Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra maestra de Stephenie Meyer, yo sólo los tomé prestados para que protagonizaran esta historia.

Enséñame el Paraíso

"Cuando pierdes a alguien importante sientes que tu mundo se derrumba a pedazos, si tienes a tu alrededor alguien que te soporte y comparta tu dolor eres capaz de superarlo y levantarte, ¿Pero cómo haces cuando pierdes parte de ese soporte haciéndote pasar por ese dolor nuevamente y tu otro pilar está entregado a la muerte? "

Capitulo 2

"Mutilado"

Emmett POV

23 de Julio 11:45 P.M.

-Emmett, ¿Por qué no vas a descansar un poco? Yo me quedo con ella – me dijo Renée al verme otro día más al lado de Bella esperando que reaccionara, desde hace más de 48 horas que no veo sus ojos ni escucho su voz, mi peque pitufa se está rindiendo y todo por mi culpa si tan solo… - ella necesita verte bien Emmett, sabes muy bien que si te ve en ese estado te va regañar.

-Daría cualquier cosa porque abriera sus ojos en este momento y me diera el peor regaño de mi vida – le dije con voz rasposa por tener cuarenta y ocho horas sin dormir y haber llorado como un niño pequeño que se pierde en una multitud.

Ayer me tocó estar en el entierro de mi saltamontes, no podía dejar de despedirme de ella. Renée se quedó cuidando de mi pitufa muy a mi pesar. Del cementerio regresé desesperado al lado de ella para estar allí cuando abriera sus ojos. Pero todavía la mantienen medicada para evitar que se altere de nuevo aunque eso es inevitable, cuando recupere la conciencia buscará las maneras de salir de aquí en busca de Tanya. "Mierda ¿Cómo coño la ayudo a salir de esto?"

No se trata sólo del dolor de haber perdido a su hermana del alma… Tanya, también debe afrontar el dolor del abuso del cuál fue víctima. Jacob me pagará cada una de las lágrimas que mi pequeña ha derramado.

-Emmett, ve a descansar hazlo por Bella – me pidió Renée nuevamente.

-Sólo iré a darme una ducha y cambiarme, siento que huelo a…despedida, dolor, muerte y no quiero que ella se sienta peor – le dije mientras dejaba un beso en su frente y luego tomaba mi chaqueta para salir de la habitación de ese hospital donde sentía que con cada minuto que pasaba mi desesperación aumentaba.

Me monté en mi coche y me quedé unos minutos perdido en mis pensamientos.

Mierda… me sentía como la peor mierda del mundo. No había nada que me sacara de ese estado deplorable en el que me encontraba desde que sentí la necesidad de ir a verla, algo en mi pecho me decía que debía ir por ella, que me necesitaba pero ¡Maldita sea no llegué a tiempo!

Le fallé… Tanya me lo había pedido, me dijo que no la perdiera de vista porque algo nos decía que el mal nacido de Jacob podría hacerle daño y no pude hacer nada por evitarlo. Y como si eso no fuera suficiente tuve que ser yo quien le dijera que nuestra saltamontes se había ido.

Dolía… tanto que me faltaba el aire, quería pararme en medio de la calle y gritar, quería preguntarle a Dios ¿Por qué?... no era justo.

¡No es justo Maldición! Tanya apenas tenía veintisiete años, un esposo que la adoraba y una hija de apenas un año, una bebé que no disfrutaría a su maravillosa madre por culpa de esa maldita enfermedad que la venció cuando teníamos grandes esperanzas de que sanara.

No es justo que Bella esté en una especie de coma porque su maldito novio la golpeó y la violó y cuando despierta de esa agresión se encuentra con que su hermana del alma había perdido la lucha contra la leucemia.

Nuestras vidas dieron un giro de trescientos sesenta grados cuando descubrieron la enfermedad de Tanya al salir embarazada.

¿Puede un corazón resistir tanto dolor? ¿Cómo haré para seguir adelante sin mi saltamontes y sobre todo para que mi pitufa salga de ese estado?

Sé que Bella es fuerte, desde pequeña lo ha sido y era muchas veces la que nos ponía los pies en la tierra a Tanya y a mi cuando pasábamos los veranos juntos siendo unos chiquillos. Ella a pesar de ser la menor era la más madura de los tres y siempre encontraba la solución a los problemas que causábamos.

Fue ella la que me sentó un día y me hizo ver que estaba perdiendo mi tiempo y mi vida al no pensar en estudiar una carrera; fue ella la que me hizo ver mi habilidad con el diseño y hasta me vendió la idea de que juntos podíamos crear una empresa de publicidad, ella sería la mente creativa y yo con mi habilidad para el diseño desarrollaría los diseños de sus campañas y así fue como estudiamos mercadotecnia, publicidad y diseño juntos.

Me sentía mutilado y al borde de un abismo, ellas dieron sentido a mi vida cuando perdí a mis padres siendo apenas un joven de dieciocho años, si no me perdí en el mundo de los vicios y la mala vida fue gracias a ellas, sobre todo gracias a Bella y al carácter que me ponía ya que a pesar de su baja estatura sabía cómo ponerme en mi sitio.

Por eso no puedo perdonarme el haberme alejado un poco de ella cuando comencé una relación con Renata. Bella entendió los celos que causaba en mi novia y sin reproches se fue alejando para darme mi espacio y que siguiera con mi vida.

No me di cuenta que por un falso amor le negué a mi amiga nuestro sueño de formar nuestra empresa publicitaria, y estando Tanya felizmente casada y yo supuestamente con la mujer de mis sueños ella decidió irse a Forks a trabajar con su padre.

¡Maldita sea la hora en que volvió a Forks! Al regresar allí conoció al perro de Jacob y empujada por la soledad creyó las falsas palabras de amor que escondían las peores intensiones. ¿Cuántas cosas pasaste y no me las contaste por no preocuparme?

No estuve para ella… y ella siempre ha estado para mí y lo demostró cuando se presentó en mi casa al enterarse de que yo había terminado mi relación con Renata al descubrir que su amor no era otra cosa que el interés por el dinero que había heredado de mis padres. Y por ciego y estúpido no noté la tristeza que nublaba sus ojos, fue Tanya la que me lo advirtió. Y sin embargo en vez de hacer algo para ayudarla esperé a que fuera ella la que viniera a mí, luego vino la enfermedad de Tanya y dejé a Bella para después y eso casi le cuesta la vida.

No sé cómo llegué a casa, estaba tan perdido en mis reproches que manejé de manera autómata sin darme cuenta de lo que pasaba a mí alrededor. Estacioné el vehículo y vi que ya pasaban las doce de la noche, otro día que se fue y todo sigue igual de jodido y doliendo hasta la madre.

Subí a mi apartamento con la intensión de darme una ducha, comer algo y volver al hospital. Sólo que al salir de la ducha me recosté un rato en mi cama para relajar mis músculos entumecidos por los sillones incómodos del hospital y allí las interminables horas de espera, dolor y angustia me pasaron factura hasta que inevitablemente el sueño se apoderaba de mí. "necesito descansar para cuidar de ella"

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.

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El odioso sonido de mi teléfono celular me hizo brincar en mi cama asustado y desorientado. Ya había amanecido y el sol entraba por las ventanas dejándome aturdido, no encontraba el teléfono y caí al suelo enredado entre las sabanas. Me levanté desnudo cuando pude procesar que el sonido provenía desde el bolsillo del pantalón que estaba en el piso.

Mientras lo sacaba dejó de sonar y mi mente se aclaró de golpe cuando al revisar las llamadas perdidas vi el número de Renée.

-¡Bella!

Marqué el número de Renée mientras sacaba unos pantalones y una camisa del closet sin fijarme en lo que hacía. Cuando Renée me contestó escuché sus sollozos y sentí que mi corazón se paralizaba de miedo.

-Emmett… Bella se fue, se escapó del hospital – me dijo y mi miedo se disparó de sólo imaginarla perdida.

-Yo la encontraré – fue lo único que dije antes de trancar la llamada y vestirme rápidamente para buscar a mi pitufa.


Bella POV

24 de Julio 7:00 A.M.

Tanya ya no está. Es lo único que mi conciencia me grita en los escasos segundos de lucidez antes de volver a caer en la oscuridad. Ya no volveré a escuchar su risa, ni me despertará temprano los fines de semana para decirme que debía ir a su casa, ya no me pediría consejos para sorprender a Edward… ya no está.

Desde que Emmett me lo dijo sentí que mi corazón ya no tenía fuerzas para seguir latiendo. Me dejé envolver por la oscuridad con la esperanza de volver a sentir sus brazos sostenerme y decirme que todo saldría bien, que todo esto era una pesadilla pero yo sabía que era cierto.

No sé cuánto tiempo ha pasado pero no soporto estar aquí atrapada. Debo ir con ella, necesito decirle todo lo que tengo dentro de mí, cuando despertaba en la madrugada mis lentos reflejos no me permitían desconectarme antes de que llegara la enfermera a medicarme de nuevo y la oscuridad me volvía a atrapar.

Cuando escuché a Emmett llorar como un niño a mi lado me partió el alma. Él estaba sufriendo y yo no podía hacer nada por consolarlo, debía hacer algo para que mi oso no volviera a caer en el pozo de la tristeza que casi lo consume cuando perdió a sus padres.

Mi corazón se rompió más cuando escuché sus palabras pidiéndome que volviera a él, que no soportaría perderme a mí como a sus padres y a su saltamontes, que le había dolido como la mierda ver como su hermana del alma se perdía entre la tierra.

Mi madre también lloraba y me pedía perdón por estar lejos siendo feliz mientras yo vivía una pesadilla, que era su deber de madre haberme protegido y me había fallado, quería decirle que no tenía nada que perdonarle, nadie sabía que me iba a pasar esto.

Esta madrugada logré pedirle a la enfermera que no me durmiera, que estaba bien y necesitaba estar consciente, no sé que habrá visto en mi cara pero asintió y me dijo que si me alteraba tendría que medicarme de nuevo.

Pasé las horas antes de que amaneciera viendo a mi madre acurrucada en el sofá en una posición bastante incómoda, su tristeza se reflejaba en su sueño, todos estábamos sufriendo la ausencia de Tanya. En esas horas pensé en la manera de salir de aquí, tendría que esperar hasta que amaneciera y mi madre fuera por café para despejarse.

Cuando vi que René se removía cerré mis ojos para que creyera que seguía durmiendo. Se levantó del sillón y escuché sus pasos acercándose a mí hasta que sentí como acariciaba mi cabello.

-Hola mi bebé, hoy podré pedirte perdón, el Dr. Call me dijo que ya te quitaría la medicación para mantenerte dormida, todo va a estar bien, mamá está aquí para cuidarte y ya nada malote va a pasar, mamá te protegerá – me dijo suavemente y tuve que esforzarme para no comenzar a llorar, ella quería cuidar de mi y protegerme pero ¿Cómo me va a proteger del dolor que siento?

Besó mi frente suavemente y sentí que fue hasta el baño. Mientras estuvo allí traté de tomar aire profundamente pero mis costillas fracturadas me recordaron el salvajismo del cual fui víctima y una rabia comenzó a formarse en mi corazón.

¡Maldito Jacob! Me robaste mi dignidad, mis ilusiones, mi vida perfecta, y trapeaste el piso conmigo y todo por el maldito miedo a estar sola. ¡Maldito miedo! Odio sentirlo.

No me dejaré vencer por ti, te lo juro Jacob Black que vas a lamentar haber abusado de mí, aunque no haya estado consciente durante la violación me siento sucia, vas a lamentar el haberme manipulado y doblegado para tu conveniencia, cada golpe te lo devolveré el doble eso te lo juro.

Mi madre salió del baño y se acercó de nuevo a mí – Iré por un café, ya regreso mi pequeña – me dijo y volvió a dejar un beso en mi frente.

Cuando escuché la puerta de la habitación cerrarse abrí mis ojos y comencé a buscar con mis torpes manos enyesadas el botón de la cama para sentarme, mi cuerpo pesaba y no podía moverme mucho, debía ser precisa y lo más rápida posible con mis movimientos para que no me descubrieran.

Después de unos minutos eternos pude sentarme en la cama y poner los pies en el piso. Un mareo me alertó de que debía tomarme las cosas con calma o perdería todo el esfuerzo, cuando la habitación dejó de darme vueltas me levanté con la ayuda del paral donde se sostenía una bolsa de suero casi terminada, apenas podía mover los dedos de mi mano izquierda y la derecha estaba completamente enyesada.

Lentamente pude acercarme hasta donde debía estar guardada mi ropa, tuve suerte al ver que Renée había llevado unas mudas, encontré un mono deportivo me fui hasta la cama para sentarme y colocármelo.

Perdí valioso minutos vistiéndome pero era necesario si no quería llamar la atención al salir de la habitación. Sólo me puse el pantalón y cuando me iba a colocar una franela la intravenosa no me lo permitía por lo que me la arranqué y mordí mi labio y apreté los dientes para no hacer ruido, pero esa acción fue más dolorosa que arrancar la aguja con mis manos torpes.

Al ponerme la franela fui hasta el baño sosteniéndome de todo lo que encontraba en mi camino. Cuando por fin llegué al espejo la imagen que vi allí me dejó impactada, tenía una sutura en mi ceja izquierda y el ojo aunque ya no estaba inflamado si estaba morado, de hecho casi toda mi cara estaba de ese color, mis labios hinchados y rotos. Con mi imagen en el espejo sentí que mi odio crecía y mi determinación por hacerle pagar todo este sufrimiento se hizo inquebrantable.

-Ya basta de miedo, es hora que pague – me dije, y con dedos temblorosos me puse el cabello de manera que tapara mi cara lo máximo posible.

Salí del baño y fui hasta donde estaba la ropa, había visto la cartera de René allí y unas gafas oscuras, las tomé y después luché para sacar el dinero, daba gracias a Dios que mi madre estaba tardando ya que no había podido moverme tan rápido como había estimado.

Me puse una chaqueta ancha de Emmett que estaba allí guardada - Gracias por ser despistado oso, esto me sirve para ocultar mis manos – me dije y sin perder más tiempo salí lentamente de la habitación, debía ser cuidadosa para no llamar la atención y si hubiese querido correr para escapar no hubiese sido posible porque apenas podía caminar.

El esfuerzo de mantenerme lo más erguida posible era muy doloroso, sentía que me faltaba el aire y cuando intentaba inhalar fuerte para recuperar el aliento sentía que me quemaba por dentro. Me fui guiando por los carteles que indicaban la dirección de salida ya que no tenía ni idea de en que piso me encontraba.

Me dirigí hasta los ascensores y todo el tiempo me mantuve con mi cabeza gacha para que nadie pudiera percatarse de mi estado, además que no podía ocultar lo doloroso que me resultaba cada movimiento.

Llegué a planta baja sin que nadie notara que yo era una paciente escapando, estaba alerta de los altavoces por si informaban algo pero gracias a Dios no hubo ningún tipo de alertas. Al cruzar las puertas casi suspire de alivio ya que alcance mi objetivo sin problemas, un taxi estaba llegando y mientras sus pasajeros se bajaban tuve tiempo de acercarme sin necesidad de esforzarme, me subí y le indiqué al conductor mi destino.

En el trayecto me concentré en recuperar el aliento y pasar el dolor que el esfuerzo me dejó. Cuando el chofer me indicó que habíamos llegado, le di el billete que había sacado de la cartera de René y le dije que se quedara con el cambio, me bajé y fui hasta la oficina de información.

Allí me atendió un señor que no pudo disimular la impresión que le dio mi aspecto y muy amablemente me llevó hasta el lugar donde estaba ella. En lo que me quedé sola sentí que mis fuerzas me abandonaron y caí de rodillas en la grama mientras un alarido desgarrador salía de mi pecho.

"Lo que vive en nuestro corazón no se extraña, porque vive allí por Siempre"

Tanya Cullen

17 – 04 – 1983

19 – 07 – 2008

¿Cómo no extrañarte? ¿Cómo seguir adelante sabiendo que ya no estás? Esas eran las preguntas que me hice al leer su epitafio. Y entre lágrimas los recuerdos comenzaron a bombardear mi memoria… cuando llegué a Pheanix a la edad de seis años después del divorcio de Charlie y Renée y estabas feliz porque viviríamos al fin juntas como hermanas, y comenzaste a decir a tus amigos del colegio que tu hermanita al fin había llegado para quedarse para siempre…

-Tú lo dijiste Taa, que sería para siempre… - dije al vacío, el vacío que en este momento sentía en mi alma.

Mi corazón se contrajo de tristeza y bajé mi cabeza casi enterrándola en mi pecho para tratar de controlar mi defectuosa respiración. Si era doloroso respirar para mí, era más doloroso hablar con el vacío.

-Te ibas a curar y pelearías conmigo cuando malcriara a Kate, se supone que seguirías llamándome los sábados a las siete de la madrugada para contarme tus cosas porque era el momento en que podías hablar tranquila mientras Edward dormía – le hablaba a su lápida entre sollozos - Se supone que yo iría a acompañarte las noches en que Edward tuviese guardia y te ayudaría con mi ahijada. Me dijiste que me presentarías a muchos colegas guapos de tu esposo para que dejara a… la pesadilla y fuera realmente feliz ¿Cómo ser feliz ahora? y no… no me salgas con que a quien se ama vive siempre en nuestros corazones porque el mío está destrozado – seguí hablando, necesitaba decirlo en voz alta, sacar este dolor que me ahogaba y mis lágrimas bajaban por mis mejillas sin control.

Sentía como la tierra todavía fresca y suelta se hundía bajo mis rodillas, y quería seguir hundiéndome para llegar hasta ella y perderme en sus brazos que siempre me reconfortaban cuando no me sentía bien. Porque Tanya era más que mi prima mi hermana, mi confidente, mi cómplice y la única capaz de saber cómo me sentía realmente

-¿Se te olvidó que teníamos que ayudar al oso a encontrar a la mujer de su vida? ¿Ahora quién me ayudará a espantar a las brujas como Renata?, el oso Taa… él está sufriendo mucho y eso también me duele, ya me conoces… sabes que no soporto ver a mis seres queridos sufriendo

Tomé una larga y lenta respiración para seguir hablando, me costó recuperar mi voz ya que el llanto me dejaba sin aliento.

-Tanya, no creas que estoy olvidando mi promesa sabes que soy una mujer de palabra, yo… cuidaré de ellos y no te preocupes por mi que ya saldré delante de ésta, sabes muy buen cual es mi lema, "no importa que te caigas lo importante es que te levantes antes de que te vea Emmett o lo lamentarás"

Al decir mi lema una pequeña sonrisa se asomó en mi cara pero no duró mucho

-Ayudaré a Edward a cuidar de Kate y a seguir adelante, aunque nos cueste un mundo seguir adelante… no quiero arriesgarme a desatar tu furia y que me reclames cuando al fin pueda ir a tu lado.

Y eso era lo que más deseaba, estar al lado de ella y dejar de sentir este dolor, no hablo del dolor físico porque eso pasa, me refiero al dolor que tengo clavado en mi alma rota.

-Te prometo también que nunca más permitiré que nadie me haga daño como lo hizo él, y le haré pagar por todo. No sólo los golpes sino por haberme quitado la oportunidad de estar contigo en tus últimos minutos, eso es una promesa – dije llevando mi mano derecha hasta el lugar donde sentía mi corazón palpitar rápidamente.

Qué extraño, mi corazón sigue palpitando pero yo me siento sin vida, mi cuerpo resiente cada latido, cada respiración y cada movimiento por mínimo que sea, pero prefiero ese dolor al dolor que siente mi alma.

De pronto a mi memoria vino un retazo de aquel sueño extraño que tuve…

-Bella no te rindas por favor, tú eres fuerte y debes seguir adelante – me dijo viéndome fijamente a los ojos.

-No me rendiré, pero ¿de verdad soy fuerte? No lo sé, si lo soy ¿Por qué permití que él llegara tan lejos? ¿Por qué no lo alejé de mi vida y caí en su manipulación?... te equivocaste al decirme que soy fuerte porque es mentira – dije con rabia y otro recuerdo vino.

Bella necesito que me prometas otra cosa… que cuidarás de ellos y de ti, que no te derrumbarás y sacarás todo ese valor que llevas dentro, que cuidarás que sean felices.

-Cuidaré que ellos sean felices Taa. Kate te amará tanto como si estuvieras en su día a día, yo me encargaré de que conozca a su madre y de que sea una niña feliz, bastante que te esforzaste por traerla al mundo y ella es un angelito que merece ser muy feliz y Edward… también velaré por él para que no se deje llevar por el dolor.

Abracé mi cuerpo lastimado buscando algo de calor.

-También cuidaré de mis tíos, no los he visto aún porque me tenían drogada, y tuve que escapar para poder venir a hablar contigo.

Sentí que la brisa se hizo fuerte e imagine que era Tanya que me abrazaba mientras me regañaba por haberme escapado y disfruté unos minutos de esa extraña sensación.

-No quería fallarte – dije unos minutos después, cuando mis fuerzas me estaban abandonando hasta que escuché pasos que se acercaban a mí rápidamente.

-Pero le fallaste… ¿Ya se te terminó tu luna de miel? ¿O decidiste hacer una pausa para venir a contarle a Tanya lo bien que lo estabas pasando mientras ella se moría? – Escuché la voz de Edward reclamarme con furia y me tensé y temblé ante el odio que desprendían sus palabras - Ya no sirve de nada, puedes quitarte la máscara de prima sufrida que la quería como su hermana y puedes comenzar a ser tú misma. Ya no hay razón para que sigas fingiendo que nosotros te importamos, no tienes porque seguir haciéndote la niña buena – siguió diciendo y yo no podía creer lo que escuchaba, ¿de verdad me estaba acusando de todo eso? ¿Por qué piensa eso de mí?

No podía controlar los sollozos, sus crueles palabras me dolían, si no estuve aquí con Taa hasta el final no fue mi culpa sino del maldito que casi me quita la vida.

-Ya puedes dejar de fingir con esas lágrimas de cocodrilo Bella - continuó hablando unos pasos detrás de mi - Jacob me lo dijo todo, que estaban muy ocupados refrescando su relación porque estabas cansada de cuidar de tu prima moribunda

-¿Qué? – Jacob había dicho eso, él debería estar preso… no puede ser que esté libre después de lo que me hizo.

El miedo fue ganando terreno al dolor y comencé a temblar descontroladamente. No puede ser, esto no es verdad. ¿El muy desgraciado estaba libre y diciendo eso? El miedo se convirtió en furia al darme cuenta que Edward había creído todas sus palabras, que estaba poniendo en tela de juicio mi dolor.

-Lo que escuchaste Isabella, pero ya no tienes que seguir fingiendo y agradéceme que te libere de toda esa farsa para que puedas volver a disfrutar de la felicidad con tu novio. Lárgate y déjanos a nosotros con nuestro dolor que si es verdadero – dijo y allí la furia me dio fuerzas para ponerme de pie y enfrentarme a él cara a cara.

-Agradécele tú a Jacob Black el que me haya dejado con mis manos inútiles para no hacerte tragar tus palabras – le dije entre jadeos y sentí que todo comenzó a dar vueltas.

Edward jadeó al ver mi cara y mis manos enyesadas, a lo lejos escuché que alguien gritaba mi nombre mientras las fuerzas me abandonaban y ya no pude sostener mi cuerpo.


Bueno aquí está el nuevo capitulo, aprovecho de publicarlo hoy porque no sé si tenga Internet este fin de semana en casa, las actualizaciones serán los días domingo.

Gracias a tods por sus alertas, favoritos y reviews, animan mi alma de escritora inquieta e inspiran para seguir adelante con ésta historia ;D

Un millón de gracias a mi beta Betzacosta por todo el apoyo que me ha dado en esta mágica aventura y por la publicidad que me has dado TQM amiga! Digo PRIMAAAA.

Besos

Gine ;D