que nos sentemos a revisar las ganancias de estos últimos 5 meses!... y tenemos que poner otras nuevas sucursales! — dijo la voz del hombre en el teléfono.

— Es verdad, por ahora estoy muy ocupada en Tokio, sabes que tengo muchas responsabilidades... — dijo esta sin alterarse con un deje de algo que se parecía a cariño.

— ¿Que te parece si dejemos que lleguen los 6 meses para reunirnos? — Dijo este a su vez mostrando entre sus notas el evidente cariño que sentia por su interlocutora.

— Perfecto. — contesto Misao alterace.

— ¡Bien!... quedamos así Misao-dono!.. Espero verla dentro de un mes, saludos a Okon y a Omasu-san! — dijo el hombre alegremente.

— Recuerdos a su padre Himura... — Contesto, cortando la comunicación.

— ¡El Almuerzo esta listo! — Anuncio Okon interrumpiendo alegremente.

— ¡Bien, vayan a comer... — ordeno Misao a Kaoru y a Aoshi — Himura les manda recuerdos.. — agrego mirando a una molesta Okon que caminaba hacia ella.

— ¿De veras?... espero que Kenshin-san Venga pronto! — Dijo deteniéndose frente a ella — ¡Y en cuanto a usted mi joven señora!.. No comerá sola en este despacho sombrío! — Dijo poniéndose las manos en las caderas mirandola con una clara intecion.

— ¡Pero!... - Dijo Misao secamente, tratndo de safarce de los planes de la mujer.

— ¡Pero nada, es muy descortés de su parte dejar a sus huéspedes comiendo solos! — dijo tomando la bandeja y empujando suavemente a Misao, que asintió pesadamente y los acompaño el comedor donde todo estaba dispuesto, encabezando la mesa, estaba Misao a su derecha Aoshi y a su Izquierda Kaoru.

— *! Me temo que mis costumbres tendrán que cambiar un poco... ya no estoy sola!* — pensó sorprendida por el echo de saber que realmente no estaba sola mirando a los nuevos huéspedes, mientras Omasu, Okon y toda la servidumbre miraban la escena alegre por la dueña de la casa.

— *!Esta casa es tan grande!... y tan triste!* — pensó Aoshi mientras caminaba por el salón de baile completamente desierto, mirando por uno de los balcones del salón las pequeñas luces que venían de la ciudad, aquella noche, su primera noche en Tokio después de un tres años de ausencia de su país natal como Kaoru, Aoshi había sentido melancolía al regresar a su tierra, también tristeza al recordarse mutuamente, que nadie esperaba por ellos en su país.

— ¡Con que aquí estas Ao-chan! — dijo la chica vistiendo una pijama estamapda de conejitos y bata de dormir blanca entrando a el salón de baile, llamada por el sonido de los pasos amortiguados de Aoshi que hacían eco en la enorme sala de baile amplificando el sonido.

— ¿Que haces despierta a estas horas? –pregunto este volviéndose a mirar a la que habia sido su amiga durante años.

— ¡La verdad no podía dormir, hoy es nuestra primera noche en Tokio! — Dijo con dulzura— ¡A nuestros padres le hubiese encantado vernos ahora! — soltó finalmente, mientras sus ojos se aguaban mirando la misma escena que Aoshi había estado contemplando minutos atrás.

— ¡Si, a ellos les hubiese encantado también, que estuviéramos contentos Kao-chan!... ¡no llores! — dijo abrazando a la chica.

— ¡Tienes razón!— dijo abrazándolo — ¡Pero... no puedo evitar llorar! - Agrego partiendo a llorar abrazada de Aoshi.

— ¡Vamos, debes alegrarte! — dijo este fingiendo bien estar aun cuando el nudo en la garganta amenazaba con ahogarlo.

— ¡si!... como si no te conociera lo suficiente, como para no saber que estas apunto de soltar el llanto también! —dijo Kaoru mirando a su amigo desde su apretado abrazo.

— ¡Si, y no voy a hacerlo! — Cocedio este dándole un pequeño beso en los labios.

— ¡jejeje! Creo que ya no estamos tan pequeños para esas cosas Ao-chan!— dijo Kaoru sonrojada de verguenza.

— ¡Tienes razón, Kao-chan! — estuvo de acuerdo Aoshi soltándola, y notando por primera vez aquella figura que los había estado observando todo el tiempo — ¿Makimachi-san? — dijo tensándose, por alguna razón le resultaba incomoda la situación.

— ¡Makimachi-san! — Soltó Kaoru aun mas avergonzada, volviendoce a mirar el punto donde su amigo tenia fija la mirada.

— Lo siento, no quise interrumpir... — dijo saliendo de la penumbra, con una humeante taza enorme en las manos— No me di cuanta de que estaba acompañada. Generalmente nadie viene aquí. — agrego saliendo de el salón de bailes dejando a Aoshi y a Kaoru mudos.

...

— ¡Espero que Kaoru-san y Aoshi-san no les estén dando problemas! — dijo Tokyo alegremente mientras caminaba junto a Misao en la Universidad.

— No, A Omasu y a Okon les caen bien. — dijo Misao sin alterace en lo mas minimo.

— ¡Makimachi-san!... — Saludo el hombre mirandolas con aquellos exentricos ojos dorados haciendo detener a las dos mujeres.

— Saito-san — Saludo la aludida mirando al hombre acercándose con una carpeta a ellas, si bien Saito era uno de sus profesores ella jamas se habia dolblegado a darle el honorifico que le correspondia, por lo que tenian una silenciosa guerra de voluntades donde ambos estaban a la par, para desdicha de el lobo, como ella solia visualizarlo.

— ¡Tokio me hablo de lo que ha hecho... espero que esos dos no le den problemas!- Dijo este sonando de alguna forma amenazador, deteniéndose junto a su esposa.

— No lo creo... con permiso tengo algo de prisa — Contesto esta alejándose de ambos

— ¡No le veo ningún cambio a la chica Comadreja! — dijo a su esposa, quien le dio con la carpeta que tenia en las manos en la cabeza muy fuerte, mirandolo resentida, le habia dicho que no le comentara nada y el habia incumplido.

— ¡No le llames así, alguien podría escucharte! — soltó Tokyo mirando de un lado a otro.

— ¿Que de malo podría pasar? ya la llaman "reina de hielo", que mas puede pedir? -Dijo sarcásticamente mirando a todos lados dando gracias a dios silenciosamente por no ver a ningún niñato estupido husmeando.

— ¡Makimachi-san! —Saludo Kaoru a Misao al verla entrar a los baños de las universitarias, inmediatamente, Megumi y su grupo se callaron mirando con curiosidad la escena, Kaoru se había levantado abruptamente ante la aparición de Misao y había ido a saludarla alegremente.

— Kamiya-san... — le correspondio inaudiblemente, ahora con seguridad el resto de las chicas la desdeñaría.

— ¡Makimachi-san!.. Solo Kaoru por favor!.. — Pidio la joven sonriente quitándole los libros que Misao tenia en las manos.

— ¡Vaya, vaya, Makimachi tiene una "amiga"! — dijo Megumi burlonamente, mirando a Kaoru con claro desden.

— ¿Tienes algún problema con eso Takani-san? — dijo Kaoru bastante molesta dedicandole a su vez una mirada afilada.

— ¡No, solo me sorprende que la Reina de Hielo tenga una amiga Kaoru-san! — dijo esta sonriéndole con petulancia.

— Ni tu ni nadie... Me conoce lo suficiente para saber eso Megumi — le dijo Misao mirándola directamente a los ojos, callando de inmediato la respuesta que Megumi tenia a flor de labios.

— ¡Tienes razón Misao! — contesto esta sorprendida y con un leve indicio de emocion una vez recupero el habla — ¿Pero como puedes conocer a una persona que no trata a nadie?... — pregunto finalmente.

— ¡Estas estudiando medicina según se!, ¿no? —Dijo Misao secamente mirándola a los ojos con decisión, no era una pregunta de echo era una afirmacion clara de que a pesar de la creencia de todo ella estaba al tanto de lo que sucedia en su entorno.

— ¡Si!.. ¿Que tiene que ver eso? — contesto Megumi sin entender, miradola desconcertada.

— Analizar a una persona a fondo no te hará conocer nada mas allá de su estado físico y hasta cierto punto su estado mental... así que no trates de hacer eso conmigo…— contesto Misao secamente.

— ¿Vamos? — dijo Kaoru tomando a Misao de un brazo alejándola de unas sorprendidas estudiantes.

— ¡No debiste hacer eso... ahora ellas te evadirán! — dijo Misao regañándola duramente, dedicandole a su vez una fria mirada para puntulizar lo obvio.

— ¡No me importa, todas son unas hipócritas superficiales! — Contesto Kaoru molesta sentándose en el comedor con Misao bajo las miradas de todos, sorprendidos de ver "alli" a la famosa Reina de hielo.

— ¿De veras? — murmuro Misao sin poder entender en realidad la posición de Kaoru, Megumi Takani había sido la primera en ofrecerle su amistad después de todo lo que había ocurrido, sin embargo fue ella misma la que paulatinamente se había ido alejando de Misao por no poder llegar hasta ella; ella no podía entender, como era que a Kaoru no le importaba el rechazo, todo por ella.

— ¡Si, a demás como te dije antes quiero ser tu amiga! — dijo mirando a Misao.- Ehem... !Le quería aclarar... lo que vio hace unas semanas entre Aoshi y yo! — Agrego buscando con la mirada hasta encontrar a la persona que buscaba detrás de Misao.

— ¡Hola! —Saludo Aoshi sentándose junto a Kaoru, mirando a su vez a Misao.

— ¡Hola! — dijo Kaoru a su vez.

— ¡No hace falta, Kaoru-san esa es su vida. No la mía! — dijo Misao secamente.

— ¡Por favor, Déjeme explicarme! — rogó la aludida mirandola suplicante.

— No. de ninguna manera... — Contesto Misao tajantemente.

— ¿Cómo, de que hablan? — Pregunto Aoshi sin entender.

—¡Es que trato de explicar lo que Makimachi-san vio hace unas semanas en el salón de baile, y ella se niega a escuchar explicaciones— contesto Kaoru poniéndose roja como tomate— ¡Aoshi y yo no somos novios, el nunca me vio como una chica y yo tampoco lo vi, bueno como a un chico la verdad es que somos como hermanos! — escupio toso atropelladamente con una risa nerviosa, sonrojándose intensamente junto a Aoshi que asentía igual o mas sonrojado que Kaoru.

— Ese no es mi problema — contesto Misao sintiendoce de golpe como una anciana gruñona a la que tienen que explicarle cada paso de la vida de los mas jóvenes de la actualidad.

— ¿Otra cosa... puedo llamarle Misao-san? — pregunto Kaoru apenada.

— ¡Si es mas cómodo para ustedes, pueden llamarme así! — soltó anotando en su agenda electrónica, un recordatorio. *¿Buscarme una vida por ejemplo?* pensaba burlandoce de si misma.

— ¡Makimachi-san! — dijo un hombre joven moreno con los cabellos marrones oscuros apuntado a todas direcciones desafiando incluso a la ley de gavedad mientras se acercaba a ellos.

— Dime, Sagara... ¿que desea? — dijo Misao con gelides mientras el hombre pedía permiso para sentarse junto a ella.

— ¡Antes que nada que me presente a esta belleza!- dijo arrastrando las palabras mirando a Kaoru.

— Yo soy Kaoru Kamiya y el es Aoshi Shinomori! — dijo Kaoru dándole la mano, para luego Aoshi estrechar las manos con el, no sin antes lanzarle una mirada muy masculina con una clara advertencia.

— Cuidado Sagara... cuidado con lo que haces, los dos sabemos que no me quieres de enemiga — advirtió Misao fría y secamente.

— ¡Che, Mujer tranquila!... ¡solo quería conocerlos e invitarlos a todos a una fiesta que daré en mi casa este fin de semana! — dijo Sanosuke alegremente entregándoles unos volantes.

— ¡Kawaii! — Dijo Kaoru, alegremente entusiasmada con la idea.

— ¡Veremos si podemos ir!... — Dijo Aoshi rápidamente notando la sombría mirada de Misao.

— ¡Ya sabes mi respuesta!... - dijo esta únicamente, devolviéndole el volante sin siquiera leerlo.

— ¡Vamos Makimachi... ya es hora de olvidar el pasado! — soltó Sano alegremente, tratando de simular lo mal que le había sentado su negativa.

— Ese. es mi problema Sagara... no interfieras — Contesto la aludida cortantemente dándole a entender que la conversación había terminado. Misao lo vio alejarse arrastrando los pies, aun podía recordar como el le había pedido ser novios la primera vez que la vio y esta había pasado de el olímpicamente, desde entonces el se había impuesto la tarea de que ella se comportara como una chica normal, también vio como Megumi lo había recibido cariñosamente, mirando a los lados no queriendo que nadie notara aquellas demostraciones de afecto entre ellos.

— ¡Si no desea ir nosotros tampoco iremos! — dijo Kaoru mirando a Aoshi que asentía conforme con la decision de su amiga.

— ¡El echo de que yo no vaya, no les priva a ustedes ir! — dijo Misao levantándose y alejándose de ellos sin esperar respuesta, así que Aoshi y Kaoru pudieron notar como las miradas del comedor estaban sobre ellos y sobre Misao, cuando ella quedo fuera de vista, el lugar se volvio mas ruidoso, alegre y activo.

— ¡Es una chica extraña una solitaria! — dijo Kaoru mirando a Aoshi, desconcertada.

— ¡Si! — Murmuro el secamente, aunque algo le decía que era el tipo de persona que solía esconder sus sentimientos de todos, se había abalanzado como una fiera que protege a sus cachorros sobre Sagara, para proteger a Kaoru a el no le había pasado por alto, y a Sagara tampoco.

—Bien... ya estoy aquí, espero que sea importante — dijo Misao para si estacionándose detrás del auto gris que estaba en frente de su casa y saliendo de este con sus cosas en mano.

— ¡Bienvenida a casa! — dijo Omasu alegremente quitándole sus cosas de las manos.

— Tadaima... ¿El despacho?... — Pregunto mientras la mujer que asentía— Bien... que nos sirvan algo de tomar— agrego dirigiéndose con paso firme hacia el despacho.

— ¡Misao-chan! — dijo el viejo ante a la llegada de Misao.

— Okina... sabes que odio que me llames así… — soltó esquivando el efusivo abrazo y sentándose detrás de su escritorio.

—¡Ya se que no eres una niña!.. ¡Lo se!... — dijo sentándose frente a ella mirando con orguyo a la mujer frente a el.

— Hasta que lo notas... — murmuro Misao para si—bien... ¿Que deseas, donde es el incendio? — agrego apoyando los codos sobre el escritorio, mirándolo fijamente.

— ¡Se trata de esos chicos que has metido aquí! — Dijo lacónicamente, mirándola fijamente esperando alguna reacción de su parte, mas esta no parecía aparecer.

— ¿Para discutir eso me sacas de mis clases? — dijo esta secamente mirándolo con severidad.

—¡Pues... siento decirte que si! — dijo a su vez, mientras Okon aparecía con unas tasas de café.

— ¿Algo mas Misao-san? — pregunto esta servicial, mirando a la mujer con aire maternal.

— Quédate — ordenó, Okina y Okon comprendieron que verían algo para recordar— Omasu, entra y acompáñanos— agrego, la puerta se abrió y develo a una muy apenada Omasu.— Prosigue Okina... - Dijo tomado la traza de café que Okon le daba.

— ¡Bien, iré al grano!, ¿quienes son esos muchachos?, ¿y por que los tienes en esta casa, a cuenta de que ocupan las habitaciones de tu casa Misao, ¿quienes son, y de donde han salido? — solto Okina casi ahogandoce con las palabras que habia tenido entre pecho y espalda cuando se entero de la presencia de extraños cerca de Misao.

— ¡Si me permite opinar! —Dijo Omasu mirando a Misao que asintió— ¡Kaoru y Aoshi-san.. Son unos jóvenes formidables! —

— ¡Okina... como veras, ya no soy una niña exactamente... si mal no recuerdo, tengo tres años manejando a la perfección los negocios de mis padres y han sido los mejores años que han visto los negocios... y me creo capaz de tomar mis propias decisiones... ellos están aquí por que así lo decidí... Y me temo que no habrá nada en el mundo, que me haga declinar de mi decisión, ya que he dado mi palabra de darles abrigo... y como lo has dicho... es mi casa, así que no hay nada que discutir! — Contesto Misao fríamente levantándose y mirando por la ventana, viendo a los aludidos bajarse del auto y darle las gracias a Shiro.

—¡Bien!.. Es tu decisión, no la mía!... — soltó Okina mirando a Omasu y a Okon, que parecían preocupadas por verla tan alterada, solo la habían visto así una vez, y hacia tres año de eso.

— ¡Permiso, Makimachi-sama, Kamiya y Shinomori-san piden permiso para hablar con usted! — dijo una chica en la puerta.

— Hágalos pasar. — dijo Misao sin dejar de mirar por la ventana, inmediatamente se hicieron presentes en el despacho.

— ¡Buenas tardes! — Dijo Kaoru sonriendo, mientras Miraba a Misao y al anciano entre ellos,

—¡Buenas tardes! — saludo Aoshi, notando la tensión en el aire

— Bien Okina... estos son Kamiya Kaoru y Shinomori Aoshi — dijo inmediatamente notando las inquisitivas miradas de el viejo hacia los recién llegados.

— ¡Mucho gusto, Okinawa Genzai! — dijo presentándose ante los recién llegados, pensando en lo pequeño que a veces era el mundo.

— ¡Un placer! — Contestaron al unísono.

— ¿Necesitaban algo? — Pregunto Misao volviéndose a mirarlos.

— ¡Makimachi-san, en realidad solo queríamos ver en que podíamos ayudarle! — dijo Aoshi seriamente.

— ¿Perdón? — dijo, desconcertada mirándolo a los ojos, hacia demasiado tiempo que nadie ofrecía ayudarla en nada.

— ¡Es que... no sabemos que hacer mientras estamos en casa! — Repuso Kaoru esta apresuradamente.

— ¡Veo! — susurro ella comprendiendo, era obvio que estaban aburridos.

—¡Me retiro, deberías considerar el matrimonio en tu vida Misao-san! — Dijo el viejo afiladamente callando a todo mundo de golpe.

— ¡Oh por dios! — soltaron Omasu y Okon espantadas mientras que Aoshi y Kaoru se sentían fuera de lugar sin poder pasar por alto la tencion que había en la habitación.

— Muy gracioso Okina... siento recordarte que ese no es mi fuerte yo no tengo sentido del humor — contesto Misao fríamente poniendo la taza de café vacía sobre el escritorio con tal fuerza, que a nadie le habría extrañado si la hubiese partido, su gélida ira golpeaba a todos por igual, implacable en su gelido silencio como jamás lo seria icluso si hubiera gritado a todo pulmon lanzando maldiciones y cosas por toda la habitación, su calma era engañosa pero allí ambos pudieron ver, que aquella menuda mujer era un volcán engañosamente inactivo, capaz de arrasar con todo si alguien daba un paso en falso, nadie habría podido decir en ese momento que era un enemigo debil fácil de derrocar, al contrario allí detrás de su escritorio ergida en toda su estatura, con la mirada vacía era lo suficientemente peligrosa, como para que un hombre mayor con toda una vida de experiencia saliera como alma que lleva el diablo, huyendo tal vez por su propia vida..

— ¡Lo se!— Contesto Okina ansioso por salir de la habitación, incapaz de soportar mas la ira de aquella joven, alguna vez risueña y desinhibida.

— Omasu. Que Hannya se encargue de averiguar que diablos planea Okina no soy ninguna estúpida, algo se trae, no quiero que me agarre de sorpresa — Dijo Misao, suavemente mirando al viejo montar en su limosina y salir de los terrenos de la mansión Makimachi.

— ¡Lo haré en seguida, les serviré el almuerzo! — anuncio Omasu mientras ambas salían casi a las carreras del despacho con cara de espanto, dejándolos solos con Misao.

— ¡Tomen asiento, por favor! — Dijo muejer rompiendo su silencio y eclipsando su rabia, mirando a Aoshi y a Kaoru, la oltima obviamentenerviosa por lo que acabab de ocurrir — ¿Que experiencia laboral tienen? —pregunto sentándose tras su escritorio y abriendo frente a ella su computadora portátil ojeando a la vez una carpeta que saco de uno de sus cajones.

— ¡Pues... Yo trabaje para una cadena de restaurantes de comida rápida USA!.. Durante los tres años que pase hallá, tengo las referencias si las desea puedo dárselas!- Fe Kaoru la primera en responder siempree sonriente.

— ¿En que área trabajaste? — dijo mirando a Kaoru atentamente.

— ¡Bueno, primero trabaje de bedel!, ¡luego ascendí a cajera Y luego fui supervisora de los alimentos y termine de encargada del punto donde trabajaba! — enumero la aludida con evidente orgullo.

— Veo... — Dijo inaudiblemente — ¿Y usted? —dijo mirando a Aoshi.

— ¡Yo trabaje con Kaoru, yo fui su supervisor y luego fui su compañero cuando quedo de encargada, yo seguí supervisándola después de sus ascensos ! — dijo Aoshi sin entrar en tantos detalles.

— Bien... — dijo pensativa, ellos tenían la experiencia necesaria para darles alguna responsabilidad.

— ¿Cree que podemos ayudarle en algo? — Pregunto Kaoru rápidamente, anciosa de saber su veredicto.

— Tengo que revisar un par de cosas mas, hay un proyecto que les iría muy bien a ambos — Contesto Misao finalemnte tras un momento de deliveracion interna, dejando a los aludidos con algo de esperanzas, después de la pequeña charla, Okon saco a todos del despacho obligándolos a comer. Aoshi la miraba con intensidad realmente intrigado por aquella mujer decidido a entenderla, ella era como un rompecabezas con muchas piezas diminutas que no hallaba bien donde encajarlas, era un enigma que estaba decidido a resolver, con la llegada de aquel anciano el habia vislumbrado una vida llena de secretos celosamente guardados por ella su protectora y el iba a esforzarce en descubrirlos todos...

"Si los ojos son reflejo del alma y la sonrisa el reflejo del corazon entonces ¿que clase de persona soy?... yo rio cuando quiero reir, lloro cuando quiero llorar y grito cuando siento deseos de arrancarle la cabeza a alguien... entonces soy una persona normal y feliz"

Pensamientos de Misao

Kyoto 1999

PD: ¡SI ALGUIEN SE ATREVE A LEER ESTO CONCIDERESE MUERTO!

Owarii...

Notas de Autora:

Como ya pudieron apreciar se cambian los roles en esta historia; Misao es ahora la fria distante e indecifrable mujer y Aoshi es el que esta confundido e intrigado por ella, que creen? Se dejara Misao descubrir con facilidad?, ya veremos en fin este fic ya esta escrito casi en su totalidad solo me faltaban unos capitulos para llegar al final.. pero no les voy a decir cuantos capitulos eran... "Oye Hibari-chan no les cuentes ok?" en fin espero que lo hallan disfrutado tanto como yo...^_^

Agradecimientos:

Bien, quiero agradecer a dios por darme vida, salud e inspiracion, a mi esposo por su inagotable paciencia (dios sabe que cuando me pongo a escribir o editar algo me desconecto del mundo es decir son las 3:30 A.M. y yo me estoy enterando)

A mis hijos a quienes amo con locura y son las 2 principales razones por las que habia abandonado este mundo de fic's. Y por supuesto a ti que me lees ahora y a ti que me leiste cuando empeze, es un trabajo sin fines de lucro, hecho por amor, con amor para ustedes. Owarii minna!

Makimashi Misao F.D.S.(S.L.A.) ^_^

DEJEN REWIEW'S PICHIRRES

Si estoy loca... pero soy feliz ¿ Y tu que puedes decir? ¿Eres feliz?