Capitulo 15 ¿Deuda saldada?

Su intuición era de sus mayores herramientas. Mas esta vez esperaba que, aquel mal presentimiento que sentía desde el amanecer, fuera una mala jugada producto de su insomnio. Pero al sentir un fuerte ardor en su brazo supo que no era así.

Sin esperar un solo minuto se colocó su larga capa sobre los hombros y partió en respuesta al llamado del Lord.

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A pesar de la cortedad de tiempo que tenía el Lord de haber resucitado era obvio que parte de sus despilfarros ya habían provocado algunos cambios en la Mansión Malfoy, por muy mínimos que estoy fueran, eran notorios para aquellos que conocían bien a la familia desde años antes. De los pocos y más notorios era la ausencia del recubrimiento de platino de la reja que protegía el paso a la mansión como tal y la lenta disminución de las esculturas que rodeaban el lobby. Evitando estos pensamientos y habiendo reforzado sus barreras mentales, Snape se dirigió al Salón, donde sabía ya le aguardaban.

Claro que el que Lucius Malfoy estuviera solo con el Lord, esperando por su llegada, no era una buena señal.

—mi Lord… — dijo haciendo una leve reverencia.

—Severusss… creo que te estarás preguntando el porqué de tu llamado. — dijo en un siseó dirigiendo su mirada hacia el recién llegado.

—Su voluntad es prioridad, señor. —respondió sin mostrar interés en por la presencia del rubio en la sala.

— ¿Qué noticias me tienes de Potter? Espero que mejores que la última vez. —alegó en un susurro amenazante.

—El viejo no ha mencionado nada relevante, mi Lord. Solo que se encuentra en la casa de sus tíos. Incluso, esta vez no ha delegado a quien irá a recogerlo para llevarlo a la estación de trenes. Parece que el mismo viejo lo llevará. —Respondió esperando sentir la maldición cruciatus sobre si de inmediato y preocupándose un tanto cuando no fue así. Dirigiendo levemente su vista hacia Malfoy padre, pudo ver como este tenía una sonrisa socarrona en el rostro y eso no le daba buena espina.

— Severus, tráeme a la joven que tienes en tu casa ¿quieres? Y no tardes mucho, no tengo toda la tarde. —ordenó en un tono, tan mortífero que el pocionista solo atinó a inclinar la cabeza, dar media vuelta y caminar lo más despacio que pudo hasta salir del salón. Una vez cerrada la puerta de este, corrió como endemoniado pensando en que cosas le sucederían a la joven y que estaba dispuesto a hacer para evitarlo.

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Por su parte Alessa se encontraba en la recluida habitación de Adrien, terminando de darle seno materno y cantándole una melodía, fortaleciendo aún más el vinculo que tenían, cuando así de la nada se abrió la puerta permitiendo la entrada de un espía por demás preocupado. Sin preguntar si quiera, desprendió al niño de su pecho, lo abrazó deprisa, le dio un beso en la frente y se lo entregó a la elfina quien había aparecido en la habitación a la par que su amo entraba a esta.

—Quiere verte. No sé para qué, pero es mejor que no lo hagamos esperar. —dijo con plena claridad, sin dar lugar a preguntas. A lo cual la joven asintió y sin más tomó la mano que le era ofrecida, al instante sintió aquella nauseosa sensación producto de la aparición pero no tuvo tiempo de recuperarse de esta debido a que el pocionista camino deprisa, halando de su mano. Antes de cruzar el umbral de la puerta principal se detuvieron en seco y Alessa solo pudo dirigir su mirada hacía el espía. —No hables a menos de que te sea dicho, no lo mires a los ojos si es necesario y trata, por lo que más quieras, de ser sumisa. Hacerse la valiente, en situaciones como esta no sirve de nada, espero que saques tu lado Slytherin a flote. —murmuró en un siseó apenas audible para la joven. Dicho esto, abrió las puertas del salón y camino hasta donde estaba el Lord.

—Mi lord… —murmuró anunciando de nueva cuenta su presencia y empujando levemente a la joven para que esta hiciera una reverencia, la cual realizó con elegancia, como le había sido enseñado de niña.

—Oh, veo que tienes modales jovencita. Dime, ¿sabes porque estás aquí? —preguntó sin quitarle los ojos encima

Sin levantar la vista, respondió. —No lo sé, señor.

—Sí, era de esperarse. Pero pronto lo descubrirás. —contestó con un tono por demás comprensible, que a decir verdad a Alessa, no le daba nada de seguridad. —Verás, aquí Lucius uno de mis más fieles seguidores, me ha contado que tiene ciertos asuntos pendientes contigo jovencita ¿Lo recuerdas?

Levantando la vista dirigió unos segundos su atención al rubio que se encontraba oculto en las sombras y por primera vez, desde que había pisado aquella mansión, sintió miedo al reconocer que las intenciones del rubio eran para nada benévolas. Redirigiendo su vista en dirección al Lord, contestó con la poca tranquilidad que pudo reunir. — Lo recuerdo, señor. Su heredero y yo estábamos comprometidos a matrimonio desde niños, lamentablemente me vi imposibilitaba a cumplir las clausulas del contrato prenupcial y el convenio terminó.

—Veo que tienes buena memoria, jovencita. Más verás aquí, Lucius, se siente terriblemente ofendido por ello y siente que debes pagar un poco de todo el tiempo perdido. ¿Tú qué opinas?

Esa era una pregunta muy ambivalente y bien lo sabía, cualquiera que fuera su respuesta, seguramente no sería lo que él quería escuchar así que trató, de elegir palabras neutrales. —Con todo respeto, señor, mi padre vendió la mayor parte de su fortuna para reparar el daño causado. Pero si usted cree, que la deuda aún no está saldada, su decisión será propiamente acatada.

Tras reír histéricamente por lo que fue un eterno minuto, el Lord le dirigió una sonrisa frívola a la joven. — ¡Oh como me agradan las mujeres educadas! Verás, yo creo que aquella deuda es cosa del pasado e incluso tu padre terminó de saldarla con su vida, pero habrá que benévolos y permitirle saciar su sed de venganza a Lucius ¿Entiendes?

Sin el valor para responder, solo atinó a dar un leve cabeceo.

—¿Lucius?

—¿Mi lord? —respondió emocionado

—Toda tuya. Tienes un par de horas pero no te sobrepases, recuerda que es sangre pura y es valiosa a la causa. De una forma o de otra. —ordenó antes de dirigir su mirada al pocionista, quien había guardado silencio para evitar agravar la situación. —Ya escuchaste, Severus, regresa en un par de horas.

—Como usted ordene mi Lord. —respondió haciendo una reverencia, saliendo del lugar con extrema quietud, situación que cambio al llegar a la sala de su casa donde un par de objetos no se salvaron de su ira y terminaron en diminutas partes regadas por el lugar. Una vez más tranquilo y sin deseo de ocultarle algo tan importante al director, se dirigió a la chimenea que activó deprisa.

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Al salir de la chimenea, maldijo en voz alta. Sin poder ni querer evitarlo. — ¿Dónde demonios esta el viejo cuando realmente se le necesita?

—Me da gusto saber que me tienes en tan alto concepto, Severus. —comentó con ironía al bajar por la escalinata de sus aposentos. — ¿Qué es aquello que necesitas?

—Yo nada, pero debe saber que él me pidió que me presentara con mi huésped y me ordenó regresar más tarde por ella. ¿Entiende lo que le puede pasar? —retobó exasperado por la tranquilidad con la que el anciano estaba tomando las noticias.

—Tan grave como puede llegar a ser la situación, estoy seguro que la joven Russenberg podrá con el paquete. —aseguró al director tomando asiento detrás de su escritorio.

— ¿Cómo puede decir algo así? ¡Es solo una jovencita que ni siquiera termino su educación!—Gritó exasperado, ¿Qué acaso el viejo de verdad no entendía la gravedad del asunto? Sin embargo aquella muestra de descontrol, solo le trajo a sí mismo una larga y profunda mirada llena de contemplación por parte del ojiazul.

—Simplemente creo que es más fuerte de lo que tú piensas Severus y si sobrevivió 5 años en Slytherin puede sobrevivir unas horas bajo el escrutinio de Tom. Sin mencionar que tiene una poderosa razón para hacerlo, Adrien es su nombre, si no me falla mi memoria. —Declaró dedicándole un gesto que dejaba poco para retobar.

—No seguiría tan tranquilo si se entera que Lucius es quien se encargará de cuestionarla o ¿si?

— ¿Qué dices? —Cuestionó, ya no tan tranquilo el director.

—Como escuchó Lucius estaba ahí cuando nosotros llegamos y permaneció ahí cuando me fue ordenado que me retirara. —explicó mientras apretaba el puente de su nariz en un gesto de inquietud.

—Eso debiste de haber comentado desde un principio. Tengo entendido que Lucius Malfoy y Maurice Russenberg eran socios en un pasado, pero algo provocó su imprevisto rompimiento y poco después las cosas cambiaron mucho para ambos. Esto cambia la situación. ¿Qué piensas hacer? ¿Tienes pociones de reserva por si las requiere? ¿Sabes si ella sabe Oclumancia? Es impredecible que la aprenda.

— ¡Por fin! Comprende la gravedad del asunto. —mencionó con ironía antes de responder. — No, no puedo hacer nada hasta que se cumpla el plazo que él me dio para regresar por ella. Si, si tengo el almacén preparado para cualquier imprevisto y es probable que tenga las bases de Oclumancia como todos los Slytherin pero dudo que sus barreras resistan el ataque del Lord.

Guardando silencio varios minutos, formulando claramente varias posibles rutas de acción, declaró. — Dudo que Pomfrey se niegue a interrumpir sus vacaciones por atender a una ex alumna, así que si es necesario, ¿Algo más Severus?

Refunfuñando, caminó a prisa hasta llegar a la chimenea y regresar a Spinner's End donde reparó los objetos que había roto momentos antes y caminó hacía su despacho para obtener algunas cosas que pudiera requerir la joven.

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Más tardó el pocionista en desaparecer tras la puerta del Salón que Lucius Malfoy en tomar a su presa por el cuello de una manera por demás brusca, acción a la que la joven solo atino a intentar no entrar en pánico.

Segundos antes de que la joven pudiera perder la consciencia, soltó su agarre y le brindó tremenda bofetada, la cual era obvio dejaría marca. Sin darle tiempo a recuperarse, la sujeto con firmeza del cabello y obligó a ponerse de rodillas.

Cualquiera en su lugar estaría llena de miedo o al menos nerviosismo, pero no, lo que Lucius Malfoy estaba haciendo era rutina que Alessa Russenberg bien conocía Damián era fanático de ella. Con aquel espectáculo él buscaba demostrar quién mandaba y a decir verdad, no debía desobedecer o las cosas serían peor.

— ¡Incarcerus! —gritó el rubio y al instante gruesas cuerdas amarraron a la joven dejándola en una posición por demás incomoda. Pero eso parecía solo el principio. — ¡Volate ascenderé! —gritó de nuevo y esta vez Alessa no pudo ahogar un quejido de dolor producto de la fuerte caída resultante del hechizo. — ¡Sectum! ¡Flagrate! En vista de que no serás parte de mi familia, dudo que valga la pena dejar tu piel libre de cicatrices, así que grabaré algo en ella solo ¡para que no se te olvide este día!

—Lucius, siendo hijo único jamás te enseñaron a no jugar con las cosas de los demás, pero te daré un consejo. No debes de marcar como tuyo algo que no lo es. Y recuerda lo que de dije antes. —señaló Lord Voldemort, interrumpiendo por primera y única vez desde que el rubio había comenzado su ataque contra la joven

—Como usted diga, mi Señor. — dijo antes de murmurar un 'finite' y cancelar el 'flagrate' para continuar por largo rato, alternando entre maldiciones y hechizos que causaban considerable daño, pero no llegaban a provocar la muerte. No en una exposición corta a ellas.

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Estaba por demás decir que minutos antes de que se cumpliera el plazo de las dos horas el pocionista se encontraba en la Mansión Malfoy esperando a que las dos horas terminaran y pudiera recoger a la joven, esperando encontrarla en una sola pieza.

Largos minutos aguardó hasta que un elfo apareció enfrente suyo y temeroso se dirigió a el. — El señor Tenebroso, lo espera señor.

Sin dirigirle una palabra al elfo, cruzó el umbral de la puerta hasta llegar a donde estaba el mago oscuro, haciendo una reverencia, murmuró. —Mi Lord.

—Severus, puntual ya veo. Ojalá así fuera siempre, pero sé que el viejo te tiene vigilado y no debe sospechar nada. —dijo son un siseó fingiendo resignación, antes de que una mueca burlona apareciera por su serpentino rostro. — Por cierto, ya puedes llevar a la señorita Russenberg a tus aposentos. Procura que no le queden marcas visibles, creo que Lucius se emocionó un tanto.

Dirigiendo su mejor mirada de repudio al lesionado cuerpo de la joven que se encontraba casi a mitad del lugar, se inclinó por contestar. —Haré todo lo que esté en mis manos, mi Lord.

—Si hazlo. Puedes retirarte. —ordenó con extreme aburrimiento, sin fijar su atención a como el pocionista se acercaba a la joven y la tomaba entre brazos y salía del lugar con total gesto de indiferencia.

Por otro lado Lucius Malfoy, había fijado toda su atención en su compañero buscando cualquier gesto que indicara alguna debilidad para con la joven casi decepcionado estaba cuando por un milímetro de segundo vio al pocionista tensarse al ver una de las cortadas que tan limpiamente le había hecho al tórax de la joven. Eureka. El frío Severus Snape, ahora como nunca en muchos años, tenía una nueva debilidad.

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Al haber traspasado las barreras anti aparición, se transporto a su casa, donde sin pensarlo dos veces la recostó en la recamara principal y con un 'desvisto' le retiró toda la ropa dejándola completamente desnuda, con otro hechizo retiró los restos de sangre de cuerpo para así revisar aquellas heridas que seguían sangrando, la que más gritaba por atención era una en diagonal que cubría gran parte del tórax librando en su descenso la areola del seno derecho. Al no encontrar otra fuente de sangrado abundante, se dispuso a cantar aquel hechizo sanador una y otra vez hasta que la herida cerró por completo, dejando apenas ligero rastro de su paso por aquella piel. Tras haber controlado esto, notó que la temperatura de su cuerpo había descendido notablemente así que le cubrió con una sabana e invocó encantamientos alrededor de ella que mantuvieran su temperatura corporal estable. Colocándose a la cabecera de la cama, alzó con cuidado el cuerpo de la joven hasta que su tórax estuviera sobre sus piernas, una vez ahí le abrió los labios y comenzó a administrar la poción que le ayudaría a reponer deprisa la pérdida de sangre, obligándole a tragarla masajeando su garganta una y otra vez. Cinco minutos más tarde le dio una poción para el dolor y esperó a que estas dos surgieran efecto. Con la circulación de su cuerpo fuera de peligro y el analgésico potente, debería de estar despertando alrededor de dos horas más tarde, así que espero y esperó. Pero al cumplirse ese plazo comenzó a preocuparse por primera vez en la noche.

N/A 29-julio-2013

Gracias a Alexza Snape, por seguir con esta historia, a pesar de todo.