Bueno, esta es mi versión en español del fanfic "Death of a Simpson" escrito por CalculatedChaos. Yo encontré esta historia en la pagina de y me pareció un gran relato para cualquier fanático de Los Simpson. He recibido la aprobación de el autor original, por lo que presento al publico hispano esta gran narración de CalculatedChaos con un poco de mi toque personal.

Aclaro que The Simpsons es una creación de Matt Groening para la cadena Fox. Este fic es realizado solo como entretenimiento, un acto de libre expresión.

Están invitados a leer y opinar.

La muerte de un Simpson

Prólogo

Robert Underdunk Terwilliger, conocido comúnmente como Bob Patiño, era perfectamente consciente de que había perdido el juicio. De hecho, esa fue una de las pocas cosas en su vida que en realidad podía aceptar. Siete años luchando contra la captura es mucho tiempo, él recuerda con desprecio su tiempo en prisión, su astucia numerosas le permitió escapar, mas su libertad siempre fue demasiado corta porque él terminaba regresando a una oscura celda. La cara de Bob reflejaba amargura cada vez que recordaba aquellos días como ayudante de el payaso Krusty, aquel idiota egocéntrico que recibía los aplausos del público mientras Bob ejecutaba humillantes rutinas sin recibir jamás el merecido reconocimiento. Pero su mayor frustración era saber que fue la interferencia de un niño de diez años lo que lo condeno a esta terrible existencia.

Él sonreía mientras pensaba en las innumerables formas con las que él haría pagar a ese chiquillo insolente. ¿Por qué ese mocoso? ¿Por qué había elegido desenmascarar a Bob en la televisión nacional? Estas preguntas y muchas otras plagaban la mente cansada de Bob, preparando el camino a esta locura de la que es cautivado en la actualidad.

Aquellos recuerdos distantes no son más que meras distracciones, el tiempo se encargaría de que la venganza de Bob cayera sobre ese niño. No. .. era el payaso, por encima de todo, ese payaso asqueroso, repugnante, que no podía soportar, quien no podía sacar de su cabeza.

"¡Bob!", Bob escucha una voz áspera mientras conduce el auto que ha robado de Oldsmobile, una voz proveniente del asiento vacío del copiloto. Él la ignora y se concentra en el edificio de ladrillos frente a él. El rocío de la mañana, mezclado con la lluvia de la tormenta que pasó la noche anterior, daba un resplandor angelical a la hierba se extendía delante de él. Mientras observaba, cientos de estudiantes merodeaban fuera de la escuela secundaria que se convertirá en su prisión para los próximos nueve meses.

"¡Ellos quieren probar el último vestigio de la libertad que perdura en el aire!", suspira Bob dramáticamente. Sin duda, él puede comprender esa sensación. El aroma de la rebeldía y la pureza después de la lluvia ayudó a limpiar su cabeza.

"¡Hey! ¡Patiño! ¿Qué estás esperando? ¿Vamos a hacer esto o no?". La voz persistía.

Con un gemido, Bob volvió la cabeza para hacer frente a la personificación de todos sus demonios. Detestaba todo lo relacionado con este hombre. Krusty, el payaso, ese hombre de cabello azul con ese maquilla blanco corrido en su rostro que acentuaba la mirada de esos ojos depravados, mientras encendía otro de su suministro sin fin de cigarrillos.

"Por favor, Krusty ... ¡¿Puedes callarte? ¡Estoy pensando!", exclamó Bob.

El viejo payaso tose fuera un poco de saliva marrón, girando ligeramente para expulsarlo por la ventana.

"Bueno, yo no veo el problema, compañero". El payaso le sonríe y vuelve a tomar otra larga calada de su cigarrillo.

Bob volvió a suspirar pensando que iba a ser un día muy largo. Este "payaso" sin ayuda lo había desgastado en los últimos años. Es cierto que fue la única compañía de Bob en un mundo de otro modo implacable, pero qué cruel fue el destino al poner esta carga de sobre él. En estos días casi no tenía la fuerza para discutir con él, y mucho menos ganar. Pero eso no significa que no Bob no iba por lo menos a intentarlo.

"No es tan fácil. No puedo caminar por allí. Al ser un criminal buscado tengo mis limitaciones, idiota", dijo Bob.

"¿Sabes cuál es tu verdadero problema, Patiño?", Bob gruñe al escuchar ese título "Patiño" que tanto odia. Krusty hace caso omiso y continua:

"Estás haciendo todo mal. ¿Te llamas a ti mismo un genio malvado? ¡Usa la cabeza por una vez y piensa! ¿Qué tiene este chico que tú no?". El payaso hizo hincapié en la cuestión agitando el cigarrillo de olor repugnante en el rostro de Bob. "¿Eh? ¿Por qué siempre, siempre, siempre gana? En serio, yo no lo veo", concluye Krusty finalmente.

"El payaso tiene razón. Hay algo que no estoy viendo". Piensa Bob. Su mal genio desaparece tan rápidamente como había aparecido y busca una respuesta a la interrogante. ¿Por qué él siempre pierde? Seguramente el muchacho no era más inteligente que él, ¿lo era? Imposible, él niño era astuto pero estaba lejos de ser un genio por lo que Bob había observado. Tampoco podía ser simple suerte, no en tantas ocasiones. Pensó de nuevo en todos sus encuentros con el niño y finalmente se dio cuenta de algo que había pasado por alto durante todos estos años. Un hilo común que podría rastrear a través de cada una de sus derrotas hasta el inicio de su desgracia. ¿Cómo podía haber sido tan ciego? Era tan obvio ahora.

"Mmm... ahora que lo dices...", reflexionó Bob en voz alta.

"¿Ya lo tienes? ¿Ves? No hay problema. ¿Y ya que sabes lo que tienes que hacer, podemos irnos? ¿Por favor? Mi espalda me está matando hoy en día", Krusty tose nuevamente y apaga el cigarrillo en la punta de su lengua.

Bob ignora la petición de su compañero imaginario y continua observando por la ventana del auto. Pero el sonido de un disparo producido en los asientos traseros captura la atención de Bob de inmediato.

"¡Sí, hombre! ¿Quieres matarme? ¡Tienes que hacerlo mejor que eso! ¡Yo soy Krusty, el payaso!", exclamó la imagen de Krusty acompañada ahora por otra figura. Un niño rubio con cabello en puntas ha aparecido junto a Krusty como producto de la imaginación de Bob. El joven carga un arma con la que produjo "el disparo" de hace un momento.

"¡Oh, baby! ¡Voy a disfrutar esto!", exclamó el payaso.

"Esto nunca ha sucedido antes", el lado racional de Bob se quejó al ver como la mente le juega trucos. Sin embargo, Bob sonríe entusiasmado por la presencia del niño.

El payaso gruñó y sujetó un cuchillo que aparece en su guante manchado de alquitrán.

"¡Observa, hijo! ¡Esta es la manera de hacer las cosas!", indicó el payaso imaginario.

En un rápido movimiento, el cuchillo voló de la mano del payaso y se clava en la garganta del niño. Bob miró con morbo viendo como la sangre del joven golpeado y acuchillado salpicaba los asientos y ventanas del vehículo carmesí.

"Así es como se hace, rápido y fácil. Ahora dejémonos de rodeos y pongamos en marcha este espectáculo", dijo Krusty. El payaso se agachó, rodó el cadáver al piso y tiró el cuchillo manchado con la sangre de su victima.

A lo lejos sonó la campana que marca el inicio del primer día de clases. La atención de Bob se desvía de repente hacia una niña pasó corriendo, obviamente tarde. Había algo vagamente familiar en esa chica de cabellos dorados, pero no pudo recordar. De repente, el payaso señaló a la chica y se echó a reír desaforadamente.

"¡Bob, eres un bastardo con suerte!", declaró la alucinación.

Finalmente Bob logra reconocer a la chica. Invadido por un animo incontenible, Bob estalló en un ataque de risa maníaca, apreciando el giro que la suerte había dado en su favor.

"¡Oh, esto es demasiado perfecto! ¡Prepárate Bart Simpson!", Bob susurró mientras sus ojos se redujeron a una mirada depredadora, "Hoy, perderás lo que más has querido".