Ohaio Girls!

Jojo... me he perdido un poco, ya saben... las excusas no existen realmente, pero debo decir que mi ausencia esta más que justificada.

Les traigo el 2do. capitulo de "Los ojos del Shinigami".

Las veo al final... ok?

Un besote!

Matta ne!


"Cuando el amor se agranda la compañía crece. Y ante la ausencia de la misma, la soledad no se achica. Paradójicamente, se agiganta."

Anónimo.

CAPÍTULO 2: Sola.

5 años después.

Podía recordar aún el sonido de su voz, suave y profunda como terciopelo plasmando mi nombre en un susurro…

Sus dedos largos y las palmas de sus manos, fuertes y masculinas dejando un rastro de fuego a través de mi piel…

El destello cobrizo que la tenue luz del sol de Forks arrancaba a su cabello; el aroma de su cuerpo…y su cuerpo mismo; vigoroso, varonil… y humano inundando el mío.

Tan humano como yo misma y a la vez, tan poderoso como un Dios.

Me contemple en el reflejo de una vitrina, mientras apretaba fuertemente sintiendo como las uñas se enterraban en las palmas de mis manos; tratando de combatir el dolor que se amenazaba con romper mi pecho en dos.

Su ausencia… la ausencia del color dorado de sus ojos me causaba daño; un daño irreparable comparado con lo que ya había vivido.

Abandono.

Desilusión.

Pena.

Vacio.

Dolor.

Respiré profundamente, sosegando las emociones que me inundaban; repitiendo en silencio las mismas palabras que me dijo cuando lo conocí.

Tú eres más fuerte que esto.

Aquellas palabras me habían salvado la vida y se habían convertido en un mantra que repetía constantemente.

Yo era más fuerte que esto.

Fuerte.

Como un eco lejano, vinieron a mi mente los años de obscuridad que siguieron a la muerte de Charlie. Todo se había convertido en un infierno.

Me había convertido en una muchacha de 18 años, sin familia, sin amigos, sin ilusiones, sin fuerza para vivir.

Me había quedado sola.

Sola en un mundo lleno de crueldad; invadido por una sociedad de doble moral, que se permitía juzgar sin ser juzgada.

Las continuas escenas en los pasillos y aulas del instituto de Forks; las burlas… las peleas, el hostigamiento, el rechazo permanente de las personas que consideraba los amigos de mi padre y mis amigos; todo aquello hubiera sido no fácil pero si posible de tolerar si no hubiera sido por la culpa.

Me sentía culpable por todo.

Y todos me señalaban como culpable.

La huida de los Cullen, el ataque en Port Angels, la vergüenza del juicio contra esos criminales y el consecuente delito y la injusta muerte de Charlie… todo había sido mi culpa.

No me sorprendía que incluso los bondadosos Black me evitasen ya que ni siquiera mi madre hablaba conmigo.

Tal vez había tocado fondo, pero una mañana, casi al final del ciclo escolar me di cuenta que no existía un propósito en mi vida.

Con el pijama aun puesta, me había despertado con una sola idea en la mente; así que tome las llaves de mi viejo y desgastado monovolumen y maneje hasta los acantilados.

Como si lo hubiera sabido, el aire frio del Pacifico me había dado la bienvenida enviando escalofríos por todo mi cuerpo. Caminé hasta la orilla.

Tras un vistazo, me di cuenta que aquello sería rápido y sencillo, menos dramático que si me cortara las venas o me colgara de una viga en el ático.

Pedí en silencio la naturaleza que el mar se llevara mi cuerpo a las profundidades del océano, donde ninguna palabra ofensiva o rechazo ó vampiro pudiera alcanzarme y a Dios una disculpa por mi última ofensa hacia él.

Salte al vacio.

El océano me atrapó en un feroz abrazo y no luche contra el… me deje llevar al final, deseando más que otra cosa la muerte. Ya no quería vivir y solo espere a que lo demás sucediera.

La obscuridad pronto me envolvió.

Nada importaba ya.

Respira.

La luz se abrió paso en medio de las tinieblas y tomó la forma de un ángel. Un ángel de la guarda bello y poderoso, de amables y tiernos ojos dorados que me observaba con desesperación.

Respira.

Su voz erizó la piel de mi cuerpo, el cual creía muerto.

¿o es que acaso ya no estaba viva?

Tú eres más fuerte que esto. ¡Vamos, respira!

El aire invadió de nuevo mis pulmones y un viejo dolor que creía olvidado apareció nuevamente en mi pecho, cuando contemple su rostro.

Mi corazón.

-Bellysama – me llamó una voz desde alguna parte.

Gire el rostro hacia la chica en la puerta. Un gran par de ojos rasgados me observaba llena de curiosidad mi regazo. Poco a poco, fui consciente del dolor en las palmas de mis manos.

Me había clavado las uñas en las palmas, arrancando un poco de sangre.

-¿Es hora?

La chica asintió con un gesto de preocupación sincera en el rostro, mientras avanzaba hacia la puerta.

-Bellysama – preguntó con gesto ansioso - ¿Necesita que la cure?

-No es necesario, Akane… - contesté sonriendo a la dulce chica – Cicatrizaran.

Ojala mi corazón también lo hiciera.

La obscuridad reinaba a mí alrededor. El silencio a veces era una bendición, pero a este, solo precedería una voz.

La mía.

El verano después de la secundaria cuando nos conocimos

Lo que hicimos en tu carro Mustage a Radiohead

Y En mi cumpleaños número 18

Cuando nos hicimos muestra cadena de tatuajes

Solíamos robarles licor a tus padres

Y subir a la azotea

Para hablar de nuestro futuro

Como si tuviéramos un indicio

Nunca planeamos que un día

Yo te perdería...

Y en otra vida

Desearía ser tu chica,

Para mantener nuestras promesas

De ser sólo nosotros en contra del mundo

Kazuo Mori.

Ese había sido su nombre. Aquel ángel que me había rescatado del abismo en el que mi vida se había convertido.

Había llegado con un grupo de alpinistas al pequeño pueblo de Forks, en búsqueda de un escenario para el video de un conocido cantante japonés. Estaba realizando una serie de tomas en los acantilados cuando una figura humana "la más endeble y frágil del mundo", según sus propias palabras, se había cruzado ante sus ojos.

Sin pensarlo mucho se había arrojado tras aquella chica y la había rescatado desde lo profundo y tenebroso del océano. Había luchado contra él por su propia vida y con éxito, también me había rescatado, no solo de forma física, sino de la manera más noble en que una persona puede rescatar a otra.

Y en otra vida

Desearía hacer que te quedes

Para que de ese modo, no tener que decir

Que fuiste el único que tuvo que irse

El único que tuvo que irse

Soñé que tú eras mi Johnny Crash

No el único, teníamos al otro, hicimos un pacto

A veces, te echo de menos

Por eso pongo esos discos

Alguien dijo que te habías borrado tu tatuaje

Te vi en el centro de la ciudad cantando el "Boom"

Es hora de hacerle frente a la música

Eso me divertía más

Los días que siguieron a mi fallido intento, Kazuo no se separó de mí. Poco a poco, comencé a narrarle mi historia – o al menos las partes creíbles, sin aquelarres de vampiros vegetarianos y vampiros que no lo son - hasta la horrible noche en que Charlie murió a manos de la Policía, mientras trataba de tomar la justicia en sus propias manos.

Escuchó atentamente cada una de mis palabras y finalmente, lloré entre sus brazos por todo aquel infierno en que mi vida se había convertido.

"Es un nuevo comienzo" – dijo, mientras posaba su mano sobre mi corazon – "Todo lo que tienes para ser feliz, lo tienes aquí contigo, tómalo y vete de aquí".

No tuve que pensarlo dos veces. Sin padres ni amigos a quienes informar, me fui con él arrancándome de aquel gélido y nebuloso pueblo donde la vida de Isabella Swan había terminado antes de comenzar.

Habían pasado 5 años desde aquel entonces y mi vida había cambiado por completo.

Asistía a Kazuo en sus producciones, atendiendo hasta el último detalle. Lo aprendí todo. Desde como diseñar la idea de un video, hasta las luces que benefician una toma ó los trucos que se realizan en el ordenador digital.

El futuro, finalmente me comenzó a sonreír, cuando descubrí un talento escondido que me pertenecía solo a mí… algo que solo yo era capaz de entregar a los demás.

A esta nueva persona.

Y en otra vida

Desearía ser tu chica,

Para mantener nuestras promesas

De ser sólo nosotros en contra del mundo

Y en otra vida

Desearía hacer que te quedes

Para que de ese modo, no tener que decir

Que tú fuiste el único que tuvo que irse

El único que tuvo que irse

Es increíble la forma en que la vida te lleva por caminos distintos. Aquella arrítmica, patosa, descoordinada y tímida chica se había transformado en esto: en una mujer capaz de llenar el Qwest Field de Seattle.

Por ello, me dolía su ausencia. La forma violenta en que me lo habían arrebatado me llenaba de dolor y de furia.

Un viejo atizo mi memoria, mientras el público coreaba la ultima canción escrita por Kazuo.

Aquella caja de seguridad que nunca visitaba y que contenía el secreto de mi último pecado, me llamaba ahora como el canto de una sirena, seductor y peligroso.

Y yo ya sabía qué hacer.


Como vieron es muy capitulo muy cortito, pero que dará pie a muchas cosas. La canción es El único que se fue de Katy Perry, pero como esto lo vamos a ir armando entre todas, escucho sus sugerencias sobre el tema para cada capitulo, de hecho tengo algunas canciones de J-Pop para el fic... pero...bueno...el reto es que de las canciones que ustedes me propongan, se vaya armando el fic ¿que les parece? Se que es arriesgado, pero creo que podemos lograrlo... ustedes que dicen?

Espero sus sugerencias, vale?

Un besote!

Estoy preparando los siguientes capitulos de Criminal y Como si nunca hubiera existido... solo tenganme paciencia por favor! (no me quemen en leña verde, si?)

Besotes!

Matta ne!

Samirasama Cullen.