Declaimer: TT no me pertenece pero la historia sí.

Capitulo: Rumores.

Wallace llegó a su clase de economía domestica y se dejó caer en su asiento. Miró el salón entero y plantó la cabeza en el escritorio, sin ninguna intención de moverse próximamente de allí.

Pensaba en Nicole y en su actitud tan extraña.

"¿Qué te pasa conmigo?"- se preguntó y golpeó el escritorio atrayendo la atención de los alumnos a su alrededor. Suspiró. "Quizás sólo me detesta sin ninguna razón en especial…como Hitler a los judíos y Calamardo a Bob esponja"- pensó entre deprimido y resignado.

De pronto un papel le cayó en la cabeza.

Monótonamente lo cogió y buscó con la mirada de su vecino de puesto y mejor amigo, Dick Grayson.

Dick era el chico más rico del colegio, y por ende el más popular. Las chicas que no quería salir con Wally, el deportista número uno del estado, era porque estaban muertas por Grayson, sus cabellos negros, su mirada enigmáticamente oculta tras un par de gafas oscuras, el dinero de su bolsillo y lo dulce de su indiferencia.

-¿Qué quieres?- le preguntó en un susurro West, mientras estiraba su espalda en el escritorio.

-¿Qué tienes?- cuestionó Dick con su tono estoicamente amistoso.

-Jinx- respondió el otro y Grayson torció la boca.

-¿Qué tiene?

- Me odia sin razón, eso tiene, gracias- exclamó con sarcasmo Wally consiguiendo así la atención del salón entero, incluyendo por su puesto a la profesora; una señora de edad el instinto maternal de un orangután.

La mujer, quien usaba un estrafalario vestido, ya bastante pasado de moda, se paró enfrente de su puesto y le miró con reproche.

-¿Algo que quieras compartir con la clase, Wallace?- le preguntó la docente con esa mirada penetrante que le daban sus años.

El pelirrojo tuvo que pasar saliva y recordarse que no debía verla directo a ese par de faros acusadores.

-No, Maestra May-eye – contestó el aludido sintiendo que se sonrojaba hasta los pies.

La profesora no dijo nada por unos momentos, que se le hicieron eternos al aludido.

-Bien- dijo al fin la mujer y Wallace volvió a respirar- volvamos al arte de las tartas, las tartas más exquisitas son aquellas en las que no se escatima el detalle de la base crocante, usualmente yo adoro hacerla con algo de masa de galletas.

Afirmó la profesora volviendo al tablero con su caminar militar.

Wally se relajó, pues por un momento había pensado que tendría que usar el estúpido delantal rosa de asistente en frente de la clase, como bien ya le había tocado a medio salón cuando no prestaban atención a los "importantes" concejos sobre el pie de la maestra May-eye.

Más tarde, cuando faltaban aun veinte minutos de clase, le llegó un papel doblado en triangulo al escritorio.

Inquietado por el extraño hecho, lo abrió y encontró un simple mensaje escrito con plumón negro:

Dick: ¿Qué no puedes ser más obvio?

Molesto por el comentario, Wally usó el primer lapicero que encontró en su maletín para contestar:

Wally: Culpa tuya ¬.¬

Feliz por el mensaje en tinta roja, devolvió el papelito a su vecino de puesto.

Se escuchó un sonido extraño y quimérico, entre queja e indignación mesclado con un mal disimulado susurro.

El papel volvió a volar por el aire.

Dick: ¿Cómo puede ser mi culpa? Esos son tus deseos internos de usar el delantal rosa.

Wally leyó y enarcó una ceja con ademan burlesco. Luego escribió.

Wally: Lo dice el que usa el típico medio de comunicación femenino.

Inmediatamente lo lanzó y esperó con la risa aguardando entre los dientes. En un momento llegó su respuesta.

Dick: Tú también la estás usando.

Wally: Tú empezaste, adelante Dick, sólo admite que me deseas.

Dick: Sí yo fuese gay, no sería contigo.

Wally: Mientes, siempre me has amado. Aw, admítelo Dick, tienes un fetiche con los pelirrojos ^w^.

Dick: Púdrete.

Wallace no había terminado de lanzar de vuelta el pequeño correo de papel, cuando este cayó en el ángulo equivocado sobre el escritorio de la alumna que se encontraba frente de May-eye.

La mujer, ya de por sí de mal genio, le dio una mirada de basilisco a la muchacha rubia quien se encontraba totalmente fuera de lugar.

-Kitten, ¿estás intercambiando noticas en mi clase?- preguntó acusadoramente la docente, a lo que la muchacha simplemente chilló: "Eso no es mío"

-Si no lo es, entonces léelo en voz alta- ordenó la mujer a quema ropa.

-¿Todo?- cuestionó con fastidio la aludida.

-No, sólo la última línea- respondió la profesora impaciente.

Kitten desenvolvió el triangulo de papel y buscó rápidamente con la mirada la última línea. Cuando la encontró la leyó sin percatarse verdaderamente de lo que decía.

-Wally, dos puntos, Púdrete tú, Grayson, ya sé que me pones los cuernos con Star Fire, eres una perra.

Ninguno de los presentes pudo articular una oración hasta haber digerido el mensaje. Kitten, quien aún no captaba la magnitud de sus palabras, pidió permiso para sentarse, pero nadie le contestó.

La cara de la profesora era todo un poema, pero el verdadero soneto estaba en el rostro de Dick y Wally.

El sonido de la campana, que repiqueteó en toda la escuela, no fue lo suficientemente fuerte para opacar las risas de los alumnos del salón de economía domestica, ni mucho menos para salvar a West y Grayson de una visita segura a la sala del director.

Entretanto Jinx y sus amigas se encontraban en una de las mesas de la cafetería. Una de ellas era Rachel Roth, de cabellos oscuros y ojos azul noche, usualmente llamada Raven por su extraña personalidad. La otra era Toni Monetti, alias Argent, de descendencia italiana –británica, acababa de llegar a la secundaria de titanes apenas hacia unos seis meses atrás y ya era considerada la mejor en muchas clases de gimnasia.

Un grupo sencillo, usualmente confundido con alguno emo o punk, amantes del negro y con excepción de Argent, eran de pocas palabras.

-Nicky- le llamó la italiana con urgencia.

-¿Qué?- dijo la aludida sin despegar los ojos del dibujo que estaba haciendo.

-¿Te llevas bien con el grupo de Kitten y las princesas Fire?- cuestionó Toni con un tonó inquisidor. Rachel y Nicole levantaron los ojos con una expresión incierta.

-Tan bien como me la puedo llevar con las cucarachas ¿por qué?- exclamó con sarcasmo Nicole.

- Porque viene para acá- contestó Argent señalando a las susodichas con una mirada envenenada.

Hacia a ellas se acercaban, nada más y nada menos que las chicas más candentes de todo el colegio. Kitten era la típica rubia de ojos azules con un promedio de coeficiente intelectual poco menor que su edad, mientras que las princesas eran Star Fire y Black Fire, extranjeras millonarias de personalidades demasiado distintas. Star por un lado, era pelirroja de ojos verdes y fácil de manipular, se la había llevado bien con Argent en clase de deportes, pues contaba con un excelente estado físico, sin embargo su hermana se había encargado de que esa amistad no llegara a la segunda clase, pues, manipuladora como siempre, sólo necesitó regalarle una mirada de desaprobación color azul eléctrico a la pelirroja para acabar con todo aquello.

Las princesas no se la llevaban bien con Nicky y sus amigas después de que la peli-rosa había llamado perras a Black Fire y a Kitten a los diez minutos de haberlas conocido; por ello era de esperarse que la susodicha sólo esperase con una guardia de insultos preparados con sólo verlas acercarse a su perímetro.

-Díaz- dijo Black Fire con la mirada fija en la de cabellos rosados.

-Fire- respondió con el mismo tono Nicole.

-¿Se les perdió algo?- cuestionó con monotonía Rachel, con intención de conseguir la mayor brevedad al encuentro.

-No, sólo veníamos a decirte que tu querido primo está en la oficina del director- comentó Fire con un tonó de burla exagerado.

-¿Y?- urgió Nicole sin querer mostrarse interesada en el asunto, después de todo ella sabía que la intención del mensaje era molestarla.

-¿No vas a preguntar por qué está allí?- tanteó la mayor de las hermanas del grupo con una divertida mueca en el rostro.

Nicole dio un paso a su fusilamiento imaginario.

-Está bien, te complaceré, princesa, ¿por qué está el idiota de mi primo en la oficina del director?

-Porque se andaba pasando carticas de amor con Grayson en plena clase de la profesora May-eye- picó con una sonrisa macabra la muchacha, pero Jinx permaneció estoica.

-¿Y luego? Estás diciendo que se lo busco- intervino Raven enarcando una ceja, a lo que Kitten replicó a quema ropa: "¡Por intercambiar notas de amor con, Dick Grayson!"

-Sí, ya escuche la primera vez- respondió Nicole mientras fingía volver a su dibujo con fastidio.

-¿Sinceramente estás tan bien con eso?- bufó incrédula la pelinegra, pero no recibió una respuesta de la chica.

-¿Y qué tiene de malo? Es un país libre ¿o no? - le habló Argent, quien se había sentando junto a Nicole.

- Vaya manera de hacer perder el tiempo- se quejó Rachel dándole una mirada de basilisco a las tres chicas que estaban enfrente de ella.

Kitten y Black Fire intercambiaron una mirada escéptica.

-Bueno, al menos me alegro que el inspector de policía Allen y a la directora del programa de jóvenes evangélicos Iris Allen, no le moleste que su sobrino sea homosexual, que sorpresas, en fin, adiós, chicas- exclamó casualmente a manera de despedida la peli negra y se alejo con su sequito.

Antes de que desaparecieran de su vista, Star Fire lanzó una mirada entristecida a Toni, cerrando con un inesperado final el encuentro.

Rachel, Nicole y Toni fingieron seguir con la posición de desinterés hasta que estuvieron seguras de que no quedaba ni una sola gota del pestilente perfume de Black Fire en el aire.

-¿Ya no están?- cuestionó en un susurro Nicole a Toni.

-No, no, ya sé fueron de la cafetería- respondió la aludida con ese asentó tan suyo. Nicole golpeó con ira su cuaderno, casi dañando el unicornio que había estado bosquejando desde la primera hora.

-Es una furcia- gruñó la de cabellos de color goma de mascar.

-Me sorprende que te aguantaras el grito tanto, te temblaba la mano- le elogió honestamente Toni.

-Años de práctica con Raven- contestó en broma Nicole, aunque ninguna del grupo se rió.

-¿Crees que sea verdad?- cuestionó Rachel poniendo en palabras lo que le pasaba a las tres por la mente. Nicole se aclaro la garganta.

-¿Dick y Wally? ¡Neh!- respondió titubeante

-Pues como está el mundo- le señaló Argent quien se atrevía a dudarlo. Nicole se tragó una risita nerviosa y no contestó al comentario. La sola idea era absurda.

-Me da como tristeza, Start- habló de nuevo Toni después de otro rato en el que las tres iban perdidas en sus pensamientos.

-¿Por qué?- cuestionó Rachel, ya que Nicole no parecía tener intenciones de opinar.

-Es que ella no es como su hermana, además ¿no viste la cara que tenía? Me pareció que le molestaba tanto como a Nicky el comentario de Black Fire.

-Quizás es porque le gusta Wally- opinó Raven sin darle importancia al asunto.

-En realidad creo alguien una vez me dijo que el que le gusta es Grayson- corrigió Argent con una mirada de consternación.

-Ah, pues ni modo- cerró el tema Raven. Y las tres chicas siguieron con sus clases del resto del día.

Pero el tema no moría allí, no para Nicole.

Nicky volvió a ver a su primo sino hasta las tres de la tarde. Lo encontró cuando salía de su clase de gimnasia, esperándola en el portón del colegio. Parecía tan fresco como siempre.

-Hey, lindura ¿qué tal tú día?- le saludó el pelirrojo como siempre hacía desde iniciada preparatoria.

Nicole enarcó una ceja.

-Bien, ¿qué haces aún aquí? Las clases se acabaron hace rato- dijo la chica iniciando su camino a casa. Wally caminó junto a ella con una actitud extraña e inquieta…bueno más de lo normal.

-Asuntos pendientes- contestó Wallace con una sonrisa arrebatadora. Nicky suspiró.

- ¿Castigado, eh?- cuestionó con tono monótono. Wally rió entre dientes.

-Sí, bueno, no le digas a tía Iris.

-No lo haré- le respondió ella, y se quedó mirándolo fijamente. El pelirrojo sintió sonrojarse.

-¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?- le preguntó él pasándose la mano por el rostro.

-… ¿eres gay?- cuestionó Nicole, directa y tajante; la pregunta dejó a su primo fuera de lugar.

-Perdón ¿qué?- alcanzó a balbucear el muchacho. Nicole desvió la vista conteniéndose la risa.

-Sí, sí, todo el colegio está hablando de eso, además el trío del terror me lo vino a decir personalmente que andabas pasándote papelitos de amor con Grayson, muy bonito, muy bonito, Wally ¿eso tampoco se lo puedo decir a mi mamá? - insistió ella intentando mantener la carcajada dentro de su cabeza.

-¿EH? ¡Eso no es verdad!- gritó Wally con la expresión más graciosa que Nicole le hubiese visto jamás.

-¡Sí, Sí, lo es!- exclamó la muchacha y salió corriendo mientras decía a los cuatro vientos que su primo era homosexual.

Wallace, avergonzado e indignado al mismo tiempo, salió como alma que lleva el diablo tras ella. Le dio alcance en un parque cerca de su casa.

-¡No lo soy!- dejó salir el pelirrojo mientras la agarraba firmemente del brazo. La aludida estaba agitada así que la risa que vino con el escándalo de su primo le impidió respirar; dejándola roja como un tomate.

-¡Enserio no lo soy!- repitió insistentemente él. Jinx se arrodillaba por la risa y la falta de oxigeno.

-¡YA!- dejó salir ella después de un rato, casi como pidiendo clemencia. Wally seguía con su mirada fija.

-Nicole- dijo Wally con el mejor tono de indignación posible.

-O…k- exclamó la de cabellos rosados sosteniéndole la mirada; y el rosa y el azul siempre han hecho una excelente mescla.

Nicky parpadeó. Wallace estaba mirándola de una manera tan poco usual que la había dejado fuera de base.

-¿Qué…qué me miras?- le cuestionó la chica sin parpadear.

-Este… ¿Eh? ¡Ah! No, nada, nada…- balbuceó el aludido soltándola.

-Vámonos ya

- ¿Te acompaño a casa?- bromeó él, y ella enarcó una ceja.

-¿Tengo otra opción? También vives allí- replicó la de cabellos rosados con algo de enfado. Wallace se rió como sólo él sabía hacerlo, lo que enojó aún más a su prima.

-A veces no sé qué pensar, si eso es bueno o es malo.

-¿Eh? ¿Qué quieres decir?- le preguntó Nicole sintiéndose perdida de nuevo, Wally le sonrió con tristeza.

-No sé, averígualo cuando descubras por qué soy el único que cree que Jinxie es un buen apodo para ti- le contestó Wallace saliéndose por la tangente.

Ya estaban en casa y la verdad Nicole no quería hacerse más mala sangre así que simplemente ignoró el comentario. Al entrar se toparon con la madre adoptiva de Nicole, Iris Allen.

-Llegamos- dijo Wally mientras abría la puerta, pero la respuesta que recibió no fue nada agradable; la señora Allen tenía un rostro que le recordaba a economía domestica.

-Wallace Rudolph West III, llamó la psicóloga del colegio, ¿cómo así que eres gay?- fue todo lo que dijo la tía del pelirrojo antes de echarle un sermón del pecado de la homosexualidad.

Continuara…

Próximo capítulo: A Víctor le gustas…

¿Qué tal? A que las hice reír, ¿no?