Disclaimer (1): Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen. Su creador es Masashi Kishimoto.

Disclaimer (2): Ni Vampire Knight ni sus personajes me pertenecen. Su creadora es Matsuri Hino.

Crossover: Naruto x Vampire Knight.


Epílogo 2

En casa


Si había una peor forma de despertar que tener a Sasuke Uchiha prendado de tu cintura, Zero no sabría que opinar. Una cosa era tener que aguantar que Naruto le saltara encima cada mañana, simulando un jodido despertador y otra que el sonambulismo de Sasuke lo trajera a su cama en lugar de la de su esposa. Probablemente si no compartieran espacio en la imponente mansión, esas cosas no sucederían. Había sido idea de Sakura hacerlo. El Equipo 7 era demasiado unido como para separarse aun después de que cada miembro se casó, claro, en una boda conjunta hace diez años.

—Mmm, Karin —dijo Uchiha mientras olfateaba su cuello.

Zero contó mentalmente hasta mil porque era necesario, sino terminaría sellando al cabrón aquel por meterse en su cama. Afortunadamente, Sakura había tenido que trabajar el turno nocturno, así que ella no sufrió las consecuencias. Aunque, siendo sincero, hubiera sido genial ver a Sasuke volando por los aires por el golpe colosal de Sakura.

Como fuera, Zero pensaba que no había nada peor que eso, pero se equivocaba. En cuanto Naruto Uzumaki apareció en la entrada de su alcoba, con esa enorme sonrisa y dando un salto hacia él, supo que ni contando hasta un millón esos cabrones se salvaban de su ira. Ya luego lidiaría con la furia de sus respectivas esposas. En cierto sentido, les temía más a Karin Uzumaki y a Ino Yamanaka que a los dos hombres del equipo 7.


Después de un tedioso turno nocturno lleno de papeleo, Sakura llegó a tiempo para el desayuno. No le sorprendió encontrar a Zero en la cocina, acompañado de los pequeños Minato y Nagato Uzumaki, dos preciosos niños de platinados cabellos rubios y relampagueantes ojos azules, que le pedían les preparara ricos panqueques con tocino y huevos. Sakura aguantó una risita cuando Sarada Uchiha se unió al pedido, a la vez que Karin acomodada a Itachi Uchiha II en su silla para bebé. Ino reprendía a Sasuke y a Naruto por ser dos brutos holgazanes, que habían olvidado hacer las compras ayer, pero Naruto supo calmarla. Después de todo, era su esposa.

Era una imagen de postal.

—Buenos días, cariño —saludó Sakura a Zero dándole un suave beso en la mejilla—. ¿Todavía no se han levantado?

—Hatsuharu no se levanta hasta que el desayuno esté listo, y Alaric se queda con él hasta que decida bajar. Así que, ¿tú que crees?

—Uy, perdona por preguntar —rezongó ella—. Como sea, no entiendo cómo pueden llevarse bien esos dos siendo tan distintos.

—Considerando que Naruto y Sasuke lo son, no debería sorprendente —le recordó, dando vuelta a los panqueques.

Como había dicho, en cuanto la gran familia estuvo instalada en la mesa cuadrada, los dos miembros que faltaban bajaron a unirse. La luz del día reveló a Alaric Kiryû, el hijo de Zero y Sayori, quien tenía 17 años y poseía los rasgos físicos de su madre y el carácter de su padre. Era un jounin de renombre, creador de nuevas técnicas gracias a sus raíces cazadoras, y su condición de vampiro le ayudaba al momento de luchar. Detrás, venía Hatsuharu Haruno, de brillantes ojos jade como Sakura, y su revuelto cabello marrón; era alto y pertenecía a la elite, tal parecía que había nacido para ser ninja porque consiguió las mismas ovaciones que Itachi Uchiha en su tiempo. Hatsuharu era explosivo, pero elegante, y muy apuesto. Él era apegado a Sasuke y a Ino, mientras que Alaric lo era de Naruto y Karin. Los hijos de sus amigos adoraban jugar con ellos porque les enseñaban muchos trucos y a pelear.

—¡Hatsuharu! —se arrojaron sobre él los gemelos Uzumaki. Hatsuharu no tuvo problemas para sostener a ambos.

—¡Alaric, siéntate a mi lado! —pidió Sarada al joven, quien era once años mayor que ella. Sarada lo adoraba, y en secreto, Alaric también sentía eso por ella—. Vamos, cuéntame que tal te fue en tu última misión otra vez, por favor.

Alaric sonrió amablemente y se sentó a su lado, comenzando a relatar su travesía mientras contestaba cortésmente las preguntas que le hacían de vez en cuando. Sakura se sirvió una taza de café y se quedó viendo esa escena con una sonrisa de satisfacción.

—Oye, Zero —le llamó—, ¿te arrepientes de tomar esa decisión?

Zero levantó la mirada, detallando a cada uno de los miembros de su familia. Habían pasado 17 años desde que tomó la mano de Sakura y eligió volver al mundo al que sus antepasados querían regresar. Pero no se fue solo (obviamente, además de Seth que ahora estaba de misión por Suna). Bastó pedirle a Naruto que hiciera un esfuerzo por ir por Alaric… y el milagro se cumplió. Adaptarse a su nuevo hogar no fue fácil, pero siendo protegido del Equipo 7, nadie objetó su integración. Kakashi Hatake lo entrenó personalmente y en un mes consiguió el título de chunnin. Pasarían años para obtener una insignia de un nivel más elevado, pero no le importaba.

—No, no me arrepiento de nada —le acarició una mejilla. Sakura tenía 37 años, y aunque las marcas de la edad aún no se imprimían en su piel, la madurez acentuaba sus facciones.

—Eso es bueno, sabes, porque de verdad habría sido incómodo si hubieras dicho lo contrario —hizo un tierno mohín—. Porque yo no me arrepiento. Nunca.

—Eso suena bien para mí —y unió sus labios con los de ella.

El beso fue cálido y estremecedor, y los sacudió en el alma.

Todo estaba bien.


No me importa lo que digan Sarada es hija de Sasuke y Karin :v

Alaric y Hatsuharu son buenos amigos.

Y yo estoy feliz de haber terminado finalmente.