Hola! ¿Cómo están? n-n espero que bien bueno yo aquí les traigo un fanfic que acabo de inventar escuchando canciones y leyendo otros fanfic llego mi inspiración y decidí publicarlo no soy buena usando esta pag e-e asi que si cometo un error no sean malos conmigo T-T bueno espero que les guste creo que será una historia corta no soy buena en estas cosas pero are mi mayor esfuerzo n—n espero que les guste, por cierto los dividiré en "pov"…

Bueno ya saben InuYasha y sus personajes no me pertenecen solo es una historia de fans hecho para fans y bla bla bla =-= ahora si la historia disfruten :E

~PROLOGO~

InuYasha's POV

Era un día soleado, los pájaros revoloteaban de felicidad por azul del cielo, mientras que todo en la tierra estaba tranquilo, en especial mi aldea que era tan hermosa, con una vegetación que lo más precioso que podías ver en toda tu vida y yo que apenas estaba creciendo lo concebía de manera casi mágica.

-¡Mama! Despierta...- dije emocionado entrando a la habitación de mi mama para que despertara, ya que el día era hermoso y quería ir a salir a pasear con ella; Pero solo recibí un "mmm" de su parte, por lo que mi insistencia se incrementó – ¡Mama por favor! Despierta.

-¿Que pasa hijo? ¿Porque me despiertas tan temprano?-dijo muy soñolienta una joven, ya que por estar atendiendo las cosas del palacio estaba muy agotada y quería dormir un poco más.

- El día esta hermoso mama y quiero salir a jugar –dije mientras observaba a mi desaliñada madre con una gran sonrisa, para mí, mi mama era la mejor persona que he conocido por eso siempre la admiraba, su tez blanca como la nieve y su largo cabello negro la hacían ver muy hermosa no importaba el estado en que se encontrara para mí era la más hermosa del mundo; ella era la princesa de ese palacio- vamos mama salgamos a jugar.

-Ven acá pequeño –dijo mi mama mientras me jalaba levemente para abrazarme contra su cuerpo esbozando una gran sonrisa – está bien podemos salir a jugar y a divertirnos un rato pero luego tengo que atender el palacio-. Sonrió, como solo ella podía hacerlo, mientras tomaba mi barbilla para que levantara la mirada para poder observarla.

-Esto de ser princesa no debe ser nada fácil, ¿verdad? –dije con un tono de aburrimiento y al mismo tiempo con algo de tristeza, detestaba que mi mama tuviera tanto trabajo pero al menos nunca nos faltaba nada.

-Ni te lo imaginas –dijo ella riendo un poco- bueno espérame afuera, iré a cambiarme para salir un rato.

-¡Si mama! –exclame emocionado mientras salía del cuarto de mi madre para que se pudiera cambiar tranquilamente, me acerque a la ventana para ver el hermoso día soleado; debo admitir que me gustaba mucho ver los diferentes paisajes que el cielo daba día con día porque solía crear muchas aventuras en mi mente con cada etapa que nos ponía el clima.

-Ya estoy lista hijo mío- dijo mi mama saliendo de la habitación vestida con un hermoso kimono color rosa ya lista para salir a jugar, por lo tanto sin esperar un segundo me dirigí junto a mi madre para poder irnos lo más rápido posible.

Al salir al jardín del palacio todo era tan hermoso, sé que para un hombre estas cosas eran tontas y poco dignas, Pero para mí que era un niño no me importaba porque cada día maravilloso que pasaba con mi mama era lo más preciado que podría tener. No tenía ningún amigo ya que por ser un hanyou ninguno me aceptaba, pero me daba lo mismo mientras tuviera a mi mama a mi lado esas pequeñeces pasaban a segundo plano; dirigí mis ojos a un pequeño ramo de flores en el jardín que me llamo mucho la atención ya que todas las rosas eran rojas con espinas pero había una sola rosa blanca, sin espinas, por lo que decidí agarrar aquella flor y enseñársela a mi madre

-¡Mama! ¡Mira, mira! – dije corriendo a su lado mostrándole la rosa blanca que había recogido- esta rosa es bonita, estaba distante a las demás porque las otras eran diferentes, me recuerda a mí-.

-Es una rosa muy hermosa –dijo mi mama agarrándola entre sus manos viéndome con una cara de felicidad, pero nuestra felicidad no duro mucho ya que en ese instante se empezaron a escuchar ruidos extraños por lo cual me asuste, ¡Oigan! Apenas tenía 8 años de edad es normal que me sienta seguro apegándome a mi madre- tranquilo hijo todo estará bien, no seas asustadizo-. Dijo ella con una leve sonrisa que aunque tranquilizadora parecía ocultar algo, el tipo de situaciones en las que ella había tenido que pasar por mi culpa durante estos años tal vez eran la causa de aquel temor que quería alejar de mí

-¡No soy asustadizo! –exclame un poco ofendido, a pesar de todo odiaba que me sacaran en cara mis debilidades, era un orgulloso de primera. Unos cuantos ruidos más fuertes que los anteriores se aproximaron a nosotros, haciendo que ambos nos estremeciéramos

-InuYasha…Metete al palacio, ¡rápido!- dijo mi mama con un tono preocupado, no sabíamos que estaba pasando pero para no causarle más problemas la obedecí.

Cuando apenas entramos al palacio, llegaron unos cuantos sacerdotes y sacerdotisas diciendo que aquí había un "hanyou" o algo así, sé que referían a mí por lo que me dio mucho miedo, ellos empezaron a destruir todo a su paso por lo que mi madre me abrazo nuevamente para darme señales de que me protegería, a los pocos segundos llegaron a donde nos encontrábamos.

-¡Ahí esta!- exclamo uno de ellos acercándose a nosotros, se veía a leguas que no tenía para nada buenas intenciones y sin previo aviso agarraron a mi madre por la fuerza separándonos bruscamente.

-¡InuYasha! – Exclamo al ser separados y la encadenaron como si fuera una prisionera- por favor suéltenlo… ¿Que nos van a hacer? – decía ella con miedo en su voz

-Ese niño no pertenece aquí -dijo aquel hombre sin corazón.

-Por favor…dejen a mi mama ella es humana, no le ha hecho nada malo a nadie –dije preocupado de lo que podrían hacerle a ella.

-Sí, ella es humana, pero ¿y tú? No me digas que también lo ere porque tus rasgos y tus orejas me dicen lo contrario – dijo aquel monje con desprecio en su voz.

-No, yo soy un hanyou-le respondí tratando de ser valiente.

-¿Un hanyou? –dijo al mismo tiempo que comenzaba a reírse y señalarme- nunca había visto a uno como tú –luego dirigió su mirada a uno de los guardias- encadénenlo.

-¡No! -grito mi mama desesperada- es mi hijo no le hagan daño por favor.

-¿Es su hijo? –Pregunto sorprendido aquel monje- ¡Esta mujer está contaminada!- grito con desprecio.

-¿Que quiere que hagamos con esta mujer? –dijo otro monje que sujetaba a mi mama y la tiraba a un lado como si de un animal sin valor se tratara.

-No me importa que sea una princesa, llévensela de aquí.

-¡InuYasha! …Por favor no me separen de mi hijo –mi madre no podía dejar de llorar, estaba tan asustada.

-¡Mama! No te preocupes por mí. Vete, no quiero que te hagan daño, ¡vete! –le grite, odiaba esta situación pero no quería que la lastimaran, ella era muy importante para mí por lo tanto lo mejor sería que me hiciera caso.

-Al menos este niño es sensato, ya avanza perro sarnoso- dijo de nuevo ese sacerdote mientras me daba una patada en el estómago y caía al suelo.

-¡InuYasha! –grito mi mama mientras era arrastrada lejos de mí.

-Usted jamás volverá a ver a ese engendro –dijo el guardia que la sostenía sin piedad, alejándola de mí, mientras que yo era llevado con muchos monjes lejos de donde me crie, la verdad estaba asustado, no sabía que me podría deparar el destino de ahora en adelante ya que nunca más volví a ver a mi madre…

Continuara…

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Espero que les haya gustado el prólogo n-n si les gusto puedo seguir el fanfic n-n espero sus comentarios n-n no soy buena en esto T-T así que como dije arriba no sean malos conmigo