Futura Señora Cullen

LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA PERTENECEN A STEPHENIE MEYER YO SOLO JUEGO CON ELLOS. (Excepto algunos nombres de personajes secundarios y poco importantes que han sido inventados por mí)

QUEDA PROHIBIDA LA COPIA DE ESTA HISTORIA SIN MI CONSENTIMIENTO

¡AVISO!: Esta historia contiene escenas y lenguaje para adultos, si no te gustan ese tipo de cosas o eres demasiado sensible por favor no sigas leyendo.

Capítulo 2: Buena noticia

BELLA POV

Cuando llegué a mi piso (FP) Angela no estaba, supuse que estaría con Ben, su novio, un chico moreno muy simpático e ingenioso que estudiaba fotografía. Tenía una hora y media para arreglarme antes de que Edward pasara a por mí, como disponía de tiempo suficiente decidí darme un baño, prepare la bañera con agua templada y añadí esencias para que oliera bien, en un cuarto de hora estaba lista, me quite la ropa y me metí en la bañera, la temperatura era perfecta, ni muy fría ni muy caliente, el espacio era reducido en comparación con la enorme bañera o mejor dicho jacuzzi que tenia Edward en su baño, pero aun así yo estaba muy cómoda.

El tiempo se me paso volando, ya que sin darme cuenta estuve más de 30 minutos en la bañera. Envolví una toalla alrededor de mi cuerpo y me seque el pelo y me lo deje al natural, es decir ondulado y con tirabuzones poco marcados. Abrí el armario para elegir la ropa que me podría, me decidí por algo casual ya que era una comida en casa de Esme, con la que tenía mucha confianza y no era necesario vestir elegantemente frente a ella, Esme era la persona más cariñosa y bondadosa que había conocido jamás, siempre me trato como una hija mas, ella es como una madre para mí.

Escogí una camiseta azul marino de hombreras y unos vaqueros ajustados acompañados por unos tacones azules (FP), decidí no llevarme chaqueta, pues estábamos en Junio y en Chicago hacía mucho calor. Deje la ropa encima de la cama y me fui al baño (FP) a maquillarme, utilice un maquillaje muy suave y apenas me pinte los ojos, ya que era de día y no quedaba bien ir muy pintada. Después de maquillarme me vestí y a los pocos minutos de hacerlo sonó el timbre y prácticamente salí volando hacia la puerta.

-Hola preciosa-dijo Edward cuando abrí la puerta.

-Hola guapo-le respondí

-¿Lista para irnos?

-Mmm… no aun me falta algo-le dije sonriendo

-¿y qué te falta amor?

-Me faltan tus labios-ronronee mientras me acercaba lentamente a él-sobre los míos-seguí acercándome, hasta quedar a escasos centímetros de sus labios-¿crees que me puedes ayudar a encontrarlos?

-mmm ¿eso es lo que te falta?- dijo pensativo, podía sentir su respiración chocar con mi cara, podía sentir el roce de sus labios contra los míos, necesitaba sentirlos urgentemente-creo que tengo la solución.

-Aha-solo alcance a decir eso, porque cuando me di cuenta ya me encontraba besando sus delicioso labios, Edward metió su lengua en mi boca y apretó sus brazos alrededor de mi cintura para acercarme más a él si es que eso era posible, yo alce mis manos y rodeé su cuello para acercar aun más su boca a la mía.

Lo amaba, realmente lo amaba, cada vez que me besaba mi corazón latía tan fuerte que parecía que se iba a salir de mi cuerpo, perdía la noción del tiempo, y me desconectaba de la realidad, solo me dejaba llevar por los sentimientos y las emociones que Edward Cullen provocaba en mi, y en mi cuerpo.

Edward avanzo dos pasos aun sujetándome y besándome, los dos quedamos dentro del piso y con su pie cerró la puerta y me acorralo contra la pared, cuando necesitamos aire otra vez nos separamos, pero sus labios nunca me abandonaron ya que comenzó a besarme la mandíbula y lentamente dejo un recorrido de besos a lo largo de todo mi cuello hasta llegar a mi clavícula, yo no podía pensar con claridad, pero sabía que si seguía besándome así no llegaríamos nunca a esa, ahora, inoportuna comida.

-Edward-dije, aunque más bien fue un gemido-para, llegaremos tarde a casa de tu madre…

Pero él no me escucho y siguió con tu tarea, había metido sus manos por debajo de mi camiseta, y acariciaba con delicadeza mi espalda, pude sentir como se erizaba mi piel ante su tacto, y al parecer el también lo sintió, pues sonrió contra mi piel. Volvió a capturar mis labios entre los suyos mientras sus manos avanzaban al cierre de mi sujetador, esto se me estaba yendo de las manos, estaba ya muy excitada y si seguía no tendría el valor para pararlo.

-Edward-pronuncie sobre sus labios-para-se detuvo un instante, como si estuviera pensando que hacer, pero al cabo de unos segundo volvió a devorar mis labios.

Estuve a punto de darme por vencida, pero pensar en Esme me detuvo, ella no merecía que le diéramos plantón, así que saque toda mi fuerza de voluntad y me separe de los labios de Edward, este se me quedo mirando fijamente a los ojos, sus ojos se habían oscurecido por causa de la excitación y podía ver la pasión y amor que había en ellos.

-Edward-pronuncie-por favor, Esme cuenta con nosotros para esa comida, no podemos dejarla plantada por una de nuestras calenturas- o mejor dicho uno de nuestros arranques de pasión, pues cada vez que nos poníamos así, le prendíamos fuego a estas cuatro paredes.

-Pero Bella, amor-se quejó como si fuera un niño chico-aun tenemos 10 minutos, además sabes que soy el hijo preferido de Esme-dijo de broma, pues Esme los quería a todos por igual, aunque Edward siempre decía que su preferido era él porque era más guapo e inteligente que sus hermanos -seguro que no le importa que lleguemos 5 minutos tarde-hizo un puchero, se veía tan adorable, que daban ganas de comérselo. Se fue acercando peligrosamente a mis labios de nuevo y cuando estuvo a centímetros de ellos se acerco a mi oído y me susurro-además, preciosa… sabes que soy capaz de hacerte en 10 minutos-dijo provocándome

Y ¡oh! … ¡Claro que sabía de lo que era capaz! ¡La última vez había conseguido darme 2 orgasmos en solo 10 minutos! Nunca me había corrido tan rápido, solo él sabía excitarme tanto como para hacerme sentir cono una adolescente cuando tiene relaciones por segunda vez.

Mierda, en ese momento y con sus sugerencias y ese odioso y sensual tono de voz había tocado mi punto débil. Pero no, no y no podía dejarme llevar.

-No lo dudo guapo-dije sonriendo con malicia mientras rozaba con mi pierna su entrepierna-pero no vamos a llegar tarde, tu madre estaba muy ilusionada con esta comida y no le vamos a hacer ese desaire-dije mientras me separaba de él, ya tendría tiempo esta noche de saciar todo su apetito y el mío…

Edward se quedo parado enfrente de mí, prácticamente lo había dejado a medias, pues estaba más que excitado, y realmente me sentí mal por dejarlo así, pero yo estaba igual o peor, así que si yo podía aguantarlo él también.

-Esta noche te arrepentirás de haberme dejado así-dijo señalando su ya muy marcada erección-si anoche dormimos poco, esta noche no dormiremos nada gatita-sonreí al recordar lo que sucedió la primera vez que me llamo así

-Mmm quizá no me arrepienta-dije sonriendo-y ahora vámonos antes de que sea más tarde-apuré

Salimos del piso y nos metimos en el coche de Edward, un Volvo negro descapotable C70 (FP) muy elegante. Edward amaba la velocidad, por eso idolatraba tanto a su coche, porque podía llegar a correr como un demonio. A veces bromeaba con él acerca del especial cariño que le tenía a su amado Volvo y él se reía acusándome de estar celosa del coche.

Inicio del flash back (hace unos pocos meses)

-Deberías casarte con el coche si tanto lo adoras… - ¿mencioné que amaba molestarlo? Oh, pues sí, adoraba hacerlo.

Aparto la mirada de la carretera y me miro con una sonrisa traviesa unos segundos antes de volver a poner atención a la carretera.

-Entiéndelo Bells, esta preciosura llegó antes a mi vida-dijo como si tratara de hacer comprender a un niño- lo siento hermosa, no me hagas elegir, porque sabes quién ganará-bromeo refiriéndose al Volvo

-¿Insinúas que quieres más a un coche que a mí?-le seguí el juego acomodando mis pies en el asiento del copiloto y rodeando mis piernas con los brazos.

-No es un coche cualquiera, ¡es mi coche! ¡Este coche!-rió

Me quedé mirándolo, tenía esa hipnotizarte sonrisa de niño, ese brillo de ojos, y esa expresión joven y alegre que amaba. Cada pequeño detalle de él me gustaba, cada tontería que decía o hacía, cada broma, cada palabra… ¿era posible que me gustara absolutamente todo?

-pero no te pongas celosa, podemos hacer un trío, no le importa compartirme-

-¿Un trío?-reí y él asintió mirando al frente fingiendo estar convencido- ¿sabes cuál es el problema?, yo no te comparto a ti Cullen-

Paró frente a un semáforo y volvió a reír

-Ni yo a ti Swan-aprovechó que el semáforo estaba en rojo y se lanzó a besarme pero yo me aparte para hacerle rabiar.

-¿no que querías más a tu coche que a mí?-volvió a mirar al frente

-Oh, mucho, mucho más, la duda ofende preciosa-el semáforo se puso en verde- a ti te quiero tan pero tan poco

-Te golpearía, pero sé que estas mintiendo

-¿cómo lo sabes?-inquirió alzando una ceja burlón

-Porque sé que más te vale que así sea o esta noche le harás el amor a la almohada en vez de a mí.- solté un par de carcajadas al imaginarme "esa" escena

-Nunca lo haría con la almohada….y… un momento, ¿por qué te estás metiendo conmigo?-frunció el ceño de forma graciosa-deberíamos hablar de tu coche, con eso sí que podríamos reírnos

-Ni te metas con mi bebe Cullen o juro que realmente follarás con la almohada y no conmigo.-sentencié, yo tenía un mini Cooper color plateado(FP)que compre después de estar ahorrando durante varios años, fue un sueño conseguirlo.

-Eres incorregible-me miro y yo sonreí- ¿te he dicho lo provocadora e irresistible que estas cuando te pintas los labios rojos?-me mordí inevitablemente el labio.

Habíamos quedado con los chicos a comer en un restaurante y por eso me había arreglado y maquillado, normalmente yo no usaba pintalabios oscuros ni llamativos como el que llevaba ahora.

-Sí, lo has hecho, y bueno es saberlo-dije picara

-Amas provocarme

-Mucho-admití y me incliné para dejar un besito rápido en su cuello, pues no quería distraerlo de la carretera, dejando rastro de mi pintalabios en su piel.-y deberíamos apurarnos, llegamos tarde-baje una mano y la apoye cariñosamente en su rodilla dándole pequeñas caricias.

-Como de costumbre-sonreí, eso era cierto, ¡solíamos ser siempre tan impuntuales…! Nos tocaría tragarnos las bromas de Emmett, no me iba a escapar de eso, estaba segura.

Fin del flash back

Aguante una carcajada al recordar ese momento, puede que en algún momento de mi vida hubiera estado destrozada y llorando cada día por Edward pero definitivamente todas las lagrimas que derramé se habían convertido en sonrisas. A veces nos poníamos a bromear de un momento a otro, o a reír como tontos por cualquier tontería, cierto es que yo no tenía gran experiencia en relaciones, pues solo había estado con un chico además de Edward, pero amaba completamente la relación que mantenía con él, no la cambiaría por nada del mundo y me sentía dichosa de tenerla, porque era sumamente feliz así. Él conseguía hacerme feliz.

El camino a casa de los padres de Edward era un poco largo, pues su casa se hallaba a las afueras de Chicago, pero hoy especialmente debido al exagerado tráfico el trayecto se alargo bastante así que llegamos pasada 1 hora a casa de Esme y Carlisle. La casa de los Cullen era realmente digna de admirar, la palabra grande era poco para describirla, esa casa era enorme, era algo abrumador, una autentica mansión, era como un sueño, tenía grandes ventanas que permitían una buena iluminación en la casa, poseía cinco plazas de garaje, ¡una cancha de tenis! y una piscina enorme junto a un jacuzzi, la mansión Cullen tenía vistas al lago Michigan, lo que hacía que el jardín fuera un lugar paradisíaco para leer, pensar y respirar tranquilidad, era una casa realmente bonita (FP).

Edward saludo al guardia que había en la verja y este le devolvió el saludo y abrió la puerta para permitirnos el paso, mientras Edward estaba aparcando en la parte delantera de la casa, pude ver el BMW rojo descapotable de Rosalie y el porche amarillo de Alice aparcados, al parecer solo faltábamos nosotros.

Edward toco el timbre y cuando la puerta se abrió sentí a alguien saltar sobre mí, podría haberme asustado, pero reconocía muy bien a esa persona y estaba muy acostumbrada a sus entusiasmados saludos ¡era la duende!

-¡Bellaaaaaaaaaaa!¡te he echado tanto, tanto, tanto de menos!- dijo Alice mientras me abrazaba con todas sus fuerzas, a pesar de ser bajita y delgada tenía una fuerza y una energía impresionante, Alice era la hermana menor de Edward y la consentida de la familia, le encantaba por sobre todas las cosas ir de compras y todo lo relacionado con la moda, a pesar de ser joven tenía mucho talento, adoraba diseñar su propia ropa, e incluso tenía una boutique en Chicago y vivía soñando con abrir una en Nueva York o California, y estaba más que segura que lo lograría, ¡ella era todo un éxito en el mundo de la moda!

-Alice, ¡nos vimos ayer!-le dije rodando los ojos, ella sonrió

-Ya Bella pero de ayer a hoy han pasado 20 horas y 34 minutos-dijo fingiendo estar llevando la cuenta realmente-¡eso es mucho tiempo Bella!-no pude evitar reír, Alice era única, era simplemente Alice

-Vamos Alice suelta a mi novia, me está empezando a preocupar que pienses en Bella incluso más que en Jasper-se burlo Edward

-Ohh, ¡Edward!, hermanito, no te pongas celoso, que a ti también te he echado de menos-dijo mientras saltaba hacia Edward y este la cogía en el aire para evitar una buena caída.

Reí ante los gesto que hacia Edward mientras su hermana le repartía besos por la cara, Alice y Edward eran muy parecidos, Alice tenía el mismo color de ojos que Edward, un verde cálido y dulce, tenía el cabello largo y ondulado, y aunque era delgada y bajita, era una mujer muy energética que no podía estarse quieta ni un minuto. Hoy vestía con unos pantalones cortos marrones y una camiseta holgada,(FP) muchas pulseras en las manos y unos tacones altos que estilizaban sus piernas, era una mujer hermosa, Jasper era un hombre con suerte.

Jasper es Psicólogo, y un buen amigo para mí, es un hombre alto aunque no tanto como Edward y tiene unos ojos azules muy bonitos, es castaño claro casi rubio, físicamente es un chico fuerte, y tiene la gran capacidad de tranquilizar a la gente, es muy comprensivo, justo el tipo de chico que necesita Alice. Sus padres murieron hace algunos años en un fatídico accidente dejándoles a él y a su hermana Rosalie una gran fortuna, a Jasper lo conocí en la universidad, antes de conocer a Edward y al resto de los Cullen, compartía unas clases conmigo y nos hicimos buenos amigos, fue una grata sorpresa saber que él era el novio de Alice, la que ahora es más que una amiga, una hermana para mí.

Cuando Edward consiguió que su hermana preferida lo soltase, entramos dentro de la casa y en la enorme sala de estar de Esme se encontraba toda la familia. Esme se acerco a saludarnos seguida de Carlisle

-Bella, cariño que alegría verte-dijo mientras me abrazaba-¿Cómo has estado? Hacía días que no sabía de ti-

-Hola Esme –le devolví el abrazo- he estado algo ocupada, pero estoy bien ¿y tú?

-Bien también cariño-dijo mientras se acercaba a Edward al cual le dio una sonrisa cálida-pero os he echado muchísimo de menos, deberíais visitarme más seguido, Edward hijo, estas guapísimo-dijo mientras lo estrujaba entre sus brazos, Edward le devolvió el abrazo con ganas, la verdad es que pese a vivir en la misma ciudad no habíamos tenido oportunidad de venir a ver a Esme este mes y yo sabía que Edward tenía ganas de verla-me alegra tanto verte, debes venir a ver a tu madre más seguido jovencito, me tienes abandonada.-lo reprendió

-Mamá no es para tanto, pero si te consuela yo también te he echado de menos, además entiendo que no puedas vivir sin tu hijo favorito-dijo mientras le sonreía a su madre.

Esme era una mujer ejemplar, tenía el mismo color cobrizo de pelo que Edward, y el mismo color de ojos, era una mujer cariñosa y bondadosa, le encantaba la actualidad y era muy creativa pues por eso era decoradora y diseñadora de interiores, toda la casa de los Cullen había sido única y exclusivamente decorada por ella. También tenía un gran gusto vistiendo, hoy vestía un bonito vestido de encaje negro con unos tacones altos (FP), Esme tenía buen figura, así que los tacones embellecían aun más su cuerpo.

Carlisle se acerco a mí, para saludarme.

-Bella, cada día estas más hermosa-dijo mientras me abrazaba-es un gusto volver a verte-dijo, Carlisle era como un padre para mí, siempre se porto muy bien conmigo incluso cuando su hijo me hacía llorar, era un hombre alto y rubio, tenía los ojos color azules con destellos dorados, era un hombre muy apuesto que tenia a todas las enfermeras loquitas por él, pero su corazón era solamente de Esme, la quería muchísimo y por ella daría la vida al igual que por sus hijos.

-Hola Carlisle, me alegro de verte-dije sonriendo, mientras se acercaba a saludar a Edward, de repente sentí que mis pies ya no tocaba el suelo.

-¡Bellitaaa!-sonreí al escuchar la voz de Emmett mientras me daba uno de sus abrazos de oso-sigues igual que siempre-me dijo mientras me dejaba sobre el suelo riendo.

Emmett era el hermano mayor de Edward y era el hombre más musculoso y grande que había visto en mi vida, aunque en el fondo era todo un niño dulce y mimoso, era moreno y alto, tenía los ojos verdes y su mirada era pícara y traviesa, siempre fue un rompecorazones, hasta que llego Rosalie, la hermana de Jasper, la cual conquisto su corazón.

-Emmett casi me asfixias-dije colocando mis brazos sobre mi cintura-deberías dejar de abrazarme así cuando estoy desprevenida.

-Ohh Bella qué gruñona estas, ¿es que no has dormido bien hoy?-dijo mientras Edward se acercaba a nosotros-Eddie deberías dejar dormir a Bella por las noches-comento con malicia a Edward, el cual odiaba que lo llamaran Eddie.-Si no, no hay quien la aguante el resto del día.

-Emmett yo también me alegro de verte-dijo Edward siendo irónico

-Oh Eddie te he echado tanto te menos-dijo mientras se abalanzaba sobre el comenzaba a abrazarlo a lo que Edward respondió intentando quitárselo de encima.

-Parecen niños, siempre se comportan como tales-dijo una voz que me resultaba familiar, volví mi cabeza y me encontré a Rosalie, tan guapa y espectacular como siempre, mi rubia amiga era la hermana gemela de Jasper y esposa de Emmett, llevaban 1 año y medio casados y les iba muy bien, ambos eran muy entregados y apasionados, Rosalie era una mujer espectacular, tenía un cuerpo de infarto y envidiable para muchas, era alta y tenía una larga y brillante melena dorada, sus ojos eran azules al igual que los de Jasper, era modelo, y había desfilado y posado para conocidos diseñadores en Estados Unidos, pero después de casarse con Emmett decidió dejarlo y centrarse en él, pues viajar le quitaba mucho tiempo y temía que eso les afectara así que ahora solo modelaba y promocionaba la ropa que diseña Alice.

-¡Rose! ¡Hola!-le dije mientras la abrazaba-estás impresionante-elogie lo hermosa que se veía con esos bonitos pantalones pitillo de tela nude y ese jersey de manga francesa color ocre, que llevaba encima de una camiseta de tirantes, conjuntado con unas altas sandalias color beige claro con una tira anudada al tobillo (FP)

-Hola Bella, tu también estas hermosa-dijo mirándome a los ojos, y pude ver en ellos un brillo especial, como si algo en ella hubiera cambiado.

-Bueno niños, vamos a comer que la comida está servida-anunció Esme

Todos nos dirigimos al gran comedor de Esme y tomamos asiento, Carlisle se sentó en un extremo de la mesa y Esme en el otro, en un lado se sentaron Emmett, Rosalie y Jasper y en el otro, Alice, Edward y yo. La comida pasó entre bromas y anécdotas, Esme había preparado lasaña, la cual estaba deliciosa, al final de la comida Carlisle fue a la cocina para coger el vino con el que brindaríamos, cuando todas las copas estaban llenas e íbamos a brindar Rosalie dejo su copa encima de la mesa, todos la miramos y ella comenzó a hablar.

-Lo siento Carlisle, Esme no quiero despreciaros el brindis pero Emmett y yo tenemos algo que deciros… -Emmett le tomo la mano con una gran sonrisa en los labios animando a su esposa a que hablara, su sonrisa parecía no ser suficiente para demostrar la felicidad que irradiaba el oso ¿Qué le pasaba para estar tan feliz?-no puedo beber nada de alcohol, ni lo podre hacer hasta dentro de 9 meses… -Rose sonrió y llevo y una mano hasta su vientre plano acariciándolo maternalmente.

Esme la miro con los ojos llorosos y emocionados

-¿Estas insinuando que estas… -su sonrisa se amplio- …embarazada cielo?

Rosalie solo pudo asentir con la cabeza feliz, Emmett al ver que su mujer no le salían las palabras decidió intervenir.

-Si mamá, esta hermosura me va a hacer papa-dijo Emmett besando a Rosalie en la mejilla-y a ti abuela-rio y a Esme se le escapo la primera lagrima de tantas que tenia contenidas de autentica emoción, ¡era su primer nieto o nieta!

-¡Oh! hijo, Rosalie soy tan feliz, mi primer nieto, es un bendición-dijo mientras abrazaba a Rosalie y después a Emmett felicitando a ambos, era realmente bonito ver esa escena, Esme seria la abuela mas consentidora del mundo.

Todos comenzaron a felicitar a Rosalie, Alice comenzó a dar saltitos pues estaba contenta porque podría vestir y comprar ropa para el bebe, Alice no paraba de decir que sería niño y que sería el mejor vestido del mundo… parecía mentira que Emmett fuera a convertirse en padre; me acerque a Rosalie para felicitarla.

-Rosalie, enhorabuena-dije mientras la abrazaba-vas a ser un madre estupenda-de eso estaba segura.

-Gracias Bella, es lo que deseo-me dijo sonriendo, aunque había restos de lágrimas en su rostro, pero eran lagrimas de felicidad, Rosalie siempre quiso ser madre, desde que la conocí lo supe, siempre había tenido un instinto muy maternal, y me sentía feliz de que por fin su sueño se fuera a cumplir-Espero que la próxima bueno noticia la des tú, ya es hora de que Edward y tu os caséis-me dijo guiñándome un ojo.

-Algún día Rose-sonreí

Edward me hablo una vez del matrimonio, pero yo le dije que quería acabar la universidad antes de casarme, pero ya había terminado mis estudios, e incluso estaba trabajando y yo deseaba tanto casarme con Edward, pero por ahora no habíamos hablado del tema, pero sin duda era algo con lo que soñaba pues quería a Edward en mi vida para siempre, lo amaba demasiado como para no poder concebir una vida sin él a mi lado.

Cuando todos felicitamos a Rosalie y le deseamos lo mejor, todos brindamos por ella y por su bebé.

La tarde pasó rápido, y Edward y yo decidimos que era hora de irnos a casa, nos despedimos de toda la familia, y Esme no nos dejo irnos sin prometerle que la visitaríamos más seguido. Nos montamos en el coche y nos pusimos el cinturón de seguridad antes de poner rumbo a casa, Edward y yo íbamos hablando de cosas sin importancia

-Amor-me llamó-te quedas esta noche conmigo ¿verdad?

-Aha-dije, ya que como estaba en vacaciones mañana no tendría que madrugar para el trabajo, y Edward esta semana la tenia libre así que no tenía que ir al hospital.

-Adoro que estés de vacaciones, te tengo más tiempo para mi solito-dijo a lo que yo sonreí, lo entendía perfectamente, yo también sentía eso, cuando él trabajaba lo veía muy poco, ya que en repetidas ocasiones tenía una emergencia en el hospital y se tenía que ir a veces incluso toda la noche-¿necesitas que pasemos por tu piso para coger algo?-

Me quede pensando un momento, repasando en mi cabeza la ropa que tenía en casa de Edward-mmm si, necesito coger algo de ropa limpia para mañana-dije

-vale cariño-dijo mientras ponía su mano sobre mi rodilla y le daba suaves caricias a mi pierna.

Paro en frente de mi edificio, me baje rápidamente y entre en él, llegue al piso y cogí algo de ropa, unos vaqueros y una camiseta, también tome algo de ropa interior ya que la que llevaba puesta iba a terminar algo empapada esta noche, de eso estaba segura, por ello cogí unos pares de conjuntos, lo metí todo en la bolsa de equipaje que tenía y me la colgué en el hombro.

Baje corriendo las escaleras del edificio y salí de él, metí la bolsa de equipaje en la parte trasera del coche y me monte en el asiento delantero junto al de Edward y me volví a poner el cinturón. En 15 minutos estábamos ya en su departamento, Edward metió el coche en el garaje y ambos subimos al departamento, cuando estuvimos dentro me dirigí a la habitación de Edward y ordené la ropa en el armario para que no se arrugara.

-Bella, amor-me llamo desde el salón-¿Quieres que pida una pizza para cenar o te apetece otra cosa?

-con una piza está más que bien-le respondí mientras terminaba de acomodar la ropa.

Saque la ropa interior y la guarde en uno de los cajones del armario que Edward me había dejado libre para que la guardara, pude comprobar que la señora Cope había lavado toda la ropa sucia que había, pues el cajón estaba prácticamente lleno de mi ropa interior.

Cerré el armario y me dirigí al salón que es donde estaba Edward, cuando llegue aun estaba hablando por teléfono, me coloque junto a él y pase mi brazo por su cintura abrazándolo, cuando colgó lanzo el teléfono al sofá y me devolvió el abrazo, ambos nos quedamos en silencio, pero en un silencio cómodo, enterré mi cara en su pecho y deposite un beso en el, justo en el lado en donde se encuentra el corazón, lo pude escuchar acelerarse, y yo sonreí, pues me hacía sentir bien saber que mi cercanía causaba esas reacciones en él.

Mientras esperábamos la pizza, preparamos la mesa para comer, hice una ensalada y saque un par de cervezas que tenia Edward en la nevera, pasados 25 minutos tocaron al timbre, Edward salió recoger y pagar la pizza, cenamos tranquilamente, después ordenamos la cocina, a Edward le sonó el teléfono, al parecer era del hospital, así que se puso a dar instrucciones utilizando términos que no entendía muy bien, le dije que iba a darme una ducha rápida para relajarme un poco, y que lo esperaría en la habitación.

Me desvestí y me di una ducha rápida, ya que Edward no tardaría mucho en terminar de hablar por teléfono, cuando termine de ducharme me puse el albornoz que Alice me había comprado y que misteriosamente había dejado aquí la primera vez que me duche en el departamento de Edward. Salí a la habitación y Edward aun no había llegado, como hacia muchísimo calor así que abrí las ventanas para que corriera el viento, me desenrede el pelo en el baño y cuando salí Edward estaba en la habitación, se había quitado los zapatos y los calcetines, supuse que los habría dejado en el cuarto de la lavadora, pues no los veía por ningún lado.

Se acerco a mí y rodeo mi cintura con sus fuertes brazos, él comenzó a andar y yo lo seguía dando pasos hacia atrás, hasta que mis piernas chocaron con el filo de la cama, Edward me miraba fijamente, sus ojos reflejaban amor, mucho amor.

-¿Ha pasado algo en el hospital?-pregunte, temerosa de que tuviera que marcharse

-No, nada amor, solo tenían unas dudas y les di algunas instrucciones-me dijo sonriendo-espero que no haya problemas esta semana-dijo mientras besaba la punta de mi nariz, yo respiré tranquila, la verdad no quería que se fuera, quería que se quedara conmigo.

Ambos quedamos en silencio, hasta que él lo rompió

-Te amo-susurró-te amo Bella, te amo tanto-yo sabía que me amaba, pues me lo demostraba, pero me encantaba escucharlo de sus labios

-Yo sí que te amo, eres lo mejor que me pudo haber pasado en la vida-dije mientras me acercaba a sus labios para besarlos. Su lengua delineó mis labios para después meterse en mi boca, poco a poco mis manos que estaban en su nuca fueron bajando hacia su pecho y lentamente comencé a desabotonar su camisa hasta que la quite de mi camino, ahí fue cuando pude admirar su pecho y su perfecto abdomen, baje mis manos por el hasta llegar a su V en la parte baja del estomago, cuando mis manos tocaron la parte más baja de su V, Edward mordió mi labio, a lo que yo respondí con un gemido de placer.

Empecé a juguetear con el botón de su pantalón hasta que lo solté y baje su cremallera, comencé a bajarle los pantalones pero fue él quien termino de quitárselos, Edward quedo en ropa interior, mientras que yo aun estaba en albornoz, el comenzó a juguetear con el cinturón del albornoz mientras seguía besándome, sus labios nunca abandonaron mi piel, ahora él estaba besando la base de mi cuello, comenzó a bajarme la manga de un brazo para así poder besar mi hombro y posteriormente mi brazo, yo empecé a tocar el elástico de sus bóxers, podía sentir su erección chocar con mi estomago, me encantaba saber que era yo quien lo excitaba de esta manera.

Edward termino por deshacer el nudo que tenía el cinturón del albornoz y lentamente comenzó a deslizarlo hacia atrás, hasta que finalmente me lo quito y este cayó al suelo dejándome totalmente expuesta a él. Comenzó a besar mis pechos y se llevo mi pezón a su boca, yo solo pude echar la cabeza hacia atrás, pues el placer que estaba sintiendo era grandísimo, paso su lengua alrededor de mi pezón y yo gemí.

-mmmm-era lo único coherente que podía decir

-Amo tus pechos, son redondo y perfectos-dijo mientras besaba mi otro pecho-en realidad amo todo lo que es tuyo. Eres jodidamente perfecta preciosa.- Ahhh me encantaba que me llamará así, era el dulce apodo que solía utilizar para mí.

Lentamente le fui bajando los bóxers hasta que cayeron al suelo, su erección era enorme, no podía esperar a tenerlo dentro de mí. Poco a poco me fue recostando en la cama, quedando el encima mío, pero sin dejar su peso sobre mi cuerpo, su lengua fue bajando hacia mi abdomen, donde deposito varios besos y me dijo que me amaba, siguió bajando hasta que llego a mi centro, donde comenzó a besar la parte interna de mis muslos, para luego comenzar a besar mi centro y juguetear con mi clítoris

-mmmm… Bella estas tan mojada amor- susurró sobre mi vagina-tan lista para mí-sabía que estaba sonriendo arrogantemente al comprobar lo mucho que él me excitaba.

Comenzó a lamer mi clítoris para luego meter la lengua en mi vagina, me volvía loca cuando Edward me hacía el amor con la boca, aunque no se podía comparar con tener su miembro en mi interior

-mm… ¡Ahh!-grité-ahí… ¡sí! justo ahí, no pares amor….sigue-gemía mientras metía toda su lengua en mi cavidad-mierda Edward… ¡sí!-

Edward metía su lengua en mi centro mientras que con su pulgar presionaba mi clítoris, si seguía así no aguantaría mucho mas.

-Edward… ahh… ¡SI!… ¡Si, Si, Si!-gritaba y gemía completamente descontrolada-me voy a correr cariño

-Eso es Bella, córrete para mí, amor-me dijo sobre mi vagina-quiero sentirte, vamos dámelo cariño-su voz era ronca

No aguante mucho más, me corrí, tuve uno de los orgasmos más grandes de toda mi vida, Edward bebió cada gota que salió de mi.

Edward volvió a devorar mis labios con mucha pasión haciendo que saboreara mi propia esencia, definitivamente lo necesitaba dentro de mí, necesitaba sentir su cuerpo dentro del mío

-Edward-susurré sobre sus labios-te necesito….dentro…. -gemí

-Siempre cariño-susurró y de una sola estocada me penetro, los dos gemimos en respuesta, una ola de placer llego a nuestros cuerpos, Edward se dio la vuelta quedando yo encima de él, le di un beso en la mandíbula y me incorpore para comenzar a montarlo.

Mi cuerpo saltaba sobre el suyo, me sentía llena y completa cuando él estaba en mi interior. Nuestros cuerpos comenzaron un vaivén, y nuestras respiraciones eran entrecortadas.

-Ah… ahh… ummmm…. -gemía Edward- más fuerte más-

Obedecí sus órdenes y comencé a moverme más rápidamente, estábamos a punto de llegar al orgasmo, sentía como el miembro de Edward palpitaba en mi interior y como mis paredes comenzaban a apretarse alrededor de su miembro.

-¡EDWARD!… ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!… - gritaba

-¡B-BELLA!... dios preciosa… gime mi nombre-pidió-hazme saber que te gusta cómo te hago el amor, que soy el único que te hace sentir así

-¡Sí! ¡Edward si!, tú y solo tú eres el que me tiene así-dije mientras me restregaba en el-Sigue cariño no pares, házmelo duro, métemela hasta el fondo

-Ohhh ¡joder! Bella me voy a correr-gritaba y ¡uhg!, como me ponía ver a Edward así

-Yo también Edward… mmm… ¡Ahh! ¡Si! ¡Sí! ¡Sí!-

-Córrete conmigo Bella, córrete

Estaba a punto de llegar, mis paredes apretaron fuertemente el miembro de Edward y en unas estocadas más me corrí llegando a un fuerte orgasmo, Edward siguió y en 2 estocadas mas alcanzo su propio orgasmo, llenándome con su semen.

Caí sobre su pecho y sentía su respiración entrecortada, ambos nos quedamos unos momentos en silencio, recuperándonos, esto había sido intenso..

Edward me abrazo fuertemente y yo apoye mi cabeza en el hueco de su cuello.

-Te amo Bella-susurró-y no quiero que te separes nunca de mi, te necesito en mi vida Bella Swan

-Y yo a usted Dr. Cullen-dije mientras besaba su cuello-sabe creo que me duele un poco aquí-dije sonriendo con picardía, Edward debió pillar mi indirecta ya que pude sentir nuevamente su erección

-¿Dónde?¿Aquí?-dijo mientras besaba mi labio inferior, yo negué con la cabeza-mmm creo que tendré que revisarla a fondo, podría ser grave-dijo mientras me daba la vuelta y se posicionaba sobre mi cuerpo, donde volvió a besarme y donde volvimos a amarnos, como lo haríamos siempre.

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Importante: (FP) significa "Foto en mi Perfil", inicialmente ponía (foto en mi perfil) pero Idta me dio la idea para cambiarlo, y la verdad es que me gusto mucho, porque así no interrumpía tanto la lectura, por lo que la acepte de buen gusto ^.^

Como veréis he cambiado solo algunas cosas que creo que así quedan mejor (bueno y en este capi he incluido un pequeño flash back ^^) voy quitar los rr contestados (recordáis que antes los contestaba al final de cada capi?), pero ya sabéis cualquier rr que dejéis lo contentaré por mensaje privado o si no tenéis cuenta lo contestaré por aquí, eso no cambia :) ¡Un beso y nos leemos en el 3!

¡IreneCullen17! GRACIAS POR TU AYUDA! CREO QUE LA NECESITARÉ DE NUEVO! jajajaja ¡No sé qué haría yo sin ti! :) Thank you!