Debí subir este capi antes pero la univ fastidia… Liz, amiga gracias por leer mi fic, tu sabes a q me refiero. También quiero agradecer a los que han leído este fic, sus reviews me hacen muy feliz… me inspiran a seguir.

Cualquier duda o algo déjenmelo en un review y yo se los responderé. ^w^


Capitulo 5: "El ataque al reino"

Palacio Real, Reino de Albión, 9 meses atrás.

-¿Pero cómo pudo pasar?- preguntó Vanessa.

La reina estaba respirando por la boca ya que la nariz no le proveía del suficiente aire, intentaba mantener el 1 y 2, inhala y exhala. La capitana Spencer se había quedado estupefacta al igual que los 2 doctores presentes.

-No puede ser- dijo la capitana saliendo al fin de ese estado-. Una hibridación así es… imposible.

- No hay errores en los análisis- respondió uno de los doctores-, efectivamente está creciendo.

-Voy… a ser… mamá- comenzó a reaccionar la reina-, voy a ser mamá-. Una innegable felicidad salió desde lo profundo de su corazón y comenzó a apoderarse de todo su cuerpo.

-Majestad- interrumpió Virgil-, respecto al diagnostico de su salud…- y se volvió a ver al otro doctor.

-Hah- empezó a hablar tratando de controlar sus ansias por el asombro-. Pues, notamos que ha habido un notable debilitamiento en su estado físico, mi reina; no es nada que no se pueda corregir con un par de cambios en su dieta; pero lo más sorprendente es el acelerado desarrollo que viene presentando el feto..

-Bebe!- corrigió enérgica la reina, apenas lo escucho no le gustó, feto se escuchaba muy feo. Era un bebe. Su bebe. No iba a permitir que lo llamaran como se les diera la gana.

-Bebe- se corrigió el doctor.

- Lo que quiere decir- continuó Virgil- es que al ritmo al que va, el desarrollo no durará el plazo normal, quizá sea porque es un híbrido, como consecuencia no llegará a más de 7 meses aproximamos.

-Espera, qué quieres decir con eso?- preguntó Esther con preocupación.

- No se altere mi señora. Nos referíamos a su nacimiento; será algo prematuro. Y es por lo mismo que su cuerpo está haciendo varios cambios rápidos para adaptarse a la nueva situación.

-Tenemos una situación muy delicada en las manos- comentó la comandante-, sin mencionar que inusual.

-¿Esto puede ser consecuencia del proyecto Ávalon?- preguntó Vanessa interviniendo por primera vez.

Casi todos se le quedaron viendo. Era una pregunta que a nadie se le había ocurrió pero tenía mucho sentido.

-No consecuencia- dijo su hermano-. Relación, sería más correcto. Pero antes de poder decir más, debo asegurarme de un par de cosas antes.- dicho esto pasó a retirarse. Nadie le dijo nada. Después de todo el era el encargado de ese proyecto y estaba más informado que cualquiera.

El guardián del gueto caminó hasta el ascensor principal. Bajó. Se dirigió hasta su oficina de investigación. Allí introdujo los datos justos de gestación, colocó los resultados solamente, los acomodó para que parecieran un modelo hipotético y final mente borró los datos de los progenitores, todo eso contenido en un cubo de datos.

Hecho esto se encaminó otra vez. La había mantenido en secreto incluso de su majestad. Era más útil se esa manera y si es que se necesitaba una ayuda fantasma, inesperada o sorpresiva, entonces y sólo entonces aparecería. Era difícil pero lo entendía, su entrenamiento previo y póstumo la habían fortalecido para ello.

Cuando estuvo ante la puerta, tocó y espero una respuesta.

-Adelante.- se escucho desde adentro.

Pasó, cerrando tras de sí y se dirigió a la mujer de largos cabellos negros.

Si alguien pudiera ver atreves de los ojos de aquella mujer, hubiera visto colores alrededor del guardián del gueto.

-Noelle-san, tengo una misión para usted.

-¿qué misión?- preguntó tranquila.

-Necesito que valla al Nuevo Imperio Humano y lleve esto.- dijo mostrándole el cubo.

O O O

Instalaciones Subterráneas, Reino de Albión. En la actualidad.

Se quedó quieto, muy quieto. Era la representación perfecta de una estatua viviente, como un Adonis. Ni siquiera su pecho se movía por la respiración, no era que no quisiera, sino que simplemente no podía. 5 palabras. 5 palabras habían logrado por un par de segundos detener todas las funciones de su cuerpo. Pudo sentir un intenso revuelo de sensaciones concentradas en lo profundo, al centro se pecho, provocando que sus pulmones empezaran a exigirle aire. Su mente estaba en blanco; si procesaba información lo hacía por inercia, y fue la misma la que le hizo soltar al fin las palabras resultado de su noqueado proceso mental.

-Eso-es-imposible.

Los ojos de Esther refulgieron coléricos.

-¡crees que jugaría con algo como esto?-soltó casi gritando-¡¿vas a dudar de mí?¡Sólo mírala! Mira su cabello, sus facciones, es muy parecida a ti!

Ambos hombres la miraron. Aun con lo desquiciado y loco que pareciera la situación, Esther decía la verdad. Aunque sutiles, eran claras las facciones de la niña que eran iguales a las de Ion. La niña permanecía dormida con la boca ligeramente abierta, y para Abel fue la confirmación rotunda del origen de la niña, o de una parte el menos. Ahí, sobresaliendo con una ligera punta, a la altura del canino, el distintivo particular de la raza de los matusalenes. Incluso desde niños es un distintivo debido a la tradicional forma de comer. Pero una hibridación así ¿cómo... Entonces la imagen de una chica de tez bronceada y largos cabellos rojizos vino a su cabeza. Lilith. Esta situación era muy similar a un proyecto que ella estaba desarrollando.

-Esther-san me permite cargarla.- preguntó Abel.

-Claro.- dijo ella ya más tranquila.

Se paró y le entregó a la niña.

Cuando la cargó pudo percibirlo, ligero pero constante, el aroma de un terrano.

-Nos dirigimos a unas lanzaderas de emergencia?- dijo el Padre sin quitar los ojos de la niña; parecía más una afirmación que una pregunta.

-Así es. Padre, cómo lo supo?- ella estaba desconcertad. Él sólo sonrió.

-Es una linda niña, Esther-san.

-Sí lo es- respondió Ion-, y tiene los ojos de su madre.

Ese último comentario dejo a los otros dos algo perplejos. En los ojos del matusalén asomaba un brillo y tenía una media sonrisa. Hacerse a la idea de lo que le acababan de decir no era fácil. De hecho, era completamente descabellado. Pero desde el instante en que había visto a esa pequeñita, ¡su hija! Había sentido algo extraño. Aun recordaba la sensación de querer abrazarla. Su cuerpo había sido más sabio que su cerebro; para haber reconocido a su hija con sólo mirarla. Notó las miradas fijas en él.

-¿cómo sabes que sus ojos son como los míos?

¡Tud tud! Sonó el ascensor indicando su llegada.

-Ya no hay tiempo- dijo la reina, se acercó a su hija y colocó su collar alrededor del cuello de la pequeña-. Padre se la encargo. Ion, ten- dijo dándole el cubo que había mantenido en su mano-. Síganme, ya!

Empezaron a correr por otra serie de pasadizos, todos de metal.

-Lo que pasó- dijo Ion mientras corrían- es que hace rato mientras te esperábamos Esther, la vi.

-¿y cómo así la viste?

- No sé. Simplemente estaba ahí. Y después se la llevo esa niña rubia que estaba en las puertas del ascensor- hizo una pausa y pensó algo un momento-. Esther, cuál es su nombre?

-Importa?

-Soy su padre, quiero saber!

-Pues… le puse María… Mirka María.

-¡LE PUSISTE EL NOMBRE DE MI ABUELA!

-¡qué tiene! ¡Su nombre me gusta!

-¡Tienes idea de lo que esa señora puede hacer? ¡Y le pusiste su nombre!

-¡a mí no me parece que este mal!

-Habiendo tantos nombres…Estheeer.- eso último sonó a lloriqueo.

-¡aunque te quejes ese ya es su nombre!

-Es por eso que me lamento!

A través de los muros de los corredores se escuchaban ruidos de bombas y mucho tumulto.

-No importa lo q escuchen, no vuelvan!- nos grito Esther advirtiendo las intensiones tanto de Abel como mías, en estos casos a ninguno nos gustaba quedarnos de lado-. Ahora es más necesario salir de aquí.- después de correr un poco más llegamos-. Padre Abel, súbala hay.- dijo la reina casi sin aliento señalando una de las naves de ese pequeño hangar. Abel fue hacia la nave y Esther fue hacia las mesas de control.- Ion, tú también ya sube.

-No iré mientras no nos acompañes.- respondí.

-No, Ion.- me dijo al tiempo que terminaba de teclear. Cogió mi mano y me jaló hasta la puerta de la nave, hay paró y se volvió a verme.

- Ion, yo no iré, no puedo. Por mi pueblo.

-Entonces yo también me quedo.- no pensaba dejarla sola. Pero ella colocó un dedo sobre mis labios, callándome.

Puso sus manos a ambos lados de mi rostro y con la misma mirada llena de ternura y amor que le había mostrado la noche antes de su partida, se acercó hasta que nuestros labios se encontraron. Fue algo lleno de pasión pero corto a mi pesar.

-Tienes q irte- me dijo-, debes cuidar a Mirka.- no podía discutir con eso, maldición, no quería dejarla y ya no tenía tiempo de discutir- Te amo.

-Sigue encantándome escucharte decirlo.- le respondí.

-Ya no hay tiempo. Ve.- Di un paso hacia atrás y la puerta cerró.

Apenas pude sujetarme de una barra antes de sentir un fuerte empujón; esa cosa viajaba rápido. Aceleré y llegue a uno de los asientos junto al padre Abel. La nave desaceleró un poco pero continuo andando.

-Ion, el cubo.- lo entendí al momento. Lo que sea q haya pasado y lo que teníamos q hacer, si queríamos continuar, aquel cubo q tenía en la mano tenía la pista a seguir.

O O O

Bosque del Lago Celeste, a las afueras de Londing. Renio de Albión.

-¡Huiiiuuu!- se me salió un silbido, aun no podía quitarme esa costumbre-. Empezaron su fiesta con ganas- se veía el tumulto en toda la ciudad y el humo circundante al palacio se perdía en la noche.- Esto es malo.

"bang bang" se escucho disparos cerca.

Corrí hacia allí.

-¡agáchense!- dijo la mujer de largos cabellos negros. Dio media vuelta, tomó impulso y dio un puñetazo a un autómata, q salió tirado varios metros. Esquivando a ese autómata, apareció otro detrás de él y dando un salto se abalanzó a hacia la mujer.

- Noelle-san!- gritaron los chicos q estaban cerca de ella.

Tomé impulsó, desenvaine mi espada y lo intercepte en el aire. Al caer, un giro de mi Nique bastó para cortarlo en dos. Me enfoque en el otro autómata que se estaba levantando, corrí hacia él y repetí el mismo movimiento.

- Los espíritus te sonríen mujer.- le saludé.

-Noelle-san- gritaron los chicos acercándose. Ella levantó la mano haciendo seña para q no se acercaran, y me miro entrecerrando los ojos.

-Eres un vampiro.- era una afirmación.

- Ma-tu-sa-len – le corregí con enfacis - .Noble del Imperio- nos miramos unos instantes; escuche unos pasos a lo lejos-. Este no es lugar para conversar. Síganme.

Noté su renuencia pero me siguieron.

A pesar de mis instrucciones eran ayudar a la Reina, brindar una ayuda extra no era malo, alimentaria mi karma. Los guié hasta la laguna donde había dejado mi nave. Ya no deberían de tardar mucho. No con todo ese caos.

O O O

Finalmente la lanzadera salió del tubo a un lugar lleno de agua y empezó a emerger. Ni bien salió la compuerta se abrió. La nave era pequeña y contenía lo básico para una emergencia, debíamos encontrar un lugar donde ver la información del cubo. Me asomé a la puerta aun suspendida a lo mucho a media metro de del agua, cuando una torcida y conocida sonrisa me recibió.

-Ya era hora de que llegaran, Conde.

-Lo conoces Ion?- preguntó Abel asomándose.

-Sí. Es Shajar Mazen, Duque de Thebas y miembro del Consejo Secreto del Imperio- expliqué-. Aunque había estado algo perdido, incluso desde antes que yo saliera como emisario al Vaticano.

Entonces una figura esbelta con un largo vestido blanco salió de los arboles q estaban detrás de Shajar.

- Me alegra que hayan salido con bien- soltó una voz suave-; cuanto tiempo sin verte, Abel.- la reconocí, era la chica del tren. Abel a mi costado, estaba con los ojos abiertos como platos y había palidecido. Sea como fuere parecía que este día no quería acabar sus sorpresas.

O O O

Antigua sala de operaciones. Instalaciones Subterráneas, Reino de Albión.

-No, majestad.- suplicó en susurros.

La jovencita rubia permanecía quieta apoyada sobre la rejilla. Tenía que ser muy cuidadosa si quería tener alguna oportunidad de salvar a señora que consideraba como familia.

La sala era grande, su ventanal tenía una vista directa hacia el misil escondido en el gueto. Después de la ocasión en que intentaran lanzarlo, le habían colocado muchos sistemas de seguridad para su activación ya que no sabían bien como desensamblarlo.

-Majestad, sea inteligente y deme los códigos- le decía aquella mujer vampira-. Al menos así podría extender su vida.- le apuntó con una fina y larga aguja de cristal. Sin embargo Esther no respondió, ni siquiera miraba a la vampira. Sus ojos estaban fijos en la figura de capa blanca que miraba por el ventanal y las ignoraba.

-Kain- llamó la reina. La vampira abrió los ojos de la sorpresa y volteó a ver con miedo al aludido.

-¡no llames así al…

-¡Kain!- le interrumpió volviéndolo a llamar.

-Esa voz…- habló bajo el Krusnik-…la he escuchado antes en un grito. Acércala, Bloody Mary- la vampira puso cara reacia pero obedeció-. Aroma de un humano peculiar- dijo Kain y en cuanto se volvió y fijo sus ojos en Esther, su rostro palideció de manera extraña. Sus se abrieron grandes-. No puede ser- a pesar que la observaba fijo, ella podía asegurar que no la miraba-. Yo te asesiné- aquel cabello largo y rojo,…el color blanco de la ropa.- Lilith, tú estás muerta.

-Lilith?- repitió la reina sin entender.

Hay estaba. La oportunidad que esperaba. Dio un ligero golpe con las manos, la rejilla cayó y ella junto con esta. Las otras dos apenas pudieron retroceder. Eris logro estirar sus manos en plena caída y tocar rosando la cara de Kain, antes de caer al suelo y la vampira por inercia soltó a Esther y se abalanzó sobre la nueva pequeña amenaza. Tomó a Eris por el cuello y al tiempo que la pequeña rubia enfocaba su vista en la vampira, esta puso los ojos en blanco y cayó inconsciente al suelo.

-Eris!- dijo Esther levantándose y acercándose-, ¿estás bien?

La niña espiraba agitada y agarraba el cuello:- Sí- respondió casi sin aliento- había entrenado mucho. No quería seguir creyendo que su don era una maldición. Ahora por fin se había demostrado que ya lo había superado, su don era útil-. Majestad, tenemos que movernos- Eris se levantó, la tomó de la mano y la jaló hacia una rejilla que estaba escondida en un extremo de la habitación-. Lo siento pero ahora este es el único camino seguro.- dijo mientras sacaba la rejilla.

-Está bien.

-Mi señora- la miró un momento-, tome. Ese vestido ya no debe ser tan cómodo.- dijo extendiéndole su navaja.

-Sí- le brindo una sonrisa agradecida. Su noche llena de emocione aun no acababa y ya la estaba dejando agotada.

O O O

Bosque del Lago Celeste, a las afueras de Londing. Renio de Albión.

-Wendy, estas bien?

-Mi sistema campanita funciona bien.- respondió aun manteniendo sus ojos cerrados.

Lo que le había hecho aquel loco doctor no era algo que se pudiera revertir pero tampoco era del todo irreversible. Había trabajado más en ella que en los demás niños, la compatibilidad de su cuerpo era mayor, era muy humana pero jamás podría dejar de ser un hada. En Albión la habían ayudado a modificar su sistema y a re estabilizar las funciones naturales de su cuerpo. Crecería. Viviría como una humana normal. Pero la habilidad del hada la acompañaría de por vida. Para ella estaba bien, su sistema funcionaba ahora como sonar y como defensa, protegería a Peter y a su familia, después de todo ella era la mayor entre los "niños perdidos".

"Wendy se ha hecho fuerte" pensó "Tener que escapar…" miró a su antebrazo, a la marca q le había dejado la aguja. No. Tenía q concentrarse y lo primero ahora era poner a salvo a Mirka. Dio media vuelta y subió a la nave.

Una manta de camuflaje, tan rústico como eficaz, había podido en medio del bosque, ocultar la nave de un emisario del Imperio. Abel tecleaba descifrando cada dato del cubo en la enorme consola de la nave.

-Es impresionante.- decía Noelle sin quitar los ojos de la pantalla-, yo estaba al tanto de la investigación pero nunca pensé que tuviera tal grado de implicancia.

-Los datos, todos parecen estar correctos y tienen sentido.- dijo Abel.

-¡huiiuu!- silbó Shajar-. Y yo que creía haber visto cosas raras.

Noelle, Ion y Peter lo miraron con malos ojos.

-Lo que no entiendo- prosiguió Abel- es este punto de la adaptación entre un genoma y otro.

-Yo puedo explicarte eso- dijo Peter colocándose a su costado frente a la pantalla-. Ese gen es el mismo que yo tengo y también es el mismo que tiene la reina Esther. Ambos son rezagos de la ingeniería genética antes del Armagedón.

-¿qué?- soltó ion sin entender.

-Conde Fortuna- dijo Peter volviéndose hacia él-, ¿qué sabe usted acerca de la investigación de sus padres?

-¿qué tiene que ver eso ahora?- pregunto el matusalén.

-Mucho. Es por ellos que la niña que tiene en sus brazos existe y es por ellos que están atacando Albión.

O O O

Instalaciones Subterráneas, Reino de Albión.

Finalmente había logrado sacarse el vestido. Eris realmente se había preparado para una emergencia. Se colocó el pantalón y cuando estaba por ponerse el vestido corto, un destella llamó su atención. Había un espejo un poco más allá, al otro lado de aquel cuarto de acero. Se giró un poco y pudo ver su lunar, su marca en forma de estrella.

-Ahh- soltó un profundo suspiro. Siempre sintió la necesidad de ayudar a otros, desde que tenía uso de razón así había sido, así era ella. Más ese altruismo no la había dejado hacerse las preguntas correctas, tuvo que esperar hasta grande para saber quien fue su padre, y teniendo esa lección, no se preguntó quien había sido su madre. Dios era muy bueno con ella, mandándole la respuesta a lo que no había preguntado. Su madre. La que le había heredado sus ojos azules y la estrella en su cuerpo.

O O O

Jardines de la casa de la Duquesa de de Moldova. Nuevo Imperio Humano, 86 años atrás.

-Hola Yulis.

-¡aha!- soltó en un respingo y miró a su sorpresiva acompañante- Condesa de Memphis!

-Haa…-soltó un suspiro-, tú siempre encuentras un nombre formal. Sabes que no me gustan- hizo un puchero-. Cuándo me llamaras Catalina; sabes? Por algo me pusieron ese nombre- la chica no le respondió nada y sólo sonrió- ¡ahaaa!- soltó otro suspiro ahora de desesperación- cuando pones esa cara de tonta no puedo reprenderte ¡no es justo!- dijo la condesa jalándole las mejillas a su compañera.

Después de unas risas la soltó.

-Yulis, ya has escuchado que estoy en espera.

-Sí, excelencia.

-Ahora más que nunca comprendo tu situación, y ahora- hizo una pausa-… Alexei y yo hemos decidido que tienes que irte del Imperio.


Bien, espero que allá sido de su agrado.

Karigold: por supuiesto q voy a seguir mi historia, aunq lo malo es q me tardo en escribirla XD.

Karychela: gracias por el apoyo, es por ti que se me ocurrió colocar a Shajar en la historia y no será el único, Dietrich está muerto en este universo, y es q al final del anime, en el cual me baso en general, el muere en los últimos capítulos, sin embargo su protagonismo aun no ha acabado, aunq eso lo colocare en siguientes capis.

Evelin: las palabras de "la relación entre matusalenes y terranos está prohibida" es algo q Seth de verdad dijo en el anime y también en el manga, pero a pesar de decirlo no parecía molestarle q Ion y Esther fuesen tan cercanos, y aquí lo q kiero hacer es dar una explicación del xq no le importa mucho a pesar de esa regla, con respecto a la mortalidad de la niña es algo q dire en el siguiente capi así porfa tenme algo de pasiencia ^w^

Sakura Liz Hime: amiga ahora pues, dame una critica de este capi mira q lo estoy subiendo en tu honor este día (20/05/2012) ¡Feliz cumple, Lizzy-chan!

Blackbird77: gracias por el ánimo, si emprendí este fic es xq amo esta pareja y casi no había fic en español de Trinity blood, saludos y espero alguna critica de este capi o si te gusto.