Disclaimer (1): Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen. Su creador es Masashi Kishimoto.

Disclaimer (2): Ni Vampire Knight ni sus personajes me pertenecen. Su creadora es Matsuri Hino.

Advertencias: OoC leve. Gore. Violencia. Lenguaje Fuerte. OC. Spoiler.

Crossover: Naruto x Vampire Knight.

Pareja: Zero Kiryû x Sakura Haruno (Sí, tienen mi permiso para matarme por esto T^T). Kaname Kuran x Yûki Kuran. Akatsuki Kain x Ruka Souen.

Lilith: bien, se que alguien me va a linchar por escribir algo que involucre a Zero con Sakura… bien, a mi me gusta el personaje de Sakura, además de que es muy crack esta pareja. Y a quien aun no lo sepa, me encantan las parejas crack. Bueno, sé que no debo esperar muchos review, pero como deseaba escribir sobre estos dos juntos, no me quedare con los ganas. Además pondré las parejas que ustedes gusten, bueno tendrán que leer al final del capítulo para saber el rollo de las parejas.

Disfruten el capitulo.

Prologo.

Las ansias por matar se acrecentaban en su corazón, e impulsaban a su cuerpo haciéndolo más ágil y letal. La locura en su mente era suprimida cada que apuntaba con Bloody Rose a sus objetivos, evaporizándolos cuando las balas del arma les impactaban directo al corazón. Su mente encontraba alivio al asesinar aquellas criaturas que odiaba y que le causaban repugnancia, pero que reflejaban su propia esencia.

La de un vampiro.

Un último disparo. Y el Nivel E que amenazaba con huir desapareció cuando el soplo brusco del viento se llevó sus cenizas. Cuando hubo terminado su cacería, guardó el arma en el interior de su abrigo gris, verificando con su agudo sentido de la percepción la presencia de vampiros escondidos.

No encontró ni uno más.

Giro sobre su eje dirigiéndose hacia la salida del edificio abandonado hace décadas. Terminando su misión impecablemente como lo hacía desde hace cincuenta años (1) justo como lo esperaban del único sobreviviente del Clan Kiryû. Y aunque había exterminado la madriguera que contenía cincuenta vampiros, el frenesí desquiciante de su deseo de matar no había quedado satisfecho. En años anteriores, él no habría tenido problemas con controlar su lado oscuro, pero ahora que su corazón había sucumbido ante las tinieblas de la oscuridad, apenas si podía suprimir la sonrisa maniaca que aparecía en sus labios cuando le era asignada una nueva misión. Atrapándolo en un camino nebuloso en el que no se veía el fin.

Ya nada tenía sentido para él. Sólo el matar vampiros le traía un poco de alivio, pero no el suficiente. Y él lo sabía. No obtendría paz verdadera hasta que no exterminara a los principales causantes de su malestar. Al cáncer que enfermaba al mundo y a él.

A los vampiros Sangre Pura.

Sólo hasta que pudiera cazarlos a todos y ponerle fin a su maldito reinado, él podría descansar y volver a una relativa normalidad. Empero, no podía ahora. No cuando la Asociación de Cazadores y el Concejo de Ancianos habían llegado a un acuerdo, siendo los Lideres de cada clan de ambos bandos los que pusieron los puntos a seguir. Consiguiendo la convivencia entre ambas especies, pero aun con eso quedaban sujetos reticentes a esto, él mismo entre ellos.

Pero eso ya no importaba. Mientras pudiera deshacerse de los Nive que quedaban en el mundo, podría esperar el tiempo necesario para llevar a cabo su venganza.

Caminaba por las calles de la Ciudad Nightray (2), sin fijarse en su entorno. Vistiendo unos vaqueros de mezclilla negra, zapatos de vestir de piel negra, camisa de lino blanca y gabardina gris, Zero era el centro de las miradas lascivas de las personas que lo admiraban por su belleza. Aunque una mirada de suma frivolidad bastaba para alejarlas. Mirando con asco como los vampiros interactuaban con humanos, sin que los segundos supieran lo que realmente eran esos malditos chupasangre. Desvió la vista a un grupo de chicas humanas rodeando a uno de esos atractivos inmortales, mientras le sonreían tontamente y gemían cuando él las miraba. Justo como los días en que era el prefecto en la Academia Cross. Agitó la cabeza para despejar su mente de los recuerdos vividos de los días en los que alguna vez fue feliz.

Siguió su camino, para llegar al departamento en el que ahora vivía. Decidido a darse una ducha y irse a la cama para intentar dormir, pero sabía que sería otra noche de insomnio. Luego rendiría su reporte a la Asociación. De pronto, olfateó en el aire el aroma de una persona en particular. Se puso alerta agudizando sus sentidos, se quedo quieto para que el olor llegara más a él. Abrió un poco los parpados al percatarse de la esencia particular, y de su atractivo olor.

Cerró los ojos para concentrarse más. Oliendo como la intensidad de este se incrementaba. Era suave, delicado y dulce, pero no empalagoso. Fuerte y penetrante, con un toque ligero de perfume. Él nunca había olido tan exquisito aroma, y sus sentidos rápidamente capturaron la esencia que lo hipnotizaba. Empero, el olor fresco de la sangre acompaño al perfume. Y la esencia del líquido escarlata era diez veces mejor que la del aroma inicial, incluso se podría decir que nada parecido existía en el mundo.

Abrió los ojos de golpe al sentir la sed de sangre que no lo había atormentado por los últimos años. Vio como sus manos temblaban de ansiedad por descubrir al poseedor de tan embriagante elixir. Y por un instante en el que perdió la consciencia de sí mismo, soltó un gruñido bajo y se dirigió a toda velocidad a la dirección donde el perfume estaba concentrado.

Utilizo su velocidad vampírica para llegar, sin importarle atropellar a medio mundo en su camino. Llegó a un callejón, pero sin salida. Eso no lo detuvo. Saltó por las paredes de los edificios que lo circundaban, trepando con agilidad hasta llegar a la azotea. Se colocó en una de las orillas que daban a un terreno baldío. Observó que, efectivamente, alguien estaba sangrando. También la diversa cantidad de Nivel E que rodeaba la zona.

Una sonrisa maligna surco los labios perfilados de él. Era perfecto. Mataría a esos vampiros y probaría la sangre de esa persona sin que nadie pudiera reprocharle algo. Sacó de nuevo a Bloody Rose apuntando rápidamente a su nueva presa. Justo cuando iba a apretar el gatillo, el sonido estruendoso del piso rompiéndose lo saco de concentración. Miró como los vampiros caían por las grandes grietas en la tierra, mientras otros se lanzaban al causante del pequeño temblor. Distinguió a la distancia como una cabellera de color rosa se agitaba con cada movimiento.

-¡Shannaro! –gritó la voz de una mujer, golpeando con los puños a sus atacantes. Kiryû quedó atónito por un momento, al observar como las masas de Nivel E sucumbían ante la fuerza de esa chica. También pudo notar su gran habilidad para esquivar las garras y colmillos que amenazaban con despedazarla, así como su estilo particular de combate cuerpo a cuerpo. Se obligó a sí mismo a mirar con detenimiento a la persona que estaba luchando de igual contra todas esas sanguijuelas.

No pudo sino sentirse completamente estupefacto al notar las raras ropas de la chica. Un top rojo carmesí cuyo escote dejaba al descubierto el inicio de los pechos bastante desarrollados de la muchacha, short negro de licra que dejaba a la vista sus hermosas y torneadas piernas, botas negras y guantes de la misma tonalidad. Bien, si pudo notar la belleza de semejante mujer, también pudo notar la fuerza que corría por sus venas. Su sangre era totalmente exquisita, algo insólito siendo que se trataba de una humana. Porque Zero sabía que no se trataba de un vampiro, ya que a pesar del atractivo de su sangre no podría ser comparada con el nivel de los Sangre Pura.

Se obligo a sí mismo a resistirse al deseo irresistible de bajar del techo, e ir a beber cada gota de esa agradable sustancia hasta dejar seca a su dueña. No debía hacerlo. No por lo menos si quería seguir conservando la pequeña parte de humanidad que le quedaba. Rectifico de sus reacciones cuando olfateo la sangre y se sintió avergonzado de sí mismo. Había actuado tal y como un vampiro que cayó en el Nivel E lo haría. Le tomó un instante volver al estado de frivolidad que siempre mostraba. Cuando se hubo calmado, dirigió toda su atención a los vampiros que aun restaban por vencer. Contó rápidamente dando como resultado treinta vampiros. Sonrió con superioridad. Sería tan fácil.

Dirigió a la Rosa Sangrienta directo a sus nuevas presas. Afinó su puntería y apretó el gatillo. Diez disparos seguidos fueron el mismo número de enemigos que cayeron convirtiéndose en polvo. Disparo de nuevo diez veces obteniendo el mismo resultado. Listo. Quedaban menos de la mitad, y él apenas se estaba divirtiendo.

Al haber oído el ruido de la pistola al disparar, la chica miró hacia arriba, encontrando la figura imponente del cazador, cuya mirada siniestra le causo a la vez confianza y miedo. Notó por lo acertado de los disparos, que ese sujeto ya había tratado con sus atacantes. Contemplando con ojos desorbitados como acababa con los últimos diez sujetos que trataban de escapar inútilmente, cayendo como las hojas en otoño. Cuando se termino la cacería, Zero bajo de un salto de la azotea tocando el suelo sin derrapar. Se acercó lentamente a la chica que lo observaba atónita, guardó la Bloody. Se detuvo a tres pasos de ella, viéndola fijamente.

-¿Te encuentras bien? –preguntó con voz grave y profunda. Ella dio un respingo leve cuando volvió de su ensimismamiento. Sacudió su cabeza para aclarar sus ideas, y sus ojos aguantaron la mirada penetrante de las amatistas de Zero.

-Sí, gracias por ayudarme. –respondió ella con una leve sonrisa, haciendo una pequeña reverencia. Zero le miró imperturbable. Ella continuó–. Mi nombre es Sakura Haruno.

-Zero Kiryû. –se presentó.

-Bueno, gracias de nuevo, Kiryû-san. –volvió a repetir. Miró de nuevo a los ojos de Zero y después a su alrededor. El albino entendió la pregunta muda en la acciones de Sakura, sabiendo al instante que se trataba de una extranjera, y por lo tanto, no sabía dónde estaba. Tampoco que cosa la había atacado.

-Esta es la Ciudad de Nightray. En cuanto a las personas que te atacaron, –dudó un momento sin saber si decirle o no la verdad a la muchacha, pero en fin. La había visto pelear, así que no habría tanto problema en que lo aceptara-, eran vampiros. Nivel E para ser exactos.

La cara de Sakura tomó una expresión completamente desconcertada. Bien, era hora de repasar todo lo que le dijo el tal Zero. Primero, la ciudad en la que estaban definitivamente no lo conocía. Segundo, con quien peleó hace unos momentos eran personajes de cuentos antiguos. Y tercero, el tío frente ella estaba completamente chiflado. Su expresión de confusión no pasó desapercibida por Kiryû.

-¿Creías que los vampiros no existían? –preguntó. Sakura no respondió de inmediato, aun estaba recuperándose del shock mental. Zero comenzaba a impacientarse. No quería tratar con una persona que se negaba a aceptar la existencia de esas bestias, aunque él quisiera erradicarlas–. Si lo crees o no, ya es tu problema.

La tomo del antebrazo llevándosela consigo. Ella frunció el ceño por la brusquedad con la que la estaba tratando el cazador. No es que la estuviera lastimando, sólo que era un tacto con demasiada confianza. Zafo su brazo del agarre de él, deteniendo su marcha.

-¿A dónde diablos me llevas?

-A la Asociación de Cazadores. –Respondió él, volviéndola a tomar del brazo con más fuerza–. El olor de tu sangre hizo que los vampiros de la zona te atacaran. Debo llevarte a que investiguen el porqué, además de que debemos saber de dónde vienes. Y por tu expresión puedo saber que ni siquiera sabes donde estas parada.

Y volvió a llevarla consigo sin ninguna delicadeza, jalándola del brazo cual niña pequeña. Haruno intentó de nuevo zafarse, pero le resultó imposible, Zero también era bastante fuerte. Elevando la voz, Sakura pidió que la soltara. Que era perfectamente capaz de ir por sí sola, pero él sólo la ignoró. Impacientándose por la falta de respuesta, así como la desconfianza que le engendraba el muchacho, Sakura decidió tomar cartas sobre el asunto y liberarse de su captor. Lento y en silencio movió su mano hasta la bolsa en la que guardaba sus armas ninjas, extrajo con cuidado una bomba somnífera. Levantó su brazo dispuesta a hacer su movimiento.

-Ni siquiera lo pienses. –espetó Zero deteniéndola en el acto. Sakura parpadeó sorprendida por la aguda intuición del chico, semejante a la de sus compañeros shinobis. Zero le quitó la bomba de las manos, la examinó un rato y la metió en su bolsillo. Luego miró a Sakura, y advirtió–. Si vuelves a intentar algo como lo que pensabas hacer, tendré que usar la fuerza para llevarte conmigo.

-No iré a ningún lugar contigo. Tengo una misión de cumplir. –dijo ella logrando zafarse de nuevo. Tan pronto se vio suelta del agarre, concentró chakra en la planta de sus pies, avanzando a toda velocidad lejos de aquel individuo. Cuando estuvo a una distancia bastante considerable, miró a su espalda para cerciorarse de que no la estaba siguiendo, pero notó que Zero había desaparecido. Deteniéndose de inmediato, se giro toda para comprobar que, efectivamente, no había algún rastro del chico.

-Te lo advertí, Haruno. –la kunoichi se quedó helada cuando escuchó la voz grave de Zero pronunciando su apellido justo de tras de ella. Pero no pudo darse la vuelta, lo último que sintió fue un golpe en su nuca y como su cuerpo era sostenido por unos brazos fuertes.

Igual que ese día (3).

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En la Mansión Kuran se vivía un día con júbilo y alegría, el anhelo más grande de Yûki Kuran se había vuelto realidad. Ella tendría un hijo. Un hijo de su amado Kaname, que también lo había deseado con el mismo fervor que ella. Los dos amantes se encontraban en la sala principal, sentados en el amplio sofá, recibiendo felicitaciones de sus amigos más allegados. Entre ellos Hanabusa Aido que estaba enormemente contento por la buena noticia de su líder, Takuma Ichijou que palmeaba el hombro de su mejor amigo deseando lo mejor para su primogénito. Akatsuki Kain y su esposa, Ruka (4), sólo asintieron con una leve sonrisa.

-¿Ya saben que sexo será el bebé? –preguntó Aido mirando con interés el vientre aun plano de la sangre pura. Yûki puso sus manos sobre su estómago, soltó una risita.

-Es un secreto. –dijo, dejando en claro a todos los presentes que diría nada más. Los Nobles vampiros sonrieron suavemente al ver la expresión de felicidad de la mujer de Kaname. El mismo pura sangre se encontraba alucinado con la noticia.

Un sirviente tocó la puerta de la sala, y pidió permiso para entrar. Después de afirmárselo, entra, da una pequeña reverencia y rinde su informe.

-El presidente de la Asociación de Cazadores, Toga Yagari-san, requiere de su presencia en la sala de juntas de la asociación. –dijo con tono solemne y lleno de respeto. Agregó para aclarar el motivo–. Parece que el motivo principal de la reunión trata sobre el reciente ataque de un grupo desigual de Nivel E en la zona urbana. Según el informe que rindieron varios cazadores, algo los altero.

La habitación quedo en silencio, salvo Yûki que inmediatamente miró a su esposo y pronunció su nombre. Kaname asintió, señaló a Hanabusa y a Takuma, ellos aceptaron la invitación de su líder. El castaño se volteó para despedirse de la castaña. Dio un beso en su frente y acarició su mejilla con suavidad.

-Volveré pronto. Espérame.

-Te esperaremos dirás. –dijo ella señalando su vientre, con una gran sonrisa en el rostro. El sangre pura le correspondió sonriendo también, dio un último beso en la frente de ella, y dirigiéndose directo a la salida.

-Cuidaremos bien de Yûki-sama en su ausencia. –pronunció Ruka cuando Kaname paso al lado de ella. El castaño asintió levemente, confiando por completo en las palabras de la noble.

Saliendo de la Mansión, Kaname abordó el automóvil negro que le esperaba en la entrada. Cuando partieron, los tres se encontraban pensativos respecto a esa llamada de emergencia, pues en los años posteriores no se habían reportado ataques anteriores tan graves.

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El ruido de gente hablando despertó a Sakura. Que sintió como sus brazos se tambaleaban al ritmo de los pasos de la persona que la cargaba. Abrió los parpados de a poco topándose con el suelo, llevó una mano a su sien. Le dolía la cabeza. El parloteo de la gente se hizo más fuerte cuando ella se movió, y Sakura deseo que se callaran, no estaba de humor para oírlos.

-Que ropas tan extrañas viste.

-¿Quién será esa chica? Es hermosa.

-Su cabello es rosa… es tan rara.

Una vena saltó de la frente de Haruno cuando esas palabras llegaron a sus oídos. Caramba, ni en Konoha le decían que ella era rara –le decían marimacho y bipolar, pero rara no- ahora personas completamente ajenas y desconocidas para ella hablaban a sus espaldas. También el hecho de que el maldito insensible de Zero, la cargaba cual saco de papas, sobre su hombro con una mano reposada casi en su trasero. Bien, que la hubiese ayudado no significaba que tenía derecho a tomar esas libertades con ella. Se removió para hacerle notar al ex humano que ya estaba completamente despierta, y que por tal motivo, no necesitaba cargarla ni un segundo más. Pero Zero pareció ignorarla de nuevo. Eso hizo que la poca paciencia de Haruno se esfumara, cerró su mano y lo estampó contra la cabeza del cazador.

-¡No vuelvas a ignorarme! –profirió ella, aunque estaba un poco asombrada de que el albino no cayera inconsciente por la fuerza de su puño. Buscó liberarse tratando de desprenderse del agarre, que después del golpe se había vuelto más fuerte. Se quejó por lo bajo cuando sus intentos no lograron liberarla. Entonces se dio cuenta de las miradas temerosas de los presentes a su alrededor. No sabía el motivo, pero le veían como si fuera morir.

Sintió como Zero la tomaba por la cintura y la dejaba en el suelo. Aliviada de ya no estar en una posición vergonzosa, iba a darle las gracias a Zero, pero cuando notó el aura sombría alrededor de él, se asustó ligeramente. Se siente igual que cuando Sasuke-kun se enoja.

Zero estaba realmente encabronado. Esta chica lo había sacado por completo de quicio. Había despertado su sed de vampiro con su asquerosa sangre (aunque no fuera tan asquerosa como él quisiera). Quiso huir de él después de haberla salvado y también cuando de forma amable le pidió ir a rendir su informe a la Asociación. Sí, la noqueó cuando se opuso, pero la cargó todo el camino hasta llegar aquí. Y ahora lo golpeaba como si él tuviera la culpa de algo. Maldita cría bipolar (5).

Colocó su mano derecha sobre el hombro de Sakura, sus cabellos plateados escondían su mirada homicida debajo del flequillo, y cuando estaba a punto de vengarse…

-Miren lo que tenemos aquí, Zero Kiryû trajo una chica a esta humilde asociación. –la voz de Kaito Takamiya aligero inmediatamente el ambiente. Sakura suspiró relajada, busco con la mirada a su salvador y sus ojos se abrieron asombrados cuando vio a un joven de aparentes treinta años, cabellos alborotados y cuerpo realmente atractivo. Zero fulminó con la mirada a su ex compañero de caza–. Qué raro que traigas a una persona viva de tus misiones. Siempre que sales, regresas con números de vampiros muertos.

-Ese es mi trabajo, Kaito. –espetó con dureza.

-Vamos, no seas tan frío. Antes de ir de reportar sobre tu encomienda, ¿podrías presentarme a tan hermosa criatura? –dijo tomando la mano de Sakura y besándola como lo haría un caballero (6), provocando un leve sonrojo de ella y que Zero se sintiera asqueado. Kaito sonrió divirtiéndose de lo lindo al poner a prueba la paciencia del cazador. Veamos hasta donde llega tu límite, Zero–. Pero para que perder el tiempo pidiéndotelo a ti, cuando yo mismo puedo preguntárselo. ¿Cuál es tu nombre, Señorita?

-Sakura. Sakura Haruno. –respondió desviando la mirada de los ojos atractivos de Takamiya observándola penetrantemente. Sintió la mano suave de él, acariciando su mejilla, y la sonrisa suave y amable que apareció en sus labios. Ella nunca había sido tratada con tanto… romanticismo, sintiéndose bastante cohibida por las acciones de ese hombre sobre su persona (7).

-Con que Sakura, igual que una flor. –tomó un mechón de cabello, lo acercó a su nariz, y sin dejar de mirarla agregó–. Tu aroma también es tan exquisito como las flores, Sakura.

Ahora la cara de la chica era un semáforo en rojo. Kaito rió, divertido por la reacción que había conseguido en ella, miró por el rabillo del ojo a Zero, percatándose de la diminuta molestia que había causado en el ex humano. Dispuesto a llevar al límite al albino, Kaito pasó su brazo derecho por los hombros delgados de la chica, acercándola a él con suavidad, y comenzó a alejarse del vampiro. Pero no dio ni cinco pasos cuando Zero lo detuvo quitando con firmeza a Sakura del afiance, empujándola detrás de él. Los ojos del cazador, aunque impasibles, ardían de furia contenida.

-No la toques. –pronunció de forma imperiosa, sin ocultar el tono molesto de su voz. Takamiya sonrió de manera conforme; había conseguido su meta. Miró de reojo a la muchacha, y su sonrisa se ensanchó más. Todo se pondría interesante a partir de ese momento.

No podía creer lo que había oído hace apenas un minuto, Sakura se quedó en blanco. No sabía el motivo ni la razón por la que su corazón estaba latiendo aceleradamente, pero de lo único que estaba segura era que el hombre frente de ella era de confiar. A pesar de su actitud fría, cruda e insensible, ella veía que también era una persona amable y confiable. Entendió que en su situación actual, lo mejor era poner de su parte y no oponer resistencia (8).

-Gracias por tu amabilidad, Kaito-san. –Dijo Sakura con media sonrisa, aunque se mantuvo detrás de Zero–. Pero Kiryû-san es quien amablemente me ha escoltado aquí. No conozco la zona ni a nadie, y él se ha encargado de guiarme para que pueda saber que está pasando exactamente. Así que debo estar con él todo el tiempo que necesite de su compañía.

Los dos hombres la miraron interrogativos. Kaito porque no creía que ella estuviera hablando del frívolo y cortante Zero Kiryû. Y el ex humano porque ahora si creía que la chica era bipolar. Mujeres, ¿Quién las entiende?

-Oh, siendo así. No tengo nada más que hacer aquí. Me dio gusto conocerte, Sakura. Nos vemos luego, Zero. –se despidió acariciando los cabellos rosados de la chica, y moviendo su mano para Zero. Cuando el cazador se retiro, el albino respiró hondo para calmar su enojo. Mierda, no entendía que lo había puesto tan molesto esta vez, ni tampoco porque sobre reaccionó de esa manera cuando Takamiya tocó a esa chica bipolar. Pero decidió ignorar la casi imperceptible felicidad que había florecido en su corazón por la forma en que Haruno dejo en claro que sólo estaría con él.

-Sígueme. –ordenó. Sakura asintió caminando detrás de él. Zero la llevó hasta la oficina principal de la asociación, donde se encontraban su maestro, y el director de la Academia, Kaien Cross. El legendario cazador aun mantenía su escuela en pie, gracias al apoyo del matrimonio Kuran y algunas familias de la Nobleza vampírica, dispuestas a llevar a cabo el acuerdo entre ellos y los humanos. Ahora las dos especies sabían una de la otra, y convivían casi en total armonía. A pesar de que Kaien quería que su hijo adoptivo siguiera siendo el guardián y prefecto, Zero se negó rotundamente a ser partícipe de una utopía vacía y sin sentido para él. Así que después de graduarse, se largó del que había servido de hogar para él durante 10 años, ya que no quería permanecer más tiempo rodeado de sanguijuelas hipócritas, ni humanos estúpidos lameculos de los vampiros.

Entró a la habitación sin tocar, como siempre lo hacía. Toga lo recibió con un comentario sarcástico, mientras que Cross se le aventó encima capturándolo en un abrazo de oso. Zero tuvo que golpearlo para que lo soltara. Kaien chilló como un niño, brincando y gritando que Kiryû era un mal hijo desconsiderado, además que aun no tenía un nieto de él y que no le había presentado ninguna novia. Un aura oscura comenzó a crecer alrededor de Zero, mientras se tronaba los dedos. Yagari se levanto del sillón detrás de su escritorio, y se sentó en una de las sillas cerca de la pared, prendió un cigarrillo preparándose para lo que venía. Después vio a la muchacha cerca de Zero, le hizo una seña para que se acercara a donde él estaba. Aunque estaba un tanto confundida, Sakura se acercó al hombre que le recordaba un poco a Kakashi, su sensei, y en cuanto se situó al lado del tuerto, el sonido de algo estrellándose contra la pared, la azuzó de sus pensamientos.

-¡Cállate de una buena vez, Kaien! –gritó Zero a todo pulmón, su rostro tenía una expresión psicópata. Cómo Cross siguió chillando, Kiryû comenzó a corretearlo por toda la oficina. Sakura miró el espectáculo que daban el tal Kaien-san, y su frío guía. Una sensación de hormigueo en la garganta capturo a Sakura, que no pudo evitar empezar a reírse bajito, atrapada por lo caricaturesco de la escena. La risita que trataba de suprimir con la mano, aumento de nivel convirtiéndose en una gran carcajada que lleno la atmosfera de calidez. Los tres hombres quedaron en trance al escuchar el sonido agradable de la risa de la chica; ella estaba tan perdida riéndose que no se dio cuenta que Zero ya no perseguía a Kaien, y la veía con completa atención. Pasaron dos minutos para que Sakura se agarrara las costillas y se tranquilizara, algunas lágrimas escapaban de sus verdes ojos. Cuando por fin notó que todo estaba en silencio, y que era observada con curiosidad; su tez enrojeció cayendo en cuenta de que rió igual que una demente.

-Perdón, es que fue muy chistoso. –dijo ella ruborizada. Vio los ojos amatistas del cazador de cabellos plateados sobre su persona, y eso la hizo sentirse más nerviosa. Sakura musitó palabras ininteligibles que sólo la hicieron sentirse estúpida, bajo la mirada avergonzada por no saber qué decir.

-Lamento que hayas tenido que ver esta escena entre mi hijo y yo. –dijo Kaien acercándose a Haruno, poniendo una mano sobre su hombro. Sakura supo inmediatamente sintió que el hombre de sonrisa paternal era de fiar, pero también que el toque misterioso de los ojos miel detrás de los anteojos mostraba los años de experiencia. Así como momentos felices, y otros de tristeza. Un sujeto realmente fascinante–. No me di cuenta que venías con Zero-kun, él no suele venir con chicas tan lindas como tú. Dime tu nombre, Señorita.

-Sakura. –dijo de nuevo, sin incomodarse por decir su nombre muchas veces en un solo día. Hizo una reverencia a Cross. El ex cazador se sonrojo por la muestra de modales de la chica, y comenzó a balbucear sobre lo linda que era, también sobre que los jóvenes de ahora no eran así. Paso un rato de este modo hasta Zero recordara el verdadero motivo de su visita. Interrumpió la conversación entre Sakura y Kaien, dando su informe lo más rápido y preciso posible. Los adultos lo escucharon dando miradas alternadas a la chica cuando Kiryû la mencionaba. Cuando hubo terminado de contar todo, fue Toga quien le pregunto a Sakura quien era realmente. Si bien ella sentía que podía confiar en ellos, el código Shinobi a seguir era no decir mucho sobre ti. Pues el cuerpo y las palabras de un ninja son la más valiosa pieza de información. Tras aclararles que sólo podía contar algunos detalles por la posición en la que se encontraba, Sakura les dijo la manera en la que había llegado hasta este lugar tan extraño.

Contó como a ella le encomendaron entregar ciertos pergaminos con información secreta, que iba del mismo Hokage de Konoha (9) al Señor Feudal del País del Fuego (aunque los tres hombres no entendían muy bien los términos de ella, decidieron que era mejor no saberlo de momento. Cuestión de jaquecas). Bien, pues todo iba perfecto hasta que al ir por el camino que conducía hacía la residencia del Feudal, una luz brilló sobre su cabeza, desorientándola y cuando abrió los ojos, se hallaba en un lugar desconocido para ella. Estaba en una especie de terreno baldío rodeado de edificios cuya estructura nunca había visto. Después de quince minutos, vampiros llegaron donde ella y comenzaron a atacarla. Sakura relató que, aunque su fuerza les hacía un daño considerable, no era la suficiente para derribarlos por completo.

Al terminar su relato, la oficina quedo en silencio. Sakura decidió no decir más, entendiendo que no le habían creído nada de lo que dijo. Espero paciente, la respuesta de los mayores pues dedujo que eran ellos los que tomaban las decisiones en este lugar. No pudo evitar imaginarse como ordenarían que se la llevaran al manicomio por inventar semejante historia, pero no fue así. Kaien le sonrió de forma tranquilizante, despejando sus dudas por completo. Toga sólo resopló.

-No te preocupes, todo estará bien. –dijo Kaien acariciando la cabeza de la chica. Agregó cuando el cabello de Sakura quedo bastante enredado por la caricia–. No tengo dudas de que lo que nos has dicho es verdad. Así que relájate, ya veremos cómo solucionarlo después.

-Estas tomando el asunto muy a la ligera, Cross. –espetó Zero recargado en una pared con los brazos cruzados. El ex cazador pareció no oír al menor, pero Kiryû bufó, elevó el tono de su voz–. No sabemos mucho sobre ella, y lo que nos dijo me suena a que está loca. Además, su sangre la hace sospechosa.

-Vamos, no seas tan seco, Zero-rin. Ya lo dije, no hay de qué preocuparse. Nos encargaremos de que estudien su sangre para saber qué pasa con ella. Ahora el único problema aquí, es saber dónde te quedaras. No hay muchos hoteles por aquí, y si los hay, son muy inadecuados para una jovencita. Podrías quedarte en la Academia y…

-¡Cross! –llamó Zero ante la reticencia del mayor. Por el tono de voz de Zero, Kaien supo que había algo más. Miró de pies a cabeza al albino, y conoció instantáneamente la causa. El ligero temblor que sacudía el cuerpo de Kiryû, era una evidencia bastante clara de que su sed despertó. El ex cazador entendió que la sangre de Sakura de alguna forma había actuado como detonante en el instinto asesino de Zero y los demás Nivel E de esa zona. Toga notó las miradas entre su pupilo y el vampiro sin colmillos, no necesitó más para entender la situación a la que se enfrentaba. Antes de la llegada de Zero, llegaron a él varios informes sobre ataques de vampiros, y sobre su extraña conducta. El cazador tuerto no tuvo que pensar mucho en dar con la causa de tal desorden; miró a la chica que observaba al albino sin entender su actitud. Supuso que ella… no, más bien su sangre despertó la sed de sangre de todos los vampiros que pudieron captar su esencia. Sus labios se curvaron en una especie de sonrisa maliciosa. Después de todo, había sido una buena idea mandar a llamar a la basura de Kuran, tenía mucho que hablar con él.

Los golpes fuertes en la puerta hicieron que los cuatro fijaran su atención en ella. Después se oyeron los gritos de un hombre, que avisaba que el líder de los vampiros había llegado, pero que traía consigo a diez cazadores que estaban muy heridos. Abandonando la discusión anterior, para ir a verificar el estado de los cazadores, los tres hombres y la kunoichi salieron de la habitación.

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Takuma y Aido ayudaban a bajar a los cazadores heridos del automóvil del sangre pura. Los cuerpos de los hombres y mujeres lucían cortes de garras y marcas de mordidas ocasionadas por el ataque en conjunto de cientos de vampiro de ínfimo nivel fuera de control. El piso de la entrada de la Asociación estaba salpicado con la sangre de las heridas abiertas de los diez cuerpos, y el olor a muerte flotaba por todo el lugar. Kaname no tenía problema con controlar su hambre de sangre, después de todo, la única que podría satisfacerlo era la de Yûki. Pero los dos rubios que lo acompañaban, les costaba un poco más, aunque se contenían debido a lo grave de la situación (y a que estaban rodeados de cazadores dispuestos a aniquilarlos si se comportaban como salvajes). El cuerpo médico de los cazadores actuaba a contra tiempo, las lesiones eran graves y los diez habían perdido mucha sangre.

Toga y Kaien llegaron al instante, seguidos por los dos jóvenes. Toga fue inmediatamente con Kaname para saber qué diablos ocurrió, mientras que Kaien corrió a auxiliar a los heridos. El olor de la sangre influyó sobre Zero, que trataba por todos los medios de no perder el control ante la inevitable tentación que era. Se tapo con su mano izquierda su nariz y su boca, y con su brazo derecho se abrazaba a sí mismo, conteniéndose lo mejor posible.

Sakura no sabía exactamente qué ocurría, pero de algo estaba segura: las lesiones en los cuerpos de los cazadores eran demasiado mortales, y si no se atendía a tiempo, sería muy tarde. Observó que los médicos que atendían a los lisiados no podían detener el flujo de sangre de las heridas. No sabía muy bien cuál era el motivo por el que estaba en ese lugar de locos, ni tampoco como regresar a Konoha, pero si algo entendía era que como ninja medico debía de ayudar en lo que pudiera. Abandonando su lugar detrás de Zero, caminó con paso decidido hacia donde estaban los cuerpos. Aunque se hallaba algo confundida al no ser detenida por su guía, Sakura decidió no tomarle importancia.

Cuando se ubico cerca del cuerpo desgarrado de una cazadora, la chica pudo apreciar bien el estado de gravedad de las heridas. Al arrodillarse para administrarle el tratamiento, Sakura notó la mirada dudosa en los ojos de la mujer. Comprendió que era demasiado extraño que una completa desconocida tuviera intenciones de ayudarte si estabas herida. Haruno sonrió tratando de mostrarle que podía confiar en ella, y realmente tuvo éxito. La expresión en la cara de la cazadora se relajo un poco más y cerró los ojos. Sakura comenzó a curarla. Primero junto sus dos manos en una posición como de oración, concentrando todo el chakra posible en sus manos. La gente a su alrededor comenzó a prestarle atención a la chica de cabello rosa, que se hallaban bastante intrigadas por lo que haría.

Al terminar de concentrar el poder suficiente para comenzar con la operación, Sakura puso sus dos manos sobre la herida del estomago y un flujo de color verdoso comenzó a emanar de las palmas. Los presentes abrieron los ojos atónitos cuando la enorme cortada comenzaba a cerrarse, y como las pequeñas lesiones circundantes a la zona que curaba Sakura, también desaparecían. Tras cinco minutos, en el cuerpo sólo quedo rastro de una tenue cicatriz. Todos abrieron su boca admirados por lo que creían era un milagro. Pero Haruno no tenía tiempo que perder, aun quedaban nueve más por atender.

-Necesito que traigan vendas, suero y jeringas. –ordenó tal como lo haría si estuviera en una misión Shinobi. Todos se quedaron mirando unos a otros, sin entender muy bien de quien se trataba. Sakura perdió la paciencia al ver que nadie reaccionaba. Que ella fuera una completa desconocida no demeritaba que dejaran morir a sus compañeros–. ¿¡Acaso no escucharon! Si en verdad les importa salvar a sus amigos, tráiganme lo que les pido. No podre salvarlos sin su ayuda.

Tras esas simples palabras, el equipo médico cumplió con todas los requerimientos necesarios para asegurar que los lesionados se recuperaran. Hombre tras hombre, Sakura trataba con sumo cuidado las heridas. Indicando a sus asistentes lo que debían hacer después de que ella cerrara los cortes, trabajo por varias horas sin detenerse ni un instante. Una multitud de curiosos se había situado alrededor de ella, admirando la habilidad única de esa chica para curar. Entre ellos estaban Takuma Ichijou y Hanabusa Aido, que no creían lo que sus ojos veían. Kaien y Toga estaban igual, en todos sus años de servicio a la Asociación no habían sido testigo de tremenda técnica medica. Si bien ellos se encontraban absortos por poder encontrar una explicación al poder mágico de la chica (10), Zero se hallaba completamente absorto observando a Sakura.

Cada movimiento que la chica efectuaba para sanar, desprendía un poco de su delicioso aroma. Kiryû se dejo llevar por la agradable sensación de la fragancia llenando sus pulmones, y contrario a lo que creyera anteriormente, el olor de la muchacha lo tranquilizaba. Aunque no era así con el sabor de su sangre.

No sólo el ex humano había notado el fresco aroma de Sakura rodeando la zona, Kaname Kuran también lo había olfateado. Indudablemente se sentía atraído por ella, pero no del mismo modo que con Yûki. La presencia de esa chica sólo demeritaba alimentarse hasta dejarla seca y muerta, nada más. Para Kaname sería muy fácil poder tomar de la sangre de esa chica, su poder y el lugar que ocupaba ahora, daban mas privilegios de los que tendría sólo por su linaje, pero cuando advirtió las raras habilidades de ella, supo que podía servirle de algo más que como un simple aperitivo (11).

-Interesante. –musitó acariciando sus labios cuando su mente maquiló inmediatamente un plan para hacerse de la chica de cabello rosa.

Al finalizar de curar al último cazador, los presentes ovacionaron a Sakura. Ella se limpio el sudor de su frente, acomodando sus cabellos y colocando la banda con el símbolo de Konoha como diadema. Respiro profundo antes de sacar un pequeño papel y un bolígrafo de su bolsita, comenzó a escribir una receta de medicinas. La entregó a quien era el jefe del escuadrón, y dio unas últimas instrucciones.

-Estas son las plantas que deben buscar para hacer la medicina, y que ellos sanen más rápido. –el jefe tomó la nota agradeciendo con un gesto de la cabeza. Sakura le sonrió–. No sé qué tipo de plantas o yerbas utilicen aquí, pero espero que esto les sirva.

-Ya lo creo, señorita. –contestó el hombre ordenando a sus subordinados seguir las ordenes de la jovencita. Él le rindió una última reverencia y se marchó para verificar que todo saliera bien. Cuando Sakura quedo sola, se vio rodeada de los cazadores que habían estado observándola en las operaciones. Se vio asediada por las miles de preguntas que estos le dirigían, y aunque trataba de contestar lo más breve posible, el cansancio se presentó en su cuerpo debido al uso continuo de su chakra. Se sintió mareada, y sus pies trastabillaron. A punto de impactarse con el suelo, sintió como los brazos de alguien la detenían. Se forzó a sí misma a mirar quien la había salvado. Nunca en su vida había visto a alguien tan atractivo como el hombre que la sostenía entre sus brazos.

El cabello revuelto castaño, sensuales ojos marrones, piel hermosa y rostro perfecto eran las palabras con las que Sakura definiría a ese hombre. Su cara tomó inmediatamente un tono rojizo. ¿Qué todos los tíos en ese lugar eran guapos? ¿O acaso tenían muy buenos genes? Ella ya no era de las chicas que se fijaban en el exterior, pero por dios, esto era ridículo (12). Sea lo que sea, Sakura no pudo articular una palabra coherente por segunda ocasión en ese día. Kaname veía con una sonrisa como la chica trataba de buscar las palabras para expresarse.

-¿Te encuentras bien? –preguntó él.

-S-sí… gracias por ayudarme. –desvió la mirada avergonzada, comprendiendo que su estancia en este lugar vendría acompañada de muchos momentos como este. El castaño le dedico una sonrisa, pronunció: no tienes porque agradecerme, y levantó su mano dispuesto a posarla en el hombro de Haruno. La mano de alguien más intercepto la de Kuran, tomándolo del brazo y deteniéndolo. El sangre pura no necesito saber de quién se trataba, giro su mirada lentamente y su sonrisa se enfrentó a la mirada gélida de Zero. El cazador tenía una expresión realmente temible.

-Aléjate de ella, Kuran. –profirió él. Soltó con brusquedad el brazo de Kaname, este ni se inmutó por el comportamiento de Zero, sólo se limitó a sonreír. Kaien trató de intervenir al vislumbrar que su hijo adoptivo quisiera iniciar una pelea con el sangre pura. Fue Toga que detuvo a Cross de su cometido, advirtiéndole con una mirada que se pupilo podría encargarse la situación sin explotar. Los cazadores alrededor se pusieron tensos, ellos no querían romper la delgada línea de paz, pero si Kuran continuaba con el pleito con Kiryû, no tendrían más opción que ayudar a su compañero. Aido flanqueó por la izquierda a su líder, dispuesto a degollar al albino si se atrevía a querer herir a Kaname. Por su parte, Ichijou se mantenía atrás de su amigo; él no quería ser parte de una pelea entre cazadores y vampiros, optando por no hacer un movimiento premeditado, y esperando que todo se solucionara antes.

En la mente de Sakura vinieron los recuerdos de una escena similar a esta. Exactamente de cuando ella era gennin, siendo testigo de cómo sus dos mejores amigos peleaban por su deseo de no perder contra el otro. Sintió el miedo de aquella ocasión recorrer su cuerpo, la horrible sensación de ver como Sasuke y Naruto querían matarse y la frustración de no poder detenerlos. Vio los ojos de Zero y Kaname, y no pudo evitar compararlos con los del Uchiha y el rubio. Volvió a revivir lo doloroso de ver como se destruían entre sí (13). Usó sus dos manos para posarlas en el pecho de cada chico, guardando la distancia de cada uno.

-Deténganse por favor. –pidió articulando las palabras con dificultad. El sonido de su voz volvió en sí a todos. Mirándose unos a otros, y luego a la chica, los cazadores pidieron disculpas por su comportamiento dispersándose del lugar. Kaien suspiró relajado, agradeciendo que las cosas no pasaran a mayores. Toga prendió otro cigarrillo, enfocó su atención al trío de jóvenes que seguían sin moverse, y como la chica mantenía la mirada oculta bajo su fleco. Resopló por lo estúpido de la situación.

Sakura aun mantenía sus manos en el cuerpo de Zero y Kaname. No sabía cómo actuar después de eso, pero no le importaba. Había recordado el dolor que trató de enterrar en lo más profundo de su alma, convirtiéndolo en una especie de horrible recuerdo, pero su esfuerzo fue en vano. Llegó a darse cuenta que el querer ocultarlo la lastimó más de lo que habría supuesto. Si esto le hubiera pasado cuando tenía quince años, sin duda ahora estaría llorando. Pero fueron los años después de la Gran Cuarta Guerra Ninja (14) que le hicieron madurar hasta convertirse en una de las kunoichi más fuertes de Konoha. Ya no era la niñita llorona que siempre necesitaba que la protegieran.

-Lamento mucho haberte hecho recordar algo desagradable. –cortó Kaname, deduciéndolo por la apariencia de la chica. Ella levantó la mirada lentamente, sin ninguna expresión pero asintió con la cabeza aceptando la disculpa. Quitó las manos de donde estaban, y las acercó a su pecho–. Ahora, si me disculpas, tengo asuntos que atender con Yagari-san. Pero antes, me gustaría saber cómo te llamas.

-Sakura Haruno. –contestó ella.

-Hasta pronto, Sakura. –sonrió por última vez. Miró de reojo a Kiryû, que entrecerró los ojos con odio. Kuran dio la vuelta, pidiéndole sólo a Takuma que lo acompañara. Aido se quedó para saber la condición de los cazadores cuando despertarán. Toga y Kaien se dirigieron a la sala de juntas con Kaname para discutir sobre el ataque de los vampiros sin control. En la entrada sólo quedaron Zero, Sakura y Hanabusa, este último dando miradas furtivas al cazador.

-Si tienes algo que decirme, sólo habla, Hanabusa. –soltó Zero.

-Me sorprende que quieras escuchar antes de disparar, Kiryû. –ironizó–. Realmente me frustra que Kaname-sama no te arranque la cabeza por tu comportamiento, Nivel E (15).

Deseando que Zero explotara, Aido espero que el cazador reaccionara como siempre lo hacía pues de hacerlo, el noble podría castigarlo excusando que fue en defensa propia. Pero paso un minuto sin nada, Hanabusa frunció el ceño desconcertado. Zero le miró sin expresión alguna, pero sus ojos mostraban su furia interior. Aido sintió escalofríos al momento en que Zero dirigió su mano a donde estaba la Bloody, sintiéndose un completo idiota por haber insultado al mejor cazador de todos los tiempos. Una gota de sudor resbalo por su frente, y tragó saliva cuando Zero toco el mango del arma. Pero no fue así, el albino paso de largo y se llevó su dedo a los labios. El rubio no entendió muy bien lo que significaba esa señal, pero el Nivel B (16) indicó sutilmente con su otra mano a Sakura. Aido llegó a comprender que era lo que Zero le pedía. Respiro tranquilo, era un trato justo. Zero le perdonaba la vida a cambio de que Aido no dijera su condición de vampiro frente a la chica (17).

La tensión en el entorno se torno pacifica. Hanabusa cambio de tema, concentrándose en la chica que estaba junto a Kiryû. Sakura notó la mirada analítica del rubio. Y no pudo evitar comparar el azul de los ojos de Aido con el de su amigo amante del ramen. Sonrió levemente. El rubio seguía analizando las facciones de Sakura. Si, era bastante bonita. A pesar de que su cara tenía rasgos poco finos, no carecía de encanto. Bajo su vista para contemplar el cuerpo de curvas y buenos atributos. La tal Sakura estaba bastantemente presentable. Y aunque él se hubiera inclinado por seducirla, la idea de fastidiarla sonaba más tentadora. Una sonrisa apareció en sus finos labios cuando llegó al veredicto final de su examen visual.

-Fea. –dijo con naturalidad. El eco de sus palabras duro en el aire como cinco minutos hasta que estalló la bomba.

-¡Shannaro! –y después de eso su puño se estampó con fuerza en el rostro de Hanabusa, mandando al rubio unos tres metros atrás.

Al conocer a Sakura, Zero había creído que era una loca bipolar y le desagradaba bastante, aunque ahora… digamos, que empezaba a gustarle un poco más.

Sakura estaba encabronada. El comentario de ese rubio le había colmado la paciencia, se parecía a Sai, su compañero de equipo. El pelinegro también la había calificado como una mujer fea. Pese a que ya tenía veinte años, ese adjetivo todavía la sacaba de quicio. Camino hacia el vampiro que se encontraba en suelo sobándose la nariz (él no pensó nunca que una chica humana tuviera la fuerza de un vampiro neófito) con una expresión que podía intimidar a cualquiera. Aido también se encontraba furioso. Ninguna chica lo golpeó como lo había hecho Sakura. Él estaba acostumbrado a que al momento de decirle 'fea' a una muchacha, la susodicha quedara completamente en shock para que después él le dijera que era una broma, pero esto no se lo había esperado. Se levantó del piso, dispuesto a enfrentar a Haruno. A punto de enfrascarse en una pelea verbal de proporciones colosales, la presencia de Cross colocándose en medio de los dos, aligero el ambiente.

-Termino la junta ya. –anunció con una sonrisa. Luego dirigiéndose a Aido le informó que Kaname esperaba el reporte del estado de los cazadores en la enfermería. El noble se retiro para cumplir con la orden de Kuran, se despidió de manera cortes del director, le dio una sonrisa falsa a Sakura y a Zero sólo le ignoró. Cuando el rubio se fue, la chica se calmó. El director comenzó a contarles a los dos jóvenes todo lo que se dijo en la junta y que les concernía por ser parte del tema principal. Sakura escuchó con atención que fue el olor de su sangre lo que provocó que los vampiros Nivel E arremetieran contra los cazadores (Haruno tuvo que pedirle a Cross que le explicara eso de Nivel E y todo los términos que ella no entendiera). También que se decidió que Zero la custodiaría en su estancia en este lugar, o hasta que ella supiera como regresar a su hogar, pues él fue quien la encontró primero. El ex humano quiso negarse a la tarea, pues no sería capaz de suprimir su sed si tenía de cerca a la muchacha, pero Cross le contestó que era una orden del mismo presidente. Por tal motivo, no podía negarse. A Kiryû no le quedó más remedio que aceptar por las malas.

El cazador legendario le explicó a Sakura que, aunque había demostrado que no tenía malas intensiones, todavía no podían confiar en ella por completo. Esperando que la chica se deprimiera por esa noticia, Kaien se sorprendió cuando ella sonrió y le contestó que era igual a donde ella vivía. Después, le informaron que tendría que residir en la Academia Cross como medida preventiva y que Zero también tendría que mudarse a su antiguo dormitorio.

-Y eso es todo por el momento, Sakura-san. –Pronunció Kaien–. Desde hoy vivirás en la escuela que yo dirijo.

-Gracias por su amabilidad, Cross-san. –dijo ella, reverenciando al hombre. Y se dirigió a Zero–. Te agradezco de nuevo lo que tienes que hacer por mí. Prometo no ser una molestia para ti, Kiryû-san.

Zero le dio la espalda, a pesar de eso Sakura no se sintió ofendida. Miró hacia el cielo, sintiendo que su vida estaba a punto de sufrir un cambio, y que el deseo de regresar a donde pertenecía, no era tan grande como su anhelo de descifrar el porqué llegó a este lugar.

Al estar perdida en sus pensamientos, la peli rosa no se percató que Kiryû la miraba de reojo. Así como tampoco que los ojos lilas de Zero, ahora tenían un brillo rojizo. La mente del cazador recordó el lugar que abandonó hace tanto tiempo, y que ahora lo volvería a acoger. Con esa chica a su lado, él sabía que los días serían un nuevo tormento para él. Mientras la sangre de Sakura lo atrajera de esa manera tan desquiciante, no podría estar en paz hasta no beber aunque sea una mísera gota de ese elixir.

Y así, comienza una nueva historia.

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Lilith: bueno, heme aquí para aclararles todo. Es importante decirles que habrá varios adelantos del manga de ambas series. Así que si no quieres enterarte hasta ver el anime, te recomiendo que encuentres donde leer el manga, o mejor cómpralo. Así seguirán bien la trama.

(1): Sí, en mi trama han pasado cincuenta años desde que Yûki descubrió que era un vampiro. Así que Zero tiene 67 años. Quería hacerlo cuando en el universo de VK hubieran pasado cien años. Pero si así fuera, Zero sería muy grande para la edad de Sakura, ¿no creen?

(2): No tengo la más mínima idea de cómo se llama la Ciudad o país donde viven los personajes de VK. También debo decirles que casi toda la trama estará concentrada en el mundo de los vampiros.

(3): Me refiero a cuando Sakura le confesó sus sentimientos a Sasuke. Es obvio que aquí no lo hizo, pero da la impresión de que si lo fue… aunque creo que no xD.

(4): Sip, una de las otras parejas será el Akatsuki x Ruka. También que, aunque no me guste mucho el Kaname x Yûki, lo puse porque me es más tolerable que el Zero x Yûki. Por cierto, en los próximos capítulos aparecerá otra kunoichi. En la continuación pondré los nombres para la votación.

(5): Aquí Zero tiene 67, supongo que si puede decirle cría a Sakura.

(6): ¡WTF! Creo que Kaito me salió muy OoC, pero es que aun no entiendo bien su carácter pues apenas apareció en el manga. Discúlpenme que haya salido tan meloso, trataré de escribir su personalidad como se debe.

(7): Recuerden que Sakura es una chica de un manga Shonen, por lo tanto no está acostumbrada a que sean muy cariñosos con ella. Creo que su reacción es la correcta, pues ahora ella está en un Shojo.

(8): Sakura maduró ya. Dios, que no siempre será desconfiada. Además entiende en qué tipo de situaciones está metida.

(9): Aquí Naruto ya es el Hokage de Konoha. Sí, todavía no llegan a eso en el manga, pero yo me adelante xD. Pero Sakura sigue tratándolo igual, lo golpea cuando se pasa de listo.

(10): Que yo sepa, aparte de la sangre de un vampiro, no existe nada que sane más rápido que eso en este mundo. Además no hay ningún humano que tenga tal habilidad, de ahí que lo consideren magia, pero todos sabemos que es puro chakra.

(11): Kaname ama a Yûki (que me gustaría que amara a Zero, eso sería un buen Yaoi xD), no le interesa Sakura sentimentalmente. El misterio tras la sangre de Sakura será revelado en los próximos capítulos, porque no me gusta hacer spoiler de mis fics.

(12): ¿Ridículo? Bueno, considerando que en NS tenemos a Sasuke, Gaara, Itachi, Sasori, Deidara, Kakashi, Naruto y a muchos más, debería estar acostumbrada a estar rodeada de chicos guapos… yo no me quejaría u.u

(13): Todos sabemos que tarde o temprano, Sasuke y Naruto se pelearan. Supongo que para Sakura es muy doloroso ver como los chicos que ama, se quieren matar el uno el otro. Bueno, yo lo supongo así.

(14): Sí, chicos, recuerden que les advertí del spoiler. Lean el manga, lo vuelvo repetir.

(15): Oh Aido, cada vez que leo en un fic que le dices así a mi amado Otosama, me dan ganas de volarte la cabeza con la Bloody Rose.

(16): A pesar del comentario de Aido, Zero aquí es un vampiro que puede controlar su sed con pastillas. Aunque al oler la sangre de Sakura perdió por un momento el control si puede volver en sí, si se concentra.

(17): No creo que a alguien le guste que anden diciendo que es un vampiro, cuando lo transformaron a la fuerza. Además de que así lo requiera la trama.

Bueno, ya que he dicho todo lo que tenía que decir, agradeceré los review que me lleguen. Este es el prologo, pero iré mejorando con cada capítulo. Les recomiendo lean mi gusto en pareja que hay en mi perfil, pues ahí sabrán lo que puedo escribir (aunque si me piden mucho a Hinata, podría incluirla. Todo depende de lo que ustedes quieran). Bien, eso es todo. Espero les haya gustado.

Atte: Lilith Kiryû D. Cifer.