Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra maestra de Stephenie Meyer, yo sólo los tomé prestados para que protagonizaran esta historia.

Contiene escenas rating M.

Enséñame el Paraíso

"Juro solemnemente que mis intensiones no son buenas, son buenísimas".

Capitulo 19

"Familia"

Bella POV

-Edward… - traté de interrumpirle pero él continuaba balbuceando su preocupación. Yo negué con la cabeza aturdida y sintiéndome libre por primera vez en mucho tiempo, libre para desear lo que antes no me había permitido, porque existía el temor de que ese hombre viniera arruinarnos. Lo miré y sonreí idiotamente -. ¡Edward! - le grité y él se calló por un segundo y me miró preocupado - Cásate conmigo…

-¿Estás tratando de distraerme? – Me preguntó Edward cuando pudo salir del shock causado por mi pregunta.

-¿Te estás negando? Después no podrás convencerme, ésta es tu única oportunidad – le dije sonriendo para aliviar la tensión de su rostro.

-¡Demonios sí! Siempre logras sorprenderme y dejarme sin palabras, Bella, ¿sabes cuánto tiempo llevo pensando en la mejor manera de pedirte que te cases conmigo? A la mierda el tiempo, a la mierda todo, solo quiero que seas mi esposa – anunció antes de besarme con desesperación.

-Siento interrumpirlos – nos habló Sam después de aclararse la garganta –, pero los paramédicos están esperando por ustedes para hacer su trabajo. Bella debes ir al hospital y luego declarar – me explicó mientras los paramédicos comenzaban a chequearme apartando a Edward de mi lado.

-Ya la revisé y está bien – protestó Edward cuando los paramédicos comenzaron a revisarme.

-Es nuestro trabajo señor… - replicó el paramédico que me revisaba.

-Doctor Cullen – le contestó pagado de sí mismo.

-Bien doctor Cullen, entonces conoce el proceso - dijo el paramédico apartándolo para seguir con su trabajo.

Edward se mantuvo a mi lado dejando el espacio necesario para que los chicos me revisaran y me trasladaran a la ambulancia que me llevaría al hospital para descartar alguna lesión; vi que Charlie era trasladado en una camilla, me había olvidado de su presencia y me sentí mal por eso, pero desde joven había aprendido a ignorarlo para que no me doliera su rechazo.

Las horas pasaron con rapidez y cuando por fin estuve libre de exámenes y declaraciones a la policía Edward, Carlisle que nos había alcanzado al hospital y yo nos disponíamos a salir cuando Charlie entró al cubículo donde estaba.

-Bella ¿podemos hablar? – Me preguntó cabizbajo, yo solo asentí y Edward salió del cubículo junto a Carlisle después de dejar un beso en mi frente.

-Te espero afuera – me susurró y salió.

-Hija, no tengo palabras para agradecerte lo que hiciste por mi – comenzó a hablar y no pude evitar estremecerme al escucharlo hablarme de esa manera y sobre todo llamarme hija, no lo hacía desde antes de su divorcio con Renée.

-Te repito lo que te dije cuando llegué, no lo hice por ti, sino por mí, no podía permitir que Jacob me siguiera jodiendo la vida - le hablé fieramente.

-Lo siento – susurró mientras se acercaba a mí un paso más.

-¿Qué es lo que sientes, Charlie? ¿No creer en mi palabra cuando esta pesadilla comenzó, o no ser el padre que necesitaba después del divorcio? – Le pregunté sacando toda la rabia que había reprimido a lo largo de los años -. ¿El poner a Leah por encima de mí relegándome siempre al rincón más apartado de tu vida?

-¡Todo! – Me gritó quebrándose delante de mí.

-Es demasiado tarde, Charlie, todavía me duele saber que no fui lo suficientemente buena para que te enorgullecieras de mí, duele tu rechazo cuando estuve en un hospital al borde de la muerte, fuiste a verme una sola vez, mientras que con ella dejaste todo atrás y hasta te mudaste para estar con ella aún cuando quiso destruirte y nunca te quiso – le recriminé sin piedad y no permitiéndome llorar.

-Perdóname, hija, tú eres fuerte y no me necesitabas como me necesitaba ella – trató de explicarse pero sus palabras sencillamente me sonaron vacías, no tenían sentido para mí y no quería seguir desperdiciando mi tiempo entendiéndolo, no valía la pena.

-Si mi perdón es necesario para que puedas estar en paz contigo mismo, entonces te perdono, pero no te quiero en mi vida, me acostumbré a no tener padre… Que seas feliz, Charlie – le dije mientras me ponía de pie y me dirigía a la salida –. Y lo peor es que eras importante para mí, pero fuiste lo suficientemente ciego para no verlo nunca. Adiós - susurré y me fui a los brazos del hombre que me esperaba afuera y que me había hecho ver lo que era el verdadero amor de padre, Edward.

Salimos del hospital en silencio, Edward y Carlisle me dieron espacio para asimilar lo que había pasado con Charlie, apoyándome en silencio y haciéndome sentir que para ellos siempre significaría algo.

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Cinco meses después

¿Por qué hacen los trajes de boda con tela pica pica? Afortunadamente había podido escoger un traje sencillo sin volantes estrafalarios y completamente horribles. No creo que aguante mucho tiempo con esta cosa puesta, confío en la capacidad de Edward para querer despojarme de este vestido en la primera oportunidad, se lo agradeceré enormemente.

-Mami, esto pica – se quejó Kate haciendo puchero mientras agarraba el cuello de su vestido separándolo de su piel.

-Lo sé, hija, a mi me pica en las piernas – le dije mientras soplaba en su cuello que se estaba poniendo rojo por el roce de la tela. Busqué en mi tocador y encontré talco, se lo apliqué y al parecer mi medida desesperada funcionó.

Comencé a subirme la ceñida falda para aplicar el remedio en mis afectadas piernas cuando entró el comando del terror para hacernos salir rumbo a la iglesia donde se celebraría la boda.

-¿Bella, qué haces? – me preguntó Renée al borde del colapso.

-¿Salvando mis piernas? – le dije a forma de pregunta –. Si no quieren un espectáculo en plena ceremonia necesito aplicarme talco en las piernas, o me desnudaré sin que me importe el sacerdote, los obispos ni el mismísimo papa – terminé de decir de forma amenazadora apuntándola con el talco en mi mano.

-Bien, apúrate que ya vamos tarde. Rosalie y Alice esperan por nosotras y está bien que la novia llegue tarde pero ya tenemos diez minutos de atraso – trató de apaciguarme ayudándome a subir mi vestido.

-Renée deja eso que yo la ayudo, tú ve a ayudar a las chicas de la otra habitación – le ordenó tía Carmen a mi madre y ella sin decir más salió de la habitación dejándonos un poco más tranquilas.

-Estás hermosa, Bella – me dijo sonriéndome mientras me ayudaba a aplicarme el talco.

-Gracias, tía – le contesté devolviendo su sonrisa.

-Tanya, donde quiera que esté sé que está feliz por ustedes, al igual que Eleazar y yo; Edward y Kate no pudieron encontrar mejor mujer que tú, mi niña – dijo con la emoción a flor de piel y logrando quebrar un poco mi estabilidad, las lágrimas amenazaban comenzar a formarse.

-Tía… - intenté hablar pero no me dejó continuar.

-Las palabras no hacen falta, querida, son felices y eso es lo que importa y ni se te ocurra llorar y dañar tu maquillaje o tendrás que enfrentar la furia de tu madre – me dijo riéndose logrando que me calmara de inmediato, lo cierto era que no necesitaba la furia de mi madre en este momento.

Terminamos de reacomodar mi vestido y me alcanzó mi ramo de flores el que tomé con una mano y a mi hija con la otra y salí detrás de mi tía, a las dos nos embargaba la emoción y las palabras sobraban.

Afuera de nuestra casa nos esperaba la limusina que nos llevaría hasta la iglesia donde ya debían estar esperando los hombres, no veía a Edward desde que veinticuatro horas atrás fue exiliado junto a Emmett, Phill, y mi tío Eleazar. Ansiaba verlo, en estos meses desde que terminó la pesadilla nos habíamos vuelto inseparables, tanto que las ultimas veinte horas se me habían hecho eternas, ni siquiera valía pensar en la recompensa que me prometió cuando me quejé de que todo esto era un sacrificio absurdo en la llamada que se robó diez horas atrás.

Afortunadamente el camino no fue muy largo, si hubiese durado cinco minutos más escuchando el repaso de mi tía Carmen y de Renée de las funciones de todo el mundo me hubiese salido corriendo y llegado caminando a la iglesia.

Al fin estaba en el umbral de la iglesia, los invitados dispuestos en los bancos y en el altar estaban Edward, Jasper y Emmett esperando pacientemente. Kate se situó delante de Alice mientras yo me quedaba atrás junto a Rosalie.

La marcha nupcial comenzó a sonar y ellas a caminar hacia el altar, de pronto los recuerdos de otra boda asaltaron mi mente, y recordé a Edward parado esperando a la novia, su mirada mostraba todo el amor que sentía del que yo fui testigo.

Mi cuerpo comenzó a temblar de forma descontrolada, "Yo no quiero una boda como la de Tanya", gritó una voz en mi interior de forma desesperada.

-Bella ¿estás bien? – me preguntó Rosalie preocupada al verme estremecer.

-Lo estaré en unos segundos – le aseguré mientras comenzaba a tomar fuertes respiraciones para calmar mi ansiedad.

-Eso espero, no quiero dar a luz en plena iglesia y si no te mueves la boda no se celebrará – me informó de forma amenazante logrando que me enfocara en lo que debía hacer.

-Ya estoy bien – le dije mientras le sonreía y apretaba mi agarre en el ramo que tenía en mis manos.

-Al menos ya no estás verde – me dijo James a quien no había visto llegar.

-No vomitaré, así que ya pueden caminar – les dije antes de iniciar mi camino hacia el altar.

Cuando llegué a mi lugar Edward tomó mi mano y gesticuló un ¿estás bien? Yo asentí ligeramente todavía sintiendo que temblaba y rápidamente me coloqué en el lugar asignado según el protocolo que tanto repitió mi madre en el camino a la iglesia, si no lo hacía era seguro que ella hubiese acabado el trabajo del innombrable.

Observé a Edward y le sonreí ligeramente sintiendo que la calma me invadía, él sonrió de vuelta y en ese momento sentí que no existía nada más que nosotros dos y nuestra Kate que en un principio se mantuvo quieta escuchando al sacerdote pero después de cinco minutos la inquietud le ganó y comenzó a pasear alrededor de los primeros bancos.

Siguió la ceremonia y llegó el momento de los votos, de pronunciar el tan anhelado "Sí quiero" a la persona que amas, comencé a temblar nuevamente al darme cuenta que esa frase la puedes pronunciar con el mismo sentimiento fuera de una iglesia, en un juzgado… dónde sea. En un sitio donde no significara tanto, de nuevo la incertidumbre de suplantar a Tanya, Edward me había reiterado una y mil veces que ese no era el caso, que él me amaba a mí y que aunque siempre iba a sentir amor por Tanya por su vida juntos y lo que le regaló antes de irse, eso no se comparaba con lo que ahora sentía por mí.

Sin embargo, instintivamente yo quería apartarme de todo lo que él había vivido con ella, y creo que no tanto por las comparaciones como por respeto, quería mi vida con él, no una continuación de la de ella.

-¿Estás bien? – volvió a gesticular Edward hacia mí logrando que prestara atención a lo que sucedía. Aunque no podía moverme ni hablar asentí y sonreí para tranquilizarlo.

Cuando llegó la hora de entregar los anillos, mi pequeña se acercó de manera graciosa hasta el altar, cuando el sacerdote los tomó se dio la vuelta y regresó corriendo hasta donde yo estaba preguntando si lo había hecho bien logrando que todos los que estaban cerca rieran.

El amor, una palabra pequeña en letras pero inmensa en lo que representa. Te cambia la vida, la vuelve de cabeza y la endereza sin que puedas hacer nada al respecto.

He pasado mi vida experimentando varios tipos de amores o la carencia de ellos y todo para encontrar el verdadero.

Desde niña ansié el amor de mi padre, un amor que debía ser puro y dado sin explicaciones o peticiones, solo porque existe desde tu nacimiento. Aunque en mi caso no sucedió así. Por años me culpé de esa falta de afecto, creí que algo estaba mal en mí, que no era material digno para amar porque la persona que debía ser incondicional solo veía defectos. Aunque ahora pienso que no es así, que supe la realidad, que hay padres que no saben amar y que es culpa de ellos, no tuya, igual una parte de mi ser resiente no poder ser de las personas a las que sus padres amaron tan fácilmente. E igual una parte de mi quisiera que él estuviera aquí, sentado en la primera fila, y mirándome con orgullo, en vez de estar lejos y con un perdón de mi parte tan distante. Espero algún día poder dárselo.

Aunque sí conocí un amor incondicional, mi prima Tanya, mi madre Renée y mi amigo Emmett, pero como todo es un ciclo cada uno de ellos hizo su vida y al yo quedarme sola caí en las redes de él, quien me enseñó otro tipo de amor… los que matan.

Todavía me reprocho por haber sido tan idiota, por estar tan necesitada de afecto y débil para caer en una situación tal de violencia, en una agresión física y psicológica. Aunque sé que no fue mi culpa. Jasper todavía me repite que no es mi culpa. Que la culpa fue de él.

Ahora entiendo que amor no es violencia, no es dolor, ni maltrato. Quien te ama te cuida y te respeta, no te veja ni te golpea, no te insulta o denigra. No humilla. No mata, solo da vida.

Pido a Dios que ilumine a esas personas, hombres y mujeres que están atrapados en ese tipo de relaciones para que encuentren el camino del amor a sí mismos, para que puedan diferenciar las relaciones y afectos que te hacen mejor persona de los que te lastiman y denigran.

No es fácil recuperarte de esas relaciones, tu autoestima queda tan golpeada que ni se atreve a asomarse, pero si tienes personas que te aman a tu lado, esas personas te ayudarán a salir adelante, fortaleciéndote y enseñándote a amarte.

Y en todo ese proceso encontré lo que siempre había buscado… en la forma de un hermoso regalo de cuatro años ahora. Que me dio el amor incondicional que tanto había buscado y en el hombre que nunca creí que seria para mí. El destino se llevó a mi soporte, la mujer que fue mi ejemplo por mucho tiempo y me entregó a ese hombre que está frente a mí. A quien de verdad amo profundamente y quien me hizo sentir por primera vez lo que era ser amada y deseada como un hombre lo tiene que hacer con una mujer.

Quien me enseño en verdad que era el amor…

Y agradezco al cielo por no haberlo alejado de mí, y a Tanya por dármelo, aunque me duele que no esté aquí a mi lado de alguna manera pienso que fue un regalo de la vida por su pérdida. Porque para tenerlo a él, ella ya no estaría más a mi lado.

Los aplausos comenzaron a sonar sacándome de mis pensamientos y unos segundos después sentí que los labios de Edward se posaron con suavidad en los míos por un breve momento hasta que se separó de mí.

-Estabas muy pensativa – me dijo mientras me sonreía.

-Estaba agradeciéndole a Dios y a la vida el ponerte en mi camino, a los dos – le dije señalando a Kate con los ojos ligeramente humedecidos ya que la emoción me invadía.

-Nosotros agradecemos eso también – me contestó mientras comenzábamos a aplaudir como el resto de los invitados.

Rosalie y Emmett estaban radiantes, mi oso al fin había cumplido su sueño de encontrar el amor de su vida, Rosalie estaba feliz Emmett se convirtió en el príncipe azul con el que soñaba casarse desde niña.

Los seis meses de embarazo la tenían hermosa, sus ojos brillaban con una luz especial mi tía Carmen junto a mi tío Eleazar fueron los primeros en acercarse a felicitar a los nuevos esposos, para ellos era muy importante la felicidad de su ahijado a quien consideraban su hijo.

Edward, Kate y yo decidimos salir y esperar que pasara el alboroto para felicitarlos. Nos fuimos directamente al auto de Edward para esperarlos en el hotel donde se celebraría la recepción.

Los novios llegaron unos minutos después que nosotros, y el comando del terror siguió haciendo de las suyas cuidando los detalles de la fiesta. Edward y yo nos manteníamos al margen de ellas para evitar un dolor de cabeza seguro.

Después del brindis, por fin pudimos acercarnos para felicitar a los novios. En cuanto nos acercamos Emmett me envolvió fuertemente en sus brazos.

-Bella ninja, ¿sabes que te amo? Eres mi hermanita y siempre ocuparás un lugar especial en mi vida, aunque ahora estén Rosalie y Lilian – me dijo bastante emocionado mostrándome una vez más lo que es el amor fraternal.

-También te amo mi oso tonto, y sé que Rosalie cuidará bien de ti y Lilian será una niña muy afortunada al tenerte como su padre – le dije mientras acariciaba su rostro – Deseo que sean muy felices, no todo será fácil ni color de rosas, pero se tienen el uno al otro y a Lilian, y si eso no es suficiente, me llaman y voy a rescatarlos – bromeé con los dos ya que Rosalie se había unido a nuestro abrazo junto a Edward.

-Gracias, Bella, por ti conocí a Emmett, y sé que hablas en serio en lo del rescate, no olvido que ofreciste patearme el trasero si le hacía daño – dijo y nos soltamos a reír.

-Bella ninja, creo que hablaré con mis amigos de los comics para patentar el personaje – se burló Emmett haciéndome recordar el ataque de furia con el que me recibió después de mi llegada de Phoenix.

-Bueno, chicos, después hablan de negocios, ahora a bailar – nos sorprendió tía Carmen a todos y terminó con nuestros cinco minutos de tranquilidad.

La fiesta siguió su curso y Kate después de correr y jugar gran parte de la noche llegó hasta la mesa donde estábamos sentados hablando y riendo en familia.

-Mami pica – se quejó otra vez del cuello de su vestido, yo tenía rato sintiendo la molestia en mis piernas así que Edward tomó la oportunidad para escaparnos.

Estaba bastante frustrado porque en una escapada que hicimos al baño no pudo levantar la falda de mi vestido por estar tan ceñida a mi cuerpo.

Nos despedimos de todos y nos fuimos a casa, al llegar desvestimos y acostamos a Kate después de aplicarle una crema para aliviar la picazón y la pequeña cayó rendida sin mucha pelea después de tanto ajetreo.

Edward me tomó en brazos y me llevó a nuestra habitación, porque desde que informamos a todos de nuestra relación él se había instalado definitivamente en la mía.

Sin palabras me despojó de la tortura llamada vestido, para repetir el proceso que hizo con Kate y aplicar la crema en mi cuerpo.

-¿Ahora si me vas a decir lo que te tenía tan angustiada en la iglesia? – Me preguntó mientras sus manos masajeaban mis piernas.

-¿Prometes que me dirás lo que en verdad piensas después que te lo diga? – Le pregunté de vuelta recordando su reacción de cuando le pedí matrimonio.

-Lo prometo, dime amor – me volvió a pedir.

-No quiero casarme… es decir sí quiero, pero no con una boda como la de Emmett, ya tú tuviste una así…

-Bella, respira amor, te dije que lo haríamos a tu manera, no me importa si la quieres hacer como la boda de los príncipes de Gales, o si quieres una boda sencilla en casa, yo lo que deseo es hacerte feliz y poder llamarte Isabella Cullen – me tranquilizó tomando mi rostro entre sus manos.

-Seremos solo tú, Kate y yo – comencé a decirle mientras quitaba su corbata, ya él se había quitado el saco de su traje al salir de la fiesta –. No quiero ser acometida por el comando del terror, sin duda atacaría a mi madre y te tendría que casar con una presidiaria – le dije y comenzamos a reír.

-Son peligrosas, no quiero arriesgarme a ser yo quien las ataque al ver que te estresan – me informó cuando paramos de reír y yo seguía desabrochando los botones de su camisa, de pronto su rostro se ensombreció.

-¿Qué pasa? – le pregunté frunciendo el ceño.

-Ayer antes de ser exiliado llamó Charlie, no pude contarte antes y hasta ahora lo recuerdo – me explicó mientras yo sacaba su camisa por completo dejando su pecho desnudo frente a mis ojos.

-¿Qué quería? – le pregunté a media voz, todavía me costaba aceptar la súbita preocupación de Charlie por mí, me costaba creer que su interés era sincero y no por la amenaza de Emmett de destruir su editorial.

-Saber cómo estabas, ¿no vas a darle una oportunidad? – Me preguntó Edward mientras acariciaba mi espalda y desabrochaba mi brassier.

-Aún no me siento preparada para creerle, tuve que esperar muchos años para que me tratara como su hija, ahora que él espere a que yo lo pueda ver como mi padre. Fueron muchos años luchando para que me quisiera Edward, ya te lo dije, ahora necesito tiempo, debo limpiar mi alma de todo rencor. – Saqué todo lo que sentía por dentro respecto a Charlie mientras luchaba con su pantalón y la cremallera que se había quedado trabada.

-Cuando estés lista, amor – me dijo antes de comenzar a besarme con suavidad, por fin había logrado despojarlo de su pantalón el cual cayó por sus caderas.

Rompimos nuestro beso cuando nos faltó el aire, y comencé a besar su pecho, deteniéndome en sus sensibles pezones, sus gemidos resonaron en la habitación cuando lo liberé de sus bóxer negros y lo tumbé en la cama.

Quité sus medias dejándolo completamente desnudo y a mi merced, yo me liberé de mi tanga quedando desnuda igual que él.

Esta noche quería experimentar algo nuevo, algo que no me había atrevido a hacer pero que en el fondo me moría por sentir. Esta noche lo probaría.

Comencé a besar sus piernas, usando mis labios, lengua y dientes, Edward jadeaba y susurraba mi nombre, lentamente fui subiendo alternando las piernas, hasta que llegué a su gloriosa erección.

Repartí besos en su cadera haciéndolo estremecer, y se sobresaltó cuando tome su erección en mis manos y dejé un beso en la mojada punta de su pene haciendo que se sentara de golpe en la cama.

-Bella, amor, ¿qué haces? – me preguntó acariciando mi mejilla.

-Juro solemnemente que mis intensiones no son buenas, son buenísimas – le dije sonriendo -. Quiero hacerlo Edward, deseo probarte – le aseguré viéndolo a los ojos hasta que asintió –. Ahora siente y disfruta – ordené mientras poco a poco lo metía en mi boca saboreándolo por primera vez.

El que haya dicho que hacer sexo oral es fácil, lo hizo con un pene pequeño, Edward estaba muy bien dotado y tuve que hacer varios intentos para poder controlar mi respiración y hacer un trabajo decente con mi boca.

Él comenzó a marcar el ritmo colocando sus manos en mi cabeza enredándolas en mi cabello, recordé lo que Rosalie y Alice me explicaron respecto al sexo oral y me enfoqué en disfrutarlo.

Nunca imaginé sentir placer sin ser acariciada, y en este momento lo estaba sintiendo, el poder dar placer a la persona que amas es el mejor afrodisíaco que puedes tener, mi centro estaba casi líquido de deseo de escucharlo gruñir y gemir de placer por las caricias que le daba con mi boca, su sabor era extraño, y a la vez intoxicante.

Después de esta noche me declaro completamente adicta a Edward, a su piel, a sus besos, a su calor, a su sabor.

De pronto sentí cómo su pene se tensaba más en mi boca y cómo era separada de él de forma inesperada, emití un gemido de frustración que se vio ahogado cuando me tomó en sus brazos y me acostó en la cama.

-Eres jodidamente peligrosa con tu boca, futura señora Cullen – me dijo con voz entrecortada mientras cerraba sus ojos con fuerza –. No quiero acabar solo, quiero que lleguemos juntos - informó besándome para luego voltearse de manera que su cabeza quedó entre mis piernas y la mía entre las suyas… el famoso sesenta y nueve.

Su lengua encontró mi clítoris rápidamente y comenzó a lamerlo de manera torturante, bebiendo y tomando toda mi excitación llevándome rápidamente a la locura, tomé su erección primero con mi mano, acariciándolo y haciéndolo gemir justo en mi centro lo que multiplicaba mi placer.

Mi boca retomó la tarea de saborearlo mientras mi mano masajeaba sus testículos logrando que se estremeciera con vehemencia, ambos gemíamos en el otro lo que aumentaba nuestro placer.

Me sentía al borde del orgasmo y sentí que volvía a tensarse como preámbulo a su mayor placer, me penetró de golpe dando justo en mi punto G haciendo así que estallara en un delicioso orgasmo mientras él estallaba en mi boca bañando parte de mi cara y mi pecho con su semilla.

Me sentí marcada de por vida por él y no me avergonzaba de eso.

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Al día siguiente, despertamos los tres en la cama, y Tobby a los pies de ella, era un cuadro que se repetía los fines de semana, y que todos disfrutábamos de esos minutos que eran solo nuestros, era nuestra burbuja familiar mientras veíamos dibujos animados. De pronto Edward recibió un mensaje en su celular y saltó de la cama.

-Hora de levantarse, hoy es un día muy especial – nos dijo sorprendiéndonos a Kate y a mí.

-¿Qué celebramos? – le pregunté después de bostezar ruidosamente.

-Nuestra boda – me respondió mientras sonreía de medio lado haciendo saltar mi corazón.

No hicieron falta más palabras, Edward siempre cumplía lo que decía y hoy cumpliría mi deseo, no hacía falta celebración porque nuestra fiesta será la convivencia. Kate y yo saltamos a sus brazos, éste era el comienzo de una nueva etapa en nuestras vidas, siendo una familia con todas las de la ley.

Fin

Travesura realizada

=:=

Aaawww ya terminó, pero aún nos queda el epilogo así que…

Gracias por sus reviews, y por su linda compañía en el desarrollo de esta historia, me hace feliz saber lo que sienten, aquí tienen una amiga con los brazos abiertos para ustedes.

Graciasalaschicassincuentaque dejaron su hermosa huella en el capítulo 18 y a quienes no pude agradecer:

AnaMasen:NohaynecesidaddemataraEdwardXD!

Ilovetwilight: Besos linda XD

Camela:TambiénamoaEdward,esperoqueteguste!

Maria125:

Olivitha:Elchuchotuvounbuenfinal,almenoselquemuchasquerían,gracias!

EdithCulenQueridasupequeerasaunqueseteolvidóponerelnombre,mealegraquetehayagustadoysi,selevolóelanimaljajajajajajajabesos.

Paola:GraciasportucompañíaXD

Besos.

Misamores,lasinvitoaparticiparenelHappyHalloweenContest,anímenseaescribirysinoseatrevenpuesleanlashistoriasyvoten!Sedivertirán,aquílesdejoellink:http://www.fanfiction.net/u/3326265/Happy_Halloween_Contest

(yasabensinespacios)

GraciasamiBetaquerida,Betzacostaporsuincondicionalamistadycompañíaenestalindaaventura.Tequieroamiga;D

Nos leemos en el epílogo ;D.

Las quiero

Gine ;D

Cambio y fuera.