Hola, he vuelto después de tanto,

me inspiré y decidí escribir esto, espero les guste.


La Vitácora de Nami & Luffy.
Capítulo III: Regresando a Casa?

Nojiko estaba leyendo el periódico de la mañana, una rutina habitual, no sólo por el hecho de enterarse de las noticias locales, sino que también era la única manera de enterarse de las últimas novedades acerca de su hermana. Suspiró y depositó los papeles sobre la mesa, nada, seis meses sin saber nada de Nami.

El rumor era que la tripulación de sombrero de paja había llegado al último tramo del Nuevo Mundo, y que luego nadie supo más de ellos. Nojiko esperaba ansiosamente el periódico cada día, sin ninguna novedad. Sin embargo, sabía que aún si la tripulación de su hermana se encontraba bien, aún si habían podido conquistar el grandline, la Marina probablemente no permitiría que esa información se filtrara en los medios tan fácilmente. Después de todo, eso sería admitir que perdieron, y que Monkey D. Luffy era el nuevo Rey Pirata.

En el rostro de Nojiko se dibujó una mueca de satisfacción de tan sólo pensarlo. Cinco años, cinco años desde aquel día donde había despedido a su hermana y había visto al pequeño Merry alejarse de la villa Cocogayi con una bola de tontos soñadores a los que les debían su libertad.

Suspiró y se levantó para comenzar las tareas del día, cuando de pronto y sin siquiera tocar a su puerta como le era costumbre, su asistente Chabo irrumpió abruptamente, una mirada incrédula en sus ojos dilatados.

Al escuchar la noticia, el vaso que Nojiko sostenía con lo último de jugo de mandarina de la mañana, se le resbaló de la mano y se estrelló en el piso de madera haciéndose añicos, sus ojos quedaron estáticos y se llenaron de lágrimas.

Las palabras de Chabo se repitieron en su mente una y otra vez.

"Nojiko-san, un barco…. Un barco con el emblema de sombrero de Paja se acerca al puerto"

Inmediatamente la mujer corrió a toda velocidad hacia el puerto y pudo ver que el resto de los aldeanos ya le habían ganado, llenando el pequeño muelle de personas y bloqueando casi totalmente la vista.

A lo lejos podía ver el inconfundible Jolly Roger ondeando orgullosamente con la calavera de sombrero de paja, las velas, majestuosas y pintadas de colores brillantes portaban el mismo emblema. NO se trataba ya del pequeño barco en el que su hermana había partido, sino que en cambio en lugar de una noble ovejita ahora un león igualmente amigable era el emblema de aquel navío pirata. Majestuoso.

El señor Gen ya se encontraba en el borde del muelle y cuando los aldeanos notaron a Nojiko le hicieron paso para que recibiera a su hermana.

El THoussand Sunny cada vez estaba más cerca… y que estuvieran de regreso en el East Blue sólo quería decir una cosa… lo habían logrado, habían dado la vuelta al mundo, conquistado el grand Line, Monkey D. Luffy era ahora el rey de los Piratas.

Por un momento Nojiko se preguntó qué sería del muchacho flacucho y tonto que había visto aquella vez, y es que, si bien había seguido el progreso de la tripulación con las noticias del periódico, por supuesto esta escasa y parcial información hacía poco para saber realmente como se encotraban su hermana y sus nakama.

Y entonces la escuho

"NOJIKO!" Gritó Nami a todo pulmón, el viento ayudando a que su voz llegara aún estando muy lejos.

Nami apenas era un punto en la distancia aún, pero la hermana mayor empezó a sacudir sus brazos al tiempo que las lágrimas caían de sus ojos en torrentes.

Ella estaba bien, viva y se escuchaba feliz.

Y entonces, aunque lo que fueron apenas unos minutos a Nojiko le pareció una eternidad, tenía a su hermana al alcance de la vista, hermosa y radiante de felicidad, el cabello largo de Nami ondeaba con el viento y antes que Nojiko se diera cuenta su hermana menor saltó desde el barandal del barco hacia sus brazos sin siquiera esperar a que su tripulación anclara apropiadamente.

Ambas mujeres rodaron por el piso riendo descontroladamente y con lágrimas en los ojos. Una reunión emotiva, si es que la había.

Cuando se calmaron un poco se sentaron en el suelo, aún riendo y limpiándose las lágrimas con el dorso de sus manos con Gen-san mirándolas afectivamente, una mano apoyada en el hombro de Nami.

Nojiko se detuvo entonces a ver a su hermana y sonrió con una mezcla de afecto y orgullo "Pero mírate nada mas Nami-chan! Cubierta de oro y joyas!"

Y es que en su cabeza Nami llevaba un broche de fina plata y perlas haciéndole un pequeño moño pero aún así dejando la mayoría de su melena suelta, dos aretes en forma de gotas de oro sólido colgaban de sus orejas, una gargantilla con un gran zafiro azul, infinidad de anillos de apariencia costosa, varios collares, algunos largos y de fino oro engravado, otros mas cortos de exquisitas perlas. Brazaletes, una tobillera, una blusa de seda blanca con un escote demasiado revelador y una falda ajustada de terciopelo rojo completo con unas botas largas de fina terminación.

"Wow sólo mírate!"

"Oi Nami! Que grosera eres, ni nos esperaste para desembarcar!" Y sin bien la voz era un poco más grave, incluso más comandante y madura, no había duda en la mente de Nojiko de a quién le pertenecía, levantó la mirada, y allí estaba él, con esa sonrisa estúpida de siempre y el sombrero de paja.

Pero tan solo eso quedaba del chico que recordaba, porque en su lugar se encontraba un hombre joven y según Nojiko mucho más apuesto de lo que podía recordar.

"Oh, Nojiko! Ahhh y el viejo! Oye viejo donde está tu molinete?"

Gen-san echó a reír al encontrar que las adversidades y la fama no habían cambiado ni un poco a aquel atolondrado muchacho.

Y entonces aquel grupo, más grande de lo que había comenzado, se bajó del barco. Eran sin lugar a dudas un grupo de lo más extraño, y en el Grand Line Nami si que se había topado con camaradas de lo más increíbles, un Reno parlante, un Hombre Robot, un ESQUELETO viviente con un Afro!

Tan bienvenidos eran que el susto que tan singulares personajes significaban para un ciudadano común pasó rápido, y una gran fiesta fue improvisada para recibir a la tripulación que les había salvado de ocho años de opresión en las manos de Arlong.

Y entonces en medio de la fiesta, ya cayendo la noche las dos hermanas encontraron un rincón de privacidad solas sentadas cerca de un callejón. Las lámparas decorativas colgando de lado a lado de la calle, la música de Soul King Brook resonando alegremente, nakamas y aldeanos danzando y bebiendo por igual, pero todo eso era tan solo un segundo plano para aquellas hermanas que se rencontraban después de tanto.

"Entonces Nami, que harán ahora? Que sigue? Encontraron el One Piece?"

Nami sonrió enigmáticamente y asintió, "Sip, pero no puedo decirte que es, no me corresponde… es algo …"

"No necesitas decirlo Nami, es algo entre tus nakamas y tu" Y esto lo dijo la hermana mayor con una gran sonrisa sincera, demostrándole a Nami que no tomaba ofensa por no decirle enteramente.

"Y ahora que harán?" Preguntó Nojiko curiosa, ya habían conquistado el sueño más alto que un pirata podía desear, que podría seguir ahora?

"Pues, aún quedan muchas aventuras por vivir! Pero por ahora tan solo queremos un descanso! Luffy aparenta estar bien, pero en realidad casi muere en el final y se que esta exhausto, y es que de milagro estamos aquí… llegamos todos… perdimos muchos aliados en el camino, pero llegamos, los nueve… a salvo"

La expresión de Nami cambió por un momento, volviéndose un tanto melancólica, y Nojiko entendió que además de alegrías y victorias, la tripulación había vivido momentos muy difíciles.

Y la mirada de Nami se fijó en la espalda de su capitán que se encontraba bailando y comiendo al mismo tiempo en el medio de la locura de la fiesta, se dibujó una sonrisa en la mujer de pelo naranja.

"Oh… dios mio" Suspiró Nojiko incrédula.

"Que?" Dijo Nami saliendo de su trance.

"Nami no será que…"

"Que?"

Pero la pregunta no fue respondida porque un amoroso cocinero del amor flotó hacia ellas "Nami-swannn, hermana-chwannnn les traigo algo de beber?"

"No gracias Sanji-kun estamos bien" Y el momento se había perdido entre toda la fiesta, las mujeres dejaron de pasar desapercibidas y varias personas del pueblo comenzaron a hablarles, Sanji entonces se fue revolotéando hacia su pobre Robin-chwan, quien había tenido la cortesía de dejar a las hermanas ponerse al día solas, y según Sanji, estaba sola y necesitada de compañia.

Gen-san se aproximó a las dos hermanas aprovechando la interrupción.

"Nami-chan, estás preciosa pero aún exijo una explicación por esos carteles de se Busca tan escandalosos! Como pretendes encontrar un hombre decente vistiendo esos trapos!"

Nami y Nojiko echaron a reír, encontrando divertido como siempre lo protector que era Gen-san con ellas, lo más parecido a un padre que habían tenido en la vida.

"Casarme Gen-san? Soy una pirata"

"Pero Nami-chan, ya estas en casa nuevamente! Ya viste el mundo, es hora de que te asientes y vivas una vida segura y tranquila con un buen esposo!"

Y entonces el Rey pirata, quien hasta entonces había fingido no escuchar la conversación paró en seco sus festejos y volteó a ver a las mujeres.

"Gen-san eso sería bonito pero es imposible… por mucho que desearía poder quedarme aquí yo…"

"Ni una palabra más Nami-chan tu hogar está aquí, ahora que has regresado no podemos dejarte ir"

"Oi viejo" Dijo Luffy en un tono serio, bordando en amenazante pero sin llegar a serlo del todo, y Gen-san inconscientemente retrocedió un paso. Aquel hombre joven que tenía enfrente, a diferencia del muchacho que recordaba, tenía un aura de poder acerca de él que no podía explicar, eso y el hecho de que el joven estaba vestido con una camisa abierta de fina seda, unos pantalones cortos negros y una exquisita gabardina de capitán bordada con detalles en hilo de oro. Lo único que desencajaba en el fino arreglo eran el sombrero de paja y las sandalias baratas, pero siendo el quien las portaba, de forma casual pero a la vez orgullosa, al final no desencajaba para nada.

"Nami es mi navegante" y se aproximó al pequeño grupo, si bien la fiesta continuaba, parecía que el tiempo se había congelado alrededor de ellos.

"Pues consíguete otro navegante muchacho" Dijo el hombre desafiantemente.

"Denegado" Fue la simple respuesta.

Nami solo sonrio y sacudió la cabeza, se puso de pie y colocó una delicada mano en el mentón de Gen-san de manera afectiva.

"Gen-san… aun nos falta mucho camino por recorrer para conseguir mi sueño, asi que…"

"Pero Nami-chan, aun no fue suficiente? Acaso ya no conseguiste todo el oro que querías, ya conquistaste los mares? Ya viviste tus aventuras?" Gen-san estaba desesperado, su niña había regresado y ya hablaba de partir nuevamente?

"Gen-san ya deja de molestar a Nami" exigió NOjiko poniéndose también de pie y con una mano en la cintura. "Es obvio que a ella le gusta estar de viaje con esa bola de locos" y rió de todo corazón al decirlo.

"Y además no tiene mi permiso de irse aún" Dijo Luffy algo arrogantemente, cruzándose de brazos.

"Permiso? Yo no necesito tu permiso" le contestó la pelinaranja

"Como que no? Soy tu capitán"

"Psh por favor Luffy no me vengas con esas cosas ahora" y Nami entrecerró los ojos.

"Ei, respétame maldita sea"

"Dame una buena razón"

"Pues soy el rey de los piratas mierda!"

"Mmmm… me trae sin cuidado"

"Namiiiiiii" Chilló el susodicho Rey de los piratas de la manera más patética e infantil que pidiera imaginarse, y Nojiko miraba a ambos incrédula.

"Si capitán?"

"Eres mala" Y le hizo pucheros, como si tuviera cinco años, y Nami, como gata que era se acercó a él meneando las caderas y estirando una elegante mano que acarició la mejilla del capitán.

"Y así te gusta" susurró ella, capturando los ojos del Rey Pirata.

Luffy tragó saliva, ya que cuando Nami se ponía con esos modos, no sabía distinguir bien aun entre sarcasmo, regaño…o seducción.

Gen-san tenía la mandíbula descolocada presenciando todo aquello con total incredulidad.

"Luffy, diles porque no me puedes dejar aquí? Es sólo porque soy tu navegante, porque soy nakama?"

Y Luffy apretó los dientes, incómodo con la demanda de Nami, el no era bueno con palabras, lo sabía, es más, ni siquiera lo intentaba.

Titubeó unos momentos, hasta balbuceó estúpidamente, y finalmente cuando Nami estuvo lo suficientemente cerca la tomo de los hombros y la besó de manera feroz, salvaje, posesiva, clamando sus labios como un hombre hambriento.

Gen-san y Nojiko ahora si tenían expresiones de total asombro.

Y entonces Luffy soltó a Nami y se volteó, acomodando el sombrero de Paja para tapar sus ojos bajo la sombra que este creaba y mientras tomaba el ´primer paso para alejarse de ellos dijo "Un buen pirata nunca comparte ni regala sus tesoros… y el Rey Pirata, mucho menos"

Y Nami, totalmente confortable con lo que acababa de suceder, se volteó y le sacó la lengua juguetonamente a su hermana y figura paterna.

"Gen-san, dijiste que querías que consiguiera un buen hombre, y pues, no puedo pensar en uno mejor que un Rey!"

Y el pobre hombre se desmayó de la conmoción pero Nojiko no podía estar masque feliz por su hermana.


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