ADVERTENCIA: Este es un Fic ubicado en el mundo de Harry Potter unos años en el futuro... algunos nombres sonaran conocidos y otros son totalmente nuevos, quiero aclarar que no he leído los libros y que me baso en Wikipedia y la películas, no quiero dañar susceptibilidades y por eso pongo esta advertencia.

Así en otras cosas menos importantes la historia contiene escenas homoeróticas, tal vez no en este capítulo pero si en posteriores, así que si no te agrada este tipo de contenido puedes darle en el botón de atrás en tu navegador o cerrar la página, gracias.

Sin más preámbulo quiero decir que los personajes de Harry Potter y muchas otras cosas pertenecen a J. K. Rowling y que esta historia solo fue hecha para entretenerme y entretener a los lectores.

Ahora si la historia.


MudBlood

Pese a los eventos ocurridos hace diecinueve años, debo admitir que la magia en mi mundo parecía tan irreal que siempre trate de explicar lo que me pasaba de otra manera, digo no cualquiera habla con las serpientes, no cualquiera encuentra lo que busca con solo cerrar los ojos y pensar en el objeto, o peor aún mueve cosas con la mente. La primera vez que hice algo raro fue cuando mis padres me llevaron al zoológico, ahí platique con una serpiente, claro que todos creían que imitaba al animal, pero yo de 6 años sabía que estaba conversando con ella, en fin me sentía un bicho raro.

-No entiendo, está diciendo que mi hijo es un hechicero

Mi padre no daba crédito a lo que aquella mujer de avanzada edad decía, su cabello negro no correspondía con sus arrugas, era de un color tan profundo como la noche, su mirada sin embargo era cálida bajo sus lentes de montura cuadrada.

-así es señor y se le ofrece acudir a Hogwarts con una beca especial

Debo admitir que aun ante aquella seguridad y seriedad de la llamada Directora Minerva McGonagall, mis padres no daban crédito a esas palabras, yo no sabía que creer, siempre me había sabido diferente, pero lo que me decían era algo asombroso.

-Me dirá que no ha notado que su hijo es más listo que el promedio, que tiene facilidad para aprender lenguas antiguas, que es capaz de hacer cosas que parecen asombrosas y tal vez uno que otro detalle aún más extraño.

Mi madre frunció los labios, ella sabía que había verdad en esas palabras, de niño lograba abrir cualquier cerrojo que se me pusiera, y aprendí a hablar antes que la mayoría de los niños, además que un día platique con un hombre que hablaba alemán sin antes yo conocer el idioma. Mi padre por el contrario un escéptico creyente de la ciencia, creía que la mujer estaba loca y que esto no era más que un disparate.

-Mire señora, no sé qué se ha creído para decir esas cosas en mi casa, le pido que se retire o llamaré a la policía.

Si mi padre era directo siempre, y no permitiría que una loca; por más encantadora que fuera, pusiera en riesgo a su familia, él es psiquiatra y sabe que el potencial del cerebro es maravilloso, seguramente tengo sobrestimulada el área del lenguaje, y lo otro puede deberse a causas totalmente explicables para un físico o un químico.

-Siento escuchar eso, supongo que tendré que darles pruebas más fehacientes.

Dijo la mujer, mi padre hizo una mueca de desagrado y mi madre me tomó de la mano, fue ahí que me di cuenta que ella si le creía a la mujer. Lo siguiente que paso fue fascinante y marcó mi futuro, hasta mi padre quedó estupefacto.

-No puede ser

Dijo simplemente y no volvió a hablar en toda el día. Mis padres accedieron a que fuera al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, la Directora nos explicó todo el procedimiento y que un profesor llegaría al día siguiente para llevarnos al callejón Diagon a comprar mis útiles. Yo estaba realmente emocionado, por fin sentía que encajaría en un lugar, que ya no sería el bicho raro. Me pase la noche leyendo el folleto que la dama dejó para que aprendiera del colegio, era maravilloso, imágenes vivas literalmente, toda la información que necesitaba, solo tenía que preguntarla y el mágico papel me contestaba, era simplemente asombroso.

-No puede ser, se volvió gato frente a nuestros ojos

A la mañana siguiente mi padre recobró el habla, aun no daba crédito de lo que habíamos presenciado la noche anterior, la Directora McGonagall se había transformado en un hermoso gato atigrado en media sala y después de casi matar a mi madre del susto y a mi padre de la impresión regresó a su estado humano, explicó que era una animago, un mago capaz de convertirse en animal.

-un gato, eso es...

Retuvo aire un momento, llevaba horas repitiendo lo mismo, mi madre por el contrario estaba inusualmente callada, miraba a mi padre, seguía haciendo el desayuno, me miraba a mí, a mi padre y continuaba con sus actividades, yo por el contrario seguía viendo el folleto.

-lo sé pa', es humanamente imposible

Agregué sin levantar la vista a mi padre que estaba dando vueltas al desayunador, yo mientras miraba la lista de útiles.

-vaya podré tener una lechuza, gato, rata o sapo en el colegio

Dije emocionado, mi padre salió de su monólogo para mirarme y acercarse a leer eso en el folleto. Las fotos vivas no le agradaron pues desafiaban su entendimiento, pero se olvidó rápido de eso.

-Una rata, no, es muy fácil que se infecten de algo.

Dijo simplemente, sonreí, era bueno ver que a pesar de que su entendimiento de la realidad se caía a pedazos seguía siendo mi padre.

-una lechuza es peligroso, pueden ser agresivas

Dijo mi madre para mi sorpresa, trate de explicarles que se usan generalmente por los magos para llevar paquetes, mi padre me quitó el folleto y agregó.

-creo que un gato es lo más adecuado

Lo medite un segundo, sería un hermoso cliché, un brujo con un gato, reí para mí pero de momento mi madre agregó algo que nos dejó a todos en silencio.

-y lo más normal

La cocina quedó más silenciosa que un mausoleo, había roto con la normalidad de mi familia, ahora ya no éramos personas normales, es más ni me podía considerar humano, era un mago, un hechicero, un brujo. Todos respiramos profundo, mi madre movió su cabeza deshaciéndose de la idea y regresó a la estufa, mi padre, continuó leyendo el panfleto.

-El Reglamentario de Hechizos, Historia de la Magia, Teoría Mágica, Guía de Transformaciones para principiantes...

Y mientras mi padre recitaba la lista de libros a comprar yo me preguntaba cómo sería mi nueva vida. La mañana pasó sin más incidentes, mi padre no me regresó el folleto en todo el día, ahora estaba intrigado por la habilidad de este de enseñar la información que uno le pedía, revisó todo lo que se le ocurrió, historia del colegio, las casas de Hogwarts, la lista de profesores, de materias, el sistema de calificaciones, entre miles de cosas más.

-Será bueno que te vuelvas un Ravenclaw, dice que se caracterizan por su inteligencia, o un Hufflepuff son leales y éticos...

Se detuvo un momento.

-Sí, son las mejores casas, los Gryffindor se caracterizan por el valor, pero me da la impresión de que son impulsivos, y los Slytherin la ambición, sé que es buena pero no me convence.

Dijo simplemente, tuve que pedirle al folleto que les explicara el proceso de selección, para que vieran que no tenía que elegir que se me designaría por mis aptitudes. Cuando alguien golpeó a la puerta con algo de rudeza, dimos un salto en el sillón y mi madre fue a ver que había sido. Mi madre tardo más en irse que en regresar con una cara de miedo.

-Tranquila señora, soy el profesor que los guiara al callejón Diagon

Dijo ese... hombre, era inmenso, de hecho no sé cómo logró pasar por la puerta, era dos veces más grande que un hombre normal y al menos cinco veces más ancho, su apariencia desaliñada, cabello negro largo y revuelto y una inmensa barba. Todos estábamos más que sorprendidos, el hombre trató de arreglar su alborotada cabellera mientras se presentaba.

-lamento haberla asustado, soy el Profesor Rubeus Hagrid, de Hogwarts y vengo a llevarlos al callejón Diagon, la Directora McGonagall les hablo de mí, ¿cierto?

Mis padres permanecían en silencio, yo miraba como aquel inmenso hombre parecía tan tierno en su peluda apariencia.

-Sí, Profesor, ella nos habló, solo que no dijo que usted sería un gigante.

Dije con una sonrisa, mi padre se sacudió la impresión y se acercó a saludar a aquel hombre, al intentar estrechar su mano, las inmensas proporciones de Hagrid le dejaron en claro que no era muy buena idea, así que solo hiso una reverencia.

-Soy el Dr. Demian Alexander Zeth, ella es mi esposa Tamara Zeth y el joven nuestro hijo Alexander Zeth

Hagrid hiso una reverencia simple con su enorme cabeza, mi padre no dejaba de ser un hombre de modales, aun que estaba más que sorprendido por la aparición de aquel sujeto.

-Un placer, les parece bien que partamos de una vez, como se han de imaginar me cuesta trabajo mantener un bajo perfil

Dijo el profesor para soltar una profunda y estridente carcajada, yo reí más por la cara de mis padres que por el chiste del gigante, pero tenía razón era mejor irnos antes de que los vecinos se percataran de las cosas raras.

-recogerán a Alex ¿puedo llamarte Alex?

Preguntó Hagrid mientras les daba indicaciones a mis padres, yo asentí en silencio.

-Bien, como decía recogerán a Alex en la calle Charing Cross Road en dos de horas, será mejor que solo Alex y yo vayamos, veo que aún no se acostumbran a la magia.

Mi madre asintió, mi padre intento negarse, pero la cara de mi madre lo hiso cambiar de opinión, mi padre estaba intrigado por este nuevo y extraño mundo, pero mi madre estaba más que asustada.

-Bien vámonos

Me despedí de mis padres y seguí a Hagrid, subimos a una inmensa moto.

-Sujétate bien

Dijo el profesor pasándome un casco y unos lentes, imagine que iría a conducir rápido, pero jamás imagine que volaríamos en ese aparato, mi cara de fascinación ha de ver sido tan increíble como la de mi padre que vio como desaparecimos en las nubes. El callejón Diagon fue tan increíble que me tomaría siglos narrar todo lo que ahí vimos, tal vez lo más impresionante fue cuando llegamos a la tienda Ollivander's, una tienda polvorienta llena de cajas apiladas hasta el techo.

-Aquí te seleccionará tu varita.

Creí que Hagrid se había equivocado, y en realidad quiso decir que era el lugar donde seleccionaría mi varita, el equivocado obviamente era yo.

-Buenas tardes

Dijo una voz amable, y voltee a ver el origen, un anciano apareció frente a nosotros, sus ojos grandes y pálidos brillaban como lunas en la penumbra del local.

-Buenas tardes

Contesté, el hombre me miró fijamente con esos ojos algo lúgubres, para después dar media vuelta.

-es una decisión fácil

Dijo mientras miraba las cajas que cubrían la pared.

-pocos son tan fáciles de descifrar

Debo admitir que en ese momento me sentí ofendido por esas palabras.

-ébano, treinta centímetros, flexible...

El hombre tomó una caja del montón mientras hablaba, y cuando tomó una volteó a verme fijamente.

-núcleo de un corazón de dragón

Eso último me llenó de orgullo por algún extraño motivo, fue tanto que no pude evitar sonreír.

-sí, perfecta para ti

El hombre abrió la caja y la tomé con mis dedos, en seguida una chispa pareció recorrerme de desde la punta de mis dedos hasta la punta de mis pies y hasta el último cabello.

-Sí, simplemente perfecta

Dijo el hombre alejándola de mí y cerrando la caja bruscamente, para después ponerla con las demás cosas que habíamos comprado, yo me moría de ganas de tomarla en mis manos, pero Hagrid me dijo que mandaría todo al colegio para que estuvieran listas cuando yo llegara. Después salimos de ahí rumbo al Caldero Chorreante mediante el cual llegamos a la calle donde mis padres me recogerían, regresar al mundo humano se me hacía tan extraño, en el callejón Diagon me sentí tan a gusto como si siempre hubiera sido parte de ese mundo.

-Bien, nos veremos el 1 de Septiembre, aquí tienes tu boleto

Dijo el enorme hombre y después para mis padres simplemente desapareció, mientras yo lo veía entrar de nuevo al Caldero Chorreante. Me pase el mes entero hablando del Callejón y de mis experiencias ahí, de cómo aparecía y desaparecía gente de la nada, como había cientos de cosas y tiendas maravillosas, de cómo comí una rana de chocolate que literalmente estaba viva, mi padre me escuchaba maravillado, mi madre estaba más callada que una tumba.

-de prisa

El 1 de Septiembre estaba más que emocionado por llegar a Hogwarts llevaba un par de maletas con ropa normal por insistencia de mi madre, yo no le veía el caso, ella se despidió de mí en la casa, supongo que el mundo mágico era mucho para ella, mi padre y yo íbamos hablando de varias cosas en el camino, de que tuviera cuidado con los arboles boxeadores y que no me acercara al Bosque Prohibido y muchas cosas más, al parecer había exprimido hasta la última gota de conocimiento del tríptico que se veía más que maltratado, doblado y guardado en la bolsa de su camisa. Al llegar buscamos el andén 9 ¾, que obviamente no encontramos, hasta que una mujer de cabellos castaños lacios que vio como parecíamos perdidos, ella iba acompañada de un hombre, al parecer su esposo y sus dos hijos.

-Deja adivinar, vas a Hogwarts

Dijo acercándose a mí, no creo que fuera obvio, digo hasta hace poco más de un mes era un chico normal, pero aun así asentí, mi padre se acercó y extendió su mano, mientras se presentaba.

-Soy el Dr. Demian Alexander Zeth y él es mi hijo Alexander Zeth, creo que usted nos puede ayudar para llegar al andén…
-9 ¾

Dijo el esposo, quien era un hombre pelirrojo alto y delgado con la cara llena de pecas, mi padre asintió.

-Claro que sí

La dama nos señaló la barrera que dividía el andén 9 del 10, nos vimos extrañados un momento y después el esposo de la mujer dijo.

-muggles

Y después tomó las cosas de uno de sus hijos, una chica de mi edad y corriendo contra la barrera creí que se estrellaría cuando simplemente desapareció ante nuestros ojos, lo siguió la chica y luego el chico, finalmente la mujer nos dijo.

-sigues tú
Mi padre no me dejó hacerlo solo, quería vivir la experiencia, así que entre los dos empujamos mis maletas contra la pared esperando chocar y en un segundo estábamos en el andén 9 ¾, mi padre no daba crédito y miraba a todas partes, la mujer cruzó detrás de nosotros y acercándose a mi dijo.

-yo también soy hija de personas normales, viví lo mismo que tú

Después simplemente se perdieron entre la multitud mientras mi padre y yo les dábamos las gracias, la enrome locomotora de vapor color escarlata lucía impresionante, no tarde mucho en despedirme de mi padre y finalmente subir, dentro me pegue a la ventana dentro de un compartimiento y desde ahí despedir a mi padre. El viaje fue tranquilo, tal vez porque escogí uno de los compartimientos del primer vagón o tal vez había menos personas ese año, pero viaje solo, viendo el hermoso paisaje y en una total calma, la verdad como no había dormido mucho la noche anterior al poco tiempo me quedé completamente dormido. Cuando desperté el tren estaba detenido y todos bajaban emocionados y con sus uniformes, entonces recordé que Hagrid se había llevado todas mis cosas y yo aún vestía ropas normales, pero al alzar la vista mire mi uniforme, no pude evitar sonreír, colgado en una percha lucía impecable, me vestí rápidamente y guarde mi ropa en mi mochila para bajar con los demás, parecía que varios de ellos se conocían y muchos ya hacían algunos trucos simples, bueno en ese momento no me parecieron simples.

-Primer año, los de primer año por aquí

Conocía esa voz y me alegró mucho ver una cara conocida, Hagrid estaba reuniendo a todos los chicos, todos de 11 años, seguimos a Hagrid por un estrecho sendero, fue ahí cuando vi a un chico entre la multitud, no sé por qué llamó mi atención, tal vez fueron sus ojos verdes, no lo sé, pero me perdí por un segundo, haciendo que casi callera al tropezarme en mi descuido, me agarré de lo primero que pude lo que resultó ser el brazo de un chico de rostro pálido y puntiagudo, quien me miró fijamente con sus ojos grises.

-Fíjate

Dijo con la voz más fría que he escuchado en mi vida, me levante de golpe y me disculpe, el solo me miro con desgano, era más alto que yo, por algunos centímetros, pero en cierta manera su petulante forma de ser me molesto y apenó al mismo tiempo.

-En un segundo tendrán la primera visión de Hogwarts

Dijo Hagrid y al doblar la curva ahí estaba, En la punta de una alta montaña, al otro lado, con sus ventanas brillando bajo el cielo estrellado, había un impresionante castillo con muchas torres y torrecillas. El colegio Hogwarts era maravilloso.

-¡No más de cuatro por bote!

Grito Hagrid, bajo nosotros una flota de botes alineados a la horilla del lago, todos corrieron para tomar uno, yo esta aun nervioso, por lo que tarde en moverme, casi todos tenían ya cupo, solo había uno con solo dos chicos, algo extraños en apariencia y completamente iguales, cabello rubio con toques oscuros y bastante alborotado.

-hola somos Lorcan y Lysander Scamander

Se presentaron y yo hice lo propio, me sonrieron y el bote empezó a moverse, todos guardamos silencio contemplando el castillo a lo lejos, yo sonreía, me sentía feliz, muy feliz. Por una gruta llegamos a un muelle subterráneo y subimos por un pasadizo en la roca, hasta salir a la sombra del castillo, después caminamos hasta una puerta de roble y ahí Hagrid, una vez que todos estábamos reunidos, toco tres veces, la puerta se abrió y detrás de ella estaba la Directora McGonagall.

-Gracias Hagrid, yo los llevaré desde aquí

Seguimos a la directora hasta una habitación vacía fuera del vestíbulo, era bastante estrecha lo que hacía que todos quedáramos amontonados

-Bienvenidos a Hogwarts

Dijo la directora para después proseguir mientras todos mirábamos expectantes.

-El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupen sus lugares en el Gran Comedor deben ser seleccionados, la Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estén aquí, sus casas serán como su familia en Hogwarts. Tendrán clases con el resto de la casa que les toque, dormirán en los dormitorios de sus casas y pasarán el tiempo libre en la sala común de la casa. Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estén en Hogwarts, sus triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa, un gran honor. Espero que todos ustedes sean un orgullo para la casa que les toque. La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio.

Su discurso era inspirador y su voz exigía respeto, nadie interrumpió, simplemente estábamos en silencio esperando. La directora salió de la habitación y los rumores empezaron a circular, si debíamos estar en que casa, cual era mejor, cuáles eran las peores, había rumores que se encontraban, algunos alagaban a Slytherin, otros a Gryffindor, o a Ravenclaw, la mayoría estaba de acuerdo en que Hufflepuff era la peor, y también estaban los rumores de los profesores y de los alumnos y sus padres.

-Ahí está Albus Potter

Dijo un grupo de chicas señalando al chico de ojos verdes que había visto mientras bajábamos a los botes, y continuaron diciendo que era igual a su padre y muchas cosas más, entonces noté que unos chicos me miraban fijamente y murmuraban, para después decirle a otros algo que yo no alcanzaba a escuchar.

-En marcha, formen una fila, la ceremonia de selección va empezar.

Otro profesor apareció para darnos la orden, un hombre no muy alto pero sí bastante gordo, con cabello gris y con un bigote inmenso, todos empezamos a acomodarnos mientras el profesor nos indicaba el camino, yo me moría de nervios, todo era nuevo para mí, pero al parecer no era el único muchos más estaban nervioso, por fin llegamos al Gran Comedor, quede pasmado, había velas iluminando el lugar pero estas flotaban por todas partes, frente a nosotros cuatro inmensas mesas con estudiantes ya en ellas, nos condujeron hasta la mesa de los profesores, donde la directora ocupaba el lugar principal, el techo reflejaba una hermosa noche estrellada. El profesor colocó un viejo sombrero en un taburete y este empezó a cantar, una vez terminada su canción sobre las casas y su labor, todo el comedor aplaudió con fuerza.

-Cuando les llame tendrán que ponerse el sombrero y sentarse en el taburete para que los seleccionen

Dijo el profesor, tragué saliva estaba realmente nervioso, en que casa me tocaría, sería un Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o un Slytherin. Uno a uno fueron pasando todos los chicos y chicas, hasta que al final quede yo, supongo que por mi apellido, respire profundo y al escuchar mi nombre me dirigí al sombrero, mientras caminaba los rumores empezaron a inundar el salón, es hijo muggles, decían algunos chicos, seguro quedará en Gryffindor decían otros, al parecer algunos incluso se echaban a suertes mi destino, yo sentía que el corazón se me salía del pecho. Cuando por fin llegue al lugar me colocaron el sombrero. Una estruendosa risa se escuchó por todo el salón, el sombrero reía ante la sorpresa de todos.

-Nunca me había tocado un joven tan fácil de decidir, ni los Weasley son tan obvios.

Dijo el sombrero y me hizo recordar las palabras de Ollybander, el viejo de las baritas y no pude evitar sentirme menospreciado y algo molesto.

-¡SLYTHERIN!

Grito el viejo artilugio con todas fuerzas y un silencio lleno la sala, incluso los profesores quedaron boquiabiertos ante esa exclamación del sombrero, todos estaban pasmados, el profesor se acercó al sombrero que aún estaba en mi cabeza y le cuestionó.

-¿Está seguro?

El sombrero no dijo nada, supongo que eso era un sí, él tomo el sombrero y se lo llevó, todas las miradas estaban fijas en mí, el prefecto de Slytherin caminó hacia mí y tomándome con algo de fuerza del hombro me llevó a la mesa, donde todos me miraban, con algo que solo pude entender como odio, ahí empezó mi larga y dura estadía en Hogwarts.


Listo, espero comentarios y nos estamos leyendo luego, ciao.

Atte. Rail-Tezca