Dragon Ball es propiedad de Akira Toriyama y Saint Seya es propiedad de Masami Kurumada. La historia no me pertenece, le pertenece a Eduardo Castro.

Aclaraciones:

-Hablar Normal-

-"Pensamientos-


Capitulo 3

Encuentro Accidentado

En una parte de la Tierra una luz se abre en el cielo y de allí salen Goku junto con Vegeta que caen pesadamente al suelo.

- Auuuu!, no podía abrir un portal más bajo—se quejaba Goku al caer pesadamente al suelo sin contemplación.

- Kakarotto ...—gruño Vegeta enojado.

- ¿Si?—pregunto inocentemente el Sayajin para saber que quería su compañero.

- ¡BAJATE DE MI!—grito en contestación el Principe Sayajin.

- Oh, lo siento Vegeta—se disculpo Goku mientras se paraba, iba ayudar a su compañero pero este golpeó su mano dando a entender que él podía solo sin la ayuda de nadie, en eso ambos se elevan hacia un edificio y contemplan el paisaje que tienen enfrente.

-Vaya es un mundo raro, aunque la gente se parece a la de la Tierra—decía Goku mirando a los habitantes de ese planeta.

- Con la única diferencia que no veo animales que hablan, como Pikoro—se burló el Principe Sayajin.

- No entiendo porque no te llevas bien con Pikoro—.

- Eso no es asunto tuyo—gruño Vegeta.

Goku, lamentaba que Vegeta y Pikoro no se llevaran bien, aunque lo comprendía por el carácter tan hosco de ambos (especialmente de Vegeta), aunque después de lo de Maijin Boo sus relaciones se habían vuelto algo "cordiales" al especial estilo de ambos.

- "Creo que en cierto modo se respetan"— Goku sonrío para sus adentros y no pudo evitar pensar que ambos hacía tiempo habían sido sus enemigos –"es sorprendente como pudieron cambiar"— y se preguntaba para quien había sido más difícil. Para Vegeta, el terrible príncipe de los saiyajins o para Pikoro, la parte mala de Kamisama – "Me imagino que para Vegeta, después de casarse con Bulma"—sonrío para sus adentros.

- ¿Y bien? ¿Que hacemos ahora?—le pregunto Vegeta.

- Creo que debemos empezar a buscar la esfera ¿no te parece? Bueno, creo que debemos ir por allá primeramente—opino Goku, en eso Vegeta ve como este sacaba el radar del dragón y empezaba a levitar.

- Tú anda por allá y yo iré por otro lado—informo el Principe Sayajin.

- Pero vegeta, yo tengo el radar del dragón y sin eso no puedes buscar y...— en eso Goku ve que Vegeta tiene otro radar

- ¿Otro radar? ¿De donde lo sacaste?—preguntó confundido el guerrero de la Tierra.

- Le dije hace tiempo a Bulma que fabrique otro. Lo llevaba casualmente en mi bolsillo cuando fui a buscarte. Es una suerte ya que así no tendré que soportarte a mi lado todo el tiempo—informo Vegeta mirado hacia el otro camino que iba a tomar.

- A propósito ¿Como es que aceptaste ir de compras con nosotros?—pregunto extrañado, y es que cuando Milk le había dicho que Vegeta, orgulloso como era, había aceptado ir con ellos de compras, le sorprendió.

- Fue una conspiración entre Bulma y Bra para sacarme de la casa ya que Bra iba a llevar a sus ruidosos amigos y no me querían allí—gruño Vegeta al recordar lo que hicieron su esposa y su hija.

Goku, sonrío, la única persona que no podía manejar Vegeta era Bra. Su hija se había convertido en la horma de su zapato y más aún que estaba entrando a la adolescencia y Vegeta no podía con eso. La única que podía controlar a Bra era Bulma lo que no evitaba que a veces se unieran para poder manejar a Vegeta u obligarlo a hacer algo.

-"Quizás no estabas preparado para tener una hija tan bonita como su mama y con el temperamento de su padre"— pensó Gokú divertido.

- Bueno, no vine aquí a hablar sobre mi vida familiar, que por cierta anda mejor que la tuya. Yya nos vemos—contestó Vegeta al entender la sonrisa de su compañero, Goku no pudo evitar incomodarse por ese comentario, las palabras de Milk aun resonaban en sus oídos y se sentía mal por ello, pero por el momento la misión era más importante.

- Espera ¿Cómo vamos a saber que alguno de nosotros la encontró?—le pregunto Goku al no pensar eso antes.

- ¿Quieres que te deje el teléfono de la suite donde voy a estar?. Solo eleva tu ki ¡eso es todo!—gruño desesperado el príncipe de los sayajin, ante la pregunta hecha, mientras partía de ese lugar. A veces no soportaba estar cerca de Kakaroto y su ingenuidad.

-"Espero que no se meta en líos"—pensó Goku preocupado al saber el temperamento de su acompañante, de pronto su estomago sonó – Caray ¡Que hambre tengo! Veré si encuentro algo de comer primero— decía mientras se dirigía por el camino que había escogido.

Mientras tanto Vegeta volaba sobre la ciudad rastreándola con el radar.

- Espero encontrar la esfera rápidamente, este lugar parece que no tiene mucho que ofrecer—se decía a si mismo decepcionado al no ver a oponentes fuertes.

De pronto pensó en lo que había dicho, esa frase la había usado más de una vez cuando era enviado a alguna misión de destrucción. Antes hubiera recordado eso con una total indiferencia, pero ahora, las imágenes de horror y destrucción llegaban a su mente y lo hacían sentirse mal. Aún cuando se casó con Bulma eso no le importaba, pero cuando nacieron sus hijos se dio cuenta de lo que había sido su vida pasada. Tan solo pensó que alguien los matara sin el poder evitarlo, para darse cuenta, ya que el mato a mucha gente que sabiendo que no tenían posibilidades frente a él lucharon hasta el fin por proteger a sus seres queridos. El no había tenido a nadie, solo a su madre, una guerrera de clase alta, seleccionada para dar un heredero al rey. Ella asumió su educación personalmente a diferencia de los guerreros de clase baja (como Kakarotto) que fueron enviados inmediatamente a las misiones sin importarles si regresaban o no. A su manera su madre fue la única persona que le dio algo de afecto además del entrenamiento para que desarrolle sus poderes y el empezó a acompañarla a sus misiones. Pero un día su madre salió sola y nunca más regresó. Vegeta recordó el día en que se lo dijeron sin la menor consideración. Fue la primera vez que lloró, al saber esto su padre lo hizo llamar y en frente de todos lo abofeteó diciéndole "Ustedes dicen que esta niña es mi hijo?", "creo que tengo mejores descendientes entre mis hijos bastardos.¡ Naapa!". En ese momento surgió un gigantesco saiyajin a quien le dijo "encárgate ahora tu de su instrucción, trata de salvar algo si es que hay algo que salvar, ahora llévatelo antes de que lo mate". Fue la única vez que su padre habló con él y empezó un martirio al lado de Naapa. En los entrenamientos era muy duro con él y en más de una ocasión fue enviado a las cámaras de recuperación. Es por ello que nunca tuvo estima por Naapa y cuando desarrolló sus poderes las cosas cambiaron y no tuvo ningún reparo en matarlo cuando fue derrotado por Goku, cosa que en cierto modo se arrepentía, ya que después de la destrucción del planeta él se había mantenido como su fiel guardián. Los consejeros hablaron en más de una ocasión con su padre porque les preocupaba que se perdiera la línea de sucesión pero él no quiso escuchar a nadie y se dijo que había matado a un consejero porque le había recriminado por la manera de tratar a su hijo. Después comprendió que por más que se esforzara no iba a complacer a su padre, ya que el solo pensaba en liberarse de Freezer. –"Quizás por eso gozaba humillándome y a los demás"—, en realidad Freezer, humillaba a su padre cada vez que podía.

No pudo evitar pensar en Freezer. Lo habia odiado bastante, pero fue la única persona que se interesó por el después de su madre. Freezer se preocupó de su instrucción personalmente y las veces que compareció ante él lo trataba amablemente (aunque hacía lo mismo con la gente que mataba), cosa que le gano la animadversión de Zaabón y Dodoria. Freezer solía bromear en aquellos bacanales que se celebraban en su honor que Vegeta sería un futuro Gy Nyu, cosa que no era del agrado de aquellos guerreros que no cesaban de hostilizarlo, especialmente Kiui. –"Me pregunto si Freezer se sintió mal de que lo traicionara"— En cierto modo se alegraba que él no haya tenido que matarlo.

Fue cuando de pronto sintió dos ki. No muy fuertes pero si lo suficiente para llamarle la atención, vio que provenían de una casa bastante grande y bajó a un pequeño bosque donde se ocultó para observar mejor. Al frente de la casa había una enorme plataforma donde 2 personas peleaban o mejor dicho parecía que estaban entrenando. Vegeta observó interesado sus técnicas de combate cuerpo a cuerpo, aunque uno de ellos de pelo negro demostraba ser mejor y parecía jugar con su contrincante de pelo rubio. En eso observó en una enorme ventana a una joven que observaba a los peleadores

-"vaya, es bastante bonita"— pensó Vegeta al mirarla.

-Vamos Yoga, pensé que después de tu pelea con Milo habías mejorado tus técnicas—le dijo Seiya al rubio.

- Solo espera y verás—le contestó.

Yoga volvió a atacar y Seiya paró fácilmente sus ataques. Aunque Seiya no era tan bueno en el combate cuerpo a cuerpo como Shiru, era el oponente indicado para practicar. La verdad no le gustaba mucho practicar con Seiya ya que siempre actuaba como queriendo demostrar que era mejor especialmente cuando Saori miraba, ¡pero tenía que aprender! Ese era su punto débil y siempre tenía que basar sus ataques en el puño de hielo. La pelea en la Casa de Escorpio se lo había demostrado pero en realidad más le dolía la pelea en la que Sheena casi lo destroza, de no haber sido por la intervención de Shun, el habría sido historia a manos de una caballero femenina.

En el segundo piso Saori - Atena observaba el entrenamiento. Atrás de ella Kiki estaba sentado en el suelo jugando con algunos adornos. Más allá Shiru y Tatsumi estaban sentados en una mesa revisando unos papeles y de vez en cuando echaban una mirada a Atena, quien silenciosa les daba la espalda observando por la ventana. Todos estaban siendo lo más silenciosos posibles para no perturbar a Atena, quien parecía perdida en sus pensamientos.

Shiru y Tatsumi estaban cotejando las cuentas de gastos. Todo eso se remonta después de la derrota de Argol, el caballero de plata, pelea que le costó la vista a Shiru (cosa que recuperó después de la pelea en la Casa de Cáncer). Todos los caballeros de bronce se quedaron en la Corporación Kido, donde estaban sometidos a un régimen de hambre impuesto por Tatsumi, demasiado tacaño para preocuparse por la manutención de individuos que a su opinión no aportaban nada a la Corporación. Fue Seiya quien se lo hizo notar a Saori (demasiado ocupada para percatarse de ese detalle) en forma muy suave para no contrariarla. Saori solucionó el problema de una forma muy cauta para evitar mayores líos. Hizo llamar a Tatsumi y le ordenó pagar un sueldo a todos los caballeros como si fueran empleados de la Corporación, explicándole que ellos arriesgaron sus vidas (y la seguían arriesgando) por su seguridad por lo que merecían aquello. Tatsumi utilizó todo sus recursos para hacerla desistir pero de nada sirvió. A lo único que accedió Saori fue que entrarían a un régimen de pago como empleados de nivel medio pero Saori puso como condición que se les asigne una partida especial para gastos pequeños. Esa condición les complicó las cosas a todos ya que deberían rendirle cuentas a Tatsumi personalmente. Todos designaron a Seiya para que hablara con Tatsumi pero la primera y única vez que hablaron terminó en una violenta discusión debido a que Tatsumi era muy puntilloso con los gastos y muchos comprobantes fueron rechazados. Luego designaron a Jabú pero este era demasiado sumiso para replicar a Tatsumi y volvió con casi todos los comprobantes que Tatsumi no quiso recibir. El resultado es que tuvieron que comprar una serie de cosas inútiles de sus sueldos para poder rendir ese dinero ya que otra de las condiciones fue que todo el dinero debía gastarse. Finalmente comisionaron a Shiru, quien supo desde un primer momento manejar a Tatsumi y poder llegar a un entendimiento sin claudicar.

Ese encargo no era en realidad del agrado de Shiru, pero debía de hacerlo, algunas veces discutieron pero pudieron llegar a acuerdos. Seguramente Saori había escuchado de las discusiones y decidió comprobarlo. Era por ello de su silenciosa presencia en la sala

- "A veces estas situaciones son desesperantes" – pensó Shiru además que le parecía absurdo que Saori estuviera allí parada ya que Tatsumi se cuidaría mucho de discutir algo en presencia de ella

Saori - Atena observaba el entrenamiento de Seiya y Yoga, admiraba a los jóvenes caballeros, no por sus formas de pelear sino por su entrega hasta el último momento, pero aún así se sentía incomoda. Desde que supieron que ella era la reencarnación de Atena se habían tornado muy ceremoniosos y respetuosos tratando de no contrariarla en lo más mínimo. Eso había creado un ambiente un poco lúgubre pero, ¿no era eso lo que se esperaba de una diosa?. Había escuchado de las discusiones por las cuentas y quería saber sobre que tenían problemas, pero ambos se habían cuidado de discutir frente a ella, lo cual le había provocado un sentimiento de frustración. Después de todo era una chica y esperaba otras cosas de la vida

De pronto algo pasó y Saori se apartó de la ventana.

- Kiki, ve a decirle a Jabu que hay un intruso en el jardín—le informo Saori al niño que estaba a su lado.

- ¿Estas segura Atena?—le pregunto sorprendido Kiki.

- "Preferiría que me llame Saori"…. Si Kiki, anda ve, el ya sabe que hacer pero no quiero violencia por favor—le respondió.

- Como tu digas Atena—dijo Kiki antes de desaparecer por la puerta e ir a informarle al caballero de Unicornio.

- Seguro que es uno de esos molestos paparazzis, es el tercero del mes—dijo molesto Tatsumi.

Saori - Atena se había convertido en un misterio para el mundo desde aquel "incidente del Santuario" como la llamaba la prensa. Su vida reservada, el estar rodeada de guerreros poderosos y ser "la señorita Kido" dueña de una de las más grandes Corporaciones Industriales la habían convertido en el centro de atención de la sociedad, quienes ignorando su condición de "Atena" no entendían como una hermosa muchacha de14 años mantuviera una vida tan reservada lejos del "jet set" sin ningún compromiso. La única relación que creyeron encontrarle fue con Julian Solo heredero de otra gran corporación y uno de los solteros más codiciados, pero las conjeturas se fueron abajo cuando ella rechazó públicamente su oferta de matrimonio dejándolo en ridículo.

Desde ese entonces, cierta prensa había hecho lo indecible por tener una entrevista o tomarle fotos. Saori había declinado cortésmente a ofrecer alguna, pero ciertos periodistas y paparazzis se habían vuelto muy insistentes. Era continuo que alguno se escabullera al interior de la residencia, pero aun cuando Tatsumi despidió al personal de seguridad ya que consideró que si Seiya y compañía tendrían sueldo ellos deberían encargarse de la vigilancia. Al final eso no estaba resultando y lo peor fue que Tatsumi descubrió a un espía industrial sacando información de sus oficinas en las narices de Seiya.

Kiki, bajó al primer piso y vio a Jabu y a los otros caballeros de bronce: Ichi (Hidra), Geki (Oso), Ban (Leon) y Nachi (Lobo) el "círculo de la desgracia" como se hacía llamar el propio Jabu con amarga ironía. En cierto modo tenía razón. Como quedaron en tan mal estado después del desafortunado "torneo intergaláctico" no pudieron luchar al lado de Seiya y los demás en los siguientes combates que sucedieron después de la aparición de Ikki y los caballeros negros. Es por eso que no lograron llegar al nivel que ahora tenían los demás pese a los esfuerzos que hacían.

-"Una cosa es entrenar y otra pelear"—pensó Kiki al acercarse – Jabu, Atena dice que hay un intruso en el jardín, que te encargues, pero sin violencia por favor—le informo al chico enfrente de él.

- ¿Otro? Bueno, dile a Saori que nos encargaremos, que no se preocupe— había contestado algo hosco, pero el mal carácter de él no le era extraño a Kiki, en cierto modo lo comprendía, ya que casi nunca eran tomados en cuenta y eso les dolía especialmente a Jabu (cuya pasión por Atena no era desconocida). Pese a eso su sumisión a las órdenes seguía siendo igual. La única persona que tenía un nivel de acercamiento con ellos era Shiru. Sus formas más cordiales habían roto el hielo y fue él quien abogó por ellos ante Saori para que también se les pague un sueldo. Ante la sorpresa de Shiru, Saori no les había negado ese derecho, simplemente no se acordó de ellos.

Tatsumi forzó a Jabu y los demás para que hicieran turnos de vigilancia, lo que ahondó las diferencias de los 2 grupos, ya que esa exigencia no se la hizo a Seiya y a los otros. Los demás se sorprendieron al darse cuenta que el grupo de Jabu hacía turnos de vigilancia todas las noches y un día Seiya y Yoga sorprendieron a Jabu durmiendo en la caseta de vigilancia. Seiya quiso hacer las paces con él pero de la manera más torpe. Lo despertó y le preguntó sus medidas para comprarle un uniforme. La intervención de Yoga impidió que las cosas llegaran a mayores.

Jabu, se dirigió con el grupo hacia los jardines, casi de inmediato se dio cuenta donde estaba el intruso, — "espero que no cause problemas"— Jabu una vez golpeó a un paparazzi que le faltó el respeto, el resultado fue que le abrieron un proceso penal por agresión — "esos tipos saben hacerse las victimas" – pensó Jabu, por suerte Tatsumi no tuvo reparos en costear su defensa que al final lo exculpó.

Vegeta, había decidido irse, ese lugar no era tan interesante como creyó, pero en eso se dio cuenta, 5 personas se habían abierto rodeándolo sin que se percatara antes (no habían elevado su ki), cortándole la salida (a no ser que volara), sin esperar más se puso de pie.

Jabú miró al intruso y se acercó – "no parece ni periodista ni paparazzi, ni siquiera tiene cámara"—, se sorprendió al ver su musculatura en ese traje ceñido. No tenía la corpulencia de Geki pero parecía mejor distribuida. Pero lo que más le sorprendió fue su mirada, no demostraba sorpresa o miedo, mas parecía que el que pensaba infundir temor era él.

- ¿Quién eres Tu? Identifícate—le gritó Jabu, pero vio que este no decía nada – ¿Estas sordo? ¿No vas a contestar?—le pregunto irritado ante esa persona.

- Es que se te olvidó algo—le contesto el Sayajin.

- ¿A qué te refieres?—.

- Se te olvidó decir "por favor, señor"—respondió Vegeta mirando a las personas que lo tenían acorralado.

-"Este tipo no es un paparazzi definitivamente"— Jabu sonríe fieramente – De acuerdo, puedes decirme tu nombre "por favor, señor enano"—preguntó divertido.

- Mi nombre es "que te importa, idiota"—le contesto Vegeta sin inmutarse.

- ¡¿Cómo te atreves a venir aquí y desafiarnos, hombrecito?—grito Geki.

- Apártate mastodonte, no pienso perder más el tiempo con ustedes—Dijo Vegeta harto que simples humanos lo detuvieran como si ellos fueran la gran cosa.

- ¡Quizás si te parto la boca te enseñe a ser más respetuoso!—gruñó el caballero de Oso mirando al intruso.

- Que curioso… estaba pensando lo mismo—informo el Sayajin mirándolo con superioridad .

Geki no soportó mas y lanzo su puño hacia el rostro de Vegeta.


Que les parecio?,... ya aparecido Vegeta junto a los caballeros, pero no en buenos terminos... XD.. jajaja... espero que les alla gustado!... n.n...