los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi.

Los guiones son diálogos-

las letras en cursiva son pensamientos

Advertencia: Este capítulo contiene lemon.


Bankotsu sonrió con inocencia; la empujó suavemente hacía dentro y cerró la puerta tras de si.

-¿Qué es lo que quieres? Y encima hueles a alcohol…-dijo estremeciéndose al sentir como las manos de él se deslizaban por la espalda y bajaban hasta llegar al glúteo.

-Ya sabes lo que quiero-la atrajo totalmente hacia él.

El mercenario sabía que estaba siendo un egoísta pero en ese momento no le importaba, la necesidad y el deseo le nublaba el juicio.

Su corazón se agitó con violencia y sus mejillas se sonrojaron completamente. No debía ceder ante aquellos ojos zafiros y esa sonrisa hipnotizante; no quería sufrir más ni arrepentirse por dar rienda suelta a sus sentimientos, pero su cerebro decía una cosa y su cuerpo hacía otra bien distinta.

Estaba acariciándole la cara interna del muslo y ella con un gran esfuerzo le suplicó:

-Márchate, por favor.

-¿Eso quieres?

-Has bebido y …

-¿Y? Si quieres que me vaya dilo y lo haré -dijo mientras le desataba el obi.

Ella no opuso resistencia y el kimono cayó al suelo, se sentía vulnerable y deseada ante aquella mirada que la contemplaba y se deleitaba con su cuerpo desnudo como si de una obra de arte se tratase.

-Yo…

La interrumpió con un besó suave que terminó uniendo sus lenguas, y sus manos acariciaban y apretaban sus diminutos senos.

Se separó a escasos milímetros de ella y le susurró seductoramente al oído:

-Disfruta del momento y olvídate de todo.

Ella lo besó con pasión dando rienda suelta a la lujuria. Él la arrinconó en la pared y deslizó su mano por el vientre hasta llegar a la zona húmeda para introducirle un dedo.

Jadeó mientras éste sacaba e introducía sus dedos lentamente y mordía la fina piel de su cuello.

Todas aquellas sensaciones eran nuevas para ella y anhelaba que aquello no terminara.

Exclamó con fiereza cuando las gemas de sus dedos masajearon su clítoris. Se aferró a la nuca del mercenario y sus jadeos se intensificaron al mismo ritmo que el movimiento de sus dedos. Involuntariamente movió la cadera, para que no cesara aquella fricción que tanto placer le producía, y hundió sus dedos entre la cabellera negra.

Él no podía aguantarse más, la excitación y el deseo lo dominaban por completo. Se miraron fijamente y ella supo que él deseaba algo más. Intentó quitarle la armadura pero éste no la dejó. Algo que no se esperó es que la pusiera repentinamente de cara a la pared. Después que se desprendiera de los pantalones la cogió por la cintura y la embistió ferozmente, gimiendo al sentir aquella cavidad húmeda y cálida inexplorada.

Ella clavó las uñas en sus manos hasta que poco a poco el dolor desapareció para que el placer la volviera a invadir. Ambos gemían y él no dejaba de aumentar el ritmo, hasta llegar al frenesí. Con una mano volvió a tocar aquel punto tan placentero para ella sin dejar ni un segundo de penetrarla.

Ella gimió descontroladamente cuando llegó al clímax y la excitación era demasiado intensa que comenzó a embestirla con más violencia aún, hasta que derramó todo su fluido dentro de ella.


Kagome se sentía abrumada y aún le costaba respirar. Había dejado atrás una parte de la inocencia que aún le quedaba.

Ahora las dudas le asaltaban. ¿Había hecho bien? ¿Qué pasaría si Inuyasha descubre que ya no era virgen? ¿Estaría dispuesto ahora que se ha entregado totalmente, a fugarse con ella?

Su voz la sacó de sus pensamientos.

-Será mejor que te vayas a dormir, mañana termina nuestro viaje.

-Lo sé...espera-dijo cogiéndole de la mano-, Lo que ha pasado… ¿No va a cambiar nada entre nosotros?

Arrugó el ceño. Odiaba hablar de los sentimientos y de las consecuencias. ¿Por qué no se limita a dejar que los sucesos y problemas fluyan sin pararse a pensar en las consecuencias? ¿Es que necesitaba justificar cada acción que hacía?

-En ningún momento te dije que eso iba a pasar. Tú por tú lado y yo por el mío.

Silencio.

Ella lo soltó y no dijo nada más.


Hacía varias horas que amaneció y todos retomaron la marcha para llegar cuanto antes a su destino.

-Nos queda poco para llegar-dijo seriamente Bankotsu.

-Son aquellas tierras que se ven desde aquí-indicó Miroku-, antes que anochezca habremos llegado. Seguro que a la señorita Kagome le gustaran.

-Supongo-contestó.

Kagome lo miró durante un rato, esperando que su mirada se cruzara con la suya, y terminó desistiendo. La noche anterior había sido un bálsamo demasiado corto e intenso, como los momentos buenos y malos de la vida.

-Ya podías habernos dejado dormir más si tan cerca estábamos- se quejó un Jakotsu resacoso que maldecía cualquier piedra que se encontraba a su paso por pequeña que fuera.

-Cuanto antes lleguemos, antes podremos separar nuestros caminos y podremos volver a nuestra antigua vida.

-¿Era por eso que no quiere estar comigo?-pensó Kagome- ¿No quería dejar aquella vida de sangre y dolor por una tranquila y llena de amor? Quizás estoy siendo egoísta por tratar de cambiarlo cuando él quiere continuar con su vida...


Las pesadas puertas de hierro se abrieron para ceder el paso a los viajeros. Los ajenos a aquel edén estaban asombrados por la belleza de la ciudad que albergaba aquellos muros.

-Avisa a mi padre de que su hijo está aquí junto con su prometida-ordenó el peliplateado a un guardia.


¡Hola a todos! Siento deberas la tardanza, pero por problemas personales no he podido ponerme con la continuación.

Antes que nada, agradeceros por los comentarios y deciros que el lemon no será de lo mejor que hayáis leido, pero soy muy novata en esto y a mi parecer es bastante díficil de hacer.