Inazuma eleven no me pertenece, si no a su respectivos autores… grrr!

Daya: waaaaa! Ultimo capitulo

Kumaro: Órale o.o

Daya: y en tiempo record xD

Kumaro: eso es lo que me sorprende ¬¬

Daya: después de exactamente tres meses de lo que me inspiro a escribir este fic, por fin lo termino :D

Kumaro: tres meses y un dia, aunque aquello fue increíblemente desastroso, no es motivo de felicidad pero al menos sacamos esto de eso u.u

Daya: Es muy cierto u.u fuera de eso, gracias a los reviews durante todo el fic n.n

Kumaro: y a Tachi-mukai (eres fans de esta loca O.o?), Kazemaru-aditics (claro porque los dos se aman xD) y shatyana05 (si que te lo leiste de una o.o xD) por sus comentarios del capitulo anterior

Daya: Ahora con lo que va del extra, usare la cursiva para otra cosa y no poner muchas separaciones ademas de que perdonen las faltas de ortografia '-.-

Kumaro: Bueno sin más que decir lean…


Extra

Lo pasado, pasado, y lo malo, olvidado. Al menos eso pasaba en aquella ciudad del relámpago, donde el dia anterior había ocurrido un gran desastre del cual se repuso mas rápido que se imaginaba, desde los servicios básicos que funcionaban ya hasta los problemas entre sus habitantes. Estos disfrutaban de una mañana cualquiera, claro, con una que otra mejora o algo así…

En la gran mansión Kidou reinaba un silencio increíble. Esta enorme casa se encontraba parcialmente sola ya que los mayores del hogar habían salido de viaje y la servidumbre recibió aquel dia de descanso. Así fue, pues en medio de esa mañana tan calmada empezó a sonar el teléfono de dicha casa rompiendo el silencio que había en esta, y al no haber nadie más disponible que el sucesor de la familia, este tuvo que contestar.

Se sentó con desgano y como pudo en su cama para agarrar el aparato.

-Hola…- apenas y dijo el de rastas todo adormilado

-Hola… Kidou?-

-Mmm…-

-Soy yo, Endou, ¿estabas dormido todavía? Casi son la doce del mediodía-

Esto despertó un poco al otro, pues se conocía que de entre sus amigos él era el que siempre se levantaba temprano, incluyendo fines de semana, pero… digamos que la noche anterior la tuvo algo agitada.

-No Endou, solo estaba... descansando de leer-

-Oh Bien, solo te hablaba porque el entrenador Kudou me avisó que no iba a haber clases los primeros tres días de la próxima semana, quizá completa, y me pidió que pasara la voz-

-En serio y ¿Por qué?-

-Pues no sé, pero creo que…-

-Cuelga ese teléfono Kidou- ordenó alguien al lado del mencionado

-Eh… ¿hay alguien más ahí?-

-Eh… algo así- decía mientras esquivaba la mano del otro para que no le tirara el móvil.

-Oh Bueno, es que…- se escuchó un golpe seco –eh ¿hola? ¿Kidou?-

El teléfono había salido volando hasta que dio contra la pared, increíblemente no le pasó nada ni se cortó la llamada.

-Kidou te dije que colgaras- se le acercó amenazante Fudou, el otro solo se iba para atrás poco a poco

-Y ya estas contento, tiraste el teléfono-

-Oh~ déjalo, no le pasó nada- a este punto ya estaban frente a frente

-Entonces vuélvete a dormir-

-Ah, no, tú me levantaste ahora me recompensas- el ojiverde empezó a acariciar al otro

-Fudou… espera, apenas… nos vamos despertando-

-Y eso no me importa- le dijo al oído

-…esper… ah…-

Al otro lado del la línea, el de banda naranja todavía seguía en espera de alguna respuesta, mejor cortó la llamada y guardo su celular ya que se empezaron a escuchar ruidos no muy santos.

-Que pasó Endou?-

-Ah! Nada Kazemaru, ya le hablaste a Fubuki?-

-Estoy en eso- el peliazulado marcó el numero y esperó un poco

-¿Que quieres?- contestaron del otro lado

-Eh… Atsuya? Habla Kazemaru-

-¿Y? ¿que pasa?-

-Pues, ¿no está tu hermano?-

-Hmm… no sé, ¿Shirou estás ahí?- gritó algo alto dejando un poco aturdido a Ichirouta

-Estoy acomodando mi cuarto ¿que pasa?-

-Es que te hablan por telefo…-

-Espera, no lo molestes- le interrumpió el otro –solo hablaba para avisarles que no habrá clases algunos días de la próxima semana…-

-En serio ¡Qué bien!-

-Je! Pues claro- se escuchó otra voz

-Eh ¿Capitán?-

-Eh… no…- trató de decir el peliazul

-Eh… si, el identificador marca ese número- por un momento el otro se había olvidado de eso –Kazemaru, ¿que haces con el capitán?- le dijo pícaramente el pelirrosa

-No, nada- el ojialmendra se sonrojó, ya se había alterado.

-¿Kazemaru que tienes?- le preguntó el pelicafé a su lado

-N-Nada, Endou déjame hablar-

-Pero yo no hice nada-

-Entonces deja de acercarte al teléfono-

-Yo también quiero escuchar- y así empezaron una semi discusión

Atsuya solo ignoró lo que sus amigos estaban diciendo así que colgó de una vez, ahorita más bien sentía ganas de comer algo.

-Shirou ¿a qué horas vamos a comer?-

-Atsuya hace rato desayunamos- le contestó su hermano entrando a la sal, donde el menor había estado desde hace una hora jugando con su consola portátil.

-Pero eso fue hace hora y media, ya pasó mucho tiempo-

-Pues entonces te esperas otra hora-

-Hmp- el peligris rodeó los ojos

-¿Quien habló?-

-Kazemaru, dijo que no iba a haber clases en unos días de la semana-

-Oh, nos viene bien un descanso- dijo el ojigris mayor para después salir del cuarto.

Quizá iría a su habitación otra vez, a Atsuya no le dieron ganas de averiguarlo y se puso a jugar de nuevo, igual que antes de que la llamada del peliazul lo interrumpiera. Pero seguía habiendo un problema, todavía tenía hambre, decidió ir a comprar un dulce a la tienda y tal vez algo más.

-Shirou, voy a la tienda- le avisó

-¡No compres muchas chucherías o si no, no tendrás hambre a la hora de comer!-

-¡Si mamá!-

-¡Lo digo enserio Atsuya!-

A veces el peligris se comportaba como una madre cuidando a su pequeño hijo. El pelirrosa solo rió un por lo bajo y se dirigió a la entrada del departamento pero cuando abrió la puerta se encontró con alguien a punto de tocarla.

-¡Oh genial! ¡Shirou tu tonto novio esta aquí!-

-A mí también me da gusto verte Atsuya- le dijo Goenji

-Bah~- le pasó por un lado dejando la puerta abierta

-Atsuya no seas tan grosero- le reclamó su hermano llegando a la entrada

-Aja, y ustedes no se atrevan a meterse a una recamara ni tampoco ensucien la sala, yo tardare un rato- Fubuki se sonrojó por lo dicho.

-Si, claro. Y tu ten cuidado, que no vaya a ser que un dragón con tus mismos gustos de cabello vaya a atacarte- le dijo Goenji muy calmado y con una sonrisa en el rostro.

Atsuya no quiso darle el gusto de verlo enojado así que siguió su camino, ya que solo había dos cosas que no soportaba; uno, el que mencionaran a aquella persona para hacerlo enojar; dos, el que lo hicieran mas para mofarse de su color de cabello. Que no les quedaba claro que era ¡natural!

Intentó calmarse sin lograrlo del todo, ya se había cabreado. Llegó a donde estaba el ascensor oprimiendo el botón de este para luego ver abrirse las puertas y observar como salían de ellas la pareja que se había formalizado justo el dia anterior.

-Que hay Atsuya?- le saludó Tsunami

-Hola- contestó secamente

-Buenos días- saludó ahora Tachimukai

-Que tienen de buenos-

Los dos que salieron del elevador simplemente se quedaron viendo como el chico de mal genio se metía al ascensor, podrían jurar que hasta les había gruñido pero no le dieron mucha importancia.

-Tsunami, ¿te importaría si ahora voy a mi departamento? Quiero acomodarlo-

-Pero el doctor dijo que necesitabas reposo-

-Si, y a ti también, aunque dudo mucho que le hagas caso- el otro sonrió

-Bien, pero en ese caso yo te voy a ayudar-le dijo el pelirrosa para después darle un beso fugaz en los labios al ojiazul, el cual dio un respingo y se sonrojó fuertemente -¿Que te pasa?-

-Es que… no nada. Solo que aunque me hace feliz aun no me acostumbro a la idea y…- esto ya lo sabía el mayor, pero para eso tenían tiempo

-¿Y…?-

-Y… estamos en el pasillo- el otro rió por el comentario – ¿De que te ríes?- preguntó ahora mas sonrojado el pelicafé

-No, de nada, solo que tanta vergüenza te da que te vean así conmigo- Tsunami actuó una faceta decepcionada

-¡No! Pero…si…no, solo que no en serio…ah!- el moreno se echó a reír de nuevo y abrazó al portero

-Yo sé que no-

-Entonces ¿porque lo preguntas?-

-Quería ver como reaccionabas-

-¡Tsunami!- le regaño el menor

-Ya pues, vamos a tu departamento que debe estar hecho un desastre- Tachimukai solo hizo un mohín de enfado y empezó a caminar, el pelirrosa lo alcanzó agarrándole la mano para andar a su lado.

Este último empezó a hacer memoria. La última vez que había entrado al hogar del otro no se había fijado en los detalles, simplemente se adentro hasta la habitación y ahí se concentró en el guardarropa. ¿Que tan desordenado estaría si el pelicafé no había ahí hace rato? Desde… veamos, ayer paso todo eso y obvio no regreso a su apartamento si no al del mayor, luego esa noche se quedo allí a petición de Tsunami ya que este quería pasar todo el tiempo que pudiera con el otro, ambos durmieron en la sala viendo televisión hasta tarde; y esa mañana después de desayunar ahí mismo fueron a al doctor solo a una revisión médica que era de donde venían. Solo esperaba que no estuviera tan desarreglado el lugar, con el temblor de aquel dia, el de horas después y una que otra replica leve hasta entonces ¿Qué podría esperar?

Se podría decir que lo usual, pues al entrar vieron solo un poco de desastre. Las sillas de la mesa en la cocina estaban caídas, algunos de los estantes de esta misma abiertos y todo su contenido en el suelo, algo de agua derramada en la sala a causa de un pequeño florero en la mesa de centro, uno que otro cuadro hecho trizas en el piso e increíblemente la televisión de la sala estaba bien, pero para el pelicafé todo eso era mucho desorden ni siquiera quería ver su cuarto o tal vez estaba exagerando.

-Entonces… empezamos- le sonrió Tsunami, el otro asintió e intento sonreír, era mejor que comenzaran.

El moreno estuvo ocupándose de la cocina mientras Tachimukai recogía los cuadros de la sala para posteriormente secarla limpiando el liquido que se había esparcido por el suelo, esta agua le recordaba a sus anteriores sueños, todavía le daba algo de pavor volver a pensar en ellos pero teniendo el mayor con él, ya no tanto, pues con lo que había hecho el dia anterior sabía que no iba a dejar que le pasara nada de ahora en adelante. Esto hizo que una sonrisa cruzara el rostro para luego continuar con su labor.

Una vez que terminó dio una vista rápida a la sala y notó que una mancha café sobresalía por debajo de uno de los sillones, se acercó a moverlo un poco para luego agacharse a ver que era. Sacó unas hojas blancas que ya no eran tan blancas pues estaban manchadas con algo que parecía… ¿leche con chocolate? Bueno, recordaba que hace unos días había dejado un vaso de eso en la mesa de la sala, debió derramarse y esas hojas… ¡oh si! La vez que Otomura fue y le pidió algo en que escribir… ¿hace dos días? Bien, pero el punto es que ahora tenía que limpiar eso, lo secó rápido con un trapo ya que no se había esparcido demasiado, sacó el vaso de ahí y las hojas, las cuales estaban ya secas y pintadas con café o mejor dicho con chocolate de por vida. Se levantó dejando esos papeles en la mesa de la sala para luego llevar el vaso y el trapo con el que limpiaba la cocina y poder lavarlos.

-¿Ya terminaste?- le preguntó Tsunami poniéndose a su lado

-Si, ¿que tal tu?-

-Ya casi, pero siento que te deje lo más difícil a ti-

-No importa, todavía falta mi cuarto y el baño-

-Es cierto, ¿que tal si vamos de una vez?-

-Bien-

Esta vez Tsunami se encargaría del cuarto de baño y Tachimukai de su recamara, pero antes de hacerlo el primero recogió algo de la cocina y Yuuki agarró la hojas que había dejado en la sala, las dobló y se las metió al bolsillo, quizá estaban manchadas pero para algo tenían que servir pues a él no le gustaba desperdiciar nada.

Una vez que el pelicafé ingresó a su habitación vio que no era tanto el daño de esta; solo estaban en el suelo unos cuantos libros de un pequeño estante que tenía, además de que en su escritorio se había caído la lámpara compacta y un portarretratos familiar se rompió, o sea que no fue mucho. Revisó su guardarropa, ahí todo estaba en su lugar afortunadamente. Primero recogió sus libros que aunque eran pocos, tenía que acomodarlos. Después… ya no quiso hacer nada.

Se tiró en su cama y sacó aquellas hojas de su bolsillo, se quedó mirándolas pensando en que podría usarlas, quizá para la portada de un trabajo o algo así. Continuo observándolas y se dio cuenta de que había un tipo de hendiduras muy marcadas en la primera hoja, intento verla mejor observando ahora que eran unas letras que fijándose bien en ellas eran perfectamente legibles, es decir, la nota que Otomura escribió se había marcado y la tenia ahí a su disposición.

El ojiazul alejó ese papel de enfrente de su rostro, no tenia porque leer cosas que escribieron otras personas, era algo privado, aunque no iba a decir que no le daba curiosidad, porque si tenía y mucho, pero no estaba bien. Estuvo debatiendo consigo mismo hasta que pensó que si Tsunami ya era su pareja y ahora consideraba a Otomura como un amigo, ambos no tenían porque ocultarle algo, al menos esa era su justificación para leer la nota. Fue entonces que Tachimukai por fin le dio la cara a aquel pedazo de papel manchado y empezó a leerlo:

"Sabes quién te dio esta nota, así que al punto Tsunami

En primera; lee esto y no te atrevas a tirar la hoja"

Tachimukai se rió un poco por lo bajo, no quería que el pelirrosa lo escuchara, y continuo leyendo…

"Segundo; sé muy bien lo que estas pensando y no me voy a ir con rodeos, a mi NO ME GUSTA Tachimukai, no me agrada de ese modo lo considero más como un amigo. Te lo digo así porque puedo leerte como un libro abierto y sé que eso pensaste aquel dia que platicamos en Okinawa, reflexiona bien mis palabras.

Y tercero; ARREGLA TODO DE UNA BUENA VEZ y deja de esquivas conmigo y con él grandísimo BAKA, que estás haciendo que Tachimukai se preocupe"

Esta vez el pelicafé no evitó reírse algo alto, vaya que Otomura tenía su forma de expresarse, pero ahora sabiendo lo que intentó hacer en todo ese tiempo que lo veía por ahí lo apreciaba más. Sonrió, de verdad Gakuya era un gran amigo.

En lo que estaba pensando en eso, el menor escuchó un fuerte ruido proveniente del baño. Se levantó de la cama guardando la nota para dirigirse al lugar de donde oyó aquel sonido.

-Tsunami que pa… sa?- al abrir la puerta, el portero pudo ver como el otro intentaba levantarse pues estaba tirado en el suelo con la camisa llena de algo azul pegajoso y papel higiénico pegado en el de una forma que parecía que hubiera tenido una pelea con este… y el papel había ganado. Yuuki no pudo evitar reírse aun más que al leer la nota de Otomura

-No te rías Tachimukai- reclamó el defensa levantándose

-Perdón, ¿pero que paso?- decía entre risas el menor calmándose un poco

-Es que ya había acomodado, pero se me cayó el champo, explotó, resbalé y pues…-explicó Tsunami mientras se quitaba el papel de encima.

-Je! Te llenaste la camisa de champo-

-Gua! Esta pegajosa- dijo el moreno para quitársela

-Tienes que ir a cambiarte-

-Después, así estoy bien- dijo el más alto con la camisa en mano y el pecho descubierto.

El menor se sentía apenado, no era la primera vez que lo veía así pero igual siempre se sentía de ese modo teniendo al otro en esa situación, y Tsunami lo sabía.

-Tachimukai-

-Eh…?-

-No me digas que todavía te da pena verme sin camisa- el otro se sonrojó y desvió su mirar –Vamos, ayer estaba igual y no hubo problema con el que te cargara en mi espalda- le dijo abrazándolo –ves no pasa nada- le dedicó una sonrisa al pelicafé, el cual empezó a apoyar su cabeza en el pecho del otro –Oye, ya no hay nada que acomodar en tu cuarto-

-Pues, ya casi no- el menor estaba pensando si en preguntar algo o no acerca de la nota del peliazulado, dudó pero se decidió en hacerlo –Tsunami, ¿me puedes explicar algo?-

-¿Que cosa?- al pelirrosa le extrañó eso

El menor solo de deshizo del abrazo que tenían para llevar al otro hacia la sala, una vez ahí se sentaron uno al lado del otro y Yuuki inició…

-Es que… ¿recuerdas la nota que te dio Otomura una noche?- el mayor hizo memoria e inmediatamente se acordó, asintiéndole al otro –no sé si hice mal pero la leí en esta hoja que quedó marcada- se la mostró, aquel papel manchado –y no entendí algo, ¿que fue lo que platicaron en Okinawa? ¿Ese fue el dia de su pelea verdad?-

-Tachimukai… no hiciste mal en leerla, Otomura tenía todo el derecho a reclamarme por haber pensado mal de él, ese dia platicamos y peleamos por algo sumamente tonto-

-¿Y que fue?- si, al pequeño portero nunca se le iba a terminar la curiosidad, y como Tsunami no podía negarle nada empezó a hablar

-Ese fin de semana quería dispersar mi mente así que fui a Okinawa yo solo, y estuve platicando con Otomura antes de regresar y…- ahí fue cuando el mayor le contó palabra por palabra lo que dijeron el peliazul y él aquel dia. Eso nunca lo olvidaría, fue un tonto y más al pensar así del que fue había sido su mejor amigo hasta estos días –y eso fue lo que pasó-

-Tsunami- el mencionado solo miró al otro algo apenado, no quería saber lo que le diría – ¿porque… estabas celoso?- preguntó el menor con una gotita de sudor en la sien.

-¿Que?-

-Sospechaste de Otomura con indirectas que no eran mal intencionadas-

-Lo es y lo acepto, estaba algo celoso, pero es que yo no quería que nadie tuviera la mas mínima oportunidad de tenerte- el mayor lo volvió a agarrar por la cintura.

-Eres un celoso, celoso y posesivo- el moreno sonrió ampliamente, lo era ¿y qué? haría lo que fuera por proteger a su novio

TOC TOC

Llamaban a la puerta del departamento del pelicafé.

-Yo iré- le dijo Jousuke a Tachimukai para levantarse e ir hacia la puerta.

Al abrir se encontró con Gakuya cruzado de brazos y con sus audífonos como siempre, pero esta vez lo acompañaba un pequeño peli plateado el cual estaba agarrado al peliazul de su bermuda. Otomura al ver a Tsunami sin camisa y al portero de Raimon en la sala asomando la cabeza para ver quién era, solo optó por taparle los ojos con una mano a su primo.

-No veas Senji, te diré cuando puedas abrir los ojos- al pelirrosa le salió un tic en ojo por lo dicho

-Otomura… no estamos haciendo nada malo-

-¿Ah sí? Senji ya puedes ver- el pequeño que no entendió nada solo parpadeo varias cuando el otro retiró su mano de sus ojos –como veo que ya me diriges la palabra supongo que todo se arregló, leíste mi nota ¿no?-

-Si…- dijo apenado el moreno frotándose la nuca –creo que te debo una disculpa- le dijo abriéndole el paso para que entrara

-Déjalo así, siempre te he soportado en peores situaciones- le respondió llegando a la sala y saludando al dueño de aquel lugar en un gesto con la mano

-¿Peores situaciones?- preguntó Tachimukai

-Antes, en vez de dejarme de hablar cuando se enojaba, me lo echaba en cara cada vez que podía- el portero comenzó a reír –y digamos que la mayoría de las veces no tenía razón-

-Otomura…-

-Pero siempre hemos sido buenos amigos- le sonrió el ojimorado al pelirrosa, el cual ahora lo rodeaba un aura entre depresiva y molesta, rara combinación.

Estos dos últimos comenzaron a hablar animadamente, mientras que el portero se fijaba en el ser que acompañaba al maestro del ritmo, que al sentirse observado este volteo a verlo y se cohibió aun mas.

-Ven, vamos no tengas miedo- le animaba Tachimukai

El menor dudaba, pero si ese era un amigo de su primo, quería decir que no debía ser una mala persona. El peliplata se armó de valor y fue a donde el ojiazul, este le recibió acariciándole la cabeza haciendo sentir más confianza al pequeño de ocho años.

-Hola pequeña ¿Cómo te llamas?- le sonrió Yuuki, pero el otro infló sus mejillas en señal de enfado.

-¡No soy pequeña! Ni de edad ni de nombre- medio gritó el niño algo molesto, aunque eso lo hacía parecer adorable –me llamo Senji-

Los otros dos voltearon al escuchar la réplica del menor.

-Por cierto Otomura ¿Quién es ella?-

-Es él, Tsunami- le contestó el peliazul –es uno de mis primos que vine a visitar, el otro tiene mi edad. Me dejaron cuidándolo a él pero ya tenía planeado venir así que aproveche para sacarlo a pasear. No le gusta que le digan pequeño ni que lo confundan con una niña, aunque no te culpo a mi me paso lo mismo solo que yo tuve que soportarlo más-

-Ya veo, pero si trae un vestido- señaló el moreno

-Es un camisón con short no un vestido, si quieres comprobarlo ¡mira!- le replicó Senji levantándose la camisa de modo infantil para que viera mejor el short que traía puesto

-Senji no hagas eso- le regañó Otomura

-Pero el dijo que traía vestido-

-Esa no es razón para levantarte la camisa-

-Él no trae camisa- el de lentes vio a su amigo y luego a su primo

-No sé cómo responder eso-

Tachimukai, que no había participado en esa platica, empezó a reír de la nada, le hacía gracia la escena que acababa de presenciar.

-Tsunami estas poniendo un mal ejemplo al niño- habló el pelicafé

-Pero la camisa se manchó de champo-

-Y yo te dije que te cambiaras y no quisiste-

-¿De champo?- intervino el de lentes –que acaso se estaban bañando juntos-

-¡No!- dijo rápidamente el portero sonrojándose

-Solo me ocurrió un accidente en el baño- explicó el pelirrosa algo nervioso

-Ya, calmados. Sé que no harían nada malo en una situación así de todas maneras-

-¿Que podrían hacer?- preguntó el menor de todos, quedándose los otros tres en silencio –no creo que sea nada, yo siempre me baño con mi hermano y jugamos en la bañera a muchas cosas- los demás no sabían que decir

-Senji- le llamó Yuuki –si no eres pequeño, ¿porque te sigues bañando con tu hermano?-

-Es que es más divertido con él, y entre mas seamos mejor- le sonrió el pequeño

Tal parecía que era mejor dejar ese tema por la paz, grabando un recordatorio en la mente de Otomura, tenía que hablar con Ginga sobre que tantas cosas le había dicho a ese pequeño niño.

-Por cierto- habló el ojimorado –creo que ya me tengo que ir, prometí que compraría unas cosas antes de regresar a casa- se levantó del sillón –y ya va siendo hora, Senji despídete-

-¡No!- dijo el pequeño aferrándose al brazo de Tachimukai, al parecer le había agradado.

-Pero tienes que regresar a tu casa Senji- le dijo el ojiazul soltándolo

-Pero, pero…-

-Vamos- le ordenó su primo agarrándolo de la mano para dirigirse a la salida, ya en ella Otomura volvió a insistir con el pequeño –anda Senji despídete-

-No quiero- el menor ya lo estaba sacando de quicio

-Puedes volver cuando quieras- le sonrió el pelicafé a lo que el peliplata hizo un mohín

-Oye, ¿porque él te abraza?- preguntó ahora Senji viendo que Tsunami tenía un brazo rodeando la cintura del otro.

-Es porque se quieren Senji, ahora vámonos-

-No, él no puede hacer eso-

-Claro que puedo- y en ese instante el moreno le plantó un beso en los labios a Tachimukai

-Hey, eso no es justo-

-Tsunami no hagas eso enfrente del niño- le regañó por lo bajo el portero al separarse

-¿Porque no?- preguntó el moreno

-¿Porque reclamas tanto?- cuestionó ahora el de lentes a su primito

-Es que mi hermano me dijo que cada vez que alguien hace eso es porque la otra persona es de su propiedad, y él no puede ser de él- se explicaba el menor señalando al ojiazul y luego al pelirrosa.

-Creo que mejor nos vamos, no vemos después-

-Hasta luego- se despidió Yuuki de Otomura, mientras este daba media vuelta y se iba.

Jousuke solo le sacó la lengua infantilmente al niño peliplata y este como respuesta le hizo una seña no muy pulcra con la mano alejándose, cosa que no vio nadie más que el pelirrosa.

-Tsunami-

-¿Si?- volteo el moreno hacia su pareja

-¿Porque te pones a pelear con un niño?-

-Él fue el que empezó el que empezó a criticar nuestra relación-

-Es solo un niño-

-Es un diablito-

-No puede ser, ahora estás celoso de un niño de ocho años-

-Bien, si, es un niño, pero ese mismo niño dijo que tú eras mío- mencionó el mayor abrazando con más fuerza a Tachimukai acercando sus rostros

-Tsunami yo no soy una propiedad- el otro sonrió ampliamente, sabía que no era así pero para que no hubiera más reclamación volvió a besar a su pareja en los labios, durando aun mas que el anterior.

Amaba demasiado a su novio y no iba a permitir que ni siquiera un niño de ocho años hablara mal de su relación.


Iban caminando por la calle un peliazul de lentes y un pequeño peliplata. El menor había soltado la mano del otro al salir del edificio, pues estaba enojado con él.

-Vamos Senji estas enojado exactamente porque-

-Porque permitiste que él fuera de ese baka- Otomura proceso lo que le dijo el pequeño hasta que comprendió que hablaba del beso que se habían dado enfrente de ellos

-¿Y que esperabas? ¿Que los detuviera?-

-Hubiera sido de ayuda-

-Vamos Senji, de que hubiera ayudado, ni que quisieras que fuera tuyo-

-Claro que no, además yo ya no puedo-

-Je! ¿Porque?- a veces el ojimorado no entendía a su pequeño primito

-Porque mi hermano me dice que cuando ya eres de alguien ya no puedes ser de otra persona, además él es como otro primo más-

-Y tu porque dices eso, ¿que acaso ya eres de alguien?- preguntó el peliazul queriendo reír

-Si- esto no se lo esperaba el otro

-En serio, y ¿de quien eres?- la plática ya se estaba poniendo algo extraña

-De mi hermano- sonrió ampliamente el menor

Otomura se quedó helado, eso quera decir que, en términos de Senji, su otro primo… está bien, definitivamente tenía que hablar con Ginga al llegar a casa.


Daya: creo que quedo igual de largo que los otros pero terminé xD

Kumaro: bien hecho n.n

Daya: gracias~ es increíble que ya lo haya terminado

Kumaro: y que piensas hacer ahora?

Daya: No se, se me antoja un fic de Marco y Gianluca, quien sabe e.e

Kumaro: tu no tiene remedio ¬¬

Daya: Si :D bueno, muchisimas gracias por leer todo mi fic y por favor dejen reviews onegai~~ y espero volver a verlos pronto

Kumaro: seh~

This couple outside