Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra maestra de Stephenie Meyer, yo sólo los tomé prestados para que protagonizaran esta historia.

Contiene escenas rating M.

Enséñame el Paraíso

"Oh por Dios, estás comiendo leche en polvo de nuevo, ¿sabes lo que eso significa?".

Capitulo 20

"En el paraíso"

Bella POV

Cinco años después…

-Mamá ¿podemos ir con el abuelo? – Me preguntó Kate desde el asiento trasero mientras jugaba con su hermano Anthony de dos años y medio que era idéntico a Edward.

-Claro, amor, nos estará esperando a la entrada del hospital, está emocionado de que quieras ir con él a jugar con los pequeños que están hospitalizados – le dije sonriéndole por el retrovisor.

-Los hospitales son tristes para un niño – me dijo suspirando. Seguro estaba recordando cuando su amiga Claire pasó días hospitalizada por una neumonía.

-Lo son, pequeña, así como también para los adultos– le dije mientras recordaba a su madre en el hospital luchando con su enfermedad, y del tiempo que yo pasé después del ataque de Jacob.

Jacob, menudo cobarde que terminó quitándose la vida el mismo día que fue enviado a prisión, lo duro macho se le fue con su hombría el día que intentó matarme y no soportó la bienvenida que le dieron al llegar a la cárcel de máxima seguridad, se colgó con las sábanas de su camastro después de haber sido violado y golpeado.

Me estremecí ante el recuerdo y decidí dejarlo en el pasado y le sonreí a mi hermosa Kate. Ya no era esa pequeña traviesa que nos volvía locos junto a Tobby, ahora era una pequeña más calmada, pendiente de su vestimenta y de atender las necesidades de su hermano; se tomó muy en serio su papel de hermana mayor y estaba completamente loca de él.

Cada día que pasaba se parecía más a Tanya, no solo físicamente, sino en su personalidad chispeante y desenfadada, y sobre todo protectora con los suyos, porque no solo adoraba a su hermano, también se derretía ante Liam, el pequeño de cuatro años de Rosalie y Emmett quien era una copia en miniatura de su padre. Era impresionante verlos juntos, era como si la vida repitiera nuestra historia a su manera, ver a los niños juntos era como ver a Tanya, Emmett y Edward de niños juntos.

Solo hacía falta la pequeña Bella, pero no tardaría en llegar a completar el cuadro, faltaba poco para eso.

Llegamos al hospital y tal como le dije a Kate, Carlisle nos esperaba en la entrada, apenas apagué el coche él se acercó para ayudarme con los niños, gesto que agradecí en vista de mis condiciones.

Carlisle insistió en llevarse a los dos niños a la sala de juegos del hospital alzando sus cejas con picardía al decirme que eso nos daría un respiro a Edward y a mí, no estaría nada mal un rapidito en su consultorio. Me despedí de mi considerado suegro y de mis dos pequeños y me fui con mis pasos de pingüino hasta el consultorio de Edward.

Al llegar a la consulta, Zafrina, la secretaria de pediatría, se levantó para abrazarme y preguntarme cómo llevaba el embarazo, a mis treinta y siete semanas ya me sentía a punto de estallar, mis pies se hinchaban con regularidad, mi espalda dolía horrores y el sexo se volvía complicado aunque muy placentero, Edward y yo nos la arreglábamos con las posiciones.

Él estaba por terminar una operación por lo que me entretuve hablando con Zafrina hasta que ella tuvo que salir a buscar unas historias de unos pacientes, la tranquilicé diciéndole que no tenía problemas en esperar a Edward sentada en la antesala de su consulta que estaba vacía a esta hora, de hecho necesitaba mis cinco minutos de paz. Toda mujer que era madre, esposa y empresaria, tenía derecho aunque fuera a cinco minutos de paz y soledad. Me senté al lado de la puerta del consultorio de Edward suspirando mientras acariciaba mi abultado vientre.

Escuché pasos acercarse y vi que era una doctora que no conocía la que se acercaba taconeando por el pasillo hasta que se acercó a mí.

-Me parece que te equivocaste, el pasillo de obstetricia es el siguiente pasillo, ésta es el área de pediatría – me dijo de forma despectiva.

-Sé perfectamente dónde estoy sentada, muchas gracias por su amable aclaración – le contesté sarcásticamente, su actitud activó la personalidad Bella chupeta de ajo.

-No hay de qué – dijo en el mismo tono mientras entraba al consultorio de Edward, fruncí el ceño y me esforcé en respirar para calmarme, mi bebé me pateó logrando que olvidara el incidente.

Un pequeño calambre en la espalda me obligó a relajarme, y para ayudarme saqué de mi cartera el envase que había preparado con mi perdición, leche en polvo.

No pude evitar reírme al recordar cómo por este capricho Edward y yo nos dimos cuenta de este embarazo.

Ocho meses atrás

Los domingos teníamos por costumbre desayunar en familia, no era extraño que Emmett, Rosalie y Liam irrumpieran en la casa bien temprano, estaba terminando de preparar todo cuando en un impulso tomé una cucharada de leche en polvo y la metí en mi boca con desesperación.

La cocina se quedó en silencio hasta que Edward se aclaró la garganta y me habló.

-Demonios, estás comiendo leche en polvo de nuevo, ¿sabes lo que eso significa? – Me preguntó logrando que me paralizara viendo a Anthony que ni siquiera había cumplido los dos años.

-Mierda – fue lo único que pude decir, antes de sentir a Edward me tomara en sus brazos y me besara emocionado -. Te harás la vasectomía - le advertí cuando me liberó.

-Eso se ve delicioso – me susurró Edward al oído sobresaltándome y sacándome de mis recuerdos. Lo fulminé con la mirada pero al ver su sonrisa y recordar las palabras de Carlisle decidí olvidar el susto y aprovechar el tiempo con mi esposo.

-Lo está – le dije guardando el envase mientras Edward me levantaba con delicadeza de la silla.

-Hola, princesa – saludó a mi vientre obteniendo mucho movimiento, nuestra hija no podía escuchar su voz porque armaba una fiesta –. Hola, amor ¿y los pequeños? – Me preguntó después de besar mis labios.

-Con su abuelo, Carlisle quiso regalarnos unos minutos a solas – le dije pasando mis manos por su cuello.

-Me parece perfecto, ¿de cuánto tiempo disponemos? – Me preguntó mientras besaba mi cuello.

-El suficiente, amor – le dije buscando sus labios, mientras nos besábamos Edward me guió hasta su consultorio, cada vez que nos besábamos nos olvidábamos del mundo que nos rodeaba.

Entramos a su consultorio envueltos en nuestra burbuja hasta que un jadeo nos hizo separar, nos volteamos y encontramos a la doctora taconeadora sentada en la silla de Edward solo con su bata de doctora puesta ¿dónde carajos estaba el resto de su ropa?

-Mallory, ¿me puede explicar qué hace en mi consultorio y en esas condiciones? – Le preguntó Edward furioso, su furia era nada comparada con la mía.

-¿Quién es la doctora, amor? – Le pregunté a Edward tratando de contenerme.

-Es una nueva residente del área de emergencia – me contestó molesto.

-Mallory ¿cierto? – Pregunté mirando a Edward que me asintió y volteé a verla –. Residente Mallory, el área de emergencia está bastante retirada del área de pediatría, ¿quién es la que no sabe cuál es su lugar? ¿Cómo se le ocurre irrumpir en el consultorio de "Mi" esposo y esperarlo desnuda? ¿En su casa no le enseñaron a respetar los hombres casados y a ser una mujer decente? – Cada una de las preguntas las hice mientras me acercaba a ella y la tomaba por el brazo sacándola del consultorio.

Detestaba tener que estar siempre espantando a las viejas urracas que revoloteaban alrededor de mi marido, aunque debo reconocer que me divertía poniéndola en su sitio.

-Ah, otra cosa, usted no sirve para trabajar como médico, porque le falta mucha calidad humana para desempeñar esa labor, debería estar salvando vidas en este momento en vez de estar buscando que se la follen – le dije en un tono ya bastante alto en medio del pasillo que se llenó de curiosos en cuestión de segundos, vi que Carlisle se acercaba con mis hijos y respiré profundo tratando de calmarme.

La residente Mallory apretaba la bata de medico en su cuerpo tratando de tapar su desnudez, y solo negaba con su cabeza mientras intentaba dar lástima.

-Usted está loca yo no hice nada – trató de defenderse viendo que Carlisle llegaba a mi lado dejando a mis hijos con Zafrina lo que me tranquilizó un poco, no quería que mis hijos fuesen testigos de semejante espectáculo, suficiente tenía con la rebelde Reneesme pateando como loca en mi vientre.

-Mallory, mucho cuidado con lo que le dices a mi esposa - le advirtió Edward colocándose delante de mí.

-Bella, Edward ¿Qué sucede? – nos preguntó Carlisle.

-La residente Mallory entró a mi consultorio sin mi consentimiento mientras yo estaba en quirófano, y como si eso fuese poco, trató de forma irrespetuosa y altanera a Bella - le explicó Edward a su padre que para mala suerte de la piche residente era mi suegro, y de paso me adoraba.

Carlisle nos observó a los dos antes de dirigirse a la nueva residente.

-Señorita Mallory, la quiero en mi despacho… vestida y acompañada de su superior – le dijo mi suegro dando la vuelta dirigiéndose a su despacho – y se acabó el espectáculo todo el mundo a trabajar.

Yo me fui con mí andar de pingüino al consultorio de Edward y tomé la ropa de la zorra próxima ex residente y la lancé fuera quedando esparcida en el pasillo, Edward entró detrás de mí y cuando me vio limpiando mis manos con antibacterial rompió a reír logrando así que mi furia se fuera al carajo.

-¿Sabes lo cachondo que me pone verte furiosa? – Me preguntó acercándose a mí y abrazándome con una mano mientras con la otra acariciaba mi rostro con delicadeza.

-Lo sé – le dije mientras hacía una mueca al sentir un fuerte calambre, ésta vez en mi bajo vientre.

-¿Todavía tenemos tiempo para un rapidito? – Me preguntó mientras besaba mi cuello enviando escalofríos por mi columna, de inmediato me sentí empapada, y no de excitación precisamente.

-Creo que no será posible – le dije entre gemidos –, más bien creo que entraremos a la fase manual y oral – le dije intentando darle una pista de lo que me estaba pasando.

-Esa fase me encanta – me dijo Edward mientras sus manos llegaban a mi trasero y su boca a mi oído -. Muero por probarte en este momento.

-No lo creo – le dije tratando de aguantar la risa, por mucho amor que sintiera Edward por mí dudo que quiera beberse mi líquido amniótico.

-Mira como me tienes – me dijo llevando mi mano hasta su erección – tienes que ayudarme, solo tú puedes aliviarme – me susurró de manera seductora, quería seguir su juego pero era imposible.

-Tengo una manera efectiva para que se te quite este problema – le dije apretando su erección –. Acabo de romper fuente – informé y de inmediato comencé a morder mi labio inferior.

-¡Mierda! – exclamó tomándome en sus brazos y llevándome a obstetricia, le gritó a Zafrina que comencé mi labor de parto y ella fue tras él llevando a nuestros hijos.

Desde ese momento comenzó la locura que nos llevó cuatro horas para que nuestra pequeña Reneesme Carlie Cullen Swan, según Edward su mini Bella, yo todavía no apostaba por eso ya que los bebés cambiaban a medida que crecían.

¿De dónde salió el nombre de mi hija? Una locura propuesta por sus abuelas Renée y Esme, a quienes les dimos la potestad de elegir el nombre para evitar el revuelo que causaron cuando nació Anthony. Ellas decidieron unir sus nombres dando como resultado Reneesme y el de los abuelos como segundo nombre quedando Carlie, no es que Charlie se lo mereciera, pero al menos se esforzó por resarcir el daño que me había causado y aunque no quisiera era el abuelo de mis hijos.

Charlie vendió la Editorial dándome sin que yo le pidiera la mitad de los beneficios otorgados, yo no quería nada de él ni de la editorial por la que estuve a punto de perder la vida, pero él insistió y lo acepté con la condición de que ese dinero fuera para la educación de mis hijos. Nos veíamos una vez al año, el día de navidad, ya que él viajaba a Los Ángeles para entregar los regalos a sus nietos, ese día él se la pasaba enteramente jugando con ellos mientras yo me mantenía a distancia, recordando el pasado cuando hacía lo mismo conmigo, al menos mis hijos lo tenían.

Dos horas después de haber dado a luz, estaba en mi habitación esperando que me trajeran a mi pequeña pateadora y adoradora de su padre. Llegó envuelta en una manta blanca con detalles rosados que había tejido Esme especialmente para ella, sus hermanos también tuvieron una para cada uno.

Edward que estaba sentado conmigo en la cama junto a nuestros hijos, se levantó para acercármela, cada vez que veía a Edward actuando como padre mi corazón se derretía un poco más. Su entrega para su familia era total, y eso era nuestro mayor tesoro, no todo era miel sobre hojuelas, teníamos nuestras altas y bajas, pero siempre resolvíamos todo juntos.

Mi esposo se acercó con nuestra bebé en brazos, y antes de dejarla en los míos besó dulcemente su frente.

-Bienvenida a nuestras vidas, amor – le susurró y me la entregó, yo repetí su gesto y después siguieron sus hermanos.

-Yo soy Kate, tu hermana mayor, te enseñaré a jugar con mis muñecas y serán nuestro mayor tesoro – le dijo mi hija mayor mientras acariciaba su mejilla.

-Hoa manita, lo cados son míos – le dijo Anthony dejando un corto y temeroso beso en su cabeza para después meter su dedo pulgar en la boca.

Mi corazón se sentía pleno, mi fortaleza estaba en ellos, daba mi vida por ellos, y mi felicidad eran ellos. Edward y yo nos veíamos fijamente a los ojos hasta que un flash nos sacó de nuestra burbuja.

-¡Sorpresa! – Gritaron Alice y Jasper junto a sus gemelos Peter y Charlotte de un año de edad, de verdad era una sorpresa tenerlos aquí -. ¿Pensaron que se librarían de nosotros en otro evento importante? - Preguntó acercándose con Charlotte en brazos –, todavía no perdonamos su boda casi fugitiva - siguió explicando su punto.

-La verdad acabamos de llegar de Brasil y Rosalie nos avisó que estaba aquí así que nos vinimos directo de aeropuerto – explicó Jasper que tenía a Peter dormido –. Felicidades.

Detrás de ellos entraron Carlisle, Esme, Emmett, Rosalie y Liam con la maravillosa noticia de que mi madre se venía en camino para pasar unos días con nosotros. Edward y yo nos miramos espantados, no había nada peor que lidiar con mi madre que se ponía de la edad de Anthony.

Ya estábamos todos, así era siempre en los momentos especiales, aunque Jasper y Alice vivían en Brasil, por alguna loca razón siempre estaban con nosotros en los momentos más importantes.

Esta loca vida que teníamos, con pocas horas de sueño, juguetes regados por toda la casa, un perro travieso y protector de mis hijos, unos padres especiales que malcriaban a sus nietos con descaro, una empresa en crecimiento a la par de mi familia, era sin duda alguna nuestro paraíso.

Y colorín colorado, esta historia por fiiinnn ha terminado XD

=:=

*suspiro*

GRACIAS, por su hermosa compañía en esta linda aventura! Las adoro

AnaMasen:Me costó mucho cerrar este capítulo, pero todo tiene un ciclo y esta historia ya cumplió el suyo XD besotes.

Ilovetwilight: Gracias linda!

Olivitha:yo también estoy triste porque se acabó =( pero feliz de haber tenido la oportunidad de conocer gente muy linda, no tiene secuela, a cambio comenzare una nueva historia, gracias por tus lindas palabras XD

Mi nueva locura si gustan acompañarme se llama Susurros al viento y la pueden encontrar por aquí: : / / w w w . fanfiction s / 7509355 / 1 /

Besos.

Mis amores, hasta mañana 31 de octubre recibiremos los OS para el Happy Halloween Contest, anímense a escribir y si no se atreven pues lean las historias y voten! Se divertirán, aquí les dejo el link: : / / w w w . fanfiction u / 3326265 /Happy _ Halloween _ Contest

(ya saben sin espacios)

Gracias a mi Beta querida, Betzacosta por su incondicional amistad y compañía en esta linda aventura. Te quiero amiga ;D

Las quiero

Gine ;D

Cambio y fuera.