Capitulo 2

De sombras y luces.

Soy la sombra que se muestra en la luz del medio día, soy la justicia entre los hombres, soy quien te espera entre la obscuridad para compartir aquellas sombras eternas.

Como podría olvidar en lo que me convertido, un demonio que anhela la destrucción del los humanos. Se divierte con el sufrimiento, se ensaña demostrándoles QUE NO EXISTE UN DIOS MISERicOrdioso, yo soy un ejemplo de su vanidad, soy una pequeña imaginación de su alter ego.

Soy la sombra que se muestra en la luz del medio día, soy la justicia entre los hombres, soy quien matara por ti, soy el títere que esta en tus manos, tus designios están en mi como la parte mas sagrada d la cual nunca podre dejar, es una parte de mi ADN si fuera mortal. La obscuridad de tu propia alma que nunca muestras.

Esa parte tan obscura que pretendes olvidar, lo que realmente harías si no fueras una persona que es juzgada por la sociedad por cada acción realizada en provecho de esta misma. Hilarante yo me rio de dicha sociedad absurda, castiga lo que los altas esferas de la sociedad misma califican como intolerables.

" -¿Que eres? -Aquello en lo que tú me has convertido"

El escritor camino por las calles de la ciudad, la obscuridad se acercaba y tendría el inminente encuentro con Caín, le molesto la idea de conocer a aquel ser de tan siniestro. La sola idea de saber que no podrá acabar con el vampiro sin quebrar su alma hacia el encuentro mas tortuoso, de alguna forma la parte mas visceral de su ser pedía estar en contacto con el asesino.

Bonita noche mi señor, tú eres mi maestro, eres mi autor: eres tú solo aquel, de quien yo hurto el bello estilo, que me ha dado honor- dijo la sombra tras las cortinas de la obscura noche – somos parte de lo mismo, acaso no te has dado cuenta de que somos parte de lo mismo.

Y volvían aquel sutil vals de recuerdos como si fueran, dos seres que después de siglos de buscarse en el eterno universo se encuentran, como existir sin el otro, para el vampiro había sido una larga espera el volverlo a ver, la reencarnación perfecta de su señor y dueño que aun que negara su propia existencia..

Su existencia solo radicaba entre las letras. El tiempo solo era parte de la continuación del libro

Como era posible que entre las páginas escritas el tiempo se fuera diluyendo de forma casi constante, sin duda los días parecían que transcurrían en horas o minutos, notando que era de día por la luz del día que se filtraba por la ventana molestándole la vista. Se fue a dormir a un sofá cercano. Cuando oyó el repiqueteo en la puerta, así que fue despedir al visitante molesto que estuviera en la puerta.

Al abrir la puerta una corriente de aire frio se metió a la casa, el clima era lluvioso y frio. En la entrada estaba una mujer de pelo castaño y unos singulares ojos azules. Parecía desagradarle el frio, pues se mostraba molesta y un abrigo largo en el que se intentaba protegerse del tiempo inclemente.

Si no fuera que estaba en otro país, ya abría regresado a su casa, pero esto era importante para su nuevo trabajo.

Hola, soy Clarice Debussy. Vengo de la editorial como su asistente para ayudarle con el libro. Me dijeron que me quedaría en su casa hasta que terminara el manuscrito.

No me interesa quien seas, diles que no necesito una asistente, ni hoy ni nunca y regresa a tu casa. No te quiero ver aquí. –el escritor cerro la puerta recargándose en la pared un momento.

Odiaba esa sensación premonitoria de alguna tragedia, en el momento en que la vio supo que solo tenia una opción para salvarla como fuera eso incluía correrla, no dejarla que se acercara a su vida no podía estar en el mismo espacio vital que el. Cogió las llaves del buro y su chamarra negra. Salió de la casa y la silla del pórtico estaba ella. Arrebujada en el abrigo beige, la tomo del brazo haciéndola caminar.

Espera, me estas lastimando- dijo soltándose de la mano del escritor, el la miro seriamente- ¿se puede saber a donde vamos?

Solo acompáñame- Deméter solo se adelanto unos pasos caminando rápido, la chica lo siguió no sabiendo muy bien que hacer. Si, le habían comentado que era excéntrico, un genio de la literatura, y que era muy joven y guapo para ser una de las figuras más representativas de aquellos lugares. Aunque parte de esa genialidad radicaba en locura.

Necesitó que te vayas de aquí créeme, no es un buen lugar para que vivas, ni siquiera pienses en volver- dijo el escritor muy serio, dejándola perpleja- No es un juego.

¿Por qué?- pregunto la chica, mirándolo parecía nervioso como si ocultara algo, se frotaba las manos con desesperación paseando como un león enjaulado. - tu que sabes, no señor usted no sabe lo que me costo que me dieran el puesto, he dejado mi hogar, he dejado lo que conocía para tener este trabajo. Tengo una familia que espera que yo les envié dinero. Se que no es de su interés que yo le hable de mi familia, pero lo que si quiero que entiendo es que seré su asistente a si tenga que traer a su editor para que lo convenza de que me quede a ayudarle en su libro.

La chica no estaba dispuesta a darse por vencida con una respuesta inicial de un no, era probable que cumpliera su amenaza si no la dejaba trabajar. Respiro largamente,

Solo soy una sombra de lo que te dijeron, está bien; te quedaras pero con una condición- señalo el escritor- deberás quedarte en tu habitación después de las seis de la tarde hasta que amanezca y jamás deberás entrar a mi oficina si yo no te lo pido. Por lo demás puedes estar en mi casa.

Está bien, gracias- dijo la asistente extrañada ante las palabras del escritor.

No me agradezcas ese va ha hacer tu trabajo, ahora vamos a casa para que te instales – los dos volvieron a la casa, el escritor le indico su cuarto y salió dejando a la mujer en su cuarto.

Se sentó frente a su escritorio, como podía salvar aquello que no quería ser salvado, como podría salvar alguien más cuando el mismo era incapaz de sobrevivir a todo esto. Como haría luchar con esa parte obscura, si sentía que en ocasiones las fuerzas le abandonaban que sentía esa necesidad de entregarse a la nada.

Su conciencia no podría quedar tranquila hasta que eliminara a su creación, salió de su escritorio cerrando la puerta, dejo la casa caminando sin rumbo por aquella ciudad. Volvía a anochecer en Dublín. El ambiente era frio, saco un cigarrillo prendiéndolo. Aquel frio le empezaba a calar los huesos, pero era la única manera de aclarar su mente.

Buenas noches- escucho a su espalda sintiendo como le ponía su gabardina en la espalda- la noche es fría y tu sigues siendo un mortal.

El escritor parecía un poco fuera de sitio al ver la manera en que lo trataba Caín, como era posible que lo tratara de esa manera siendo un monstruo, alguien que mataba sin preocuparse de la forma en que morían. El vampiro lo noto.

Porque tú eres mi dios, soy tu obra y tu mi querido eres lo que mas deseo y no dejare que alguien más te quite la vida ni siquiera el clima- acercándole los colmillos al cuello, Deméter se sintió desvanecerse ante eso-somos lo mismo.

El inmortal comenzó a cantar alguna canción antigua, el sonido de su voz lo hacía temblar, cada palabra que pronunciaba hacia que su corazón se encogiese. ¿Qué era lo causaba en él? Porque veía su reflejo en su cara, su nombre era tinta en papel, el sonido era parte de su alma, esa parte obscura que no quería mostrar.

Había dejado una marca que jamás podría borrar, una que llevaba clavada en el alma. De hecho compartían la misma alma por eso era tan delicado pensar en el suicidio. Pero además del libro ¿qué le quedaba? La respuesta era nada, si podía decir que vivía bien, pero desde la muerte de Gabriel. Su mejor amigo, en un accidente bastante escabroso que le calaba hondamente. Ellos eran sombras de la realidad.

Eres el dibujo de mis palabras, eres mi corriente sanguínea.

El sonido de tu corazón empieza a recorrer mi mente. Tu mi dador de vida escucha estas palabras negras, Mi corazón frio. Nunca volverá a latir. Lo que soy, lo que hago; Eres tú mi escritor. Tres cosas en el universo. Corto, largo e infinito. Medidas de un tiempo y espacio. De lo inamovible de la vida. De tu curiosa concepción de mundo. El caos mismo en el orden, la de tu anacrónica existencia, el destino finito de ti.

Estas palabras pueden dibujar, lugares que cantan que ríen que lloran que estremecen, que tiemblan que danzan con sus acordes transformándose en texturas en aromas, en colores. Sensaciones en cada párrafo aumentadas por la necesidad de sentir más. Extenderse en la blancura del papel dejando el alma en el universo entre las líneas. Sin dejar que el vacio de los espacios marque la vida. Como de un mar tranquilo a una tormenta que azota un barco entre las olas. Vibrante es tu voz, al sentirte frente a mí esos ojos que penetran hasta el fondo de alma escaldado mi ser y mi vida.

Esa sensación de la mortalidad cada vez que estamos frente a frente, el anheló de cruzar a algún lugar y dejar la pausa intermitente que nos domina. Solo me ve en tus ojos inmortales, pero la añoranza de la perfección que sacude mi alma es más impactante y más mortífera que la propia existencia. Como puedo terminar con mi parte mas obscura cuando ni siquiera sé que es lo que soy.

¿Podrá un débil humano, vencer al más temido cazador de la obscuridad de los infierno?

Y ahora mírame pequeño débil y sin voluntad. Nuestro existir solo radica en el momento más básico el de sentir. ¿Tu frágil corazón lo soportará? Me miraras y podrás decir que ya no somos parte de lo mismo.

"cuando tu corazón de el ultimo aleteo, ¿serás parte de mi?"

Había escuchado una voz en otro idioma. Una conversación que parecía fuera de lugar.

La ultima parte de la conversación que logro escuchar. Después solo sonidos de pasos.

Otro latido, un grito y un sueño profundo lo invadieron.

La luz del día volvía a lastimarle los ojos, estaba en casa. Parecía haber sido una pesadilla, pero para su mala suerte había sido real. Le había dejado una caja forrada de terciopelo negro, una rosa roja y una tarjeta. Estaba seguro que el presente había sido de su creación maldita.

Abrió la caja encontrando un corazón en un frasco. Leyó la tarjeta: "cuando tu corazón de el ultimo aleteo, ¿serás parte de mi?" esas palabras solo le causaban escalofríos. Aunque admitía una parte del que tener un corazón humano en un frasco era fascinante.

Buenos días, señor Stoker. Me he tomado la molestia de hacer el desayuno –dijo Clarisse a su jefe.

En un momento salgo- guardo las cosas en la caja y las puso dentro del armario. El aire soplo recordándole el crimen que había cometido, dar existencia al vampiro. Que crimen más atroz que haber creado un monstro que podría quitarle el alma con tanta facilidad que la muerte podía olerse cerca.

Salió del cuarto sintiendo en sus hombros un peso inmenso, uno que le encogía el corazón. El aroma de la comida recién hecha llenaba la habitación. La vio sirviendo café, pero había algo en su persona que le hacía embargarse de tristeza o quizás eran las palabras pronunciadas por el vampiro.

"hare que me suplique que termine su corta existencia"-las palabras rebotaban en su cabeza como un eco.

Desayunaban en un silencio absoluto, el escritor perdido entre sus pensamientos y la chica esperando que la voluntad del escritor no fuera a cambiar. El timbre sonó, alguien había tocado la puerta. Ella fue abrir, encontrándose a un oficial de la policía en la entrada, el escritor fue también. Lo miro muy fríamente el oficial, les hiso algunas preguntas para su investigación.

¿Han visto a alguna persona extraña por este lugar?-pregunto el oficial

No que yo sepa - dijo el escritor sosteniendo aquella mirada inquisitiva del policía

Eso espero, continuare mi investigación. Que tengan un buen día- se despidió el oficial.

Lo que le faltaba más personas en su vida, debía detenerlo…