Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra maestra de Stephenie Meyer, yo sólo los tomé prestados para que protagonizaran esta historia.

Enséñame el Paraíso

"Si pensé que no me podía pasar algo peor… estaba equivocada, porque saber que entierran a un ser querido te desgarra el alma, más si estuviste cerca de acompañarlo… pero todavía no había llegado mi hora, y ella me dejó una misión… cuidar de ellos"

Capitulo 1

19 de julio 2008 10:56 PM

Sola…

Llegué a casa agotada después de haber pasado casi veinticuatro horas en el hospital cuidando a mi prima Tanya que estaba luchando contra la leucemia que la consumía lentamente. Estacioné mi auto en el garaje, quería llegar a dormir y recuperar fuerzas pero lamentablemente no sería posible porque el auto de él estaba en la entrada de mi casa.

Seguramente me esperaba para seguir insistiendo en que le prestara dinero, no entendía su urgencia, de un tiempo para acá su comportamiento había cambiado y se había vuelto un hombre muy agresivo; perdió su trabajo y a partir de ese momento nuestra relación se había vuelto una completa pesadilla.

Pretendía controlar todos mis movimientos, quería que le indicara cada paso que daba, pero se negaba a acompañarme cuando se lo pedía alegando que no quería ser un mantenido, que todo se solucionaría si yo le prestaba el dinero que me pedía para montar su propio negocio.

Vivía una constante batalla psicológica con él, había días en que se mostraba tierno como al principio de nuestra relación, pero había otros días en que era un ogro insoportable que me culpaba de todas las cosas malas que le pasaban. Si salía con mis amigos me echaba en cara el hecho de que yo disfrutara de la vida mientras él pasaba por ese mal momento y lo dejaba solo en su miseria.

Poco a poco me fui alejando de mis amigos y únicamente me dedicaba a mi trabajo en la editorial de mi padre para evitar esos enfrentamientos. Pero si había algo a lo que me negaba dejar de hacer era estar pendiente de la salud de mi prima, si hasta se opuso a que donara mi medula para que Tanya tuviera la opción de salvarse, después de una gran discusión en donde le dejé claro que nada ni nadie me lo impediría y que si no le gustaba que se fuera de mi vida me dejó en paz con ese tema, sabía que no tenía ninguna opción de ganar en ese asunto.

Ahora sólo quedaba esperar que Tanya se recuperara de la neumonía que la había afectado para llevar a cabo la operación. Me quedé unos minutos en mi auto reuniendo fuerzas para soportar lo que fuera que me esperaba en casa con él.

Salí del auto y entré a casa por la puerta que conectaba al garaje con la cocina, me serví un vaso de agua sin siquiera encender la luz de la cocina, escuchaba la televisión en la sala con un partido de futbol a volumen alto.

Cuando salí de la cocina con el vaso de agua en mis manos lo que vi me dejó paralizada; allí en el mueble de la sala de mi casa estaba mi novio muy apasionado con mi hermanastra Leah. De la impresión dejé caer el vaso de mi mano y fue el sonido del mismo al estrellarse en el piso lo que los alertó de mi presencia.

Leah brincó del mueble tratando de arreglar su ropa y salió corriendo dejándome sola con él; quien tenía el rostro crispado de la furia por haber llegado en un mal momento, pero esto sería lo último que soportaría de él, lo quería fuera de mi vida para siempre.

-Mal momento de llegar Bella – me dijo mientras se acercaba a mi tratando de amedrentarme, pero lo que él no sabía es que ya no era la idiota que se dejaba manipular por él, verlo allí y todo lo que me había hecho era suficiente para que reaccionara, ¡Había tenido suficiente! - ¿es que no podías tardar… digamos media hora más? - me preguntó sínicamente

-No eres nadie para decirme a qué hora debo llegar a mi casa, si querías tirarte a Leah muy bien podrías habértela llevado a un hotel…. Ah claro discúlpame, no tienes dinero para pagar uno y ella no es tan generosa como yo…

-¡Cállate perra! ¿Qué querías? Si ni siquiera eres lo suficiente mujer para darme sexo, hace meses que no estamos juntos porque siempre tienes algo que hacer y es más importante que estar con tu novio. En cambio tu hermanita ha demostrado ser una tigresa en la cama, y lo que acabas de interrumpir es una fantasía de ella de mancillar el sillón de su querido papito – me dijo disfrutando su relato y sentí cómo mi estómago se revolvía con la información. Leah, la luz de los ojos de mi padre, quien ha estado por encima de su propia hija resultó ser una basura igual que él.

-Lárgate, ya no tienes nada que hacer aquí – le dije dejándome llevar por toda la furia que había ido acumulando en todos los meses que había durado este infierno.

¿Cómo había aguantado tanto esto? Si ni siquiera había tenido un orgasmo con él en nuestros mejores tiempos. ¿Qué necesidad tenía yo de aguantar toda esta pesadilla sólo por miedo a estar sola?, definitivamente no valía la pena esta condena a la que me había atado.

-¡Por supuesto maldita frígida!, para lo único que sirves es para darme dinero, pero ya me cansé de suplicarte, me lo darás por las buenas o por las malas – me amenazó.

-Que te lo de Leah… si es más mujer que yo que también te pague por tus servicios, ¡fuera de aquí, se te acabó el juego! – le grité. Y ese grito fue el detonante del primer golpe que me dejó aturdida y me hizo caer encima de los vidrios del vaso que se había estrellado al encontrarlo a él con Leah. Sentí como un vidrio me cortaba cerca de mi ojo izquierdo y la sangre comenzó a nublarme la vista.

A ese golpe siguieron otros acompañados de insultos. Yo me defendía en la medida de mis posibilidades, la furia de haber soportado tanto maltrato me mantuvo alerta evitando los golpes más peligrosos; clavé mis uñas en su rostro, le propiné golpes que dejaron muy lastimadas mis muñecas y como último recurso usé mis dientes para defenderme de la amenaza que salió de sus labios entre golpes

-Ahora terminaré contigo lo que interrumpiste con tu hermanita, te enseñaré lo que es un verdadero hombre – me dijo antes de golpearme en la sien y todo se volvió negro…

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-Bella…

Escuché que me llamaban y al reconocer la voz abrí mis ojos tratando de encontrar a la persona que me hablaba.

-¡Tanya! – grité abrazándola fuertemente mientras las lágrimas nublaban mi vista y sólo percibía como una niebla blanca a nuestro alrededor. Lo único que me importaba era que ella estaba bien y había venido a salvarme de la pesadilla que estaba viviendo ¡como siempre! Salvándome del dolor, aunque no entendía cómo había llegado hasta donde estaba.

-Bella no te rindas por favor, tú eres fuerte y debes seguir adelante – me dijo viéndome fijamente a los ojos.

¿Cómo hago Tanya? Duele mucho, nunca pensé que llegaría tan lejos – le dije con la voz entrecortada por el dolor que sentía en todo mi cuerpo. Tanya me llevó hasta un banco que no había notado pero no era de extrañar ya que apenas podía abrir los ojos.

-Bella prométeme que vas a denunciarlo, y que nunca más en tu vida vas a permitir que nadie te lastime de esa manera, ¡no lo prometas…. ¡Júralo! – me habló suplicante.

-No tienes que pedirme que lo prometa, lo que él me hizo no tiene perdón y ya no tengo miedo Taa… ya no – y ella al escucharme llamarla por el diminutivo que usábamos desde niñas sonrió tristemente lo que me hizo reaccionar y tratar de ver dónde nos encontrábamos.

Era un sitio algo extraño, veía todo blanco y con una especie de neblina, poco a poco mi golpeada cabeza se fue aclarando - ¿Dónde estamos? – le pregunté al borde de la desesperación – Taa esto te puede hacer daño ¿Cómo…– Tanya me interrumpió negando con la cabeza.

-No tenemos mucho tiempo Bella…yo no tengo más tiempo, sólo he retrasado un poco el final – dijo lo último con un hilo de voz – Bella necesito que me prometas otra cosa… que cuidarás de ellos y de ti, que no te derrumbarás y sacarás todo ese valor que llevas dentro, que cuidarás que sean felices. No me queda tiempo Bella, me duele dejarlos pero así estaba escrito.

-No te rindas Taa…. ¡por favor!. Ellos te necesitan, yo te necesito, me quedaré aquí contigo, no te dejaré sola – le dije llorando al entender sus palabras

-Bella, no me estoy rindiendo, simplemente se agotó mi tiempo, esté donde esté velaré por ustedes y siempre seguiré presente en sus corazones. No te rindas Bella, cuida de ellos y de ti ¡Por Favor!

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-La recuperamos – escuché que decía una voz a lo lejos – indícame las constantes.

-Presión arterial y pulso estabilizándose – decía otra voz pero no entendía nada ¿Dónde estaba Tanya? ¿Quiénes eran esas personas que escuchaba? ¿De quién hablaban?, estaba luchando por salir del aturdimiento en que me encontraba.

Cada centímetro de mi cuerpo dolía, y con el dolor venían los recuerdos… maldito… ya las voces a mi alrededor no eran importantes, tenía que salvarme, él no me vencería.

Y como si se tratase de una película las imágenes se repitieron desde que decidí volver a casa después de pasar la noche cuidando a Taa y lo encontré en la sala de mi casa con mi hermanastra Leah, la… apenas me vio salió corriendo como la cobarde que es.

Y él, se quedó muy tranquilo y sonriendo con descaro después de haberse quitado la máscara. Sus palabras quedaron grabadas en mi piel, porque cada una venía acompañada de un golpe y con la promesa de que terminaría conmigo lo que tuvo que interrumpir con "mi hermanita a mi llegada"

Ya sabía que él era una mentira, que había un interés oculto en su supuesto amor, pero confirmarlo a golpes es la peor manera de hacerlo, y peor aún… la incertidumbre que me ahogaba al no saber si había logrado su cometido porque de pronto con un golpe en mi sien me hizo perder el sentido.

-Está recuperando el conocimiento Dr. Call - escuché decir a una mujer cuando comencé a abrir los ojos. Apenas pude abrir mi ojo derecho, el izquierdo palpitaba con mi cabeza y muchos sonidos retumbaban en mi cabeza.

-Srta. Swan, soy el Dr. Embry Call, se encuentra en la Sala de emergencias del Northwest Hospital, se encuentra aquí por contusiones múltiples, no intente hablar, en unos momentos le quitaremos el tubo en lo que estemos seguros que puede respirar por su cuenta – me indicó cuando comencé a esforzarme por hacerlo pero algo me lo impedía. El doctor se acercó y después de asegurarse que no había riesgo me quitó el tubo.

Necesitaba saber cómo había llegado allí, si ese maldito me había… – Srta. Swan, la ha traído un joven llamado Emmett Mc Carty ¿lo conoce?

-Si – le respondí con una voz completamente extraña, sin fuerzas y vacía

-Es importante que nos diga la verdad por su seguridad, ¿fue McCarty su agresor?

-¡No! – Negué al borde de un ataque de nervios. Ese maldito no dañaría también a mi amigo – Fue Jacob Black - dije dejándome caer en un profundo sueño que poco a poco aliviaba todo el dolor que sentía mi cuerpo, pero eso nunca podría aliviar el dolor de mi alma.

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21 de julio 11:00 AM

Desperté y una luz blanca me cegó en cuanto abrí mis ojos. Estaba totalmente desorientada, no sabía en dónde me encontraba y el dolor de cabeza no me ayudaba en nada a orientarme hasta que escuché que alguien se acercaba a mí.

-¡Al fin despiertas pequeña, nunca más vuelvas a asustarme así, no soportaría perderte a ti también! – esa voz… Emmett estaba aquí preocupado por mí, lo pude notar en su voz que denotaba angustia y… pesar

- ¿Dónde estoy? – le pregunté con mi voz ronca y sintiendo una gran molestia en mi garganta - agua por favor…

-Claro peque – me dijo acercándose a mí y vi como servía un poco de agua y tocaba un botón en la pared para después acercar el vaso a mis labios – poco a poco, ya vendrán a revisarte, me tenías muy preocupado.

-Lo siento – le dije después de beber cortos sorbos de agua. Me dolía todo el cuerpo y cualquier esfuerzo me agotaba.

-Tonta Bella, no tienes que disculparte, para eso estamos los amigos, espero que no seas tan horrible como lo fui yo cuando me operaron de la apéndice y cuidaste de mi – dijo tratando de sonreír pero a pesar de que solo podía verlo con un ojo noté que esa sonrisa no llegaba a sus ojos, había algo más en su mirada que en mi aturdimiento no lograba descifrar. Cuando iba a preguntarle, la puerta de la habitación se abrió y entraron una enfermera y un doctor.

-Veo que ya ha despertado Srta. Swan, por si no lo recuerda soy el Dr. Embry Call y la atendí cuando llegó a urgencias – me dijo mientras comenzaba a revisarme - ¿Cómo se siente? – preguntó a la vez que con una linterna examinaba mi ojo lastimado.

-Como si mi novio me hubiese caído a golpes con intensiones de matarme – respondí sombríamente y me vio con seriedad – Dr. Call, por favor necesito que sea completamente sincero conmigo.

-Bien, es lo justo, ¿podría dejarnos a solas? – le preguntó a Emmett y vi que mi amigo se dirigía a la puerta asintiendo pero lo detuve.

-¡No! por favor… lo necesito, no tengo problemas y confío plenamente en él – terminé de pedir con un hilo de voz porque me dolía hasta respirar.

-Bien, si es lo que usted desea, pero debo informarle que la policía está afuera esperando que usted les pueda dar su declaración – me informó.

-No me niego a declarar, pero por favor dígame de una vez… los daños. Luego haré la declaración y pondré la denuncia – le dije con dureza, ya que estaba comenzando a desesperarme por la espera.

-Bien Srta. Swan…

-Bella, por favor llámeme Bella – le pedí.

-Bella, ¿Podría decirme su nombre completo?

-Isabella Marie Swan

-¿Qué edad tienes? – siguió preguntándome mientras me examinaba con una linterna en el ojo

-22 años – le contesté al borde de la desesperación

-Bella ingresó hace treinta y seis horas con contusiones múltiples. Mientras la reconocíamos sufrió un paro respiratorio donde casi la perdemos – cuando el Dr. Call dijo estas palabras Emmett dejó caer su cabeza al lado de la mía, era su manera de darme apoyo porque tenía las manos con férulas, y cada parte superior de mi cuerpo estaba lastimado - el paro fue producto de una de sus costillas fracturadas que le perforaron un pulmón y tuvimos que operarla de emergencia.

-¿Qué más? – le pregunté tratando de llegar a lo que realmente me estaba atormentando.

-Tuvo una conmoción cerebral debido a los golpes sufridos, y eso le estará ocasionando frecuentes dolores de cabeza, su ojo izquierdo ya se ha desinflamado con el tratamiento al igual que todo su rostro, tuvimos que darle unas puntadas en su ceja izquierda, afortunadamente no había ningún vidrio en la herida ni en el ojo. – siguió explicándome y yo sentía que estaba dando largas para llegar hasta el punto que me preocupaba.

-Dr. Call, tengo una pregunta que hacerle ¿habían signos de abuso sexual? – le pregunté para poder salir de una vez de esta maldita incertidumbre.

-Si – me respondió dejando salir el aire que estaba conteniendo al escuchar mi pregunta.

-¿Tomaron muestras? – pregunté mientras escuchaba a Emmett maldecir entre dientes y jurar que lo mataría.

-Es el procedimiento Srta. Bella…

-Bien – lo interrumpí – esas pruebas serán importantes porque quiero a ese hombre tras las rejas, eso no me va a devolver la dignidad, pero ¡maldita sea! … ¿Hay algún otro daño? – pregunté rogando a Dios que la respuesta fuese negativa y que su acto cobarde no me dejara consecuencias.

-No, afortunadamente no hubo daños internos, y le administramos un medicamento que reduce las posibilidades de un embarazo no deseado.

-Gracias Dr. Call, aunque estaba tomando anticonceptivos agradezco la previsión, ¿Cuánto tiempo debo estar aquí recluida? Debo ir a ver a mi prima que está hospitalizada aquí mismo, aunque no creo que sea buena idea que me vea con esta cara de película de terror, ella no debe sufrir ninguna emoción fuerte, pero si no me ve se va a angustiar.

-Todavía debe quedarse unos días más, apenas ayer comenzó a respirar sin necesidad de oxígeno pero su estado aún es delicado

-Bella…. - dijo Emmett en un quejido que me hizo verlo preocupada, algo estaba pasando

-Emmett, dime por favor que Tanya no se ha enterado de lo que me pasó, sabes que eso la perjudicaría muchísimo – le dije al borde de las lágrimas y con una angustia inmensa que cada segundo crecía más y más dentro de mí.

-Bella… ¡oh peque no sé como decirte esto mi pequeña pero debes ser fuerte! – me dijo y tomó aire llenando sus pulmones para serenarse, pero cada segundo que pasaba sin hablar me llenaba de miedo.

-Oso, habla de una vez por favor – le supliqué mientras recordaba vagamente mi sueño con Tanya mientras estaba en urgencias, no podía ser eso que estaba pensando.

-Bella, Tanya… ella… – un sollozo escapó de su pecho y después de alejarse bruscamente de mi mientras decía cosas para sí mismo y luego volvió a acercarse a mí y comenzó a acariciar mi cabeza en un gesto tierno pero en sus ojos veía dolor e impotencia – Ella no resistió más Bella, nuestra saltamontes ya no está con nosotros – dijo mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, y al escuchar esas palabras todo encajó para mí.

No fue un sueño, yo estuve con ella… yo también me había ido pero sus palabras fueron claras, no era mi momento y le prometí cuidar de ellos… y de mí.

Sentí cómo mi corazón se paralizaba y el aire comenzaba a faltar en mis pulmones, era un dolor horrible, un vacío irreparable que nada puede llenar, un dolor que ninguna medicina puede aliviar, se fue…

De pronto no supe más de mí porque el Dr. Call sacó a Emmett de la habitación entraba un ejército de enfermeras y doctores para atenderme. Se escuchaban las alarmas de los aparatos a los que estaba conectada pero todo eso sucedía para mí en otra dimensión, porque yo me sentía en un mundo vacío, en un agujero donde todo era oscuridad y me dejé llevar por el dolor, por la pérdida, ya no tenía razones para seguir luchando y me dejé ir…

Holaaaa aquí estoy yo con una nueva historia, es algo nuevo para mí porque por primera vez voy a explotar mi vena dramática que bien escondida la tenía, no se asusten que a pesar del triste comienzo poco a poco saldrá el sol, esta es una historia de superación y tocará temas muy importantes para las mujeres así que espero que les guste….

Gracias a mi beta querida del alma que ha sido mi gran maestra en el drama Betzacosta TQM amiga

Bueno un beso grande y nos seguimos leyendo

Gine ;D