Buenas esta es mi primera historia de este tipo, intentando hacer toda la saga, la cual a parte de la aventuras y el descubrimiento del mundo mágico va a estar llena de misterios por resolver

Imaginaos que estáis leyendo los libros por primera vez, con el mismo protagonista solo que criado en un orfanato, sin saber nada de si mismo, mas que solo es un chico común sin nada en especial, llamado harry olsen

Así que nosotros junto a el, iremos descubriendo su verdadera historia, y el misterio que rodea su identidad

Pues sin mas, aquí os dejo el prologo, al principio iba a saltármelo e introducir directamente a harry, pero al final me dio ganas también de escribir la introducción de esta gran saga. Espero que os guste

Resumen: Harry olsen es un niño huérfano que vive en el estricto orfanato San mitchell. Se siente solo y abandonado hasta que un buen día recibe una visita que cambiará su vida. Aceptado como alumno en el colegio de hogwarts de magia y hechicería, a partir de ese momento su suerte dará un vuelco espectacular. En este nuevo mundo poco a poco descubrirá el gran misterio que rodea su existencia y deberá apañárselas para saber que es verdad y que es mentira, porque harry pronto descubrirá que en este mundo dividido en luz y oscuridad, nada es blanco o negro. Pronto tendrá las claves para entender los secretos que le permitirán cumplir con su verdadero destino.


Prólogo

Las hermanas Timothy, estaban orgullosas de decir que su vida era completa y perfecta, sin ninguna rareza que la empañara. Pulcritud y perfeccionismo eran sus palabras claves, no las verían nunca perder el tiempo en actividades vulgares como eran divertirse o soñar, porque no estaban para tales tonterías.

Anastasia Timothy, junto a su hermana menor, eran las dueñas y regentas de un pequeño orfanato, conocido como San Mitchell. Era una mujer alta y desgarbada, con su pelo lacio ya encanecido, que contrastaba con la expresión amarga, siempre presente en su rostro. Perla Timothy, en cambio, era lo contrario a su hermana, baja y gordinflona, con el pelo rojo zanahoria tan revuelto que parecía imposible que un peine lo hubiera tocado siquiera una vez. Muchos susurraban su gran parecido a un cerdo, solo que con peluca, algo que se confirmaba al oír su ronca risa

El orfanato San Mitchell era regido por una educación seria y estricta, no era el tipo de lugar donde encontrarías a chicas jóvenes con sonrisas amigables narrando cuentos infantiles, para empezar ese tipo de lectura, totalmente inútil, estaba prohibida en el centro. Solo servían para lavar el cerebro, fomentando la imaginación, una habilidad carente de cualquier utilidad

No era un lugar tan malo para vivir, siempre que respetaras punto por punto las reglas de las hermanas, ni hicieras nada que se saliera de su mundo perfeccionista, so pena de recibir fuertes castigos

Nuestra historia comienza cuando los habitantes de San Mitchell se despertaron un miércoles, con un cielo totalmente despejado. Nada había en aquel paisaje que sugiriera los acontecimientos extraños y misteriosos que poco después tendrían lugar en toda la región.

Perla, se había levantado antes de lo acostumbrado, profiriendo maldiciones y quejas por el insoportable frío que hacia. Pero no había remedio, le tocaba a ella realizar las diligencias ese día. Con pereza se hallaba terminando de arreglarse frente al espejo, escuchando el ruido de pasos y bostezos de los chicos recién levantados, y alguna que otra risa, por a saber que travesura. Quizás tendría que investigarlo después

Todos ocupados en su actividades, no vieron la gran lechuza parda que pasó volando por la ventana

A las ocho y media, perla, tomó su bolso marrón, se despidió de su hermana, amonesto a un par de niños, que no tenían la ropa bien puesta, y salio del centro.

Por suerte el autobús estaba deteniéndose en la parada, así que sin prisa subió a el, sentándose en uno de los asientos individuales, era de las personas que no les gustaba compartir el espacio con un desconocido, a saber que clase de chusma podía ser.

Perla, totalmente relajada y pensando en sus cosas volteo hacia la ventana, donde percibió el primer indicio de que sucedía algo raro: un grupo de cinco personas, entre los que se incluían tres niños, de edades variadas, estaban en circulo tocando con una mano una vieja tetera, mientras la que parecía la madre agitaba una especie de palo encima de ella. Giró los ojos con disgusto, ya no sabias con que clase de personas se podía encontrar una. Con esas nuevas modas estrafalarias y cultos raros que había, ahora toda clase de gente extraña pululaba a sus anchas desprestigiando los barrios decentes. Además ya a primeras se notaba la rareza de esa familia, que no habían parado de reír o sonreír desde que los había miado Qué persona normal podía reír a esa hora de la mañana con el frío que hacia? Frunció los labios volteando al frente, solo gente anormal sin ningún oficio.

Mientras el autobús daba la vuelta a la esquina, observo de reojo de nuevo a la familia, encontrándose con que ya no estaban. Frunció el seño, volteando a ver. Habría jurado que seguían ahí hace un segundo, que los había visto por el rabillo del ojo. Pero eso era imposible, la cuadra estaba completamente vacía, así que tenían que haberse ido ante. Perla meneó su cabeza y alejó a esa gente de sus pensamientos

Mientras el trasporte pasaba cerca de un barrio llamado privet drive, acercándose a la ciudad, no pensó más que en las revistas que iba a comprar y después leer, a escondidas de su hermana, en ese día aprovechando el viaje

Pero en las afueras ocurrió algo que apartó las revistas de su mente. Mientras el autobús esperaba en el habitual embotellamiento matutino, no pudo dejar de advertir una gran cantidad de gente vestida de forma extraña. Individuos con capa. Ni Perla ni su hermana soportaban a la gente que llevaba ropa ridícula. Ah como siempre los jóvenes y sus modas estrafalarias!

Por fin llegó a su parada, bajándose rápidamente, por suerte el banco a donde tenia que ir estaba justo al frente. Se acomodo el bolso poniéndose frente al paso peatonal esperando al semáforo. Su mirada se posó en unos extraños que estaban cerca de ella. Cuchicheaban entre sí, muy excitados. Perla se enfureció al darse cuenta de que dos de los desconocidos no eran jóvenes. Vamos, uno era incluso mayor que su hermana, y vestía una capa verde esmeralda! Qué valor! Pero entonces se le ocurrió que debía de ser alguna tontería publicitaria; era evidente que aquella gente hacía una colecta para algo. Sí, tenía que ser eso.

El semáforo cambió y unos segundos mas tarde llegó a su primer destino, el banco. Este estaba bastante lleno, por lo que pidiendo su turno, se sentó en uno de los asientos de espalda a la ventana, sacando una lima de su bolso para arreglarse la uñas mientras esperaba. Si alguno de ellos hubiera echado un vistazo se habrían percatado de la cantidad de lechuzas que estaban volando en pleno día. En la calle las señalaban con la boca abierta, mientras las aves desfilaban una tras otra. La mayoría de aquellas personas no había visto una lechuza ni siquiera de noche. Sin embargo, perla tuvo la mañana si ningun imprevisto. Arregló lo que tenia que hacer en el banco, fue al ministerio a solicitar más ayudas, paseo por las tiendas de modas y compró sus queridas revistas. Fue a la hora del almuerzo cuando decidió tomarse algo en una cafetería, cuando algo fuera de lo normal volvió a suceder

Había olvidado a la gente con capa hasta que pasó cerca de un grupo que estaba al lado del café. Al pasar los miró enfadada. No sabía por qué, pero la ponían nerviosa. Eran gente demasiado extravagante para su gusto. Aquel grupo también susurraba con agitación y no llevaban ni una hucha. Mientras entraba alcanzó a oír unas pocas palabras de su conversación.

- Donde los Potter, eso es, eso es lo que he oído...

-Si, su hijo... increíble, tan pequeño

Perla terminó de entrar en el establecimiento, dirigiéndose al mostrador para pedir su orden.

Mientras comía, rememoro las pocas palabras que había logrado escuchar. Desde luego no parecía que estuvieran recolectando nada, ni haciendo publicidad de algo. Potter, vaya apellido mas mundano y falto de clase, seguro que pertenecía a alguno de esos individuos.

Terminó sus tostadas, decidiendo regresar ya al orfanato, total ya había terminado de hacer todas las diligencias. Salió para dirigirse a la parada de la esquina, pero sin darse cuenta chocó con un hombre que estaba en la puerta.

-Lo siento- se disculpó apenada, mientras el diminuto viejo se tambaleaba y casi caía al suelo. Segundos después, Perla se dio cuenta de que el hombre llevaba una capa violeta. No parecía disgustado por el empujón. Al contrario, su rostro se iluminó con una amplia sonrisa, mientras decía con una voz tan chillona que llamaba la atención de los que pasaban:

-No se disculpe, mi querida señora, porque hoy nada puede molestarme! Hay que alegrarse, porque Quien-usted-sabe finalmente se ha ido! Hasta los muggles como usted deberían celebrar este feliz día!

Y el desconocido anciano abrazó a la señora Timothy y se alejó.

Perla se quedó completamente helada. La había abrazado un desconocido. Y por si fuera poco la había llamado muggle, no importaba lo que eso fuera. Estaba desconcertada. Tampoco habia entendido nada de lo que le habia dicho. Al final resultarían ser un grupo de chalados perteneciente a una de esas sectas de raritos. Nerviosa se apresuró hacia la parada donde ya estaba el trasporte dejando subir a los pasajeros, para volver rápidamente al centro.

Cuando llegó al orfanato, respiró tranquila, por fin podría olvidar todas esas cosas extrañas que habían sucedido en su día tranquilo. Con una sonrisa entro en el lugar decidida a olvidarlo.

Su hermana anastasia, por el contrario, había tenido una mañana buena y perfectamente normal. Había impartido un par de castigos, dado algunos sermones y gritado a unos cuantos chicos.

El resto de la tarde se la pasaron vigilando a los chicos, poniéndoles quehaceres a los demasiado ociosos, organizando los menús con la cocinera, programando las actividades para la siguiente semana y dando nuevos castigos a los demasiados traviesos.

Ya en la noche, cuando todos los chicos estuvieron acostados en sus camas, las hermanas Timothy se sentaron en el pequeño salón a ver los informativos como cualquier otra noche

-Y por último, observadores de pájaros de todas partes han informado de que hoy las lechuzas de la nación han tenido una conducta poco habitual. Pese a que las lechuzas habitualmente cazan durante la noche y es muy difícil verlas a la luz del día, se han producido cientos de avisos sobre el vuelo de estas aves en todas direcciones, desde la salida del sol. Los expertos son incapaces de explicar la causa por la que las lechuzas han cambiado sus horarios de sueño. -El locutor se permitió una mueca irónica. -Muy misterioso. Y ahora, de nuevo con Jim McGuffin y el pronóstico del tiempo. Habrá más lluvias de lechuzas esta noche, Jim?

-Bueno, Ted- dijo el meteorólogo-, eso no lo sé, pero no sólo las lechuzas han tenido hoy una actitud extraña. Telespectadores de lugares tan apartados como Kent, Yorkshire y Dundee han telefoneado para decirme que en lugar de la lluvia que prometí ayer tuvieron un chaparrón de estrellas fugaces! Tal vez la gente ha comenzado a celebrar antes de tiempo la Noche de las Hogueras. Es la semana que viene, señores! Pero puedo prometerles una noche lluviosa.

Perla frunció el seño. Estrellas fugaces por toda Gran Bretaña? Lechuzas volando a la luz del día? Y aquella gente vestida de forma tan rara... Definitivamente ese no había sido un día normal

- Eh... any, querida, ¿te ha pasado algo inusual el día de hoy?

Como había esperado, su hermana su puso rígida y le miro molesta. Después de todo, ella era la mas perfecionitas de las dos, casi rayando en la obsecion, por lo que odiaba cualquier cosa que que siquiera insinuara un desajuste es su rutina completamente programada.

-No- respondió en tono cortante- ¿Por qué?

-Hay cosas muy extrañas en las noticias- farfulló Perla -Lechuzas... estrellas fugaces... y hoy había en la ciudad una cantidad de gente con aspecto raro...

-¿Y qué?- interrumpió bruscamente anastasia - será solo una manera de llamar la atención o hacer publicidad descarada

- Si, quizás- murmuró decidiendo dejar el tema de lado, después de todo seguro que su hermana tenía razón, debía ser solo una manera extraña de promoción

Ambas se fueron a la cama. Anastasia se quedo completamente dormida, nada mas su cabeza toco la almohada, mientras que en la habitación contigua, su hermana se quedo mirando el techo, con todo lo acontecido ese día dando vueltas en su cabeza. No podía dejar de pensar en aquel hombrecillo desconocido que le había hablado con tanta familiaridad. Y todos esos individuos con capas coloridas. Tenían que estar metidos en cosas raras. Su último y consolador pensamiento antes de quedarse dormida fue que, no habia ninguna razon para que esa gente se involucrara con ella o su hermana. Después de todo, ellas nunca tendrían nada que ver con tales personas.

¡Qué equivocada estaba!

En el exterior reinaba el completo silencio, nadie decente andaría a esas horas por la calle, en un barrio tan tranquilo. A medianoche ya todos dormían, dejando solo escuchar el ocasional ruido de algún perro callejero.

Una figura oscura, envuelta completamente en una capa, apareció en la esquina, y lo hizo tan súbita y silenciosamente que se podría pensar que había surgido de la tierra.

Con pasos apresurados se dirigió a la entrada del orfanato, deteniéndose frente a la puerta. Movió la capa dejando ver que entre sus brazos cargaba un niño pequeño de unos dos o tres años, envuelto en mantas y profundamente dormido. Aunque si alguien se acercaba, comprobaría que ese sueño no era para nada natural.

La figura lo acomodó en uno de los escalones, mirando por un momento la curiosa cicatriz que tenia el infante en la frente, una con forma de rayo, que por su aspecto parecía recién echa

Aquella persona sin rasgos visibles saco una carta de uno de sus bolsillos y la escondió entre las mantas del niño. Después saco una especie de palito y apunto con ella al indefenso infante

-Obliviate- un pequeño rayo salivó disparado hacia la cabeza del pequeño, que ni se movió, totalmente inconciente de que acababan de borrarle los pocos recuerdos que había formado en su recién iniciada vida -Lo siento pero esto es lo mejor para todos- susurró con voz segura, teniendo como testigo solo a la noche y a las estrellas.

Sin más demora, la figura se dio la vuelta y con un movimiento de su capa desapareció

Una brisa agitó los cabellos negros de niño. La calle permanecía silenciosa bajo un cielo de color tinta. El pequeño siguió durmiendo, desconociendo que su destino habia sido cambiado, sin saber que ahora seria llamado Harry Olsen, sin saber que en unas pocas horas despertaría por el grito de una de las hermanas, cuando abriera la puerta principal para recoger el periódico. Ni que iba a pasar las próximas semanas pinchado y pellizcado por los demás niños. No podía saber tampoco que, en aquel mismo momento, personas que se reunían en secreto por todo el país, pertenecientes a un mundo que en un futuro conocería, estaban levantando sus copas y diciendo, con voces quedas: -¡Por Edward Potter el niño que vivió!


Bueno espero que os haya gustado, se que es bastante parecido a lo de el libre, pero como ya veis a partir del siguiente todo será distinto, incluyendo quien le dice a harry que es un mago.

Siento los errores, pero el teclado no me funciona bien especialmente los acentos, además de que todavía no entiendo muy bien esta pagina de fancfiction

Un saludo y hasta el siguiente