Inazuma Eleven no me pertenece, es propiedad de Level 5… o.o? ¬¬

Daya: Waaaaaaaa! Es increíble, ahora si me supere D: dure más de un mes UN MES! Y... que fueron… 5… 6… días, Ahhh! Aun así es mucho u.u

Kumaro: los lectores lo saben, pero sigue sin ser justificación ¬¬ y esos "x" días no hacen la diferencia u.ú

Daya: Lo sé, lo sé TT^TT Gomene, Gomen nasai! Pero creo que ya todo está bien, por fin me deshice de la maldita escuela ¬¬ Salí de vacaciones hace una semana, en la cual solo eh estado escribiendo :D sin leer casi nada D: y ya lo sé, soy demasiado lenta para escribir en la computadora Un.n además de que mis amigos vocalocos no ayudan en lo mas mínimo ¬¬ incluso escribiendo este capítulo tuve un sueño sumamente raro O.O

Kumaro: sí que lo fue o.o

Daya: Bueno, con algo referente al sueño del capítulo anterior, si sueñas que estas caminando sobre el agua significa que lograras superar los problemas que se te presenten n.n, y el de aquí… bueno, se los diré abajo, además que no se si ya lo dije pero solo imagínense a la Cd. Inazuma en una costa cualquiera… que no haya recibido mucho daño |||o.o

Kumaro: Respecto a la reviews, gracias por comentar La Dama Azul de Konoha (lo de los sueños fue más o menos así por decirlo de alguna forma Uo.o y lo de Tsuna y Tachi está en este capítulo, la nota de Otomura vendrá después y si, fue por calenturientos lo de Endou y Kazemaru xD), Kazemaru-aditics (claro que Tsunami es celos :P y recuerda, todos los sueños tienen significado O.o) y Tachi-mukai (anteriormente kuma1313 xD gracias por leer, pero no deberías de dejar de hacer tus tareas por ello ¬¬)

Daya: deja eso ¬¬ ya tendrá sus razones y cabe mencionar que las tres me asustaron cuando llegaron sus reviews, estaba bien entrada haciendo tarea de física con el volumen de la computadora al máximo (porque la canción que tenia estaba muy bajita U-.-) y el sonidito de bandeja de entrada me espantó xD soy increíblemente miedosa LOL

Kumaro: Ja! Ni que lo dudes ¬¬

Daya: pero qué más da, para lo que estamos aquí, ya saben que lo que pasa en el sueños está en cursiva y disculpen si hay errores ortográficos, ahora sí, a leer…


Capitulo 4

Cierto peliazul salía de su habitación agarrándose la cabeza con una mano mientras usaba la otra para apoyarse en la pared. Estaba algo aturdido por lo que acababa de ocurrir, y el que haya tenido sus audífonos encendidos durante el suceso no ayudo en lo más mínimo.

-¡Gakuya! ¡Chicos! ¿Están bien?- se escuchó una voz femenina desde la planta baja de la casa.

-¡Estoy bien tía, no te preocupes!- gritó Otomura a la vez que se recargaba en el marco de la puerta en su actual habitación.

-¡Estamos bien mamá!- contestó ahora un chico saliendo del cuarto contiguo, era un poco mas alto que el de lentes, misma edad, aunque con el cabello azul marino algo alborotado y ojos negros -Órale, eso estuvo movido- dijo después, como si de nada se tratara.

-No deberías ser tan despreocupado Ginga-

-Solo fue un temblor Gakuya-

-Uno muy fuerte y que duro mas de lo necesario-

-Te preocupas demasiado- Otomura solo suspiró ante esa contestación, su primo siempre seria igual de despreocupado, pero había algo que no le gustaba de este suceso además de que tuvo un mal presentimiento y no era exactamente hacia su persona.

-¡Hermano!- paso un niño como de unos ocho años corriendo y gritando delante del peliazul claro, había salido de otra habitación dirigiendo se hacia el mas alto para abrazarle de las piernas. Tenía el cabello plateado, un poco largo y ondulado con unos grandes ojos azabaches.

-Ya paso, tranquilízate Senji- le decía el mayor al pequeño acariciándole la cabeza

-Tenía miedo- haciendo un puchero

-Ya, ya-

-No sería mejor que bajáramos- les dijo Otomura sus dos primos, ellos solo lo siguieron para bajar las escaleras.

Ya abajo vieron como la señora de la casa iba de un lado a otro recogiendo todo lo que se había caído o roto a consecuencia del sismo. Los jóvenes se ofrecieron a ayudarla y así estuvieron por un rato.

-¿Gakuya estas bien? Tienes una cara de preocupación que hace que yo también me preocupe- le comentó su tía

-No… solo que me preocupan mis amigos, o sea, como habrá afectado esto en donde ellos estaban-

-No lo hagas más, hable con tu tío cuando ocurrió esto, dijo que el centro fue el más afectado y no ocurrió nada grave- le sonrió la mujer

-Menos mal-

-Que bueno que Ginga y Senji no tuvieron clases- Otomura rio por lo bajo, quien mas se alegraba de no ir a la escuela eran sus primos por supuesto –Creo que ya casi terminamos, ¿porque no descansamos?- sugirió la mayor

-¡Si!- exclamó el platinado –mamá ya tengo hambre-

-Bien, estaba haciendo la comida pero tendré que empezar de nuevo y necesitare cosas de la tienda. Ginga puedes ir a comprarlas-

-Ah~ está bien- contestó con pesadez –pero Gakuya me acompaña- no se metería en esta solo.

-Entonces trae una bolsita de pimienta y saborizante para carne- le dijo entregándole el dinero

-Vamos de una vez- le reclamó Otomura

El peliazul detestaba salir a la tienda y Ginga también pero ahora los dos tenían que hacerlo. Se dirigieron a la salida de la casa pero cuando el ojimorado abrió la puerta, de esta entró algo de agua a la casa aunque ni siquiera les llegaba a los tobillos, pero al enfocar ambos la mirada hacia afuera pudieron ver que todo el patio que rodeaba la casa estaba inundado de agua al igual que la calle y al parecer todo el vecindario. No era tan alto el nivel del agua, les llegaría a las rodillas quizá, pero ¿Cómo había llegado todo ese liquido ahí?

-Eh… mamá, creo que no podremos ir a la tienda si no tenemos siquiera unas botas de hule- dijo el peliazul mas alto. La madre de este se extrañó por el comentario y fue a donde ellos.

-Porque lo di… ces?- llegó la señora a su lado viendo lo inundado que estaba afuera. Detrás de ella llego el menor de todos brincando hasta los demás con el teléfono de su casa en manos.

-Mamá, papá habla por teléfono- le dijo extendiéndole el móvil

-Bien Senji, ve adentro- cogió el teléfono haciendo una seña para que Ginga y Otomura entraran de igual forma a la casa, para que se ella continuara hablando con su esposo.

Luego de unos momentos la mujer se unió a los otros en la sala.

-¿Que paso tía?-

-¿Para qué hablo papá?-

-Al parecer el sismo de hace unos minutos provocó un pequeño maremoto en la costa que fue consumido casi en su totalidad por el rio de la ciudad, aunque al parecer se estaba desbordando un poco- la señora dirigió su mirada hacia el ojimorado que parecía más preocupado que hace unos momentos –tu tío nada mas hablo para ver si estábamos bien, no te preocupes-

Otomura trato de calmarse, no debía de preocuparse si no sabía bien de que era que se perturbaba. Además con todo esto, tendría que ver en que podría ayudar a su familia conforme pasaran el ritmo de las cosas por si se les presentaba algún problema.


Lo que antes era una hermosa y tranquila rama del mar que atravesaba la ciudad Inazuma, ahora era un gran caudal por el que transitaba agua sin control. La corriente era tan fuerte que podía llegar a arrastrar cualquier cosa, era casi un milagro que el puente significativo de ese rio no se hubiera caído ya y fuera llevado por la corriente todavía. Esas aguas se veían muy peligrosas, cualquiera que se acercara lo tacharían de loco y por eso no había gente en unos cientos de metros a la redonda. Pero quien iba a pensar que dentro de ese imponente arroyo se encontraban dos personas aferrándose a la vida, una dándolo todo por la otra, a pesar de tener que pasar por las profundidades de la oscuridad en aquellas aguas.

Aquel joven de cabello castaño iba caminando, extrañamente pasando de una habitación a otra, de una sala a una cocina, y no tenía ni la menor idea de que hacia ahí ni donde estaba. Podía ver bien que era una casa mas no una que conociera o al menos recordara. Al entrar a dicha cocina se fijo que en la estufa de ahí estaba encendida calentando agua en una tetera, supuso que para preparar té. En aquella fantasía era ajeno a la realidad que pasaba su cuerpo y aunque sentía, o mejor dicho, apenas tenía un presentimiento de que debería estarse preocupando por algo, pero no lo hacía; se sentía calmado, relajado y esa casa le daba un aire de comodidad hacia su ser…

Así que solo se estaba dejando llevar al admirar tan bella construcción que era aquel hogar. De repente la cafetera de la estufa que ahora contenía agua hirviendo empezó a pitar, dando señal de que estaba lista para usarla. Tachimukai se dirigió al calentador y apagó la flama para cesar el ruido, miro la tetera, no era que fuera a preparar té no tenía ganas pero se preguntaba porque la habían dejado ahí sin el cuidado de alguien. Dirigió su mirada entonces al frente dándose cuenta que justo ahí se encontraba una ventana que no había visto y que dejaba ver también el bonito paisaje de afuera de esa casa, era increíble, y lo primero que le llamó la atención fue el gran lago que se encontraba en medio de ese paraje, era el centro de todo y el cual hacia resplandecer mas ese bello cuadro ante sus ojos.

Se quedo ahí parado enfrente de la estufa, admirando el hermoso lago y la naturaleza que lo rodeaba pero algo mas llamó su atención, vio a alguien caminando por la orilla de esa gran laguna y que al parecer se dirigía a donde él estaba, se sorprendió y no supo qué hacer. Aunque luego dejo eso de lado al percibir que aquel ser le hablaba a él ya que al parecer no había nadie en la casa ni en los alrededores. Al principio no pudo escuchar lo que le decía y mucho menos ver su rostro, pero aquel joven alto de piel morena, que fue lo que distinguió ya que el otro traía el pecho descubierto, se iba acercando más.

-Quédate conmigo- apenas y escuchó ese susurro, el ojiazul no supo como contestar, de hecho nada salía de su boca aunque quisiera. Pensó que lo que le dijo quizá fue algo realmente vago, que tal vez escuchó mal, porque que le dijera que se quedara con él era algo extraño, pues según él ni lo conocía. Cosa que mientras pensaba el otro se iba acercando mal, llegó incluso el punto en el que el más alto estaba parado justo del otro lado de la ventana.

-Quédate conmigo…- susurró de nuevo.

Tachimukai solo se quedo sorprendido de nuevo al verlo llegar tan rápido ahí, parpadeo varias veces y en el último abrir y cerrar de ojos ya no vio a aquel joven frente a él. No pasaron ni cinco segundos cuando sintió una mano acariciándole la cabeza, pero no se asustó ni siquiera se sobresaltó por el contacto o por el hecho de que alguien apareciera a sus espaldas de la nada.

-Regresa… no te vayas…- eso no lo entendió, ¿regresa? Pero nunca había estado ahí o con esa persona, además la voz de aquella persona se escuchaba entrecortada y eso le pareció extraño al pequeño pelicafé, así que volteo su cuerpo para poder ver como el piel morena derramaba lagrimas que recorrían su rostro, el cual todavía no alcanzaba a ver –no me dejes…- el segundo portero no comprendía lo que pasaba, mas aparte luego sintió como el brazo restante del mayor, pues el otro seguía en su cabeza, lo atrapaba en un abrazo estrechando su cuerpo con el del otro –por favor… no me dejes…- los sollozos aumentaron y empezaron a bajar por sobre el pecho del mayor haciendo que estas lagrimas tocaran también la piel del menor.

Tachimukai por un momento compartió la tristeza que le expresaba el otro ser, e incluso se sintió cómodo entre aquellos brazos. Pero después, se dio cuenta que el otro poco a poco se iba derrumbando hasta quedar sentado en el suelo con él todavía en brazos, quería moverse y a toda costa saber porque el otro estaba así, aunque no lo conociera, pero no podía solo se dejo llevar ya que su cuerpo no respondía, quería hacer algo, no para alejar al otro si no para pedir respuestas y comprender su actuar pero ni siquiera tenía la capacidad de pronunciar palabra por su boca. Aunque después de un momento de intentarlo, sus brazos se pudieron empezar a mover y lo primero que quiso hacer fue corresponderle el abrazo al otro así que comenzó a intentarlo, pero… en un parpadeo él ya no estaba ahí… ya nada estaba ahí.

Sintió como el suelo desapareció debajo de él y cayó, no precisamente a un lugar solido si no a un liquido. Se hundía… al principio en agua cristalina pero conforme se adentraba mas se fue haciendo oscura y eso… eso estaba bien; de nuevo no podía moverse… y estaba bien; no podía hablar… estaba bien; no tenía la capacidad para respirar y aun así no se sentía mal. La razón, era porque todavía sentía la calidez de aquella persona de hace unos momentos, la cual, por alguna razón, le brindaba tranquilidad y lo hacía sentir protegido.

Fijo su vista hacia arriba, a lo que se suponía era la superficie, tal vez debería nadar hacia allá pero no tenía la fuerza para hacerlo así que solamente cerró los ojos sintiendo aun más la presencia del otro envolviéndolo…

El pelicafé empezó a abrir los ojos sintiendo su cuerpo pesado, pero aun así reaccionando algo brusco cuando experimentó la sensación de tener un nudo o algo bloqueándole su garganta, empezó a toser expulsando un poco de agua por su boca en el proceso.

-¡Tachimukai! ¿Tachimukai estas bien?… Tachimukai…- el mencionado estaba algo descolocado, enfocó su vista pero solo vio la piel de la persona que lo llamó, pues lo tenía abrazado con la cabeza sobre su hombro –que bueno que estas bien- el menor notó algo extraña la voz del otro además de que ambos estaban totalmente mojados y podía escuchar la respiración del mayor muy agitada. Movió su cabeza con todas las fuerzas que pudo para ver el rostro del moreno.

-Eh… Tsuna…- volvió a toser muy abruptamente.

-Tachimukai, no hables, te llevare a casa-

El ojiazul no supo cuando exactamente pero de un momento a otro ya estaba en la espalda de Tsunami el cual se iba alejando de un gran rio, esperen, un rio tan grande en medio de Inazuma, entrecerró sus ojos y pudo ver el puente de Kazenjiki a lo lejos… no podía ser posible que aquel rio hubiera crecido tanto, incluso se desbordaba un poco. Fijo su vista hacia el suelo y miro como al moreno le llegaba el agua un poco más debajo de las rodillas y al parecer no aumentaba el nivel.

El mayor no habló durante todo el camino y el ser que traía en su espalda mucho menos, ambos estaban perdidos en sus pensamientos.

Yuuki decidió no hablar hasta que se le pasara ese horrible nudo en su garganta y aparte tenía que pensar, o mejor dicho, recordar. ¿Qué había pasado? Se le vino instantáneamente a su cabeza la imagen del gran rio que cruzaba por Kazenjiki y después empezó a recordar lo que paso en su sueño… fue un sueño bastante extraño a su parecer, al cual no le hallaba el mas mínimo significado aunque con un final un tanto esperado. Echó a andar un poco más su cabeza hasta que pudo rememorar lo sucedido unos minutos antes de perder el conocimiento. Visualizó todo como una ilusión; el temblor, lo mareado que se sintió, la calma que vino después con sus amigos, lo raro que parecía, el pánico que experimentó al ver aquella gran cantidad de agua dirigirse hacia él, el tropiezo y… el caer de la gran ola sobre su ser.

Se removió un poco por el recuerdo hundiendo su rostro en la espalda del otro, mientras una corriente de viento sopló haciendo que se estremeciera de nuevo. Traía puesto todavía el uniforme de portero todo empapado y eso le provocaba un frio horrible, como reflejo a esto apretó mas el agarre que tenía alrededor del cuello del pelirrosa sintiendo más la calidez que emanaba este de su cuerpo. Pero cuando el menor se dio cuenta de lo que hizo se sonrojó pero no por eso deshizo el agarre. Sabía que ese momento no duraría, que Tsunami solo lo hacía por ayudarle ya que él lo conocía y sabia que el otro era… muy amable, creía que tarde o temprano iban a volver a ser como antes sin dirigirse siquiera la palabra y eso… lo entristecía.

Por otro lado, Tsunami sintió como hace unos segundos el menor había reforzado mas sus brazos, en ese momento había dado un respingo mentalmente, pues esta acción lo tomo desprevenido sacándolo de sus pensamientos. Estaba reflexionando sobre cómo esta situación había dado un giro completamente a sus intenciones, ya que antes de que pasara este desastre pensaba explicarle a Tachimukai porque actuó así en días anteriores y si era posible declarársele en ese mismo instante, pero no, el destino tuvo que jugarle esa mal pasada. Tal vez fue para probar que tanto amaba a su pequeño, pues por el iría hasta donde fuera el mismo cielo o infierno si era necesario y lo había comprobado hoy mismo al arriesgarse a perder la vida en aquel torrencial rio.

Debía admitir que lo que hizo en un inicio fue un impulso, que después se convirtió en miedo y pánico al no encontrar al pelicafé pero luego de un momento en que lo visualizo extendido casi al fondo de aquel canal. Intento sacarlo lo más rápido que pudo, lo cual le costó demasiado porque de no ser por su experiencia surfeando le habría costado más. Lo primero que hizo al salir del agua hablarle y estrecharlo entre sus brazos, no quería perderlo, afortunadamente parecía que no le había pasado nada ya que expulso el agua de inmediato. Lloró, si, pero no dejo que el otro se diera cuenta, debía esperar hasta que le dijera todos sus sentimientos al ojiazul para poder expresarlos correctamente… y al parecer este no era el momento.

Al llegar al edificio donde vivían se veía a simple vista que ahí no había llegado el agua del rio, tal vez por ser un lugar un poco alto lo cual le facilitó el caminar al moreno, este subió las escaleras hasta el piso en el que se encontraban sus departamentos y se dirigió al suyo, al parecer no había luz en toda el área pues no servía el elevador. Ya estando enfrente de su puerta apenas y se acordó de las llaves de su departamento, de seguro se las había llevado la corriente, él siempre las traía enganchadas dentro de su bolsillo ya que no llevaba mochila ni nada por el estilo cuando surfeaba, no esperaba encontrarlas, intento buscarlas e increíblemente si seguían ahí vaya suerte la suya. Abrió la puerta y de igual manera se acordó de las llaves de su vecino, de seguro las traía en su maletín deportivo el cual… se había perdido, iría a pedir unas nuevas al velador del edificio. Tachimukai necesitaba cambiarse.

El moreno entró hasta su habitación y puso al menor en la cama, el cual apenas y se removía teniendo los ojos semi abiertos queriendo hablar pero sin poder todavía. Antes de salir, el mayor se secó, se cambió de ropa en la sala, y revisando al pelicafé que seguía igual, bajo al primer piso.

Al pedir las llaves con el encargado no hubo problema alguno, el señor, de edad algo avanzada, sabía que esos dos jóvenes se tenían mucha confianza, ignorando lo que había pasado en esas semanas o incluso hace unos minutos, así que Tsunami solo dijo que Yuuki había perdido las llaves y él se había ofrecido a pedir otras. Cuando volvió a subir, camino hacia su destino vio a los gemelos que vivían en su mismo piso dirigirse a su respectivo departamento, iban muy callados, se les quedo mirando y estos dos al sentirse observados voltearon y al ver a Tsunami se sorprendieron, luego pusieron cara de susto, tristeza y de nuevo sorpresa. La verdad fue que el mayor no supo cómo interpretar esos gestos así que mejor se fue, dejando a los hermanos Fubuki ahí en el pasillo.

Se dirigió directamente al departamento de Tachimukai pues le sacaría algo de ropa para que se cambiase, después de todo antes iba a donde vivía el menor entrando y saliendo cuando quisiera… realmente extrañaba aquellos tiempos. Se abrió paso por dicho lugar entrando al cuarto del pelicafé, todo estaba exactamente como lo recordaba, le dio algo de nostalgia pero luego se acordó del porque estaba ahí. Buscó alrededor suyo y vio el guardarropa, abrió la puerta corrediza de este y empezó a ver las prendas que le pertenecían al menor. De la nada se sintió avergonzado pues… estaba agarrando la ropa de la persona que le gustaba, se sentía un degenerado. Sacudió su cabeza, como podía pensar eso, lo estaba ayudando así que se voló esas ideas de la mente y sacó lo primero que vio para luego irse al departamento vecino.

Al entrar ya a su propio cuarto, el mayor trato de hablarle a Tachimukai pero este no respondía al parecer se había quedado dormido, debía estar cansado y como no estarlo con la arrastrada que les puso la corriente. Hablando de ello, el también se sentía agotado, así que agarro una manta y se la colocó al ojiazul, con esto esperaba que no se enfermara o al menos no tanto, mientras que el simplemente se sentó en el suelo recargándose en la cama donde Yuuki dormitaba en este momento. Los parpados le ganaron al pelirrosa muy rápido y poco a poco sentía como se quedaba profundamente dormido.


Ambos gemelos no habían articulado palabra todavía. Entraron a su departamento donde a simple vista se notaba que tenían visitas, ahí estaban sus demás amigos que habían presenciado lo que paso en Kazenjiki, pues se habían dirigido al lugar más cerca que tenían ahí, el departamento de los hermanos Fubuki. Estos dos habían salido a ver si había alguien más en el edificio encontrando solo a Hiroto y Midorikawa en el piso de arriba los cuales se asustaron al contarles lo que paso en el rio pero ahora los mas perturbados parecían los gemelos.

-¿Encontraron a alguien?- preguntó Endou a la vez que ellos ingresaban a la sala

-¿Que les pasó?- les cuestionó ahora Kidou por la expresión que traían

-Hiroto y Midorikawa estaban arriba- empezó Fubuki -ya les avisamos…-

-…y ahorita vimos a Tsunami dirigirse a su departamento- completó Atsuya

-Y… vieron a Tachimukai?- fue el turno de Kazemaru de hablar.

-No sabemos-

-Creen que debamos ir a preguntarle-

-No sería prudente- mencionó el de gogles

-De todas maneras, no vale la pena- dijo de manera sacarrona –no sabemos si lo sacó o si se…-

-Fudou!- le calló Kidou, el regañado solo volteo su cara hacia otro lado.

-Mejor preguntamos después- intervino Goenji –no cambiaremos nada con enterarnos antes-

Todos se quedaron callados, pues el pelicrema tenía razón.


El pelicafé se iba despertando suavemente, sentía su cuerpo pesado y algo entumido, pero dejando de lado eso se dio cuenta de que no estaba en su cuarto si no en otro, que por cierto conocía muy bien. Giro su cuerpo un poco a la derecha todavía acostado y sintió en su mano algo de cabello, volteo y se encontró a él mismo de la nada acariciándole la cabeza al pelirrosa. Se sentía bien y el mayor también lo pensaba, se estaba despertando a consecuencia de aquel dulce gesto, Tachimukai dejo de hacerlo viendo como Tsunami se incorporaba a la vez que él trataba de sentarse con mucha dificultad.

-No te esfuerces demasiado si no es necesario- le sonrió el moreno levantándose para ayudarlo a sentarse. El pelicafé se sonrojó pero poniendo a la vez cara de tristeza, lo cual notó el otro –que pasa Tachimukai?-

-Eh… na-nada-

-Puedes moverte- se le acercó un poco

-S-si- no se sentía tan mal, podía moverse, solo le dolían un poco los pulmones al respirar pero eso no evitó que se sonrojara por la cercanía de Tsunami, el cual no dejaba de pensar que el otro se veía hermoso así pero también no dejaba de repetirse que no debía hacer nada hasta decirle todo.

-Te traje algo de ropa, perdón por entrar a tu departamento sin permiso, aquí están tus llaves. Cámbiate, estaré en la sala- antes de salir dejo las llaves encima de la ropa la cual estaba en la cama, si se quedaba ahí un segundo más explotaría, lo amaba demasiado como para no hacer algo.

Adentro de la recamara Tachimukai pensaba que esa había sido una salida un tanto extraña por parte del mayor, tal vez debía cambiarse para dejar de estovar al pelirrosa, aunque era cierto que hace unas horas y los días anteriores quería arreglar las cosas con el mayor lo antes posible sin encontrar oportunidad, y ahora que la tenia no creía que fueran las circunstancias correctas. Una vez cambiado salió del cuarto con la otra ropa en mano y sus llaves guardadas en su bolsillo.

Mientras que el dueño del departamento estaba sentado en un sofá de la pequeña sala, según viendo algo en la televisión, aunque se encontraba más ocupado en sus pensamientos que en la película que pasaban en aquel aparato, pues… ahorita que lo pensaba no tenía ni la mas mínima idea de cómo decirle todo al pelicafé, es decir, las palabras que usaría, los gestos que haría y especialmente que hacer o decir si el otro lo rechazaba o no. Su cabeza estaba trabajando de mas pero no podía evitarlo, deberás esta era una de las pocas cosas en las que se estaba esforzando, por pensar más de lo normal en cómo resolver un problema.

-Tsunami…- habló Tachimukai acercándose al sillón donde estaba sentado el moreno, el cual dio un respingo de susto.

-Oh, ya te cambiaste- se levantó del sofá para verlo mejor

-Si… eh… yo… quería darte las gracias…- el pelirrosa abrió los ojos de sorpresa –de verdad muchas gracias, tu… prácticamente me salvaste la vida y eso… sé que no podría terminar de agradecértelo ya que arriesgaste la tuya- el portero solo miraba al suelo pues Tsunami seguía sin decir palabras y esto el ojiazul lo tomo como señal para irse –con permiso, me voy a mi departamento, ya no quiero causar molestias- Tachimukai hizo ademan de irse dirigiéndose a la salida, pero el otro no lo iba a dejar así. Lo alcanzó de un brazo para detenerlo.

-Tú nunca has sido una molestia- el menor se giro sorprendido a ver al moreno y estaba a punto de articular palabra cuando lo interrumpió…

De la nada, y de nueva cuenta, empezó a temblar en aquella ciudad.

Tachimukai miró hacia todos lados viendo como su alrededor se sacudía y no supo que pasaba ni que hacer, hasta que sintió como el mayor solo lo halaba hacia él y lo abrazaba protectoramente, mientras sentían como el suelo se movía debajo de ellos. Ambos se fueron agachando poco a poco hasta quedar sentados en el suelo, con el pelicafé hundiendo su cabeza en el pecho del mayor y este abrazándolo más. Se empezó a escuchar como las sillas del desayunador se caían, uno que otro cuadro se desplomó en el suelo junto con un pequeño florero que había en el mismo desayunador provocando un pequeño derrame de agua. Todo lo que la vez pasada alcanzó a salvar Tsunami, ahora se había destruido, pero todo eso lo valía por proteger a su pequeño.

No lo soltaría por nada, así pensaba el moreno. Yuuki por otro lado, se aferraba mas a la camisa de Tsunami, ese temblor le hacía recordar la mala experiencia que había pasado hace unas horas y por alguna razón se le vino a la mente todas las imágenes de sus sueños pasados, sus pesadillas lo inundaron de nuevo entrando en un increíble miedo casi pánico en el que ni siquiera se dio cuenta del momento en que aquella sacudida paró…

Tsunami, levantando un poco la cabeza, comprobó que ya había pasado aquel fenómeno que, a comparación del que ocurrió hace rato, había sido muy leve. Quiso dejar libre al pelicafé pero se dio cuenta de que este no lo soltaba, no era que quisiera separarse del menor pero eso era raro.

-Tachimukai… Tachimukai…- el mencionado levantó su cabeza sacándolo de sus pensamientos.

-Ah… lo siento- intento alejarse pero el otro se lo impidió

-¿Qué te pasa?- había notado algo de miedo en la expresión del menor y no creía que fuera exactamente por él.

-No creo… que deba molestarte con eso- trató de desviar la mirada hacia otro lado

-¿Porqué sigues pensando que me molestas? Eso no es cierto- Tachimukai se giró a verlo a los ojos y por alguna razón sintió que no mentía, su mirada se lo decía. Tsunami quería darse un golpe, él sabía perfectamente la respuesta a la pregunta que acababa de hacer y no quiso dejar que el otro contestara para poder aclarar todo de una vez –perdón Tachimukai… nadie mejor que yo sabe lo que eh estado haciéndote, se que hice completamente mal en estarte ignorando los últimos días pero es que… algo había estado pensando en ese tiempo y aun así… sé que no es justificación… yo… quiero que me perdones por todo eso, por favor- el pelicafé no supo cómo responder eso, estaba demasiado cerca del mayor que incluso lo miraba directamente a los ojos y también podía ver lo decidido que estaba. Además, muy aparte, conocía bien al pelirrosa como para saber que a él siempre le decía la verdad, nunca dejaría de creer eso, pero se preguntaba que si tan solo estuvo pensando en algo durante esos días, porque ignorarlo a él y porque la discusión de días atrás.

Tsunami, al ver que el otro no decía nada, decidió hablar de nuevo, estaba dispuesto a rogarle si era necesario para que lo perdonara.

-De verdad sé que no debí tratarte así y lo lamento mucho Tachi…-

-Te creo- le interrumpió el menor queriendo desviar su mirada -…pero aun no entiendo lo del… sábado…- apenas y articuló el peliazul, pues si tenía la oportunidad de saber eso lo quería saber de una vez. El moreno solo se sorprendió al ver como el otro tenía tan presente lo sucedido aquel dia.

-De las cosas que más lamento esa es la principal…- empezó el de ojos negros –lo ocurrido fue un malentendido… ese dia que me encontré con Otomura exploté porque recordé una pelea que tuve con él… pero no tenía que haberme enfadado o discutido también contigo-

-¿Yo tuve que ver en esa pelea?-

-…- Tsunami no contestó porque era obvio que si tenía que ver pero no podía decirle como.

Por su parte, Tachimukai dedujo que la respuesta a su pregunta era un rotundo sí, pero lo que no le quedaba claro era la razón, esos días había hablado muy bien con el peliazul como para que pelearan por él así que no tenía la menor idea del porque esa discusión entre ellos. Divagando entre sus recuerdos el pelicafé se percató de una cosa, Otomura siempre le insistía si el moreno no le había dicho algo nuevo, pero porque si Tsunami tenía algo que decirle no lo había hecho ya, aparte de que había empezado a notar algo fuera de lo normal.

-Tsunami…-

-¿Si?-

-¿Me puedes soltar?-

-Oh! …Si- ambos se separaron quedando sentados en el suelo, fue entonces que Tachimukai decidió empezar a hablar.

-Tsunami…- el mencionado volteo a verlo –yo te creo y te perdono, aunque no sé exactamente de qué, pero… me puedes contestar algo-

-Claro, y… por favor, olvida mi actitud de los días anteriores porque de verdad desearía no haber actuado así- el pelicafé no estaba seguro de poder olvidar algo así, aunque la verdad era que trataba de no darle importancia ya que si le creía al otro y lo quería demasiado como para tomar esta oportunidad de volver a ser como era antes.

-No te preocupes, pero me puedes contestar mi última pregunta… que tuve que ver yo en tu pelea con Otomura?- Tsunami se quedo dubitativo por unos momentos así que el pelicafé volvió a hablar de otra cosa –sabes, Otomura también mencionó cosas sobre que tú me tenias que decir algo, ¿que era?- el pelicafé miro como el otro ponía cara de sorpresa y luego apretaba sus ojos cerrados, mascullando palabras inentendibles a sus oídos –Eh… ¿Tsunami?-

-Ah~- suspiró el moreno –Tachimukai… en lo que eh estado pensando estos días fue algo que me dijo Otomura el dia que él y yo discutimos, en esa pelea si tuviste algo que ver pero… es algo complicado de decirte- el pelirrosa ya no habló y mantenía un semblante serio buscando una forma de decirle todo al otro sin que lo tomara a mal, porque tampoco quería mentirle.

-No importa, solo dilo- insistía el menor –si dijiste que olvidara las últimas semanas tu contéstame eso, ¿si?- Tsunami lo miró y tomó la decisión de decirle la verdad de una vez por todas.

-Tachimukai solo prométeme que no lo tomaras a mal, ¿bien?-

-Pues… si, está bien- al ojiazul apretaba las manos en sus piernas, le estaba ganando la curiosidad

-Ahora, puedes cerrar los ojos- el otro algo extrañado lo hizo –bien, pero no te lo voy a decir- Yuuki no entendió y el moreno ya había tomado su decisión –te lo voy a demostrar…-

-Eh…-

El pelicafé no dijo más ya que el mayor, apoyando uno de sus brazos en el suelo y el otro alrededor de la cintura del menor, unió sus labios con los del otro. Fue un beso gentil en el que al principio el portero no reaccionaba pero cuando sintió que Tsunami se inclinaba más y él se iba para atrás, tras esto solo atinó a abrazar el cuello del mayor profundizando el contacto que, aunque ninguno de los dos se enterara de ello, estaba correspondiendo y disfrutando. Aquel beso sí que fue largo pero todo tiene que terminar y eso no era la excepción, tuvieron que separarse por el oxigeno que necesitaban, aunque en el proceso la mano que Tsunami apoyaba en el suelo resbaló provocando que ambos se cayeran al suelo quedando el moreno encima del portero. En esa posición ya ninguno dijo palabra, incluso el pelicafé seguía con los ojos cerrados asimilando lo que acababa de suceder.

-Tachimukai… perdóname si te disgusto lo que acabo de hacer pero es que… tu me gustas mucho, eh llegado a quererte más de lo que imagine y también… a amarte más de lo que lo haría un hermano, lo hago mucho más que eso…-

TOC TOC

El pelirrosado fue interrumpido por el sonido de alguien tocando a su puerta, pensó que lo mejor sería abrir y dejar al otro pensar. En la puerta insistían más, así que el moreno se levantó quitando cuidadosamente las manos del pequeño que todavía rodeaban su cuello, viendo como después el otro se quedaba sentado en el suelo. Se dirigió hacia la entrada y justo cuando iba a tomar el pomo de la puerta sintió como lo abrazaban por detrás hundiendo la cabeza en su espalda, no cesando los golpes a la puerta por el exterior.

-No es necesario que hagas esto- le dijo Tsunami tiernamente, y los llamados a la puerta dejaron de escucharse.

-No es eso… solo que yo…- el menor calló un momento en el cual el pelirrosa eso para voltearse y ver mejor a Yuuki, que todavía lo seguía abrazando pero ahora de frente –la verdad es que… estos últimos días en los que no me habías dirigido la palabra me sentí… extraño, y después con lo del sábado me sentí aun peor pero no sabía porque… Tsunami yo me di cuenta de que me gustas… te quiero y mucho, incluso diría que eh llegado a amarte pero… me siento inseguro de dar el siguiente paso…-

Tsunami no cabía en su asombro, era correspondido… de alguna manera. Tenía que admitir que el también tuvo sus dudas pero si tenía una oportunidad no la iba a dejar escapar.

-No te sientas inseguro- agarró de la barbilla al otro para que lo mirara a los ojos –dame una oportunidad, ¿si?- el menor solo sonrió y asintió, para después recibir un puro y casto beso del mayor en los labios. Al separarse Tachimukai fue el primero en hablar.

-Tsunami, no abrirás la puerta-

-Eh, quieres que la abra-

-Pues… insistían mucho, supongo que es para algo importante-

-Quizá…- dijo el mayor soltando al otro, y viceversa, para abrir la puerta –Pero quien será…-

Al abrir ambos pudieron ver como varios de sus amigos entraban, o mejor dicho, caían abruptamente hacia dentro del apartamento de Tsunami, el cual por acto de reflejo se hizo a un lado protegiendo a Tachimukai detrás de él.

-Amigos…- al escuchar esta voz, los que se encontraban en el suelo se levantaron al momento yendo cuatro de ellos directamente a donde estaba el pelicafé.

-¡Tachimukai estás bien!-

-¿No te paso nada?-

-¿Como salieron?-

-¿Que paso allá?-

-¿Cómo te sientes ahora?-

-¿Te duele algo?-

Prácticamente Endou, Kazemaru y los hermanos Fubuki estaban acosando con preguntas al menor.

-Chicos cálmense, él está bien- les aclaró Tsunami mirando a su Yuuki con ternura.

-Si, solo me duele un poco al respirar- les dijo tocándose el pecho –pero estoy bien, no tienen por qué preocuparse- el mayor se le acercó, él no sabía que le dolía.

-¿De verdad estas bien?-

-Eh… si- contestó sonrojándose el ojiazul, el otro solo sonrió y le plantó un beso en la frente. Los que presenciaron esa escena entendieron la situación al instante, después de todo había parejas entre ellos que eran mucho más indiscretos.

Los mismos cuatro que antes hostigaron al menor con preguntas, ahora platicaban con él muy animadamente en la sala del moreno, mientras que los restantes se acomodaron en el desayunador después de ayudar al dueño a limpiarlo un poco.

-Tsunami, ¿cómo fue que salieron de ahí?- le preguntó Goenji

-Pues digamos que la experiencia en el mar, me ayudó- sonrió el pelirrosa

-Y en serio están bien los dos, digo, de salud- le cuestionó Kidou

-Tal vez lleve a Tachimukai con el doctor mañana-

-Tú también deberías revisarte-

-Quizá tengas razón-

-Entonces…- volvió a hablar Goenji –por fin dieron el siguiente paso, ¿eh?-

-No creo que sea tan importante-

-Claro que no lo es, todavía no te lo has tirado…-

-¡Cállate Fudou!- intervino el de rastas

-Bah~-

-Pero es cierto lo que él dice- habló el pelicrema –no es tanto que hallan dado el siguiente paso si no que sean felices juntos-

-Lo sé-

Claro que Tsunami sabia eso pues antes de todas estas confusiones se podría decir que vivían bien el menor y él, pero ahora eran aun más felices por saber que tenían esos sentimientos hacia una persona muy especial y eran correspondidos. Aunque ahorita que lo pensaba, aun no le había propuesto al otro ser su novio y… porque dejar las cosas para después.

-Tachimukai- le llamó Jousuke saliendo de atrás de la barra

-Ah… ¿si?- le contestó parándose del sofá.

-Ven un momento- el otro asintió y fue a donde el moreno, los demás presentes permanecieron en silencio mirando a sus dos amigos ya que se quedaron ahí, en medio de la sala y el desayunador, sin intenciones de irse a otro lugar a conversar.

-Eh… ¿Tsunami?- le habló Yuuki al más alto, pues se había parado en frente de él y el otro no había reaccionado hasta el instante en que el menor le llamó.

El de ojos azabaches solo miró al menor con ternura unos segundos para después plantarle un beso en los labios, uno en el que expresara todo el amor que sentía hacia él y todas las emociones que le causaba. Fue tan intenso que incluso Tachimukai se olvidó de la presencia de los otros en el mismo cuarto y se concentró más en corresponderle el gesto al mayor. Al separarse, el más alto se acercó al oído del pequeño.

-Tachi se que tal vez pueda ser repentino o tal vez no y solo una formalidad, pero me contestarías algo… ¿quisieras ser mi pareja?-

El ojiazul se sorprendió por tal proposición y no supo responder, o más bien si sabia pero no le salían las palabras, además ahora si se había acordado que sus amigos estaban ahí y eso lo hizo enrojecer de vergüenza atinando solo a hundirse en el pecho del mayor.

-Que dicen ahora, eso parece un sí- dijo sarcásticamente Fudou, recibiendo un codazo de su pareja por interrumpir el momento –te juro que me las cobrare llegando a casa Yuuto- le susurró amenazantemente, al mencionado solo le recorrió un escalofrió por la espalda, los demás no tardaron en soltar una que otra risa.

Esos dos no tenían remedio, al igual que el cariño que todos sabían que sentían en el fondo uno por el otro y que expresaban entre ellos de una forma un tanto desvariada. Tsunami y Tachimukai solo sonrieron, sus amigos eran algo peculiares pero así los apreciaban, pues con el solo hecho de saber que los apoyarían en un futuro para que fueran felices juntos, los ponía aun más contentos. Ya que para ellos lo más importante que tenían en ese momento era el amor que sentían y que nunca decaería.


Daya: omg! Me gustó ponerle familia a Otomura :D y creo que me quedó increíblemente largo U-.-

Kumaro: ¿crees? Yo pienso que es el más largo que has hecho o.o

Daya: bueno, no sabía cómo terminarlo pero aquí esta, además de que tengo planeado un pequeño extra donde ponga que venía en la nota de nuestro maestro del ritmo (en el cual espero no tardar mucho ) pero prácticamente la historia termina aquí xD

Kumaro: con eso aclarado, ahora…

Daya: reviews~ dejen reviews por favor son mi fuente de alimento :D ok, no xD

Kumaro: reviews ¬¬?

Daya: Onegai shimasu~~