Capítulo XXXI: fallo fortuito

Era de madrugada cuando Vermouth regresó a su casa, agotada y cojeando. Cerró la puerta tras de sí y se dejó caer. Bourbon fue un rival formidable. Haberlo atacado por sorpresa y toda su experiencia como agente la favorecieron enormemente, pero aun así se trató de un combate muy reñido. Estaba muy dolorida, aunque también orgullosa. Nadie, ni siquiera él, podía chantajearla ni tampoco intimidarla.

¿De dónde había sacado ese valor?

Vermouth sonrió con tristeza, todavía soportando el dolor de sus heridas. La última vez que había tenido una pelea tan dura había sido casi veinte años atrás, cuando le asignaron la misión de asesinar a los padres de Merlot.

Se levantó con dificultad y se arrastró hacia el baño. Encendió la luz, se desnudó y abrió el grifo. El agua caliente provocó que gimiera de nuevo del dolor. Su cuerpo no era lo único que dolía.

Ir al hospital solo causaría problemas porque implicaba intentar esconder su identidad e inventar excusas sobre sus heridas que no levantaran sospechas… Dolía demasiado. Si llamaba a Daichi, ¿vendría a asistirla? Respiró profundo y cambió de parecer.

¿Por qué Kir había delatado a Bourbon? Eso fue temerario. Limpió sus heridas con mucha dificultad y recordó nuevamente a su responsabilidad. ¿Acaso Merlot había intervenido? Tal vez Bourbon estaba en lo cierto y Shuichi Akai había conseguido escapar y estaba vivo. Eso explicaría la insensatez del cobarde Daichi. Sí. Seguramente con alguien como Akai apoyándolo, tendría más confianza y certeza de sus planes.

Respiró profundo y reflexionó de nuevo. ¿Qué ganaba Kir al delatar a Bourbon? ¿Por qué Merlot la ayudaría con eso? ¿Qué se le estaba escapando de las manos? El pensamiento de que debió haber matado a Daichi se entrometió otra vez.

Volvió con su mente a la casa de la mamá de Daichi. Con sigilo, se había escabullido sin problemas y, mientras dormía, la envenenó administrándole un veneno. La Organización sólo había mencionado que debía deshacerse de ellos, por eso cuando oyó a un bebé romper en llanto se agitó. No estaba segura de que fuera efectivo en un bebé o qué daño pudiera causarle, así que desenfundó su arma y le apuntó a la criatura que no dejaba de llorar con histeria, como si hubiera sabido que su madre se había marchado del mundo y se lamentara por eso…

Por culpa de aquel fallo Daichi, luego nombrado Merlot, se volvió su sombra; otro castigo por los errores de aquella noche.

Al principio sintió repulsión por él, pues cada vez que sonreía veía a su madre. Debido a eso, siempre pedía a la Organización que contratara niñeras para que lo cuidaran y guardaba distancia. Apenas tuvo edad para ser escolarizado, lo enviaron a Estados Unidos y solo lo vio ocasionalmente. A medida que creció, su aspecto se volvió más y más similar al de Amarula. Hasta su sonrisa. Y cuando lo miraba, se sentía contenta de haber errado el disparo.

Aunque Merlot nunca fue como Amarula. Desde niño siempre había sido muy alegre y cálido. Eso ocasionó que tuviera enormes dificultades para adaptarse al ambiente de la Organización. Y pese a que le tocó sufrir mucho por ello, siempre sostuvo su personalidad débil y dócil. Gracias a eso siempre pudo jugar con él. De hecho, esa era la razón por la que le encantaba: Merlot siempre la escuchaba. Servía para molestar a Sherry, a Gin e incluso a Bourbon.


Vermouth suspiró cuando su teléfono le indicó que tenía una llamada de Merlot. Aquel mocoso sí que se había vuelto demasiado dependiente. Cada vez que tenía un problema que le resultaba lo suficientemente difícil para resolver, recurría a ella.

—Bueno, ¿y de qué se trata esta vez? —dijo cuando respondió su llamada. Estaba en medio de una misión, siguiendo a un objetivo. No deseaba desperdiciar mucho tiempo con él.

—Vermouth —Merlot se quebró. Era la primera vez que lo oía así de angustiado—. ¿Por qué mataron a Akemi Miyano? ¿Por casualidad sabés lo que pasó? Shiho dijo que ella no hizo absolutamente nada, está tan confundida…

—¡Ja!— interrumpió su discurso—. Deberías alejarte de esa traidora si no querés problemas.

—¿Problemas? ¿Traidora? ¿De qué estás hablando? —Exigió saber extremadamente confundido.

—¿No te enteraste? Tu amiguita de la infancia se alió con Rye. Por eso su hermana está muerta.

Merlot sintió que su corazón se detuvo. ¿Shiho se había aliado con Rye? Bueno, no era imposible. Se trataba del exnovio de su hermana, quien se había infiltrado. Además, ambas hermanas siempre habían manifestado su deseo de irse y Rye era un hombre fuerte, extremadamente inteligente y hábil. Hasta Vermouth lo consideraba la bala de plata capaz de destruirlos. Pero… eso no era coherente.

—Shiho nunca haría algo así sin decirme nada.

—¿A vos? ¿Mi protegido? —repuso Vermouth— Merlot, te recuerdo que desde que te reencontraste con tu amiguita no hiciste más que causarle problemas. Nunca fuiste capaz de protegerla. No me parecería raro que te dejara afuera de sus planes. Es más, no me parecería raro que te odiara.

Merlot se mordió el labio inferior.

—¿De qué estás hablando, Vermouth? Siempre estuve para Shiho cuando pude… incluso ahora estoy intentando averiguar lo que pasó con su hermana.

—No insistas con eso, Merlot. O vas a pagarlo con tu vida. Y por una traidora. Mejor escuchame con atención a mí, quien siempre te llevó por el buen camino. Voy a repetírtelo una vez más: Sherry se alió con Rye, un agente del FBI infiltrado que traicionó a nuestra Organización, para poder escapar. ¿Te sorprende que te lo ocultara? Te ocultó muchas cosas. Como que se acostaba con Gin, por ejemplo. El jefe está muy interesado en su proyecto y creo que Gin también le tiene un gran afecto. Por eso solo mataron a Akemi. ¿Entendiste, Merlot? Sherry solo jugó con vos. Bueno, no puedo culparla: hizo lo mismo que hacemos todos.

Colérico, Merlot colgó el teléfono. Vermouth rio. Era muy fácil de manipular.


Vermouth creyó sufrir un infarto cuando abrió la puerta y se encontró con Bourbon. Su reunión había sido acordada por la noche. ¿Qué se suponía que hacía ahí tan temprano? Esbozó su mejor cara de póquer y, sin inquirir sobre la razón por la que se había anticipado a su encuentro, lo invitó a pasar y le ofreció algo de beber.

—Merlot —respondió a su oferta y se puso cómodo en un sillón.

Vermouth arqueó una ceja y lo miró con desconfianza.

Daichi no pudo contener una risa que arruinó su actuación. Vermouth frunció el ceño y le asestó un golpe en la cabeza.

—Estúpido, ¿qué estás haciendo acá? Estoy muy ocupada —se quejó. No era cierto. En realidad, Vermouth estaba enojada porque Daichi se había atrevido a burlarse de ella.

—Quería mostrarte cómo mejoré en disfrazarme —respondió Merlot en tono de disculpa—. Sinceramente creí que ibas a reconocerme de inmediato, pero si te engañé quiere decir que mejoré un montón, ¿no es cierto?

Lo observó en silencio, impaciente.

—Bueno, quería traerte el informe que me pediste sobre Kir. Tenías razón.

Vermouth sonrió, satisfecha, y aceptó un sobre que Merlot le ofreció.

—Así que su verdadero nombre es Hidemi Hondou… ¡Y era hija de un exagente de la CIA! —comentó sorprendida mientras lo hojeaba.

—Vermouth… ¿creés que el jefe me deje volver a Estados Unidos?

Vermouth se exaltó de nuevo. ¿Qué pretendía? ¿Acaso lo había descubierto?

—¿Por qué?

—Bourbon en las últimas semanas me estuvo siguiendo sin descanso. De hecho, recién hoy te traje mi informe porque no encontraba ocasión de quitármelo de encima. Hasta puso micrófonos en mi departamento…

Vermouth frunció el ceño. Ese Bourbon era un idiota. Daichi creía a Sherry y a Shuichi Akai muertos. Con su estúpida investigación podría levantar sospechas de forma innecesaria. ¿Quizás se creía que el inútil de Merlot podría ocultar a algún extraidor?

—¿Bourbon te intimida? ¿Por eso querés huir?

—Creo que vos le gustás, a veces te menciona cuando me humilla….

Merlot tenía razón. Bourbon estaba interesado en ella, pero no del modo en que pensaba.

—Debe estar celoso. No te olvides que sos mi favorito —aseguró y le guiñó un ojo—. Ya que perfeccionaste tus habilidades para disfrazarte podrías aspirar a ser un agente.

—Lo estuve pensando y creo que ser un agente es un mal plan. Es decir, me gustaría vivir una vida normal.

Vermouth sonrió con tristeza.

—Daichi Aizawa, no naciste para ser normal. Estás atado a la Organización desde tu nacimiento y vas a estarlo hasta la muerte.

—Pero no me gusta esta vida. Estoy cansado.

Vermouth suspiró.

—¿Por qué no probás seguir con vida hasta que la bala de plata se ponga en acción? Quizás la vida aburrida y monótona que aspirás no esté tan lejos. ¿Qué hay en Estados Unidos que no pueda esperar un par de años más?

Merlot torció la boca.

—Pensé que Akai estaba muerto.

—Él no es la bala de plata de la que estoy hablando.

Merlot suspiró.

—Está bien. Voy a intentar ser agente.

—Antes de eso, tengo un trabajo para vos.

Merlot se estremeció. Siempre que Vermouth le pedía un favor estaba la posibilidad de morir.

—Investigá a Bourbon.

—¿Vos querés verme muerto, no es cierto?

Vermouth rio.

—Pensalo así: si estás muerto, al menos ya no vas a ser un miembro de la Organización.

Daichi torció la boca y la miró con desconfianza.

—Vermouth…

—¿Por qué seguís acá? Andá a investigar…

—Ya investigué a Bourbon.

Vermouth lo observó, impresionada. Nadie de la Organización nunca se había atrevido a sospechar de él. Ella misma lo creyó uno de ellos, hasta hacía unas semanas cuando empezó a hacerle insinuaciones extrañas y se anticipó una extorsión.

—¿Y bien…?

—Es lo mismo que con Kir. Aunque él pertenece a la policía secreta de Japón. Su nombre real es Rei Furuya

Vermouth sonrió, satisfecha.

Aunque Daichi fuera un inútil en muchísimos aspectos vinculados a los objetivos de la Organización siempre había sido un gran investigador. De ahí que sus inventos siempre gozaran de popularidad entre los agentes y el jefe lo respetara. Si bien era cierto que era hijo de Amarula y por eso la Organización había invertido en su educación, nunca se anticiparon que él resultara bueno en su trabajo. Aunque Merlot no fuera tan inteligente como la odiosa de Sherry, sí era muy perseverante y trabajador. Nunca había rehusado de usar información robada para desarrollar armas, explosivos y venenos para ellos. Siempre aceptaba lo que la Organización le propusiera.

—¿Es Rei Furuya la bala de plata?

—Sí —mintió Vermouth—. Pienso que él pronto va a librarnos de la Organización.


Nota de la autora: Gracias a Cassis y a Nordar de Los Archivos de Conan por haberme sugerido usar el nombre de Amarula para el padre de Merlot (si no conocen su canal de YouTube, veanlo que está buenísimo). No soy buena con las bebidas alcohólicas así que no sabía qué nombre ponerle. Por cierto, Merlot lleva nombre de vino porque en aquel entonces tenía el mismo problema y solo pensé que Merlot sonaba cool como un nombre en clave. De cualquier manera, es un vino y no un licor. Pero como Daichi se "unió" a la Organización siendo un niño no me parece totalmente inapropiado que lleve el nombre de un vino.