Ok, esté es el último capítulo, sé que dije que hacían falta dos pero a la mera hora solo faltaba uno y es que no se me ocurrió que podría vivir Scopius y Alex en el verano que no hubieran vivido ya, así que bueno los dejo con el último capítulo, espero sus comentarios.


Séptimo Año

Aún faltaban quince días para regresar a Hogwarts, era una calurosa noche de verano, yo dormía plácidamente en mi cama con Black a mis pies, todo estaba tranquilo, no se escuchaba ni un solo ruido en la calle y en la casa todos dormían plácidamente, cuando entre las sombras de mi habitación apareció aquella misteriosa figura, vestía ropas de un sepulcral negro, sus ojos estaban fijos en mi cuerpo dormido y antes de que incluso Black pudiera reaccionar él se abalanzó sobre mí

-Scorpius

Dije al sentir su helada mano acariciarme, me sonrió en la oscuridad, sus labios se encontraron con los míos, yo aún estaba más dormido que despierto, por lo que me pareció que la suavidad de su rose fuera más profundo que lo habitual.

-Perdona no pude esperar hasta mañana

Confesó al separarnos, me veía con una enorme sonrisa, su familia había regresado de un largo viaje por India, su padre se empezaba a convertir en un afamado político por su lucha por permitir el libre tránsito de magos por el mundo, lo cual lo postulaba para ser el próximo ministro de magia, para mi desgracia cada verano alejaba a Scorpius de mi lado.

-¿Seguro que no estoy soñando?

Cuestione, no sería la primera vez que soñaba que el chico de cabellos dorados y ojos de plata me visitaba en medio de la noche y me tomaba en la tranquilidad de mi cama, me sonrió y me besó nuevamente, sus caricias eran profundas, sus manos heladas se fueron calentando con el rose de mi piel, empezó a jugar bajo mi ropa, sobre mi cuerpo, después de un rato las ventanas de mi habitación estaban empañadas por el calor de nuestros cuerpos, las ropas empezaron a sobrar y una a una fueron cayendo al suelo de mi recamara, sus besos se hicieron pasionales, y recorría no solo mis labios, si no mi cuello y pecho, yo jugaba con su inmaculada espalda, recorriéndola con mis manos, sintiendo cada centímetro de su piel, teníamos meses sin vernos y nuestros cuerpos deseaban el contacto como un hombre busca agua en el desierto, fue una ardiente noche de verano la que compartimos, a la mañana siguiente el despertar con él a mi lado fue maravilloso.

-te extrañaba

Fue lo primero que me dijo al despertar, había estado contemplándome mientras dormía, aun no se acostumbrara al horario de Londres, por lo que no se le veía en él una pisca de sueño pese a que había pasado la noche mirándome después de darle adecuadamente la bienvenida la noche anterior.

-yo también te extrañaba

Le confesé y después bese sus labios, tuvimos que contenernos, no podíamos dar paso a las caricias que nuestros cuerpos deseaban, ya que mis padres y hermana no tardarían en despertar, él se arregló y se desvaneció no sin antes dedicarme una encantadora mirada, esa mañana me levante con una gran sonrisa en mis labios, entré al baño y al salir mi familia ya me esperaba para desayunar, un día normal en mi casa, mi padre había dejado su interés en la magia y regresaba a su amor por la medicina y la ciencia, a la vez que recuperaba su ritmo de trabajo en el hospital, a mi madre eso le daba una paz de saber que ya no se hablaría de cosas extrañas y bien podía dedicarse a cuidar a Hilary como una chica normal, pese a muchas pruebas al parecer Hilary era tan Muggle como mis padres, lo que me convertía en el único mago de la familia y eso me hacía sentir fuera de lugar, para mi fortuna podía escapara en la lectura.

-¿Terminaste el diario de Slytherin?

Cuestionó Scorpius una tarde mientras estábamos recostados en el parque, negué en silencio, por más que había tratado de desentrañar sus secretos, el diario se negaba, no respondía a ningún hechizo, incluso trate de escribir en él y solo absorbía la tinta sin revelar nada, después de intentar cuanto hechizo de revelación se me ocurrió decidí dejarlo por la paz, igual al regresar a Hogwarts podría analizar nuevamente la cámara en busca de respuestas.

-Dante me envió el diario de su tío

Le conté a Scorpius que en lugar de leer el diario de Salazar Slytherin, había pasado el verano leyendo el diario del tío de Dante, quien resultó ser un Mortifago bastante cercano a Tom Riddle

-En él habla de tu familia

Agregué llamando la atención de Scorpius que se incorporó para verme mientras le contaba.

-Al parecer tu abuelo Lucius perdió el favor de Tom Riddle cuando no pudo obtener la profecía que hablaba de él y el Sr. Potter, después de eso tu familia fue maltratada por Riddle con pruebas sumamente difíciles, como pedirle a tu padre que matara al Director de Hogwarts Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore pero este fue asesinado por Severus Snape, a final de cuentas en el último momento tu familia traicionó a Tom Riddle, al parecer tu abuela mintió cuando se le pidió que revisara si el Sr. Potter estaba muerto, y eso a final de cuentas causó la muerte de Tom Riddle, si tu abuela no hubiera salvado a Harry Potter, la historia hubiera sido totalmente diferente

Le confesé a Scorpius quien me regaló una sonrisa apagada

-En mi familia no se habla de nada de esos tiempos, es bueno saber que al final hicieron lo correcto

Confesó Scorpius con un ligero enojo en su voz, me acerqué más a él y preferí cambiar el tema, comentando algo que también había llamado bastante mi atención.

-También habla de un detalle muy interesante

Agregué, Scorpius continuó meditabundo.

-Al parecer Tom Riddle deseaba encontrar una varita muy poderosa, una de las reliquias de la muerte que se mencionan en el libro los cuentos de beedle el bardo

Él me sonrió, como si recordara un agradable momento de su vida

-Conozco la historia, mi nana me contaba las historias en secreto, mi padre odiaba ese libro, pero ella lo desobedecía, decía que todo niño debe conocer esas historias.

Imagine que su padre odiaba esas historias ya que muchas enseñan tolerancia y que no hay diferencias entre los magos, cosa con la que seguramente la familia Malfoy no está muy de acuerdo, tal vez gracias a su nana es que Scorpius no es tan racista como aparentaba serlo, en otras palabras, gracias a ella es que estamos saliendo.

-Tom Riddle buscó la varita de Saúco por todos lados y al parecer la consiguió pero fue derrotado por Harry Potter, la varita es la más poderosa de todas las varitas jamás hechas, y su último poseedor sería Harry Potter.

La sorpresa en mi rostro despertó algo de preocupación en el rostro de Scorpius

-Te imaginas, si consiguiera esa varita podría ser el mago más poderoso sobre la tierra, pero, el señor Potter no la utiliza, la suya es de madera de acebo, así que debió esconderla en un lugar seguro, tal vez algún día la encuentre

Sonreí ante mis últimas palabras, Scorpius me regresó el gesto.

-Entonces vas a matar a Harry Potter

Agregó como divertido por la idea, negué de inmediato.

-No es necesario ya lo derrote en un duelo, por derecho la varita sería mía

Sonreí como quien descubre la respuesta final de un largo examen, el Señor Potter no había sido derrotado nunca, yo había sido el primero que lo derrotaba, el primero que le arrebataba su varita, según la leyenda yo sería el siguiente portador de la varita de Saúco.

-pero sabes lo que dicen "Varita de saúco no prospera"

Sabía que el señor Potter no me daría la varita y según sabía era experto en Oclumancia, pero sabía que sus amigos, los padres de Rose, seguramente sabían la ubicación de la varita y apostaba lo que quisieran que el Señor Wesley no era muy bueno contra la invasión de su mente, solo debía aislarlo y hurgar en sus recuerdos y sabría dónde estaba la Varita de la Muerte.

-tienes razón, además la tuya también es muy especial

Comentó Scorpius, haciendo referencia a lo que Ollivander nos había dicho, "corazón de dragón"; un enigma más del cual creía que el diario de Salazar Slytherin me sacaría, pero todo era inútil. Esa tarde continuamos hablando de Tom Riddle, Scorpius sabía bastante del oscuro personaje por el interés de su madre de que conociera sobre las familias de sangre pura, y aunque Riddle no era sangre pura, su familia tenía una larga tradición que venía desde tiempos del mismo Salazar Slytherin.

-Me sorprende como hablas de quien tú ya sabes

Me sorprendió ver que hasta Scorpius era de los que preferían o acostumbraban a no llamar a Tom Riddle por su nombre, pero no hice comentario al respecto, analizando nuestra platica y lo que había leído de él en el diario del Tío de Dante, Tom Riddle me resultaba bastante interesante.

-Bueno, hizo grandes cosas, terribles, pero aun así grandiosas

Scorpius, me sonrió aún más cuando dije ese frase, en cierta manera admiraba a Tom Riddle, no estaba de acuerdo con sus métodos y su crueldad, y sobre todo no estaba de acuerdo con sus ideales de Sangre pura, pero le respetaba como uno de los magos más poderosos que habían existido.

-Se hace tarde

El sol empezaba a ponerse en el horizonte y tanto él tenía que trasladarse hasta su mansión como yo tenía que regresar a Londres, ya que en ese momento estábamos en medio de la nada, con solo bosque a nuestro alrededor, un lugar que había visitado en alguna excursión a temprana edad y que me pareció el lugar perfecto para pasar la tarde, acostumbrábamos hacer eso, aparecer en un lugar lejano donde pudiéramos hacer magia o estar simplemente solos sin que nadie nos molestara.

-No quiero irme

Confesó con un tono algo infantil, le besé suavemente, yo tampoco quería irme, quería quedarme a su lado todo el tiempo, pero eso era imposible

-Tenemos que irnos

Dije al separarnos del beso, me puse de pie o al menos eso intente pues de un jalón me volvió a sentar entre sus piernas.

-Ven conmigo, quédate en mi casa de aquí a que regresemos a Hogwarts

Él se sentía incómodo en mi casa, mi madre solo nos miraba como si rompiéramos con su amada normalidad y mi padre también era algo cortante con Scorpius, además de que para él era muy raro no hacer magia, en cambio en su casa estaríamos casi siempre solos, su abuela había enloquecido y pasaba todo el tiempo en su cuarto consultando el futuro con las cartas o las estrellas, su madre generalmente estaba ocupada comprando antigüedades o asistiendo a eventos de la alta sociedad, y su padre era adicto al trabajo, por lo que solo llegaba a dormir y se iba temprano.

-Está bien

Contesté, no era mala idea pasar un tiempo en la solariega mansión de los Malfoy, sería un buen cambio el darme una vida de rey en lugar de la vida de los suburbios Muggle a la que estaba acostumbrado. Acordamos que mañana pasaría por mí en la tarde y pasaría la próxima semana con él.

-Me quedaré en casa de Scorpius los días que quedan de vacaciones y de ahí me iré al colegio

Avise a mi familia, la cual no hiso ningún comentario, mi madre estaba ocupada con Hilary y mi padre estaba preocupado por los nuevos residentes del hospital, en pocas palabras era lo mismo si estaba o no estaba, por lo que no había impedimento para pasar un tiempo en la Mansión Malfoy.

-La mansión Malfoy

Tuve que repetirme el lugar al que iría, una mansión, la mansión de una de las familias de magos más influyentes de Gran Bretaña, una familia de sangre pura y amante de esa condición. Suspiré profundo, igual y no tendría trato con ningún miembro de la familia, salvo con Scorpius, no tenía que preocuparme por que me odiaran por ser un MudBlood, o sí, eso me quitó el sueño y mató un poco mí ilusión, finalmente me convencí de que no podía ser peor de lo que fue Hogwarts en mis primeros años.

-Está todo listo

Dijo Scorpius subiendo rápidamente las escaleras de mi casa, mi padre lo había dejado entrar, s ele notaba ansioso y emocionado, le mire en cuanto entró a la habitación, tenía ya casi todas mis cosas listas, el baúl lleno de libros y ropa, como amaba ese baúl mágico en el cual cabía un infinito y más sin tener que preocuparme de cargar más maletas de la necesaria.

-Solo me faltan algunas cosas

Comenté al apresurado chico que no dejaba de verme impaciente, le sonreí, cerré la puerta y tomando mi varita di un par de movimientos y las cosas empezaron a guardarse solas, en segundos estaba todo listo, mi habitación había quedado limpia y todo estaba en orden.

-He preparado todo, te quedarás en mi habitación conmigo, nadie puso pero, supongo que saben que en Hogwarts llevamos meses durmiendo juntos, mi madre opina que es una etapa, mi padre no opina, solo lee el periódico, comentó que esperaba batirse en duelo contigo para ver si eras tan bueno como para haber derrotado a Potter o si habías tenido suerte…

Scorpius estaba muy emocionado, hablaba rápido y sin parar mientras me ayudaba a bajar el baúl, que pese a que no pesaba como si llevara todo lo que llevaba, 55 libros, 45 frascos de pociones, 15 cambios de ropa, los útiles de Hogwarts, cosas de Black, y una que otra baratija más, si pesaba lo suficiente para que se necesitara de ayuda para llevarlo.

-Oye y a ellos no les importa que yo sea…

Titubee un momento, la idea de enfrentarme de nuevo a gente que me juzgara por mi origen no era de mi agrado, Scorpius me tomó de la mejilla dejando caer el baúl, me dio un beso tierno a mitad de la escalera y comentó.

-Al que se atreva a decir algo, juro que lo convertiré en salamandra, no importa quien sea, aunque sea mi propio padre.

Esas palabras me hicieron sonreír, Scorpius me quería sobre cualquier cosa y estaba dispuesto a quedar desheredado y ser odiado por toda su estirpe, antes de dejarme, por eso lo amaba y por eso mismo había decidido olvidar a Severus sin importar cuanto me doliera.

-Te va encantar, no es lo que digamos cálida, pero es enorme

Dijo el chico refiriéndose a su mansión, me despedí de mi familia y salimos de la casa, caminamos unas cuadras antes de desvanecernos en el aire, no quería que mi familia nos viera desaparecer en medio de la nada, a duras penas empezaban a recuperar su ritmo normal de vida. Al llegar a la mansión Malfoy estaba realmente impresionado, situada en Wiltshire al sureste de Inglaterra, corona gloriosa la cúspide de un pequeño monte, cuenta con extensos terrenos, Un sendero angosto flanqueado a la izquierda por setos pulcramente recortados y a la derecha por matorrales salvajes de corto crecimiento desemboca en un amplio camino que es cortado por un par de impresionantes verjas de hierro forjado que marcan los límites de los terrenos de la mansión, Scorpius solo me tomó de la mano y cruzamos la intrincada verja.

-Maravilloso

Exclame, si la anterior apariencia ya me había maravillado, el interior era asombroso, jardines bellamente adornados, con pavorreales que paseaban libremente y fuentes de cristalinas aguas, un camino recto de grava lleva desde la verja hasta la puerta de la mansión, que está elevada del suelo por unas amplias escaleras de piedra.

-Bienvenido

Dijo Scorpius dedicándome una encantadora sonrisa, la mansión lucía imponente y al entrar el vestíbulo es tan amplio que estaba seguro que mi casa cabría dentro, aunque hay poca luz se pueden apreciar el bello mobiliario con un toque victoriano y los retratos de los ancestros de los Malfoy quien estaban mirándome fijamente, murmurando y moviéndose entre los marcos para verme más de cerca.

-Iremos a mi habitación para que te pongas cómodo

Dijo Scorpius y tronando unos dedos un elfo domestico con una nariz chata y voz profunda apareció

-Llamo Amo Hyperion

Noté de inmediato que se refería a Scorpius con su segundo nombre, nunca había escuchado a alguien llamarlo así, en la escuela casi todos lo llamaban por su apellido y solo los más cercanos le decíamos Scorpius, dio indicaciones al elfo de llevarse mis cosas, este las tomó y desapareció en un instante, solo los elfos domésticos podían desaparecer y aparecer dentro de los terrenos de la mansión, al parecer se acostumbraba poner este tipo de hechizos protectores en las casas para protegerlas de los intrusos.

-Vamos

Scorpius extendió su mano hacia mí y la tomé algo temeroso ante la mirada inquisidora de los retratos, atravesamos la pesada puerta de madera que estaba al otro lado del vestíbulo y llegamos a un enorme salón con una gran y hermosa chimenea de mármol, sobre de ella un espejo de marco dorado que de inmediato llamó mi atención, camine lentamente observando todo, las paredes con tapices morado oscuro, los cuadros por doquier donde se empezaban a amontonar los retratos para verme, como si fuese alguna clase de bicho raro.

-Discúlpalos, no viene gente muy seguido

Comentó Scorpius mirándome sonriente, mientras yo contemplaba todo embelesado, no era la primera vez que estaba en una mansión, la casa de la Profesora Badb también era majestuosa, pero la historia en esas paredes y rincones me hacía estremecer, en este lugar se habían reunido los Mortifagos alrededor de Tom Riddle, cuantos planes macabros no se habrán fraguado dentro de esa enorme sala, y ese espejo abría reflejado tantas cosas tan terribles y maravillosas.

-te enseñaré mi habitación

Scorpius de nueva cuenta extendió su mano hacia mí, salimos por un largo corredor llenos de puertas oscuras a un lado y ventanales enormes pero opacos al otro, al fondo unas escaleras nos permitieron llegar al segundo piso y a otro corredor interminable, fácil habíamos recorrido 20 habitaciones, pero solo Dios sabría cual eran las verdaderas proporciones de aquel recinto, pues es bien sabido que una puerta entre magos puede esconder toda una dimensión por descubrir.

-Aquí es

Scorpius se detuvo frente a una puerta de color blanco que contrastaba con la oscuridad reinante en todo el recinto, la casa estaba en silencio total, se acercó a ella y murmuró.

-Alexander

Era mi nombre, la puerta se abrió lentamente permitiendo la entrada, me sentí halagado la contraseña para su habitación era mi nombre, me invitó a pasar y era como entrar a una casa totalmente diferente, aun con majestuosa y elegantes presencia, la habitación contrastaba por la luz del sol que entraba por los ventanales, cálida pero suave, una enorme cama en la pared este donde fácilmente dormirían cinco personas a sus anchas, un escritorio de ébano en la pared oeste y una puerta que conducía a su baño privado, frente a los ventanales un par de divanes y una pequeña mesa de té, fácilmente aquel recinto competiría con la mejor suite de un hotel de lujo.

-Encanté las ventanas para mostrar un día soleado

Comentó, le sonreí, había hecho ese gesto para mí, ya que en mi casa, casi todas las tardes brillaba el sol, mientras en los terrenos de la mansión la constante era un cielo nublado y oscuro, algo tétrico pero que daba más solemnidad al recinto.

-En la noche cenaremos con mis padres

Comentó al momento que se acercaba a besarme ahora que estábamos solos en su habitación, eso me puso nervioso, el hecho de convivir con todo el clan Malfoy no era mucho de mi agrado, pero no podían ser peor que un grupo de Slytherin presuntuosos, y de todas formas tenía a Scorpius a mi lado, bese sus labios y noté como sus ojos se veían cansados, igual que yo seguramente había pasado la noche en vela expectante, mi baúl estaba a los pies de la cama y apenas pasaba del medio día, podíamos descansar un tiempo, por lo cual lo dirigí a la cama.

-Estoy algo cansado

Mentí, él me sonrió y nos recostamos juntos abrazados, con un movimiento de mi varita cerré las cortinas y desvanecí el hechizo de las ventanas, la oscuridad era buena para conciliar el sueño. Para mi sorpresa soñé con Severus, soñé que nos enfrentábamos en un duelo a muerte y que yo salía victorioso, no sentía pesar o al menos no lo manifestaba, miraba el cuerpo inerte con indiferencia mientras en mi mano sostenía lo que creía era la varita de la muerte, mi piel se tornaba verdosa y las heridas de mi rostro empezaban a sangrar como cuando Severus me las hiso por primera vez, al igual la quemadura en mi espalda ardía como si el fuego estuviera aun prendido, pero lo que más me dolía era mi corazón y el hecho de que por más que deseaba recordar un momento agradable no podía, mi mente revoloteaba con imágenes de dolor y miedo, hasta que sentí el abrazo de Scorpius, me tomaba por la cintura y como si se tratara de algún embalse curador el dolor desaparecía por completo, mis heridas curaban y con un beso desperté en sus brazos con una gran sonrisa al verlo a mi lado.

-Joven, mi hijo dice que usted y él están…

La madre de Scorpius era una mujer de gran belleza, dos años menos que su padre, la dama tenía rasgos en común con la familia, su piel tan clara como la leche y sus ojos de un azul profundo, sus rasgos afilados tenían una expresión de desagrado casi todo el tiempo, Scorpius la miraba fijamente mientras estábamos sentados en el gran comedor, la sala era inmensa, pisos de roca negra y paredes de madera oscura, en el centro colgaba una enorme lámpara de araña llena de finos cristales coronaba el centro de la habitación, en la cabecera el Sr. Malfoy comía en silencio, del otro lado la madre de Scorpius nos hacía varias preguntas a su hijo y a mí que estábamos frente a frente en medio de la gran mesa que no mediría menos de cinco metros de largo por dos de ancho, detrás de escorpios estaba una chimenea negra empotrada en medio de grandes vitrales por los que se podía ver la noche oscura.

-Si madre, somos pareja

Scorpius terminó con cierta molestia la frase de su madre, yo miraba el plato de sopa algo confundido por cuál de los numerosos cubiertos debería utilizar, mientras por dentro me hacía a la idea de que tanto por mi clase como por mi ascendencia yo no era digno ante sus ojos.

-Bueno solo es una fase natural en la adolescencia

Comentó la mujer tratando de encontrar algún falso consuelo, en parte me recordaba a mi propia madre, supongo que todas quieren que sus hijos sean algo, la mía quería que fuera normal, la de Scorpius esperaba que su hijo se desposara con una dama de buena familia y por supuesto una Sangre pura.

-Discúlpeme Madame, pero creo que ni yo ni Scorpius estamos atravesando una fase, nos amamos y espero que nos amemos por siempre.

Su cara de sorpresa ante mis palabras fue bastante inquietante, era mezcla de molestia con asombro, y un toque ira asesina, Scorpius me sonrió, mientras por debajo de la mesa acarició mi pierna con la suya.

-bueno son jóvenes, no pueden…

La mujer no continuó con su frase, el Sr. Malfoy la miraba fijamente desde el otro extremo, ella guardó silencio y empezó a comer de su plato, yo miré cual cuchara usaba para poder imitarla, el Sr. Malfoy cambió su mirada y la dirigió a mí, no era una mirada que fuese fácil de evitar, era pesada y penetrante como la de un felino salvaje.

-Son muchas sus hazañas joven Alexander y al parecer es un joven valiente

Comentó el hombre, al posar mi vista en él pude notar la similitud de Scorpius con su padre, eran casi idénticos, como dos gotas de agua, claro que el señor Malfoy tenía algunos rasgos de la edad como unas pronunciadas entradas y algunas arrugas bajo sus ojos, pero aun asís e veía imponente al igual que su hijo cuando se posaba ente cualquier otra persona que no fuera yo, conmigo Scorpius era tan diferente, tan honesto.

-Gracias señor, pero le debo mucho a las condiciones y a mis profesores

El señor Malfoy sonrió ante mi humildad, como si le hubieran contado alguna clase de chiste, dio un trago a la copa de agua que estaba frente a él.

-Me dirá ahora que todo ha sido suerte Alexander

La voz de Draco Malfoy revelaba un tono de incredulidad, como si le pareciera extraño que alguien con mis antecedentes prefiriera hablar de mis logros.

-No claro que no- Contesté – la suerte no existe, todo ha sido por mi esfuerzo y gracias a la ayuda de mis profesores, en especial a la Profesora Badb

Pude ver como fruncía suavemente sus labios al escuchar el nombre de la profesora, pero al menos parecía más contento con mí respuesta, la cena transcurrió con naturalidad, la madre de Scorpius no volvió a preguntar sobre nuestra relación, simplemente se limitó a cuestionarnos sobre las actividades que emprenderíamos durante mi visita, el Sr. Malfoy me cuestionó un par de veces sobre mi futuro, a lo cual solo pude contestar que aún no estaba seguro, sonrió secamente como si hubiera escuchado algo absurdo.

-Bueno ya tendrá tiempo, después de todo con sus calificaciones no tendrá problemas para conseguir un buen empleo.

Parecía más mi imaginación pero creo que en ese comentario iba escondido un halago de mi parte, nadie mencionó sobre mi ascendencia, ni preguntó sobre mi familia, terminada la cena el Sr. Malfoy me invitó a tomar un trago en el estudio, mientras Scorpius tenía que subir con su abuela, obviamente quería estar a solas conmigo.

-Alexander, seré sincero con usted, no estoy de acuerdo con su relación con mi hijo, pero si lo ha escogido es su elección aun que me pese, por otra parte me dice que hay la posibilidad que usted sea descendiente de Salazar Slytherin, y aunque eso no aliviaría mi pena, si la haría mucho más leve.

Su lenguaje recto era tan agresivo como si me estuvieran gritando, era un maestro en la agresión pasiva, había desacreditado mi relación con Scorpius, había insultado mi estirpe y la única esperanza que tenía era que yo fuera descendiente de un antiguo mago

-Desconozco mis orígenes señor, Rose Potter y yo formulamos la hipótesis de mi descendencia de Salazar Slytherin a raíz de que descubrimos que yo hablaba Parcel, y después se fortaleció ya que Ollivander me entregó la varita que el mismo Salazar les había devuelto antes su muerte, además de que ahora poseo su diario, aunque no podido leerlo

No sé si hice bien en contarle todo al señor Malfoy, le estaba diciendo que lo único que me daba puntos con él no era del todo seguro, me miro con una expresión ligera de condescendencia, no duramos mucho tiempo solos en donde me preguntó por mis habilidades de duelo y sobre la profesora Badb

-La profesora Badb Catha es una de las candidatas para ocupar el lugar de directora de Hogwarts, tiene un fuerte competidor, Harry Potter, aunque yo no entiendo por qué la mesa lo propuso, Potter no sabe nada de cómo dirigir una escuela, se necesita a alguien capacitado para la tarea, no a un famoso mago que lo único que sabe hacer ha sido sobrevivir.

En esas palabras notaba un amplio desprecio por el Sr. Potter, y entendía que seguramente el cargo lo tomaría la Profesora Badb, ya que la Directora McGonagall era mayor y estaba cansada de la responsabilidad, por lo que había presentado su renuncia, solo hacía falta que la mesa directiva de Hogwarts la aceptara y se hiciera el cambio de dirección, la verdad la idea de la profesora Badb como directora no era muy alentadora, pero ciertamente tenía más noción de docencia que Harry Potter, quien dudo que aceptara el cargo, aunque se lo ofrecieran, no me imaginaba al Sr. Potter detrás de un escritorio fungiendo de director, era un hombre de más acción.

-Qué tenga buena noche Alexander

El Sr. Malfoy se despidió casi al instante que su hijo tocaba la puerta, al abrirse Scorpius me extendió la mano, yo caminé a su lado despidiéndome con una reverencia del Sr. Malfoy, pese algunas ofensas leves, la noche había sido agradable, al cruzar el salón principal el espejo llamó de nueva cuenta mi atención, aquel reflejante objeto me resultaba familiar con su marco dorado de interesantes relieves.

-La leyenda cuenta que era de Slytherin se lo regaló a nuestro ancestro Ganimedes Malfoy, como pago por ayudarle a construir la cámara de los secretos, aunque hasta que esta fue abierta creíamos que era un mito.

Me detuve a ver el entrelazado del marco, era como si tuviera algo de vida aquel marco dorado cuando por fin lo noté, era dos cuerpos de serpientes enroscadas la una con la otra, y si uno las miraba fijamente se podía ver como si estuvieran en movimiento.

-Muéstrame a Draco Malfoy

Dije suavemente, pero de nueva cuenta mi voz no era mía si no era una serie de silbidos, hablaba en Parcel, el espejo que reflejaba todo inmaculadamente se tornó oscuro como si le hubieran prendido un fuego enfrente y después mostró la imagen del padre de Scorpius en la puerta de la sala, a pesar de que no se podía reflejar ese rincón desde donde estaba el espejo, este mostró como él miraba intrigado desde la entrada oeste de la sala y caminaba hasta posarse frente al reflejante objeto.

-Dile que me muestre a mi madre, Narcisa Malfoy

El señor Malfoy estaba impresionado, supongo que nadie conocía el secreto de ese espejo y que por alguna extraña razón yo descubrí con sólo mirarlo. Hice caso a lo que me pedía y pronuncie el nombre en Parcel, la imagen se volvió a tornar oscura hasta que mostró a la madre del Sr. Malfoy, la mujer miraba por la ventana las estrellas, y tomaba notas en una libreta mientras estaba sentada a los pies de su cama.

-Asombroso

Dijo el Sr. Malfoy y me regaló una sonrisa de complacencia, yo le regresé el gesto y el espejo regresó a la normalidad, Scorpius y yo fuimos hacia su habitación, me cuestionó como sabía lo del espejo pero supe que contestarle.

-intuición

Comenté con un tono de broma, simplemente había tenido suerte, pero eso habría otro mundo de posibilidades, el diario posiblemente, al igual que el espejo y las puertas de la cámara de los secretos respondería al Parcel, pero eso esperaría al día siguiente, ahora Scorpius me encontraba con sus labios, besando mi cuerpo, desnudándome y preparándome para una larga noche de placeres corpóreos.

-¿Por qué tiene que terminar?

El tiempo se había ido volando, era 1ro de Septiembre y debíamos levantarnos si queríamos llegar a tomar el tren, claro que bien podríamos transportarnos hasta Hogsmade, pero era nuestro último año, la última vez que tomaríamos el tren a Hogwarts, no podíamos permitirnos perder esta oportunidad.

-Date prisa o no llegaremos

Grite a Scorpius, el chico era lento para vestirse, ponía mucha atención a su atuendo, yo al contrario era más práctico, un pantalón de mezclilla, un suéter rojo (tal vez demasiado color para un Slytherin) y mis zapatos negros, todas las cosas estaban listas y en una orden llegarían al tren, ventajas de que la familia Malfoy tuviera una cuadrilla de Elfos domésticos a sus órdenes, Scorpius aun tardó unos minutos mientras yo miraba impaciente el reloj, odiaba no tener permitido usar el giratiempo fuera de Hogwarts, aunque ya lo había utilizado en algunas ocasiones, nunca lo había utilizado fuera del periodo escolar.

-Listo

Dijo Scorpius y tomándome de la mano desaparecimos en el acto, apareciendo en los baños de la estación de King 's Cross para evitar ser vistos por algún Muggle curioso, salimos y rápidamente llegamos al andén 9 ¾ con boletos en mano, al atravesar y por las prisas termine chocando con un hombre pelirrojo larguirucho, el padre de Rose.

-A ti te quería encontrar

Dijo el señor Wesley tomándome de los hombros fijamente y mirándome directamente a los ojos, no podía creer que me la pusieran tan fácil, debía ser rápido, entras, encontrar y salir en segundos antes de que cualquiera pudiera percatarse del hecho y así fue, fueron segundos los que sostuve su mirada antes de que la Sra. Wesley interviniera.

-Ron deja al muchacho en paz

Reclamó, yo me solté y murmuré en voz alta siguiendo la actuación.

-Ya sé, ya sé, no me meteré con sus hijos, no es el primer padre que me amenaza

Me alejé rápidamente, el señor Wesley estaba confundido, no sabía bien que había pasado, no había dado tiempo de inventar un recuerdo, simplemente entre en su mente, busque el recuerdo que necesitaba, lo robe y salí creándole un ligero dolor de cabeza, pero había dado la impresión de que me había regañado y amenazado si hacía algo a sus hijos, algo típico tomando en cuenta mi reputación del año pasado, Scorpius me miro cuestionante mientras subíamos al tren, él se había dado cuenta de lo que estaba haciendo cuando el Ron Wesley me tomó de los hombros y me miró fijamente.

-Leíste su mente

Afirmó más que cuestionar cuando estábamos a solas dentro del compartimento en el tren, le sonreí como un niño pequeño que acaba de hacer una gran travesura.

-¿Sabes dónde está la varita del destino?

Su sonrisa emocionada, hiso reflejo en mi travesura.

-No, se algo aún mejor

No daba cabida a mi felicidad, no imaginaba que la incursión en esa mente distraída me traería tantos gloriosos frutos.

-No sólo se dónde está la varita de la muerte, sino que también se dónde están las demás reliquias de la muerte.

Mi sonrisa se tornó algo oscura al decir aquellas últimas palabras, quien tuviera las tres reliquias sería el amo de la muerte. Lance un hechizo para evitar que alguien más escuchara, la información que tenía era privilegiada, y solo se la contaría a Scorpius por que confiaba plenamente en él.

-Harry Potter, después de derrotar a Tom Riddle, subió al despacho del director y hablo con el retrato de Albus Dumbledore, trató de hacerlo en clave, pero es tan obvio,

Reí al recordar las ilusas palabras con las que Potter trataba de disimular los objetos de los que hablaba.

-Sabemos que son tres reliquias y él hablaba de tres objetos, lo que estaba oculto en la snitch lo dejé caer en el bosque, el señor Wesley no sabía a qué se refería con eso, Voy a conservar el regalo de Ignotus, eso es obvio habla de la capa de la invisibilidad que seguramente es la que tiene Severus, heredada de padre a hijo por generaciones, luego habló de su varita y de la varita de Sauco, reparó la suya y dijo pondré la varita otra vez donde estaba.

Sonreí alegre por mi descubrimiento, Scorpius me miró confundido, calme un poco mis ansias.

-Lo único que cabe dentro de la snitch es la piedra de la resurrección, la dejó caer en el bosque, y no la recogió es decir que sigue en el bosque, ya veré la manera de saber exactamente donde, y la varita la regresó a la tumba de Dumbledore de donde la había tomado Tom Riddle, es decir que en cuanto el tren llegue con Severus y su capa a Hogwarts las tres reliquias de la muerte estarán en el mismo lugar.

Sonreí de nueva cuenta tras explicarme, claro que podía estar equivocado, pero en mis huesos sabía que no era así, que de alguna manera me haría con ese gran poder, volviéndome el mago más poderoso que hubiera existido al tener total derecho a la varita y con las demás reliquias. Claro que faltaba afinar detalles en mi plan, pero todo sería sencillo, solo debía tener calma y pensar bien las cosas.

-Revélame tus secretos

Mientras le hablaba en Parcel al diario de Salazar Slytherin, una duda carcomía mi alma, sabía que mi varita era especial, pero sería tan poderosa como la varita de la muerte, ya que ello dependía si en verdad necesitaba esa varita para cumplir mi sueño.

-Soy el diario de Salazar Slytherin, ¿Quién es tan osado como para desear conocer mis secretos?

El diario hablaba en Parcel, sus hojas continuaban en blanco, sólo estaba abierto ante mí y una espectral voz se escuchaba entre silbidos y agudos sonidos.

-Soy Alexander Zeth quien te consulta, portador de la varita de Slytherin

Me presenté y en ese momento empezaron a aparecer letras en las hojas, fechas, datos de tiempos inmemoriales, al parecer no era un diario, era más bien las memorias de Salazar Slytherin escrita en los últimos días de su vida, narraba sus grandes victorias en la juventud, sus actos terribles al defender magos de muggles, como destruyó pueblos enteros y como atormentó a la antigua Europa después de perder a su amada a manos de Muggles, también hablaba de sus hijos, Deodoro quien había sido un gran y poderoso mago como su padre y de Pervez deshonra de su padre al ser tan sólo un Squib, posiblemente yo descendía de aquella rama, pero nuevamente no había muchas pruebas de mi origen.

-¿cómo vas con eso?

La lectura del diario se dificultaba pues estaba escrita en un inglés antiguo y la caligrafía rebuscada y difusa de Salazar Slytherin la complicaba aún más, había pasado largo tiempo leyendo el diario y apenas había pasado de las primeras páginas, su infancia, y algunos detalles sin insignificancia.

-Bien supongo, al parecer en su adolescencia viajo por Europa aprendiendo de grandes magos y brujas de todo el mundo, se enamoró de una curandera, hija de magos puros que desgraciadamente murió en una emboscada de la cual Salazar pudo escapar y después se vengó, a partir de ese relato empieza todo su odio contra los Muggle y los Mudblood

El relato era apasionante, y el cuaderno no parecía tener fin, hojas aparecían y desaparecían a voluntad, aunque parecía que la libreta no podía tener más de 100 hojas, en una hojeada rápida podías ver como seguían y seguían sin final.

-Nada de tu varita

Cuestionó Scorpius, había pasado dos meses desde que llegamos a Hogwarts y yo pasaba mis pocos ratos libres leyendo el diario, cosa que a él empezaba a molestarle.

-No aquí usa una varita de madera de tejo con núcleo de cabellos de unicornio

Contesté solo recibiendo un gimo por respuesta, en realidad Scorpius había preguntado por compromiso, más que por un verdadero interés, el chico estaba tendido sobre mi cama con una cara de tedio que incluso las clases del profesor Binns no podían crear, suspendí mi lectura al verlo ahí tendido, me acerqué a él y le propuse ir a pasear por Hogsmade, necesitaba relajarme y él necesitaba de mi compañía, decidimos ir a las tres escobas a beber un poco de jarabe de cereza.

-mira un par de víboras

Alcance a escuchar en la mesa contigua, las disputas entre Gryffindor y Slytherin habían vuelto a ser solo juegos de palabras y un par de hechizos infantiles, pero al ser James Potter el instigador ganas no me faltaban de mandarlo a volar en pedazos, pero no estábamos ahí para pelear, estábamos para pasar un rato agradable, así que decidimos ignorar al provocador Potter, que continuaba con sus ocurrentes apodos y frases contra los de la casa Slytherin, hasta que un grupo de chicos molestos le siguió el juego, Madame Rosmerta terminó corriendo tanto a los Wesley como al grupo de Slytherin del lugar para que continuaran su disputa fuera.

-Esto es un lugar decente, si quieren matarse vayan al Cabeza de Puerco

Dijo la dama enojada, Scorpius y yo reímos y continuamos con nuestra suave platica, tomándonos de la mano discretamente, aunque ya a nadie le impresionaba o temían meterse con nosotros, no quería estar dando espectáculos a todo el mundo, quería que mi último año en Hogwarts fuera tranquilo y algo armonioso, claro salvo por el plan que entretejía

-De acuerdo al diario del tío de Dante, los mortifagos estaban en un claro donde vivían las Acromántulas, creo saber dónde queda, con esa referencia y los caminos hacia Hogwarts desde ahí es menos el bosque en el cual puede estar la piedra

No solo pasaba el tiempo entretenido en el diario de Salazar Slytherin también había estado elaborando un plan para obtener las reliquias de la muerte.

-¿por qué no vas por la varita y con ella tomas lo demás?

Me cuestionó Scorpius, también había cruzado esa idea por mi cabeza

-seguramente está protegida por hechizos y avisará al Sr. Potter de que voy tras las reliquias, mejor tener las otras que no están tan protegidas y dejar esa para el final.

Scorpius afirmo en silencio, era riesgoso el enfrentarme al Sr. Potter sin la seguridad de ganarle, ya lo había hecho una vez, pero tenía la impresión de que los Sr. Wesley y posiblemente toda la familia se metería en mi camino en cuanto quisiera obtener la varita, mejor era actuar como si no supiera nada, hasta estar preparado.

-demonios

Dijo Scorpius al ver una pareja que entraba en el bar, al verlos sentí una ligera molestia, era Harry Potter, acompañado de una chica de Ravenclaw, ella era linda, ojos azul celeste, cabello negro como la noche, cuerpo esbelto, posiblemente de sexto año, él lucía más desalineado de lo normal y había crecido algunos centímetros, sus ojos verdes se prendaron un momento de los míos y después ambos desviamos la mirada.

-no pasa nada, yo estoy contigo

Comenté como si engañara a alguien, Scorpius me leía como un libro abierto, sabía que me dolía ver a Severus con una chica, pero yo había decidido que él ya no era importante, para mí solo existía Scorpius y haría lo que estuviera a mi alcance para demostrármelo.

-por fin habla de algo interesante

Tras otro mes leyendo el diario de Slytherin di con la referencia de mi varita, al parecer la había mandado a hacer con el corazón de un raro dragón que enfrentó en el norte de Escandinavia casi a horillas del polo norte, en medio del frio y la blanca nieve se encontró con la bestia que lo atacó con fuego y magia a la vez, por poco le derrota tras varios ataques, pero finalmente derrotó al dragón arrancándole el corazón.

-lo describe como un dragón blanco, semejante a una serpiente de 10 metros de largo pero con las cerca de la cabeza y cabeza como la de cualquier otra dragón, algo semejante a lo que estaba tallado en mi varita o al anillo plateado que me diste

Le comenté a Scorpius emocionado, quien me escuchaba atento, por fin tanta espera daba frutos.

-La bestia tenía un fuerte poder mágico, dice, por lo que use su corazón para hacer una varita, labor que encargué a los Ollivanders quienes presumían ser los mejores hacedores de varitas de todo el mundo

Scorpius me seguía mirando fijamente a medida que yo leía directamente del diario.

-Como resultado obtuve una varita muy poderosa, pero según palabras de un tal Emeric no es la varita más poderosa, ya que existe otra llamada la varita del destino, pero es solo una leyenda.

Era la respuesta a mi pregunta la varita de Sauco era más poderosa que la varita de corazón de dragón y por lo tanto bien valía el riesgo. En navidad me la pase pensando en cómo encontrar las reliquias, ya que mis incursiones en el bosque no daban resultado alguno, la piedra yacía en lo profundo y aun que había logrado delimitar un área aproximada aún era mucho terreno para buscar un objeto que fácilmente podía confundirse en el ambiente, además de que estaría enterrado por más de veinte años de olvido.

-Es inútil

Confesé a Scorpius quien me ayudaba a buscar en el paisaje nevado de invierno, pese a toda nuestra magia encontrar ese pequeño objeto resultaba imposible, tenía que ser diminuta para entrar dentro de una snitch, seguramente nos tomaría siglos encontrarla.

-Lástima que el Potter no fue más específico sobre donde la dejó

Dijo Scorpius mientras se sentaba a mi lado, cuando tuve una gran idea.

-Severus

Exclamé y Scorpius me vio confundido.

-No puedo entrar a la mente del Sr. Potter, ¿correcto?

Scorpius asintió aun sin entender

-Pero Severus no ha estudiado Oclumancia, por lo cual si puedo entrar a su mente, ¿ok?

Aun si idea de mi plan Scorpius asentía pacientemente, mientras yo sonreía con mayor locura cada vez.

-Todo padre cuenta hazañas a sus hijos, seguramente les contó la historia, de nuevo sin hablar de cosas específicas, pero seguramente les contó algo, solo tengo que entrar en su mente, buscar en sus recuerdos y listo, lo encontraré.

Sonreí maquiavélicamente y Scorpius notó un pequeño error en mi plan.

-Hacer eso requiere tiempo, y el entrar tan profundo en una mente puede causarle daños a Severus, no es que me importe, pero creo que a ti sí.

Scorpius tenía razón, pero estaba decidido a conseguir las reliquias, por lo que todo el invierno trabaje en una pócima de atracción, para hacer que Severus se encontrara conmigo en la cámara donde tendría todo el tiempo del mundo para entrar en su mente con cuidado y no hacer mucho daño.

-Está listo

Le dije a Scorpius, el plan era simple, una carta perfumada con la pócima haría que Severus al leerla tuviera unas incontrolables ganas de verme, con lo cual bajaría a la cámara de los secretos a nuestro encuentro, protegido seguramente con su capa de invisibilidad, una vez ahí lo paralizaría y entraría en su mente, al obtener el recuerdo que quería, le aplicaría un hechizo de olvido y lo llevaría a la enfermería donde lo cuidarían, yo me quedaría con su capa, con la información iría a buscar la piedra de la resurrección y finalmente sacaría la varita, todo en una misma noche.

-¿qué pasara cuando Harry Potter se entere de que tienes la varita?

Cuestionó Scorpius sabiamente

-Sencillo con la varita en mano será fácil derrotarlo, ya lo hice una vez, luego borraré la parte donde sabe que tengo la varita y de cualquier otro que sepa al respecto y listo tendré las tres reliquias de la muerte y nadie quien me detenga.

Sonreí al terminar de contar mi plan, Scorpius no estaba del todo seguro y me pidió ser parte, negué en silencio aunque sabía que se mantendría cerca, pero no podía permitir que se arriesgara por mí. Antes de las vacaciones de pascua mande mi carta a Severus.

Deseo verte, espérame en la cámara de los secretos

Alex

Se la envié en clase para que nadie más la recibiera, con tan solo olerla me sonrió, la poción había resultado, al terminar la clase bajé rápidamente a la cámara, gracias a un transportador que había hecho para esa situación, no quería volver a bajar saltando por aquel oscuro túnel, Severus tardo tan solo unos minutos en llegar, lo primero que hiso fue lanzarse contra mis labios, besándome profundamente, extrañaba esos besos salvajes y esa forma tan atrabancada de tenerme, me nuble, no pensé en nada, ni en la varita, ni en el plan, solo en sus caricias bruscas sobre mi cuerpo, en sus besos salvajes, me entregué a él en aquel oscuro recinto, como cuando nos profesábamos mutuamente amor, el efecto de la poción pasó a la hora, estábamos recostados cuando la burbuja estalló, se alejó de inmediato y por suerte fui más rápido que él.

-Petrificus Totalus

Su cuerpo quedo petrificado al instante, me acerqué y bese sus labios una vez más, le mire a los ojos y con mi varita en mano esbocé el hechizo, estaba dentro de su mente, un recinto oscuro de dimensiones desconocidas, donde sus recuerdos moraban como imágenes suspendidas en la nada volando de un lado a otro.

-¿Dónde estamos?

Me preguntó, miré la representación suya en ese espacio, estábamos dentro de su mente, por lo cual debía distraerlo o podría derrotarme con facilidad.

-En tu memoria, mira ahí está nuestro primer beso, lo recuerdas

El miró el recuerdo que se detuvo frente a él, sonrió al recordar la textura mis labios, la calidez de nuestros cuerpos esa noche de verano

-Aquí está cuando me dejabas dormir a tu lado

Lance otro recuerdo hacia él

-y aquí cuando lo hicimos por primera vez

Lo sature de momentos agradables, y cuando sus defensas bajaron inicie mi ataque.

-Aquí está cuando me quemaste, y aquí cuando me hiciste estas cicatrices

Lance ambos recuerdos al mismo tiempo mientras acariciaba las heridas que permanecían en mi rostro, después lance las burlas de sus compañeros, el temor y amenazas de su hermano, los reclamos de rose, todo entremezclado con nuestros momentos felices, lo llene de culpa, de miedo, de odio, de tristeza lo confundí y mientras él peleaba con sus recuerdos yo hurgué en su mente en busca de un recuerdo de su infancia, me tomó horas dar con él, estaba ahí en su cama, tenía como seis años a penas, Harry Potter le contaba una historia de cómo había derrotado al señor tenebroso, le contó que antes de ir a su muerte se encontró con los espíritus de sus padres y de sus seres queridos quienes le dieron ánimos para continuar, que eso lo hiso gracias a un regalo del Director Dumbledore, hablaba de la piedra de la resurrección, le contó cómo había perdido el objeto al enfrentarse a su muerte.

-lo tengo

Regresé a mi cuerpo y a la realidad, al encontrar mi respuesta la piedra estaba en el claro donde las arañas habían hecho su nido, cerca del centro, donde estaba la fogata, sería mucho más fácil dar con ella, libere a Severus de su hechizo y me preparé para defenderme, pero al contrario él se enroscó en posición fetal, gimiendo y llorando, había estado luchando contras sus más bellos y terribles recuerdos durante horas, lo había sometido a terribles demonios por mi ambición, había quebrantado su espíritu y ahora no podía hacer nada para ayudarlo, caí a su lado, cuando recordé a la anciana en el callejón Knockturn

-Para olvidar el mal amor

Había dicho ella, aun la tenía entre mis cosas, rebusqué en mis ropas y ahí estaba la botella rojo intenso, la destape y me acerqué al cuerpo tenso de Severus, lo levante e hice beber la poción, en sus ojos vi desaparecer todos los recuerdos malos de estos años, todo relacionado a mí se esfumaba de su mente, pero también los buenos momentos, no recordaría ni nuestro primer beso, o cuando descubrimos la cámara, nada que hubiéramos vivido juntos, era como si yo para él nunca hubiera existido. Llore con una lágrima de que rodó por mi mejilla derecha, pero pensé que era lo mejor, esa pócima me había, nos había librado de nuestro más dulce sufrimiento, tomé su capa y salí de la cámara con él en brazos, lo dejé en la enfermería y me interné en el bosque, aun me dolía saber que Severus jamás me reconocería, bastó un simple hechizo en la profundidad del claro para que la piedra terminara en mis manos, con un listón de oro hice un colgante de ella, y lo coloqué en mi pecho, frente a mi apareció lo que yo amaba y que había perdido para siempre. Sonreí apagadamente, camine hacia la tumba de Dumbledore, solo me hacía falta una reliquia, moví la pesada piedra de mármol con mi magia y ahí estaba entre el cuerpo descompuesto de Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, la varita de la muerte permanecía inmaculada, me costó algo de trabajo tomarla, por el hedor a muerte, pero una vez en mi mano sentí como me reconocía como su dueño, sonreí estaba completo, era el amo de la muerte, cerré la tumba y entonces él apareció frente a mí, su mirada acusadora revelaba sus temores.

-Detente Alexander, ¿para qué quieres la varita?

Cuestionó el señor Potter, supongo que aquí vendría un discurso megalómano de conquista o de destrucción, la verdad es que no sabía cuál era mi motivación, no quería controlar la vida de los magos o de los Muggle, no quería coronarme regente de todo, solo quería saber que mi potencial no conocía límites, lacé un hechizo que de inmediato inmovilizó al Sr. Potter, me acerqué a él y levantándolo con mi nuevo poder dije

-no lo sé, no sé si haré terribles o maravillosas cosas, pero puedo prometerle que serán grandiosas

Le sonreí como debe sonreír una serpiente a su presa, esa noche borre su memoria y la de los padres de Rose, debía asegurarme de que nadie supiera que tenía las reliquias de la muerte, solo Scorpius conocía mi secreto y me acogió con un suave abrazo, fue mi último año en Hogwarts me gradué con excelencia, termine de leer el diario de Slytherin el cual me descifró un misterio más, no era el heredero de Slytherin, él había guardado su varita para su retorno, era su reencarnación, tal una mala jugada del Karma, cuando deje el diario en la cámara junto a su varita el esqueleto se hiso polvo, la varita perdió su magia y el diario volvió a ser blanco, tenía el conocimiento de un antiguo mago y la sabiduría de la excelencia de Hogwarts, estaba casi seguro de que ahora era el mago más poderoso sobre la tierra, pero aún me hacía falta aprender mucho más, borre la memoria de mis padres haciéndolos olvidar que alguna vez tuvieron un hijo y contacto con la magia, y me dispuse junto a Scorpius a viajar por el mundo en busca de más conocimientos y poder, poder por el simple hecho del poder, algo bastante peligroso pero a la vez muy adictivo, me cambié mi nombre por Alexander Slytherin, y con él quedé grabado en los corazones de los magos, por mis grandes hazañas, tal vez terribles, tal vez hermosas, pero grandes.

FIN


Finito, acabato, terminato, este cuento se ha acabado...

Gracias todos mis lectores en especial a Alfy Malfoy y a Ciel Rosiel por seguirme mientras escribía esta historia, espero le haya gustado y hayan disfrutado tanto como yo al escribirla. Espero sus comentarios y cualquier cosa estoy a sus órdenes en mi correo rpgfphin (arroba) yahoo (punto) com (punto) mx, ciao

Espero sus comentarios, gracias por leer

Atte. Rail-Tezca